CON ÉL...
-Tengo hambre - murmuró Jacob acariciando mi cabello.
-Yo también - se suponía que me tenia que levantar, pero estaba muy cómoda sobre el.
-Que quieres comer? - preguntó en un suave murmullo, levantando mi mentón para poder besarme.
-No lo se. Sinceramente ya me aburrió la comida francesa, los vinos y la champaña. Tengo ganas de algo mundano.
-Mundano? - levantó una ceja, viéndose muy sexy.
-Si, mundano y ponerme jeans y converse. No te ofendas, me encanta la ropa que me compras... aunque ahora mismo no traigo nada puesto - me reí como una niña boba.
-Que te parece si vamos a casa, nos cambiamos de ropa y vamos a un restaurante pequeño que conozco. Venden las mejores hamburguesas de Nueva York, mi madre solía llevarnos a mi y a Sam. Podemos pasar el resto del día en la ciudad.
-En serio? - me levanté apoyando mis manos a ambos lados de su cabeza.
-O mejor nos quedamos aquí - contestó viendo mis senos y al final de la frase atrapo mi pezón derecho con sus dientes.
-Contra oferta: casa, hamburguesa, ciudad y sexo en casa como tu lo quieras - mascullé con los ojos cerrados.
-Sexo en casa... Cual casa? Tengo una aquí, una en The Hamptons, una en Malibu, una en Londres, otra en Saint-Tropez. Tengo una cita con mi agente de bienes y raíces en un mes, me mostrara un departamento en Tokio. Así que... en cual casa?
-Presumido - le saqué la lengua y me levanté poniéndome el saco gris.
Me dirigí al escritorio y busqué mi sostén.
Me vestí junto a su escritorio bajo su atenta mirada. Caminé descalza hasta Jacob.
-Lo subes, por favor? - le di la espalda.
Suspiró audiblemente.
-En verdad me gusta ese vestido en ti -subió el cierre de un tirón-, pero me gustaba mas donde estaba abandonado.
-A mi también - coincidí con el.
-Vistámonos y salgamos de aquí. Entre mas pronto comamos y recorramos la ciudad, mas pronto llegaremos a casa.
Asentí y le di un beso lleno de expectativas y ansias por llegar al penthouse.
Mientras recobraba la compostura en el baño de la oficina de Jacob, el recibió una llamada.
Al salir, lo vi ya completamente vestido, hablando por teléfono y viendo un correo electrónico que le habían enviado. Habló unas cuantas palabras en francés y rió ligeramente. De nuevo era Jacob Black, CEO de Industrias Black y no el maníaco sexual de hace dos horas.
-Ve tu primero, te veré en el ascensor - articuló con los labios, cubriendo con su mano la bocina.
Asentí con una sonrisa y tomé mi bolso.
Salí de la oficina y me despedí de Kate tímidamente.
Cuando iba caminando hacia el elevador, como me había dicho Jake, me pareció ver a alguien conocido saliendo de una de las oficinas con títulos de gerente. El hombre en cuestión me miró y sonrió acercándose a mi.
-Renesmee? - preguntó aquel familiar hombre de traje azul marino.
Lo miré un segundo y recordé al siguiente quien era.
-Santiago?
-Hola! Como has estado?! Tanto tiempo sin verte - me abrazó unos instantes.
Miles de recuerdos vinieron a mi mente. Mis años de adolescente.
-Lo se. Como esta Renata?
Renata era mi vecina y amiga cuando estaba en la preparatoria, su hermano Santiago era amigo de Alec, por ellos es por quienes lo conocí.
-Renata vive en Florida y esta a punto de reventar, esta esperando gemelos.
-Gemelos?! Eso es genial!
-Y Alec? Lo sigues viendo? Esta aquí en Nueva York contigo? - preguntó muy contento, suponiendo que estábamos juntos.
La conciencia me asaltó desprevenida. Me estaba acostando con otro, aun sabiendo que Alec estaba arriesgando su vida en Holanda, para salvar la mía de las garras de Jacob Black.
-No, el... Tengo mucho sin verlo - murmuré aclarando mi garganta.
-De verdad? Renata y yo supusimos que ustedes estarían casados a estas alturas. Era muy obvio que se querían, pero el decía que no era una buena persona para ti.
-Si, eso es muy... de Alec - sonreí sin alegría.
-Me pareció haber visto tu foto en el periódico, no pensé que fueras tu... pero... No me digas que eres tu la que ha causado el revuelo en el edificio y la ciudad todas estas semanas? -cuchicheó con una sonrisita-. La desconocida y futura... Señor Black! - Santiago encuadró los hombros sorprendido y algo asustado, viendo detrás de mi.
-Santiago - Jacob asintió en su dirección y me puso la mano derecha en mi espalda baja, de manera posesiva.
-Lo lamento señor Black, no era mi intención...
-Santiago y su familia solían ser mis vecinos - le expliqué a Jacob con una sonrisa. No se por que tuve esa necesidad de explicarle.
-En Boston? - cuestionó Jacob, alegre, cambiando de inmediato su seria y recelosa expresión.
-Si, pero ellos se mudaron recién Renata y yo terminamos la preparatoria.
Santiago asintió asustado. No sabia que le haría Jacob por haberse osado a hablar conmigo.
-Que feliz coincidencia -murmuró Jake con una genuina sonrisa-. Debemos irnos, Nessie.
-Si, lo siento. Fue un gusto verte de nuevo Santiago. Envíale a Renata mi felicitaciones - me despedí de mi ex-vecino con un beso en la mejilla.
Santiago, Renata, mis años de adolescente y... Alec... se fueron al fondo de mi memoria, en el minuto en que entré al ascensor con Jacob susurrándome en el oído y su mano aferrada a mi cintura atrayéndome a su pecho.
-Desde el primer día en que te traje, he querido hacértelo sobre mi escritorio. Gracias - murmuró besando mi cuello.
-Ah... Eh... De nada - respondí con unas risitas tontas.
Cielo santo, eso fue una semana después de que lo conocí!
Tal y como lo planeamos, regresamos a casa a cambiarnos de ropa. Mi guardarropa no tenia tenis converse, pero si unas lindas ballerinas rojas Prada, me puse unos jeans de diseñador y la camiseta gris -con la que desperté- de Jake. Le regresé las perlas grises a Leah y ella me dio unas delgadas arracadas de oro blanco... O tal vez eran de platino, en aquella casa de locos con las joyas de la corona, es difícil de decir.
Cuando baje las escaleras, vi que Jacob solo se quitó la corbata y el saco, se veía comestible.
Suspiré de vez en cuando al caminar por las bulliciosas Manhattan, tomados de la mano. Caminamos entre las calles atestadas de personas de todas las razas y todas las clases sociales. La ciudad era ruidosa, llena de contaminación y olores desconocidos... Pero sobretodo impresionante.
Los rascacielos se alzaban sobre nosotros de manera imponente; se mezclaban los edificios de arquitectura moderna, vanguardista -y algunos llegando a ser algo futuristas-, con los antiguos diseños que me hacían sentir mas en Boston que en la Gran Manzana.
El lugar al que me llevó Jake a comer hamburguesas era pequeño las cabinas estaban ocupadas, por lo que comimos en la barra. Me sentí como en alguna película de los 50's tomando malteadas con la comida.
Mientras recorríamos Central Park, hablamos de nuestra infancia; la suya caracterizada por el amor de su madre, las maldades de Sam y los extravagantes regalos que su padre les hacia. Mi infancia también había estado llena de amor, libros y clases de piano de mi padre, Edward. También le hablé sobre el pequeño tumor que le extirparon a mi mama, Bella, hace dos años. Claro que yo no tuve todos los juguetes que quise, ni tampoco viajé a Europa después de la preparatoria; muy a penas si conozco Disneyworld...
No regresamos a casa sino hasta pasada la media noche. Habíamos entrado a un bar pequeño donde nos divertimos bebiendo cerveza, comiendo papas a la francesa, lanzando dardos y jugando billar. El Jacob que me llevo a conocer la ciudad, era un Jacob muy relajado y complaciente, un caballero andante, un hombre divertido que me hizo reír Solo era un hombre mas en la ciudad, no era un heredero de una de las mayores fortunas del país. No era el presidente de una empresa multinacional, que compra compañías para destrozarlas y venderlas al mejor postor. Solo era Jacob... y lo amaba.
Capitulo especialmente dedicado a Fuego Bajo el Agua. Cada vez que me pides actualización, mi corazoncito salta emocionado :D
Little Perverts, lo se, es muy corto... pero el próximo sera un cap EDITADO...
