EVA Y LA MANZANA

El miércoles por la mañana, partimos a The Hamptons. Jacob quería ir y relajarse un poco. Leah me empacó trajes de baño y ropa muy linda y ligera. Media hora antes de partir me tomé la pastillita contra el mareo, viajaríamos de nuevo en auto. No quería mancillar el Lamborghini de mi captor, como había mancillado su baño.
Cuando llegamos a la casa, Irina -la sirvienta que me había puesto Jacob la vez anterior-, nos recibió con unas mimosas.
Seguimos a través de la casa de pisos de mármol a los sirvientes, tomados de la mano y para mi gran sorpresa metieron mis maletas en la misma habitación de Jacob. Íbamos a dormir juntos, realmente juntos. Me sentí muy nerviosa. Aquello no estaba bien o si? Mi mente no quería colaborar y mucho menos mi corazón. Ambos estaban confusos.
La habitación principal era enorme, con paredes de un color blanco brillante. La cama era alta, con gruesos postes de teca en las cuatro esquinas; la pared frente a la puerta era de vidrio y estaba abierta la puerta hacia el balcon con sus cortinas blancas ondeando con el suave viento.
Con un suspiro resignado me dirigí a mi maleta sobre una de las butacas del enorme armario y saqué uno de los trajes de baño y un bluson ligero blanco, me cambié. Al salir Jacob veía la televisión acostado a sus anchas en la cama.
-A donde vas? - preguntó despegando los ojos de la pantalla.
-A la playa. Yo no vine a The Hamptons solo a mirar la televisión - me salí de la habitación con una sonrisilla.
Cinco minutos mas tarde, Jacob me alcanzó en la playa, en shorts beige hasta la rodilla y una camiseta blanca al hombro. Claro que mi pulso se aceleró al ver aquel hombre de caramelo semidesnudo. Con elegancia se sentó a mi lado en el camastro que un de los sirvientes llevó para el. Lo vi a través de las gafas oscuras y casi le saltó encima.
-Te has vuelto muy rebelde, sabias?
-Intento relajarme, cierra la boca - respiré profundo, tratando de calmar mi cuerpo alborotado.
Su suave risa, hizo que se me erizara la piel.

Por la mañana fuimos a desayunar a casa de los Clearwater. Sue me abrazó con fuerza y besó mis mejillas. Harry solo me abrazó a modo de saludo.
Me había puesto un vestido amarillo, sin mangas, era algo corto pero era bonito; brazalete de eslabones dorados y rosas; grandes pendientes de piedras rosas y naranjas, anillo de rubí rosa en montura de oro; sandalias altisimas con una rosa blanca, de tacón rosa y plataforma amarilla. En base a ellos Leah había creado el atuendo. Y para complementarlo, una bolsa de mano, blanca con unos detalles en negro.
Jacob se había vestido a juego conmigo: pantalón blanco con camisa polo amarillo suave. De hecho esa mañana recordé que siempre lo he visto vestido de manera similar a mi. Casi siempre traemos los mismos colores. Leah lo hacia a propósito Quien pensaba que eramos? Una pareja de Hollywood que se coordina en la alfombra roja?
Loca!
Al día siguiente, los cuatro navegamos en el yate de Jacob. Disfrutamos del sol, nadamos en las frescas, casi frías aguas -Jacob y yo-, platicamos, comimos, platicamos de nuevo. Aquella era una muy buena vida. Pero pronto terminaría. Era jueves, el lunes se cumpliría el plazo que Jacob y Alec acordaron. No tenia idea de que es lo que haría Jacob.
El y yo hicimos otro trato: sexo por mi vida y la de Alec. Pero no había sido sexo, habíamos hecho el amor. Así que eso que significaba? Me dejaría ir el lunes? Me pediría de nuevo que me quedara?

Por la noche, cuando Jacob dormía a mi lado... rompí a llorar. Yo no me quería ir, pero debía irme. Cuando Alec regresara me tenia que ir con el, se lo debía, ademas lo amaba. Pero y si el ya no me quería? Y si el ya no regresaba por mi? Cubrí mi boca con ambas manos para que los sollozos no despertaran al desnudo hombre que tenia a mi lado.
Que era yo para Jacob? El me amaba como yo lo amaba a el?
Oh si, yo amaba a Jacob Black, pero también amaba a Alec Vulturi. Los amaba a los dos, los quería a los dos. Si le pedía a Jacob quedarme con el, lastimaría y traicionaría a Alec. Pero si me iba con Alec a su regreso... Que pasaría? Seria feliz, si, por estar a su lado de nuevo. Pero... y Jacob? El se quedaría destrozado como yo lo haría al dejarlo?
Llore casi toda la noche, por los dos hombres que amaba, por los dos hombres que me habían hecho daño y que amaba de igual manera.
Jacob no me despertó para desayunar juntos, me dejó dormir todo lo que yo quise; lo cual agradecí, había llorado hasta el amanecer.
Cuando me levanté, me bañé, maquillé mis grandes ojeras y me vestí con algo que me levantara el animo, pero aun así no tan elegante. Opté por unos shorts azul marino, blusa café claro y unas sandalias de "pata de gallo". Arreglé mi cabello y me maquillé lo mejor que pude. Jacob me recibió en la terraza con una gran sonrisa, para el era la comida, para mi el desayuno.
-Sue, llamo. Quería que cenáramos con ellos, pero rechacé su oferta.
-Por que? Y si yo quiero cenar con ellos? - murmuré fingiendo estar molesta, tomando un esparrago con el tenedor.
-Por que esta noche te quiero solo para mi - contestó Jacob con una voz sombría.
Con dificultad pasé el esparrago y desvié la mirada de sus ojos repentinamente turbios.

Vimos un par de películas en la casi pantalla de cine. Esta vez vimos Capitán América y Iron Man 2, la vez pasada vimos Thor. Creo que eso es lo único realmente que Jacob y yo tenemos en común: películas de super héroes Claro que el las veía por la acción y yo por los protagonistas. Cuando los créditos de Capitán América aparecieron, Jacob me sacó de la mini sala de cine y me llevó por un camino lleno de lujuria hasta no se donde.
-Quieres darte un baño conmigo? - preguntó pausadamente besando mi cuello.
-En... en el mar?
No, es de noche... me va a picar una medusa. Me dio escalofríos de solo imaginarme en el mar a la mitad de la noche. En las películas siempre a los primeros en asesinar es a los dos mensos que están en el mar haciendo cosas indebidas.
-No, no en el mar - me giré y quedé frente a una gran piscina techada, las paredes y columnas del lugar estaban cubiertas de enredaderas. Jaulas doradas contenían unos pajarillos de colores que cantaban para nosotros. El techo era de vidrio y podíamos ver la hermosa luna brillando en todo su esplendor. Parecía un pequeño pedazo del Edén. Yo era Eva y Jacob la deliciosa manzana que me haría -con toda seguridad- caer en la tentación.
Eso de donde salió? Yo no había visto la alberca la vez pasada. Bueno la casa era muy grande y solo vi mi habitación, la playa, la terraza y la mini sala de cine
Me mordí el labio con fuerza, mientras Jacob apretaba y masajeaba mis senos aun pegado a mi espalda.
-Entonces... que dices?
-Claro - aun no le había respondido cuando sus manos ya habían viajado al botón de mis shorts.


Capitulo EDITADO, Little Perverts! Ya saben que hacer...


Capitulo dedicado especialmente a las L. P. que me pidieron -o exigieron mas bien- actualización.