SOLO SON DIEZ AÑOS
El martes por la mañana Jacob me llevó a montar a caballo al Contry Club. Mas bien yo lo vi montar. Parecía sacado de alguna novela erótica victoriana, donde el protagonista recorre una playa sobre su negro corsel, con la camisa blanca de lino abierta mostrando sus pectorales, con su larga cabellera al viento. Pero en esta ocasión este sexy hombre no tenia el cabello largo y pero si se le notaban los pectorales y sus fuertes brazos, con la camisa polo blanca.
-Segura que no quieres montar... al caballo? - preguntó con una sonrisilla traviesa.
-No se montar, ya te lo dije.
-Oh, si que sabes - me miró de arriba a abajo lascivamente.
-Calla la boca - me sonrojé recordando mi larga cabalgata de la noche anterior.
-Ven, monta conmigo, no dejaré que te caigas.
Me mordí el labio contemplando aquella propuesta y mi memoria se activó de nuevo. No quería mis dientes mordiendo mi labio, quería los suyos enterrados en mis labios.
Avancé los cinco pasos que nos separaban, tomé su mano derecha y metí mi pie en el cabestrillo. Jacob me jaló con fuerza levantándome en el aire y pasé mi pierna izquierda por la silla de montar.
Mi respiración se agitó, estaba asustada. Me aferré a su cuerpo como una sanguijuela, pegando mi mejilla derecha en su espalda.
-Voy a ir despacio. No tengas miedo, Nessie. Jess puede sentir tu miedo - palmeó el costado de Jess, la yegua negra.
-Lo siento. Nunca antes había estado cerca de un caballo y mucho menos montada en uno.
-No te preocupes, yo me encargo de todo, tu solo disfruta del paseo - sonrió mirándome sobre su hombro derecho.
Le contesté con otra sonrisa y aferré mis manos a su pecho, acompasando mi respiración con la suya mas controlada.
Recorrimos los enormes y verdes prados del club, en silencio, disfrutando del aire limpio y fresco, del sol y la tranquilidad del lugar.
Regresamos a Manhattan el miércoles por la tarde, habíamos disfrutado de la playa durante una semana. Nos despedimos de Sue y Harry, quienes se quedarían un poco mas tiempo en enorme casa y nos hicieron prometer que regresaríamos pronto, o que iriamos a cenar de nuevo cuando estuvieran en la ciudad.
Al llegar al penthouse, Leah nos recibió con una gran sonrisa como siempre, también nos abrazó y besó en las mejillas. Cuando nos hemos ausentado unos días, sale a relucir aun mas ese lado maternal suyo. Jacob se ve muy cómodo y mucho mas joven cuando ellos se tratan con tanto cariño.
Me instalé de nuevo en mi habitación. Abrí las maletas y separé la ropa que era de tintorería de la ropa que se puede lavar en casa. Al final, tuve un gran montón de ropa de tintorería y solo la lencería la podía lavar en casa y a mano. Así que decidí ponerme a lavar los encajes y transparencias en el lavabo del baño, como lo he hecho todas estas semanas. Tal tarea me recordó a mis fugaces días con Alec, donde jugaba a la ama de casa, en aquella casita de Boston. Comencé a llorar sobre la atrevida lencería francesa, que tanto le había gustado a Jacob.
Lloré de nuevo por Alec y Jake. Le lloré al monstruo en el que ellos me habían convertido.
Donde estaba aquella chica con principios y valores?
Donde estaba la Renesmee que no veía a ningun otro hombre que no se llamara Alec Vulturi?
Donde estaba la Renesmee enamorada de un solo hombre?
Donde estaba yo?!
Tenia que hablar con mamá, para que me ayudara a responder todas aquellas preguntas. Que me ayudara a resolver toda aquella horrible y enredosa situación en la que me había metido... Pero por nada del mundo podía hacerlo. No podía meterla en esto. Tenia que conformarme con llorar cuando nadie me viera y yo solita tenia que resolver mis problemas.
Primero tenia que responderme a mi misma, las siguientes preguntas:
Amo a Alec? Si.
Amo a Jacob? Si.
Si Alec regresa me ire con el? Si.
Si Alec no regresa, me quedaré con Jacob? La respuesta también era si.
Los amaba a los dos, cuando debía odiarlos.
Debía odiar a Alec por haberme metido en este lío por haberme sacado de casa y 'vendido' la idea de una vida feliz y sin complicaciones a su lado. Debía odiar a Jacob por haberme separado de Alec.
Como podía amar a dos personas a la vez? Como podía amar a dos personas que no se parecían en nada entre ellas y que no tenían nada en común conmigo?
Amaba a Alec desde que era una chiquilla. El era el hombre de mis sueños. Había soñado con estar a su lado durante años. Ahora amaba a Jacob, un hombre que estaba totalmente fuera de mi alcance, tanto económica, geográfica y físicamente. En circuntancias normales, jamas hubiera conocido a Jacob Black. No tenemos nada en común! El ama el arte y conoce demasiado sobre ese mundo y yo se lo "básico". El es un heredero de un gran imperio y yo tal vez herede la librería de mi padre, Cullen's. Yo soy de los suburbios de Boston y el es del Upper East Side de Manhattan. En el único lugar en el que tal vez algún día nos podríamos encontrar es... En ningún lugar!
Terminé de lavar la lencería e hice cuentas. Junto a Alec solo había pasado cinco semanas a su lado, yo ya llevaba seis con Jacob. Mi cuento de hadas había durado muy poco y no sabia si podría retomarlo después. Solía pensar que si, pero después de estos días junto a Jake, mi cabeza era un lío total. Los amaba a los dos, quería estar con ambos...
Jacob no me buscó esa noche, lo cual solo sirvió para deprimirme aun mas.
Por la mañana Leah me despertó, como de costumbre. Al salir de bañar me recibió con un vestido gris difuminado con azul en la parte de la falda, sin mangas y un delicado cinturón. Pendientes y anillo azul, zapatos y bolsa de mano gris y una delicada pulsera de diamantes.
Una vez secos y domados mis rizos y maquillada, bajé al gran e iluminado comedor. Jacob ya estaba ahí leyendo el periódico; vestido con un camisa blanca, corbata gris con azul y pantalón azul marino, su saco colgaba del respaldo de su silla. De nuevo la loca de Leah había combinado mi vestuario con el de su señor.
Jacob se veía tan... inalcanzable, tan guapo, tan... sexy. Como alguien como el se podía haber 'fijado' en alguien como yo? No niego que ahora si me veo bonita, gracias a mi carcelera de lujo; pero tal y como lo estuve pensando ayer... no teníamos nada en común. Y ciertamente yo nunca le hubiera llamado la atención de habernos visto algún día en una calle cualquiera.
-Buenos días - saludé con timidez.
Jacob dobló el periódico y lo dejó a un lado. Como siempre una de las sirvientas se acercó a servirnos el cafe. Me serví un poco de los huevos revueltos y tocino, de reojo vi que Jacob hizo lo mismo. Tomé un sorvito del jugo de naranja y el hizo lo mismo. Tomé con mis dedos una tira de tocino crujiente y me lo lleve a la boca sin morderlo y el hizo lo mismo, lo dejé de nuevo en el plato y el también! A que rayos estaba jugando?! Chupé mis dedos saboreando la grasita del tocino y el me imitó de nuevo.
Jacob Black chupándose los dedos! Casi me daba algo! Aquello fue sexy.
-A que juegas?
-A que juegas tu? - replicó divertido.
Puse los ojos en blanco y el también.
-Tienes cinco años o que?
-No, pero en comparación con mi edad, tu si tienes cinco - la diversión se esfumo de el.
-Que? - me perdí con ese comentario. Esperaba seguir con aquel tonto juego.
-Tu tienes que... veinte?
-Veintitres - veinte, si claro!
-Bueno, veintitres... Yo tengo treinta y tres recién cumplidos, así que cuando yo tenia veintitres tu tenias diez. Entonces... no, no tienes cinco, tienes diez. Uy... eso esta mal.
Eso que hay en su mirada es... remordimiento?
Que demonios había tomado ese hombre?!
Lo vi durante un buen rato, mientras el desayunaba. A que venían esos comentarios sobre la edad? Le daba remordimiento haberse acostado con alguien de mi edad? Por eso tampoco había aceptado a Heidi Caius? La rubia solo era cinco años mayor que yo.
-Que? - preguntó limpiando sus labios con la servilleta blanca de tela.
-Por que...? Por que hablaste de mi edad? Te molesta?
-Si. Y eso que eres mayor de lo que pensé.
-No me digas que ahora te remuerde la conciencia? - pregunté burlona.
-Si.
No le importó manipularme con sexo supuestamente para salvar mi vida y la de Alec, pero si se siente mal por mi edad?
-De todas las cosas de las que te deberías sentir mal, respecto a mi... la diferencia de edad es la que elegiste?
-De que otra cosa me debería de sentir mal al respecto? - bebió de su cafe.
-Ah... no se dejame pensar. Nos amenazaste, me secuestraste, me abofeteaste, me alejaste de nuevo, me... obligaste a acostarme contigo...
-Obligarte! -soltó una carcajada.
De no ser por que estaba algo molesta, me hubiera deleitado con aquel sonido.
-Siempre me haces reír, Nessie, y mas esta mañana - tomó mi mano derecha y la besó-. Termina tu desayuno. Nos vemos en media hora en el ascensor, tengo unas cosas que hacer.
Tomó su saco azul marino de la silla y rozó la yema de sus dedos en mi garganta al pasar a mi lado y marcharse.
Dedicado a todas esas Little Pervets que me pidieron el capitulo EDITADO, pero en especial a: Nathalie Santana Martin, Areli Carreon, Lizy López Flores y valeria . creudesaba
Quen las quele? Quen las quele?! jajajaja
PD: EL FIC LLEGA AL CAPITULO 47
