SARAH
En la oficina, Jacob hablo por teléfono en ingles, en español, francés, italiano y japones. Era delicioso escucharlo hablar en otros idiomas, los hablaba con fluidez y se escuchaba muy sexy. Me pregunte si no le importaría hablarme en italiano al oído. Luego firmo unos papeles y hablo con personas de su empresa acerca de las acciones de no se que, mientras veía varios programas de finanzas en las televisiones. Al parecer tenia trabajo acumulado por nuestras pequeñas vacaciones.
Me fascinaba ver como podía dominar el mundo desde ese escritorio. Escritorio en el cual me había hecho suya días atrás.
Yo me dedique a ver por la ventana... o mas bien pared tratando de alejar los malos pensamientos de mi sucia cabeza. Luego a ver repeticiones en cable de How I Met Your Mother y The Office. Claro que tenia que cubrir mi boca o morderme el labio para no reírme a carcajada limpia e interrumpir a Jacob en sus llamadas.
En uno de sus descansos me senté en sus piernas y me acurruque en su pecho, el me beso la frente y acaricio mis piernas. Después el teléfono sonó y me tuve que ir a sentar de nuevo al sillón.
Después de la cena, subimos a su habitación y continuo refrescando mi memoria sobre lo que hice aquel sábado que el ajenjo borro de mi cabecita. Y hubiéramos continuado con aquella desenfrenada y muy sucia sesión de sexo puro, pero su celular sonó. Era raro que lo llamaran y mas a esa hora, la única vez que lo vi hablando por celular fue cuando nuestra excursión de compras se cancelo.
Me envolví en la sabana blanca, mientras el gritaba en japones, caminando como un león enjaulado por toda la habitación. Caminaba como un león enjaulado y sin ropa. Grito otro poco y tomo el teléfono de la mesa de noche para llamar a no se quien. Enfadado se puso los pantalones a pelo y dio un portazo dejándome sola.
Decidí esperarlo.
Después de quince minutos tome mi ropa y me puse el vestido. Salí de la habitación blanca con mis zapatos y ropa interior en la mano, los cuales aventé a no se donde cuando llegue a mi dormitorio. Me quite el vestido y lo lance al mismo lugar. Llegue a la cama, me metí bajo las sabanas y caí rendida. El asunto que alejo a Jake de mi iba para largo.
La voz de Jacob hablando de nuevo en japones, me despertó.
-Shh!
Me ignoro y continuo parloteando hasta por los codos.
-Cállate... -me revolví en la cama, el se alejo de mi y encendió la lamparita de noche-. Mejor me hubiera quedado en mi habitación - farfulle medio dormida.
-Esta es tu habitación - respondió interrumpiendo su llamada.
Que? Oh, es cierto. Que rayos estaba haciendo en mi habitación?!
Tome uno de los cojincitos con los que duermo abrazada y se lo lance a la cabeza. Me di media vuelta en la cama, dándole la espalda y sentí como me pego mi cojincito en la cabeza.
-Ah!
Soltó unas risitas y pronto lo sentí en mi espalda, rodeándome estrechamente con sus brazos.
-Siento haberte despertado... y abandonado. Era muy urgente. Si no lo hubiera hecho mañana a estas horas tendríamos que estar durmiendo bajo el puente - bromeo besando mi hombro izquierdo.
-No tienes que disculparte por eso, es tu trabajo. Lo entiendo.
Traducción: No soy nadie importante en tu vida, como para que te disculpes por eso.
-No importa. No fue muy educado -beso mis rizos despeinados y suspiro audiblemente-. Nessie... me acompañarías mañana a... Quiero que conozcas a alguien. Quieres ir? - apretó aun mas sus brazos torno a mi hundiendo su rostro en mi cuello.
A donde quiere que lo acompañe? A quien quier que conozca?
Ademas... Cuando me ha preguntado mi opinión para acompañarlo a un lugar?! Solo me da ordenes!
-Claro. A donde iremos?
-Es... una sorpresa... podría decirse. Ahora duerme, Ness - beso mi cabello y me acurruque en su cuerpo.
Me vi en el espejo de cuerpo entero y torcí el gesto.
Aquella ropa era muy linda, pero muy... formal. No era pero para nada entallada, como todo lo que me he puesto últimamente. La blusa blanca, tenia un elegante moño, la falda azul era suelta, tableada y me llegaba abajo de las rodillas. Las zapatillas de correas eran muy sobrias, sin tacones kilométricos ni plataformas. Mis accesorios eran muy sobrios y no eran exagerados. Todo tenia muy buen gusto.
Desayune junto a Jacob en el comedor, después el se marcho a su estudio y yo a mi habitación. Al medio día fue por mi. Tome mi bolso y me encamine a el.
-No lo lleves. No lo necesitaras.
-Ah...? Oh... De acuerdo - deje el pequeño bolso en una mesa junto a la puerta.
Jacob me ofreció su mano y la tome sin dudarlo. Lo seguí por el pasillo hasta una puerta doble como la de su habitación, pero no era un dormitorio lo que había tras de ella. Eran unas amplias escaleras con alfombra color canela.
-A donde vamos?
-No tengas miedo -sonrió misteriosamente-. Yo vengo todo el tiempo.
-Es un cuarto rojo del dolor? - pregunte entusiasmada.
-Un que? - pregunto totalmente desconcertado.
-No, nada. Olvídalo - me sonroje violentamente al desear que tuviera una habitación como esa.
En serio Renesmee! Que rayos te ocurre?
-De acuerdo - no dijo nada mas y subimos las escaleras.
Que es lo que había en el tercer piso del pent-house. Nunca me lo pregunte realmente.
Abrió otras puertas dobles y lo primero que vi, fueron las pinturas que Alec le había llevado semanas atrás. Eso tenia en el tercer piso? Una galería, como la tenían los Clearwater en en el sótano de su casa en The Hamptons?
Casi me arrastro por el lugar, mientras yo veía todas aquellas piezas invaluables de arte. Unas eran muy hermosas, paisajes, personas, ciudades; otras era algo horrible. Pero yo que se de arte.
Jacob se detuvo y yo tuve que hacerlo también, topandome con su ancha espalda.
-Hola, mama. Como te sientes hoy?
Mama?
Jacob soltó mi mano y se encamino a la persona que casi nos daba la espalda, sentada. Una pieza de música clásica sonaba muy tenuemente de fondo. El lugar estaba iluminado gracias a un gran ventanal -como el de la habitación de Jacob-, que daba hacia Central Park. El continuo hablando en susurros con su madre, quien estaba cómodamente sentada en un sofá blanco, con sus piernas cubiertas por una pashmina de cashmire, color hueso.
Jacob tenia a su madre en la casa!
El corazón me dio un vuelco. Casi se me salen las lagrimas al ver en sus ojos oscuros la adoración por su madre. Le hablo en susurros con una gran y reluciente sonrisa, mientras besaba una de sus manos y colocaba un mechón de su cabello tras su oreja.
Oh, Cielos! Jacob me trajo hasta aquí para... conocerla? Mi corazón se desboco aun mas y me sentí mareada. Eso que significaba?
Aterrada por conocer a su madre y tratando de no ser una entrometida en su conversación unilateral, mire de nuevo a mi alrededor. Junto a la enorme cama con gruesos postes de cedro, hermosamente tallados, estaba un tanque de oxigeno. En una gran mesa de noche, descansaban varios potecitos de pastillas, un medidor de glucosa y unos aparatos que no identifique, a pesar de ser hija de una enfermera. Hablando de enfermeras, una vestida de azul marino -que de quien sabe donde demonios salio- se acerco a Jacob y le murmuro algo sobre su madre. El sonrió y miro en mi dirección.
-Mama, quiero que conozcas a Renesmee. Nessie, ella es Sarah, mi madre - extendió su mano derecha haca mi para que a tomara.
Me acerque lentamente a ellos para tomar su mano y me situé a su lado. Los ojos de Sarah Black era la replica exacta de los de su hermoso y moreno hijo. A pesar de que la señora ya estaría en sus entrados sesenta años y no poderse mover por la embolia que le dio cinco años atrás, era muy hermosa. Su cabello negro entrecano, caía en suaves ondas y no le llegaba mas allá de sus hombros. Iba maquillada, muy poco, pero se veía hermosa.
Sus ojos negros eran tan profundos como los de su hijo mayor. Su mirada me cohibió unos instantes, después se volvió cálida y apreciativa; era la mirada que había visto en Sulpicia y en Sue.
Al parecer soy aprobada entre las figuras maternas de los hombres que amo. Tal vez por que soy castaña.
-De ella es de quien te he hablado - murmuro Jake llamando su atención y pasando su dedo pulgar por mis nudillos.
Sarah lo miro un segundo y me miro de nuevo.
Jacob le habla de mi?
-Hola, señora Black. Es un gusto conocerla. Jacob me ha hablado mucho de usted, de su trabajo, de su obra. En verdad la admiro mucho - gracias al cielo no tartamudee.
Sarah levanto levemente las comisuras de sus labios y yo le devolví la sonrisa. Al mirar a Jacob vi que de nuevo tenia esa mirada rara que me desconcierta demasiado.
Leah y una de las sirvientas, nos llevaron la comida a la habitación de la madre de Jacob. Ella solo nos vio comer, tenia otros horarios de comida de acuerdo a su dieta especial. Jake le contó que montamos a caballo en The Hamptons, visitamos a Sue, así como las llamadas de la noche anterior. Las acciones de la bolsa Japonesa habían bajado y tenia que tomar la rápida decisión de vender o comprar. También que llamo al senor Nakamura, el hombre que conocí en mis primeros días en Nueva York; el trato que habían cerrado en aquella ocasión podía dejarlos en la ruina con la caída en la bolsa y terminaríamos durmiendo bajo un puente, como el lo había dicho en broma. Bueno, no había sido una broma.
Despues de comer, Jacob le trajo las obras que Alec había robado para ella y sus ojos se iluminaron. Al parecer solo estaban en el tercer piso, pero ella no las había visto. Jacob quería mostrarle todos los cuadros juntos, pero faltaba el de Degas.
Me sentí tan feliz de ver a Sarah tan emocionada igual que su hijo viendo aquellos hermosos cuadros. Por su intento de sonrisa y lagrimas de felicidad... había valido la pena todo lo que yo había sufrido.
Me sentía identificada con ellos dos, Jacob había mandado robar esas piezas para su madre. Me ponía en su lugar, yo también haría cualquier cosa por hacer feliz a mi mama, aun si eso significaba secuestrar a una persona para conseguir aquella sonrisa en ella, que tanto añoraba.
PD: EL FIC LLEGA AL CAPITULO 47 (aun si fecha de publicación)
