Dos Meses Después
Hoy será diferente. Hoy voy a sonreír y mi sonrisa será sincera. Hoy será el día en el que deje de pensar en el, definitivamente. Hoy conoceré a alguien nuevo y...
Eres patética - me dijo una vocecita al fondo de mi cabeza.
Traté de ignorarla, pero tenia razón. Yo era patética. Todos los días me decía lo mismo y siempre terminaba el día llorando hasta quedarme dormida.
Hace dos meses cuando llegué a Boston, después de haber huido de Jacob Black... mi madre me recibió con los brazos abiertos. Me dio mi espacio, fue buena y solidaria conmigo, no me presionó para que hablara, como lo hizo Edward. Lo se, me había olvidado de que ellos estaba otra vez juntos y mas enamorados que nunca... recordándome constantemente lo que yo no tenia. Recordándome constantemente lo que había abandonado, no por estupidez, sino por que era necesario.
En estas semanas por fin me di cuenta de que lo que realmente sentía por Alec... Solo era un enamoramiento de adolescente que yo había alargado demasiado. Solo era una fantasía un cuento de hadas como otras veces lo dije pero jamas lo vi como tal. Era una fantasía Estaba enamorada de la idea que tenia de Alec. Estaba encaprichada con el. Siempre lo voy a amar, pero creo que jamas estuve enamorada de el realmente.
Simplemente fue mi primer amor y me dolió mucho darme cuenta de eso... Pero me dolió aun mas al darme cuenta de que me enamoré real y profundamente de Jacob. Y ese amor no era un encaprichamiento, era amor verdadero y no tenia ni idea del por que.
Regresé a trabajar a Cullen's la librería de papá, donde traté de recuperar aquella vieja y aburrida rutina pre-huida con Alec. Pero era una librería. No había nada nuevo ni interesante. Lo único que me podía distraer eran los libros, así que terminé leyendo cinco libros por semana, escapándome de mi triste realidad, sin Jacob Black. Terminé enamorándome de vampiros, hombres lobo, amos, Darcy, Romeo, Stefan, Damon, Harry Potter, soldados de la guerra civil, duques y un sin fin de personajes... Pero al final del día regresaban esos ojos negros a atormentarme y como ya dije, lloraba hasta quedarme dormida. Sus palabras aun me rondaban la mente sin descanso alguno.
No quiero que te vayas. No te vayas... yo... Yo te amo, Renesmee.
Te amo.
En un intento inútil de re-inventarme a mi misma -o mas bien, encontrarme de nuevo- en estas pasadas semanas, cambié mi guardarropa soso y aburrido, por uno mas elegante y glamouroso; lo cual solo sirvió para recordarme a Leah. Ah, la nueva ropa la compré con el dinero que me dejó Alec. Seria muy tonta si no aprovechara de el dinero, como Alec se aprovechó de mi, de mi estúpido amor y de mi estupidez en si.
En mi nuevo armario busqué los inevitables y mis muy extrañados jeans, blusa blanca de algodón un grueso suéter color tabaco de botonadura cruzada para combinar con mis nuevas altas botas del mismo color, accesorios café. Y para finalizar mi atuendo de ese frió día, un amplio y muy calientito abrigo a cuadros con suave pelo de conejo en el cuello.
Desayuné sola en la cocina y me cepillé los dientes antes de marcharme.
Al salir de casa, me cubrí con un paraguas y corrí hasta mi nuevo auto, un Volvo plateado del 2005. Es un buen auto, papá lo eligió, yo no. Aun extraño mi viejo Camaro azul, pero acepté el Volvo por que quería olvidarme de Alec por completo y ese auto me recordaba a el, aunque no tengo ni idea de donde quedó ese auto.
Conduje con cuidado hasta la librería en el centro de la ciudad, la lluvia azotaba los vidrios poniéndome nerviosa; odio conducir cuando llueve. Una vez sana y salva en la librería encendí la computadora quitándome el grueso abrigo y lo colgué en el respaldo de la silla tras el mostrador principal. Merodeé por los pasillos buscando una nueva victima, mientras la cafetera inundaba el lugar con un delicioso aroma a café.
Como el cielo se estaba cayendo a pedazos y había altas posibilidades de nieve para la tarde, decidí cerrar temprano, no creía que a papá le importara, el y Bella estaban de vacaciones en Florida. Ademas no había habido ventas ni creía que nadie entrara a comprar; el semestre estaba muy avanzado como para que compraran libros escolares y aun faltaban una semana para que los compradores de ultimo minutos hicieran sus compras navideñas. Así que cerré el libro cuando Jared abofeteó a Wanderer y la que recibió una bofetada -figurativa- fui yo.
-Es interesante el libro? - preguntó el hombre mas guapo que haya visto, justo delante de mi al otro lado del mostrador, con una amplia sonrisa que hacia lucir sus blancos y perfectos dientes.
Miré hacia la puerta de la librería frunciendo ligeramente el ceño; no había escuchado la campanilla que sonaba al abrirla, por culpa de la fuerte tormenta y por que estaba perdida en el desierto buscando las cuevas de el tio Jeb.
Que esta haciendo el aquí? - me pregunté cuando volví a posar mis ojos en el y luego me le quedé viendo como una estúpida sin moverme. Sin respirar. Y con el corazón a toda marcha.
-Que me recomiendas para una tarde lluviosa? - murmuró, alejándose de mi y simuló leer con interés los títulos del pasillo mas cercano.
Que recomiendo para una tarde lluviosa? Pues no se... tu, yo, una cama...
Renesmee! Que ocurre contigo?! Contrólate! Respóndele.
-Pa-para una tarde lluviosa...? -Algo de E.L. James-. Austen... Bronte... Anne Rice. Eh... - parpadeé tratando de no llorar y me aclaré la garganta.
-Ya te... recuperaste a ti misma? Ya te encontraste? - preguntó mirándome de nuevo, con esos ojos negros suyos.
Eran tan... profundos, deliciosamente líquidos.
Me quedé sin aliento al escucharlo decir esas palabras. Las palabras que usé en mi carta de despedida/huida. Sus ojos se tornaron tristes, heridos. El que yo lo abandonara le había dolido.
Me aclaré la garganta de nuevo y contesté:
-Eso... eso parece - bajé la mirada al inquisitivo ojo de Melanie/Wanda en la portada del libro que había cerrado segundos a tras y metí un rizo tras mi oreja derecha.
-Y?
-Y que? - pregunté sin aliento.
Volví a mirarlo, de nuevo tenia esa mirada rara.
Era tan... extraño verlo de nuevo, tenerlo frente a mi después de haberlo deseado durante semanas. Quise ir a buscarlo, pero supuse que ni siquiera me recibiría después de como lo dejé. Pero ahora, ahora ahí lo tenia frente a mi. Jacob Black estaba frente a mi en Cullen's, me había ido a buscar y se veía aun mejor que en mis recuerdos. Alto, moreno, ojos negros, altos pómulos nariz recta, labios gruesos y carnosos, mandíbula fuerte, hombros anchos cubiertos por un elegante abrigo negro que le llegaba hasta las rodillas.
-Por que te fuiste? - susurró acercándose de nuevo al mostrador.
-Sabes por que.
-Lo entiendo, entiendo lo que me dijiste en la carta, pero... me lo hubieras dicho a la cara... O al menos... no se... llamado para decirme donde estabas, si estabas bien. Te escapaste de Seth como si fueras un criminal o algo así no hubieras huido, Renesmee. Me hubieras dicho que necesitabas irte y te hubiera dejado ir, te habría comprado un boleto de avión y enviado a casa. Sabes lo que sentí cuando Seth llamó y dijo que no te encontraba?! -se palmeó el pecho con la mano derecha y se apoyó en el mostrador con la izquierda, acercándose mas a mi-. No conoces la ciudad, pensé que te habías perdido o algo peor. La ciudad es peligrosa -respiró profundamente para deshacerse de su enfado-. Llamé a Leah preguntando si estabas ahí pero ella me dijo que había un sobre con mi nombre en mi cama... No tienes ni una maldita idea de como me sentí...
Igual que yo con la nota de Alec. Me sentí horrible, menospreciada, tan insignificante que ni siquiera me merecía una despedida cara a cara - pensé.
Y yo le hice lo mimo a Jake. Le hice daño.
-Lo siento - bajé la mirada para que no viera que mis ojos se llenaban de lagrimas.
Jacob había sufrido por mi, se había preocupado por mi y mi bienestar, pero aun así me había dado mi tan ansiado tiempo para pensar y ahora estaba ahí frente a mi, esperando una respuesta.
-Con sentirlo no basta para compensar como me he sentido en estos meses - replicó con voz ahogada.
-Lo se... Yo también me he sentido... bastante mal - suspiré aun sin verlo.
-Por que?
-Por que me di cuenta de lo estúpida que he sido, de lo estúpida que soy y de lo estúpida que seré. Alec no era mas que un enamoramiento de adolescente que se alargo demasiado. Alec solo era un mero capricho, algo que quería por que no podía tenerlo. Y tu... bueno tu... tu eres tu.
Me atreví a mirarlo y en ese momento supe que la mirada que solía describir como rara, no era una mirada rara para nada, era una mirada llena de amor. Sus ojos estaban completamente derretidos y me miraba con demasiado amor. Me miraba como deseé durante muchos años que Alec me mirara. Y aun estando con el, nunca me miró así. Solo Jacob Black me miraba como si estuviera viendo dentro de mi alma.
Desvié la mirada de sus ojos negros, si continuaba mirándolo mis rodillas fallarían.
-Que vas a hacer hoy? - preguntó de pronto con tono alegre.
-Hoy? -miré en su dirección parpadeando para aclarar mis ojos de las lagrimas-. Cuando entraste, estaba por cerrar e irme. No creo que vengan mas clientes... De hecho tu eres la primera persona que ha entrado en todo el día - sonreí tímidamente.
-Te ibas a ir a casa?
Asentí.
-Te importa si te acompaño? - sonrió ampliamente, haciendo estragos en mi ya de por si errático ritmo cardíaco.
-No - negué con la cabeza y me giré para tomar mi abrigo.
-Tu casa esta cerca? - preguntó mientras yo tomaba mi bolso y el enorme paraguas que me quitó de las manos rozando ligeramente mis dedos.
Se puede morir de un simple roce como ese?
-No te hagas el inocente conmigo que no te queda, Jacob.
Sentí escalofríos al pronunciar su nombre. No lo había dicho en semanas, no desde que me arme de valor y le conté a mamá y solo a mamá todo lo ocurrido los pasados meses.
-A que te refieres? - cuestionó siguiéndome hasta la puerta de la librería para que instalara la alarma.
-Sabes exactamente a lo que me refiero - si sabia donde trabajaba, era obvio que sabia perfectamente donde vivía y que tardaríamos al menos cuarenta y cinco minutos en llegar, a causa de la tormenta.
-No, no se a que te refieres - murmuró muy cerca de mi sosteniendo mi paraguas, cubriéndonos a ambos de la lluvia.
-Cierra la boca y sube al auto - abrí las puertas del Volvo con el mando a distancia, luego me giré para cerrar la puerta de la librería.
Pero Jacob no se subió, continuó a mi lado, casi respirando en mi oído izquierdo.
Corrí hacia la puerta del conductor mientras Jacob cerraba el paraguas y entraba al Volvo.
-Ponte el cinturón, no soy buena conductora - murmuré cerrando las puertas automáticamente, luego le di mi bolso poniéndolo en su regazo.
-Que? Y así vas a conducir con la tormenta?
No me giré para verlo, pero supuse que tendría los ojos muy abiertos, luciendo asustado.
-Sip - me puse el cinturón y encendí el auto.
-Estas bromeando, verdad? - preguntó mientras yo encendía la calefacción.
-Nop - puse la direccional y me adentré en el escaso trafico de la zona.
-Renesmee.
-Jacob.
-No estoy jugando. Detente, yo conduciré - su voz autoritaria tronó dentro del pequeño espacio del auto.
-No, nadie mas toca a mi bebé - murmuré cruzando la calle con el semáforo en verde.
-Y quien te toca a ti? - susurró de manera sugestiva.
-Que?
Como es que la conversación pasó de una broma inocente sobre mi conducción a quien me toca? Imágenes de nosotros dos en su cama, enredados entre las sabanas, con la respiración agitada y nuestros cuerpos unidos, inundaron mi mente distrayéndome de mi vital misión de conducir bajo la lluvia que comenzaba a disminuir.
-Déjame conducir o te bajo en el siguiente semáforo en rojo - mascullé sonrojandome, intentando erradicar aquellas imágenes, sin mucho éxito que digamos.
-No puedes. Eres muy pequeñita - me dio unas palmaditas suaves en la cabeza.
-Solo... cállate - aferré mis manos al volante.
-Ya extrañaba tu mal genio - comentó de muy buen humor sin quitarme la mirada de encima.
-Yo no tengo mal genio! Tu eres el que tiene mal genio - refunfuñé.
-Pondré la radio - murmuró muy quitado de la pena encendiendo mi radio y comenzó a cambiar de estación.
Luego se puso a jugar con su ventana subiendo y bajando el vidrio una y otra vez, una y otra vez.
-Puedes dejar de estar jugando?! Quien eres tu y que has hecho con el Jacob Black que conocí en Nueva York?
-Este es el Jacob de Boston, Ness.
Ness. Me dijo Ness!
Suspiré y continué conduciendo hasta casa, escuchando todas las canciones y ninguna en realidad.
Era de lo mas extraño llevar a Jacob en mi auto, ser yo la que conducía y el fuera de copiloto. Y era aun mas raro que el estuviera ahí, en Boston!
-Esto es raro - murmuro Jake cuando entré a mi calle, leyéndome el pensamiento.
-Que es raro?
-Tu conduciendo.
-Conduzco desde los diecisiete - murmuré estacionando el Volvo en la entrada al garaje.
-Yo desde los quince... Quédate ahí - abrió la puerta del pasajero y salió rápidamente abriendo el paraguas, aunque la tormenta solo se había convertido en un suave chipi-chipi.
Abrí mi puerta tomando mi bolso y salí a reunirme con el bajo el paraguas.
En silencio caminamos lentamente hasta mi puerta y entramos a mi relativamente pequeña casa de paredes exteriores pintadas de blanco y techo de teja color terracota. Es de un solo piso, tiene un jardín con el césped cuidado por papá.
Jacob miró a su alrededor, la casa estaba un tanto oscura por que afuera no había sol. Caminó hacia la sala, se quitó su caro abrigo negro y lo dejó sobre uno de los sillones color canela, quedando en un suéter azul marino de cuello alto -que se adhería a su cuerpo- y pantalones grises, dejándome con la boca abierta. Se veía realmente atractivo. Aun sin decir una palabra observó las vergonzosas fotografías de mis padres y mías que yacían sobre la chimenea. Después caminó hasta la cocina y luego a la sala de estar y encendió la televisión como si fuera su casa.
Jacob en mi casa, sintiéndose como en su casa, me agradaba mas de lo que alguna vez llegue a imagi... Mas bien nunca me lo imaginé aquí Si era el, o era producto de mi imaginación a causa de mi aburrimiento en Cullen's?
Me quité el abrigo y lo dejé junto al suyo. Tímidamente caminé hasta el y me senté a su lado sintiendo el calor de su cuerpo como comenzaba a calentar el mio que había estado casi congelado durante semanas. Fingí ver el programa que había puesto en la televisión apoyando mi cabeza en su hombro derecho y me sentí viva de nuevo.
Había estado un tanto deprimida estas semanas, pero no tenia idea de que me hubiera sentido tan muerta. No había vida en mi por que no había una vida que llevar, solo seguía una vieja y patética rutina llena de soledad y sombras.
Se me hizo un nudo en la garganta al sentir sus brazos rodeándome, estrechándome contra su pecho.
-No tienes idea de cuanto te he extrañado, Nessie - susurró contra mi cabello.
Claro que tenia una idea, yo también lo había extrañado tanto o mas que el a mi. Había extrañado su mirada de hielo, su mirada cálida su sonrisa, su risa, nuestra pequeña rutina durante el desayuno, sus platicas durante la comida y sus miradas sugestivas durante la cena. Había extrañado sus besos, sus caricias, la forma en que sus brazos me envuelven al hacer el amor, como si quisiera que me quedara por siempre junto a el. Habia extrañado su mirada rara, sus detalles, su presencia imponente e intimidante. Había extrañado sentirme segura y protegida junto a el.
Giré el rostro para darle un beso en la mejilla y decirle que yo también lo había extrañado y que lo amaba, pero el movió su cabeza y besé sus labios.
Besé sus cálidos y suaves labios, solo eso basto para que me olvidara de mi misma, para que me olvidara de los últimos dos meses que pase lejos de el y me entregara a el incondicionalmente en cuerpo y alma.
Reclamó mis labios y tomó el control de la situación de manera rápida Era como si no nos hubiéramos separado por unas semanas. Su lengua rozaba la mía enviando pequeñas descargas a mi corazón mientras sus manos recorrían mi cuerpo y después se aferraban a mis caderas. Vagamente fui consciente de como mi espalda tocaba el suave sillón beige y mis piernas envolvían sus caderas.
Reconocí el programa que había empezado en mi televisión mientras Jake y yo nos besábamos como si la vida se nos fuera en ello. Ellen DeGeneres comenzó a bailar entre su publico cuando jalé el cabello de Jake, y nuestros jadeos se perdían entre el alboroto de la audiencia.
-Te amo tanto, Renesmee -susurró al separarse de mi para tomar aire.
-Yo también te amo, Jacob.
Ya esta, ya lo dije! El sabe ya que lo amo, pero eso era obvio no?
Miré sus cálidos ojos negros, hundiéndome en sus profundidades y supe que jamas... nada ni nadie me separaría de ese hombre. Me aferraría a el con uñas y dientes, y le entregaría mi corazón, mi cuerpo o mi alma; lo que el me pidiera se lo daría.
-Pensaba hacer esto muy diferente, Ness - susurró llenando mi rostro de suaves y pequeños besitos-. Te invitaría a tomar un café hablaríamos como si acabáramos de conocernos. Dos días después te llamaría y te enviaría flores. Luego te invitaría a cenar y te preguntaría sobre tu vida, tu familia. Quería que empezáramos de nuevo, en circunstancias un poco mas normales... Te contaría sobre mi madre, mis pasatiempos, iríamos a ver una que otra película te llevaría a conciertos. Te llenaría la casa de regalos caros y extravagantes, como un Maseratti convertible rojo cereza. Te gustaría -mordió mi lobulo haciendo que de mis labios saliera un pequeño grito.
Sentía el corazón latir a toda velocidad en mi pecho, mis venas se habían transformando en lava. Ya había olvidado un poco lo que el causa en mi.
-También te regalaría joyas, vestidos... -continuó-. Te impresionaría con un pequeño viaje a La Toscana en mi avión, luego me presentaría con tus padres y les pediría tu mano... Nos casaríamos en la Catedral San Patricio y te haría una gran boda...
Espera... Que?!
No me dio tiempo de decirle que si estaba loco, sus labios se posaron en los míos y no me soltó hasta que ninguno de los dos tuvo aliento... y aun así no me dejó ir. Pero que clase de novia creía que iba a ser? Una interesada? Creía que me iba a comprar con regalos -como el dijo-: extravagantes?
-Ah... Jake... en verdad no necesito nada de eso - susurré cuando por fin sus labios se alejaron de los míos para besar mi cuello.
-Pero yo quiero hacerlo -se irguió sobre mi apoyándose en sus manos. Dios, su pecho era lo único que podía ver en la habitación era enorme-. Quiero conocerte, quiero amarte, quiero tratarte como una princesa. Quiero darte el mundo entero, déjame hacerlo.
Su mirada apasionada y lujuriosa se transformó en suplicante.
-Yo quiero todo lo que me dijiste, empezar de nuevo, conocernos... Empecemos por ahí - me encogí de hombros, tratando de imaginarme con Jacob en una cita normal.
-Es lo que quieres? - preguntó muy serio, con un tono muy formal.
-Si.
-Hola, mi nombre es Jacob. Te he visto antes y... me pareces la chica mas linda que haya visto y... pues me preguntaba si quieres... no se... ir a tomar un café conmigo - sonrió tímidamente, aun sobre mi en el sofá.
Me mordí el labio inferior ligeramente hinchado por sus besos, tratando de no reírme.
-Yo... este... Gracias -decidí seguirle el juego-. Pero ni siquiera sabes como me llamo...
-Claro! Que idiota! -dijo para si mismo-. Como te llamas? - de nuevo sonrió tímidamente.
-Renesmee.
-Ah, mira... que bonito nombre - murmuró con burla.
-Eso no es verdad. Strike dos.
-Strike dos?! Cual fue el primero? - asustado, se alejó de mi sentándose de nuevo en el sofá.
Me encogí de hombros fingiendo demencia.
-Bueno, Renesmee... quieres ir conmigo a tomar un café?
-La verdad es que ahora estoy muy ocupada, tengo una visita inesperada en casa y no se por cuanto tiempo se vaya a quedar.
Jacob entrecerró los ojos y me miró enfadado.
Ahí esta el Jacob Black que conozco!
No negaré que mis panties se mojaron un poco mas, al ver esa mirada.
-Cual fue el primer strike? - se acercó de nuevo a mi con una mirada peligrosa que prometía problemas.
-No lo sabes?
-No.
En verdad ni yo lo sabia, solo quería tomarle el pelo ahora que sabia que no habría consecuencias. Quería bromear con el, reírme divertirme... Me hacia falta risa y diversión en mi vida. De pronto se me ocurrió el primer strike.
-Tu primer strike fue pedirme una recomendación para una tarde lluviosa - susurré sentándome derecha y lo mas alejada de el.
Lo miré fugazmente y lo vi enarcar una ceja.
-Oh, yo si se lo que se hace en una tarde lluviosa -estiró la mano sobre el respaldo del sofá para alcanzar mi mejilla y acariciarla con sus nudillos-. La pregunta aquí es: Tu lo sabes?
Si que lo sabia! Nunca lo había llevado a la practica, pero si lo sabia después de haberme torturado estas ultimas semanas con libros románticos semi eróticos Aun así, negué moviendo exageradamente la cabeza y mi rizos rebotaron alrededor de mi cara.
-No te preocupes, preciosa -se acercó a mi lentamente como un depredador-. Yo estoy mas que dispuesto a mostrarte gráficamente lo que se hace en una tarde lluviosa - susurró en mi oído antes de morder mi lóbulo.
-No es por arruinar tu estado de humor... pero creo que no te has dado cuenta de que comenzó a nevar - señalé la ventana a nuestra izquierda.
Giró la cabeza y miró los copos de nieve que azotaban la ventana por el fuerte viento.
-Bueno, entonces te daré clases de supervivencia. Te mostraré como conservar el calor corporal en una tormenta de nieve - sonrió ampliamente aun luciendo como un depredador.
Parecía que de un momento a otro pasaría la lengua por sus labios, saboreándose como lo hacen en los dibujos animados.
Tragué saliva, sintiéndome repentinamente nerviosa.
-Que paso con eso de... conocernos... de empezar de cero... - musité en voz baja retorciendo mis manos. Me moría por arrancarle la ropa, por tocar su cuerpo grande, cálido y fuerte. Quería aferrarme a su cabello negro mientras me poseía en mi propia cama.
-Estas segura de que quieres eso?
No, claro que no! Pero ambos queríamos empezar de cero, el quería cortejarme de manera algo extravagante, con regalos caros y viajes... y yo también lo quería. Quería ser conquistada de manera cursi, melosa y de forma extravagante por Jacob Black.
-Si, si quiero eso. Y si no te vas en menos de un minuto, llamaré al 911 por que un intruso se metió a mi casa - me levanté del sillón y me crucé de brazos frente a el..
-Que?
-Aun no te conozco. Mañana es sábado e iré al centro comercial de la calle Ocean. A las dos de la tarde me daré un descanso y subiré al Food Court -le guiñé el ojo-. Ahora fuera -señalé la puerta con el dedo indice.
-De acuerdo - se levantó lentamente del sillón.
Al pasar junto a mi se inclinó y me dio un besito fugaz en los labios.
Sin decir una palabra cruzó la estancia hasta la sala y tomó su abrigo, segundos mas tarde escuché como cerró la puerta principal.
El corazón me latía a mil por otra y creí que me iba a desmayar de un momento a otro por lo que me senté de nuevo. La habitación giraba torno a mi. Jacob había venido a Boston... a buscarme.
Dios, si fue real? Toqué mis labios ligeramente hinchados por sus besos, mientras Ellen le daba a toda su audiencia montones de regalos como cada año.
Espera! Demonios que fue lo que hice?! Esta nevando y Jacob vino a mi casa en mi auto.
Salté del sillón y corrí a la puerta principal para abrirla de golpe.
-Hasta que se te ocurrió venir! - me gritó Jacob, frotando sus manos cubiertas por guantes de cuero negro.
La nieve azotaba su espalda, los arboles de mi calle se movían de un lado a otro. Una fuerte ráfaga arrojó copos de nieve hacia el interior de la casa.
-Lo siento, lo siento, lo siento - me hice a un lado para dejarlo entrar de nuevo.
A pesar de que estaba avergonzada de lo que hice, no pude evitar reírme como loca mientras cerraba la puerta e instalaba la alarma. Ese hombre no iba a salir de mi casa hasta que terminara con el.
Por que no me dijo nada antes de irse? O por que no tocó el timbre? Que iba a hacer si yo no recordaba que estaba nevando y no que traía auto?
Continué riéndome mientras me iba a la cocina a prepararle algo caliente.
-Que es lo gracioso? - preguntó quitándose de nuevo su abrigo. Lo sacudió de nieve y lo colgó en uno de los banqullos de la pequeña isla de la cocina.
-Nada. Quieres un té? -estiré mi mano para sacar dos tazas del estante superior-. Tengo de hierba buena, manzanilla, manzana con canela, té negro, té verde. De cual quieres? - me giré para poner las tazas en la isla al centro de la estancia, pero Jake estaba justo de tras de mi-. Oh.
-No quiero té -susurró acomodando un rizo tras mi oreja izquierda, inclinándose hacia mi rostro.
-Café? - pregunté en el mismo tono.
-No - sus ojos no dejaban de ver mis labios.
-Chocolate?
-No.
-Lechita caliente?
-No.
Tragué saliva, temía preguntarle que es lo que realmente quería Lo sabia muy bien, se le veía en los ojos, se le notaba en la postura, en la agitada respiración Como dije antes... lucia como un depredador y yo quería ser su presa.
-Entonces... que quieres... tomar? - pregunta equivocada, Renesmee.
-A ti, en la cocina, en la sala, en el baño, en la cama... Básicamente en cualquier superficie de tu casa.
De nuevo la sangre que recorría mis venas se transformó en lava, mi hasta ahora relativamente calmada respiración se convirtió en un violento jadeo. Mis ojos no vieron nada mas que los ojos negros de Jacob y mi pensamiento se fue por un pozo cuando deje caer las tazas al piso para enredar mis dedos en su cabello negro y besarlo.
Con un gruñido salvaje me arrojó sobre la isla, listo para tomarme en ese mismo instante.
-Renesmee! - gritaron mis padres sacándome abruptamente de ese estado lascivo.
