Y Vivieron Felices Para Siempre?
-Pon la cabeza entre las rodillas, cielo - susurró mamá a mi lado ayudándome a sentar en una de las sillas bajas forradas de satén.
El enorme vestido de novia estilo princesa de Alice Brandon, era demasiado apretado en el corset; la habitación de la novia en la casa de los Clearwater estaba muy caliente; Sue y Leah así como mi mamá, revoloteaban a mi alrededor haciendo que me sintiera mareada.
La boda, mi boda con Jacob, estaba a minutos de ser realizada.
-Como es que accedí a esto? -mascullé levantando la cabeza lentamente-. Esto es un circo! Por que hay tanta prensa fuera de la casa? Por que Jacob invitó a tanta gente que yo ni conozco?
Yo quería una boda simple en la casa que los Black tenían en The Hamptons. Solo estaríamos mis padres, la madre de Jake, Sue y Harry, así como Leah, Jake y yo. Pero no. El quiso montar todo un circo! Boda en frente a un montón de personas, fiesta con banquete y orquesta, y un after party en yate de Jacob. Yo ni me quise enterar de nada, solo elegí el vestido y me dieron la fecha y la hora donde debía estar.
Por que demonios vine?!
-Es algo que se espera de el, cariño -contestó Sue a mi ultima pregunta formulada, ofreciéndome un vaso con agua helada y una pajilla-. Es Jacob Black, y tu pronto seras la señora Black. Renesmee Black.
-La señora Black es Sarah, ella siempre lo será - miré a mi suegra sentada en su silla de ruedas y ella me miró a mi con diversión.
Claro burlese, Sarah! Que aquí esta el changuito que esta a punto de hacer su espectáculo frente a medio Manhattan.
-Todavía no estas lista? -cuestionó papá entrando de golpe a la habitación-. Sal ya, que tu marido me esta poniendo los nervios de punta y si no se calma yo...
-Ni te atrevas a ponerle un dedo encima, Edward - mascullé enfadada, recordando aquella tarde nevada en la que mis padres me encontraron con Jacob en mi casa.
Después de que mis padres nos encontraran a Jake y a mi con las manos en la masa, el trató de presentarse con ellos, pero papá le lanzó su mejor gancho justo en la mandíbula. El golpe lo hizo trastabillar y casi caer al suelo llevándome junto con el.
-Ya se quien te enseño ese gancho - susurró Jake con la boca llena de sangre, recordando cuando lo golpee en el baño de mi habitación y el me dio una bofetada.
Yo me enojé con Edward, mamá conmigo y con Jacob, pero ella no lo golpeó. Mientras yo trataba de cuidar de Jake mi padre me gritaba: Quien demonios es ese? Nos vamos de casa y traes a tu amante? También habló de demandas y un sin fin de tonterías, hasta que grité.
-Basta! Silencio! El es Jacob Black... es algo así como... mi novio... Creo. Jake, ellos son mis padres: Isabella y Edward Cullen.
-Mucho gusto, señores Cullen, Ness me ha hablado mucho de ustedes. Pero creo que ella no les ha hablado de mi - Jake quitó su mano del ensangrentado pañuelo que sostenía en su boca y nariz, para estrechar la mano de mis padres.
Ellos lo fulminaron con la mirada y de paso a mi.
-Quiero que sepan que mis intenciones con su hija son muy serias...
-Serias, si claro! - se burló Edward con los puños apretados casi saltándole de nuevo encima.
-Lo juro por mi madre - replicó Jake, avanzando unos pasos hasta llegar a su abrigo aun en uno de los banquillos de la cocina y sacó algo de los bolsillos y se acercó de nuevo a mi lanzando a un lado el pañuelo lleno de su sangre-. Renesmee... Nessie. Tu sabes que iba a hacer esto muy, muy, muy diferente. Pero quiero que sepas que te amo y no pienso dejarte ir de nuevo. Nunca -se arrodilló frente a mi, bajo la mirada atónita de mis padres. No solo clavó una rodilla en el suelo helado de mi cocina, sino ambas; no era una pedida de matrimonio, era una suplica-. Por favor, cásate conmigo. Hazme feliz, dejando que yo te haga inmensamente feliz - abrió una cajita roja de Cartier y vi un hermoso y antiguo anillo de diamantes, que estoy segura que alguna vez le vi puesto a una vieja estrella de Hollywood.
Miré a mi anillo de compromiso ahora ya luciendo en mi mano izquierda y no en aquella cajita roja, luego a mi alrededor y de nuevo me sentí mareada.
Por que había tanta gente en un espacio tan pequeño. El corazón me tronaba contra el apretado corset, la cabeza me seguía dando vueltas. Luchaba constantemente con aquel instinto de salir huyendo, pero el solo hecho de saber de que Jake pronto seria mi marido como lo acababa de llamar papá, era mas que suficiente para quedarme y pasar por aquel extraño y primitivo ritual que me aterraba.
Tal como lo había dicho Sue minutos atrás; me iba a convertir en la Señora Black... Con todo y lo que eso conllevaba: ser perseguida por los paparazzi -como lo había sido los últimos meses-; asistir a mil eventos a la semana del brazo de Jacob Black; acostumbrarme a ir con Seth a todas partes, el ahora era mi chófer y guardaespaldas personal; ir de compras con Leah y a malgastar la fortuna Black, bueno esto ultimo no era tan malo. Pero mi vida privada ya no era muy privada que digamos y mi anonimato había muerto en el momento en que dije, si quiero casarme contigo. Mi rostro aparecía constantemente en Page Six, en la sección de Sociales de todos los periódicos del estado de Nueva York, en blogs de chismes, incluso salí en la Vogue! Hicieron un reportaje sobre las próximas novias mas ricas del país y Alice Brandon también me vistió para esa sesión de fotos, con la cual Jake había estado mas que encantado. En dicho reportaje Alice habló sobre como nos conocimos y que ahora eramos grandes amigas. Es una chica rara, soy algo así como su mascota.
En fin, todo aquello me parecía horrible! No era un cuento de hadas, era una pesadilla! No era Cenicienta casándome con el príncipe azul, aunque ese cuento no era muy correcto, mas bien eramos La Bella y La Bestia. La Bestia resulto ser todo un príncipe con un corazón de oro y mas dinero en su cuenta de banco del que alguna vez llegué a imaginar.
Al ser yo pobre y el rico, no solo era Cenicienta-Bella, sino una caza fortunas a los ojos de todo Manhattan. Era muy tarde para arrepentirme de haber dicho: si quiero casarme contigo. O no...?
-Podrían irse todos? Ya! Ahora! Fuera! Necesito... respirar. Saldré en un momento - murmuré poniéndome de pie y gentilmente empujé a mamá y a Sue, fuera de la habitación.
Leah empujó la silla de Sarah y papá me miró con el ceño fruncido.
Wow, papi, no te había visto! Te ves guapo!
-Tu también fuera, Edward - señalé la puerta.
-Si vas a huir, dímelo y yo te ayudo - murmuró en tono conspiratorio una vez que las mujeres estuvieron fuera.
-No voy a huir, papá. Se que no te agrada Jacob...
-Eso un eufemismo.
-Se que no ayudó mucho la forma en que lo conociste - me sonrojé.
-No, claro que no ayudo, mucho menos después de que tu madre me contó que te secuestró!
-Shh! Baja la voz.
-Lo que tienes es el Síndrome de Estocolmo, Renesmee. Tu no lo amas.
-Si lo amo, el cuidó de mi como nadie.
-Te cuidó mejor que Alec, eso es seguro.
-No lo menciones. Ahora si me haces el grandisimo favor, espérame en las escaleras, iré en un momento.
-De acuerdo, Bridezzila!
La mandíbula se me fue al piso cuando me llamo así. Había sido todo menos una Bridezzila!
-Fuera, padre! - señalé de nuevo la puerta tras el.
Papá dio media vuelta riéndose estruendosamente y giró a la derecha rumbo a las escaleras. Yo caminé hacia una de las terrazas de la mansión de los Clearwater tratando de controlarme.
Respirar el aire puro y limpio y puro ayudó un poco a mis nervios. Me miré en una de las puertas de vidrio reflejante y me enamoré de nuevo de mi vestido de novia estilo princesa. Mis rizos estaban recogidos por la mitad y sujetos con un antiguo broche de zafiros y diamantes herencia de la abuela Renee, el largo velo pendía de este. Mis pendientes eran zafiros corte pera que colgaban de una hilera de diminutos diamantes, a juego con el collar; dichas joyas eran regalos de Sarah.
El maquillaje y peinado estuvieron a cargo de Emmett y Jasper. Nota mental: presentar a Jasper y Alice en la recepción - el esta locamente enamorado de mi ahora modista personal.
Di media vuelta y me adentré aun mas en la terraza llena de plantas cuidadas por Sue en persona, es su pequeño jardín.
-Tu vestido es nuevo, tu joyería es azul y regalada, tu anillo de compromiso es una verdadera antigüedad .. Te falta algo robado - sus ojos azules mirándome de arriba a abajo me convirtieron en una estatua-. Eres la novia mas hermosa que haya visto. No sabes cuantas veces te imaginé vestida así, caminando hacia mi - el fue quien camino hasta quedar frente a mi.
-Que haces aquí, Alec? -mi voz sonó ronca por que tenia la garganta seca-. Como evadiste la seguridad?
La casa estaba atestada de el Servicio Secreto, el MI6 y los Navy SEAL's o algo así, que impedían que la prensa entrara, así como cualquier otra persona no involucrada en la boda. Jacob era bastante paranoico y sobre protector. Pero lo entendía dado como nos conocimos, ademas el tenia varios enemigos a quienes les había comprado su empresa y después vendido pedacito por pedacito. Habíamos recibido una que otra amenaza.
-Olvidas con quien hablas, Renesmee? -Alec me sonrió ampliamente, pero en sus ojos había amargura-. Soy sacerdote.
Miré por primera vez su ropa, vestía completamente de negro y en su cuello traía el característico clerigman.
-Tienes que irte Alec, si Jacob te ve aquí - me acerqué para sacarlo de la terraza.
-Jacob Black -murmuró su nombre con amargura-. Como diablos te involucraste con el?!
Como se atrevía a preguntarme eso y con ese tono?
-Tu me dejaste ir. Que esperabas?! No luchaste por mi, el si. Tu terminaste conmigo con una maldita nota, después de todo lo que tuve que vivir... Estaba sola, herida, el cuidó de mi, antes y después de que me dejaras. El me trató y me vio de una forma que tu nunca hiciste. El si cuidó de mi - era genial poder gritárselo a la cara.
-Que? Espera, espera. Una nota? Yo terminé contigo con una nota?! Tu fuiste la que envió una nota en la que terminabas conmigo y junto con ella venia esto - del bolsillo derecho de sus pantalones negros sacó mi collar.
-Mi collar! Lo busqué por todas partes... - alargué la mano derecha para tomarlo, pero la dejé a medio camino.
Jacob que hiciste?!
-Yo no... Yo no te envié nada, Alec. Yo perdí ese collar la noche en que... -todo comenzó a darme vueltas-. Jacob que hiciste?
Caí de rodillas en el duro suelo de cantera rosa de la terraza de Sue.
El lo planeó.
El planeó todo desde un principio. Jacob me había alejado de Alec, lo envió lejos; me tuvo encerrada en su pent-house acostumbrándome a su estilo de vida, a su presencia, a sus gestos caballerosos y en ocasiones cavernicolas. Hizo que me enamorara de el como una estúpida, que me entregara de el. Jacob le envió la nota a Alec como si fuera mía junto con el collar, a mi me envió otra y así por fin nos tendría era su plan!
Por que? Que ganaba Jacob con eso? Vengarse de Alec por haberlo abandonado en Holanda a la mitad del robo del Degas?
Jacob en verdad era así de retorcido y enfermo?
Por que dejarme ir y luego buscarme, si sabia que Alec y yo no estábamos juntos? Que ganaba con ir a buscarme a Boston después de haberme dejado ir una vez de que su raro plan estuviera completo?
-Renesmee? Cielo, háblame! Traigo un doctor? Cielo, Renesmee! - escuché la voz de Alec, llamándome de manera repulsiva.
-No me toques! - alejé sus manos de mis hombros desnudos.
-Estas bien? Puedes caminar? Podemos irnos de aquí, un auto esta esperándonos...
-Estas mal de la cabeza?! Que demonios te ocurre, Alec?
-Que demonios te ocurre a ti, Renesmee?! No puedes casarte con el, es Jacob Black. El...
-El me ama y yo a el. Aléjate de mi, no quiero volver a verte, Alec. Puede que Jake haya hecho cosas, pero el... - me levanté rechazando su ayuda.
-El que?
-El es el.
-Es el dinero no? - preguntó entrecerrando los ojos.
Le crucé el rostro con una bofetada, que hizo que me ardiera la mano. Su mejilla se enrojeció al instante.
Ya me habían dicho caza fortunas docenas de personas que no me conocían, pero Alec? Eso me dolió como el infierno.
-Yo te amaba, Alec! -le pegue con mis puños en su pecho- Dejé mi casa, mi hogar, mi familia, deje todo por ti... un delincuente. De haber huido como querías tal vez aun estuviéramos juntos, pero no. Me dejaste ir sin luchar, dos veces. Pero fue mejor así. Esa tarde que estuvimos juntos fue un gran error, estaba contigo y pensaba en el -sus ojos azules se llenaron de lagrimas y me miró con desprecio-. No tengo ni la mas mínima idea de cuando me enamoré de Jacob o por que, pero de algo si estoy segura: nunca sentí por ti lo que siento por el. Solo Dios sabe por que me enamoré de el. Tal vez si es el dinero, como lo dijiste -claro que no-. Pero con el me siento realmente amada -eso es! Jacob Black, realmente me ama. Tal vez de una manera retorcida...-, cosa que nunca sentí al estar a tu lado.
-No estas hablando en serio, Renesmee.
-Me voy a casar con el, así que te agradecería mucho si no vuelves a buscarme - lo rodeé para salir de la terraza, pero el me detuvo tomándome del brazo.
-Esto es tuyo. Es tu objeto robado.
-No necesito tu estúpido collar, Alec - me solté de su agarre, no quería que me tocara. Me daba asco.
-Siento mucho si te hice daño - de nuevo me tocó. Tomó mi mano derecha y sobre mi palma dejó el collar de esmeraldas y diamantes.
-No me toques.
-En verdad te amé, Renesmee. Aun te amo, no lo olvides.
-Pero no lo suficiente como para no hacerme daño. Si en verdad me hubieras amado, no hubieras regresado después del que Sam te encontró en Boston.
-No digas eso -su voz sonaba ahogada, por el llanto contenido-. Las semanas que pasé junto a ti fueron las mejores de mi vida.
-Para mi no, Alec! Viví en un constante estira y afloja. Me ama? Que es lo que Alec hace? Por que nos buscan? En verdad me ama? En lo dijo en serio? Nos encontraron? Por que seguimos aquí Pero en cierta forma te lo agradezco, eso me llevó a Jacob.
La expresión que pasó por su agraciado rostro fue la de un agonizante. No lo sentí no me sentí mal por ello. El me hizo pasar por un infierno y luego se atrevía a aparecer el día de mi boda!
Después hablaría con Jacob sobre todo ese lío, pero primero me casaría con el. Lo amaba a pesar de todo.
-Ya vete, Alec. Vete lejos, por que cuando diga si acepto, le pediré a Jacob tu cabeza en bandeja de plata. Nadie va a arruinar mi boda. Y si puedes llévate a Heidi Caius - di media vuelta enredando la larga cadena de oro blanco en mi muñeca derecha, dejando atrás a Alec. Tanto física como simbólicamente.
Me desharía de la joya después de la boda.
Si antes tenia dudas de casarme con Jacob, estas habían desaparecido. Lo amaba, lo único que hacia que me acobardara eran los invitados... Pero eso era casi infantil a lo que yo había pasado hace un año, o hace unos momentos.
Yo amaba a Jake y el también a mi, bueno, eso esperaba
-Donde estabas?! Jacob esta a punto de echarse a llorar. Dice que lo dejaras plantado! - Leah se apresuró hacia mi en el pasillo rumbo a las escaleras y me entregó mi ramo de alcatraces blancos.
-Lo siento, necesitaba... deshacerme de algo.
Al bajar las escaleras papá me tomó de la mano y Leah le hizo señas a alguien. Una suave música tocada por el cuarteto de cuerdas comenzó a tocar. A través de las puertas francesas que daban al jardín vi a Jacob de espaldas, empujando la silla de su madre; era la primer aparición publica de Sarah desde hace seis años.
Demonios, es mi turno de salir y ser observada por mas de trescientos desconocidos por casi veinte minutos.
Pero estaría a su lado.
-Es hora - susurró papá junto a mi y me obligó a cruzar el umbral, llevándome hacia el jardín iluminado por el inminente atardecer y decorado con cientos de flores blancas de todo tipo. El pasillo hacia el altar estaba tapizado de pétalos de rosa-. Tu si que te vas a los extremos, cielo.
Miré la exagerada decoración entrando al pasillo flanqueado por los invitados, con Pachelbel tocando de fondo.
-Yo no tuve nada que ver con la decoración.
Papi, gracias por distraerme. Me quiero pensar en este montón de gente desconocida que me mira fijamente, mientras paso junto a ellos.
-No lo digo por eso. Primero huyes con un delincuente y ahora te casas con uno de los diez hombres mas ricos del país.
-No me importa su dinero, papá.
-Lo se y el también lo sabe. Por eso acaba de hacer pedazos el acuerdo pre-nupcial que sus abogados insistieron que firmaras.
-Que? - giré el rostro violentamente y miré a Jacob por primera vez en el día.
El corazón me dio un fuerte brinco. Era... simple y maravillosamente hermoso.
Sus ojos... me sumergí en ellos profundamente y no quise salir a la superficie. Por que el pasillo es tan laaargooo?!
Espera! Que Jacob hizo que?!
-Por que lo hizo?
-Estaba nervioso. Dijo que no querías casarte con el, por que creías que el no confiaba en ti.
-Pero si firme el contrato en cuanto terminé de leerlo, ayer por la noche.
-Pero la boda debió haber comenzado hace casi una hora.
Mi pobre y manipulador Jacob!
Por fin mi padre y yo estuvimos frente a Jake y me olvidé de todo y todos a nuestro alrededor. Solo me pude concentrar en el hombre de traje gris y corbata azul -para combinar con mis joyas-, bajo el aromático arco de flores. Vagamente fui consciente de como papá besaba mi mejilla y depositaba mi mano en la de Jacob.
Dios, sus ojos estaban completamente derretidos, eran profundos y me miraban de esa forma que estúpidamente describía como rara.
Sus manos tomaron las mías para vernos de frente y su expresión cambio de profundamente enamorada a seriamente alarmada, al notar la joya en mi muñeca derecha.
-Te vas? - cuchicheó interrumpiendo al ministro.
-No! Por que lo dices? - contesté en el mismo tono.
-Por que lo sabes - miró nervioso a la multitud frente a nosotros.
-Es mi algo robado, solo eso - me encogí de hombros.
-Pero el vino.
-Y ya se fue.
-Disculpen, hay algún problema? - preguntó el ministro un tanto mortificado. Estaba dando un hermoso discurso y lo estábamos interrumpiendo.
-No, ninguno -me apresuré a decirle-. Continúe, por favor.
Sonrojada, miré a los trescientos invitados que susurraban inteligiblemente.
Este circo podía ser peor?!
-Estas segura? - murmuró Jacob llamando mi atención.
-Si. Y tu?
-Mas que nunca. Continúe - le dijo al ministro.
-Van a interrumpir de nuevo? - tuvo la osadía de preguntar con insolencia.
-Si no se apresura, es lo mas probable - le respondió mi futuro esposo con una mirada furibunda.
-Como iba diciendo: el amor...
-Me prometes que no seremos como esas matrimonios falsos del Upper East Side? - murmuré con una sonrisa en la pista de baile, mientras Jake y yo bailábamos rodeados de aquellas parejas que acababa de mencionar al ritmo de Something Stupid.
-Te lo prometo, cielo.
-Prométeme también que me dirás cuando creas que ya fue suficiente Botox. No quiero verme como una Real Housewive- sus brazos torno a mi cintura se sacudieron junto con el resto de su cuerpo al soltar una estruendosa carcajada.
-Hablo en serio - le di un zape y después volví a entrelazar mis dedos en su nuca.
-Lo prometo. Estas segura de haberte quedado conmigo y no con el?
Wow! Que brusco cambio de tema!
-Claro que estoy segura! Y mas ahora que rompiste el acuerdo pre-nupcial -le guiñé el ojo y dimos otra vuelta por la pista-. Industrias Black será mía! Muajaja!
Jacob entrecerró los ojos y detuvo nuestro lento avance.
-Estoy bromeando! No me interesa tu empresa, solo el jet que me puede llevar de compras a París cuando yo quiera... Siempre y cuando tu estés en el, por que no hablo ni gota de francés - solté unas risillas muy apagadas.
-Quien te dijo del acuerdo pre-nupcial? - reanudó nuestro baile.
-Papá me dijo que lo rompiste, por que pensabas que el retraso de mi llegada se debía a que yo pensaba que no confiabas en mi. Pero no fue así... Antes de irnos a Tokio lo volveré a firmar, llama a tus abogados para que nos vean en el aeropuerto y traigan otra copia...
-No! Por supuesto que no. Confío en ti. Estas aquí a pesar de lo que hice. De lo que les hice a ti y a Alec. Y no solo a ustedes; le he hecho cosas malas a gente buena y mala...
-Lo se y no te juzgo. Yo no soy perfecta tampoco. Nada en esta vida es negro o blanco, todo es de un sospechoso color gris, solo... no te metas en cosas ilegales - al menos todo lo que hacia Jake era legal, excepto mandar robar arte para su madre.
Cosa que me prometió que ya no volvería a hacer.
-No tienes idea de cuanto te amo, Nessie Black - buscó mis labios para darme un casto beso, que dejo de serlo en el momento en que mi avariciosa lengua tocó la suya.
-Por que no me demuestra cuando me ama en este momento, señor Black? - sugerí con la respiración agitada y el corazón a toda marcha.
-No, tenemos invitados que esperan que cortemos el pastel, lances el ramo y la liga. Es una tradición.
Hice un puchero.
-Es mi boda y puedo hacer lo que yo quiera. Y lo que quiero hacer ahora es: hacerte cosas muy malas... La abstinencia es una maldita perra.
Jacob soltó a reír, pero se restregó contra mi de manera sugerente.
No habíamos tendido sexo en tres meses, para que nuestra noche de bodas fuera especial.
-Es en serio que eso quieres? - murmuró con voz ronca acercando su rostro al mio.
-Te quiero a ti y solo a ti. No quiero a estas personas que creen que soy una caza fortunas, te quiero a ti - me puse de puntitas para darle un besito.
Una amplia y malvada sonrisa apareció en su rostro y tomándome de la mano bajamos de la gran pista de baile, iluminada con lucecitas titilantes.
-Ve y despídete de tus padres, pero que nadie escuche que ya nos vamos.
Emocionada, caminé hacia ellos dando saltitos.
Entre chuchiceos me despedí de mamá y papá, también de Sue y Harry, Leah y Sarah. Pensé que al despedirme de mis padres lloraría pero no fue así, todo fue rápido, indoloro y lleno de felicidad. También no es que no los fuera a ver en diez años, solo seria un poco mas de mes. Cinco semanas junto a Jake recorriendo el mundo. Tokio y Moscu era obligatorio, no se que negocios iba a hacer Jake allá, pero yo estaba mas que emocionada de conocer Japón y Rusia. La Toscana y España era nuestra verdadera luna de miel; en ambos países nos quedaríamos en una villa que Jacob estaba empeñado en comprar. Ambas.
No, así estoy bien, señor derrochador! Eso es mas que suficiente.
Camino al aeropuerto, Jacob y yo nos comimos el piso superior de nuestro enorme y delicioso pastel de bodas. Casi no habíamos comido en la recepción por saludar a los invitados, así que el la limusina nos devoramos el pastel como si no hubiéramos comido en una semana.
-Quieres chupar mi muñeco? - preguntó mi hermoso y millonario marido, después de limpiar con su lengua la comisura de mis labios llenos de glaseado del pastel de bodas.
-Que? Aquí? -giré el rostro para ver a Seth conduciendo-. Al menos sube la división...
-Que? Oh! No, Ness. Yo hablaba de este - sostuvo en alto su versión miniatura. Era el muñequito del pastel.
-Ah. En ese caso, no, gracias. Ya me había hecho ilusiones... - sacudí mi vestido de novia de las migajas.
Jacob se rió de mi.
-Nos esperaremos al jet. Siempre quise unirme al High Mile Club.
-Tu? Jacob Black no eres miembro?
Era imposible de creer, el era un dios del sexo andante! Al menos para mi.
-No! Tu lo eres?
-Tampoco - contesté distraidamente imaginando las distintas formas de poder unirnos al club.
-Bueno, unirnos al club me parece una excelente manera de iniciar nuestro matrimonio. No crees?
-Puedes apostarlo - lo atraje hacia mi, mientras yo misma subía la división para que Seth no nos viera besuquearnos como dos adolescentes en un auto en su primera cita.
Exactamente dos años después casi "muero" dando a luz a Antony William y a Sarah Marie Black-Cullen. Era madre primeriza, Antony tenia el cordón umbilical enredado en su cuellito y Sarah Marie venia de pompas. Era un caso medio complicado pero no imposible, el exagerado y paranoico de Jacob mando traer a un montón de doctores de acentos diferentes. Eran los mejores médicos del mundo. Mi parto no era nada que una cesaria no pudiera arreglar, realizada por doctores locales.
Como dije: exagerado y paranoico. Luego mando traer al mejor cirujano plástico de Bervely Hills para que mi cuerpo no quedara marcado... Bueno eso si se lo agradecí de todo corazón.
A pesar de que era una de las esposas trofeo mas ricas del país, aun no me acostumbraba. De vez en cuando me escapaba de Seth y pasaba el día en algún museo o un autobús turístico, pasando totalmente desapercibida. Siendo solo Renesmee Cullen y no Renesmee Black, esposa del empresario, filantropo, coleccionista de arte y millonario Jacob Black. En ocasiones pedía permiso en la escuela de los niños y nos íbamos a Coney Island, o tomábamos en Ferry hasta la Estatua de la Libertad, solo nosotros tres. Nadie seguía cada movimiento que hacíamos, no subíamos a autos blindados, no comíamos en restaurantes cinco estrellas... Solo eramos Renesmee y mis bellos hijos de hermosa piel blanca y cabello azabache. Incluso cuando los chicos fueron a la universidad, continué escapándome de aquella vida llena de opulencia, fue entonces que entendí a mi difunta suegra: Sarah. Ella hacia lo mismo con Jacob y -el también fallecido- Sam. Sarah llevaba a sus hijos a recorrer la ciudad para escapar. Pero yo solo quería escapar un momento, respirar y vivir unos segundos alejada de las personas falsas que eran mis "amigas", de los chismes, de los eventos sociales que parecian no tener fin... Pero de algo que nunca quise escapar o alejarme, fue de Jacob Black, el hombre al que le di todo lo que había en mi y a cambio recibí amor incondicional y una vez que Antony tomo posesión de Industrias Black, me lleve a Jacob a La Toscana, donde vivimos nuestros últimos días en la misma villa en que pasamos nuestra luna de miel.
Hola mis Little Perverts!
Otro fic que termina... Espero que les haya gustado este fic tanto como a mi. Gracias por apoyarme incondicionalmente en otro JASSIE, espero seguir viéndolas/los en mis otros fics.
Kisses and Love
Victoria Wittaker
