Iron and Gold
Capítulo II Unión
"La mujer no admite medio: o ama mucho, o aborrece mucho"
Séneca
A la mañana siguiente la ciudad se volvió un caos, todos los guardias me buscaban desesperadamente, casa por casa, jamás había visto algo así en mi vida.
Me había despertado el ruido de la calle, alarmada, trate que Kassim escuchara el menor indicio de los guardias, despertó enseguida
-¿Qué vamos a hacer Kassim?- cada vez escuchaba a los guardias más cerca de nuestro escondite, en un acto desesperado él tomó su cuchillo y lo paso por mi cabello.
-ponte algo de mi ropa ¡rápido!- me desnude lo más rápido posible y me puse la ropa de Kassim estaba manchada de tierra pero no me importó, cuando termine de vestirme los guardias llegaron a nuestra casa.
-estamos buscando a la princesa Alibaba- dijo uno de los dos guardias que entraron a nuestra casa sin invitación.
-sólo estamos nosotros dos - dijo Kassim con indiferencia.
Los guardias me miraron fijamente y uno me tomó del brazo.
-Tú ¿Cómo te llamas niño?- aparte la mirada del guardia para evitar que me reconociera.
-se llama Alim, no puede oír ni decir nada, es de nacimiento y pensé que buscaban a la princesa, no a un huérfano sordomudo.
-la princesa es rubia, de bonitas facciones, así que puede estar disfrazada- por más que forcejeaba el guardia no me soltaba, el me tomo del cabello y me dio un tirón tan fuerte que pensé que me arrancaría el pelo, me mordí el labio tratando de no decir nada.
Kassim corrió en mi ayuda -¿En los barrios pobres de la ciudad? Es una locura debe de estar en el puerto, no aquí.
El guardia analizó lo que le decía Kassim, me miro unos segundo más y después me soltó el cabello.
-nos vamos- cuando los dos guardias se fueron solté un leve chillido, me dolía la cabeza, pero habíamos superado a los guardias, era nuestra primera pequeña victoria.
Kassim acarició mi cabeza con cuidado tratando de mitigar el dolor -lo siento mucho fue un acto desesperado- dijo avergonzado.
Acaricié mi cabello para saber qué tan corto lo tenía, sentí mis dedos húmedos, al parecer el cuchillo había hecho un pequeño arañazo en mi oreja, Kassim parecía alarmado, lo calme con un beso.
-no importa, era algo necesario nos hubieran descubierto si no lo hacías.
Intente detener el sangrado de la oreja con un trapo, mientras que Kassim vigilaba los alrededores en busca de su hermana menor.
-Mariam se fue muy temprano con sus amigos y no sé dónde está.
-¿Para que la necesitas?
-¿Quién se quedara contigo mientras no estoy? Necesito ir a trabajar- la mención del trabajo de Kassim me dio curiosidad, él casi nunca habla de su trabajo, solo dice que es un intermediario pero nada más.
-no pienso quedarme todos los días encerrada aquí, quiero ayudarte, por favor llévame contigo- sin mirarme su respuesta fue negativa -es demasiado peligroso- dijo molesto -¿Cómo que peligroso? ¡Nunca me dijiste nada de eso Kassim!-
-no te tengo que estar contando toda mi vida- estaba tratando por todos los medios no hacer contacto visual conmigo.
-¡creí que confiabas en mí!
-¡no hagas un drama de una cosa sin sentido! -estábamos haciendo mucho escándalo, sabía que era peligroso pero no me importaba, quería la respuesta ahora.
-¡no es una cosa sin sentido! quiero saber más de ti ¡tú lo sabes todo sobre mí! Quiero ayudar, eso es todo.
-¡yo nunca quise saber tu vida entera!- me quedé en silencio, sus palabras me habían herido más de lo que quería admitir.
-entonces me voy, perdón por las molestias- no mire a Kassim, no quería que me viera llorando.
Salí corriendo sin rumbo, me sentía una idiota, había arrastrado a mi amigo a un problema solo por mi egoísmo y ahora era un estorbo para él.
-soy una idiota- necesitaba llorar en algún lugar donde nadie me pudiera ver, sabía de una arbolada saliendo de la ciudad como está bastante lejos nadie se acerca a ese lugar.
Me tomó dos horas llegar y cuando lo hice me quede dormida del cansancio.
No había dormido mucho la noche de mi fuga y con la adrenalina de toda la mañana, mi cuerpo pedía un descanso.
El tiempo pasa muy deprisa cuando estás descansando, cuando desperté ya estaba atardeciendo y la temperatura bajaba, con más prisa provocando escalofríos en mi cuerpo, no tenía planeado dormir tanto.
Acaricié mi oreja la cual ya no sangraba, era algo bueno porque una infección podría ser muy peligrosa.
-no sé a dónde ir ahora- dije en voz alta sin pensarlo, había escapado del castillo y no quería involucrar más a Kassim, pero carecía de dinero y estaba empezando a tener hambre.
-definitivamente soy idiota- dije sollozando, había cometido una locura sin pensar las consecuencias y ahora todo se me salía de las manos.
-sí que lo eres por salir corriendo de esa manera- Kassim estaba a pocos metros de mí, me sentí extraña al verlo de nuevo, estaba molesta y también avergonzada.
-pero yo soy más idiota por desquitarme contigo- él se sentó a mi lado y me miró a los ojos.
-¿Por qué estás aquí?
-Para pedirte perdón, no debí decir eso, me comporte como un idiota y te lastime.
-Yo fui la idiota, te arrastre a todo esto sin pensar en las consecuencias y me entrometí en tu vida sin ningún derecho.
-tal parece que estamos en un punto muerto, los dos nos equivocamos y los dos tenemos razón, a decir verdad es algo muy confuso.
Sonreí, me sentía liberada, los dos pensábamos de la misma manera y pensar que esta pelea salió por una insignificante tontería.
-¿Por cierto que paso con Mariam? Hace años que no la veo ¿está trabajando?
-desde que dejó de ser una niña trabaja conmigo aunque a ella no le toca nada peligroso.
-sé que no me incumbe, pero quiero saber la verdad- Kassim suspiro cansado.
-somos contrabandistas, los piratas nos venden la mercancía robada y nosotros la distribuimos por los reinos aledaños.
-la verdad no me sorprende que hagas eso, no lo tomes a mal Kassim pero no te imaginaba de verdulero o un mercader cualquiera.
-¿entonces no te molesta lo que hago?
-no, eres libre de hacer lo que mejor sabes.
-muy pocos comparten tu opinión y menos si hago algo fuera de la ley.
-cuando amas a alguien no lo juzgas- me sorprendí al razonar lo que había dicho y en pocos segundos estaba completamente roja.
Kassim se mantuvo en silencio por un buen rato haciendo que el momento fuera más incómodo.
-Alibaba hay algo que quiero decirte- lo mire directamente a los ojos, él estaba totalmente serio.
-necesito primero saber la verdad…- hizo una pausa, las manos le temblaban ligeramente - ¿tú me amas? - le tomé la mano derecha donde tenía la marca, acaricié el contorno buscando la respuesta en mi corazón aunque ya la sabía perfectamente.
Solté una pequeña risita - claro que sí - el suspiro tal aliviado que me causo más gracias.
-entonces hay algo que te quiero proponer-tomó con firmeza mi mano derecha y dijo -algún día, no sé cuándo, pero algún día me gustaría que nos uniéramos para siempre como marido y mujer.
Sus palabras me habían sorprendido, no es una propuesta que se toma a la ligera, solo tenía una duda.
-hoy dijiste algo que me lastimo mucho, quiero saber si eso es lo que realmente sientes ¿realmente te molestaba cuando te contaba mis problemas?
Podía leer su rostro con facilidad se debatía en decirme la verdad y eso me estaba poniendo muy nerviosa.
-me molestaba que me contaras tus problemas como si fuera lo más grave de todo, el mundo no se iba a destruir porque tu vestido no era de la mejor seda que podría existir, pero aun así era feliz porque confiabas en mí para decirlo y con el tiempo te empecé a enseñar que esos problemas eran estúpidos y cambiaste para bien, así que ahora no me molesta.
Su sinceridad me abrumaba pero a veces la verdad es dura y uno la tiene que aceptar.
-gracias por decirlo- él sonrió aliviado - entonces en cuanto a mi propuesta ¿Qué dices, aceptas?
Le quite el cuchillo a Kassim y con toda la seguridad que tenía corte de lado a lado la palma de mi mano.
-¿Estás completamente segura? Puedo esperar cuando tú quieras, no tiene que ser ahora si no quieres.
-quiero hacerlo ahora porque te amo y sería una idiotez esperar.
Su mirada se iluminó por la felicidad y con la misma seguridad que yo tenía, se cortó la palma de su mano.
Nos tomamos de la mano derecha y dejamos que la sangre se mezclara, pocos segundos después sentí que algo me quemaba en la mano, sin separarlas cada uno miró su propia mano sorprendidos de ver cómo se formaba la marca de la otra persona en su mano.
El proceso era doloroso pero cuando el diseño por fin se había terminado algo en mi cambio, ahora me sentía completa.
-ya no me siento solo, ¿te sientes igual Alibaba?
-sí, es algo extraño, siento tú presencia todo el tiempo pero no me incomoda.
Era la sensación más extraña que sentí en toda mi vida, pero al mismo tiempo me había acostumbrado casi de inmediato, los dos sentimos una felicidad increíble y nos abrazamos riendo por lo que acabábamos de hacer.
Mire al cielo y descubrí que ya era de noche
-tenemos que regresar a casa.
-estoy de acuerdo, Mariam nos espera, ya quiero ver su cara.
Todo el camino nos fuimos tomados de la mano, veíamos el mundo diferente, los colores eran más vivos, la gente más alegre, sentía que vivía en un sueño.
Cuando llegamos a casa le contamos a Mariam lo que habíamos hecho y ella saltó de alegría, era la primera vez en años que me sentía en casa.
-me iré a dormir con las chicas de la caravana, no quiero interrumpirlos- ahora que los dos estábamos conectados sentí la vergüenza de Kassim como si fuera mía, le di las gracias a Mariam y ella se fue.
-Quiero que me trague la tierra- dijo Kassim al cerrar la puerta.
-yo también, es muy extraño esto.
Nos quedamos en silencio los dos, poco a poco sentía como la vergüenza se esfumaba y el deseo se apoderaba de mí. Nos dirigimos a la cama en silencio y me senté al borde del colchón viejo.
Kassim se empezó a desnudar y fue la primera vez que lo veía desnudo, aparte la mirada automáticamente pero a los pocos segundos volví a mirarlo.
La habitación era muy pequeña, apenas cabía la cama así que cuando Kassim estaba completamente desnudo se sentó a mi lado para que yo pudiera pararme y desnudarme.
Para mí fue un poco más vergonzoso era la primera vez que exponía mi cuerpo a alguien y tuve una pequeña inseguridad que pronto se desvaneció.
Primero me quité los pantalones dejando mis piernas descubiertas, levante la mirada y Kassim estaba en completo silencio con una pequeña sonrisa en los labios y el hambre voraz que se reflejaban en sus ojos, me dio más seguridad para quitarme el resto de ropa. Completamente desnuda me recosté en la cama y Kassim se puso sobre mí.
-¿Estás lista?- preguntó casi en un susurro.
-sí- suspire, el largo cabello de Kassim me hacía cosquillas en la piel desnuda.
Poco a poco fue bajando su cabeza a mi entrada, insegura abrí mis piernas y escuche un leve murmullo -eres hermosa- me recargue en mis codos para mirar a Kassim a los ojos, cuando nuestras miradas se cruzaron sentí como me besaba, cerré los ojos disfrutando de las caricias.
Cuando introdujo uno de sus dedos me sentí incomoda nunca me había tocado de esa manera y las sensaciones que experimentaba me hacían preguntar por qué no había hecho eso antes.
Después de unos minutos estaba completamente húmeda, al darme cuenta de eso intente cerrar mis piernas pero Kassim lo impidió abriéndolas de nuevo.
-no te avergüences de tú cuerpo Alibaba, porque para mí eres hermosa.
Sus palabras hicieron que todas mis inseguridades se fueran, esta vez estaba mucho más relajada y dispuesta a dejarme llevar por el placer.
Esta vez yo abrí más mis piernas en señal de mi nueva seguridad, él sonrió y se irguió lentamente introdujo su miembro en mí, un muy leve dolor surgió cuando entró completamente, pero no era algo insoportable.
Me dio unos segundos para que me acostumbrara y lentamente empezó a moverse.
Mi respiración se empezaba a acelerar igual que los movimientos de Kassim. En cuestión de segundos me deje llevar por el deseo que los dos sentíamos.
Inevitablemente llegamos al final exhaustos nos dimos los últimos besos apasionados mientras nos reíamos como idiotas.
-tenemos que repetir esto- dije jadeante.
-las veces que quieras Alibaba.
