Hola Aquí les traigo un nuevo capítulo en la historia, más que nada para no cortar la continuidad que tengo de publicar uno por semana, es corto. También por que es la primera vez que pruebo hacerlo con una beta reader, la verdad es que me encanto su ayuda ya que siempre cometo terrible horrores gramaticales. Espero y se note la diferencia. Trataré que para la semana que viene este a mitad de semana el siguiente.
Y bueno espero lo disfruten
Le dejo agradecimientos a mi beta reader hikari itzuko. Gracias!
Disfruten del capítulo.
Mu estaba frente al espejo en ropa interior observando los pequeños cambios que tenía. Ya tenía tres meses y medio, su vientre mostraba un pequeño y casi imperceptible bulto. Por supuesto que con ropa no se le notaba pero al verse así, podía notar la diferencia.
Su abdomen siempre estuvo muy marcado al menos desde los doce años, que fue la edad cuando comenzó a interesarse por el ejercicio. Y verlo sin esos músculos, ciertamente lo hacía caer en cuenta que en efecto lo que estaba viviendo no era un sueño.
Francamente, en sus primeros meses no sintió ningún cambio. A diferencia de los muchos que notaba en Camus. Aunque el médico claramente les había explicado que sus organismos eran completamente diferentes.
Esta era la primera vez que se observa y veía el primer cambio que le daría ese embarazo. Sonreía, no podía evitarlo. Se acariciaba el vientre sabiendo que su bebé recibiría el cariño de él. Sentía las ansias de que esta etapa pase pronto, además de la necesidad de tener a ese bebé entre sus brazos. Claro que sería todo un reto su crianza, ya que él no tenía glándulas mamarias por lo que debería alimentarlo con biberón desde el momento de su nacimiento.
Fuera de ese tema, también estaba el hecho de que tendría dos hombres como padres.
El no cambiaría su masculinidad para que aquellos prejuiciosos no vean mal su naturaleza, eso de la discriminación lo estaba poniendo nervioso, ya se veía intercediendo muchas veces para que su hijo o hija no la pasara mal y la verdad era que no sabía cómo sería.
Aunque Shaka no paraba de explicarle que al ser criado así, su hijo no lo vería como algo malo, él no paraba de pensar en el que dirán. Se había acostado en la cama y acariciaba la zona donde estaba esa luz de vida que todavía no estaba en este mundo y ya era amado y esperado.
Mu sentía su interior hecho un remolino. Y las ganas de estar con Shaka no disminuían.
Tal vez nadie notará sus síntomas pero había uno que Shaka tenía muy claro, y es que su apetito sexual era muy grande. Era como si Shaka fuera un antojo para él. Cuando lo veía quería más que besos y caricias. No podía evitarlo.
El Cid le dijo que sus hormonas estaban alborotándose, que el deseo sexual era normal en el embarazo, que no se sintiera preocupado. Y la verdad era que no se sentía así, aunque cuando veía a Shaka podía ver claramente como el cansancio por esa actividad lo estaba colapsando. La sonrisa de Mu se ensanchó. Shaka... Era increíble que el destino le haya puesto a ese hombre en su vida y la verdad era que se alegraba como se desarrollaban las cosas.
En los próximos días tendrían una sencilla ceremonia, donde ellos se enlazarían como pareja formal. Ya que el matrimonio igualitario no era permitido, al menos no legalmente en ese país.
Pronto Mu fue cayendo en un dulce y profundo sueño.
Shaka lo encontró completamente dormido cuando se adentró a su habitación. Se veía radiante a sus ojos y demasiado apetecible. Además que le provocaba una ternura infinita el verlo así, con esa pequeña panza de embarazado.
Jamás pensó que eso podría llegar a gustarle. Es más, en el momento en el que comenzó a pensar cómo se vería Mu embarazado se había puesto alerta pensando que dejaría de gustarle o de sentir deseo por él, y eso lo alertó.
Por suerte Mu lograba despertar su deseo y no importaba en qué lugar lo hacía o si sabían que alguien se aproximaba poco le importaba al deseoso peli lila. Shaka se acercó a él y llevó su cabeza hasta el vientre de Mu y comenzó a besar la zona. El hecho de saber que pronto sería padre también lo volvía excesivamente feliz.
Y aunque jamás se había planteado ser padre. Cuando asimiló la idea se sintió francamente feliz. Incluso compartía con Mu la ansiedad por el nacimiento, y aunque no lo dejaba ver, también sufría por el rechazo o la discriminación.
En la casa de Camus este llegaba para encontrarla impecable.
Milo lo veía sonriente, ya que sabía que el francés esperaba encontrar todo hecho un desastre; ya que varias veces Milo había ido por ropa o cosas personales de Camus.
Camus lo miró divertido
_ Qué bueno es tener amigos como Marín que te ayudan a ordenar...
_ Si, es grandiosa... Momento! No, no, no, yo fui el que ordenó todo amor, como crees que le pediría a mi amiga que lo haga por mi!
Camus sonreía triunfante, podía descubrir casi de inmediato cuando Milo mentía o quería hacerle creer algo que no era. Se imaginaba que así sería su hijo o su hija. O al menos eso esperaba. Ya que no quería tener un hijo como él mismo. Quería que sea alegre y lleno de vida tal y como lo era Milo.
Aunque eso se lo diría el tiempo ya que todavía faltaban más de cinco meses para saber cómo sería. Al menos físicamente. Ya que para la personalidad debería esperar al menos hasta que crezca un poco.
Milo llevó de inmediato todo lo que habían traído de la clínica hacia el cuarto de Camus, aunque Camus dejó uno de los bolsos que estaba repleto de libros que iban en el salón de estudio.
Parecía mentira que se haya llevado tantas cosas pero al no poder levantarse de la cama lo único que hacía era leer. Esperaba que su bebé tenga interés por la lectura al crecer y tomaba la precaución de leer en voz alta cuando estaba solo. Ya que quería estimularlo en todo lo más que pudiera.
Milo por su lado no paraba de hablarle al vientre ya que el Cid le había explicado que ya tenía afianzado el oído y que escuchaba todo a su alrededor. Por lo que se la pasaba cantándole o simplemente hablándole de lo que hacía durante el día.
Si se ponía a pensar. El bicho tenía pinta de ser un muy buen padre y se alegraba de que así sea. Además de ser un excelente amante y compañero Milo era todo lo que cualquiera querría para sí mismo.
Pero Camus analizaba más allá de lo que Milo mostraba y sabía que si no fuera por el tipo de crianza que le dio asmita este no sería así. Así que el mérito debía tenerlo su suegro. Y la verdad era que estaba muy agradecido con él. Ya que cuando él y Mu le plantearon el problema de la discriminación, asmita los tranquilizó diciéndole que lo más importante era que sean criados en un ambiente de amor y respeto.
Ya que si en su hogar se veían envueltos en alguna problemática esta sería la que marcaría a los niños. La discriminación sería evitada, al menos en la casa Kahn. La larga charla que tenía Mu todo el tiempo con sus padres le mostraban lo diferente que pensaban los progenitores de este. Ya que se veían asustados del qué dirán y de alguna manera eso se notaba en Mu.
Más que nada porque siempre era un tema que lo mostraba preocupado. Por su parte, sabía que no habría problema. A su padre lo había llamado cuando estaba hospitalizado y le había contado cómo se hallaba. Su padre sólo quedó mudo y colgó el teléfono.
Camus volvió a llamarlo sólo para decirle que si no aceptaba a su nieto o a él mismo que ni se le ocurra aparecer a discutir con él ya que, llevaba un embarazo de riesgo y una discusión no lo ayudaría a mejorar. Luego de eso no supo más de él. Eso francamente no le molestaba, no necesitaba su permiso para tener pareja y muchos menos para tener hijos.
Para cuando Milo volvió a él, se encontraba cocinando lo primero que se le ocurrió al ver que ingredientes tenía en su alacena y refrigerador. Milo iba a decirle que no se moleste pero conociéndolo sólo sería regañado.
_ Una vez que comas irás a la cama!
_ Eso lo sé...
_ Qué haces?
_ Estoy haciendo un salmón a la plancha, es lo único que había en el refrigerador. Lo acompañaré con esta salsa…
Milo comenzó a preparar la mesa y al estar todo listo ambos se sentaron a comer. Camus rogaba porque su bebé le permita comer sin devolver nada.
La cena pasó agradable, el Cid le había dado unas gotas que había tomado antes de cenar para evitar las náuseas y al parecer funcionaban. Ahora el tema era ir a la cama. Aunque primero Milo se tomó la molestia de llevarlo al cuarto de baño y en un acto de complicidad se ducharon juntos.
Vestirse frente a Milo solía ponerlo nervioso, y en su mente siempre se mostraba la imagen de Milo desnudándolo por lo que, a veces no entendía para que se tomaba la molestia de elegir las prendas y calzárselas ya que el griego luego se las quitaría. Al sentarse en la cama el cansancio de haber estado lejos de ella lo embargo y grande fue su sorpresa cuando vio que Milo lo acostaba y se acostaba junto a él.
_ Dulzura mía, hoy necesitas descansar.
Le dijo y depósito un beso en su mejilla.
Por otro lado en casa de Asmita, este se encontraba charlando con su amigo.
_ Lo siento Asmita pero es muy difícil asumir lo que me estás diciendo.
_ Vamos Sisifo, siempre he contado tu historia y el noventa por ciento de las personas que la oyen, que piensan de qué hablo de mi mismo, estoy seguro.
_ Pero es que...
_ No creo que a tus hijos les moleste saber que encontraste a aquel que permaneció en tu corazón durante mucho tiempo.
_ Es algo extraño...
_ Por qué?
_ Porque hace mucho me dijeron que había fallecido.
_ Al parecer es un hombre de renombre, al menos como médico.
_ Sí, aunque habría que tener un hijo con las condiciones de Mu o Shaka para acceder a él, por eso no se escucha su nombre...
_ Mmm y qué crees que opinen Aiorios y Aiora?
_ No lo sé, francamente no lo sé.
_ Se puede decir que ya hasta están nuevamente en pareja verdad.
_ Si…
Sisifo había estado preocupado durante toda la charla y cuando su amigo le afirmó más que preguntó eso no pudo evitar sonreír, aunque sabía que asmita no lo vio.
Su reencuentro con el Cid fue simplemente mágico. Jamás pensó volver a verlo, y menos que estaría en Grecia buscándolo a él precisamente. Eso le alegraba en sobremanera y a la vez lo hacía sentir un tonto ya que cuando logró conseguir el número de su casa, hace más de diez años recibió la respuesta de que había fallecido.
Vergüenza le causó saber que si lo hubiera buscado en internet, de seguro habría dado al menos con la clínica en la que solía trabajar en París. Algo avergonzado tuvo que admitir que él no sabía mucho de tecnología y tenía un asistente que andaba con él para esos asuntos.
El papeleo era gran parte de su rutina y el estar en un lugar donde no pasaban cosas extraordinarias, tampoco existía demasiado papeleo. Claro que el sector del puerto, más que nada el de los ferris era el que más tiempo le llevaba, pero nada lo obligaba a conectarse con el mundo ultramoderno en el que vivían.
Para El Cid el escuchar todo aquello de parte de su amor eterno le causó ternura. Hasta ahora habían recuperado el tiempo perdido de manera muy parcial. Y ambos notaron que el tiempo lejos de desmejorarlos, los había hecho más exóticos por así decirlo.
Ambos tenían cerca de cincuenta años, pero no lo aparentaban. Y a pesar de que la flor de su juventud ya había pasado, no sentían la diferencia a la hora de demostrarse amor.
Claro que el problema era explicarles todo a los hijos de Sisifo, ya que de parte del Cid, su único hijo estaba al tanto del motivo que llevó a su padre a Grecia. Saber eso solo puso más nervioso a Sisifo que llegó a buscar el consejo de su amigo ya que su pareja, le había pedido blanquear su relación.
Después de treinta años de estar el uno sin el otro no era un pedido descabellado. Pero le causaba cierto nerviosismo declararlo abiertamente a sus hijos. Aunque el Cid no era cruel. Le había dicho que entendía perfectamente si no quería decirlo al mundo entero por su profesión. El mismo se lo tenía muy reservado. Pero el hecho de hablarlo con los hijos era para poder estar tranquilos en sus hogares.
Por lo que la idea de Asmita le parecía demasiado fuerte. Él simplemente le dijo que debía juntarlos y explicarles sin rodeos. Claro que eso sería lo mejor para él, pero no tenía idea de cómo tomarían aquello, es decir, siempre supieron que él era gay, siempre supieron que la historia contada era la de su padre, pero él jamás se mostró con otro hombre frente a ellos. Eso ya sería mucho.
Por parte de Aiorios estaba seguro de que lo respetaría, pero Aiora era más joven e impetuoso y se dejaba llevar mucho por sus sentimientos. Aunque era ya un hombre casado no le quitaba ser algo impulsivo. Y si la noticia le caía mal de seguro hasta dejaría de verlo. Al menos ese fue el razonamiento que le dio a su amigo del por qué de sus miedos.
Asmita por su lado, le explicó que debía decírselo, ya que él había dado toda su vida a su crianza y aceptación. Y si alguno de los dos lo rechazaba tendría que seguir adelante. Ya era hora de pensar en sí mismo.
Acaso por pensar en los demás y darle prioridad al qué dirán, no había perdido a su amor? Claro que sí. El problema era ese precisamente. Una cosa fue separarse de sus padres al ver que no cambiarían de parecer y que planeaba controlar sus actividades personales incluso cuando su esposa falleció.
Por eso mismo se marchó de su Villa. Aunque no así de Grecia. Y tampoco había perdido todo contacto, cada cierto tiempo les llevaba a sus hijos para que no crean que buscaba crear rencores, pero sus propios hijos dejaron de querer ir cuándo de adolescentes comenzaron a ser burlados por sus primos por ser hijos de un "marica".
Fue en esa época donde les contó toda la historia por la que pasó y por qué dejó su hogar. Tanto Aiorios como Aioria lo apoyaron, a pesar de que cuando lo contó Aiorios tenía dieciocho y Aioria sólo diez.
Pero el tiempo pasó y él jamás les mostró que andaba con nadie. Claro que había tenido sus deslices personales pero nada era demasiado serio. De hecho hacía casi cinco años de la última vez, por lo que cuando hace dos semanas estuvo con El Cid, lo sintió como si fuera la primera vez. Y si Asmita tenía razón en algo era en comenzar a priorizarse el mismo. Sus hijos no tenían por qué verlo como algo descabellado y si lo rechazaban sería su problema.
El mismo, ya había dedicado casi tres décadas a su cuidado y era hora de comenzar a vivir, antes de que el tiempo le quite la vitalidad que aún tenía.
_ Gracias amigo mío. Siempre sabes que decir.
_ Siempre que me necesites, ahí estaré para ti.
_ Me gustaría que tú alguna vez encuentres alguien que quiera estar contigo.
_ He estado solo tanto tiempo que no es para mí una desgracia, no te preocupes por mí.
No estuvo mucho más tiempo ahí y luego partió hacia su oficina.
Asmita por su lado quedó limpiando el sector en donde estuvo con su amigo. Cuando sintió que la puerta era golpeada.
_ Pase...
Dijo extrañado, sería Sisifo nuevamente... No él no golpearía la puerta.
_ Lo siento -era Yuzuriha- se encuentra Milo... O shaka?
_ Milo o Shaka? No busca a Mu?
_ No... Es que el lavarropas no está funcionando y quería saber si lo sabían!
Claro, Asmita había olvidado que Yuzuriha ahora vivía en la que era la casa de Mu, como él apenas llegó dejo pagado un año, y cuando Asmita vio que vivirían en la habitación de Shaka y sería parte de su familia, quiso devolverle el dinero pero al estar su hermana de visita le pidió que le permitiera vivir ahí, ya que también quería vivir sola.
Si bien no hacía dos días de eso, para asmita se le había pasado.
_ Sí, lo sabemos. Shaka fue a buscar el repuesto y cuando Milo llegue la cambiará.
_ Ah!... Bien, supongo.
_ Desea lavar ropa?
_ Sí, es que tengo mucha acumulada y como estaré en casa instalado algunas cosas, me parecía conveniente hacerlo ahora.
_ Lo del lavado?
_ Sí, por eso de las reglas, lo de que hay que quedarse a esperar.
_ Bien, si tiene el canasto a mano tráigalo. Le prestaré el mío.
_ Perfecto, gracias!
Yuzuriha fue por su canasto y se dejó guiar por Asmita. Una vez en el sector donde estaba su propio aparato, ella se encargó de poner a lavar lo suyo.
Luego Asmita le invitó una taza de té, a lo que ella aceptó si lo cambiaba a café...
Contestando reviews:
Desde y les agradezco un montón por las ideas que me dieron y me costo tomar una decisión pero lo logré.
Aunque no pude elegir todos si serán mencionados.
Es bastante difícil elegir los nombres de los bebés para mis protagonistas.
Hay otra historia que tengo de slam dunk donde casi todos los personajes que tengo tienen hijoby ahí me tarde casi dos años en escrirla, decidiendo de apoco que nombre le iría bien a cada hijo, por lo que si tenía que ponerme a hacer lo mismo en esta historia me iba a tardar bastante buscando entre significados y elecciones correctas. Pero era más fácil ya que, se trataba de nombres japoneses.
Aquí es más complicado ya que, son griegos, indues y francés es como más variada la elección.
Hubo una lectora que me propuso el nombre de hyoga, pero no puedo agragarlo como opción ya que yoga es mencionado al principio de la historia como el hombre con el que se va shun dejando a shaka por lobque dudo mucho que conociendo la historia de su hermano Milo lo utilice para su hijo, seguro shaka lo mataría jajajaja. Pero el resto de los nombres fueron muy disputados y me puse a ver los significados y me agradó los que elegí. Más adelante lo verán.
Bah lo leerán.
Por lobque agradezco de todo corazón su ayuda.
Menna: muchas gracias por tus hermosas sugerencias
Luisamargotp: viste, me agradó poner esa pareja como un extra. Y te agradezco las sugerencias pero uno de los nombres que propusiste no podrá ser mil disculpas
Danabel94: te dije que me encantan tus reviews? Gracias, el decirme que amas mi fic me hace emocionar y si la verdad cuando dos primos nacen casi juntos son casi como hermanos por eso lo quise poner.
Y Aiorios y shura los agregue ahora sobre la marcha, a sisifo y el Cid ya los tenía mentalizado desde que arranque la historia. Je!
Zryvanierkic: me alegra saber que te gustó la pareja y es un extra de ternura ( más allá de los bebés) ya que me gustó la opción de agregar algo de aquellos amores que parecían perdidos, habrá más de ellos. Te lo aseguro.
Danito: gracias por tu propuesta.
