Disclaimer: Sailor Moon no me pertenece, tampoco Olivia Lufkin ni su música. De lo contrario ella habría sido la voz de Mina y ésta sería una cantante exitosa en la serie jejeje xD. La canción del final es del ex-grupo Kudai, el nombre es Llévame. Y se me ocurrió que para este capi en especial son Serena y Seiya los que cantan esta canción (más que nada Serena el otro sólo hace coro jajaja pero bueno...)
"Día cuatro: mensajes."
Había pasado un mes y el disco por fin estaba listo. Oficialmente el lanzamiento empezaría con el concierto de mañana. Rei miraba la caja que contenía dicho disco, era una de las ventajas de ser la hermana de Seiya, podía tener el disco incluso semanas antes de su venta. La portada mostraba a una Mina vestida en un sencillo vestido naranja claro, sentada en el marco de una ventana que flotaba en medio de un universo sumido en sombras, mientras miraba hacia el cielo nocturno en el que tres estrellas brillaban. "Qué conveniente", había pensado Rei al ver aquélla imagen. Después de todo la voz seguía siendo la de Mina, las letras también, la música sin embargo era de ellos tres. Rei sonrió al pensar en aquéllo. Por fin el sueño de su querido hermano estaba por hacerse realidad.
Y al pensar en esto miró al chico en cuestión. Estaban en el Regent's Park, sentados a cierta distancia del lago en el que varias parejas paseaban en bote ese día. Por fin las nubes habían empezado a aparecer por el cielo de Londres. Sin embargo, la lluvia aún se negaba a entrar en escena y los citadinos aprovechaban el buen clima para pasear. Las vacaciones de verano, después de todo estaban próximas a terminarse.
-El disco es muy bueno -dijo de repente Rei con intenciones de llamar la atención de Seiya. El chico había estado con la mirada perdida en las ondulaciones del lago durante todo el tiempo que llevaban ahí que ella temía lo que pudiera estar preocupándolo.
Y como para hacer más grande sus sospechas el chico ni siquiera se inmuto. Siguió mirando el lago como si ése fuera su propósito en la vida. El semblante de Rei se entristeció y comenzó a jugar con los holanes del vestido rojo que llevaba puesto.
-Seiya, ¿ya pensaste en lo que vas a hacer? -le cuestionó sin verlo -Sabes, tuve un presentimiento cuando estaba en Japón y uno muy malo -le advirtió.
Seiya parpadeo para desprenderse de la ensoñación en la que estaba, se quitó las gafas oscuras y la miró directamente.
-¿Finalmente despertaste? -le cuestionó él.
Ella asintió.
-Tenías razón. Lamento el no haber querido creerte. -Le dijo al fin viéndolo -El alma de Sailor Mars es también la mía -confesó.
-Está bien, yo no me habría creído en tu lugar. -Le dijo él tratando de disipar la pena que se mostraba en el rostro de la chica.
-Aún así... -Rei negó con la cabeza y se detuvo un instante antes de decir lo siguiente -Seiya, sabes que tu destino no es estar con ella, ¿verdad?
Las cejas de él se juntaron en una expresión de molestia antes de alejar la vista de ella. Rei se mordió el labio inferior. Éso era lo que había estado intentando evitar.
-Dime algo Rei, ¿qué es el destino a final de cuentas? -le cuestionó, su tono de voz sonaba carente de emoción.
-¡ah? -ella le miró confundida.
Seiya miró sus manos.
-Le he estado dando vueltas en mi cabeza todo este tiempo. Desde que tuve la visión de Sailor Star Fighter. Desde que me enamoré de Serena. ¿Es mi destino el perderla ante alguien más?
-Seiya...! -Rei le miró entristecida. "¡Claro que no!", quería decirle, pero eso era algo de lo que no estaba segura. Ni siquiera el fuego sagrado había podido darle una respuesta.
-No Rei. He decidido que no lo es. -le dijo cerrando las manos en puños -Si renací en este mundo no fue para verla irse con alguien más. Además... -su voz se ahogó después de aquello. Aún no estaba listo para admitir en voz alta lo que había estado molestándolo de verdad todo el día.
-Seiya...
La chica sintió deseos de abofetearse a sí misma al darse cuenta de todo el tiempo que había dejado solo a su hermano lidiando con el tema de las Sailor Senshi. La razón de que no se vieran durante dos años (aunque realmente nunca perdieron contacto) había sido porque Seiya le había confesado que él era la reencarnación de Seiya Kou y que había recibido la visita del alma de Sailor Star Fighter y Rei no le había creído. En un principio había sido porque consideraba que era imposible que una sailor ajena a su sistema solar reencarnara en el suyo, pero al final había sido porque estaba celosa. Él le había hablado también de las demás y de que seguramente despertarían también en esa era. Todo era tan confuso como andar en una montaña rusa que había sido demasiado para Rei. Y, al ser los dos tan orgullosos, ninguno había accedido a visitar al otro por no querer tener que decir "lo siento". Incluso para Rei, que hacía más de medio año había despertado como Sailor Mars, le había sido muy difícil reunir el valor de ir a verlo para aceptar que se había equivocado.
Al final lo había hecho motivada por Michiru, quien le revelara ser una Sailor al igual que ellos, aunque a diferencia de Rei y Seiya ella siempre lo había sabido. Claro que Rei había prometido no decir nada tanto de uno como de otro. De modo que tanto Michiru desconocía de la verdad de Seiya como Seiya desconocía la de Michiru. Por otro lado, había sido con la ayuda de Michiru que Rei consiguió el perfeccionar sus habilidades de sacerdotisa y al final había logrado tener predicciones al mirar dentro del fuego sagrado. Había una batalla inconclusa que las sailor senshi debían terminar si deseaban ser libres del terrible destino que les aguardaba. Y era por eso que quería abofetearse. Después de todo, ¿no estaban peleando contra el destino todo ese tiempo?
Tomó a su hermano por el cuello de la camisa blanca que llevaba para que su rostro no tuviera otra opción más que ver el de ella y asegurar así el que le escuchara de verdad.
-¿Qué haces? -cuestionó él exaltado.
-Escúchame bien Seiya, te apoyaré
-¿Eh? -él le miró confundido.
-Tienes, no, tenemos todo el derecho de luchar por la vida que queremos -le dijo, su semblante expresaba verdadera determinación -por eso más vale que te apresures antes de que "él" aparezca -le advirtió, sabiendo que Seiya entendería perfectamente a qué "él" se refería -¿entiendes?
-¡Por supuesto que lo entiendo! -exclamó molesto logrando conseguir soltarse del agarre de su hermana -Pero no es tan fácil lograr avances con Serena teniendo a Haruka en medio, sigue siendo igual de fastidioso que en su otra vida
-¿Haruka? -el shock en el rostro de Rei era evidente -¿El hermano de Serena, ése Haruka?, ¿él también había vivido antes?
La confusión era tan clara que Seiya no podía dudar de que en verdad Rei no supiera de qué iba aquéllo. Pero si se suponía que había despertado como guerrera no debería de recordar al menos a sus compañeras?
-Haruka Tenou -le dijo examinándola con la mirada para ver su reacción -la antigua Sailor Uranos? -inquirió tratando de ver si ella reaccionaba pero la reacción fue otra
-¡Sailor Uranus? -exclamó cayendo de sentón por el peso de aquellas palabras -Bromeas, ¿verdad?, Haruka es un hombre.
-¿Y de cuándo acá eso ha importado? -le cuestionó él haciendo un puchero -¿cómo es posible que no lo recuerdes?
Rei suspiró con pesar.
-Seiya, yo no tengo todos mis recuerdos -le dijo.
-¿Qué? -él la miró incrédulo. Había esperado todo menos oír eso.
-Ésa es parte de la razón por la que te digo que tienes las de ganar, mientras ella no recuerde seguirá siendo tuya -le explicó re-direccionando la conversación hacia Serena -pero si en ese tiempo no consigues que ella te entregue su corazón no esperes que lo haga una vez recupere sus recuerdos -le advirtió.
Las cejas de él se juntaron ahora en un gesto triste.
-¿Tan poca esperanza tengo?
-Sabes porqué te lo digo -le regañó ella, él desvió la vista avergonzado. -Deja de hacerte el tonto con Michiru y con Serena y aclara las cosas de una vez -le dijo, y él no pudo negar que ella tenía razón. Desde que llegaran las chicas Seiya se la había pasado coqueteando con Michiru siempre que Serena estaba cerca. No era que estuviese realmente interesado en la joven de cabellos aguamarina (aunque admitía que le atraía físicamente), era más bien por poner celosa a Serena. Por una razón meramente egoísta hacer aquello lo hacía sentir feliz, pero también entendía que era jugar con fuego y quién mejor que Sailor Mars para advertírselo, pensó. -Por tu bien, espero que pronto hagas algo para conseguir el corazón de Serena.
El chico suspiró. Su hermana tenía razón.
-De acuerdo Rei -le dijo sonriendo -me pondré manos a la obra.
El rostro de ella se iluminó.
-¡Así se habla!
Haruka escuchaba el nuevo sencillo de Minako Aino mientras esperaba a que su hermana Serena terminara con su práctica de ballet. Estaba sentada en una de las bancas al fondo del salón de baile en el que practicaba la rubia. El iPod era en realidad de su hermana, pero la chica en cuestión había pedido tanto por su opinión que al final había terminado escuchando aquella melodía. Después de todo, era la primera vez que Serena junto con Taiki, Yaten y Seiya componían melodías contratados de forma profesional y estaba más que emocionada. Sonrió ante el recuerdo de la sonrisa de su koneko y se dejó caer en las notas musicales que hacían eco en sus oídos.
Cuando la música de los Three Lights se mezclaba con la voz y la letra de las canciones de Minako Aino, el resultado era una verdadera balada al estilo rock. Y los chicos, con su estilo y su atractivo físico encajaban perfecto con la hermosa imagen de Mina en su interpretación de la diosa Venus. La chica no pudo haber estado más acertada en interpretar dicho papel junto a los chicos. Sola habría sido muy difícil lograr dar esa impresión, pero con el respaldo de ellos haciendo a coro con su voz también nadie dudaba de que era la diosa del amor y la belleza.
El concierto sin duda sería un éxito. Y Serena estaba más que contenta al haber sido invitada a tocar junto con los demás chicos. No era un secreto el que la rubia supiera tocar el piano, Haruka le había enseñado en casa desde que él empezara formalmente las clases como pianista aunque había terminado eligiendo el atletismo antes que al arte, Serena había continuado con ese sueño por él. Y al igual que su hermana estaba esperando ansioso porque el día de mañana llegara por fin.
-Haruka
El aludido levantó la vista y se encontró con la figura de su hermana. Se estaba limpiando el sudor de la frente y le miraba con expectación.
-¿Qué tal?, ¿te gustó la canción?
El chico le mostró su media sonrisa.
-Me gusta sólo la parte del piano –se bufó, sabiendo que ésa había sido la aportación de ella.
-¡Haruka! –le regañó.
-Bromeaba koneko chan –le dijo mientras se reía -hicieron un excelente trabajo.
Caminaron fuera del salón junto con el resto de las personas que estaban en éste. Durante la semana las clases de ballet eran la distracción de Serena más que un compromiso de convertirse en profesional, eso a pesar de formar parte del Royal Ballet. Haruka sabía que su intención desde un principio era la de seguir a Seiya sin importar lo que tuviese que dejar atrás en el camino y aunque en un principio no estaba muy de acuerdo con eso, la verdad es que había aprendido a verlo como lo que era, alguien que podía cuidar de su hermana cuando él no estaba para hacerlo.
-uh? -al salir la mirada de la rubia se vio capturada por la figura de la mujer que les esperaba al fondo del pasillo, cerca de las escaleras que llevaban al segundo piso de la academia. Se detuvo en cuanto la vio y Haruka se detuvo con ella.
-¿Qué ocurre? -le preguntó éste preocupado.
-Es Michiru -le respondió sin dejar de ver a la joven de cabellos aguamarina.
Dicha joven se acercó a ellos entonces.
-Hola Serena -le saludó sonriendo
-Hola
Y de inmediato se dirigió hacia el acompañante de la de coletas.
-Tú debes de ser Haruka
Sin embargo el le miró juntando las cejas en un gesto desconfiado.
-¿Quién eres tú? -le cuestionó.
A pesar del trato la aludida no se inmutó sino que siguió sonriendo con cordialidad.
-Yo soy Michiru, Michiru Kaiou, mucho gusto -se presentó y Serena al darse cuenta de sus malos modales se apresuró a intervenir.
-Es la amiga de Rei chan de quién te platiqué -le dijo, no era que le cayera mal la chica. No. Lo que le molestaba era que quitara la atención de Seiya de ella. Y finalmente ahora que le había confesado sus sentimientos al chico. Bueno, quizá no tanto, pero casi, se dijo.
Un rayo de comprensión llegó a la mente del chico quien de inmediato cambió de actitud.
-Ah!, ella es la nueva distracción de Seiya
-¡Haruka! -exclamó alterada Serena, no había esperado que su hermano reaccionara de esa forma -Discúlpate -le exigió.
Pero él la ignoró descansando los brazos detrás de su cuello.
-¿Por qué?, no dije nada que no fuera cierto -le dijo -Nada al menos que no me hayas dicho tú antes koneko y tú eres incapaz de mentirme
Las mejillas de Serena se ruborizaron al tiempo en que un puchero dominaba su rostro. Se giró hacia la "intrusa" entonces.
-Lo siento Michiru -se disculpó.
Para su sorpresa la joven soltó una risa cantarina antes de responder.
-Está bien, me lo tengo merecido supongo
-¿A qué viniste Michiru? -le cuestionó Serena
-En realidad vine aquí buscando a tu hermano -confesó mirándolo directamente y el asombro se reflejó en el rostro de ambos rubios -Fui antes a su casa y su madre me informó que estarían aquí. ¿No hay problema si te lo robo un instante? -le dijo sonriendo picaronamente y tomando del brazo al chico quien hizo un gesto incómodo.
-Lo siento, pero no pienso dejar a mi hermana sola -le dijo éste ligeramente molesto por la actitud de la joven.
-Está bien Haruka, todavía tengo que ir a cambiarme -le dijo Serena levantando los hombros como para restarle importancia. Haruka casi la asesina con la mirada y ella sonrió nerviosa -Oye, te busca a tí no a mí. Te avisaré en cuanto termine.
-Gracias Serena, eres muy amable -le dijo Michiru
La rubia se alejó dando pequeños saltitos. No era que quisiera abandonar a su hermano en compañía de aquella joven tan hermosa. Pero, si tenía que elegir (y sentía que tenía que hacerlo), prefería que le quitaran a Haruka antes de que le quitaran a Seiya. Desde luego que jamás diría eso en voz alta, aunque no dudaba ni tantito el que su hermano sin duda lo averiguaría.
Una vez la chica se perdió de vista, Haruka miró a Michiru que aún estaba colgada de su brazo.
-¿Qué es lo que quieres? -le cuestionó en el mismo tono molesto.
Michiru sonrió.
-¿Te molesta si vamos a hablar a un lugar más apartado?
Sus cejas casi se tocaron hasta hacerse una sola por el seño fruncido que hizo al oír aquello. Y, sin embargo, terminó accediendo a lo que le pidió. Subieron las escaleras y se quedaron a medio camino entre el primer y segundo piso de la academia. Hablaron durante una casi buena media hora. Tiempo en el que la de ojos aguamarina había contado la verdad sobre la reencarnación de las sailor senshi, tiempo en el que le habló de una época en la que los dos formaran equipo. Un tiempo en el que él solía ser mujer.
-¿De verdad esperas que te crea? -se burló Haruka con el inicio de una sonrisa naciendo en la comisura de sus labios.
Contrario a él, la sonrisa de Michiru era mucho más sincera y más segura.
-No hay necesidad de esperar nada. Sé que lo harás tan pronto llegue el momento. -Le dijo.
-Serena tenía razón eres algo más que extraña -se quejó él decidiendo que era mejor irse.
-Sí, antes también pensabas lo mismo sobre mí -confesó Michiru -fue en un lugar parecido a éste donde me viste transformarme por primera vez -le miró directamente a los ojos y por un instante el chico sintió que se perdía dentro de aquéllas orbes.
Sacudió la cabeza para desprenderse del hechizo. Y se giró para irse.
-Si eso es todo lo que querías decirme, me voy
-Aguarda -le detuvo ella tomándolo del brazo con mucha más fuerza de la que él esperó que tuviera. Y por lo brusco del movimiento sus labios se sellaron en los de ella.
Los ojos de Haruka se abrieron en asombro. No sabía exactamente qué debía hacer. Había besado a otras chicas antes, claro está. Pero este beso era diferente, podía sentirlo en la forma en la que su corazón se disparó emocionado. Para su fortuna Michiru terminó el contacto antes de que terminara abrazándola.
-¿Por qué hiciste eso? -le cuestionó intentando sonar molesto.
Ella le sonrió con ternura.
-Sólo espero que en esta vida, vuelvas a elegirme. -Le dijo. -No importa el cuerpo siempre y cuando el alma sea la misma. -Y después de eso desapareció justo frente a sus ojos. Su imagen se había hecho más clara hasta desvanecerse.
Haruka no daba crédito a lo que veía.
-¡Hermano! -Escuchó que Serena le hablaba al pie de las escaleras y se apresuró a reunirse con ella. Tan pronto le alcanzó la chica se colgó del brazo de él -¿Qué fue lo que te dijo Michiru?
-Nada importante, al parecer estará en la próxima competencia de NASCAR -le dijo volviendo a su anterior temple controlado.
-¿De verdad? -preguntó una asombrada Serena, mientras salían de la compañía y avanzaban hacia el auto de él.
-Creo que dijo que iría como artista invitada y quería que yo fuera su guía -le explicó. No estaba mintiendo, después de todo Michiru sí que le había pedido aquél favor, aunque después de la loca historia y de desaparecer frente a sus ojos no sabía muy bien cómo tomarse aquello.
-Vaya, debe de estar muy interesada en tí como para descubrir que irías -inquirió la rubia satisfecha de ver que el interés de Michiru en Seiya estaba cerca de terminarse.
-Sí, lo mismo pensé. -Asintió su hermano.
Entraron en el vehículo y se dirigieron a casa. En algún momento la mente de Haruka viajó de regreso a la historia que Michiru le había contado y se dijo mentalmente.
"Sailor Uranus, eh?"
-¡Taiki!
La casa estaba llena del aroma característico de la comida que solía preparar Lita. Había sido un día pesado tratando de seguir el ritmo de Yaten y Mina que estos dos terminaron siendo como una especie de bomba para el pobre de Taiki. De modo que tan pronto entró en la casa se desplomó en el sofá de la sala. La chica de ojos verdes en cuanto le oyó se dirigió inmediatamente a recibirlo.
-Hola Lita -le saludó éste casi desfallecido en el sofá.
-¿Qué te pasa? -le preguntó preocupada al ver el estado del chico, se limpió las manos en su delantal para poder acariciarle el rostro.
-Estoy agotado -exclamó éste -Dime que la cena está lista -le rogó.
Lita sonrió de lado a lado.
-Justo acabo de terminarla
-Menos mal -exclamó aliviado y acto seguido se sentó en el sofá, sólo hasta entonces se percató de la bolsa azul que descansaba sobre la pequeña mesita -uh? ¿Tenemos visita? -le preguntó a Lita
La aludida le contestó al tiempo en que se encaminaba a la cocina.
-Ami vino a ayudarme a estudiar, recuerda que entrando tenemos exámenes -le explicó, entonces vio que Taiki se la buscaba con la mirada. Soltó una risilla antes de decirle -Está arriba en mi habitación por si quieres verla
Taiki hizo como que no la escuchó y atravesó rápido el pasillo de las escaleras para no ser visto antes de entrar en la cocina. La castaña giró los ojos.
-No te va a comer Taiki -le dijo burlándose pero él se lo tomó muy enserio
-Eso no lo sabes -Lita sintió ganas de golpearlo y para darle una lección se decidió a poner a su hermano entre la espada y la pared.
-¡Ami!
-¡No! -gritó Taiki aterrorizado pero fue demasiado tarde.
-¿Qué pasa? -respondió una voz desde el segundo piso de la casa.
Lita sonreía de oreja a oreja con la mirada divertida maliciosamente.
-Baja por favor, Taiki ya llegó y es hora de cenar
-Enseguida voy -respondió esa voz.
El castaño miró a su hermana con desprecio y gruñó por lo bajo.
-Eres detestable
-Y tú un cobarde -refutó ella sonriendo.
Al final los tres terminaron cenando juntos. Lita y Taiki eran hermanos, se llevaban a penas 11 meses de diferencia. Los dos tenían el cabello castaño, pero mientras que Lita tenía los ojos verdes de su padre, Taiki tenía los amatistas de su madre. Como se llevaban tan poco diferencia de edad sus padres habían metido a Lita en el mismo grupo que Taiki desde que éste entrara al kinder, así que se podría decir que se consideraban casi gemelos aunque en realidad fueran demasiado diferentes el uno del otro tenían cualidades similares. Tanto en habilidades como en apariencia física. Los dos sufrían por su estatura y los dos terminaban siempre como cuidadores de sus grupos de amigos. Sin embargo ése año Lita había decidido entrar a una escuela diferente. Por una vez quería sentirse libre de la mirada protectora de su hermano. Y había sido en esa escuela donde hubiera conocido a Ami.
Amy Mizuno, 15 años al igual que ella pero a dos meses de cumplir los 16. Y la alumna estrella de la academia. Sin mencionar el pequeño "crush" de Taiki. Ella al igual que Lita tenía un hermano pero menor que ella, se llamaba Sammy (el hermano de Serena en la serie original). Aunque tenía un año sin verlo desde que se fuera de Sydney para estudiar en Londres.
-Ya lo entiendo, por eso es que aceptaron a hacer su música. -Exclamó Amy.
Taiki acababa de explicarle a las chicas el porqué se encontraba tan agotado en esos últimos días. Y es que habían estado trabajando practicamente las 24 horas del día para terminar el disco a tiempo, era todo un récord el tenerlo en menos de un mes. Y Taiki sabía además que Mina los estaba probando quería ver si de verdad eran tan talentosos como aparentaban y al menos en cuanto a aceptar retos los tres eran iguales, incluso Serena era así, estaban decididos a probar que eran capaces de todo
-la verdad es que Mina me sorprende, esto la beneficia más a ella que a ustedes al ser quien los descubra, pero por otro lado también les asegura el que ustedes estén en la mira lo más rápido posible -les dijo.
Lita asintió con ella.
-Era una situación de ganar y ganar
-Sin embargo Yaten no quedó muy convencido -inquirió Taiki dejando sus cubiertos sobre el mantel. Justo acababa de terminar de cenar.
Lita se rió ante aquello, conocía demasiado bien al chico para saber sus razones detrás de su comportamiento.
-Él no tiene remedio, seguro que quería lucirse en frente de Minako, ya sabes, para que ella no se diera cuenta de que le gusta
Amy abrió los ojos en asombro.
-¿Qué? ¿A Yaten le gusta Mina?
Lita dejó escapar una risilla y Taiki respondió por ella.
-Hm, desde que Serena se la presentara hace ya más de cinco años. -le dijo. -Entonces supongo que él esperaba impresionarla pero cuando Mina se fue a América aquello le fue imposible y más aún después de que se volviera una idol famosa
-Ya veo, pobre Yaten -dijo Amy -Debe ser terrible el querer a alguien tan asombrosa que difícilmente se fijaría en tí
"No te imaginas cuánto", pensó Taiki y Lita se percató del gesto del chico.
-Tú debes de saber mucho sobre eso no Taiki? -le provocó sonriendo maliciosamente
-Lita! -el chico se escandalizó.
-¿Estás enamorado de alguien así Taiki? -pero Amy le interrumpió antes de que pudiera pelearse con su hermana, aquello le importaba demasiado y tenía que preguntar
-No, no exactamente -balbuceó él
-Es más bien alguien prometedor -asintió Lita, como lo hiciera antes en una vida pasada su antigua compañera Mina. Sonrió para sí. Al igual que la rubia Lita había despertado como Sailor Senshi, no sabía desde luego, de que la idol Mina era la Minako que ella conociera antes. Pero a pesar de sentirse sola como la única que había despertado sabía que sólo era cuestión de tiempo para que las demás la encontraran.
-¿prometedor? -cuestionó confundida Amy
Lita sonrió al verla. Sabía que Amy estaba enamorada de Taiki aunque nunca lo admitiera en voz alta y tenía sospechas además de que ella pudiera ser su antigua compañera Ami (el parecido era sorprendente). Y si en un principio le había sido difícil renunciar a Taiki al haber nacido como su hermano, desde que se volviera a encontrar con Andrew y se hubiese vuelto formalmente su novia aquello había dejado de preocuparle. Cierto era que casi no lo veía. Pero confiaba tanto en los sentimientos de ambos que la distancia terminaba siendo algo tan ridículo.
-Sí, como tú Ami -le dijo, los ojos de ella se abrieron en asombro. Taiki estaba que echaba humo. -Eres tan inteligente que sin duda llegarás a ser alguien mucho muy importante, ¿o no Taiki? -le preguntó provocándolo otra vez.
Taiki gruñó por lo bajo pero al sentir la mirada azul de la chica que le gustara terminó confesando.
-Sí -dijo desviando la mirada ligeramente sonrojado.
-Vaya gracias, tú también eres asombroso Taiki -le dijo sonriendo -Y desde luego que tú también Lita
-Gracias -Lita sonrió satisfecha y se dispuso a fastidiar a su hermano otra vez -Ami piensa que eres genial, ¿no es eso increíble Taiki? -le dijo fingiendo más de la cuenta.
"Si no fuera por Amy, seguro es que ya la habría ahogado para este punto", pensaba Taiki para sus adentros.
Lita rió con fuerza. ¡Era tan divertido tener hermanos!
El cielo se había pintado de negro. Pasaban de las 11 de la noche cuando el profesor Tomoe encontró a su hija menor esperando sentada en una de las sillas del comedor, pero mirando directamente hacia el recibidor. La curiosidad pudo con él.
-Hotaru, ¿qué haces?
-En cualquier momento -fue la respuesta de ella, que no despegaba la vista del corredor de entrada.
-¿Eh? -dijo confundido. Se acercó un poco más para oírle -¿qué dijiste?
-En cualquier momento mi hermano llegará -declaró.
El profesor suspiró con fuerza. Ultimamente todas las noches era lo mismo. Hotaru se quedaba despierta hasta que su hermano llegara a la casa. Paso sus dedos por entre sus finos cabellos blancos y un destello plateado brilló en ellos. La niña lo vió de reojo y secretamente envidiaba aquél brillo que al parecer ella había sido la única que no había podido heredar. Bueno, al menos los ojos eran los mismos que los de su padre sonrió.
-Sólo no vayas a asustarlo esta vez -le advirtió su padre, recogiendo los trastos sucios que la jovencita de 12 años había dejado sobre la mesa.
Ante aquellas palabras Hotaru hizo un puchero.
-¿Por qué no? ¡Es divertido! -exclamó
-Hotaru -le reprendió su padre, mirándola directamente a través de las gafas.
-De acuerdo, de acuerdo -convino la niña -¡Ah! -y se levantó en seguida al escuchar la puerta del frente abrirse
-Ya llegué -exclamó una voz.
La pequeña corrió rápidamente a recibir a su hermano avalanzándose sobre éste y consiguiendo tirarlo al suelo.
-¡Yaten!
-¡Ah! -gritó el chico de cabellos color plateado que tanto envidiaba la niña. -Hotaru quítateme de encima, estás pesada -se quejó él
Ella le soltó al instante.
-¡Qué grosero eres! Soy tan ligera como una pluma -exclamó poniéndose en pie al igual que él
-Eso es lo que tú quisieras, pero mi cuerpo aplastado opina diferente -exclamó sacudiéndose los pantalones
-Debilucho -le criticó ella sacándole la lengua
-Basta ya ustedes dos -les regañó su padre antes de permitir que el chico respondiera al insulto de su hermana -Llegas tarde Yaten
El chico suspiró.
-Lo siento, me tocó hacer de niñera de esa ridícula idol -se quejó sentándose al pie delas escaleras. Estaba tan cansado.
El rostro de la morena se iluminó al instante y en sus ojos brillaron dos estrellas.
-¡Ah! ¡Estabas con Mina! -exclamó
-Sí... -murmuró éste con cansancio
Ella estiró las manos hacia él con las palmas abiertas y una sonrisa de oreja a oreja.
-Mi premio -le pidió, el chico levantó una ceja irritado -¿qué? -le reclamó ella.
-No estoy satisfecho de darte el disco si sólo lo vas a ver por ella -le dijo. El padre de ambos reía por lo bajo, sabía hacia dónde iba aquéllo -Yo también salgo en él sabes
-Y no lo niego, pero no eres tan bonito como ella -fue la respuesta de Hotaru que seguía con las palmas abiertas -Ahora dámelo
-Hum -Yaten sacó el disco de una de sus bolsas del pantalón y tras pensarlo un segundo lo lanzó en dirección a la sala -Atrápalo si puedes
-¡Aaah! -exclamó ella mientras perseguía el objeto hasta atraparlo en sus manos para que no se rompiera, pero eso ocasionó que chocara con el respaldo del sofá y terminara cayendo encima de él.
El chico soltó la carcajada contento del resultado.
-Yaten! -le regañó su padre corriendo a ayudar a la chica a levantarse.
-Ella se lo buscó -atinó a decir él entre risas.
Pero en algún momento la gracia de aquella escena se desvaneció, después de todo no podía dejar de pensar en lo que había ocurrido hace casi un mes, cuando vio a Mina en el salón de ensayo. Trató de confrontarla en los días siguientes y si no fuera porque la misma Mina había elegido el tema de Sailor Venus quizá le habría sido imposible sacar el tema a colación sin sonar como un loco.
*Flashback*
Estaban tomando un descanso de grabar el primer video promocional. Al parecer a Mina le encantaban los techos de los edificios pues casi siempre la encontraba ahí. Ése día no había sido la excepción.
-¿Por qué no preguntas de una vez lo que tienes en mente? -le había dicho ella. De nuevo iba un paso por delante de él y eso lo exasperaba.
-¿Por qué elegiste a Sailor Venus?
Mina sonrió por aquella pregunta, quizá su mensaje oculto en sus canciones por fin estaba llegando a sus compañeras sailor.
-Yo no la elegí, ella me escogió a mí -le explicó y se giró para hacerle frente -Del mismo modo en que ella te escogerá a tí
-¿De qué hablas? -le miró enarcando una ceja, no entendía de qué iba aquello.
-De nada -Se rio después de decirlo
Él arrugó el seño molesto.
-Ridícula -le dijo
-Uy, ¡qué grosero eres Yaten! -se quejó ella haciendo puchero.
*Fin Flashback*
"¿Qué habrá querido decir con eso?" -se cuestionó.
-Hermano, Yaten! -el chico al fin salió de su trance, Hotaru al parecer le había estado llamando varias veces, estaba de pie frente a él con las manos sobre las rodillas y su rostro inclinado hacia él.
-Gracias por mi regalo -le dijo refiriéndose al disco que ahora sonaba por la casa. Al parecer Hotaru le había pedido a su padre que lo pusiera y éste había hecho como le había dicho.
Yaten sonrió con su característica media sonrisa pero que estaba cargada de cariño para la niña, sólo le sonreía a ella de esa forma.
-Cómo te encanta fastidiarme -le dijo revolviéndole el cabello a la chica.
-¡Ah! -se quejó ella dando pasos hacia atrás para alejarse de él. Y tan pronto estuvo a salvo le sonrió dejando salir una risa cantarina.
Él iba a reír con ella pero justo entonces un recuerdo se antepuso a la imagen de la niña que tenía enfrente, vistiendo un traje de Sailor Scout.
"Por favor, confíen en nuestra princesa" -le dijo ésa imagen antes de desaparecer frente a él.
"¿Qué rayos había sido eso?" -se cuestionó horrorizándose cuando el recuerdo de la muerte de esa Sailor inundó su mente.
-¡Ah! -exclamó Hotaru al sentir que su hermano la abrazaba por la espalda con fuerza. -¿Qué ocurre hermano? -preguntó preocupada al sentir temblar al chico -¿Yaten?
Por un instante fue incapaz de hacer nada más que sollozar silenciosamente y al final fue capaz de hablar aunque en el mismo tono ahogado.
-Sólo déjame abrazarte... Hotaru... te prometo que en un instante volveré a ser el mismo... -sollozó -todo estará bien... vas a estar bien.
-¿Eh? -la chica parpadeó consternada, pero incapaz de enfrentar a su hermano sobre qué significaba aquello. Sentía que por el momento todo lo que podía hacer era dejar que él la abrasase hasta sentirse mejor.
El profesor Tomoe los miró desde la sala, si bien sonreía su mirada estaba cargada de una profunda tristeza.
Había sido un día bueno entre comillas. Se había entregado a la doble práctica de ese día porque sabía que no tendría oportunidad de ver a Seiya y eso la fastidiaba más de lo que estaría dispuesta a admitir. Amaba a Seiya. Estaba enamorada de él. Pero debido al comportamiento en los días previos del chico ella no estaba segura ya de si él de verdad la quería. Tenía sueños en los que él practicamente había dado su vida por ella en otra vida y quería creer que aquellos sueños eran ciertos. Desde luego que el encuentro con Michiru no alegraba su día pero sí el hecho de que la muchacha pareciera estar en realidad interesada en su hermano Haruka y no en Seiya. Suspiró, ni así sería capaz de perdonar al moreno, se había dicho.
Así que estaba tan cansada que en cuanto llegó a casa, se duchó para cenar y luego se fue directo a la cama. Había tenido problemas para conciliar el sueño pero por fin se estaba quedando dormida.
Tap. Tap. Tap.
Cuando un molesto ruido estaba destruyendo la única posibilidad de tranquilidad que le ofrecía su cuarto. Frunció el cejó molesta e intentó no darle importancia girándose hacia el otro lado.
Tap. Tap. Tap.
Pero ahí estaba otra vez ése molesto ruido.
"uuuuuy", se quejaba internamente. Mientras pensaba que al día siguiente le diría a Haruka que se deshiciera de esa horrible rama que golpeaba su ventana constantemente.
Tap. Tap. ¡Odando! Tap.
Los ojos de Serena se abrieron de golpe.
De ninguna manera podría ser...
Tap. ¡Odango!
-SE-I-YA -murmuró molesta golpeando cada sílaba. Se destapó de las cobijas y se puso de pie encaminándose al balcón de su habitación. Discurrió las cortinas y ahí estaba.
-¡Seiya! -exclamó verdaderamente asombrada, por un instante había albergado la esperanza de que fuera sólo su imaginación.
El chico estaba agarrado a las enredaderas que subían por los muros de la casa, pegados al balcón de la chica, justo al borde del barandal.
-Abre bombón, me estoy congelando acá afuera -le pidió temblando un poco
-hmmmm -Serena le miró recobrando su semblante molesto.
Y tras un breve instante volvió a cerrar la cortina.
-¡Oye! ¡odango! -se quejó el moreno.
La cortina volvió a abrirse aunque esta vez sólo hasta la mitad. El rostro de la chica se asomó por la apertura.
-Ve y dile a Michiru que te abra -le dijo sacándole la lengua.
Seiya frunció el cejo.
-No seas así bombón! -le recriminó subiendo por el barandal.
Serena sólo volvió a cerrar la cortina cruzándose de brazos y dándole la espalda al chico (aún si éste no podía verla), él suplicó un rato más y ella no decía nada, tenía los cachetes inflados evidentemente molesta.
-¡Oh no! -escuchó gritar a Seiya de repente -¡Es Haruka! -gritó éste.
-¡! -El corazón de Serena dio un salto temiendo lo peor. Actuó antes de pensar las cosas. Y es que su corazón sabía que si su hermano lo descubría allí ése sería el final definitivo y no volvería a permitírsele al chico acercársele a ella. Así es que, antes de que pudiera pensarlo mejor, ya había discorrido las cortinas y abierto las puertas de cristal. Seiya le recibió al instante con una sonrisa divertida en su rostro. Serena sintió deseos de golpearse por su ingenuidad.
-Te engañé -le dijo entrando y cerrando después ambas puertas junto con las cortinas. Se giró hacia ella y la descubrió corriendo hacia la entrada -¡Espera! -le gritó deteniéndola por la cintura.
Ella no hizo nada para que él la soltara. El mero contacto había enviado una serie de escalofríos por todo su cuerpo y la cercanía del chico la había dejado helada hasta los huesos completamente paralizada. Su rostro sin embargo estaba completamente rojo, ardiendo de verguenza.
Mírame,
Quien sabe a donde llegaré
i¿Qué es lo que quieres? -balbuceó -agradeciendo el estar de espaldas a él
-Ssshh -le silenció él abrazándola con ambos brazos y atrayéndola hacia él
Tómame,
No hay suelo ya donde caer
-Seiya -se exaltó al sentir el cuerpo del chico pegarse al suyo, el camisón de seda de tirantes que llevaba puesto no ayudaba en nada a evitar sentir el contacto como si no llevase prenda alguna. Sus mejillas se sonrojaron aún más al percatarse de ello, pues únicamente llevaba debajo del camisón blanco un calzón como ropa interior y nada más. Maldijo el no haberse soltado el cabello, pues éste bien podría haber funcionado como barrera entre ambos al ser tan largo. Pero no. Llevaba como siempre el cabello sujeto en sus dos característicos chonguitos.
Sintió el rostro de él descansar en la curva entre su hombro y su cuello.
-A ti -le susurró al oído respondiendo así a su anterior pregunta.
-¡! -sus ojos se abrieron en asombro y su corazón dio un salto emocionado.
Ven
Llévame del dolor
-Te quiero a ti -volvió a decirle apretándola con más fuerza. Ella dejó descansar su cuerpo en él apoyando la cabeza en el pecho de éste.
Se mordió los labios antes de preguntar.
-¿Y qué hay de Michiru?
Que esta oscuro y no oigo tu voz
Solo quiero respirar
Seiya suspiró. Había esperado que ella le preguntara aquéllo. Sabía que Serena no quería ser una más del montón con la que pudiera jugar y por otro lado también estaba seguro de que aquello se debía a que ella también estaba enamorada de él. Sonrió sin abrir los ojos.
-Sólo estaba intentando ponerte celosa -confesó
-¡Seiya! -ella saltó entre sus brazos, girándose para verle de frente.
Que la noche me va a matar
-Lo siento!, pero no me dejaste opción -se excusó él, aprovechando el que el contacto se interrumpiera para quitarse sudadera negra de cierre al frente que llevaba puesta, abajo sólo llevaba una camiseta blanca sin mangas "Con razón tenía frío", pensó Serena al verle. Pero al entrar las cosas eran diferente. Afuera estaba frío, pero adentro seguro era que la calefacción estaba al cien, pensó él.
-¿Qué? -le miró ella entre ofendida y enojada. El chico dejó la chamarra sobre la silla del tocador de ella y se dirigió hacia la cama.
Tómame,
Que el mundo se vino a mis pies
-Dijiste que querías ser mi novia, pero cuando te lo pedí dijiste "no"-musitó molesto dejándose caer sobre el borde la cama ella le siguió pero se quedó de frente a él. –Y desde entonces cada que saco el tema me ignoras -le acusó, por un instante fue capaz de apreciar cierta culpa reflejada en los ojos de la rubia –Pensé que estabas jugando y por eso…
-No debiste ser tan cruel -le interrumpió ella -claro que te quiero -confesó.
Llévame
Que hoy ya no me quiero esconder
Sus ojos índigo se perdieron dentro del mar que encerraban los de ella.
-Odango… -murmuró tomando su mano en la de él.
Y al instante siguiente aprovechó ése agarre para jalarla hacia él. Logrando tumbarla con él en la cama.
-Seiya…! -exclamó al ser tomada por sorpresa y sentir cómo él en la caída había conseguido voltearla para quedar encima de ella.
-Ssshh -volvió a silenciarla poniendo su dedo índice sobre los labios de la chica. Ella hizo como él le indicó mientras el corazón le palpitaba a mil por hora.
Ven,
Llévame del dolor
Que está oscuro y no oigo tu voz
Había soñado con esto todo lo que llevaba de vida. Bueno, al menos durante los últimos cuatro años pero ahora que ocurría estaba más asustada que en día de brujas. Sentía la tela de los pantalones de él acariciarle las piernas, iba vestido en su pants negro con el que siempre salía a correr por las mañanas. ¿Planeaba quedarse esa noche ahí con ella? Esperaba que sí.
Solo quiero respirar
Que la noche me va a matar
Levantó la mano por inercia hacia el rostro de él y acarició los mechones negros que escapaban por su rostro. Él veía la expresión que ella mostraba en sus ojos y se dejó hacer. La mano de ella viajó hasta la coleta del muchacho, tomó el borde del lazo blanco con el que siempre se sujetaba el cabello y tras un instante de vacilación jaló de él.
El rostro del chico era una tormenta negra que los cubría entonces. Sin querer sus movimientos se habían sincronizado con los del cielo de Londres, varios truenos comenzaron a escucharse afuera de la habitación, sin duda esa noche llovería. "Bien", pensaron ambos, "Haruka no podrá escucharnos".
Dame un beso
Algo que me haga al fin regresar
El rostro de Seiya se inclinó hasta el de Serena y sus labios se juntaron...
Miles de gotas de lluvia chocaron con fuerza sobre el cristal de la ventana. Más que una llovizna, sería una tormenta.
Y llorar en tus brazos al final
Que aún hay tiempo para escapar
Él fue depositando besos mariposa en el cuerpo de ella, resbalando por su cuello hasta llegar a su pecho. Se detuvo ahí al sentir las manos de ella enredarse en su melena negra. Se irguió y acto seguido se sacó la camiseta blanca dejando al descubierto su dorso. Serena suspiró en deleite sonrojada. Sus manos hallaron su camino al pecho de él y resbalaron por sus músculos. Él tomó una desus manos y la llevó hasta su rostro donde la besó. Y siguió besándola hasta subir por su brazo y regresar a su cuello. Ella cerró los ojos en deleite.
-Te quiero Serena -le susurró al oído.
Se abrazó a él al escucharle decir aquello. Giró con él hasta quedar encima de éste. Llevó sus manos a cada una de sus coletas y soltó los listones que las sujetaban, su cabello era un mar dorado que hacía contraste con el suyo, pensó él al tiempo en que acariciaba dicha melena. Serena se agachó a él para besarle de nuevo y sintió las manos de él acariciarle el cuerpo.
Ven llévame del dolor
-Aahh -gimió al sentirle apretarle el trasero y resbalando por su entrepierna
-Serena... -gimió él
La deseaba.
¡Oh, cuánto la deseaba!
Ven,llévame del dolor
-Seiya... -exclamó al sentir que Seiya la levantaba con su cuerpo al erguirse para sentarse sobre la cama. Sus piernas quedaron a cada lado de la cadera de él. Y el rostro del chico se hundió en su pecho. Ella volvió a gemir y uno de los tirantes resbaló de su hombro. Él acarició la piel descubierta y luego atrajo con su mano el rostro de la chica al suyo.
Se besaron de nuevo...
Llévame, llévame
Sabía que no podían hacer mucho, no todavía al menos... pero por lo mismo planeaba pasar la noche en vela con ella, devorándola a besos y memorizando su cuerpo con caricias. Ella se limitó a hacer lo mismo... y se prometió que siempre lo haría.
Ven llévame del dolor
Ven llévame del dolor
Nadie más volvería a decir por ella qué camino seguir. "No más pasado", pensaba... "Mi futuro, lo quiero con Seiya..."
Mina suspiró en el balcón de la habitación de sus padres. Siempre que regresaba a Londres era igual, solía dormir con ellos, aunque ahora ellos no se encontrasen igual pasaría la noche en su habitación. Estaba repasando los hechos del último mes en su cabeza mientras miraba la ciudad ante sus ojos. ¡Cómo deseaba volver a ver a Artemis! Pero desde que renaciera en ese mundo no había encontrado al que hubiese sido su guardián gatuno y se preguntó si él también habría reencarnado al igual que Luna. En un principio había estado segura que sí, pero tras haber analizado las cosas se había dado cuenta de que ellos no eran senshis y la primera vez que reencarnaron fue gracias al poder de la Reina Serenity del Milenio de Plata. En esta ocasión ya nada podría traerlos de vuelta. Pensó.
Suspiró antes de decidirse a entrar de regreso al interior de la casa y se cerró las puertas de cristal. Si tan sólo Mina supiera que...
Ellos estaban ahí. Habían recibido el mensaje al escuchar las canciones de Mina y por fin se habían logrado reunir en esa ciudad.
Luna y Artemis estaban de pie afuera de la casa de Venus. Se miraron mutuamente antes de asentir y decidir moverse en caminos diferentes. Ésta vez cumplirían su misión hasta el final.
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