Empecemos por responder a los reviews =P

Sweet whisper in the shadows: Lo interesante de todo esto será ir respondiendo poco a poco a tus incógnitas al tiempo en que se abrirán más, muchas más jojojojojo. ¡Y claro! Serena y Seiya TIENEN q estar juntos xD No he leído todo el manga de Sailor Moon aunque me gustaría hacerlo, así q si sabes de una página donde pueda encontrarlo te agradecería mucho q me lo pasaras jejeje.

Lili: Tienes razón al decir que la historia se asemeja a la original pero la idea es plantearla a finales del siglo 31, q cosas no? xD se supone q Rini fue la última reina de Tokyo de Cristal y después de la muerte de ésta las almas de las Sailor senshi volvieron a nacer, primero como semillas estelares en el jardín de Sailor galaxia y luego viajaron hacia sus nuevos cuerpos. El deseo de los Three Lights (principalmente el de Seiya) era regresar a la Tierra y ésa es parte de la razón de que renacieran en nuestro sistema solar, Seiya y Mina son los únicos que tienen su memoria completa y básicamente eso se debe a que son los líderes de equipo y por eso tienen esa cualidad. Te recomiendo q veas el Live Action Pretty Guardian Sailor Moon, ya que muchas de mis ideas se basan ahí.

NUMENEESSE: Bueno básicamente contesté tu pregunta q creo q era la misma que Lili =P Y sí, Seiya tiene TODAS sus memorias de su vida pasada, pero la parte que está más marcada es la etapa que vivió con Serena y por eso es que su alma renace en este mundo siguiendo el resplandor de Serena; Taiki y Yaten al ser parte de su grupo siguieron el brillo de Seiya y renacieron junto con él ya que ellos también tenían parte de sus corazones atados a este mundo. Jejeje, me alegra q te guste la historia, prometo ir haciéndola cada vez más interesante. Y sí, la voz de Hyde me encanta para Seiya 3

Bansheeyris: Primero que nada muchísimas gracias por permitirme tener a tus creaciones!1 =D aún falta algo para que aparezcan pero te prometo que mínimo quedarás convencida xD y sí, Haruka tendrá q usar faldita u.u jajaja xD

Angel kou: Si leíste el capi anterior, q espero q sí xD, ya descubriste que efectivamente Lita y Taiki son hermanos, la razón es que éstos dos se me hicieron muy parecidos en sailor stars y pensé ¿por qué no?, después de todo en el live action Lita se qda con Andrew así q no le hará falta ningún three light xD Escuché la banda q me propusiste, lo cierto es q ya los había escuchado antes pero no los ubicaba por nombre u.u sorry. Tienen letras bonitas, pero confieso q la voz me gustó más para Taiki que para Seiya, así q a raíz de eso empecé a maquinar un plan maquiavelo para poder usar todas las bandas propuestas o al menos tres, una voz para cada uno de ellos y a ver qué tal sale. =)

Natalie san: ¡Qué milagro verte por aquí! ¡ya te estabas tardando fiel seguidora! xD ntc, es sólo q según yo estabas enamorada de Darien... so... =P Claro que se vale votar por dos y varias veces xD antes de que publique el siguiente capi jojojojojo Por cierto, gracias por señalar que cometí un error en la relación de Mina y Yaten, sí, efectivamente ellos no se conocían pero me olvidé de eso en el capi anterior T.T big, big mistake, my bad... Anyway, trataré de corregirlo ahora =P

Ahora sí empecemos...

Disclaimer: Yo no escribí Sailor Moon, si lo hubiera hecho Sailor Saturn tendría su propia secuencia de transformación y tendría más protagonismo que el de salir sólo para que la maten xD LOL


"Día cinco: transformaciones."

Esa mañana el sol se decidió a ocultarse un rato más detrás de las nubes grises que surcaban el firmamento como una manada de borreguitos. Seiya se vistió con prisa intentando al tiempo tener cuidado de no despertar a la joven de cabellos dorados que dormía plácidamente en la cama. La miró de reojo una última vez antes de abrir las puertas que daban al balcón y se dispuso a bajar. La verdad era que quería quedarse. pero lamentablemente la chica tenía una familia completa siempre al pendiente de ella, especialmente su hermano Haruka y Seiya estaba más que convencido de lo inconveniente del asunto a esas alturas. Increíblemente bajar le resultó más difícil que subir y el último salto que dio le hizo caer de cuclillas al suelo. Maldijo por lo bajo al sentir el dolor punzante en los tobillos.

Ni qué hacerle. Aquéllo después de todo tenía que hacerse, dudaba que Serena bajo otras circunstancias hubiera accedido a hablar con él, especialmente después de los coqueteos con Michiru. Y Rei se lo había advertido, Mamoru pronto entraría de nuevo en la vida de Serena y él no podía darse el lujo de perder el tiempo; tenía que ganarse el corazón de Serena lo más pronto posible. Antes de que él la hiciera dudar.

Estaba cavilando estos pensamientos mientras veía fijamente en dirección a la alcoba de su bombón que no se percató del hombre que salía de la casa en ése momento dirigiéndole, más que una mirada de sorpresa, una sonrisa bufona.

-Ah! Seiya! -le saludó desde el porsche donde se encontraba estacionado el coche.

Seiya se recompuso en seguida.

-Buenos días señor -tambaleó al darse cuenta de lo cerca que había estado de que lo descubrieran saliendo de la habitación de la chica.

-Saliste temprano a correr -notó el señor quien era el padre de Serena y Haruka, su melena ondulada rubia amarilla idéntica a la de su hiija lo delataba. (Ya adivinaron quién es? Les doy una pista, sale en sailor moon Super S).

-Eh, sí... -balbuceó al sentir que el corazón le daba un brinco por el temor de ser descubierto -tenía ganas de ver a Serena aunque creo que sigue dormida

-Esa niña no tiene remedio sin importar la edad que tenga -le dijo negando con la cabeza -¿Por qué no pasas, estoy seguro de que le encantará verte? -le sonrió, la taza de café que tenía en la mano soltaba un vapor que se antojaba probar. Afuera el clima no era precisamente cálido.

-Bueno yo- comenzó buscando alguna excusa.

-Sí Seiya, ¿por qué no pasas?

Pero no tuvo que hacerlo.

-Ah, Serena...! -le miró sorprendido y confundido al mismo tiempo. No habían pasado ni diez minutos y la joven que había dejado dormida estaba recargada sobre el barandal de la terraza. Su semblante lucía algo molesto, ¿quizá le irritaba el que él quisiera irse sin despedirse?

El padre de Serena dejó salir una sonora carcajada, evidentemente divertido de la situación en la que se encontraba Seiya con la emotiva de su hija.

-Parece ser que te escuchó, mira incluso se ha apresurado a vestirse -advirtió su padre señalando con la mano que sostenía la taza en dirección a la rubia.

Ella llevaba un vestido de manga larga blanco, con un chaleco de rayas azules y blancas. Hasta ese momento el joven no se había percatado de lo que llevaba encima la rubia y pudo apreciar además que llevaba su larga melena rubia suelta desbordándose sobre los hombros.

-¿No pensarás irte tan pronto verdad?, ¿o es que planeabas huir? -inquirió Serena entrecerrando los ojos.

-Claro que no bombón -trató de convencerla, aunque más bien parecía querer convencerse a sí mismo.

-Hmmm -ella le miró largamente con la boca en una fina línea, él sudó frío.

Sólo hasta entonces el padre de ella cayó en cuenta de la situación, mirando primero a su hija y luego al chico.

-¿Cómo? ¿siguen peleados?

-Lo dudo

-¡Haruka!

Y de nuevo una voz ajena respondió la pregunta. El chico, que aún estaba en boxers, tenía la mano izquierda apoyada por el dorso en la cintura y se sostenía con la derecha en el barandal; estaba al lado de su hermana y su expresión estaba cargada de sueño y molestia. La molestia que siempre le brillaba en los ojos cuando veía a Seiya.

-Bueno, ya que tenemos la familia completa no creo que vayas a rehusarte ¿o sí Seiya?

-Señora Tenou...!

Y parecía que el entrar sin anunciarse era costumbre en esta familia. Una mujer de melena castaña amarrada en un chonguito estaba de pie en la entrada de la casa. Y miraba con una sonrisa al joven moreno. (esta chica sale en Sailor Moon R).

-No irás a rechazarme la invitación, ¿o sí?

Seiya se resignó.

-No, por supuesto que no. -Le dijo.

-¿Significa que la niña desayunara con nosotros? -inquirió Haruka en tono un tanto grosero. Su intención obviamente era molestar al chico.

-No seas grosero Haruka -le recriminó su madre.

-Sólo creí que finalmente había salido del "closet" -contestó con soltura, como si aquéllo fuera lo más normal e inocente del mundo. Serena la miró curiosa.

-¡Qué estás diciendo! -reclamó Seiya con las manos cerradas en puños. No quería armar una escena pero definitivamente no iba a dejar que él se burlara de él.

-Entonces siempre sales a correr con el cabello suelto -inquirió Haruka

-¡! -Y Seiya no pudo por más que quedarse quieto.

Se le había olvidado por completo. ¿Cómo pudo haber sido tan tonto? se reprendió. Por suerte sus manos se quedaron donde estaban a cada lado de sus costados. De otro modo se habría delatado sin problemas.

Sin embargo, Haruka sacó a relucir su media sonrisa.

-¿O es que se te perdió algo como esto? -dijo levantado en el aire el listón blanco con el que Seiya solía sujetar su cabello.

Seiya tragó saliva, pero para su buena suerte Serena reaccionó por instinto.

-¡Mi cinta! ¿tú la tenías? -y al instante se la arrebató de las manos.

En realidad, no estaba fingiendo. Después de todo ése simple listón para Serena era algo así como una especie de tesoro. Y sonrió tan pronto lo tuvo de vuelta en sus manos.

Su hermano enarcó una ceja.

-¿Es tuya?

-Seiya me la regaló -le dijo sonriendo y al instante se corrigió -o lo correcto sería decir que yo se la quité -dijo apenada.

Haruka suspiró molesto, tanto que pareció más un gruñido que un suspiro.

-Entra a desayunar condenado patán -le dijo irguiéndose.

-Oh my!, disculpa a mi hijo por favor -le pidió la madre de los chicos.

-No hay problema señora -le sonrió ampliamente para luego murmurar por lo bajo -ya estoy acostumbrado.

El padre de Serena optó por volver a reír mientras rodeaba a su esposa por los hombros.

-Son sólo cosas de chicos no te lo tomes a mal.

Ni hablar. Seiya los siguió al interior de la casa. Iba a ser un largo día sin duda.

-Haruka

El aludido dirigió la mirada a su hermana, quien le habló justo cuando estaba por abandonar la habitación. Serena le sonreía de oreja a oreja.

-Gracias

-Para eso estoy cabeza de bombón. -Le dijo antes de salir.

Al quedarse sola miró una vez más la cinta que tenía entre sus manos y sonrió. La apretó con fuerza antes de decidirse a atar su cabello con él en una coleta alta. Le sentaba bien, tendrían que admitirlo los demás al verla. Su reflejo en el espejo al menos así se lo aseguró. Y entonces algo brilló desde el cajón entreabierto de la cómoda. El corazón de ella dio un respingo y se acerco de inmediato para cerrarlo de golpe. No quería ver lo que estaba adentro, pero era demasiado tarde. Antes de cerrarlo, el broche dorado con la Luna grabada le había cegado durante un instante.

¡Qué tonta había sido! Ése destello le había hecho recordar el sueño anterior y estaba segura de que había vuelto a hablar entre sueños, de otro modo Seiya sin duda la habría despertado antes de salir de su habitación. Pero no lo había hecho y la evidencia estaba ahí golpeándole el rostro como si de una bofetada se tratase. Debía ser más precavida. No podía permitir que absolutamente nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando.

Ni siquiera ella misma.

-Tu existencia y el cristal de plata perturban la historia.

Le había dicho la princesa del planeta de fuego, Kakyuu, en sueños. Ellas estaban al parecer en el antiguo castillo de la Luna del Milenio de Plata. Lo sabía porque su anterior madre aún había estado presente en ese escenario. La pesadilla se había vuelto más grande cuando la "charla" había llegado casi a su final, habían sido atacadas por el caos. Maldecidas por un encantamiento que las ataba a seguir un destino pre-escrito sin opción a elegir algo diferente. Y el mundo como lo conocía acabó por destruirse.

"Todo es por mi culpa... arrastro a todo el mundo hacia mí a causa de este poder." -pensó Serena aún con la mano sobre el cajón y la mirada perdida en el mismo punto en el que antes había visualizado el brillo de ese broche.

No era que creyera realmente aquellas palabras. No. Sencillamente estaban ahí en su cabeza, en su alma desde hace "siglos". Tan fuertemente arraigadas que a veces estaba segura de que ése ser tomaba posesión de su cuerpo por completo.

-En la Vía Láctea hay muchos otros sistemas solares. Pero éste es otra cosa...

Yaten también había estado allí, no era una sailor pero sí un guerrero y miraba con deleite el jardín de rosas en el que se encontraban.

-Ningún otro posee ese equilibrio, ésa perfección.

Al igual que Taiki. Ambos admiraban el paisaje de ese hermoso reino, instantes antes de que fuese dividido en tres partes. Una parte de ella lo entendía, entendía aquél significado oculto, pero era más grande la parte de ella que no deseaba despertar que seguía pensando en esas escenas como una simple pesadilla. Y habría logrado tener éxito.

De no ser porque ese broche apareció.

-Cuando finalice este combate un nuevo mundo se abrirá ante nosotras... un mundo sin conflictos.

Su antigua madre, la primera Reina Serenity estaba en medio del salón con las manos juntas a modo de rezo. Pareciera que estuviese despidiéndose. Serena no estaba segura, pero entendía que había un deje de melancolía en aquellas palabras. ¿Sería verdad? Que su madre también había deseado tener otra vida...?

Serena se encaminó hacia la puerta, pero un último recuerdo la asaltó cuando estaba a punto de cruzar el umbral. Sailor Moon y Kakyuu estaban en el centro de la galaxia justo al final de un combate. La princesa de fuego, ahora en su traje de sailor senshi, estaba perdiendo su vida envuelta en los brazos de la guerrero Luna. Y lloraba al hablar.

-Me gustaría volver a la vida con las otras chicas, ¿podré hacerlo? -le había preguntado.

Y ella había contestado antes de pensar.

-Por supuesto, tenemos un cristal sailor -sonrió -Renaceremos una y otra vez...

Y allí estaba. La maldición que ella misma se había echado encima.

Pero la verdadera pregunta es...

"¿A quién más puede alcanzar esa maldición?"


A pesar de que el mundo había cambiado después de la tragedia del siglo XXI, muchos lugares seguían siendo iguales. Esto en parte gracias al poder de restauración de la Neo Reina Serenity y también a que los mismos humanos trabajaron en reconstruir su mundo como lo conocían. Era por esto que tanto Lita como Amy podían disfrutar de los lugares clásicos de Londres, como lo es el fantástico City Hall; a pesar de que la estructura se asemejaba mucho a lo que fue en su tiempo, lo cierto es que había sufrido varias modificaciones y ahora era un gran auditorio en el que se desarrollaban distintos shows y eventos, con un escenario central, la antigua esfera ahora sí que tenía un frente y un atrás, en donde se encontraban distintas oficinas. Estaban sentadas en el exterior algo apartadas de la gente. Ése día Amy le había pedido personalmente a Lita el que la acompañara a aquél lugar, en donde el concierto de Mina y los Three Lights se llevaría a cabo por la noche.

-Siempre me ha gustado venir aquí -comentó Lita mientras sus ojos esmeralda veían con deleite la gran estructura frente a ella.

-Sí, es un lugar muy hermoso -convino Amy.

-Aunque en realidad sólo vengo a ver el ballet -confesó Lita dejando salir una risilla, pero si bien su compañera sonrió no pareció darle importancia a la broma -¿ocurre algo Amy? -cuestionó Lita al darse cuenta del semblante de su amiga.

La aludida negó con la cabeza.

-No es nada, tan sólo asimilo el lugar -le dijo sonriendo.

-Bueno, debo admitir que no esperaba encontrarte aquí -le dijo Lita sonriendo algo insegura -por el concierto, quiero decir.

-La verdad, tenía curiosidad de conocer a Mina -confesó mirando detenidamente el lugar, como si estuviese registrando cada parte de ella en su cabeza para hacer un mapa mental, desde luego que Lita no lo entendió así, sino que se desvió un poco del tema.

-Ah!, ya entiendo, por lo que te dijo Taiki ¿cierto? -le dijo tratando de provocarla, Amy simplemente contestó tranquila.

-Si te refieres al concierto, sí, sí me invitó.

-Entonces ¿puedo ir contigo? -le pidió ya sin presionarla. -Sería aburrido entrar sola y además, como mi hermano estará en el escenario tú también estarás en las mismas condiciones que yo -le dijo.

-Eso es cierto -consideró la peliazul despegando momentaneamente la vista del City Hall.

-Por un momento creí que eras una de las fieles fans de Mina -inquirió Lita burlonamente.

-Debo confesar que algo hay de eso. Algunas de sus canciones me gustan mucho y ni qué decir de su voz, es un encanto. -Admitió.

Lita se recargó en el barandal.

-La verdad es que sólo la conozco porque es la prima de Serena y tan sólo la vi un par de veces cuando aún estábamos en primaria, ya sabes, antes de que se fuera a Estados Unidos. -Suspiró encogiéndose de hombros. -Así que no puedo asegurar que siga siendo la misma. Pero mientras Serena diga que sí supongo que no habrá problema.

Ése nombre llamó la atención de Amy.

-Y dime, ¿Serena se parece a Mina? -cuestionó, en sus ojos brillaba un genuino interés y Lita lo notó.

-Un poco, ¿por?

-Mera curiosidad -respondió desviando la vista de ella, sintiéndose avergonzada de haber sido hecho un acto tan impulsivo; se recargó en el barandal igual que Lita -De verdad me gustaría conocerla.

Lita la miró fijamente.

-Vaya Amy juraría que andas detrás de algo -inquirió con sospecha.

-Más o menos -concedió, aún sin voltear a verla.

-¿Por eso viniste desde Sydney hasta Londres?

-Puede ser -Aceptó mirando las ondulaciones del agua -Lo cierto es que la beca pronto expirará.

-Oh, ya veo -el semblante de Lita se entristeció un poco ante esto -Entonces, ¿planeas irte tan pronto termine la beca?

-Te mentiría si dijera que sí.

-Vas a quedarte! -exclamó sorprendida, aunque en su voz todavía quedaba un deje de duda. -¿Por cuánto tiempo?

Amy suspiró.

-He decidido que no regresaré a Australia -declaró para sorpresa de Lita.

-¡Eh? ¿Y por qué? -cuestionó intrigada.

-El año de intercambio terminará con el próximo semestre y he decidido quedarme porque no puedo abandonar la ciudad -explicó aún sin sonreír.

-Ya veo. Al final te ha cautivado nuestra ciudad -dijo sonriente -Siempre me pregunté porqué fue que viniste a nuestra isla. Digo, nuestra escuela no es realmente mejor que la tuya. Y fácilmente podrías estudiar medicina en tu país.

La mirada de Amy se deprimió un poco. Y su silencio fue evidente para Lita quien de pronto sentía que había tocado un terreno peligroso. La verdad es que nunca antes la había cuestionado tanto, ni siquiera cuando recién la conoció. Y ahora sentía que debía hacerlo, pero aún con esa conciencia era incapaz de sentirse con el derecho a preguntar.

-Lo lamento, ¿dije algo malo?

-No. No lo hiciste. -Contestó Amy dedicándole una media sonrisa con un deje de tristeza -Para serte franca jamás estuve segura de venir. Es como tú dices, tenía mejores y mayores oportunidades en Sydney de las que tengo aquí. -Confesó mirando en dirección al mar que ondeaba frente al City Hall.

Lita la miró confundida.

-Entonces, ¿nunca quisiste venir aquí?

Amy sonrió un poco más, pero el gesto seguía siendo triste.

-Bueno, el querer es algo relativo. Pero supongo que la respuesta debería ser un no.

Lita la miró fijamente.

-¿Entonces, por qué viniste? -cuestionó aún insegura -o mejor dicho, ¿para qué quedarte? ¿No sería mejor regresar a tu país?

-En este punto me temo que no puedo hacerlo.

-¿Y eso porqué? ¿Qué te lo impide?

Amy se puso de pie y se giró hacia ella para verla directamente a los ojos. La castaña se sobresaltó al sentir de pronto el cambio "de humor" en el ambiente.

-La verdad es que tengo una misión que cumplir -le dijo sonriendo al fin sin ese deje de tristeza que antes la envolvía. Lita sólo la miró más confundida que antes.

-¿Eh?

La sonrisa de Amy se ensanchó.

-Sailor Júpiter -le dijo.

Y la confusión de Lita se transformó en asombro.

...y felicidad.

-¡Mercury!


La ciudad estaba en un constante ajetreo. El concierto de esta noche prometía ser un show excepcional y desde el lanzamiento de los dos primeros sencillos "Recorded butterflies" y "A little pain", la admiración por los tres apuestos jóvenes que acompañaban a la "diosa Mina" se había disparado por los cielos. La música además había sido un cambio radical en el estilo en el que Mina estaba acostumbrada a interpretar, de manera que este nuevo cambio había servido para acrecentar la ya enorme lista de fans que tenía.

Pero por lo mismo la rubia se exigía el doble, dispuesta a lograr encajar hasta perfeccionarlo para así hacer ese estilo suyo. Taiki la miraba con admiración mientras la chica ensayaba dentro del cuarto de grabación, no había querido interrumpirla y en vez de ensayar con ella decidió grabar cada uno de sus acordes para poder acoplar mejor su música a su voz durante el concierto; en eso estaba cuando la puerta de repente se abrió.

-Tan temprano está ensayando

-¡Yaten! -le miró sorprendido.

El platino estaba vestido en jeans negros y una simple playera blanca de manga corta, llevaba una gorra negra y sus convers verdes. Al parecer estaba decidido a estar en modo "descanso" antes de tener que entregarse al ajetreo del concierto de esa noche.

-¿Es que nunca se cansa? -cuestionó con gesto molesto.

Taiki le dedicó una media sonrisa.

-No por nada es la mejor artista en todo el mundo.

-Hmmm -Yaten se limitó a mirar a Mina fijamente a través del cristal que los separaba.

Taiki se percató del semblante del chico, como si estuviese buscando "algo" oculto en la joven cantante.

-¿Qué es lo que te pasa?-cuestionó ligeramente consternado. -Usualmente no eres tan gruñón, ¿es que Mina no te agrada?

-No me inspira confianza es todo.

-¿Que no te inspira confianza? -Taiki se quedó aún más confundido, realmente no daba crédito a lo que oía. -Tú sí que eres raro. Mejor prepárate para ensayar, Seiya no debe de tardar en llegar -le aconsejó tomando el bajo que estaba descansando en una de las esquinas.

Yaten siguió con la mirada fija en Mina, el botón que permitía el que la voz de la joven se oyera en la habitación en la que él se encontraba estaba presionado y los acordes de la melodiosa voz de la joven rubia, llegaban a través de las bocinas hasta sus oídos. El platino entrecerró más los ojos al escuchar aquellos acordes.

-"De nuevo siento, como si me estuviese llamando" -pensaba para sí sin apartar la mirada de la joven cantante. -"¿Qué es esta sensación?" -Se cuestionó llevándose una mano al pecho.

Mientras que del otro lado del cristal en la pequeña habitación contigua Mina estaba más que entregada en cantar. Para ella no existía tal cosa como "ensayos", siempre actuaba como si tuviera público enfrente y los conciertos en sí para ella eran un campo de batalla, en donde todos esos shows previos florecían y evolucionaban. Por eso era que había conseguido ser tan exitosa. No era sólo su voz, su música, sus letras... era la pasión que entregaba en cada representación que daba, la transformación en un ser distinto cuando cantaba.

"Chicas. Las necesito de vuelta y pronto." -pensaba Mina en su mente mientras seguía cantando. -"Hoy cantaré para que podamos reunirnos de nuevo, con nuestra princesa". -Se declaró a sí misma, preguntándose si alguna vez los Three Lights habían tenido ese mismo pensamiento en su vida pasada y riendo interiormente por la ironía de aquella situación.

Después de todo.

Sólo ella recordaba todo.

-¡Hola!

Un sonriente Seiya atravesó la puerta en ese momento. Aún seguía vestido en el pants negro que había llevado puesto desde la noche anterior a la casa de Serena, todo en él estaba igual con la diferencia clara de que esta vez su cabello estaba suelto y se le desbordaba por la espalda y los hombros. Aún así seguía luciendo atractivo. Lo que era peor, es que él lo sabía y lo sabía muy bien. Y se le notaba en la manera tan despreocupada y a la vez elegante en que caminaba y se movía como si no hubiera nadie que pudiese hacerle competencia.

Tanto Yaten como Taiki le miraron irritados. El moreno al sentir las miradas de sus compañeros cambió su actitud a una de disculpa, creyendo que la molestia se debía a que había llegado tarde.

-Lo siento tuve que atender un desayuno, ¿de qué me perdí?

Yaten desvió la vista con el semblante molesto y dejando salir un pequeño bufido, Taiki fue el que contestó aunque no sin dejar de afinar el bajo que descansaba en su regazo.

-En realidad apenas vamos empezando, es Mina la que ya lleva un rato en este lugar, posiblemente desde antes de que lo abrieran.

Seiya se acercó al cristal entonces para verla. Al igual que Taiki sentía una increíble admiración por el desempeño y la pasión de la rubia al cantar.

-Supongo que por la tarde iremos al City Hall a ensayar o no? -Inquirió Yaten sacando a Seiya de sus pensamientos. No lo confesaría en voz alta pero la verdad es que no le gustaba nada el que otro hombre que no fuera él contemplara de esa manera a Mina.

-El lugar ya está lleno de gente, pero por suerte se diseñó y construyó un acceso sólo para nosotros, así que no habrá problema -contestó Seiya sin apartar la vista de la chica.

-Eso espero -lo que irritó aún más a Yaten que contestó de brazos cruzados y aún soltando pequeños bufidos.

-¿Y Serena? -cuestionó Taiki, sólo hasta entonces se había percatado de la ausencia de quien fuera su manager y fan número uno.

-Ella ya se encuentra en el City Hall -respondió Seiya, al fin apartando la vista de la figura de Mina para alivio de Yaten -Como nuestra manager decidió llegar antes que nosotros para dirigir el lugar -explicó orgulloso.

Taiki sonrió ampliamente igual que lo hizo Yaten. Hacía mucho que la chica se había vuelto importantemente indispensable para los tres.

-¡Qué haríamos sin ella! -exclamó satisfecho de la eficiencia de su amiga.

-Sí

Pero de nuevo la voz de Mina al cambiar de canción atrajo nuevamente la atención de Seiya, él, al igual que Yaten, había estado sintiendo el resplandor que despedía la chica y tenía sus sospechas de que ese resplandor perteneciera a un cristal sailor.

-Oigan, ¿no sienten como que hay palabras ocultas en las canciones de Mina? -les preguntó directamente consiguiendo el que los otros dos se sobresaltaran.

-¿Tú también lo sentiste? -Cuestionó Yaten.

-¿Entonces es verdad?

-No lo sé -respondió Taiki -Pero sí sé que se ha vuelto más fuerte que antes -concluyó dirigiendo la mirada hacia la aludida.

-Eso es cierto -asintió Yaten.

Siya los miró detenidamente entonces. Eran idénticos a sus figuras pasadas y se reprendió mentalmente de haber tardado tanto en descubrirlos. Llevaba dos años sabiendo la verdad.

"Si ellos despertaran..." -se cuestionó mentalmente -"¿lo tomarían tan 'bien' como yo?" -desde luego que se refería a sus transformaciones como sailors senshi, él nunca había tenido ni sentía que llegara a tener problemas con ser Sailor Fighter, no así opinaba lo mismo de sus ex-hermanos -"No, seguro que no." -negó con la cabeza y sonriendo debilmente. -"Aunque quisiera que lo hicieran, al menos así ya no me sentiría tan solo." -se dijo mientras apretaba fuertemente su broche de transformación en su mano izquierda oculto dentro de una de las bolsas del pantalón.

De pronto el celular en la otra bolsa del pantalón saltó entonces con una pequeña vibración. Al sacarlo pudo apreciar en la pantalla el rostro de la joven que poseía su corazón desde hacía más de un siglo; le había enviado un mensaje.

Todo está perfecto en el City Hall. Será

un concierto espléndido. ¡Ya quiero verlos

actuar! Tú serás el mejor por supuesto.

Nos veremos en dos horas para comer.

XOXO

- S. -

"Bombón..." -sonrió tristemente al terminar de leer el mensaje. -"De todos, eres la única que no quiero que despierte".


Estaba agotada. Sin importar lo bien que luciera en el exterior la realidad era que estaba agotada. Hacía una hora que Mina había decidido dejar de ensayar para comer y poder darse una ducha relajante después que le regresara las energías perdidas, de modo que estuviese más que lista para el concierto que daría inicio en aproximadamente seis horas. "Cosa de nada", pensó. No era la primera vez que daba un concierto y en especial uno de esa magnitud, de modo que sabía a ciencia cierta qué esperar, y una de las cosas a esperar era que el tiempo como siempre pasara en un abrir y cerrar de ojos. De modo que no podía irse al extremo y desgastarse la voz en un momento tan importante como aquél. Estaba segura de que las sailor senshi del Sistema Solar estaban reuniéndose en la ciudad de Londres y sólo era cuestión de tiempo para que volvieran a estar juntas.

Salió de la ducha justo a la hora en la que tenía planeado salir, era estricta consigo misma más de lo que podrían llegar a serlo con ella su manager Katherine y su abogado Adrew. En cierto modo era independiente.

Llevaba su cuerpo cubierto por una bata blanca que le llegaba por debajo de las rodillas, mientras que con una toalla más pequeña secaba su cabello distraídamente al entrar en la habitación, cuando de pronto una presencia la puso en alerta.

-Tanto tiempo sin vernos Minako chan

-¿Quién está ahí? -gritó poniéndose la defensiva, quedándose quieta en medio de su cuarto.

Por delante de ella salió a la luz una figura masculina, alto, delgado y de cabellos tan largos como los suyos pero de un desconcertante tono plateado.

-Me da gusto ver que has cumplido tu sueño -le dijo el hombre con una sonrisa cargada de cariño en su rostro.

Mina abrió los ojos como platos.

-Esa insignia de la Luna -exclamó al ver la media luna que sobresalía en la blanca frente del chico -No puede ser ... -murmuró, los ojos comenzaron a llenársele de lágrimas -¡Artemis! -gritó lanzándose a sus brazos.

Él la envolvió las suyas tan pronto la sintió abrazarle por el dorso.

-Al fin volvemos a encontrarnos -declaró él sonriendo mientras la veía con ternura.

-¡Artemis! -Mina por su parte seguía llorando de felicidad en el pecho de él -¡Te extrañé! ¡Te extrañé tanto Artemis! -le dijo abrazándose más fuerte a él. Habían sido tres largos años en los que estuviera llorando por la ausencia de su consejero, tres largos años desde que descubrió su identidad como Sailor Venus. Y ahora que finalmente lo tenía con ella sentía que debía aferrarse a él con todas sus fuerzas o de lo contrario él podría desaparecer. -¡Me hiciste tanta falta, no sabía cómo hacerlo yo sola!

Artemis sonrió conmovido. Después de todo él también la había extrañado. Había sido difícil seguirle la pista y más desde que se ausentara junto con Luna para ir de regreso a su planeta natal. Pero conocía el resplandor de Venus mejor que cualquier otro y consiguió dar con ella sin importar cuánto se moviera la chica por el globo terrestre. Acarició la cabeza de la joven con ternura.

-Haz hecho un buen trabajo.

-Eso no es verdad, aún no he localizado a las demás y yo... -balbuceó.

-Pero encontraste a la princesa -le interrumpió de inmediato tomando el rostro de ella por la barbilla para levantarle la mirada hacia él.

Ella le miró con asombro.

-¿Cómo lo supiste?

El chico suspiró. y ese gesto bastó para que ella entendiera que él llevaba bastante tiempo al pendiente de ella y seguramente debió de haber tenido una excelente razón para no habersele acercado antes. Después de todo estaba en su forma humana y eso sin duda le habría complicado las cosas.

-Mina, lamento haberte dejado despertar sola. -Se disculpó, Mina se limpió las lágrimas del rostro con el dorso de la mano. -Pero ahora te guiaré como es mi deber; al ser tú la líder de las sailor scout mi trabajo es ser tu consejero. -Le dijo él en tono serio y con la mirada decidida. -Y es crucial que sigas mis indicaciones. Ya que..

-El enemigo está al frente -Le interrumpió ella, adoptando el mismo aire seguro y serio de él. -Lo sé, ya tuve un enfrentamiento con ellos -confesó.

El seño de Artemis se frunció un poco. Había esperado todo menos escuchar el que ella ya hubiese tenido un enfrentamiento y además la madurez y la seriedad que mostraba no eran tan propias de la Mina que recordaba, aunque sabía que estaba en su naturaleza de líder ser así y que con cada reencarnación bien podría alejarse de la esencia de Venus o bien ésta misma esencia podría hacerse más fuerte y, en este caso, parecía haber sido la segunda.

-Supongo que ya sabes entonces lo que voy a pedirte.

-Sí -asintió ella -Ya va siendo hora de que Sailor V regrese. -Le sonrió.

Él le respondió con la misma sonrisa. Sin embargo ese instante duró poco, pues de inmediato la expresión segura y orgullosa fue reemplazada por una de preocupación y de tristeza.

-Y sobre lo otro Mina... -comenzó inseguro.

Mina desvió la vista con molestia cruzándose de brazos, con una media sonrisita irónica haciendo presencia en su boca.

-Debí suponer que lo sabrías.

-Entonces es verdad -inquirió él.

Ella suspiró para deshacerse de su enfado. Artemis no tenía la culpa y sabía además que si no lo decía pronto en voz alta a alguien de confianza terminaría sin duda acabada antes incluso de que "eso" pasara.

-Me temo que sí.

El corazón de Artemis se estrujó al oír aquello y de algún modo comprendía que parte de la madurez y determinación de la chica venían justamente de "ese" problema. Además de que ver la tristeza reflejada en los ojos de ella le hería aún más al pensar en todo el tiempo en que la había dejado sola con esa carga.

-¿Cuánto tiempo aún te queda?

-Un año. Más o menos, un año. -Le miró.

Artemis la tomó de las manos.

-Debemos hacer que eso sea suficiente, por el bien de la misión. -Declaró, habría querido decir muchas otras cosas diferentes, pero ni él ni Mina estaban listos aún para quebrarse y comprendía que ella opinaba los mismo.

-Sí. Esta vez cumpliré la misión de mi vida pasada y me despediré de las sailor senshi para siempre... -declaró Mina aún insegura de la veracidad de aquellas palabras.


Mina tenía razón. El tiempo se había ido rápido, pensaba Artemis y sólo podía esperar que su compañera lograra terminar pronto con la pequeña misión de aquella tarde. El sol estaba ya en el ocaso y pronto entraría la oscuridad de la noche, faltaba escasa una hora para que el concierto iniciara.

Dicha compañera, una joven mujer de cabellos entre un azul y un morado, de unos hermosos ojos rubíes y luciendo un vestido amarillo, Luna, se encontraba de pie en medio de la habitación vacía de quien hubiese sido su anterior dueña, su anterior encargo, su anterior princesa, Serena.

Sostenía en su mano derecha el broche dorado con el signo de la Luna y los cuatro círculos de las sailor inners: rojo por Mars, azul por Mercury, naranja por Venus y finalmente verde por Jupiter. ¿Dónde estarían las demás chicas? Se cuestionó mientras veía la joya brillar tenuemente bajo los débiles rayos del sol. Hacía tanto tiempo que no había visto ése broche, desde que en la vida anterior se transformara en el que tenía el cristal de plata dentro de él. ¿El cetro lunar también se habría regenerado?, se cuestionó.

-Serena -dijo de repente -no has cambiado para nada, sigues siendo la misma niña miedosa y llorona -sonrió con ternura antes de dar un pequeño salto hacia atrás mientras cerraba los ojos, salto en el que comenzó a transformarse y cuando volvió a caer lo hizo en cuatro patas, quedando al borde de la ventana.

"Perdóndame", pensó para sí antes de salir de la habitación de la chica con el broche de transformación en su hocico.

Tenía que llevárselo a Mina...!


El tiempo siguió avanzando y pronto la hora llegó de que la gente pudiera entrar al City Hall, preparándose para presenciar el tan esperado concierto. Tal era el caso de Lita y Amy, que habían aprovechado el tiempo para poder entrar primero, no porque necesitaran hacer fila, sus pases después de todo eran especiales al haber sido el mismo Taiki quien se los dió, sino porque Amy había estado sintiendo ondulaciones de energía negativa por toda la ciudad y estaba segura de que pronto se llevaría un ataque y qué mejor lugar para atacar que en la escena de un concierto que se transmitiría de forma internacional en donde un montón de gente podría fácilmente caer como víctimas.

-Menos mal que conseguimos excelentes lugares -exclamó Amy al tiempo en que observaba a detalle la espiral de asientos ascendente alrededor del escenario, la vista que daba el cristal de las paredes era hermosa pero también útil, así podría observar lo que sucediera por fuera, al menos en una parte. Puesto que se encontraban en el tercer nivel a una conveniente distancia del escenario circular del centro.

-Es una suerte que los artistas sean conocidos nuestros -inquirió Lita sonriendo mientras se retocaba el maquillaje.

-Tienes razón -asintió su compañera que de inmediato comenzó a buscar algo dentro de su bolso.

Lita se percató de lo que hacía al verla através del espejo y decidió dejar el maquillaje para después.

-¿Pasa algo?

-Te dije que estaba en una misión Lita y esto también es parte de ella -respondió sacando al fin el pequeño aparato que había estado buscando.

Lita abrió los ojos en asombro al reconocer esa pequeña mini laptop azul con el símbolo de Mercurio en la base.

-Eso es...!

-Mi anterior computadora -sonrió Amy activándola.

Lita compartió su sonrisa.

-Vaya, y yo que pensé que no tenías dónde guardarla.

-Te sorprenderías -inquirió la chica con una sonrisa divertida.

Lita se acercó a ella para ver mejor el instrumento.

-Hacía años que no veía eso.

-Sí, la recuperé igual que todo lo demás -explicó Amy sin parar de teclear en su minilap, estaba haciendo un análisis del lugar en el que se encontraban.

-Parece que estamos mejor preparadas en esta vida -observó Lita, recordando que ella también había recordado el cinto de ataque de su traje de sailor Jupiter de su primera vida en el milenio de plata.

-Algo hay de eso -aceptó.

De pronto el semblante de Amy se volvió preocupado y hasta cierto punto lleno de asombro. Lita se percató al instante.

-¿Qué sucede?

-Mi computadora detectó una presencia maligna -respondió, decidiendo apagar el aparato por fin. Ahora la vista debería reemplazar el trabajo de análisis.

-¿Qué? -preguntó Lita preocupada -justo ahora que va empezando el concierto -inquirió mirando hacia todas partes al igual que Amy, recordaba cómo hacer su trabajo de sailor y estaba dispuesta a hacerlo incluso mejor en esta nueva vida.

-Será mejor no bajar la guardia -le advirtió Amy pegando su espalda con la de Lita en una clara posición de defensa.

-Especialmente porque no tenemos modo de salir sin ser vistas -remarcó Lita, dejando en claro que sólo actuarían si el problema se daba dentro del recinto del escenario.

Entonces la computadora de Amy sonó con un ligero timbre. La chica la abrió y comenzó a leer los signos que mostraba la pantalla. Sus ojos se abrieron en asombro e incredulidad.

-Detecto más cristales sailor!

-¡Qué? -Lita compartió sus emociones -¿Crees que las demás? -preguntó esperanzada, incapaz de completar aquella pregunta por el miedo a que fuese rechazada.

-Es probable, esperemos que ellas se puedan hacer cargo del problema. -Respondió Amy sintiéndose más desesperada que tranquila ante la posibilidad de una reunión, puesto que sabía por experiencia que eso sólo significaba que un combate se llevaría a cabo.

-Ojalá... -suspiró Lita.

Había esperado tanto tiempo por volver a ver a Taiki en el escenario, especialmente ahora que eran familia, su hermano. Deseaba tanto porque su sueño se hiciese realidad que ahora temía que ese sueño nunca se cumpliera si el deber como sailor senshi volvía a llamarlas a la batalla.

"Por favor no", pensaba, rogando silenciosamente por un milagro. "Por favor permíteles al menos terminar su concierto".

A veces, detestaba tanto ser una sailor...

...pero sólo a veces.


Y ella no era la única que repudiaba ese destino la mayor parte del tiempo.

Haruka había tenido que escuchar una y otra vez aquélla historia tan descabellada de reencarnaciones de sailors scouts. Y, si no fuera porque estaba seguro de ser hombre, quizá habría creído en las palabras de Michiru. Aunque aceptaba que aquella loca idea le llamaba bastante la atención, tenía que admitir que lo que lo había convencido de seguir viendo a la chica de cabellos aguamarina era una razón de atracción física y quizá también emocional. Había estado deseando poder besarla de nuevo. Por alguna extraña razón estar con ella le hacía sentir en casa. Como si su lugar estuviera al lado de ella.

Pero eso no había sido todo. Desde aquella conversación con la joven en cuestión, había estado más al pendiente de Serena, algo en su interior le advertía que tenía que protegerla de alguien o algo extremadamente peligroso que estaba por pasar; pero más allá de posibles problemas o quizá incluso enemigos (puesto que aún se rehusaba a creer que fuera una senshi) lo que más le preocupaba era el hecho de que su pequeña hermana se viera implicada en aquella situación tan absurda. Especialmente porque la había escuchado llorar en sueños, la había encontrado varias veces en la cocina en medio de la noche con la mirada perdida pero cargada de un sentimiento demasiado grande de tristeza y quizá resignación.

Quizá no podía creer que ella misma fuera una guerrera, pero fácilmente podía aceptar el que su pequeña hermana lo fuera... durante mucho tiempo, incluso antes de que Michiru apareciera, así lo había sentido. Así se lo había dicho una voz en sueños "Protege a la princesa"

"Nuestra princesa de la Luna, Serenity". Y había visto la imagen de dicha joven, tan idéntica a la de su hermana.

Así pues, entre queriendo y no, Haruka se encontraba en la antesala al recinto en el que se llevaría a cabo el concierto de Mina y las Three Lights. Personalmente sólo iba a ver a Serena tocar el teclado y dar coro a la voz de Mina, lo demás no le importaba. Para él no había mejor estrella que su propia hermana. De modo que había decidido ir con Rei, después de todo la conocía desde pequeños y, al escuchar que Michiru también haría acto de presencia, no pudo por más que aceptar el ir en compañía. No se habría arrepentido sino fuera porque seguían de pie en esa antesala cuando estaba a nada de empezar el concierto (sin duda ya no encontrarían buenos asientos).

-Dime ¿por qué aún no entramos? -le preguntó con cierta molestia a Michiru que seguía con ese semblante característico de alguien que se está preparando para recibir un ataque -El concierto ya empezó y no pienso dejar a Serena sola -advirtió.

Michiru suspiró.

-Sólo espera un segundo y lo entenderás -le dijo -Rei -volteó a ver a su compañera que en ese momento tenía las manos a modo de rezo y los ojos cerrados.

-La presencia maligna que sentí está cerca, debe estar en esta antesala estoy segura -declaró la morena.

Haruka enarcó una ceja entre irritado e incrédulo.

-Menos mal que ya es de noche y que toda la atención está donde Mina -inquirió Michiru mirando en todas partes.

-Es cierto -asintió Rei abriendo por fin los ojos.

Haruka había tenido suficiente.

-¿De qué es de lo que están hablando? -les dijo levantando la voz una octava, estaba desesperado y quería regresar cuanto antes con Serena, tenía un mal presentimiento. -Lo habría esperado de Michiru pero de tí Rei? -le cuestionó mirándola directamente.

Rei tenía una expresión entre avergonzada y triste, en ese momento le costaba creer en la sospecha de Seiya sobre que Haruka era en realidad Sailor Uranus. Al final cedió con tristeza.

-Supongo que soy igual a mi hermano -declaró encogiéndose ligeramente de hombros.

Haruka gruñó, no le había gustado esa respuesta.

-Desearía que no hubieses dicho eso.

Michiru decidió intervenir entonces, antes de aquello se saliera de control.

-Como sea, pediste pruebas y mi espejo me ha dicho que este es el momento para dártelas -declaró.

El chico estuvo a punto de responder pero se quedó con las palabras atoradas en la boca cuando de repente se escuchó un estruendo a la entrada seguido por un grito.

-¡Ah! -Los tres miraron en dirección al sonido.

-¿Qué fue eso? -cuestionó Haruka con la certeza en la mente de que su mal presentimiento ya había empezado a hacerse una realidad.


Mientras tanto adentro del recinto del escenario la espiral de asientos ascendente estaba llena a más no poder de fieles admiradores tanto de Mina como de los Three Lights. Los chicos estaban debajo de la plataforma del escenario, en una cámara diseñada dentro de un piso subterráneo oculto, elaborado precisamente para servir como bastidores puesto que el escenario circular era observado por toda su circunferencia como un estadio. Había pantallas repartidas por los distintos niveles de forma sobresaliente, que mostraban una mejor vista del escenario para aquellos que estaban alejados de éste. Mientras que toda la instalación brillaba en un intenso color azul turquesa.

Mina alisó la larga falda de su vestido de tirantes spaguetti, de un color blanco que al moverse soltaba tenues destellos de un color azul cielo pálido, por última vez antes de colocarse en la plataforma que la elevaría al escenario junto con sus compañeros. Las luces del recinto se apagaron de pronto y sólo era iluminado por la tenue luz de la luna llena que en ese momento hacía acto de presencia en el firmamento, la vista del mar a uno de los costados era algo que robaba el aliento. Sin duda habían hecho una excelente elección al elegir dicho lugar como el concierto de inicio de un tour que prometía el despegue de la carrera de los Three Lights y la consolidación como la mejor cantante de Mina Aino. Serena la miró con admiración un instante, ella al igual que sus compañeros iba vestida de negro, con la diferencia de que en lugar de los pantalones de vestir llevaba una mini falda con vuelo y unas mallas largas que le llegaban a la mitad del muslo. Seiya y los demás llevaban un traje negro sin corbata, con la chaqueta abierta, haciéndolos lucir entre elegantes y rebeldes. Pero a diferencia de Serena, no sentían temor sino pura adrenalina de la emoción y el deseo de poder salir al escenario.

Afuera las voces se escuchaban una y otra vez llamando por sus estrellas.

Mina! Mina! Mina! Mina! Three Lights, Three Lights!

-¿Oyen eso? -preguntó Yaten sintiendo de pronto que aquello tal vez no fuera real.

-¡Qué emoción! -saltó Serena a su lado y ese solo gesto sirvió para asegurarle al platino que aquello de verdad estaba pasando.

-Chicos, llegó la hora -Declaró Taiki quien estaba al lado de Mina justo al frente de Serena y Yaten.

Seiya tocó el hombro de Serena con su dedo, a modo de llamado, la rubia se giró para verlo. El chico le sonreía con ternura.

-¿Me das un beso de buena suerte Bombón? -le pidió.

Y la mirada soñadora del muchacho acabó por robarle el aliento a la chica durante un instante.

-Todos los que quieras -le dijo abrazándolo por el cuello y acercando su rostro al de él.

Seiya la rodeó por la cintura y selló sus labios con los de ella en un pequeño pero tierno beso mientras una atenta Mina los veía. Después de lo cual al sentir que una idea se le formaba en la cabeza decidió llevarla a práctica, se giró hacia Yaten que estaba detrás de ella y de forma picarona le preguntó:

-¿Y qué tal tú Yaten?

El aludido la miró con sorpresa y confusión, había estado pensando en otras cosas y la pregunta de la rubia lo había traído de vuelta al presente.

-¿De qué hablas? -cuestionó juntando las cejas en un gesto confundido.

Mina decidió picarlo un poco más.

-¿No me vas a dar un besito? -cuestionó en posición de fan enamorada y haciendo un puchero con los labios.

-¡Claro que no! -Exclamó Yaten indignado y molesto cruzándose rápidamente de brazos mientras desviaba la mirada hacia otra parte. Sin embargo, no había sido capaz de ocultar el sonrojo que acudió a sus mejillas tras el comentario.

Mina dejó caer los brazos a su costado, la rosa naranja amarrada en su mano izquierda dejó caer un par de pétalos cuando las cintas que la sujetaban bailaron alrededor de ésta.

-Ay pero qué amargado -se quejó la rubia e inmediatamente después se giró hacia su compañero más próximo -Taiki -le llamó.

-¿Sí? -el aludido la miró al instante.

-Buena suerte -tan solo para conseguir ser besado en la mejilla por la misma Mina Aino, que había tenido que pararse de puntillas aún en sus tacones blancos para poder alcanzarle y que había atraído el rostro del chico al posar su mano derecha sobre la mejilla izquierda de éste para así poder besarle la otra.

Yaten se exaltó ante lo que vio y no pudo evitar sentir una punzada en el pecho. ¿Qué estaba haciendo esa niña?

-Seiya, Serena -Mina de inmediato había girado hacia sus otros dos compañeros que deshicieron su abrazo al escucharla llamarles

-Sí? -le miraron atentos y ella dio dos pasos para acercárseles.

-Buena suerte a ambos -posando una mano sobre una de las mejillas de ambos chicos al mismo tiempo, se había dado a la tarea de depositar un beso en las mejillas libres de los mismos. Yaten estaba más que sorprendido, sino bien enojado de ver aquello. Mina se separó y volvió a su antiguo lugar, en donde se detuvo con sus manos a su espalda, los ojos cerrados y con el rostro elevado en una expresión altiva mientras su media sonrisa se formaba en sus labios. Se sabía ganadora en aquél juego que jugaba contra Yaten. -Y bueno a Yaten no le daré nada porque además de que es obvio que no lo quiere, no es más que un viejo gruñón -declaró en tono divertido.

Serena y Seiya miraban entre preocupados y asustados a un Yaten que tenía las manos cerradas en puños a cada uno de sus costados, los hombros tensos y la mira cargada de enojo fija en la figura de la idol, mientras que parecía que echaba humo por todas partes.

-Creo que va a estallar -advirtió Seiya, sonriendo preocupado, temeroso de lo peor del carácter del chico.

Taiki suspiró antes de posar su mano sobre el hombro del platino.

-Relájate Yaten, sólo está jugando contigo -le dijo.

El aludido gruñó por lo bajo, murmurando las palabras entre dientes.

-No la soporto -se quejó sin dejar de verla.

Por toda respuesta, Mina dejó salir una risilla de burla.


-Pero si es...

-¡Es un Youma!

Por su parte nuestro otro equipo de sailors habían corrido a la entrada del edificio para descubrir qué era lo que había atacado el lugar. Grande había sido su sorpresa al encontrar a una maligna demasiado similar a una enemiga anterior. Rei la reconoció al instante, se había enfrentado ella sola a ella en el polo norte, cuando habían ido a la base del Negaverso.

¿Sería posible que ese mal también hubiera resucitado? Se cuestionó.

-Rei no tenemos tiempo que perder -le advirtió Michiru, la chica asintió y de inmediato sacó su pluma de transformación al igual que lo había hecho su compañera.

-¿Qué es lo que piensan hacer? -cuestionó Haruka sintiendo una especie de Deja vú por la escena frente a él y temiendo que hubiese llegado el día en que tendría que aceptar aquello de lo que había estado huyendo desde que tenía memoria.

Y como para responder a su pregunta, las dos chicas se transformaron frente a él.

-¡Por el poder del planeta Marte, transformación!

-¡Por el poder del planeta Neptuno, transformación!

Conocía aquella energía, aquél resplandor, esa luz que de inmediato las envolvió y las regresó a la realidad en sus trajes de sailor scout.

-increíble... no mentían... -murmuró viéndolas atónito aún.

A diferencia de la vez anterior, Rei no tenía intenciones de prolongar la batalla, ella también tenía el deseo de ver el sueño de su hermano Seiya hacerse realidad. Así que al igual que su compañera se ahorraron las presentaciones y se dirigieron directo al ataque.

-¡Fuego de marte, enciéndete! -exclamó lanzando su tan conocido ataque de fuego, Michiru le apoyó con el ataque de agua de su planeta regente.

-¡Maremoto de Neptuno!

Ambos ataques dieron en el blanco, logrando el que la maligna detuviera su ataque hacia las personas que se encontraban afuera desprotegidas. Sin embargo aún no había sido suficiente para derrotarla. la maligna rió ante ellas.

-Espera algo mejor de ustedes, sailor scouts -les retó dedicándoles una sonrisa maligna.

Las dos sailor retrocedieron un poco tomando una postura defensiva.

-Nuestro poder aún está en un nivel muy bajo. -Se quejó Mars.

-Eso es porque se nos ha dado una memoria muy corta -respondió Neptune -Apenas y conocemos al enemigo.

-Qué pena -les contestó la maligna -porque yo las conozco bastante bien -y al instante, de su brazo derecho salieron una especie de enramadas que Mars recordaba bastante bien, una vez que te atrapaban te atacaban con un poder de trueno.

-¡No permitas que te atrape! -le advirtió Mars a Neptune logrando esquivar continuamente al enemigo.

Neptune hizo como le dijo su compañera y al final ambas dieron un salto para alejarse, pero esto sólo consiguió dejar a su compañero desprotegido. Neptune se dió cuenta demasiado tarde.

-¡Haruka! -gritó asustada.

El aludido fue incapaz de moverse aún a pesar de que sabía que debía de hacerlo, pero "algo" se lo impidió. El ataque hizo contacto y una fuerte luz blanca surgió entonces en medio de la maligna y el chico rubio. Hubo un fuerte estallido y lo siguiente que pasó fue que la maligna fue lanzada en dirección contraria.

Mars y Neptune miraban incrédulas aquella escena, fijando su vista en la figura del chico, que había terminado de espaldas al suelo.

-Se salvó -dijo Mars incrédula -¿Será posible?, ¿será verdad lo que me dijo Seiya? -inquirió en voz alta para sí misma, pero Neptune la escuchó.

-¿Qué? ¿Seiya?

Haruka soltó un quejido entonces y abrió los ojos para erguirse después sosteniendo su cabeza entre sus manos. Aquella luz se había reducido a una pequeña esfera enfrente de él y Neptune ya tenía una idea de lo que había dentro de ella.

-¿Qué pasó? -cuestionó el chico, levantando la vista hasta encontrarse con aquella esfera de luz, en cuanto sus ojos se posaron en ella la luz se desvaneció permitiendo ver la pluma de transformación de la sailor del aire.

En ese momento fue como si cayera víctima de un hechizo, su mano se acercó lentamente hacia aquél objeto.

-¡No lo toques! -pero la voz de Neptune lo detuvo. -Si tocas esa pluma, ya no podrás dar vuelta atrás -le advirtió y Haruka no pudo evitar volver a sentir aquella sensación de deja vú.

Mars miró a su compañera con sospecha.

-Neptune, ¿tú también lo sabías? -le cuestionó refiriéndose a la identidad secreta de Sailor Uranus.

La sailor del agua sonrió con pena.

-Parece que ninguna de las dos hemos sido muy honestas que digamos -advirtió.

Mars agachó la mirada avergonzada. No había querido tener secretos con ella, pero Seiya venía primero antes que cualquier otra persona y no estaba dispuesta a traicionarlo, especialmente porque recordaba la manera en la que las outers lo habían tratado a él y a sus hermanos en su vida anterior.

-Lo lamento -se disculpó.

Michiru sonrió comprensiva. Ella también había querido conseguir de nuevo a Haruka antes de que las demás e incluso él mismo descubrieran su identidad de sailor, porque tenía el recuerdo triste de que por su deber en el Tokyo de Cristal ninguna de las dos habían podido perseguir sus sueños mortales y deseaba arriesgarse a lograr que al menos esta vez Haruka pudiera alejarse de su destino como sailor. Y obviamente no lo había conseguido.

-Estamos a pares así que no tienes de qué disculparte -respondió.

El chico las miró confundidas, sin saber a ciencia cierta qué tenía que hacer. Una parte en su cabeza opinaba igual que Neptune "No lo toques", mientras que otra sabía que no tendría otra forma de pelear para proteger a Serena "Protege a la princesa".

Ninguno de los tres se percató entonces de la regeneración de la maligna en cuestión.

-Malditas -murmuró ésta por lo bajo, mientras dejaba atrás su versión bonita para transformarse en su verdadera forma, usó sus alas para elevarse en el aire y quedar fuera del alcance de los ataques de sus enemigas. Y, aprovechando la distracción de éstas las atacó con sus brazos de ramas consiguiendo atraparlas.

-¡Ah! -gritaron alarmadas ambas sailors.

-¡Michiru! ¡Rei! -exclamó alarmado el chico, irguiéndose un poco más pero incapaz de incorporarse aún.

-¡Mantente alejado! -le ordenó Neptune.

-Son unas tontas -inquirió la maligna quien en ese momento a través de las 'lianas' que las atrapaban transmitió su ataque de trueno.

-¡Ah! -volvieron a gritar las sailors esta vez en dolor, pero de inmediato intentaron dominarlo. Haruka tuvo intención de acercarse pero de nuevo lo detuvieron.

-¡No te metas! -le gritó Mars -Nosotras nos haremos cargo de esto -le dijo hablando entre dientes por el dolor que sentía. Si tan sólo pudiera mover las manos...

-¿De qué hablan? Si están atrapadas! -les acusó tratando de razonar con ellas.

-¡Eres un estorbo! ¿No lo entiendes! -le gritó Neptune.

Y esa acusación dolió lo suficiente como para hacer que desistiera, después de todo ¿Qué podía hacer? No era más que una simple mortal.

"La pluma" -le dijo la voz en su cabeza y su mirada se dirigió hacia dicho objeto que aún flotaba por delante de él a unos cuantos pasos.

Una parte de él quería hacerlo pero otra... No quería cruzar una línea para después arrepentirse de no poder volver atrás.

-Eres incapaz de ayudarlas en tu actual forma -le dijo una nueva voz

-¡Ah! -se exaltó al oírla y pudo divisar la figura de una mujer de largos cabellos ondulados en una de las esquinas de la antesala cubierta por la oscuridad del lugar, le fue imposible ver su rostro.

-¿Qué harás Haruka? -volvió a presionar esa voz.

La música de la canción Recorded Butterflies entonces comenzó a escucharse en todo el edificio y no podía estar más acorde aquél intro con la lucha de pensamientos que estaban ocurriendo en su cabeza y que se unían en contra de las mil y una emociones encontradas que se debatían en su pecho. ¿Podría hacerlo?

-El tiempo se agota -volvió a advertirle aquella mujer escondida. Sus compañeras Mars y Neptune no resistirían más tiempo.

Un solo de la batería sonó justo al tiempo en el que el chico abrió los ojos con determinación y decidido tomó aquella plumilla en sus manos.

-¡Por el poder del planeta Urano, transformación! -gritó, y la luz blanca de su planeta regente lo envolvió.

Justo entonces la voz de Mina invadió todo el edificio.

El show había empezado.


A/N: Bastante largo para compensar el tiempo que estuve ausente =P And PLEASE leave reviews! xD