Una disculpa por la larga espera. No pienso abandonar esta historia. Es sólo que de pronto tengo muchas y digo muchas escenas que me encantan en mi cabeza, pero en desorden y tardo en acomodarlas... So please, ténganme paciencia.
Disclaimer: Sailor Moon no me pertenece, pero si lo hiciera Rini habría sido muda xD jajajajajaja
"Día doce: La Tierra y la Luna colisionan."
¡BANG!
"Todo ha sido un caos desde el inicio", pensó Sailor Venus tras caer de bruces contra el suelo. Su cadena se desvaneció, imposible de mantenerse activa tras dicha sacudida; Rei había salido disparada en la dirección opuesta a la rubia. Estaban de nuevo en las calles de Londres y tan pronto aterrizaron en el concreto la gente que aún estaba activa salió corriendo en varias direcciones, todas ajenas a aquella sailor y no por ella, sino por el chico de antifaz que había aparecido tras ellas y que se mantenía lanzando ataque tras ataque sin objetivo fijo, meramente por pura diversión.
Venus maldijo por lo bajo sin molestarse en sobarse las heridas, el pelo enmarañado se le pegaba al rostro, denotando las gotas de sudor que escurrían por su cuerpo; aquella batalla le estaba costando mucho más energía de la que había previsto. Lanzó una furtiva mirada a su compañera, Rei había caído inconciente, 'qué conveniente' se dijo con burla, mientras la gente seguía corriendo y gritando. Más pronto que tarde predijo, llegarían los reporteros y aquél encuentro se volvería casi absurdo. Debía terminarlo antes de que se le acabara la energía o simplemente huír abandonando al resto de la humanidad a su suerte. Kaito tenía una sonrisa maniaca en el rostro y sus ojos resplandecían con fuego, un fuego esmeralda demasiado familiar para su gusto.
No podía huír. Por mucho que quisiera, tenía que-
-Mina. ¡Mina! ¡Miinaa!
Mina abrió los ojos, ligeramente sobresaltada. ¿Había sido un sueño? No. Un recuerdo más bien, parecía decirle su reflejo en la ventana y de inmediato supo dónde se encontraba.
-Perdón Serena, me quedé dormida.
La sonrisa difícilmente alcanzaba sus ojos y la rubia de trenzas que tenía en frente, Serena, conocía demasiado bien esa mirada. La mirada de angustia y cansancio de quien ya ha dado todo en la pelea y que aún así se ve forzada a dar más. La mirada de alguien que desea rendirse.
-No puedes engañarme Mina -le reprendió Serena, nuevamente oculta con uno de los peinados de su prima -sé que has estado peleando.
El segundo en el que su corazón se detuvo fue terriblemente doloroso, aún no se acostumbraba a que Serena conociera su identidad como sailor; pero ése había sido el motivo para regresar a Londres, después de todo, para compartir con ella todo lo que le causaba emoción y pena o al menos casi todo. Su prima seguía actuando como si de verdad no supiera que era una princesa, lo cual era absurdo, pero Mina no tenía problema en seguirle el juego demasiado egoísta era como para compartirla ya con el resto de sus compañeras.
-Es en momentos como éste en los que me arrepiento de haberte dicho la verdad -confesó, acariciando su cabello con las manos.
Serena la miró con seriedad, sin apartar los ojos de ella.
-No deberías -le dijo -recuerda que no sólo somos primas, somos las mejores amigas y las amigas se apoyan entre ellas. No quiero que tengas que sufrir sola y en silencio.
Mina sonrió al instante, ésta vez en serio.
-A veces pienso que no te merezco.
-Ya estamos iguales -le respondió con una sonrisa -eres una excelente estilista personal -le dijo moviendo la cabeza de un lado a otro de modo que las trenzas bailaran frente a ella.
Ambas soltaron una sonora carcajada. Contentas de tenerse la una a la otra.
-Por cierto Mina -la risa cedió y las dos rubias se miraron a los ojos, Serena sonreía -te ves hermosa con tu cabello peinado así
Las mejillas de la aludida se tiñeron levemente y sus manos se dirigieron de forma automática hacia la coleta baja de lado que recaía por su hombro derecho, llevaba una cinta azul terciopelo sujetándoselo con un moño.
-Aunque extraño un poco tu moño rojo.
"Love that once hung on the wall
Used to mean something, but now it means nothing..."
El corazón de Mina se estrujó como si hubiese sido rasgado por una daga invisible; mientras que el recuerdo de aquellas manos masculinas rasgándole la cinta roja en retazos la invadió por escasos segundos, los suficientes para oprimir su ser en angustia y pena. El pecho se sentía tan pesado que se le dificultaba respirar. Los ojos de Yaten enardecidos bailaron un rato más en su mente antes de desvanecerse.
-Mina, ¿estás bien? ¿dije algo malo?
Con un parpadeo logró salir de aquél recuerdo y supo por la mirada de preocupación de su compañera que no tenía muy buena cara.
-Lo siento. No... No me he sentido muy bien. -trato de excusarse.
-Es por Yaten ¿verdad? -inquirió su compañera sin dejar espacio a una posible negativa de su prima -A mí no puedes engañarme, sé bien que te gusta.
Mina suspiró pesadamente inflando los cachetes.
-Serena, ésta era una de esas veces en las que yo aún no descubría mis sentimientos.
La aludida se abochornó al instante.
-Ay Dios mío, perdón!
Mina sonrió comprensiva.
-Descuida, igual me ahorraste todo el drama.
-Mmm, lo siento.
A Mina le escurrió sudor por la frente, Serena parecía estar a punto de llorar.
-Ya te dije que está bien. Igual no tengo mucho ánimo de perseguirlo.
Aquello bastó para que Serena se recuperara, envuelta en las ganas de devolverle la sonrisa a su compañera.
-Pues él se ve que está que se muere por tí.
Aquella declaración, sumada al rostro de la rubia tan pegado al suyo propio y la sorpresa de la seriedad en esos ojos zafiro, acabó por hacer estallar en carcajadas a la ídolo. Serena juntó las cejas, ¿qué había dicho que fuera tan gracioso? Mina incluso derramaba lágrimas de lo fuerte de las carcajadas mientras se agarraba el estómago.
-Serena ahora sí me hiciste reír. -Le dijo limpiándose el rezago de las lágrimas -Vaya que lo necesitaba.
Ahora el ánimo de la de trenzas era el que estaba por los suelos.
-Pero no estaba bromeando, de verdad le gustas. -Recalcó, aunque su voz y su postura habían perdido fuerza, sus hombros incluso estaban caídos.
-Creo que tienes un problema de percepción.
-No lo creo -volvió a asegurar, dispuesta a no darse por vencida en ese tema. -Todo el tiempo que compartes habitación con él, te sigue con la mirada; eres la primera a la que busca cuando llega y no se molesta siquiera en ocultar el hecho de que está al pendiente de ti. Cuando te veía con Artemis estaba celoso de él. Hasta tú lo fastidiabas con ello! -Mina tuvo que bajar la vista, Serena estaba lentamente convenciéndola de aceptar como cierto algo que siempre había sabido que lo era. -Incluso cuando está molesto contigo, siempre te mira.
Mina suspiró. Si bien era cierto lo que su prima le decía, también era cierto que había peleado con el platino o mejor dicho, el platino había peleado con ella y le había dejado más que claro que estaba furioso, sino bien decepcionado de todo lo que ella había hecho hasta ése momento. Y Mina podía entender perfectamente bien el porqué, de haber sido ella, incluso más que molesta, habría estado herida.
-Sí bueno... -suspiró desviando la vista -aún así, no creo que sea su persona favorita en éste momento.
-Sea lo que sea, estoy segura de que te quiere -Volvió a insistir su rubia amiga -Dale tiempo. Es sólo que tiene el carácter de una mujer en plena menopausia, diría Seiya.
Ésta vez la risa que le provocó parecía apenas un suspiró. Pero el efecto había sido el deseado. Mina sonreía por primera vez de forma honesta.
-Gracias
y Serena compartió su sonrisa.
...
Las rubias primas no eran las únicas que se encontraban en el tren en ese momento. Iban directo al campeonato de fórmula 1 en Barcelona, de modo que todo el grupo artístico estaba arriba del tren bala. Mina y Serena iban en su gabinete aparte, pero continuo al de ellas estaba el de los chicos, uno enfrente del otro, quienes en ese momento trabajaban sin cesar sobre las composiciones que debían tener listas para dicho evento.
-Si lo hacemos con este arreglo será más sencillo, la melodía no será tan pesada.
Seiya se aferraba a su guitarra mientras con pluma en mano le hacía cambios a las partituras que estaban sobre la mesa, al igual que el resto de sus compañeros estaban trabajando en la canción de Michiru
-Aunque no me convence el estribillo -continuó con una mano bajo su barbilla, sumido en pensamiento -tal vez si cambiamos la última estrofa
-Yo no lo creo, pienso que el ritmo es el que debe ajustarse -intervino Taiki, a tiempo de evitar que el pelinegro le hiciera más cambios a la letra. -¿Tú qué opinas Yaten?
El platino sin embargo, estaba sumido en un pensamiento incluso más profundo que el de buscar letras y melodías...
-Yaten -insistió el castaño sin éxito.
Los ojos del aludido estaban fijos en una figura que no se encontraba en ése carro.
-No puedo creer que sea tan desentendida -habló por fin el platino con las cejas juntas en molestia.
Taiki enarcó la ceja, pero fue Seiya quien siguió la dirección de la mirada de Yaten y dio sin lugar a dudas con la figura de Mina. Aquello lo fastidió al instante.
-agh! Es el colmo. ¿Por qué no simplemente vas y le hablas? -le dijo, con bastantes ganas de jalarse el cabello -Ya me tienes harto.
Yaten reaccionó al instante.
-Yo no me quejo cuando el del problema eres tú con Serena
-Será porque yo al menos no dejo de lado mi trabajo
-Dices eso pero-
-Basta ya. -Declaró Taiki con tono solemne e imperativo, logrando con éxito el que ambos chicos se callasen al instante. Una vez logrado ésto, giró su atención al más pequeño de los tres. -Yaten, lamento decepcionarte pero estoy de acuerdo con Seiya. -le dijo, Yaten no se molestó en ocultar su desconcierto y enojo por lo dicho. -No sé qué pasó entre tú y Mina, pero desde que están peleados no has aportado nada y quiero decir: "nada" a la composición que tenemos pendiente
-Tal vez es simplemente que no estoy de acuerdo con la canción -declaró desviando la vista, pero el tono seguía siendo molesto.
-Pues entonces has las paces con Mina -sugirió Seiya aún aferrado a su guitarra, tras el regaño de Taiki se había desparramado sobre el asiento y el instrumento casi le tocaba la barbilla.
-¿Qué te hace suponer que eso cambiará mi postura con respecto a la letra? -se quejó cruzándose de brazos.
-Que es bastante obvio que te gusta
"The echoes are gone in the hall
But I still remember, the pain of december..."
Refutó el pelinegro con un dedo dentro de su oreja derecha, en un gesto desentendido como si aquello fuese lo más normal del mundo. Pero la fachada se cayó cuando no recibió respuesta del platino. Seiya al fin le dirigió la vista y lo que se encontró le arrancó una sonrisa del rostro, una de asombro. -Vaya te dejé sin palabras.
Yaten estaba completamente sonrojado y avergonzado al parecer de ello, tenía los cachetes inflados. Seiya sonreía de oreja a oreja, enseñando los dientes. Taiki sin embargo, suspiró, compadeciéndose de su compañero y en cierta forma entendiendo la posición del mismo; por eso no fue de sorprenderse que fuera él justamente quien le aconsejara.
-Cuando menos Yaten, trata de ser menos obvio.
-¿De qué hablas? -preguntó confuso, saliendo por un instante de su bochorno...
-A pesar de estar en vagones diferentes no has dejado de mirar en dirección a ella.
...Tan sólo para entrar a uno más grande.
-lo lamento -se disculpó al fin completamente rojo, siendo esta vez consciente de la imagen que había estado dando.
-¿Podemos volver a trabajar? -cuestionó el castaño a ambos chicos, Seiya fue el primero en recomponerse, pero fue Yaten quien contestó.
-Sí, seguro.
Era absurdo, pensó, cómo a pesar de criticar esas actitudes, eran ésas justamente las que estaba mostrando. Y todo por culpa de la rubia a la que le había destrozado el moño rojo.
...
-No puedo creer que nos hallan dejado recluidas.
Tres pares de ojos miraban en dirección a los dos palcos de enfrente, uno de los cuales estaba ocupado por las rubias primas, Rei era la que miraba por encima del respaldo del asiento, apretando con fuerza el colchón del mismo.
-¿Lo dices por los chicos o por Mina? -cuestionó Lita, compartiendo el mismo puchero que su amiga.
-Por ambos. -Declaró Rei algo molesta, sentándose de nuevo como es debido en su asiento -Aunque en realidad creo que es más por Serena
-lo mismo pensaba yo, pero es obvio que Mina la controla -coincidió la castaña.
-Es cierto, pero supongo que es de entenderse, después de todo son primas -Amy por su parte trató de menguar la situación.
-Sin mencionar que el caracter de Mina no la hace ganadora de más amigos -refutó Rei, dejando caer su rostro sobre la palma de su mano derecha.
-también te molestó a tí, ¿no? -inquirió Lita con una media sonrisa, sintiéndose hermanas de la misma herida.
Las tres, en realidad, estaban molestas por el resultado de aquél viaje, pues habían deseado fervientemente el compartir lugar con Serena; pero Mina se los impidió.
-¿Y a quién no? Antes me sorprende que ella misma se soporte -fueron las duras palabras de la siempre temperamental Rei.
Los ojos de Lita se dirigieron hacia donde ambas rubias se encontraban.
-Pues Serena no parece tener problema, estaba fascinada de que le pidiera irse ella sola con ella.
-Sí, casi como si la idealizara -coincidió Rei.
Cierto, pensaron ambas, recordando cómo tras abordar el tren, Mina había hecho su aparición sin molestarse en reparar en el hecho de que estaba interrumpiendo una conversación, fue directo hacia su prima como si las otras chicas no se encontraran allí y directamente le pidió que se sentara con ella en el vagón de adelante. Serena por supuesto aceptó, gustosa. Tanto que había saltado emocionada y no tardó en tomar sus cosas casi al instante, volteando hacia las chicas tan sólo para dedicarles una sonrisa a modo de disculpa. Ninguna le había dicho nada, no habían querido interferir en aquél momento, por alguna razón que aún no lograban ubicar (salvo quizá por Rei que tenía ya todos sus recuerdos) deseaban con fuerza hacer feliz a aquella niña y por otro lado, no querían mucho menos cruzar palabra con la ídolo que dos días atrás les había dado el sermón (por no decir regaño) de su vida.
-Hablando de Serena, ¿no han pensado que ella pudiera ser una de nosotras? -inquirió Amy, llamando la atención delas otras dos, llevaba rato queriendo sacar ese tema, pero por una cosa u otro no había podido hacerlo sino hasta ese momento.
-También lo creí un tiempo, pero no sabría decirlo -confesó Lita. -Serena nunca ha sido del tipo que muestre mucho interés en el folklore de las sailors -recalcó vagando en sus recuerdos. -Además, ¿no tendría que haber sido la primera en despertar?
-También lo creí pero, sino ¿por qué otra razón Mina estaría tan pegada a ella? -planteó Amy, decidida a probar que su corazonada era cierta.
-Bueno, pero entonces ¿por qué nos pediría con tanta apremiación el que le ocultáramos todo a Serena? -refutó Lita algo confusa.
"Suficiente tengo con Serena" Aquél reproche bailó de nuevo en la mente de la pelinegra, que recordaba ahora con claridad aquellas palabras. Y sólo ahora tenían sentido.
-Tal vez simplemente Mina la está protegiendo -les dijo. -Es su prima. Y por lo que veo su única amiga... -señaló algo débil, en su pecho se sentía culpable de tener que ocultar aquello, pero lo cierto era que si bien deseaba igual que Mina el esconderla, la realidad era que lo hacía más por Seiya que por la misma Serena. Todavía se cuestionaba en qué dirección se encontraba su lealtad y esperaba hallar la respuesta antes de tener que golpear de bruses contra ella. -Probablemente crea que de esa manera la mantiene a salvo. Es su familia después de todo, el enemigo bien podría aprovecharse de ello. -Trato de razonar dándole fuerza a aquella hipótesis.
Amy fue la primera en asentir, ya no tan segura de que su corazonada fuera cierta.
-Tienes razón, no lo había pensado de esa manera. -Le dijo agachando la mirada.
-Supongo que eso también explica porqué es tan arisca. -Les dijo Lita, dirigiéndole una mirada furtiva a dicha rubia.
-Por lo que ocurrió en el siglo XXX -sentenció Rei, agachando el semblante igual que su compañera.
-Veo que todas recordamos ése hecho. -Observó Lita, algo sorprendida.
-Es la advertencia bajo la que renacimos y Mina fue una de las que más sufrió las consecuencias. Si Serena es así de importante, es normal que quiera protegerla. -Concluyó Amy más para sí misma que para sus compañeras. Pero cuando su mirada se cruzó con la imagen de esa niña, sus labios hablaron contrarios a lo que acaba de razonar un instante atrás. -¿Y si ella fuera nuestra princesa?
-Yo no lo creo. -Cortó de inmediato Rei, algo tajante, pero mucho más seria que antes. -Si Serena fuera en verdad nuestra princesa, Mina no lo habría ocultado; al contrario, nos habría pedido que la protegiéramos en lugar de mantenernos alejadas de ella.
-En eso tienes razón. -Consideró la peliazul.
-¿Y qué haremos con respecto al maligno? Es decir, no parece ser el Negaverso en sí. -intervino Lita -¿Amy?
La aludida asintió.
-No hay duda, es el shintennou -confirmó.
-Rei, tú tuviste a Jadeite cerca de tí, de hecho te protegió; ¿notaste algo en particular?
Por un segundo Rei sintió que la tierra se abría bajo sus pies.
-¿Como qué? -preguntó sin balbucear, intentando que su rostro no delatara lo nerviosa que se había puesto de pronto. Lita por su parte creyó que no se estaba dando a entender y trató de explicarse mejor.
-Bueno, mantuvo una conversación con Kunzite y Kaito, ¿alcanzaste a escuchar algo? Como si estuvieran de nuevo bajo las órdenes de alguien más...? -trató de plantear.
Rei parpadeó, antes de sumergirse en sus recuerdos a una velocidad más alta de la que estaban viviendo. Y de pronto estaba de nuevo allí en la acera, con el cuerpo adolorido y ligeramente mareada por la caída. Se irguió como pudo, el cuerpo apenas y parecía querer responderle. Si tan sólo tenía el dolor de aquél golpe la situación no podía estar tan mal, Venus estaba ahí después de todo; pero la imagen que vio al levantar la mirada le dejó en claro lo contrario. Había fuego en dicha escena, consumiendo la piedra de los edificios circundantes, casas y jardines; había gente inconsciente y gente que no volvería a despertar. Por un momento maldijo el no haber desobedecido a su padre y transformarse, un momento que se prolongó cuando escuchó aquella risa.
Kaito estaba levitando frente a ella, tenía una energía acumulada entre sus manos, un As se dibujó frente a éste y salió disparado en su dirección. Rei se alarmó, con el dolor intenso en su pecho de angustia, no tendría forma de evitar aquél golpe. Y sin más cerró los ojos, apretando los dientes y cerrando las manos en puños preparada para recibir aquél asalto.
"Oh, there isn't one thing left you could say
I'm sorry it's too late."
Pero éste nunca llegó.
-Jadeite, ¿por qué te interpones?
La joven abrió los ojos al instante para mirar a la figura que estaba de pie frente a ella, un agujero negro se estaba desvaneciendo al momento por delante de ellos y ella concluyó que el rubio frente a sí había invocado aquello para evitar el daño. La miraba con esos ojos azules que parecían hielo seco, como si tratase de darle un mensaje a través del gesto. Mas no acababa de salir de su asombro. Él estaba ahí. Protegiéndola. Y entonces recordó que estaba de civil, no de sailor... y eso logró deprimirla aunque fuese sólo un poco. De haber sido diferente, ¿él la habría protegido?
Jadeite rompió la unión de aquellas miradas para dirigirse hacia Kaito, el cual estaba igual de asombrado que su compañera.
-Nuestra misión es juntar energía, no devorar a los dueños de ésta. -Declaró, mirando con gesto irritado los cuerpos sobre el concreto. -Kunzite. -Bramó y su hermano apareció al instante levitando en medio de ambos chicos.
-También me tomó por sorpresa. -Fue la respuesta del platino, dirigiendo una rápida mirada al terrible escenario. Pero en su interior no eran los civiles los que le preocupaban. No. Su corazón estaba aturdido y preocupado por la sailor del amor y la belleza, que aún estaba de rodillas sobre el concreto, jadeando con fuerza en un intento de recuperar el aliento y con él sus fuerzas, sus dos compañeras, Sailor Mercury y Sailor Jupiter estaban una a cada lado de ella, la primera curándola y la segunda defendiéndola. -Igual ya no puede hacerse nada. -Declaró mirándola y deduciendo que Kaito había decidido atacar a la joven que Jadeite había salvado tan sólo para torturar aún más a la sailor. Eso lo enfureció.
Jadeite apretó los puños.
-¡Claro que puede! -Bramó con fuerza, secretamente enardecido de que el youma se hubiese atrevido de atacar a su secreta novia. -¡Abandónalo!
-No serías capaz -kaito gruñó, arrugando el gesto lo suficiente para demostrar que aquello lo preocupaba más allá de lo que lo molestaba. Era obvio al parecer, que sin ellos él perecería.
-Pruébame! -fue la respuesta de Jadeite, clavando la mirada en éste.
-Kaito, dedícate a aniquilar a las sailors -ordenó Kunzite de pronto, clavando la mirada con fuerza sobre el platino. Luego se dirigió a su hermano, analizando un poco más aquél encuentro y tratando por todos los medios de no ver en dirección hacia a Venus. -Jadeite, no te demores mucho. -Luego desapareció.
Kaito fue pronto en volver su ataque hacia las tres Sailors y eso bastó para que dichas chicas no pudiesen tomar nota de lo que pasó después entre Rei y Jadeite. El rubio se giró hacia ella con una apremiante molestia alimentada por la preocupación y el alivio de que estuviese ilesa.
-¿Por qué estás aquí?
Rei se sobresaltó un segundo, antes de responder.
-Yo estaba... es decir yo... -¿Cómo le explicaría? Y entonces volvió a recordar que en su identidad de civil ella no tenía conciencia de quién era realmente Jadeite y decidió sacarle partido a eso. -¿Tú me conoces? -inquirió, logrando sonar suspicaz a pesar de su nerviosismo.
El chico casi se atraganta. Y se golpeó mentalmente por aquél descuido. Él también tenía una identidad que ocultar, ya se encargaría de interrogar a la joven bajo su personaje de civil. Se giró entonces, dándole la espalda.
-Si sabes lo que te conviene, te mantendrás alejada de ellas -le advirtió, señalando en dirección a la batalla, era obvio a qué 'ellas' se refería. -Considérate afortunada de que no te haya aniquilado -concluyó con una de sus características citas. Y luego desapareció.
-No iba a hacerlo -fue Sailor Venus quien habló exaltando a la pelinegra al hablar tras ella.
-Sailor Venus
Mercury y Lita de nuevo regresaban cerca de ella, tras un momento en el que kaito había caído al suelo, ambas tenían una duda reflejada en su rostro concerniente a la chica que tenían por delante.
-Luego haremos las presentaciones -declaró Venus entendiendo a la perfección aquella silenciosa pregunta. -No quiero revelar identidades antes de tiempo al enemigo.
El recuerdo se difuminó y Rei de nuevo estaba en aquél tren, con sus compañeras sentadas delante de ella.
-La verdad no. -Contestó, decidida a no compartir aquello. -Quiero decir, fue más un discutir sobre energía humana, sobre la diferencia entre recolectar y matar, creo que Jadeite estaba reprimiendo a Kaito.
-Me cuesta trabajo creer eso -declaró Lita para molestia sin saberlo de Rei.
-Te entiendo, pero no olvidemos que no siempre fueron nuestros enemigos. -Intervino Amy, que aún tenía fresco el recuerdo de un Ziocite enamorado de ella. -Lo que me preocupa es no saber para qué están juntando energía.
-A mí lo que me frustra es que de nuevo somos las últimas en enterarnos de lo que pasa -suspiró Lita.
-Pues Mina parece saber exactamente de lo que ésto se trata -declaró Rei, deseosa de desviar el tema.
-Es nuestra líder, tenemos que confiar en ella -le dijo Amy tratando de ser razonable.
-Pues no le haría mal confiar en nosotras también -refutó la pelinegra, mirando por encima de su hombro hacia el gabinete en el que estaba dicha aludida. -Debería decírnoslo al menos.
Amy suspiró antes de volver a hablar.
-Nos trajo en este viaje por una razón, debemos ser pacientes. Quizá como dices Rei, sepa exactamente lo que pasa y nos lo dirá una vez llegue el momento adecuado.
Rei se arrebujó en el asiento, cruzándose de brazos.
-Espero que no te equivoques -murmuró entre dientes.
...
Como si fuera capaz de oírlas, Mina sintió un escalofrío; suerte para ella que su compañera no dejaba de platicar, evitando con ello el que aquella energía por parte de 'sus compañeras' le hiciera algo más que eso.
-Y luego dijo que me llevaría a conducir con él, no pienso permitir que se le olvide ahora que finalmente lo convencí -sonrió satisfecha una muy contenta Serena.
Mina compartió su sonrisa logrando componerse del mal sentimiento que la había alcanzado un instante atrás.
-Me parece perfecto, ya era hora de que Haruka diera su brazo a torcer -coincidió, feliz de que finalmente el tieso de su primo consintiera como debía a su adorada Serena. -A propósito Serena, ¿cómo van las cosas con Seiya?
-Van muy bien.- Respondió al instante, sin molestarse mucho de que le cambiaran el tema. -Cada día es como un cuento de hadas.
Mina entrecerró los ojos, analizándola.
"Debe estar bastante bien si tu brillo ya no se ve tan forzado. Es natural y casi imperceptible. Me pregunto si le habrás contado a él tu secreto... Desearía que me lo confiaras a mí, pero puedo entender porqué no lo haces." -Pensó para sí. Hacía exactamente dos días que había notado el cambio en su compañera, ya no era tan obvio el que estaba tratando de ocultarse y se lo atribuía sin dudar a Seiya. Quizá era darle demasiado crédito considerando que sabía que el chico aún no tenía todos sus recuerdos, pero no podía negar por otro lado, que la energía que le rodeaba era mucho más grande que la de su princesa como para subestimarla. -Me da gusto. Sólo no vayan tan rápido, ¿de acuerdo?
-Mmmhmm
La sonrisa sin embargo, que su prima le dedicaba era tan dichosa que Mina se convenció de que nada podría salir mal, en tanto esos dos siguieran juntos. Artemis entró entonces en su gabinete.
-Mina, Serena, estamos por llegar -les avisó.
Y las chicas se prepararon para bajar del tren con todas sus pertenencias. Serena principalmente estaba emocionada de ver a Haruka, además de conocer por primera vez la ciudad de Barcelona. Mina por su parte, dejó salir un suspiro de cansancio, conciente de que había venido a esta ciudad para seguir luchando.
...
El eco de aquella declaración resonó una vez más mientras su mirada se perdía detrás del paisaje tras aquella ventanilla. "Es bastante obvio que te gusta."
Al final no habían podido terminar la canción y Yaten había decidido ingresar a otro vagón, el de equipaje, demasiado aturdido por todo lo que había sucedido hasta entonces, pero principalmente por las palabras de su compañero.
"Es bastante obvio que te gusta", volvía a repetirse aquél pensamiento en la mente del platino quien, sentado encima de una maleta y ligeramente encorvado , apretaba en sus manos un retazo de aquél listón rojo que dos días atrás había destrozado. Y sin embargo, estaba alerta; desde aquél día, siempre atento a lo que pudiera pasar o a quien pudiera pasar. Por eso no lo sobresaltó la presencia de Luna ni su voz proveniente del suelo, iba después de todo en su forma gatuna.
-No se te ve muy contento Yaten -le dijo. -De hecho, te ves furioso -bromeó.
Yaten ni siquiera la miró.
-Tengo razones para estarlo Luna, tú más que nadie deberías saberlo.
La sonrisa resbaló del rostro de Luna y la culpa la embargó de inmediato. Se sabía responsable de aquella pelea.
-Sé que la verdad es muy difícil de digerir Yaten, pero creo que estás siendo demasiado duro con Mina.
-Y yo creo que tú estás siendo demasiado suave -intervino él al instante, casi como un gruñido.
-¿Lo estoy? -inquirió ella, dispuesta a mantener la misma postura que él y darle pelea.
-Hicimos una promesa y ella la rompió -declaró él cerrando los ojos un instante, intentando controlar su ira, no era con ella con quien estaba furioso, se recordó.
-Sabes que fue más difícil que eso -le recordó ella, dispuesta a no ceder -No es justo que te desquites en Mina. Esto no es sólo por aquella promesa y lo sabes.
Aquello ya parecía un regaño, se dijo Yaten al quedarse sin palabras, sabía que la mujer ahora en forma gatuna tenía algo de razón y era por eso que no había sido capaz de refutar al instante.
-Tal vez... -concedió, levantando un poco las esperanzas de Luna.
Pero así como llegó el pensamiento, también llegó el recuerdo y de nuevo estaba en aquella calle aquella noche. Resguardando la casa de Serena...
-Bien, parece que no había nada de qué preocuparse, Serena está a salvo de vuelta en casa
La aludida acababa de entrar en su casa tras haberse despedido de Taiki, Healer observaba la escena desde dos casas adelante con Luna en su forma gatuna sobre su hombro derecho. Se habían reunido ahí bajo petición de Artemis que para variar estaba complaciendo a Mina en su capricho de mantener a Serena lejos de las batallas.
-Ahora podremos ir donde Mina -Declaró Luna aliviada de que su anterior dueña estuviese a salvo y preocupada de que algo malo pudiese ocurrirle al resto de las chicas, tenía un mal presentimiento desde que el avión de Rei aterrizara. -Vamos Healer -le apuró saltando de su hombro y empezando a correr por delante de ésta.
-Sí -asintió al instante, lista para saltar al edificio continuo cuando de pronto se detuvo en seco.
-¿Qué sucede? -cuestionó Luna, intentando no sonar molesta al ver que no la estaba siguiendo, se sentía desesperada de llegar donde Mina.
-No puede ser...!
Pero Healer ya no la escuchaba, demasiado hipnotizada por la figura que se movía a través de las sombras en dirección al balcón de la rubia a quien habían estado vigilando. Y sin pensarlo dos veces saltó en dirección a la casa.
-¿A dónde vas? -le gritó Luna siguiéndola.
-¿No es obvio? No puede permitir que se acerque a ella -declaró sin detenerse.
Luna siguió la mirada del platino.
-Pero si es sólo Seiya
-Justamente por eso! -refutó Healer molesta, deteniéndose al fin para hacerle frente a la gata -¿No te das cuenta? no es el mismo
Luna suspiró tomando su forma humana. Sabía que aquello ocurriría tarde o temprano y rogaba a los cielos no equivocarse en intentar desviar el tema.
-Igual lo es Serena. -Declaró -Ella estará bien, ¿por qué no simplemente la dejas?
Aquello hizo hervir la sangre de la sailor.
-¡Porque es mi hermana! -gritó.
Y entonces todo se rompió.
"I'm breaking free from these memories
Gotta let it go, just let it go!"
-Healer... espera.
En un segundo todo se desmoronó. Estaba claro en la alarma en el rostro de Luna que casi igualaba al pánico que reflejaba el rostro de su compañera cuya transformación iba y venía, como si de un holograma que se queda sin energía se tratase.
-No pierdas la transformación, ¡tenemos que ir con Mina! -le advirtió.
Pero al final, Luna había dicho exactamente lo que no debía en ese momento. Y la transformación terminó por romperse tras el nombre de la rubia.
La sailor desapareció y en su lugar se erguía un furioso Yaten.
-Ella puede cuidarse sola.
-Yaten -El rostro de Luna estaba desencajado, aquél nombre le había salido como un lamento.
-Dime Luna, ¿desde cuándo? -cuestionó sin perder el tiempo, en la gravedad de su voz y el frío en sus ojos iba oculta una ira capaz de quemar a la mujer que tenía en frente si decía las palabras incorrectas una vez más y Luna tembló sin poder evitarlo. -¿hace cuánto que me han ocultado la verdad? -exigió saber casi gritando.
-Es mucho más complicado que eso -respondió con prisa, casi balbuceando y retrocediendo sin darse cuenta. -Por ahora, déjalos. Te aseguro que ella estará bien.
-¿Por qué no me lo dijeron? ¿Pretendían mantenerme controlado de ésta manera? -rugió furioso.
-No. -Soltó al instante. -Tienes que entender que cuando te buscamos no conocíamos tu situación, no del todo al menos. Mina tenía la esperanza de que al igual que ella tuvieras todos tus recuerdos.
Yaten arrugó el gesto.
-De modo que ella siempre lo supo y por eso me buscó
-De nuevo te equivocas. -Respondió Luna, recuperando poco a poco su control. -Mina no sabía nada de sí misma sino hasta hace un año.
-Un año es suficiente tiempo! -Refutó.
Y aquél grito finalmente le infundió valor a Luna, un valor motivado por casi el mismo enojo que el chico sentía en ese momento.
-No lo es cuando tus recuerdos te van llegando de a uno por uno. Y menos cuando tienes que pelear y hacer uso de tus poderes sin tener conocimiento de lo que está pasando porque no tienes un guía! -Contestó con el mismo nivel de voz -Mina estuvo sola todo este tiempo.
Él inspiró con fuerza, intentando controlarse.
-¿Y qué hay de ustedes?
-Artemis y yo apenas la encontramos exactamente dos meses atrás. Y no nos presentamos con ella sino hasta el día de su concierto debut con ustedes.
-¿por qué?
-No era seguro, necesitábamos encontrar a Serena primero. Sin mencionar que Mina estaba fuera del país. -Explicó -Yaten, ¿qué es lo que recuerdas que te tiene tan molesto?
-No es en sí lo que recuerdo. -Le dijo -Sino lo que hace falta y es demasiado obvio como para preguntar. Explícamelo Luna, por favor -le pidió, aún a pesar de que la voz seguía sonando forzada -¿cómo es que teminé así? -cuestionó señalandose, era evidente que se refería a su situación como sailor.
Luna negó con la cabeza, en un gesto claro de derrota... Y luego simplemente comenzó a relatar.
-Amaterasu y Artemisa originalmente se pensaron para nacer como un sólo ente. Apolo sería el único hermano, pero ni él ni ninguno de los dioses, ni siquiera la misma Artemisa fue capaz de negar la atracción que hubo entre ambos. -Comenzó.
"Amaterasu se volvió su hermano entonces, del Reino del Sol igual que Apolo. Esos eran días en los que el nombre de sailor ni siquiera existía, pero no así los dioses y titanes de corazón impuro. Hubo muchos enfrentamientos, no había un mundo como tal para vivir. Hasta que se decidió crear uno. Cada personaje tiene su historia y si nos enfocamos en la tuya sólo puedo decirte que estuviste renuente a aceptar la unión de tu hermana con el que pudo ser también un familiar tuyo. Y sin embargo al final le tomaste cariño y lo aceptaste.
Pero Apolo tenía una fascinación con el mundo de los hombres y los defendía por demás, eso le trajo muchos problemas y al final su exilio... Hubo una guerra en su nombre después y Artemisa se quitó la vida en ella tras saberlo muerto.
Después de eso se tomó la decisión de que el Universo no podía regirse sin un orden y a medias se aceptó que era cierto lo que Apolo había alegado desde el principio. Fue entonces cuando las sailor y los guardianes se crearon. Una sailor por cada guardián. Ésa fue tu primera reencarnación y el nacimiento de tu estrella gemela, Aurora, mejor conocida como Healer. En esta ocasión no eras directamente hermano de Artemisa, quien reencarnó como Serenity, sino un pariente lejano que gobernaba la primera división de la Luna, Eris.
Y Apolo renació en Eos, quien en un principio debió haber sido mujer, pero era obvio que su esencia no estaba dispuesta a dejar a su compañera para que alguien más la tomara y se adueñó de aquél cuerpo, moldeándolo a su esencia. Durante ésa época todo fue una relativa paz... Hasta que la guerra estalló de nuevo. En cierta forma Eos y Venus tuvieron mucho que ver en ello y a pesar de que contábamos con el apoyo de guardianes y sailor por igual; el maligno supo ser más hábil en demasiadas ocasiones para nuestra desfortuna y lo que el Dios del sol Apolo había predicho ocurrió... Los guardianes de Estrellas, los poseedores de la luz perecieron hasta casi desaparecer."
-¿Por qué Healer y yo terminamos fusionados? -interrumpió el platino.
-Eso es algo que esperábamos que tú nos dijeras... -respondió con el gesto en una superficial disculpa -Teníamos la esperanza de que esos recuerdos los hubieses recuperado
-Por eso Artemis está tan empeñado en que entrene, en que recupere lo que perdí.
-Es más difícil que eso. -Le contradijo. -El desea darle un compañero a Mina
-¿Y si yo no quiero ser su compañero?
-Pero Yaten
-Tú misma lo dijiste Luna -le cortó -"Que estuviésemos juntos en el pasado no significa que debamos estarlo en el presente", además... -su voz se perdió un instante, trayendo a su mente la imagen de quien poseía su corazón aún después de tanto tiempo.
"I've said goodbye
Set it all on fire
Gotta let it go, just let it go..."
-Ella es la culpable de que yo esté fragmentado.
Lo que siguió después fue una lucha innecesaria en la que al final, para horror de Venus, había arrancado el corazón de Kaito de su propio pecho y lo había absorbido al instante. El chico se desvaneció y Yaten había recuperado más fuerza. Fuerza que le faltó a la rubia sailor, quien cayó de rodillas al suelo cuando el platino la había sujetado del moño rojo hasta arrancarlo de aquella melena rubia que la envolvió como un manto al quedar libre.
Aquellas lágrimas que la chica derramó tan sólo lo hacía enrrabietarse aún más... Porque le hería, aún si no quería admitirlo
De vuelta al presente, Yaten aplastó la poca esperanza que había empezado a sentir Luna
-Y tal vez sea ésa la razón por la que estoy furioso. -Gruñó, apretando aún más aquella cinta roja, tan roja como la sangre...
-Bienvenidos a Barcelona
Cuando el tren se detuvo en el andén y todos bajaron al tiempo, fue una sorpresa el ver nada más y nada menos, que a la hermosa Michiru recibiéndolos con una grata sonrisa y aquellas palabras de bienvenida, tanto, que sólo unos pocos notaron también la presencia de Andrew. Serena quizá era la más sorprendida, había estado esperando ver a Haruka.
-Michiru
-Andrew / Bienvenida Lita -El rubio y la castaña por su parte, se saludaron al tiempo, corriendo cada uno a los brazos del otro y fundiéndose después en un sobrio beso. Amy se mantuvo ajena a la escena, simplemente absorbiendo las ondas de poder que desprendía la peliverde.
Las siguientes en abrazarse fueron Michiru y Rei, ésta última se abalanzó de golpe sobre la primera que le devolvió el abrazo al sentirla.
-Amiga es bueno verte
-También me da gusto Rei
Serena quizá era la única que no compartía una sonrisa en su rostro.
-¿Y mi hermano? -cuestionó.
-Haruka está ocupado todavía por el registro y la realización de las pruebas de F1 -explicó, desafanándose un poco del abrazo de Rei -así que me pidió que viniera por ustedes
-¿Te lo pidió? -volvió a cuestionar la rubia, quien no concebía aquél intercambio.
Fue Rei la que visualizó un poco más pronto aquél cambio.
-Michiru no me digas que... -inquirió dejando la frase incompleta, notando cómo el rubor tenía las mejillas de su amiga y decidiendo no decir lo que pensaba tras dar con una afirmativa por riesgo a cómo reaccionara Serena. Aunque en su rostro estaba claro el reproche que le hacía, Michiru sentía que el suelo bajo sus pies comenzaba a derretirse.
Taiki fue entonces el que salió al rescate de ambas.
-Es normal considerando que te debemos una canción.
Michiru agradeció enormemente aquella intervención, dejando salir el aire que había estado conteniendo mientras asentía.
-Ah ya veo -Serena al fin reaccionó, totalmente ajena de la verdad -como sabía que tendrías que venir aprovechó para pedírtelo -concluyó ingenuamente.
-Algo hay de eso -aceptó Michiru, sonriendo con pena.
-Bueno pues entonces será mejor que se vayan a trabajar cuanto antes -intervino Seiya.
-Es cierto, aún no terminamos esa canción después de todo -siguió Yaten, ganándose una mirada reprobatoria por parte de Taiki, la cual ignoró al instante.
-Eso no es muy bueno que digamos -instó la joven violinista, -aunque quizá pueda ayudarles con la letra.
Andrew intervino.
-Bien, entonces síganme para llevarlos al estudio, ¿Mina vendrás con nosotros?
La aludida negó con la cabeza.
-No. Tengo que atender a nuestras invitadas -dijo, mirando a las tres chicas que venían criticándola todo el camino, éstas dieron un pequeño brinquito ante la intensidad de aquella mirada, se sabían descubiertas -Me llevaré a Serena también, imagino que Haruka pidió verla ¿no? -preguntó a Michiru
-Vaya pero perspicaz eres -sonrió -Así es, la pista en la que correrán está cerca del hotel y ya hay instrucciones para que le permitan pasar al circuito, puedes llevarla primero si lo deseas.
Serena sintió cómo la piel se le enchinaba al oír aquello.
-De acuerdo -asintió Mina -Artemis te lo encargo.
-Sí.
Siguieron varias conversaciones mientras avanzaban en grupos hacia la salida. Justo antes de llegar a ésta, Lita aprovechó para abrazarse a su hermano por el brazo y en voz susurrante y acusadora le dijo...
-Borraste ese mensaje verdad?
Taiki sonrió de medio lado. No iba a negar algo que sabía era demasiado obvio para ocultarlo, cierto era que se había llenado de mucho valor y decisión cuando escribió y envió aquél mensaje, pero tras no ver respuesta de la peliazul fue inevitable el sentirse deprimido; cuando supo que ésta ni siquiera había leído aquél mensaje sin pensarlo se decidió a borrarlo y, aprovechando el descuido de ella en su última visita a su casa, de forma sigilosa lo borró.
-¿Y si así lo hice qué?
Lita sabía perfectamente bien porqué al final él se había arrepentido, si un falso rechazo lo había herido no quería tener que arriesgarse a sufrir uno verdadero. Pero también sabía que temer aquello era un absurdo.
-Eres un cobarde. -Gruñó.
Él infló los cachetes en respuesta, intentando erguirse aún más para soltarse de ella.
-No era el momento, y agradecería que dejaras de presionar hermanita -le dijo, arrastrando la última palabra.
Lita decidió dejarlo pasar por el momento y al fin le sonrió.
-Sólo porque son vacaciones
-Para tí al menos. -Se burló de su propia suerte, ya quisiera él tener vacaciones. -Diviértete. -Se despidió.
-¿No lo hago siempre?
Por su parte Serena seguía aún emocionada por la posibilidad de correr al lado de Haruka, que difícilmente podía concentrarse en despedirse de Seiya apropiadamente y éste lo sabía y lo entendía además; él y los chicos irían en la van junto con Andrew y Michiru, mientras que las chicas se irían en la limosina en la siempre viajaba Mina, manejada desde luego por Artemis.
-Saluda a Haruka de mi parte bombón -le dijo revolviéndole el cabello mientras le sonreía.
-No creo que sea buena idea, pero igual lo haré -Asintió ella sin dejar de sonreír, a pesar de que aquella caricia por parte del chico le había dolido un poco. -Tan sólo para ver cómo se enfurece.
En el santuario del shitennou el ambiente a olvido seguía suspendido en el aire, a pesar de que sus cuatro generales llevaban ya cerca del año atravesando dichos caminos. El rastro de Jadeite aún permanecía claro sobre el suelo. Él y Neflyte se habían visto envueltos de nuevo en un conflicto, particularmente porque el rubio había estado distraído, dejando de lado su parte en la misión que tenían de recuperar a Beryl.
-Jadeite... -gruñó su nombre hincado sobre el resplandor rojo que aún quedaba sobre el suelo.
Desde el enfrentamiento en Londres, el pelirrojo se había dedicado a perseguir al rubio, sin nada más que el tenue rastro que dejaba el último. Ahora miraba el desastre que había hecho en su propio camino el chico y no pudo evitar suspirar el nombre del mismo. Parecía como si la misma sailor Mars hubiese decidido volver aquél lugar su propio santuario. Claro que eso no era posible, se dijo. Según su experiencia aquél comportamiento tendría que ver con una mujer, pero Mars no había vuelto a presentarse delante de ninguno y no recordaba que su hermano hubiese tenido otro amorío, ni ahora ni antes. Y sin embargo, ¿a dónde había ido? Era como si estuviese huyendo de su familia, ¿por qué habría de hacer eso?, se preguntó a sí mismo, al mismo tiempo en que otra voz en su cabeza respondía, persistente a la primera sospecha...
"You came back to find I was gone
And that place is empty, like the hole that was left in me..."
Estaba herido. Lo sabía. Emocional y mentalmente. Lo que significaba que algo en su corazón lo había perturbado, lo suficiente como para dejar a Beryl en segundo plano. Aquél cáliz derramado lo confirmaba.
-¿Volvieron a discutir?
Neflyte arrugó el gesto al oír la voz de su hermano mayor Ziocyte (al parecer era un hábito llevarse mal con el hermano que te seguía en edad en su caso), aquella pregunta era más una declaración por parte de su compañero.
-No es lo que piensas -refutó, irguiéndose al fin y sacudiéndose los guantes.
-Nunca lo es, cierto? -sonrió el rubio, tomando conciencia del estado del lugar en el que se encontraban y, al hacerlo, deducir que de nuevo Jadeite había desaparecido. -¿A dónde se fue ahora ése crío?
-No lo he visto desde la batalla en Londres -respondió. -Ha estado actuando muy raro desde entonces.
El mayor no pareció sorprenderse con la explicación dada, algo que le pareció extraño a Neflyte, si bien sabía que su hermano era bueno descubriendo noticias también era cierto que el mismo era bastante emotivo y la falta de aquella constante lo inquietaba. ¿Qué pasaba con sus hermanos que actuaban tan extraño ultimamente? ¿Acaso él era el único en mantener la cabeza en su lugar aún con el corazón dividido? Bueno, lo justo sería decir que él ya había perdido una vez y que quizá por eso ahora era más precavido.
-Quizá lo extraño es la preocupación que lo envuelve -declaró Ziocyte, despertando aún más sospechas en el menor.
-¿Acaso sabes algo Zyocite?
El aludido sólo extendió la sonrisa de lado, adquiriendo un brillo maligno en sus ojos que el pelirrojo conocía muy bien. De los cuatro él era el más cruel.
-Sólo que la Luna Negra ha comenzado el ritual para despertarla, debemos apresurarnos antes de que nos tomen delantera.
Aquello era algo difícil de tomarse en serio por la burla que demostraba Zyocite en su rostro y Nephrite tuvo que recordarse internamente que ambos eran del mismo equipo.
-¿Piensas que si lo hacemos primero conseguiremos detener su avance?
La carcajada que soltó el rubio hizo eco por todos los recovecos del shitennou.
-Olvídate de jugar a las carreritas -le dijo. -Dos reinas se enfrentarán sin duda sea como sea, eso es lo único que importa.
Pero claro, se reprochó el pelirrojo, ¿cómo lo fue a olvidar? Aquél evento era por el que tanto había intentando ubicar a Molly antes de que ésta eligiera un bando. El joven apretó las manos en puño e inspiró aire con fuerza, siguiendo después a su hermano por el camino en el que había desaparecido. Dos días más y Beryl estaría con ellos. O al menos, eso esperaba.
Mina abrazó con fuerza a Serena para despedirla. La chica de trenzas estaba que no podía con la euforia, dando brinquitos dentro del abrazo de su prima. Estaba ansiosa por llegar donde su hermano y subir al auto con él.
-Bien, te veremos después Sere -le sonrió, sacudiéndole el fleco, siendo la única que había bajado del auto para despedirla. -Diviértete en toneladas, de acuerdo?
-Lo haré -asintió y luego asomó la cabeza por la puerta entreabierta -Nos veremos después chicas
-Adiós! -respondieron al unísono, siendo conscientes de que una vez Serena se hubiese alejado, estarían solas con Mina, o mejor dicho, con el enojo de Mina.
Pero Serena era ajena a todo esto. Ni siquiera se había percatado del instante en el que se había puesto a correr. Artemis y los demás quedaron olvidados en cuestión de segundos, el camino hacia donde estaba su hermano era claro sin importar que no conociera la ciudad en la que estaba. En ese momento en lo único que podía pensar era en subirse a ese auto con Haruka y dejar que la hiciera volar como no hacía desde que eran niños y otro hermano era el que los elevaba a ambos. Pero no hacía falta pensar en eso. No. Sólo en ese momento, se recordó. Un par de noches atrás había decidido ya no hacer caso del pasado ni de un improbable futuro; sólo el presente. Sus pasos se hicieron lentos de nuevo, hasta casi detenerse.
Ése era el problema con la línea del pensamiento, tiene demasiadas ramificaciones y es fácil perder la adecuada.
-Seiya... -Suspiró, caminando al fin con la cabeza baja.
Y es que para ella todos sus pensamientos lo envolvían a él de alguna manera. Y ahora, con el secreto fuera del cofre, mucho más...
-Seiya qué estás haciendo aquí?
Acababa de salir de la ducha cuando al entrar en su habitación, se llevó la sorpresa de su vida. Contrario a lo que esperaba, él estaba allí, recostado sobre su cama con los brazos detrás de la nuca y los tobillos enlazados. Era evidente que la estaba esperando. Por un instante aquella imagen le arrebató el aliento y un par de latidos descontrolados, el moreno se veía particularmente sexy con aquella sonrisa ladina y el brillo intenso en su mirada fija en ella. La camiseta entreabierta tampoco ayudaba mucho a controlar la sangre que le subía a las mejillas.
Pero se mordió la lengua y se aferró con fuerza al enojo que aún sentía por dejarla sola en la escuela. Arrugando la toalla entre sus manos cerradas en puño y apretando los dedos de los pies refutó molesta.
-Te dije claramente que no quería verte.
La sonrisa de Seiya se extendió.
-Pero yo sí quería verte y por eso vine bombón -explicó, con las palabras dichas en tono de deleite, muy contrario a las atropelladas respuestas de ella.
-No funciona si uno de los dos no quiere -respondió. Y tuvo que retroceder en cuanto vio algo atravesar los ojos de él, un reflejo que apenas duró un segundo, antes de que él se girara a su derecha y se enderezara para saltar fuera de la cama, directo hacia ella. La alcanzó en apenas tres zancadas.
-Claro que sí -le dijo atrayéndola por la cintura, presionando su intimidad con la de ella -sólo cierra los ojos y así no me verás -le susurró al oído.
La rubia apretaba los párpados con fuerza, intentando alejar su rostro de él. Algo dentro de ella le decía que aquello no era precisamente un juego; algo en él había cambiado, la estaba presionando a responder como nunca antes lo había hecho y parecía que un 'no', no sería suficiente para detenerlo. Irónicamente aquello no la asustaba, sino que por el contrario, comenzaba a excitarla. Y fue esto último lo que la alertó de que debía alejarse de él, antes de que éste pudiera oler su excitación en el aire y no pudiera dar vuelta atrás.
-Ay, estoy hablando en serio! -le gritó consiguiendo zafarse, el cabello suelto le resbaló por la frete cayendo sobre los hombros por el esfuerzo que había hecho.
Pero Seiya no parecía haber reaccionado aún, por el contrario parecía demasiado divertido.
-Yo también -respondió, intentando aguantar la risa, y en cuestión de segundos recuperó ese aire seductor; se abalanzó sobre ella tomándola por la muñeca derecha, jalándola con fuerza hacia él hasta que ésta estuvo de espaldas contra el pecho de éste -¿o prefieres que ponga una venda sobre tus ojos? -murmuró, usando el propio cabello de la chica para bloquearle la mirada para justo después comenzar a besarle la oreja, empezando por lamer el lóbulo de la misma.
-Qué, qué estás haciendo? -Serena estaba que no coordinaba absolutamente nada, ni mente, ni boca, ni brazos, ni piernas; pues a pesar de tener libre el brazo izquierdo, la sensación de aquél contacto la estaba derritiendo cual agua, mientras sentía humedecerse su parte íntima entre las piernas -Deja -balbuceó, sin llegar a terminar lo que quería decir porque ni ella misma lo recordaba. La sensación era tan intensa que el hecho de que su cuerpo comenzara a retorcerse fue algo inevitable. Tanto, que las piernas se le enredaron con las de él, tropezaron con la mochila de ella que estaba regada en el suelo y... -ahh!
Cayeron sobre la cama...
-Serena estás bien?!
Él por debajo de ella, quien tras haberse golpeado la cabeza con el poste de la cama, finalmente había despertado de su trance de seducción y fuera de lamentarse por el dolor que sentía, se desconcertó al saberse donde estaba, con ella encima (no que eso le importara). El golpe de Serena había sido un poco más suave, sólo un poco, pues el tobillo le dolía allí donde se había tropezado aunque dudaba que hubiera un daño fuerte. No. El dolor realmente lo sentía a mitad de las nalgas donde se había pegado con el borde de la cama, lo que no habría pasado si Seiya no la hubiera soltado, se dijo. Y ahora estaba más molesta que antes.
-Sí mamá, sólo me resbalé! -respondió, intentando sonar contrita, aunque la vena en su frente parecía a punto de reventar. "Qué se creía Seiya, dejándola casi en evidencia con su familia"
-Ten más cuidado hija -fue la respuesta de su madre aparentemente al pie de las escaleras -¿ocupas ayuda?
-No! -gritó al instante, al intuir que su madre había dado un pie sobre las escaleras, lista para subir en cuanto recibiera una afirmativa. El erguirse tan de repente consiguió dos cosas... - sólo fue un pequeño golpe, en serio, ya voy a dormirme además
Una: golpear a Seiya justo por debajo del cuello cuando éste había decidido erguirse también al igual que ella.
-Está bien, pero estaré despierta un rato más por si ocupas algo
Y dos: que su trasero se deslizara primero arriba y luego abajo sobre el miembro de su compañero.
-Oww..
Realmente Seiya no sabía si reír o llorar, pero en definitiva levantarse de la cama no era una opción si había un golpe y una caricia de por medio, prefería por mucho la segunda.
-Sí! -gritó la rubia, dejando un tiempo de silencio pertinente para asegurarse el que su madre se había ido. Era en momentos como ése en los que se alegraba que la habitación de sus padres estuviese en la planta baja. Y luego giró furiosa sobre el chico, propinándole algo parecido a una bofetada. -¿Acaso estás loco? ¿Qué hubiera pasado si mis padres me descubren?
Seiya apenas y se quejó de aquél golpe con una mueca y un gemido casi imperceptible. Por fin comenzaba a recordar cómo había llegado ahí y porqué. Estaba tan inmerso en sus propios pensamientos que era difícil prestarle verdadera atención a las palabras de la rubia. Repasaba una y otra vez los hechos del día mientras admiraba la forma en la que los labios de la chica que tenía en frente formaban palabras de reproche (a pesar de que no podía oírlas), en las cejas juntas en gesto molesto con sus ojos brillando de enojo y sus mejillas sonrojadas. Con la fina curva del cuello brillando bajo la luz de las farolas que entraba por el breve espacio de la ventana que las cortinas no habían logrado tapar. En cómo el cabello le escurría del rostro...
-Hoy llevabas un peinado diferente -dijo de pronto en tono neutral mirándola fijamente, su rostro se había ensombrecido
-¿qué? -Serena parpadeó confusa, ¿de dónde venía aquél comentario? ¿y el cambio tan repentino de humor?
Seiya entrecerró el gesto mientras la analizaba, sin mirarla a los ojos, tomando hebras del cabello de ella entre sus dedos.
-Es curioso, pero nunca antes habías permitido que nadie deshiciera tus chonguitos, ni siquiera MIna -declaró, clavando al fin la vista en sus orbes tras pronunciar aquél nombre. A Serena se le escapó el aliento un instante, no podía dejar pasar el reproche que sonaba en sus palabras -Y ahora así, como si nada.
-No fue así. Como si nada. -Se apresuró a defenderse, sin saber muy bien porqué lo hacía -Y en cualquier caso, tengo derecho a hacer con mi cabello lo que quiera -Refutó, agarrándose el cabello con una mano y levantándose para lograr zafarse de las manos de él. Hacía rollito su cabello, se veía pequeña, como si intentara protegerse de él. Lo cual era absurdo, él nunca le haría daño y sin embargo, no podía evitar sentir ese rechazo.
Seiya se irguió hasta conseguir sentarse al sostener su peso sobre los codos, logrando que el semblante estuviera bajo pero con la mirada clavada como la de un cazador sobre su presa. Seguro de que no tiene escapatoria.
-Pero te ves molesta -declaró.
Serena desvió la vista.
-Es sólo cabello -dijo, apretándoselo aún más. Después de todo él tenía razón. No sabía porqué, pero nunca le gustó llevar el cabello de otra forma salvo en la comodidad de su casa donde sólo su familia podía verla y donde rara vez lo hacía.
-No para tí -respondió.
Y al instante la fachada de ella se desmoronó.
Tuvo que pasar saliva antes de poder responder.
-¿Viniste hasta aquí para discutir sobre peinados? -le dijo elevando la voz, ya estaba a la defensiva.
El moreno arrugó aún más el gesto, si ella estaba molesta, él estaba furioso.
-Dime la verdad.
-¿Qué verdad? No entiendo de qué estás hablando!
-¿hasta dónde recuerdas? -Presionó.
-...
Y fue instantáneo el movimiento de girar la cabeza hacia él, clavando la vista en la imagen del chico aún sin realmente mirarlo, las manos cayeron de golpe a sus costados, sin fuerza, liberando de nuevo sus hermosas hebras doradas. El pánico se dibujó en el rostro de ella.
"Like we were nothing at all..."
Y lo intentó. De verdad lo intentó.
-No. No escaparás tan fácilmente
Pero él fue más rápido, logrando detenerla antes de que consiguiera dar un paso. Y era obvio que aquello pasaría, la había estado acechando desde el principio y por ende había leído en su mirada el momento en el que ella decidió escapar por la puerta, lejos de él. Saltó de la cama hacia adelante en cuanto ella se giró, sosteniéndola por ambas muñecas cuando pretendía avanzar -te hice una pregunta y vas a responderla -le advirtió sujetándola contra él.
Ella cerró los ojos mientras forcejeaba en vano.
-¿Vas a obligarme?
Él contuvo el aliento y luego respondió más tranquilo, quitando un poco de presión en aquél agarre.
-No si respondes por ti misma.
Y si bien ella dejó de forcejear al sentir el cambio, no estaba dispuesta a ceder.
-¿Por qué te importa tanto? -le cuestionó, mirándolo por encima del hombro.
Por un instante sus miradas se clavaron a la del otro en una clara batalla por ver quién cedía primero. La de ella molesta y un tanto alterada, la de él con una controlada furia. Y aún así, fue él quien cedió primero, liberando un suspiro de frustrada resignación antes de hacerlo.
-Serena, dime ¿qué recuerdas?
Ella se mordió el labio inferior, deseaba mentirle, pero algo más que el nudo en su garganta se lo impedía. Entonces se sujetaba a no decir nada, a sabiendas de que era ridículo, porque dada la situación en la que estaban él no la dejaría ir sin que confesara lo que era obvio él ya sabía.
Así que dejó salir el aire con fuerza.
-Todo. -Se lamentó, liberándose al fin de las manos de él. -Recuerdo todo. Incluso lo que no debería. -Confesó casi rechinando los dientes mientras se acariciaba los brazos, de pronto sentía frío.
No entendía, no sabía a dónde quería llegar Seiya con todo esto. Pero deseaba que terminara.
-¿Me lo dirás?
Por desgracia para ella, el objetivo de él residía en saber precisamente todo lo que desconocía, no podía dejar pasar por alto nada. Porque lo cierto era que si ella sabía todo, entonces estaba por mucho por delante de él; pues él no sabía realmente nada. Sí, tenía recuerdos de su vida del siglo XX, pero terminaban inconclusos tras su regreso a Kinmoku; sí, tenía destellos, atisbos de su vida como Eos, pero estaban en desorden y al parecer faltaba una vida previa como Apolo; así que realmente no sabía nada. Y estaba en desventaja, porque si ella podía recordarlo a él, entonces Mamoru sería incluso un adversario más fuerte que el de su vida pasada.
-¿Para qué quieres saberlo? -Se quejó ella sintiéndose desesperada -No tiene caso. Es, un absurdo.
Fue la primera vez en esa noche que él la tomó en sus brazos con delicadeza, con el cariño suficiente de quien ama y respeta con sinceridad a su compañero. Su mirada al fin se suavizó y ella ya no tuvo más remedio que rendirse ante la súplica que bailaba en sus orbes zafiro.
-Pero es nuestro absurdo y sé bien que la historia tiende a repetirse.
-Ése es el problema no? -inquirió con tristeza.
-En cierta forma sí. -Asintió con el mismo trago amargo que el de ella. -Por eso necesito que me digas, para saber qué es lo que debo evitar.
La rubia miró atentamente cómo las manos de Seiya rodeaban las suyas propias, sintiendo el calor y el cosquilleo que siempre le acompañaban cuando era él quien la sujetaba. Una sensación parecida a la de su anterior compañía, pero sin duda no la misma, no igual de intensa al menos. Y se escuchó hablando antes de siquiera prever lo que inquirían sus palabras...
-¿Y si es el hecho de saberlo lo que termina provocándolo?
Él inspiró aire con fuerza, pesadamente mejor dicho, mientras contuvo el impulso de querer refugiarse en la furia de nuevo. No hacia ella por supuesto, sino a eso que sus palabras se referían.
-Él volverá por tí. -Concluyó y ella apretó los labios -A eso es a lo que le tienes miedo.
-¿Y si así fuera qué? -quiso retarle, pero la voz apenas y le había salido, su gesto de angustia también iba en contra de lo que ella quería probar, así que al final se rindió a la tristeza -No cambiaría las cosas.
-Lo haría si me permitieras saber la verdad. -Insistió él, sonando irritado.
-¿Para que me abandones de nuevo? -le reclamó, a sabiendas de que estaba levantándole la voz.
-Yo no haría tal cosa.
-Bueno pues lo hiciste -el contacto de sus manos se deshizo -Tres veces! Sin contar el Milenio de Plata dado que moriste.
-Vaya, qué sutil -exclamó con cinismo y sarcasmo, lo suficientemente molesto como para dejar pasar por alto aquella valiosa información que desconocía y que ella sin pensarlo le había revelado. Tan sólo consiguiendo el que ella se enrabietara más.
-¡No estoy bromeando!
-Yo tampoco. -Sentenció, con el semblante serio. -Serena no pienso cometer los mismos errores. ¿Por qué no me crees?
Serena se quedó muda después de eso. ¿Por qué no le creía?, curiosamente ella se preguntaba lo mismo. Si a diferencia de las vidas anteriores tenían ahora la ventaja de saber su pasado, ¿por qué no aprovecharla? ¿Por qué no decidirse a pelear en contra del destino? ...¿Tan débil era?, se dijo, ¿tan cobarde?, se reprendió mirando al fin el rostro del chico que tenía en frente y que no hacía nada más que pedirle le correspondiera en su lucha por estar juntos. Y si tanto le amaba, ¿no debería ser ése su deseo también?
Así que le contó, todo lo que sabía del pasado, dejando pendiente lo que conocía del futuro. Pues ése era todavía un terreno en el que no deseaba entrar. Él escuchó atento, llenándo de vez en vez los espacios que ella tenía en blanco o que desconocía simplemente porque no tenían que ver directamente con ella. Y al final, tras haber acordado que ahora serían un equipo en la batalla que se avecinaba, volvieron a compartir cama. Aferrada a la camisa de él, escuchando el latir de su corazón, se limitó a esperar que nada ni nadie la arrancaran de aquél calor que ella había empezado a llamar hogar.
...
-¿Quién se cayó del Cielo para que los ángeles estén tan tristes?
Serena parpadeó con sorpresa, dándose cuenta de que se había detenido en su camino justo por delante de la tienda en la que se encontraba su hermano y auto que conduciría en la competencia.
-¡Haruka! -gritó eufórica, dejando de lado de forma inmediata el resto de sus recuerdos, mientras se abalanzaba a los brazos del rubio.
-Es bueno verte, gatita -respondió éste, abrazándola en el acto.
-Te extrañé mucho, mucho.
-Y yo a ti -le dijo separándose de pronto al tomarla por los hombros -Por poco y no me alcanzas
-Significa que ya va a empezar?
-Descuida, aún tienes tiempo para el registro.
Ella brincó emocionada sin poder creer lo que su hermano le inquiría en aquella declaración.
-¿Voy a correr contigo?
-Ése era el trato, o no?
-Sí, sí, sí, sí, siiiiiií. Mil veces sí. -volvió a gritar aún más eufórica que al principio. Lo cierto era que a pesar de que él había hecho aquél trato con ella antes de irse, no había creído que aquello fuera posible. Así que ahora estaba que no cabía de felicidad en sí misma. Todo hasta que notó que la sonrisa de él se había desvanecido, reemplazado el semblante feliz y satisfecho por uno inquisitivo. -¿Qué ocurre, por qué me miras así?
-Esas trenzas -le dijo. -No me gustan
Y allá va otro que discute por peinados, se quejó; tomando instintivamente dichas trenzas entre sus manos, como si quisiera defenderse.
-Pues no son para que te gusten, me las hizo Mina y se me ven muy bien
Lo cierto era que efectivamente se veían bien. Mina había hecho un intrincado diseño de dos trenzas que se cruzan para caer por el lado contrario al que inician. Parecía que Serena llevaba una corona, que iba adornada por una rosa roja cuyos tallos recorrían los mechones de pelo hasta llegar a la punta donde sujetaban cada trenza en un diminuto moño. Era la ventaja de tener el cabello tan largo, aunque dicho diseño hacía parecer que era un tanto más corto ahora, apenas un poco por debajo de los hombros.
Haruka enarcó una ceja.
-¿Bajo la perspectiva de quién? -se burló.
-Haruka! -reclamó, dando un paso atrás. Ya intuía lo que el chico intentaba hacer y no estaba para nada equivocada. O era demasiado lenta, o los chicos que conocía eran demasiado rápidos para ella. -Oye! ¿qué haces? -A penas en un movimiento Haruka consiguió desbaratarle una de las trenzas tras jalar con fuerza uno de los listones hasta deshacer los nudos. Cuando un trabajo es tan delicado, tiende a ser sencillo de derrumbarse, pensó. Serena se fue hacia atrás de golpe, logrando sólo facilitarle la tarea al chico que ya sonreía victorioso y en su intento por alejarse de él, había chocado con una pareja que avanzaban a través de las tiendas -Lo siento- se disculpó apenada, Haruka por su parte contuvo la risa -Ves lo que provocas! -se quejó volviéndose a éste.
-Es tu culpa por estar distraída -se bufó, antes de volver a la tarea de despeinarla -Y falta una
-Noo! -gritó en vano, pues efectivamente su problema era el ser demasiado dispersa. La rosa cayó al suelo y ella volvió a chocar con alguien...
-Ow / Ay, perdón -musitaron al tiempo. Esta vez el rubio no se contuvo la risa y la rubia estaba tan bochornada por haber golpeado a aquél chico con todo y el peso de su codo en las costillas, mientras su cabello había terminado haciéndole cosquillas en la cara y de paso bloquearle la vista.
-No, está bien -fue la respuesta del muchacho, que no sonaba para nada molesto, fuera porque de verdad no lo estaba o porque el dolor en las costillas aun le robaba el aliento, ella no lo sabía, pero lo supo en cuanto él levanto la vista y la miró directamente -No estaba prestando atención.
-¡!
Fue el palpitar frío de dos corazones al unísono.
"It's not what you meant to me
Thought we were meant to be."
De pronto ambos mudos y con la mirada clavada en la del otro, casi como si estuvieran reconociéndose, sin saber a ciencia cierta si el otro sentía o no lo mismo. Haruka los miró entonces, demasiado confundido de aquél encuentro que ya no era para nada gracioso.
-¿Y a ustedes qué les pasa? -inquirió sonando molesto, logrando despertar a ambos jóvenes con un parpadeo.
El moreno pareció reponerse de forma más rápida, disculpándose al instante por haber mirado de más a la joven que tenía en frente.
-Lo lamento, es sólo que me resultaste familiar
-Es de esperarse, ya que es mi hermana -volvió a intervenir Haruka, que se sentía molesto de que a pesar de ser él quien había hablado el chico no le prestase atención. Sino claro hasta después de aquél comentario.
-¿Tu hermana! -exclamó sorprendido.
Un poco recuperada, Serena miró a su hermano con curiosidad.
-¿Quién es Haruka?
El aludido exhaló con fastidio, con las manos en las caderas.
-Se llama Darien y correrá en el circuito de Cataluña para la clasificación -explicó.
-Mucho gusto -dijo éste extendiendo la mano hacia la rubia. Quien sólo le miró enarcando una ceja y haciendo una mueca, de su rostro a su mano extendida y viceversa.
-¿Cómo es que calificaste? No recuerdo tu nombre de ninguna parte
El gesto de Haruka ahora era aburrido, mientras el de Darien un tanto sorprendido.
-Es normal gatita, a veces se desocupan dos lugares y generalmente la gente con dinero logra conseguir un puesto -explicó sin verdadero interés. aunque ganó el de la rubia al instante. -En especial si resulta que el conductor es una buena apuesta
-¿Algo así como un diamante en bruto?
Haruka subió y bajo un hombro al responderle.
-Casi, no es tan espectacular
-Ya veo
A Darien le escurría sudor por la frente.
-Oigan, sigo aquí, ¿saben?- se quejó.
Y pareciera que sus palabras tuvieron un efecto, tras ver que Haruka parecía caer en cuenta de algo, aunque no el que él quería.
-Oye Darien, sé bueno y lleva a mi hermana contigo
-¿Qué? /¿Qué dices? -exclamaron al tiempo Darien y Serena
-Haruka! -ésta última con un tono de reproche al instante.
-Necesitas ir a registrarte y yo aún tengo que preparar el auto, así es más práctico -le dijo, dejando en claro que no había cambiado de opinión sobre llevarla de copiloto -Ya que él también va hacia la oficina central, ¿verdad Darien?
-Vaya manera de pedir un favor -fue la respuesta de éste, con esa misma gota de sudor por encima de su cabeza -"Señalando que no tengo alternativa", pensó para sí.
Serena fue más rápida.
-De acuerdo, pero sólo porque tú me lo pides -asintió cruzándose de brazos.
-Ah, oye! -para sorpresa de Darien que finalmente veía el parentesco en aquellos dos chicos -"Ya no hay duda de que son familia"
Ninguno de los dos parecía darle importancia a la opinión del moreno.
...
Caminaron lado a lado tras haberse registrado. Salían de la oficina en ese momento y la chica veía el tarjetón que le habían dado, aun dudosa sobre que aquello fuera a pasar realmente. Al principio ella había guiado al chico, a pesar de que se suponía que debía de ser al revés, Darien se sentía más bien como el chaperón de la rubia más allá de ser un guía. En especial porque ella iba tan concentrada en el camino que en ningún momento le dirigió la palabra a pesar de los intentos de él por iniciar una conversación. Al final se había rendido.
-Pensé que el registro llevaría más tiempo
Y sin embargo ahora, era ella quien iniciaba la conversación. -Debes de tener bastante influencia si ni siquiera preguntaron sobre quién sería tu copiloto -inquirió ella analizándolo con la mirada, en gesto acusatorio. Para ella nadie más que su hermano valía la pena como conductor y siendo que al mismo le había costado tanto esfuerzo y carreras el llegar a donde estaba, no concebía el que alguien más entrara tan fácilmente.
-No sabía que necesitaba uno -fue la respuesta de él alzando los hombros, sin darle importancia.
-Normalmente no, pero el recorrido que haremos ahora es un tanto peligroso y es bueno tener un compañero para las maniobras -explicó ella, sin dejar de mirarle con reproche.
Darien sonrió de medio lado.
-Así que también eres corredora profesional -inquirió en son de burla, pero no consiguió enrabietarla.
-Mi hermano es Haruka Tenou, debería ser más que obvio -declaró solemne
-Eres igual a él -suspiró.
-¿Es en serio? Me obligas a recordarte nuestro parentesco -refutó ella, esa mirada ya se había vuelto molesta.
Darien elevó las manos por delante de él.
-Oye tranquila, no hay necesidad de morder
Serena cruzó los brazos.
-Está bien, de todas formas mi hermano te hará morder el polvo
-Y no lo dudo -declaró.
Eso la desconcertó por completo, porque no había ni una pizca de burla o sarcasmo en la respuesta del moreno, que avanzaba más relajado con la mirada al frente y las manos en los bolsillos del pantalón. Parecía... como resignado.
-¿No te interesa ganar?
-Por el momento con calificar es suficiente -le dijo. -Así que estate tranquila, no pienso destronar a tu hermano, aún.
Y allí estaba otra vez, ése brillo malicioso en la mirada y la sonrisa ladina que tanto le gustaba ver en un hombre. Inconscientemente Serena se halló sonriendo honestamente, deteniéndose frente a él tras llegar a su destino, él hizo lo mismo.
-Eres un pillo y no parecías serlo
-¿Eso te alegra o te desagrada? -cuestionó, sonriendo aún más ampliamente y acercando su rostro al de ella.
-Un poco de ambas -confesó, sonriendo de igual forma.
Escasos segundos compartieron aquella sonrisa que se extendía hasta los ojos, como si pudieran entrar en el espíritu del otro. Y fue entonces que él realmente la vio y descubrió lo hermosa que era.
-Por cierto -le dijo rompiendo aquél contacto, para enredar sus dedos en los mechones sueltos de ella -tienes un hermoso cabello. Quizá deberías llevarlo suelto más seguido.
"Oh, there isn't one thing left you could say..."
Sabía que se había sonrojado. Sentía sus mejillas arder, después de todo. Pero contrario a aquella cálida emoción, también había sentido un frío punzón en el pecho. Como si aquél piropo le provocara angustia, lo cual era absurdo se dijo.
-Ya veremos -respondió tras obligarse a sí misma a recomponerse y se alejó un paso de él antes de extender su mano hacia el mismo -Un placer señor Darien
-¿Señor? -parpadeó él entre confuso y sorprendido.
-He dicho un placer, y por placer me refiero hasta luego -presionó ella haciendo rígido aquél gesto.
-Ya entendí, ya entendí -rió él antes de estrechar la mano que le ofrecía -Un placer pequeña Tenou
-¿pequeña? -y ahora fue el turno de ella de sorprenderse, aunque en su caso sí que se sentía algo ofendida, no era para nada pequeña y esperaba que no le estuviera diciendo enana a pesar de que efectivamente le sacaba una cabeza de estatura.
-Ahora estamos a pares -dijo él tras soltarla
-Hmm -ella sólo lo miró con recelo.
"I'm sorry it's too late."
Y se decidió a que era mejor seguir despreciándolo. Sin importar lo bueno que fuera, sólo podía pensar y sentirse así por una persona y ésa no era él.
-No te hagas ilusiones, igual acabarás vencido. -Declaró, a pesar de que él ya se había marchado y no podía oírla.
-¿Todo bien koneko? -fue su hermano el que terminó escuchando aquellas palabras.
-Haruka -le dijo con el tono severo. -Tienes mal tino para encontrar oponentes.
-¿Eh? -él la miró confundido, ¿de qué rayos hablaba?
-Ahora vamos a correr -declaró decidida sin darle tiempo a su hermano si quiera de entender de qué iba aquello.
-Creo que les debo una disculpa
Era claro el desconcierto en el rostro de las tres chicas que estaban delante de Mina, tras haberse encerrado en aquella suite, Amy, Lita y Rei estaban convencidas de que la rubia comenzaría a reprocharles una y otra vez sus fallos hasta culminar con las críticas que le habían estado haciendo en secreto a la misma (que aparentemente no eran tan secretas si las había descubierto); de modo que escuchar aquella disculpa, sentadas sobre una de las camas tan pegadas entre las tres, las había dejado confundidas.
-¿Te parece?
-¡Rei!
Pero desde luego que la pelinegra era más brava y por tanto le era mucho más fácil el recuperarse de impresiones como ésa. Mina sonrió comprensiva.
-Está bien Amy, tiene razón, no he sido la Mina que recuerdan
Lita se apuró a intervenir también, para evitar que aquello terminara en un conflicto.
-Todas renacimos y por ende somos distintas de lo que fuimos, es normal. -Sonrió.
Sin embargo Rei siguió reprochando poniéndose de pie, dándoles la espalda a sus compañeras.
-Pero la esencia sigue siendo la misma, es la misma alma, no hay excusa.
-Tienes razón. -Para su sorpresa Mina asintió sin discutir.
-Por supuesto que la tengo. -Declaró elevando la voz, intentando provocar a la otra.
-Y por lo tanto tampoco hay lugar para equivocaciones -completó la rubia con una sonrisa ganadora.
-Exactamente. -Asintió Rei, antes de caer en cuenta de la implicación que iba en las palabras de su compañera -Espera, ¿a qué te refieres en concreto? -cuestionó mirándola al instante, se sentía descubierta.
Mina entró en modo juguetón, ése le caracterizaba cuando era chantajista. Dio un paso hacia ella rodeándola por los hombros.
-Ay no lo sé, tal vez como al hecho de que no olvidaste tu transformador en la maleta
Los ojos de Rei se abrieron como platos.
-¿Lo sabías?
Lita y Amy miraban a una y otra confundidas.
-Pensé que había una razón de causa mayor para que me mintieras aún a pesar de la situación -explicó Mina, sin dejar de sonreír.
-¿Y la descubriste? -cuestionó con voz trémula y la mirada gacha.
La sonrisa de Mina se ensanchó de un lado.
-¿Qué opinas si decido decirte que no?
Rei parpadeó con sorpresa antes de rodearla también por los hombros atrayéndola al instante hacia sí.
-Que es un placer tenerte de vuelta con nosotras amiga -declaró riendo casi histérica.
-¿Entiendes lo que pasó? -cuestionó AMy
-Ni idea -respondió Lita, igual de confundida que su compañera.
Justo entonces la puerta se abrió de golpe.
-Dejen que sea yo quien se los explique
-¡Luna!
Mostrando a la guardiana en su forma humana, las chicas le reconocieron al instante y se abalanzaron sobre ella.
-Es bueno ver que me recuerden chicas
-Cómo olvidarte -dijo Amy algo conmovida -Siempre estuviste ahí para nosotras, desde el comienzo
-Esto es fantástico. Exclamó Rei -No creí el que pudiéramos reencontrarnos tan pronto
-No olvidemos que es bajo una misión -Les recordó Mina.
-Siempre es así, ¿o no? -sonrió Lita -Es normal el que nuestra Usagi dependa de nosotras
-En realidad ahora Usagi es
-No sabemos dónde se encuentra -interrumpió al instante la líder de las senshi, bloqueando cualquier intento de Luna por revelar la identidad de su princesa, tras mostrar de nuevo aquél semblante serio y lejano, casi frío. Toda la atención de las presentes se dirigió a ella al instante. -Sabemos que está cerca, pero es muy difícil ubicarla ya que el brillo del cristal de plata esconde el suyo propio
-¿Quieres decir que ella se está escondiendo de forma consciente? -inquirió Amy.
-No es algo que quiera decir, sino algo que afirmo -les dijo, sin titubear ni una sola vez en su respuesta -Es por eso que aunque la tengan a un lado suyo, no la reconocerán. Y eso está bien. No podemos darnos el lujo de que el enemigo la encuentre antes que nosotros y completamente ajena a quien es realmente.
Amy digirió aquellas palabras tratando de enlazar sus propias experiencias con la energía de aquél cristal, tratando de descubrir si su propia teoría le llevaría hasta su princesa de la Luna; Rei sólo arrugó el gesto, ella siempre supo quién era Usagi, gracias a Seiya, pero si Mina había guardado su secreto entonces ella guardaría el de Mina sin pensarlo, aún si desconocía el porqué detrás de aquello. Lita fue quizá la única que se atrevió a inquirir otra solución al momento.
-Luna, tú siempre estuviste cerca de Usagi, incluso desde antes de saber que ella era la princesa sabías que era Sailor Moon, dime ¿no la has encontrado?
La aludida la miró un instante antes de responder bajo el peso de la mirada de la rubia, clara y fuerte: no rebeles nada, le decía.
-He encontrado su broche. Y eso es todo lo que diré.
Esta vez las tres parpadearon confusas.
-No entiendo, ¿su broche? -cuestionó Rei, aquello era información que ni ella, ni Michiru, ni el mismo Seiya conocían (o eso creía ella).
-Igual que el resto de ustedes, recibieron su transformador gracias a la esencia de su planeta natal. Se... Usagi -se corrigió -recibió también el suyo gracias al poder mismo de la Luna, sin embargo... -suspiró con pesar antes de seguir -Ella abandonó su broche
Lita dio un paso al frente.
-¿Qué quieres decir con que lo abandonó? ¿Acaso ella reniega de su linaje?
-No sabemos cuánto exactamente es lo que recuerda. -Respondió Luna -Pero si lo recordara todo. No. Sencillamente con que recordara su vida en Tokyo de Cristal, sería suficiente para intentar escapar de su destino.
Las tres analizaron aquello sin mucho esfuerzo, era algo que entendían incluso sin necesidad de recordar el evento al que Luna se refería. Mina intervino entonces.
-Por eso, de momento, nos enfocaremos sólo en detener los avances del shitennou
-Espera, estás diciendo que no buscaremos a nuestra princesa? -Inquirió Lita incrédula.
-Hasta que ella no esté lista para aceptar quién es, no tiene caso perseguirla -respondió y la castaña tuvo que ceder ante la fiera mirada de su líder.
Amy se animó a cambiar el tema.
-Hablando del shitennou, ¿sabes qué es lo que pretenden en esta vida?
Mina se cruzó de brazos.
-Intentan reestablecer el orden en la Tierra, aquél que se perdió tras el primer enfrentamiento con Metalia -Les dijo, repitiendo lo mismo que Kunzite le había dicho.
Amy quiso ahondar un poco más en aquella explicación, mientras Rei se mantenía ajena o al menos lo intentaba, de aquél tema; tener que hablar de Jadeite a sus espaldas era algo que no concebía.
-Quieres decir que intentan reconstruír su reino exactamente igual a como estaba antes, durante el Milenio de Plata?
-Así es, y eso significa, libre de los seres de la Luna
-¿Libre de? Insinuas que la gente de allá sigue renaciendo en este mundo?
Luna dio un paso al frente, para evitar que aquella discusión se prolongara más, la rubia se vio forzada a volver a cerrar la boca al intuir lo que la mujer pretendía.
-Primero déjenme que les devuelva sus recuerdos, así podrán entenderlo todo mucho más rápido. -Les dijo con una sonrisa.
Recuerdos. La sola palabra desataba un mar de emociones para cada una de ellas. En especial para las dos senshis que ya poseían todas sus memorias. Mina aprovechó para volver a tomar sus cosas.
-Mientras hacen eso, iré con Andrew para seguir con el itinerario, no quiero levantar sospechas ni tener entrometidos -les dijo, en su voz había un dolor que no pasó pasó desapercibido para Luna -Te las encargo Luna -la aludida asintió.
Sólo entonces, Rei decidió hablar.
-¿No deberías quedarte hasta el final? -le enfrentó, no entendía a ésta MIna y eso la estaba alterando más de lo que era capaz de darse cuenta.
La rubia la miró con reproche.
-¿Sabes lo abrumador que es recordar tres vidas de golpe? -Le soltó y Rei se vio obligada a retroceder, tras entender que Mina sabía mucho más de lo que decía; la había descubierto en lo del broche, pero jamás esperó que también la descubriera en lo referente a sus recuerdos. ¿Y si también había descubierto a Jadeite? Ese solo pensamiento la hizo sentirse diminuta. -Eso supuse. -Concluyó arrugando aún más el gesto -Para cuando vuelva, apenas estarán despertando. -Declaró, abandonando la habitación y cerrando la puerta a sus espaldas.
Luna se decidió a no perder el tiempo ni a dar cabida a que las chicas indagaran en el comportamiento de la rubia.
-Bien, empecemos. -Les dijo.
Primero Amy y Luego Lita, quienes cayeron dormidas tras liberarse del resplandor lunar que les proporcionaba la mujer a través del símbolo en su frente. Había dejado a Rei al final por una sencilla razón que la misma chica entendía perfectamente.
I'm breaking free from these memories
Gotta let it go, just let it go
-Comprendo que contigo, ya no será necesario Rei -le dijo sonriendo.
Pero a pesar de la sonrisa que le ofrecía, la pelinegra sólo podía mirarla un tanto avergonzada.
-Mina te lo dijo -inquirió.
Luna negó con la cabeza.
-En realidad yo lo supe desde un principio. -Confesó -Olvidas que soy la portadora de las esencias, soy la guardiana del recuerdo y los tuyos me abandonaron cuando invocaste tu propia esencia
Los ojos de Rei se abrieron intentando unir los puntos.
-Por eso Mina
-Mina lo dedujo por sí misma, yo no tuve que decirle nada. -Le interrumpió.
Rei suspiró con pesar.
-Está tan cambiada...
-Todas lo están. -Le dijo, intentando que comprendiera el sentir de su líder -Pero si miras bien, te darás cuenta de que siguen siendo las mismas. -Le recordó sonriendo -Después de todo ella guardo tu secreto, del mismo modo en que confió en que tú guardarías el de ella
Otra vez la pena se posaba en el rostro de la chica.
-Lo sabes verdad? Sabes que Serena es Usagi
Luna cerró los ojos con pesar antes y mientras respondía.
-Sí
-Pero entonces lo del broche
-Yo se lo robé -volvió a interrumpirla, evitando el que elevara la voz con el remolino de emociones que sentía -Pero no te engañes, ella no lo estaba atesorando
-Lo ocultó, ¿no es cierto? -intuyó -En un lugar donde no pudiera verlo.
-Sí. -Asintió al instante, era difícil admirarse de lo bien que la joven conocía a su princesa, después de todo había sido un tipo de confidente de la misma diferente de Mina. Entendía el dolor y la decepción que probablemente sentía, pero también sabía de la precaria situación en la que estaba. Así que no dudó al decirle lo siguiente -Rei, entiendo que en esta vida Seiya sea tu hermano. Pero Serenity siempre será tu princesa.
"I've said goodbye
Set it all on fire
Gotta let it go, just let it go"
Esta vez fue Rei quien cerró los ojos con pesar, antes de responder.
-Lo sé. Mi lealtad está con ella. -Declaró, y en su mirada había un brillo de determinación.
Luna sonrió satisfecha.
-Así debe ser.
-Wah! Eso fue fantástico!
La carrera había resultado ser todo y mucho más de lo que Serena se había imaginado que sería. Brincaba de alegría tras recordar cada vuelta, cada acelerón, cada frenón de golpe, cada derrape... Estaba extasiada, tras haber bajado del auto, estaban en la tienda con el equipo de Haruka que se dedicaban a revisar el auto.
-No fue para tanto, apenas un paseo -dijo el rubio limpiándose la oreja con un dedo y sosteniendo el casco con la otra mano.
Serena saltó de golpe hacia él.
-Tal vez para ti señor profesional -le dijo -Pero para mí fue una experiencia abrumadoramente intensa -gritó extendiendo los brazos y su sonrisa parecía extenderse de igual forma.
Haruka sonrió satisfecho.
-Te atropellas con las palabras cabeza de bombón
-Mmmmmm -Serena daba de brinquitos con las manos juntas -¡Quiero volver a correr! -le dijo con estrellas en los ojos, ganándose unas palmaditas de él sobre su cabeza.
-Sigues siendo una niña pequeña -se rió.
La escena bien pudo seguir siendo alegre, divertida y bochornosa quizá; pero el rostro del chico se enserió de pronto tras sentir una vibración diferente en el ambiente y aún más al descubrir al causante de la misma. Entrecerró los ojos analizándolo. Serena se dio cuenta entonces del cambio.
-¿Qué sucede? -le preguntó confusa.
Pero no hubo necesidad de que su hermano respondiera, por detrás de ella la voz de Darien se escuchó con fuerza.
-Parece que después de todo tendremos la oportunidad de competir Tenou
El aludido siguió analizando, Serena por su parte saltó desconcertada en dirección al moreno.
-Qué¡ Calificaste? Imposible -Declaró verdaderamente incrédula, aquello tenía que ser un error, estaba segura de que ése sujeto no tenía madera de corredor y descubrir que estaba equivocada no le hacía nada de gracia.
El moreno sonrió ante la expresión de la chica, casi como si fuera capaz de adivinar su pensamiento.
-No te sorprendas tanto, después de todo soy corredor de motocross, y aunque las diferencias son marcadas, el impulso por la velocidad es el mismo -le explicó.
Serena se cruzó de brazos mientras hacía un puchero.
-Con razón me sonaba tu apellido. -Dijo más para sí misma que para él -Entonces al final resulta que sí eres famoso
Darien levantó las cejas algo desconcertado.
-No te ves tan sorprendida
La rubia chasqueó la lengua de forma despectiva.
-No te ilusiones, lo que sucede es que no me despiertas el más mínimo interés, es todo -respondió.
-Tendré que esforzarme más -le dijo sonriendo de nuevo de lado.
Aquello había sido suficiente, se dijo Haruka, que al instante rodeó a su hermana con el brazo atrayéndola hacia él y dejando en claro en su mirada que no le permitiría al moreno seguir con aquél flirteo del que probablemente su hermana ni siquiera se enteraba.
-Nos veremos hasta la carrera -le dijo, dando la vuelta al instante para salir por donde habían venido y sin molestarse en escuchar la respuesta del chico que, aunque se sentía confundido de aquella clara amenaza, entendía perfectamente que había sido descubierto.
-Vaya pero qué engreído, ni de chiste te llega a los talones
Por su parte, Serena, justo como lo había predicho, estaba ajena a lo que realmente había pasado y seguía pasando. No lo había imaginado, había sentido un resplandor y uno muy fuerte además, aunque no lograba ubicarlo aún. El chico suspiró un tanto intranquilo aunque ella fue incapaz de darse cuenta.
-No me sentí amenazado, si es lo que te preocupa
-No es eso, descuida. -Le sonrió ella sintiendose de pronto avergonzada de comportarse como una chiquilla, pensando que tal vez lo había molestado.
Él se dio cuenta al instante de lo que la molestaba y la envolvió en un abrazo. "No estoy enojado", le decía y ella creía en sus palabras. Hubiera deseado que aquél encuentro no hubiese sucedido, de ese modo aún estaría envuelta en la emoción de la carrera. Probablemente ya hasta habría llamado a Mina para contarle todo lo emocionante de aquél encuentro y cómo ella sin duda disfrutaría de "volar" sobre la pista de carreras... Y entonces se puso rígida de golpe.
-¿Qué te ocurre, te sientes mal? -haruka le miró preocupado.
En un instante la chica se separó de él, sacando su celular de la bolsa de su chamarra. ERa un milagro que aún siguiera ahí.
-No. Pero estuve pensando que sería perfecto para grabar -le dijo mientras marcaba un número.
Él enarcó una ceja completamente perdido.
-Grabar qué?
Serena sonrió más ampliamente mirándolo por encima del hombro, justo después de presionar el dedo en la pantalla donde decía 'enviar'.
-El próximo sencillo.
La ventaja de la tecnología es que las noticias literalmente vuelan. Cuando hay buena señal, desde luego. Y siendo Mina quien era, la comunicación nunca sería un problema. Había recibido el mensaje de Serena y al instante había dado un salto emocionada, ignorando de momento la fuerte discusión que estaba tomando lugar dentro de la sala en la que estaba (Seiya particularmente era el más molesto, aunque Taiki no se le quedaba atrás con la irritación en los ojos y el enojo de Yaten por tener que soportarlos también hacía competencia; quizá Michiru fuera la única intentando menguar las aguas sin verse afectada, a diferencia de Andrew que no entendía porqué tanto problema). Mina se había decidido entonces a marcar a Artemis, olvidándose por completo de la existencia del resto del mundo.
-¿Cómo dices? ¿Hacer un video con autos de carreras? -escuchó al platino refutar, una vez ella le hubiese explicado lo que Serena le había pedido.
-Sí, a Serena se le ocurrió y me parece que es una idea estupenda, en especial si tomamos en cuenta que estaremos patrocinando el campeonato -explicó, recostándose con gracia sobre lo ancho del sillón, descansando los pies en el regazo de Yaten, quien estaba tan absorto en su malestar que ni siquiera se percató de aquello.
-Y me supongo que querrás espectadores de verdad -inquirió Artemis
Mina sonrió contenta. Su guardián era tan capaz de entenderla, si sólo el muchacho que tenía en frente fuera igual a él.
-Así es
-Tendrás a toda la prensa aquí sin falta
Mina dejó salir una risa cantarina, sin percatarse de que dicho sonido reventó la burbuja de fastidio en la que estaba Yaten, quien la miró al instante, casi como si fuera la primera vez.
-Más te vale que así sea, no en balde eres mi manager -volvió a reír.
-De acuerdo Mina me convenciste
-¡Sí! -exclamó sintiéndose como toda una ganadora, elevando al aire la mano que tenía libre.
-Pero asegúrate de que al menos contemos con la participación de Haruka -le presionó.
-No te preocupes Artemis -le dijo, recostándose un poco más sobre el mullido cojín, consiguiendo el que la irritación del chico a su lado volviera a despertarse. De pronto Yaten volvía a recordar que estaba molesto con ella -ya sabes que Sere lo tiene bien domado.
Pero por otro lado, se dijo el chico, mejor era prestar atención a lo que fuera que estuviese planeando, en especial si era a Artemis a quien se lo estaba pidiendo. Y no podía evitarlo, por mucho que no quisiera siempre sentía celos de aquél hombre cuando conseguía que ella sonriera y riera de esa forma.
-Escucha Mina, tengo que resolver el resto de los pendientes del día; encárgate de darle la noticia a los chicos, Serena también está por regresar -le dijo.
-Cuenta conmigo -exclamó haciendo el gesto de OK con las manos a pesar de que el aludido no podía verla, pero Yaten entendía que alguien como Artemis sin duda lo intuiría y por eso lo aborrecía. Porque la entendía mejor que él.
-Bien, y procura descansar y divertirte -escuchó al guardián decirle -Hay muchas buenas atracciones en el hotel
-Descuida, iré directo al spa -le aseguró ella antes de colgar. Con esa sonrisa infantil y extasiada adornándole el rostro.
Yaten no pudo soportarlo más.
I'm breaking free from these memories
-Te ves muy contenta -inquirió, su voz era fría y distante
-Lo estoy -respondió, inmune a las emociones de él
Yaten arrugó el gesto y con ambas manos empujó los pies de la chica hasta que éstos tocaron el suelo.
-Ah! -eso la hizo despertar.
-A ver si ya maduras, niña -le gruñó remarcando la última palabra.
Quizá, igual que al medio día ella se habría deprimido, pero las palabras de Serena aún reverberaban en su cabeza. Y por una vez, se decidió a regresar el golpe a su manera.
Gotta let it go, just let it go
-Pues te quedarás sentado esperando a que eso pase, porque a Artemis le gusto exactamente así.
'Pop', casi podía jurar Mina que había escuchado a la vena que le había saltado en la frente al chico, hacer ese ruido y se rió internamente al comprobar que su prima estaba en lo cierto. Sin importar lo enojado y herido y quizá hasta traicionado que se sintiera, era más que claro que seguía prendado de ella. Si diosa del amor era, entonces pelearía usando justamente eso; aunque tuviera que recurrir a las peores artimañas del mismo.
-Y si tienes algún problema con eso -le dijo, volviendo a poner sus pies en el regazo de él -ve a ver si me importa -terminó sacándole la lengua al hacerlo.
Yaten estaba que echaba humo por las orejas, sabiéndose descubierto. Petulante como era no estaba dispuesto a perder.
-Conque no te importa lo que yo haga eh? -refutó cerrando los ojos para controlar su enojo y volver a abrirlos con un peligroso brillo en los mismos que la rubia identificó al instante. Él inclinó su cuerpo hacia ella. La mano izquierda del chico de pronto estaba en su pantorrilla y en cuestión de segundos ya se deslizaba camino arriba por debajo de la rodilla hasta llegar al muslo donde la chica dio un respingo. -Veamos que tan poco te importa -le sonrió ladinamente.
¿Qué había hecho? Se cuestionó ella viendo cómo su rostro se acercaba al de ella, rozándole con el aliento, a sabiendas de que no estaba lista para una respuesta como ésa. Ni siquiera estaba segura de sentirse atraída por el chico como algo más que físico.
-¡TE DIGO QUE NO!
Para su fortuna ninguno de los dos se vio en la necesidad de continuar aquello. El grito de Seiya los había traído de regreso a la sala de juntas, a la escena de la hora anterior en que se había desatado ese conflicto.
Y todo por una canción.
-¿Quieres dejar de comportarte como un niño? -fue la respuesta de Taiki, que ya estaba llegando al límite de su paciencia. Todo había ido bien hasta que la violinista había mencionado que la idea de una segunda canción era perfecta, a lo que la mayoría se le quedó mirando perpleja, salvo Andrew por supuesto que ya estaba enterado del tema. Cuando se especificó que la canción era el poema que Seiya había escrito durante su estancia en Brighton, el moreno estalló en reclamos y, sin importar cuánto trataran de arreglar el asunto, nada parecía ser suficiente. -No es tan importante.
-Para mí sí lo es -respondió Seiya con fuerza. Y llevaba razón en decir aquello, especialmente ahora que sabía que aquella canción provenía del recuerdo de una vida pasada, de un episodio del que no estaba muy orgulloso y en especial porque la persona que resultó afectada fue Serena. No podía permitirse fallarle de nuevo. -Esa canción es privada -reclamó.
Andrew levantó las cejas con pena.
-Me temo que ya no, la prensa ya sabe de ella.
-Pues haz algo para cambiarlo, usa el mismo nombre si quieres!
Yaten arrugó el gessto.
-Eso sería ser poco profesional -le dijo.
Seiya sentía que estaba cerca de arrancarse la cabeza.
-¿Y a mí eso qué me importa?
Michiru se animó a hablar al fin ante aquella declaración.
-No lo entiendo Seiya, si no querías que la canción fuera pública ¿por qué la enviaste?
-¡Yo no la envié!
-¿Qué?
Por un segundo un pesado silencio inundó la habitación, donde los presentes mantenían fija la mirada en el moreno, completamente perplejos ante su respuesta. Contrario a lo que se asomaba en la superficie, Michiru dio un resoplido, con el ánimo más tranquilo.
-Es una lástima, es una canción muy bella- dijo.
-¡Pero no es de dominio público!
-Eso era antes Seiya -volvió a recordarle Taiki masajeándose las sienes. Aquello parecía un cuento de nunca acabar.
El moreno le miró de forma retadora.
-Sería más sencillo si se tratara de tí, ¿no?
Taiki fijó la vista en él un instante, con una ceja levantada, hasta que entendió de lo que su compañero lo acusaba en aquél momento. Fue entonces que comenzó a sentirse verdaderamente molesto.
-¿Insinúas que yo la envié!
-¿quién más si no? -refutó Seiya cruzándose de brazos -Eres el más interesado en causarme problemas con ella -Taiki abrió la boca para responder, pero Seiya lo interrumpió antes de que cualquier sonido saliera de ésta. -¿o vas a negarlo?
Justo como lo pensó, el castaño se quedó callado. Fue en ese momento que Mina decidió poner manos en el asunto. Si ellos se dedicarían a pelear por las razones, ella se encargaría de buscar las posibles soluciones.
-Michiru, ¿qué te parece si hacemos de este evento algo único? -le cuestionó, atrayendo con ello la atención de los demás, incluso si no la miraban directamente omo en el caso de los chicos que estaban discutiendo. -Cantar la canción sólo esta vez y no volver a tocarla jamás
La peliverde alzó y bajó los hombros con ligereza.
-Por mí no hay problema, aún tenemos la otra composición -les recordó.
-¿Qué opinas Seiya? -el aludido la miró al instante -Eso sería mejor que hacer un escándalo. Y sólo serán cinco minutos lo que durará el mal trago -Por un momento pareció pensárselo, pero más pronto que tarde el enojo y el descontrol volvían a dominarlo. La chica lo descubrió por la forma en la que se le tensaba el cuerpo de pronto; así que sujetó su brazo intentando calmarlo. -Seiya, ella lo entenderá -le dijo, obviamente refiriéndose a Serena.
Su mirada celeste se cruzó con la zafiro de él, era una especie de duelo entre ambos y al final fue ella quien lo gano. Seiya suspiró rendido.
-Argh, de acuerdo -respondió y luego miró a Taiki -pero no creas que lo pasaré por alto
El castaño se cruzó de brazos con molestia.
-Divagas en tus suposiciones -le dijo.
-Insistes en negarlo
-Fui yo quien la envió
De nuevo, un segundo de silencio ante la interrupción hecha nada más y nada menos que por Yaten. SEiya estaba perplejo, aquello no tenía sentido. Y luego la rubia destruyó aquél ambiente pesado.
-Ay, tenías que abrir la boca -se quejó, molesta de que las cosas volvieran a complicarse más de lo que ya lo estaban.
Seiya le miró entrecerrando los ojos, analizándolo.
-Así es que así van a ser las cosas... -concluyó, en su voz había un tono frío y áspero que no le gustaba nada a Mina -Michiru -le llamó.
-Sí? -Y ésta respondió al instante, aunque sin mucha energía, lo cierto era que estaba igual de fastidiada.
-Ensayaremos a partir de mañana, por ahora me retiro -le dijo, saliendo en el acto.
-Sí -asintió ella sin molestarse.
Justo después la puerta se azotó en cuanto salió el chico; llevándose un pequeño sobresalto por parte de los demás. Mina sonrió contrita, a pesar de no tener la culpa de aquello.
-Yo lo arreglo -les aseguró sonriendo con pena. Pero al girarse para salir, Yaten la detuvo por el antebrazo.
-¿Qué es tu trabajo consolarlos a todos? -cuestionó molesto.
Mina se soltó del agarre al instante con un movimiento brusco.
-A todos menos a tí, ¿lo olvidas? -refutó.
Yaten apretó los dientes y no tuvo más remedio que dejarla ir.
Ahora fue el turno de Andrew de lucir contrito.
-Lamento toda esta escena Michiru.
La aludida sonrió ampliamente.
-No te preocupes, me pasó lo mismo no hace mucho tiempo, son gajes del oficio.
-Me cuesta trabajo imaginarte en esa posición. -Le compartió Taiki, sonriendo de medio lado.
-Cuanto te toque pasar por ella no será tan difícil creerlo -le aseguró mientras tomaba sus cosas. -Andrew, ¿serías tan amable de llevarme a mi hotel?
El rubio sonrió.
-Desde luego.
-Con permiso -se despidió y cada quien lo hizo también a su manera.
Cuando sólo quedaron él y Yaten, éste último pareció por fin salir de su estupor más molesto de lo que lo estaba en un principio.
-Yo también me largo -declaró.
-Yaten ¿por qué hiciste eso? -pero Taiki logró detenerlo por ese instante.
El platino sabía perfectamente bien que se refería a la situación con la canción y si era honesto él no estaba muy seguro del porqué lo había hecho. Sólo sabía que desde la noche en la que había recuperado la piedra dentro de kaito, sentía una gran aberración tanto hacia Mina como hacia Seiya y sentía que tenía que hacer algo por muy pequeño e insignificante que fuera. Aunque era obvio que aquello no lo había sido, y menos si Serena salía herida por aquello. Pero a pesar de todo y de lo mucho que quisiera asincerarse con Taiki, aún seguía fiel a lo que Mina le había pedido en un principio: no revelar su identidad a nadie que ella no aprobara.
-No tengo porqué decírtelo -refutó antes de salir azontando la puerta igual que lo hizo Seiya.
El castaño suspiró con fuerza.
-¿Por qué demonios me tocó el grupo más complicado? -se lamentó.
Quizá en la próxima vida, pudiera pedir ser una princesa, así todos se pelearían mientras él permanecía ignorante y ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor, se dijo.
...
-¡Seiya espera!
Por su parte Mina tuvo que correr para poder alcanzar al moreno, que justo estaba por entrar a su habitación. Por suerte Mina era lo suficientemente lista y hábil y había alcanzado a meter el pie en el camino de la puerta, evitando el que ésta se cerrara.
-¿También vas a reñirme? -le cuestionó él, evidentemente molesto.
Ella arrugó el gesto.
-¿Tengo cara de querer hacerlo? -reclamó.
Él se le quedó mirando, por desgracia para ella aquella fuerza con la que había respondido sin duda afirmaba lo que tanto intentaba negar.
-Sí, un poco -fue la respuesta de él, con los ojos en blanco.
Mina rodó los ojos.
-Ok, pero no por ahí
-¿Y entonces por dónde? -inquirió él en tono burlón.
-¡Seiya! -logrando el que ella se exaltara para luego suspirar tranquila. -Bueno al menos recuperaste tu sentido del humor
-¿Quién dijo que lo había perdido? -sonrió éste.
-Seiya... -ella le gruñó en respuesta y luego cambio de nuevo su semblante a uno serio. -Entiendo porqué no quieres cantarla -le dijo.
-Lo dudo -respondió con un bufido, mientras desviaba la vista de ella y se cruzaba de brazos.
Aquello terminó por molestarla, si había alguien que conocía bien a Serena era sin duda ella, y que el moreno pusiera en tela de juicio su vínculo con la joven en cuestión era practicamente una ofensa para ella y una precisamente que no estaba dispuesta a pasar.
-Oh, yo no dudaría de mí Eos
Los ojos del muchacho se abrieron de golpe, dirigidos hacia ella, sus brazos cayeron a sus costados ante la sorpresa de recibir aquello. Y ya era demasiado tarde para echarse para atrás, se dijo Mina, si bien no era el momento ni tampoco lo que tenía planeado para con él, su orgullo era por mucho más importante en ese momento, sentía que no debía dejar el que la pusieran en ridículo. Y además, se recordó, Seiya obviamente tenía sospechas sobre ella, así que ¿para qué retrasar lo inevitable?
-¿Qué dijiste?
Mina sonrió de medio lado, al ver la expresión de incredulidad en el rostro del chico y su necesidad de comprobar que no había imaginado aquello.
-¿Ahora me crees? -Seiya sentía que se iba a ahogar con el mar de preguntas que comenzó a invadir su mente, abría y cerraba su boca, pero justo antes de que fuera a salir sonido de ésta, ella le interrumpió poniéndole una mano al frente -Una pregunta a la vez. Y por favor, pregunta bien.
Seiya al fin se calmó. Mirando a la joven frente a sí seriamente arreglando las ideas en su mente, hasta lograr ponerlas en orden.
-¿Cómo?
-Soy la líder de las Sailor, mi deber es reconocer resplandores igual que tú -respondió, fijando la vista en él de la misma forma en que él la miraba a ella.
-¿Desde cuándo?
-Hace exactamente dos años.
Él inspiró antes de hacer su siguiente suposición.
-¿Fuiste tú quien
-Sí -respondió interrumpiéndole y luego completando la pregunta de él al ver cómo enarcaba una ceja -Yo te salvé de Kaito, pero Yaten fue quien te llevó a tu casa le explicó, de nuevo los ojos de él se abrían en asombro -Tranquilo, sabe mucho menos que tú -le aseguró, él volvió a juntar las cejas confundido y alarmado -Y sí, eso debería de consolarte -siguió y respondió de nuevo antes que él -¿Por qué? Porque de momento te conviene que siga enojado conmigo y no contigo. -respondió. y ante aquello por fin el rostro de él perdió el semblante de perplejidad y se tornó serio. Ella adivinó al instante el motivo. -Ah, veo que eso sí lo recuerdas.
El aire se tensó de pronto. Él analizaba las posibles razones del porqué ella se asinceraba con él, sin hallar una razón de peso.
-¿De qué lado estás?
-Del mismo que tú. -Declaró ampliando su sonrisa. -Del de ella.
Seiya entrecerró los ojos, mirándola con cautela, observando cuidadosamente cada reacción de ella ante lo siguiente que preguntaría.
-¿Incluso si le quito la vida?
Ella ni siquiera se inmutó. Sólo cerró los ojos mientras respondía.
-Si ella la da libremente, no le estarías quitando nada.
La tensión en los hombros de Seiya se desvaneció en ese instante y su semblante serio se fue también. Suspiró. Con fuerza. Mina había ido ahí aparentemente para acabar con su mal ánimo y sin darse cuenta lo había conseguido; pero no sólo por la intención de hacerlo sino porque era obvio que la chica había descubierto lo herido que se sentía por aquella situación y eso lo conmovía.
-No me deprimiré. -le prometió y ella sonrió contenta
-Así me gusta. -Le dijo, tomando su rostro entre sus manos y mirándolo a los ojos. -Te ayudaré con Serena por esta vez, pero para la próxima procura ser más inteligente. -Le advirtió.
Y él compartió su sonrisa, pero el brillo de tristeza de sus ojos permaneció justo donde estaba.
...
Había pasado un par de horas desde que Mina se fuera. Ella y las chicas habían quedado de reunirse con Serena el paseo de Cataluña, deseosas de ver el escenario de su próximo sencillo y de aportar ideas al mismo. Por primera vez Seiya fue consciente de que el tiempo se le estaba agotando. Hasta ése momento no había reparado en el hecho de que otros personajes del pasado estuviesen renacidos y mucho más despiertos que él. Hacía mucho que no se sentía de aquella manera. Atrapado y sin salida. El tiempo que tenía para estar con Serena como personas comunes estaba acercándose velozmente a su final.
-No quiero que esto termine -murmuró.
Sentado de nuevo en el marco de la ventana, ahora en una habitación diferente, sollozó aquellos recuerdos grabados en voces en su cabeza; mientras el atardecer ensombrecía a su derecha.
"¿Para que me abandones de nuevo?"
Las primeras voces fueron las de ella precisamente, cada una de una vida distinta. De atrás hacia adelante y viceversa, sin un hilo aparente.
"Seiya, ¡están atacando!"
Eran demasiado fuertes, demasiado vívidas. Y su corazón a penas y podía con el sufrimiento que rodeaba aquellas palabras. Se sujetaba con fuerza la cabeza entre sus manos.
"Haz que se detenga, por favor haz que se detenga!"
¿Qué era lo que había hecho? ¿Cómo había llegado a tanto? ¿Cómo podía ser que amándola tanto como lo hacía, la había condenado a vivir la misma vida de dolor que siempre terminaba con su existencia?
"No me dejes aquí sola"
¿Cómo era que siempre terminaba acabado antes que ella?
"¡No me dejes aquí sola!"
Incluso cuando al final era ella quien se difuminaba.
"Tienes que pensar que quizá, no estés destinado a estar con ella"
Él lloraba mientras escuchaba aquellas voces, voces de sus familiares y amigos, de gente que lo quiso y de gente que lo odiaba.
"Sé que mi hija te eligió. Pero desearía que no lo hubiese hecho."
¿Era realmente tan despreciable? ¿Tan inútil? ¿Tan egoísta como para perseguir sus ideales por encima de su bienestar?
"¿Por qué no simplemente la haces feliz?"
O era simplemente ese deseo de tenerla en bien, lo que acababa destrozándoles el corazón?
"Déjala ir." -Le había dicho Adonis -"Así sufrirás menos."
Habiendo tenido tantas oportunidades de empezar de nuevo, tantas opciones a elegir, ¿por qué era que siempre terminaba arrastrándose hacia ella?
"Ella representa tu perdición"
No. En este punto no había modo de negar nada. Lo entendía perfectamente todo como para esconder lo que había sentido. Lo que había pensado, lo que lo había llevado a hacer lo que había hecho entonces. Pensando que todo era en bien de ella.
"Puede que Helena te permita arreglar lo que arruinaste"
Allí terminaron sus lamentos. El mal trago era tan fuerte que no le permitía seguir lamentándose.
I've said goodbye
Set it all on fire
Gotta let it go, just let it go
Miró hacia el cielo oscuro, donde la luna brillaba con una luz tenue, casi apagada.
-Nada puede arreglar lo que arruiné. -Dijo en voz alta. -¿Verdad Beryl?
En el silencio de la noche, parecía que la misma Luna contestaba su pregunta.
Tres días pasaron con prisa. La grabación del sencillo había resultado ser perfecta, al decidirse grabarse justo en medio de una carrera, siendo cada uno de los chicos parte de los conductores, Haruka había tenido que ver en el asunto y todos no podían estar más contentos. La situación entre Mina y Yaten parecía estar volviendo al estado en el que se había encontrado en un inicio, con él intentando fastidiarla y terminando siendo él el fastidiado. Sin embargo, la relación dio un giro en el último día de grabación, cuando en el último día de grabación Mina había intentado hacer una maniobra de derape en una curva cerrada; todo habría estado bien si el platino no se hubiese atravesado pensando que ella no estaba lista para hacer aquello.
¿En qué estabas pensando?', fue lo primero que le gritó en cuanto lograron bajar cada uno de su respectivo vehículo (ambos habían terminado estrellándose contra el muro de contención). Contrario a lo que esperaba, se encontró con una furiosa Mina.
'Eres tú el que no sabía lo que hacía!'
'Pudiste matarte!'
'Claro que no! Llevo corriendo en autos de F1 desde que Daniel iniciara. Sino pregúntale a Haruka', refutó ésta señalando al rubio.
Fue el momento en el que todo se puso en verdadera tensión, en especial en el caso del aludido que no sabía cómo salir de aquello sin llevarse un golpe en el proceso. Todos los demás que habían corrido a la escena, le miraban fijo, atentos a sus palabras. Al final, se aclaró la garganta para deshacerse de la sorpresa y dijo. 'Mina tiene razón, habría podido hacer esa vuelta sin problemas' Yaten al instante gruñó mientras que Mina sonreía satisfecha, pero en cuestión de segundos intercambiaron sentimientos con lo siguiente que dijo el muchacho: 'Pero, es cierto que la velocidad a la que ibas no era exactamente la adecuada y en cierta forma Yaten tuvo razón en preocuparse'.
Serena y Seiya se golpearon la cabeza con una palmada directa a la frente, Andrew y Artemis suspiraron con una pesada resignación, mientras que Taiki negaba con la cabeza de un lado a otro. Yaten no tardó en jactarse de aquello.
'Te das cuenta? Incluso tu primo sabe lo inconciente y tonta que er'
Pero nunca alcanzó a terminar aquella frase, cuando instantes después todo se había quedado quieto y en completo shock y perplejidad tras lo que Mina había hecho...
Lo nockeó.
No lo abofeteó, ni lo golpeó como toda una dama. No. Ella lo NOC-KEÓ, con toda la fuerza de senshi que poseía.
'Eres un idiota!', fue lo que le había gritado antes de salir dando tumbos por la pista en dirección a la salida. Yaten permanecía en el suelo sujetándose la nariz que ahora sangraba. Y por ende, la grabación fue suspendida. Desde entonces, (ya sea por enojo o por orgullo) el platino no se le había vuelto a acercar.
Pese a todo, Mina sentía que se había quitado un gran peso de encima. Ya no le importaba lo que Yaten pensara de ella y aunque se habían distanciado, no habían vuelto a tener enfrentamientos con el enemigo, de modo que no tenía que preocuparse de otra cosa que no fuera entrenar a las chicas, a quienes había puesto al tanto de toda la situación.
Se detuvo en su caminar al llegar a la entrada del edificio en el que se llevaría a cabo la recepción que celebraba el campeonato previo al de NASCAR. Miró por encima de su hombro para encontrarse con la imagen de su princesa sonriendo en éxtasis aferrada de la mano del moreno, que no era otro que Seiya, quien a su vez compartía aquella sonrisa.
I let it go, and now I know
-Te amo, les había escuchado decirse instantes atrás antes de salir de su habitación para entrar en la limosina que los había conducido ahí. Últimamente sentía que fungía de chaperona. En esa ocasión la misma Serena le había pedido que se fueran después de todos los demás y que compartiera un momento a solas con ella. No entendía porqué, pero no estaba dispuesta a negarse.
-Pase lo que pase, yo siempre te elegiré a tí.
Ése era Seiya, tomando el rostro de Serena entre sus manos, justo antes de besarla. La idol sonrió conmovida, sabía lo que ambos habían tenido que soportar los últimos tres días, en especial él. Serena no estaba muy contenta de que Seiya cantara con Michiru la letra compuesta en honor a Helena, que no había sido otra más que la misma Beryl, pero al final (justo como ella lo había predicho) había terminado aceptando y perdonando aquello, no había sido su culpa en primer lugar.
Serena no le había platicado nada sobre Seiya a ella y había comprobado que tampoco le había dicho nada de su secreto a él, a pesar de que ambos se habían asincerado con respecto a sus recuerdos. Eso la había hecho feliz, pues significaba que respetaba la confianza de ambos, pero por otro lado era obvio que confiaba aún más en Seiya. Mina puso sus manos sobre sus caderas.
-Más vale que te des prisa, no nos esperarán por siempre. -Le dijo.
-De acuerdo -sonrió Seiya antes de voltear a ver a Serena una vez más -Vuelvo enseguida -le dijo.
-Sí -asintió ella, a sabiendas de que no podría entrar sino hasta después de que terminara la sesión de fotos, de momento tendría que esperar en la recepción como todos los demás invitados. Observó desaparecer a Seiya tras la cortina que dividían la sala principal del salón de recepción. Pero cuando Mina estuvo a punto de irse también ella la detuvo.
-Espera Mina, quiero decirte algo.
-Ya me preguntaba cuándo vendría ése momento a solas -respondió ésta, aceptando que la detuviera por la muñeca donde sus cabellos ahora en rizos se perdían con los de ella hasta confundirse. Ambas llevaban el cabello suelto y rizado.
-Escucha Mina... yo...
-¿Qué ocurre?
La sonrisa se perdió al notar que aquello era serio. Después de un rato de pelear con las palabras, su prima al fin confesó.
-Quiero que sepas que yo también soy una sailor -los ojos de Mina se abrieron en verdadero asombro que Serena confundió con sorpresa
A brand new life is down this road
-soy Sailor Moon o al menos lo era -balbuceó, sintiéndose pequeña al ver la cara de desconcierto de su compañera, como si de pronto la deprimiera escuchar aquello -te enseñaría mi broche como tú hiciste para probártelo pero, en casa, bueno, creo, que lo ...¿Mina?
La aludida lloraba tras haberse lanzado sobre su compañera y envolverla en un fuerte abrazo.
-Gracias Serena -le dijo entre sollozos a una confundida Serena -Muchas gracias
-¿Por qué... agradeces? -cuestionó y de pronto todo cobró sentido en su cabeza -ya lo sabías! ¿verdad?
-Siempre lo supe, pero no quise presionarte a que me lo dijeras. -Le dijo y luego se separó para mirarla a los ojos, ya no lloraba, pero el brillo de las lágrimas aún seguía ahí -Quería que tú misma me lo confesaras porque era lo que querías, porque confiabas en mí. No quería obligarte a ser alguien que no deseabas ser. Si querías huir incluso de ello yo estaba dispuesta a trazarte una vía de escape.
And when is right, you always know
Ésta vez fue el turno de Serena de sorprenderse y de derramar lágrimas como su compañera.
-Todo este tiempo has estado cuidando de mí y yo sin saberlo.
Mina le acarició una mejilla con el dorso de su mano.
-No tienes que lamentar ni agradecer nada, lo hago porque te quiero no porque sea mi deber -le aseguró sonriendo -eres mi prima y mi mejor amiga antes de ser mi princesa. Fuiste tú quien me enseñó eso.
-Gracias -sollozó.
So this time, I won't let go
Volvieron a abrazarse después de aquello, durando un largo rato en el gesto hasta que el mismo Artemis salió a buscar a Mina y la razón por la que se retrasaba. Esta vez la presencia del hombre no fue desapercibida para Serena quien miró con complicidad a su compañera, Mina le aseguró que le contaría todos los detalles de los que la había dejado fuera tan pronto tuvieran tiempo de estar solas. Y bajo ésta promesa se despidieron.
Se había quedado tranquila hasta que dicha tranquilidad se perdió al darse cuenta de que se había quedado sola en un mar de gente que poco conocía. Haruka al parecer aún no había llegado, Lita, Amy y Rei se habían ido antes que ella y ni siquiera sabía si estarían en el salón igual que ella o si habrían tenido la suerte de escurrirse entre los guardias y entrar a la sala donde se preparaban los competidores.
La joven sacudió la cabeza.
-Todo estará bien. -Se dijo a sí misma para convencerse, sosteniéndose con fuerza al barandal del balcón al que había salido. Tenía que ser fuerte si quería dedicarse al mundo del espectáculo, ésa no sería la única vez que se encontraría sola deambulando por pasillos de fiestas donde no conocía a ningún alma.
-Vaya, volvemos a vernos.
Al menos no hasta ése momento. No tenía que voltear a verlo para saber quién era, la irritación se había plantado al instante en su ser y ya se había vuelto hacia él justo a tiempo para verlo cerrar la puerta tras de sí y dirigirse hacia ella, todo él en un traje gris Channel.
-¿Tú de nuevo? -le cuestionó cruzándose de brazos para recargarse de espaldas al barandal.-Cualquiera diría que me acechas
Darien soltó una risa apagada, aunque por dentro de verdad estaba divertido.
-Yo podría pensar lo mismo, considerando que ésta es área de corredores -le dijo extendiendo su brazo izquierdo donde sostenía una copa de vino, para describir toda el área del salón.
Serena sintió deseos de abofetearlo ahí mismo, a ella nadie la menospreciaba, se dijo.
-Si lo dices por la fiesta de patrocinadores eres tú el que está muy por debajo de mí
Él hizo una mueca al oír aquello y paso la vista por la figura de ella, envuelta en un vestido vintage color guinda con guantes negros y su pelo suelto en rizos sin duda asimilaba a una modelo famosa, pero su actitud dejaba mucho que desear, se dijo.
-Te enalteces mucho tan sólo por ser la hermana de Tenou
-Ja! Aprende a distinguir -le recalcó elevando la barbilla -Para que lo sepas soy la manager de Lights y la prima favorita de la gran Minako Aino
El muchacho dejó salir un silbido.
-Vaya, me has dejado asombrado -sonrió, entendiendo ahora la molestia de ella -No parecías de la realeza
Ahora fue el turno de ella de hacer muecas.
-¿Siempre eres tan engreído?
-Sólo cuando no me siento bienvenido -respondió sonriendo.
-Da igual. -suspiró -No es como que pueda hacer que te vayas
Ok, pensó Darien, aquello ya era demasiado. No podía recordar una razón lógica sobre el porqué a ella él le disgustaba tanto. Salvo por el hecho de ser rival de Haruka no había un motivo justo para odiarlo, así que ¿por qué era así con él? Eso ya iba por demás de un simple juego, así que decidió abandonar de una vez su fachada, sin saber que ganaría más de lo que esperaba.
-¿Por qué me desprecias tanto?
La pregunta reverberó en la mente de la rubia, que no podía tampoco encontrar una razón para justificar la irritación que le provocaba; era simplemente como si algo en su sistema le advirtiera que debía alejarse de él de aquella forma. Pero incluso eso sonaba ridículo, Darien no podía ser una mala persona o alguien de quién preocuparse si su mismo hermano confiaba en éste. Así que al final cedió.
-No lo hago -le dijo intentándo convencerse más a sí misma, él pareció darse cuenta y sólo entonces ella suspiró irguiéndose al hacerlo para dar un paso hacia él -empecemos de nuevo ¿quieres? -le pidió ofreciéndole la mano.
Él aceptó de buena gana.
-De acuerdo y quizá esta vez puedas decirme tu nombre -le dijo tomando su mano en la de él, el contacto a pesar de haber sido tenue fue suficiente para hacer correr algo parecido a la adrenalina en su sistema y se preguntó si ella lo notaría, para su suerte la chica estaba congelada en su sitio dejando en evidencia que no había reparado en lo que él decía -No te habías dado cuenta -rió él con fuerza aún sin soltarla
Ella apretó la mano de él al instante, movida por el enojo.
-¿Quieres saberlo o no? -le gruñó
Él hizo un esfuerzo por dejar de reír.
-Sí, claro -le sonrió.
-Me llamo Serena -le dijo todavía sonando altiva, aunque ésta vez él no se molestó, era obvio que ella estaba tratando de ocultar su verguenza.
Darien estaba por decir algo para hacer desaparecer la tensión del cuerpo de Serena, cuyo nombre le había resultado perfecto en su persona, cuando varios gritos provenientes del salón y sonidos de golpes acabaron por romper la escena. Las luces se habían ido en todo el edificio.
-¿Qué está pasando? -cuestionó asustada la rubia mirando en todas direcciones.
Darien por su parte había entrado en modo alerta al distinguir al instante las presencias de dos de los generales de la tierra. Y si no fuera por Serena sin duda ya se habría transformado usando el cristal dorado, tenía que ponerla a salvo se dijo.
-Maldición, tenemos que salir de aquí -le dijo tirando de ella, de la mano que aún sujetaba con la de él, en dirección al jardín que rodeaba el edificio.
Pero ella se detuvo en el acto, plantando con fuerza los pies sobre su posición en el suelo.
-Espera, Seiya y los demás siguen adentro
No supo exactamente cómo pasó...
-No!
Pero ella sin ningún problema, había conseguido soltarse de su agarre.
-¡Detente, no vayas!
Y de pronto estaba de nuevo en Tokyo de Cristal.
"¡Usako!, no vayas!", había gritado esas palabras cuando ella desapareció por aquél pasillo en dirección a la torre en la que perdería algo más que su vida.
Y así como vino el recuerdo, así se fue.
Darien se sacudió la cabeza con reproche, para deshacerse de aquellos recuerdos -No hay tiempo para esto. -se dijo -Debo transformarme.
Y aprovechando la reciente ausencia de espectadores, así lo hizo.
...
-¡Seiya! ¡Mina! -Serena entró al salón gritando sus nombres, entre multitud de personas que corrían hacia la salida -"Por favor, que estén bien" -rogó al atravesar el pasillo, en donde todo estaba en una inquietante calma. Al notar esto, dejó de correr hasta detenerse frente a la entrada del salón de los competidores, antes de tomar valor y entrar -¡Aah!
Pero la escena frente a sí la dejó sin aliento. Había tenido un sueño tan parecido a éste, sólo que las personas en éste estaban muertas y al menos los cuerpos caídos del personal y de los corredores estaban al parecer dormidos, sobre el suelo.
-Rayos, no se suponía que tendríamos espectadores
La voz de aquél hombre la hizo reaccionar. Clavó su vista en él, era un hombre aparentemente de unos veintitantos se dijo, con el cabello casi tan rubio, largo y ondulado como el de ella. Y salvo por la evidencia de la energía acumulada en sus manos, no tenía un semblante maligno. Serena no lograba ubicarlo, jamás había prestado atención a sus recuerdos y aquello había sido hace tanto tiempo que apenas y pudo determinar que sería un general del shitennou.
Si habían renacido sin Metalia, aquella escena no tenía sentido.
-¿Qué le están haciendo a la gente? -le gritó -¡Déjenlos en paz!
Zyocite suspiró, siendo tan cuidadoso como era, el tener la presencia de ella ahí era un claro fallo que no toleraría.
-Me temo que eso no se puede. -Le dijo. -Además, no son verdaderos hijos de la Tierra
-¿Qué dices? -Apenas y tuvo tiempo de preguntar aquello -¡Aah!
Cuando el chico le había lanzado un ataque directo, ella fue incapaz de protegerse a tiempo y salió disparada hacia atrás por el aire.
-Eso te pasa por entrometida -le dijo -¿Qué?
-Te tengo
-Maaster
Pero la rubia había sido atrapada justo a tiempo por nada más y nada menos que el mismísimo Tuxedo Mask. Zyocite se había congelado en su sitio al reconocerle, aquello tampoco lo había previsto y por instante pensó incluso en escapar; contrario a lo que sentían sus hermanos, él no tenía intención de pelear contra él. El pensamiento de Serena era algo parecido.
Aquella cercanía, aquél calor, aquellos ojos... eran demasiado para ella, su corazón se paralizaba y luego latía de prisa una y otra vez, repitiendo el ciclo; sentía que se ahogaba, que el aire que llegaba a sus pulmones no era el suficiente. Allí frente a ella estaba el más grande de sus miedos.
-No!, Suéltame! -le gritó alejándo el rostro de él con sus manos en toda la extensión de sus brazos, pataleando, forcejeando.
-Tranquila, detente! -trató él de calmarla en vano, mientras intentaba sostenerla aún en sus brazos, decidido a no dejarla ir así como así. Tenía que protegerla.
-¡Aléjate de mí! -se giró como pudo en su abrazo, con los ojos cerrados y lanzando golpes con las manos, consiguiendo darle uno a él en la cara. Pero contrario a lo que tenía en mente, aquél golpe sólo terminó por despertar y molestar al moreno, que la sujetó con fuerza con ambas manos, incándose en el suelo con ella para evitar que siguiera pataleando y pegando su frente a la de ella para conseguir su atención.
-Escucha! -le gritó consiguiendo que ella le mirara sobresaltada. Azul con azul se encontraron, como si fueran un reflejo del otro y así era, veía su reflejo en los ojos de él y eso no podía ser bueno. -Estarás a salvo conmigo -le prometió.
"There's only one thing left here to say...
Y en su voz había el eco de una antigua promesa, tersa como el satín y dulce como miel, así se sintió ella entre sus brazos y por un instante...
-Te lo prometo -le aseguró.
Sólo pudo creer en sus palabras.
...Love's never too late"
-Master!
-Neflyte!
Ambos generales estaban flotando en el aire, Zyocite le miró cuestionando su presencia pero con la alarma en los ojos, el pelirrojo tenía en sus manos una esfera negra de energía dispuesta a atacar, era el cristal negro reparó el rubio. Tuxedo Mask y Serena también estaban atentos, reconociendo a su vez dicha piedra
-¡Esta será la última vez que nos dejas en segunda! -le dijo justo al atacar
-No! -gritó en vano Zyocite a sabiendas de que no había forma de detener aquello.
I've broken free from these memories
I've let it go, I've let it go
-¿Pero qué?
Pero justo cuando todo se creía perdido, cuando el mismo Tuxedo Mask caía en la cuenta de que no tenía forma de proteger a Serena sin que ésta saliera lastimada, fue la misma Serena la que parecía entrar en un trance, todos ajenos a ella, la chica levantó la vista fijándola en el poder del cristal negro transformado en aquella esfera; extendió su mano izquierda hacia éste y el símbolo de la Luna brilló con fuerza en su frente.
El poder del cristal plateado resonaba en su cuerpo y chocó al instante con el del cristal negro reflejándolo en dirección a Neflyte; Zyocite voló hasta su hermano al darse cuenta, intentando protegerlo, abandonándose a recibir el golpe por él. Pero no sucedió eso, de la nada un hoyo negro se abrió frente a ellos tragándose la energía, otro más se abrió a sus espaldas y dos manos conocidas tomaron del cuello del traje a cada general, huyendo de aquella escena.
And two goodbyes, led to this new life
Don't let me go, don't let me go
-¿Qué sucedió?
Cuando el resplandor desapareció, ambos chicos estaban en el suelo. La gente se removía en una clara señal de que pronto despertarían. Serena estaba a su lado, revisando su cuerpo en alguna señal de heridas, no había ninguna al momento. Tuxedo Mask se la quedó mirando, ¿quién era esa chica? ¿una sailor? ¿y por qué no había sido capaz de descubrir su esencia?
-¿Estás bien? -le preguntó ella con el rostro de pronto muy cerca del de él, que se sobresaltó ante la cercanía, temiendo el que ella le reconociera. Asintió con la cabeza incapaz de pronunciar palabra -Bien. -le sonrió.
Y luego se irguió decidida a irse.
-¿A dónde vas? -le cuestionó al instante, confundido por sus acciones y deseoso de que se quedara con él por otra parte.
-Necesito encontrar a una persona -le dijo ella volviéndose -Es más o menos de tu estatura y el color de cabello es el mismo, pero la mirada es diferente -le describió, en sus ojos había un brillo al describirlo -Entró aquí también y puede que esté en peligro o incluso mal herido -se recordó a sí misma y se levantó con prisa.
-Espera -intentó detenerla, irguiéndose también.
-Lo siento. Pero tengo que encontralo .
"Don't let me go, don't let me go, don't let me go ooh!"
-¡Usako!
Pero fue incapaz de dar otro paso...
Él la había sostenido por la muñeca justo al tiempo en que había soltado aquél nombre. Y de pronto era como si hubiesen entrado ambos en un trance. El cuerpo hacía una cosa, la mente pensaba otra y el corazón estaba en peligro de resquebrajarse.
"No puede ser...", pensaron ambos.
Ella se había detenido después de todo. Y estaba ahí, helada hasta los huesos, igual que él, incapaz de voltear. Y aún así lo hizo, lentamente, como quien intenta prologar su tiempo de vida. Se giró despacio, viendolo por encima del hombro, sin ganas de concederle nada más. Sus ojos tan abiertos como platos, igual a los de él. Había esperanza en esas orbes, pero en las de ella sólo había miedo...
-Mamo, chan?
Hubo alivio en el cuerpo de él. Lo que sólo la hizo temblar más. Su agarre en ella había resbalado ante eso hasta tomar su mano con cariño, con anhelo. Serena comenzó a respirar con difícultad. Mirando sin querer creer aquellos ojos, que buscaban fervientes por ella.
(Won't let you go?, don't let me go
Won't let you go?, don't let me go)
-Usa... -susurró, dándose cuenta al fin del estado de ella.
Serena negó con la cabeza.
-No... -soltó apenas en un susurro, ya no le miraba, sus ojos bailban por la habitación, lejos de él, intentando zafar su mano de él.
(Won't let you go, don't let me go)
¿Acaso pedía demasiado? ¿Qué había hecho él para que ella le temiera tanto? Y sólo entonces reparó en la posibilidad de que ella siempre le hubiese reconocido. Intentó hacer más fuerte su agarre, sin llegar a forzarlo, le estaba pidiendo que lo mirara. Pero ella seguía ajena a él.
(Won't let you go?)
-¡Serena! -Se escuchó la voz de Seiya y eso hizo que al fin clavara su mirada en la de él, gritándole en ese gesto que la soltara.
(don't let me go)
Y el corazón se le partió en mil pedazos.
A/N: Aunque un poco bastante tarde pero Feliz Navidad, pretendía actualizar desde antes pero se me cruzaron las vacaciones, y a la playa que fui no llegaba la señal de telcel xD Por cierto que de nuevo necesito su ayuda con su valiosa opinión, estoy en un debate para elegir la voz de Serena, no me decido entre la voz melódica de Maaya Sakamoto o la dulce Taylor Swift (No critiquen please xD) y Avril Lavigne. Help me please!
Por cierto que la canción que use pertenece a Avril Lavigne ft. Chad Kroeger con el título Let me go; jamás pretendí que la canción sonara de fondo o algo así, traten de imaginársela como un eco de voces que suenan de repente como pausas entre momentos profundos dentro de cada escena, denotando una fuerte emoción y/o sentimiento. En realidad la música de la canción me la imaginé sólo hasta la escena de Darien y Serena (por obvias razones), remarcando que el clímax de la misma es ésta ex-pareja, en donde el sonido de las teclas del piano era de vital importancia para finalizar la escena y remarcar el drama de la misma y la complejidad que representa en la historia el reencuentro de estos dos personajes.
Una vez más con confianza pregunten lo que no les haya quedado claro y con gusto les responderé sus dudas.
Ja ne!
P.S.: Rini en el próximo capítulo. Quedan advertidas.
