Buenas! Ya estoy aquí, cómo prometí! Les dije que seria corto...me temo que tengo poco calculo por que por el contrario a salido bastante largo. Espero que les guste. Es un poco de transito y reflexiones. Pero les espera lo que considero una agradable sorpresa al final ;)
Agradecimientos a: Shandy-Shan , k , SangoaomeOO (Me alegro de que te sorprendiera el resultado del anterior capítulo. Me hizo gracia ver que te sucede como a mí, usamos Posdatas conforme nos acordamos de las cosas que queremos decir n.n) y alei91
Disclaimer: El sensualón de Inuyasha y el resto de fantásticos personajes no me pertenecen (aunque no me importaria darles un hogar XD )Todos ellos son propiedad exclusiva de la genial Rumiko Takahashi.
Advertencia: Yaoi, Angst, Violación, Mpreg, Horror(?), Muerte de personajes.
Rated M
Dialogos(―) Pensamientos (hhhhh) Recuerdos("")
Capítulo 7
Voces en un murmullo. O quizá el viento, quizá las voces de espíritus lejanos. Espíritus...quizá Kagome.
¡Maldita sea! ¿Dónde estoy?
Preguntó Inuyasha en la completa oscuridad de su mente. No podía sentir su cuerpo o su corazón. Estaba encerrado en un mundo apagado lleno de la más absoluta nada. Ni siquiera el movimiento existía...sólo la voz de sus pensamientos profundos. Sólo existía Él, como la esencia mas pura de quien en realidad era. En otras personas, quizá se hubiera tratado de una experiencia extrasensorial maravillosa, pero para él, era quizá uno de los peores castigos que podía experimentar.
Hubiera jadeado si hubiera tenido boca para hacerlo.
Allí, en medio de la nada, era imposible ocultar de sí mismo quién era en realidad... si existiera un ente capaz de sondear en el interior de su mente, quiza apreciaria el espectro de un cuerpo infantil flotando en la inconsciencia de oscuridad. El cuerpo de un niño.
El hanyou se estremeció al escuchar la voz que hacía tiempo había dejado de ser la suya.
¡Yo quería ser un buen papa!¡Quería ser un niño bueno para Kagome!¡Yo quería ser un niño bueno para Onii-chan!¡Para todo el mundo!¿Qué hemos hecho? Ahora yo soy un niño malo, soy malo, malo...los niños malos deben ser castigados...
La boca del espectro infantil se abrió en busca de aire, sin embargo este escapó de su garganta y su interior fue abordado por la sensación de agua. Era imposible sin embargo, lo único que podía haber en ese lugar, era oscuridad.
¡Joder!¡Tengo que despertar!
Gritó Inuyasha no queriendo escuchar su propia voz, los gritos y maldiciones que salían de sus labios solían ahorrarle el trabajo de pensar, ellos se encargaban de apagar esta vocecilla incómoda que seguía siendo él mismo.
Inuyasha jamás lo hubiero dicho, pero ¿La realidad? No había nada más aterrador.
No pasa nada. Dijo la voz infantil. Si trago la oscuridad todo estará bien, si trago la oscuridad ya no tendré que vivir más...
La tentación de perderse...la vida de un cuerpo físico no era lo que se escapaba de entre sus garras.
Mi alma...
Susurró sintiéndo lo aterrador de la situación. No 'estaba perdiendo' su alma. En estos momentos, ya la había pérdido. Su demonio había tomado el control.
Tengo que regresar...mi cuerpo, ¡Dame mi cuerpo! ¡Maldita sea, no voy a ceder a mi demonio ahora!¡Déjame salir!
La oscuridad donde se ahogaba se tiñó de sangre carmesí, y el espeso líquido en el que ahora flotaba inundaba su cuerpo de incertidumbre y tensión. Dolor. Este era su demonio.
No voy a quedar atrapado aquí. ¡Yo soy yo!¡No tú!¡No pienso perder contra tí ahora!
Su garganta quedó atrapada por una fuerza inexplicable que quería llevarle de regreso a su anterior silencio. El niño... era sin lugar a dudas mucho más manipulable que su propio y actual yo.
¡Yo no quiero matar a los seres humanos!¡Yo voy a protegerlos!
¿Estaría en este momento degollando a toda una población de los seres humanos? La imagen de la sangre que en otras ocasiones habían manchado sus manos siempre fue inquietante. La sensación de estar encerrado en este lugar que no se hallaba en el cielo, la tierra o el infierno aún peor. Aunque tenía que reconocer que últimamente estaba visitando muy amenudo. Su sangre demonio debería haber estado satisfecha después de las últimas cacerías y la ingesta de la sangre enemiga a través de su garganta.
Gritó con todas sus fuerzas, empujando su voz más allá de lo que debería para alcanzar el lugar donde él y Él; su alma, debía reposar. La sensación de registrar la corriente eléctrica que en el mundo real se identificaba con el olor y sabor de las lágrimas, la cálida sangre de su demonio la fusionó sobre sí misma. Tristeza. ¿Pero quién estaba triste? ¿Él? ¿Su demonio? Acaso...¿no eran lo mismo?
Volvió a gritar, esta vez mucho más fuerte, su cuerpo infantil creciendo de tamaño para alcanzar su estado normal. Sintió el fuerte pero invisible impacto de una ola de nada disfrazada de sangre queriendo empujarle lejos. El sentimiento de desesperación apuñalándole con sorpresa sobre su espíritu. Su demonio no quería dejarle salir, su demonio estaba arrepentido con él, su demonio...¿Qué había hecho?
Y con un golpe rotundo, todo se apagó y se encendió.
El mareo lo asaltó casi de inmediato al sentir su cuerpo moviendose apresuradamente. Su cuerpo, junto con todas las demás implicaciones de ello. Olores, sonidos, tacto, sentimientos, pensamientos, recuerdos, visión.
Al principio todo era rojo...después poco a poco, siluetas y figuras se vislumbraron sobre la superficie carmesí. Aún cuando su mirada se aclaraba el movimiento no cesaba. ¿Quién demonios tiraba de él? Pero todó impactó sobre él con la fuerza de un golpe seco sobre la tierra tras caer a metros de distancia desde el cielo. Por supuesto, con un impacto así solo podía esperar la muerte o la inconsciencia. Pero eso era mucho desear.
―¿Qué sucede cielo?―Jadeó el demonio de piel blanca como el alabastro y cabello rojo ordenado en flamas desorganizadas. Sus ojos eran grises y le miraban con curiosidad burlona. El demonio estaba desnudo, y él también estaba desnudo, sobre él y con las piernas extendidas.
Un hormigueo en las caderas puso en marcha su sentido del tacto. Miró hacia si mismo con incredulidad, las manos de ese demonio desconocido estaban sujetas sobre ellas y trabajaban su cuerpo hacia arriba y hacia abajo. Bajo él, su intimidad tenía una fuerte erección engrosada y sudada, de color púrpura, que se crispo un poco demasiado arrancando un jadeo de su boca. Se dió cuenta de que estaba sin aliento, y sus propias manos, lejos de rasgar en busca de provocar la sangre, estaban apoyadas sobre el pecho del otro demonio algo más delgado inclinando su cuerpo ligeramente hacia el rostro desconocido. Otra sorpresa inesperada, fue sentir en el interior de su agujero 'algo' que había entrado. No sentía dolor alguno, por el contrario, su cuerpo parecía estar envuelto en escalofríos intermitentes de placer. Quizá lo peor de esa revelación era percatarse de lo muy acostumbrado que su cuerpo parecía a la invasión de sus entrañas hasta el punto de que ni siquiera había notado la presencia intrusa. O en realidad, y a fin de cuentas, el hecho de que él mismo estaba ayudando en el movimiento de vaivén.
Su Shock, creciendo incontrolable en su interior con un deje de horror insano, fue completamente ignorado por el demonio debajo de él, quién se incorporó y abrazó el cuerpo del medio demonio tirando de él más cerca y dejandolo en su regazo sin detener sus movimientos. Su espigón necesitado fue agarrado por las manos suaves del desconocido y comenzó a ser acariciado al tiempo que las agradables embestidas comenzaron a acelerarse.
Inuyasha gimió y comenzó a jadear. Era demasiado para tomar.
Yo...estoy llegando yo,yo...
―Voy...a...―Jadeó sin reconocer su propia voz.
Sus garras se clavaron sobre los hombros del otro y su cabeza cayó sobre el cuello ageno incapaz de mantenerse recta. Ritmo en sincronización, el calor que abrasaba su intimidad y la parte baja de su estómago cortó su capacidad de respirar por unos momentos en los que la presión creció y subió y subió...
―¡Ah!―Un gemido seco, largo y ronco, acompañó su climax cómo su semilla protegida en la sustancia blanca brotó de si mismo manchando los estómagos tanto suyo como de su acompañante. Pronto un sonido similar traspasó su oido al tiempo que su interior era abasallado completamente y las bofetadas de carne contra carne se detenian. La extraña sensación húmeda del fluido en el interior de su agujero maltratado le entregó una rara sensación de satisfacción y contenido mientras la sensación del orgasmo comenzaba a diluirse. La presión dentro de sí mismo también empezó a disminuir y el objeto ageno que se había clavado duramente en él se deslizo hacia el exterior. Un ligero dolor y sensación de vacío se instauró en su agujero. Ahora, su mente tendría que empezar a funcionar correctamente, ¿No?
Una mano desconocida cayó sobre su cabeza y acarició suavemente su cabello, distrayéndole de la voz que estaba gritando dentro de sí mismo por moverse y prestar atención a su alrededor. Estaba tan cansado...¡y se sentía tan bien! Su lado humano a veces era tan histérico...
Seguro...cálido...
Era lo único que podía sentir. ¿Por qué no disfrutarlo? El pulso de su youkai aun rodeaba ligeramente su aura pese a haber recuperado el control, y su karma interior se había repuesto. Su youkai gruñía de pura satisfacción.
¿Por qué alarmarse?
Sus oidos chasquearon repetidamente cuando sonidos más allá de las respiraciones y el pulso de su corazón entraron inesperadamente. Murmullos y...
―¡Duele!¡No por favor!―Una voz femenina gritaba al borde de su garganta. Sonido de golpes y jadeos fuertes.
Inuyasha movió perezosamente su rostro de la calida piel blanca del cuello donde creía haber encontrado un lugar donde descansar y giró su cara aún apoyado sobre el pecho masculino. Sus ojos...¿Qué estaban viendo sus ojos?
Completa oscuridad. Una cueva...los barrotes al fondo...¿un calabozo? Su visión logró adaptarse rápidamente. Un numeroso grupo de mujeres y niños temblaban abrazados unos a otros en el rincón más oscuro. Las mujeres más mayores cubrían la mirada de los niños, ellas miraban aterrorizadas hacia él. Un nuevo grito agudo y el olor de la sangre le llevo a apartar la mirada hacia su procedencia.
Sobre la pared contraria a sí mismo, una chica estaba siendo aplastada por un youkai robusto de cabello verde.
Inuyasha aspiró una respiración propia al ver al demonio abrir las piernas de la mujer demasiado, un sonoro "crack" y un grito atronador indicando su ruptura. Inuyasha no necesitaba ver gran cosa para saber que la chica estaba siendo violada.
Ella esta...pero...
Sus ojos se abrieron como comprensión atropelló cualquier movimiento de sí mismo.
Ella esta siendo violada...de la misma manera que he sido yo...
―¿Qué sucede pequeño hanyou? ¿Ya no puedes más?
La voz afeminada le traspasó dolorosamente como un cuchillo. Sus ojos se dirigieron de nuevo hacia las mujeres, ellas apartaron sus ojos de él, llenos de odio y dolor.
Yo...he sido...delante de todas ellas... pero, ¿por qué? ¿Dónde...?¿Donde estoy? Mi demonio ha...¿Por qué mi demonio querría hacer esto? ¿A mí...? Yo...¡Mierda!
―Es una lástima...aunque supongo que no me puedo quejar...seis rondas es un infierno más de lo que esas débiles hembras podrían conseguir...
El gruñido que se escapó de él fue inconfundible mientras apretaba los dientes dolorosamente, de repente, era consciente de cada parte de sí mismo en contacto con ese hijo de puta. Empezando por sí mismo sentado sobre la erección marchita que, ¡Maldita fuera! Estaba empezando a volver a revivir.
Asco...asco...qué he hecho...¡Joder!
Su grito y ataque resultó inesperado cómo sus garras se clavaron sobre el corazón del demonio, que le miró brevemente con sorpresa e incredulidad mientras su otra mano se clavaba profundamente sobre la carne expuesta del estómago. El demonio gritó de dolor.
―¡Grita!¡Grita maldito hijo de puta!¡Te juro que vas a morir!
La espesa y calida sangre salpicó sobre él mientras sus garras seguían cavando en los intestinos.
Inuyasha sólo podía desquitar su rabia sobre este demonio mientras en su interior ahogaba las lágrimas de frustración y humillación, de dolor y miedo, porque su demonio ya no parecía tener por unico interés la muerte y la destrucción y, ahora, no podía refugiarse en él cuando quisiera ahogar su miseria y no pensar...
Antes de que su obra pudiera estar completa sus brazos fueron fuertemente agarrados y su cuerpo lanzado contra la pared de la cueva. Una risa desagradable escapó del demonio sangrante, que se incorporó torpemente. El otro demonio le gruñó haciendo un gesto con sus colmillos elevados. Un jabalí.
―¡Maldito...!―Inuyasha trato de gritar, quedándose sin embargo en un sonido gutural por culpa de su constante gruñido. Pero el pelirojo sólo volvió a reir irónicamente.
―Vuelve a cambiar estúpido hanyou.―Le espetó mientras se acercaba a él, las heridas sobre su torso cerrándose progresivamente.―¡Tú demonio sabe perfectamente lo que le conviene!
Inuyasha enseñó sus colmillos.
―¡Vete a la mierda!
Y con eso dicho, sus pies se impulsarón sobre la pared y su cuerpo pasó junto a ambos demonios. Él había escapado de esos dichosos barrotes de hierro antes. Sólo era necesario empujar abiertos con fuerza.
Así, sus manos agarraron el metal dispuésto a torcerlo y abrir el camino pero...
―¡Siéntate!
Inuyasha cayó al suelo con cierta incredulidad. En sólo un minuto su estómago fue pateado con dureza.
Yo había olvidado a Takeshi pero..él estaba ¿muerto?
Delante de él estaba el cuerpo del hombre que le había metido en todo este lío. Sin embargo, Inuyasha pudo distinguir perfectamente que su aura era distinta. La chirriante risa que estaba empezando a odiar se hizo eco por encima de la cueva de nuevo. Breves exclamaciones de terror procedentes del grupo de las mujeres, Inuyasha vió desde su posición en el suelo como el demonio robusto volvía a tomar a una mujer de sus cabellos y repetía la operación anterior, estampándola y clavando su falo sin contemplaciones. La otra chica yacía en un charco de sangre inconsciente o...muerta.
El sonido de cadenas y un clic cerca de sí mismo le devolvió a su situación no mucho mejor.
Volvió a ser pateado con dureza contra la pared, ahora, un peso añadido sobre sus brazos y piernas. Inuyasha había pasado por esto las veces suficientes como para saber que estaba encadenado.
―Tsk...muy mal cachorro...estabamos jugando bien hasta ahora.―Se quejó el pelirojo acercándose a él.
―Maldito...voy a matarte...―Gruñó mirándole con los ojos ardientes.
No voy a permitir que me vuelva a tocar. ¡Le arrancaré la maldita cosa joder!
El demonio sonrió, pero se quedó a una distancia segura.
―Dudo mucho que puedas perro...―Le aseguró mordazmente.―¿Sabes quién soy? ¿Te suena al menos mi cara?―Inuyasha se limitó a gruñir.―Yo sí se quien eres idiota, ¡Cómo no saberlo! Los humanos no paran de vitorear tu nombre estúpido...Gracias a tu fama hemos podido localizarte...tú, ¿no tenías otra cosa que hacer que joder nuestro negocio? ¿No podías quedarte tirado en un barranco o algo?―El demonio se acercó y se le quedó mirándo. Lanzó una bofetada sobre el rostro amenzante y clavó sus manos sobre el cuello, apretando sobre los moretones ya existentes. Inuyasha conservó su gruñido―Mataste a mí hermana...hijo de puta... Desde el puñetero día que te hiciste cargo de mis demonios toro, ¡No has hecho otra cosa más que joder!―Un puñetazo en el estómago le arrancó el oxígeno y sin poder evitarlo la sangre se reunió en su garganta y sobre sus labios. Tosió. El demonio se levantó sobre él.
―Se supone que Takeshi debía encargarse de tí cuando llegaras al maldito pueblo. Los lobos estaban haciendo un excelente trabajo capturando a los niños vivos y no podías pasar de ahí...¡Pero no! Ese maldito imbécil pensó que podría quedarse contigo ¿eh?
"Sólo sé que anoche guié a un humano Mushin hasta mi casa y que, al despertar, un hanyou, nada menos que el famoso Inuyasha que ayuda a los humanos, despierta en ella"
Inuyasha recordó las palabras del otro, su mente abriéndose a la luz del sentido.
Es cierto...y...aquella mujer que capturaba a los hombre humanos...pelo rojo...
―Pero ahora...―Inuyasha alzó el rostro y frunció el entrecejo al ser consciente del cambio de voz. Una sonrisa sobre su expresión.―No tienes ni idea de la cantidad de youkais que se han enterado de la noticia y están aquí para comprarte...―Murmuró con un tono suave y seductor, satisfecho. Su mano agarró el collar de cuentas y tiró de él hacia arriba.
―Y este collar...he de decir que Takeshi hizo un buen trabajo con él. Sólo por eso, me he tomado la molestia de pedir a un mononoke que ocupe su cuerpo y tenga cuidado de esta extraña habilidad...
―¡Suéltame maldito!―Gritó lanzándo sus comillos hacia la mano infractora.
―Uhn...estúpido...―Murmuró lanzando un puñetazo sobre su cara.
Inuyasha contuvo el grito al sentir el chasquido de la nariz rota.
―Deja de provocarme estúpido Inuyasha...―Su tono de voz totalmente serio y fuera de la ira, asco en su último tono de voz.―Mi hermana fue una estúpida por dejarse matar por tí...yo no voy a ser igual de tonto. Mejor conservate bien hasta esta noche...―Arrastró sus garras por uno de sus brazos clavando profundamente.― Hemos reunido a todos los de más alta cuna...
―¡Planeas vender a todas estas mujeres!―Le espetó con ira subyacente.
Siempre es igual, ¡Demonios estúpidos que se creen mejores que los demás y pueden hacer lo que desean!
―Pfff...no hacía falta decirlo en voz alta. Eso es evidente.―Se burló mirando en la dirección de las jovenes temerosas.―Fueron los humanos quienes comenzaron este tipo de actividades...nosotros sólo hemos perfeccionado el trabajo. ¡Te sorprendería saber la cantidad de demonios que buscan a los seres humanos como forma de diversión! Juro que al principio yo mismo no lo podía creer...
Pero esta vez no hubo gruñido. No hubo más palabras.
Dentro de él la voz del niño se hizo paso lentamente. Una voz de recuerdos lejanos.
"Sólo silencio, guarda silencio, ellos se irán si lo haces..."
Y eso era precisamente lo que estaba haciendo. Guardar silencio.
―¿Qué sucede? ¿Qué hay con esa mirada?―Pregunto mordazmente ante la oscuridad en la mirada perdida del otro.―Supongo que aprendiste tu lugar, ¿no hiciste tú?
Inuyasha no contesto
―Cómo quieras...―Se quejó con un gesto de desagrado.―¡Ey estúpido jabalí!¡Vámonos, hay cosas que hacer!
El otro demonio miró sin palabras, y con un gesto soltó a la pobre humana temblorosa sobre el suelo. Ambos se deslizaron por la celda y salieron cerrando la puerta tras de sí. El cuerpo de Takeshi estaba apostado como guardia justo al lado de la puerta. Si trataba de salir, usaria el hechizo y le detendría. No había salida.
Sólo cuando los pasos quedaron suficientemente lejos, Inuyasha se permitió el lujo de soltar el aire que contenía.
Encerrado...sólo ¿cuán patético puedo llegar a ser?¿Acaso alguna vez habré dejado de serlo?
Enfocando la mirada, Inuyasha vió tiradas sobre el suelo parte de sus ropas. Pateadas, y llenas de suciedad y...húmedad de origen y olor desconocido...
Mi cuerpo esta sucio...
No podía usarlas en su estado.
Observó a la joven que acababa de perder su inocencia brutalmente y la sangre que se escapaba de sus piernas. Las mujeres estaban tratando de calmarla.
Sin pensar demasiado en lo que consideraba correcto o no, Inuyasha tiró de sus cadenas y caminó a gatas para alcanzaar la prenda sucia. Cuándo la alcanzó y miró en dirección al resto de personas, no era difícil ver el miedo y el desprecio al mismo tiempo brillando en ellas. Quizá por eso cuando hizo una pequeña bola con las prendas y las lanzó sobre ellas todas gritaron y se apartaron de la ropa.
Inuyasha las miró fijamente.
―Usen eso para cubrirla...para cubrirse todas...les protegera.―Susurró en voz baja mientras rehacía su camino hasta el apoyo de la pared.
Pero las mujeres mayores rodearon a la pobre niña y la alejaron de la vista del hombre.
―¡¿Por qué deberíamos?!¡Lo más seguro es que sea una trampa y estes ayudando a ellos!
Inuyasha frunció el ceño y las miró con irritación.
―¿De dónde sacas eso mujer? ¡Estoy tan encerrado como ustedes!
Pero ellas no contestaron y se mantuvieron murmurando entre sí.
―Él abrió sus piernas para ellos.
―Es un demonio ¿no lo ves? Está tan sucio como ellos, la lujuria y el pecado es lo que le mantiene con vida.
―¡Qué buda nos ayude!
Inuyasha tragó saliva ante los murmullos en voz baja.
Al menos ellas no están gritando...
―¿Pero y si dijera la verdad?―La voz era la de una niña. Inuyasha aguantó la respiración en la inocencia de su tono.
―No digas tonterías...―Murmuró una voz igual de infantil.―Yo lo ví, en el pueblo. Él también dejó que usaran su cuerpo...
―Sució y depravado. Por eso le encadenaron. De seguro nos atacaría.
―No...el prefiere los hombres, ¿verdad?
―¿Un hombre con otro hombre? Debe ser por culpa de ser un hanyou...no solo es mitad demonio y humano, él además ha pervertirdo su cuerpo en el sentido equivocado.
―El luce tan raro...su cuerpo es asqueroso. ¿Cómo pueden los demonios compararnos con él?
―Un agujero caliente es un agujero caliente. A los demonios les da igual que sea asqueroso. Lo único que les importa es que pueden satisfacer sus estúpidas necesidades por horas...
Las cadenas hicieron un brusco sonido y las mujeres gritaron en el susto ante le movimiento brusco dirigido hacia ellas. Inuyasha las miró con dureza. Deseaba tan mal para gritarles y hacerles daño...
Pero tú no puedes hacer eso...
Inuyasha cerró los ojos y respiró suavemente retrocediendo hasta su lugar de descanso.
No duelen... Pensó Inuyasha brevemente, autoconvenciéndose. Sus palabras no me duelen. Son la verdad que ya conozco... Mi cuerpo es asqueroso, lo que he hecho es asqueroso, yo soy asqueroso.
Inuyasha abrió los ojos. Ellas guardaban silencio y temblaban.
Supongo que puedo ahorrarles la horrenda visión de mí un poco...
Tiró de sus piernas en el pecho y las agarró con fuerza dejando caer su frente y su cabello sobre ellas. Sólo una pequeña bola de piel y cabello blanco de no ser por las pequeñas orejas.
Eso debería ser suficiente...
Pensó. Aunque en realidad se sentía tan...mal.
Yo ya sabía todo esto. Ya sabía que mi cuerpo estaba mal. Mi vida ha sido siempre una mierda. Ya tendría que estar acostumbrado a ella ¿no?
Brillantes ojos café por un breve momento.
Ella...no. Ella sólo soportó tu cuerpo porque...diablos. Ella me amaba. Y no le dices a las personas que amas lo feo que su cuerpo les resulta. Y sólo fue porque...
Agarró una fuerte respiración por la nariz mientras doblegaba sus emociones al control.
Sólo fue porque ella era diferente...cómo tú. Venía de un lugar extraño con costumbres e ideas extrañas. Ella ni siquiera sabía qué eras cuando os conocisteis.
Sus ojos se abrieron con dolor por un momento antes de mostrar la resignación.
La idea había rondado su mente en ocasiones. ¿Qué hubiera sucedido si Kagome hubiera crecido en esta época? ¿Seguiría siendo ella? ¿O acabaría siendo como Kikyo? Sin respuesta, la real y dolorosa asimilación era que...el amor de Kagome...había surgido de unas circunstancias tan extrañas e increibles que resultaba abrumador no pensar que todo había sido un sueño. Resultaba aterrador saber que jamás volvería a darse algo así.
Pero de nuevo, tú ya has vivido con todo esto ¿no? Tú sabías que hanyous se criaban sólos para vivir sólos para siempre. Hanyous no conocen el amor, no deben. Deberías sentirte afortunado de que al menos has tenido la oportunidad de experimentar algo tan maravilloso.
Una imagen de cuatro personas y un youkai gato caminando entre los bosques, sobrevolando los cielos...luchando mano a mano. Podía verse a sí mismo sobre su kimono carmesí, el rostro moreno con Tetsusaiga en sus manos y una sonrisa brillante. Había luchado con todas sus fuerzas para hacer el bien y desterrar al mal. Lo había hecho y había ganado honor...Algo por lo que sentirse orgulloso.
Pese a lo duro de la batalla. ¿No había estado siempre ahí la satisfacción de la vistoria? ¿De saber que estabas haciendo lo correcto? Había ganado el respeto de las personas que le rodeaban, un lugar donde ser recibido. Y después, la camadería recompensando sus esfuerzos.
En sus recuerdos el estaba rodeado de personas a las que apreciaba y que le apreciaban. Había reido y discutido...había sido tan feliz.
¿Dónde están esos días...?¿Dónde están todos?¿Cómo han podido desaparecer tan de repente? Si sólo...sólo estaban aquí...justo aquí, junto a mí...¿Por qué se han marchado?
Una voz oscura y profunda atacó su mente en la fragilidad.
Se cansaron de tí porque tú ya no eres quien eras. Inuyasha no se dejaba violar como una puta. No permanecía sentado sobre su propia mierda indefenso e incapaz de protegerse a sí mismo o mataba a los seres humanos ¿Junto a quién iban a quedarse?¡Incluso Shippo se ha marchado con Kouga! Le prefirió antes que a tí mismo...¿Lo ves? El Inuyasha que ellos amaron... ya no existe...
Ahogó un gemido de dolor desde dentro. Se sentía mareado y cansado. Sus ojos no tenían ganas de permanecer abiertos y los cuatro arañazos sobre su brazo habían empezado a arder.
Veneno...
Pero no podía...entender esa palabra. Todo estaba empujándole cada vez más ondo y más profundo.
Sólo de pensar que el Inuyasha que emprendía viajes y aventuras había desaparecido. Que ahora sólo quedaba el otro Inuyasha. El que jamás se había marchado. El Inuyasha que luchaba por un único deseo...
Un deseo profundo y oscuro que volvió a abrirse paso sobre él.
Sus propias palabras, mucho tiempo atrás cuando había sido un niño...El sueño reclamándole...
OOOO
"Mioga...no quiero estar sólo...quiero ir con mamá"
El niño caminaba en la noche totalmente sólo, cansado, los ojos con gruesa oscuridad en la circunferencia de sus párpados.
"Amo Inuyasha...su madre ha muerto...usted lo sabe."
"Entonces yo moriré también para estar con ella..."
La escena cambió. Demonios y humanos...todos atacaban, todos golpeaban...un niño gritaba de puro dolor a las embestidas...pero...
"¡No te mereces morir estúpido!¡Tu has nacido para servirnos!¡Sufre tu castigo hanyou!"
Dolor...pero nunca la muerte...
El niño clavó sus garras sobre sus brazos con dureza...el líquido vital manando de ellas. Si las mantenía abiertas la sangre escaparía de él...pero ellas siempre volvían a curar al día siguiente.
Un acantilado frente a sus pies, Inuyasha jadeaba fuertemente. Sólo tomó un momento para lanzarse y saltar...
Dolor...En el dolor. Tanto dolor...su cuerpo inmóvil sobre la ribera de un río.
"Pero ellos aún no vienen a buscarme..."
Caminar por el bosque sobre sus pequeños pies a toda velocidad. Detenerse y...de repente, brillantes ojos ámbar sobre él...
"Una pátetica criatura tal...Algún día te mataré...Inuyasha..."
Una ola de alivio atravesándo su alma. El niño golpeado y sangrante sonrió con las mejillas sonrojadas en felicidad ignorando el dolor mientras le veía desaparecer en la nada de la que había surgido. La calidez...el miedo al dolor desapareciendo por fin...
"Hai...Onii-chan..."
OOOOO
Inuyasha despertó de su ensoñación repentinamente asustado por un fuerte sonido. Pese al reciente despertar su mente se sentía lúcida. Cómo si sus ojos jamás se hubieran cerrado.
¿Cúando me he quedado dormido?¡Joder! En un momento como este...
Dos personas, dos youkais toro de enorme tamaño entraron en la celda y las mujeres gritaban en el terror mientras eran agarradas y empujadas hacia el exterior sin contemplaciones.
―¡Maldita sea!―Gritó con enfado levantándose y tirando de las cadenas que le sostenían resistiéndo con todas sus fuerzas el agarre sobre sus brazos.
Es inútil...
Uno de los demonios se acercó a él con una sonrisa de autosuficiencia.
Inuyasha se agachó ligeramente y preparó sus garras para atacar pero...El rostro muerto de Takeshi estaba mirándole con una sonrisa rara en su expresión...
El está esperando una escusa para usar la estúpida palabra...
¿Cómo uno de los objetos más queridos que poseía podía ser mancillado de esta manera tan horrible? En cierto modo, el sentido de pertenecer a Kagome había sido reconfortante...ahora eso también se había perdido.
―Quédate quieto perrito...―Murmuró el youkai toro con una voz burlona pero con una evidente falta de malicia. Seguramente, no se trataba de un demonio muy desarrollado mentalmente...Inuyasha gruñó y se retiró ligeramente al ver como acercaba una tela hacia su rostro.
Pero Takeshi está...
Con todo su dolor, sus orejas cayeron laxas en relajación y detuvo su gruñido.
―Buen perrito...―Murmuró el youkai colocando sobre sus ojos la tela y atándola tras su cabeza.
Su cuerpo permaneció tenso por unos momentos mientras se ajustaba a la pérdida. No era un problema realmente grave con todos sus demás sentidos desarrollados.
Has pasado por peores situaciones que esta...puedes sobrevivir a esto...
Alguien tiró de las cadenas que le sostenían a la pared, soltándolas de su seguro y obligándole a caminar.
Puta mierda...
Sus pasos resonaron por los pasillos junto al resto de mujeres que le acompañaban. Pequeños guijarros se clavaron sobre sus pies y su coraźon empezó a latir fuertemente. Podía oler a muchos otros humanos encerrados, pero lo más inquietante era sin lugar a dudas la enorme cantidad de auras demoniacas que se alzaban por encima de su cabeza.
―¡Cuidado con el escalón!
Gritó una voz justo detrás de él antes de que sus dedos de los pies tropezaran con el saliente. Su nariz captó una ligera brisa de aire fresco dentro de la resentida humedad que empapaba el lugar.
Una puerta chirrió y la luz pasó a través de la venda que portaba.
Este es el fin Inuyasha...ahora, un hijo de puta raro va a comprar tu culo de hanyou para sí mismo y no vas a poder hacer nada para detenerlo...
El aire limpio inundó sus fosas nasales. Lo había sentido, en sus pasos torpes y en el leve mareo sobre su cabeza. El veneno aún estaba en su sistema. Se sentía sin fuerzas...dócil.
La puerta se cerro tras él y una multitud de respiraciones y auras quedaron a su alrededor.
Inuyasha no podía ver. Pero sabía que todos estaban mirándole a él.
Volvieron a tirar de sus cadenas obligándole a andar. En la planta de sus pies podía captar perfectamente la textura de la madera que crujió bajo su peso. El silencio en el ambiente estaba ahogándole, el puto-asco-mierda de youki de estos hijos de putas era lo suficiente poderoso como para contraer su corazón una pulgada. Se había enfrentado a enemigos muy poderosos pero...nunca tantos, tan concentrados y a la vez.
No tenía dudas de que le harían un daño terrible si trataba de protestar.
Y cómo siempre...no me matarían. No mientras sea útil para ellos...
Volver a dejar que su cuerp fuera mancillado de esa manera...
Tal vez yo ya estoy muerto después de todo...
Le hicieron subir un último escalón. Las mujeres humanas se habían quedado abajo y respiraban en el miedo y el terror.
Una tarima...
Su cuerpo se extremeció ligeramente. Siempre había sido receloso de su cuerpo. Para quedar expuesto de esta manera.
Esta bién. Qué disfruten de la vista mientras puedan. El maldito que me compre va a tener un infierno de problemas conmigo...
Era extraño. Inuyasha había contemplado estas atrocidades antes. Los humanos gritaban para vender los cuerpos como mercancia. Vociferaban las mejores y más adecuadas personas y los que deseaban comprarlas..bueno, ellos tocaban y miraban el cuerpo como si se tratasen de animales. ¿Cómo lo sabía? Maldita sea si no había pasado por una situación así antes...muchos años atrás.
Y al final saliste inmuno y escapaste del cabrón que pagó por tí una fortuna...
Un ligero murmullo, lo suficiente bajo para no ser escuchado por sí mismo pese a sus habilidades.
Pero en aquel caso fue un estúpido y débil humano..yo...¡Maldita sea, no!¡No pienso rendirme!
Alguien agarró su brazo derecho. El olor le dijo que se trataba del demonio de cabellos rojos.
― El hanyou queda vendido a la casa de nuestro celebrísimo señor del sur...
Todos los músculos de su estómago se retorcieron sobre si mismo en un nudo imposible de dolor.
Señor...del sur...
Le estaban empujando ligeramente fuera de la tarima, cuando todo se detuvo.
―Ah...dada la oferta replanteada, ofrezco mis disculpas. El hanyou queda otorgado a la Casa de Occidente. Mis felicitaciones a la compra...Dirijase junto a mí para cerrar el trato totalmente...
Su corazón se detuvo.
Oeste...¿Casa del Oeste? Pero...ese es...
La voz de Mioga hizo eco en sus oidos.
"Su padre era le Señor del Oeste...ahora, su hijo promogénito Sesshomaru ocupa su posición..."
Inuyasha perdió su mente mientras sus pies eran arrastrados hacia un camino y una habitación desconocida.
Sesshomaru...
Buajajajajaj! Y ahí se quedó XD Ok ¿Qué esta pasando aquí? ¿Por fin se encuentran Inuyasha y Sesshomaru? ¿Qué le dirá este último? Mmm...¿Cuál es el deseo de Inuyasha?
¿Se habían imaginado la explicación a todo lo que le ha sucedido a nuestro Inu? Siii, se que soy mala, pero ya lo tenía preparado desde el principio XD
Las escenas que traten sobre los recuerdos de Inuyasha no serán explícitos debido a que tengo una historia preparada sobre toda su infancia (bastante larga cabe decir) que publicaré más adelante en el tiempo.
En fin, ¡Hasta la próxima! Se admiten expeculaciones, siempre es divertido saber las teorías de mis seguidores ;)
Próximo capítulo:Voy a tener un fin de semana difícil, así que, hasta el Jueves no creo que tengan noticias mías U.U
