Historia basada en la serie de Nickelodeon Oye Arnold creada por Craig Bartlett, nada es mío, excepto la idea de esta loca historia xDD
Agradezco a todos sus comentarios y no se preocupen, acepto los constructivos, los de aceptación, los de ideas y opiniones diversas con respecto a la historia (eso incluye las críticas tanto buenas como malas), los OCC , etc.
Esta Ova, es una escena que tenía planeado meter en la historia original. Pero después de su tiempo, me di cuenta que no era necesario en ella ¿Pueden creer eso? Conforme avanzaba en la historia me di cuenta que ya no la utilizaría, pero aquí está, este era el proceso en el que Arnold empezaría a sospechar de muchas cosas y sus propios padres le dirían a él acerca de la familia que dejo atrás.
La canción que inspiró dicha escena fue Someone like you de la grandiosa Adele, aquí les escribí solo la traducción porque creo que en su momento los lectores de habla hispana leemos y entendemos más lo que quiere decir uno con ello. Aun que sé que es un sacrilegio hacer tal cosa, así decidí dejar el asunto.
Sin más, les dejo la OVA 5 de Rocket Brothers.
OVA 5 En algún tiempo.
Celebraban todos en el tejado de la pensión, y ella se sentía una intrusa, así que con el ponche que hacia rato Pookie le había dado, se mantenía en una orilla del lugar y observaba la ciudad, con las luces en esa noche. Sabía que Pheobe, Gerald, Lilia, Briany y Wolfgang la vigilaban. Y entendería de igual manera si Stella, Miles o los abuelos lo hicieran. Aún se preguntaba porque había aceptado el estar ahí, celebrando la llegada de Arnold y su… esposa.
Una esposa que tenía un hijo de él. ¿Por qué diablos seguía ahí? Ahora tendría que ingeniárselas con sus hijos para en un futuro explicarles que tendrían un hermano o una hermana… Arnold regresaba y le ponía las cosas de cabeza. Y ni aun con el ponche no sabía cómo pensar claramente.
Pero al repasar con la mirada el lugar, se fijó detenidamente en el piano de cola negro que le pertenecía a Pookie. Y en instantes, sentía que necesitaba sacar todo ese pesar que Arnold lograba hacerle salir de su ser. Y fue así que con paso seguro, se dirigió a el instrumento que solo su amiga Pheobe, sabía que tocaba, y lo hacía gracias a su testarudez cuando era una niña, una niña que deseaba sus padres le notaran y le elogiaran como veía que le hacían con su hermana cuando tocaba el piano de pared que tenían en la casa Pataki.
Por un momento sonrió al recordar el cómo había aprendido con tutoriales de video que encontraba en internet y con la misma Pookie que la había atrapado un día tocando las teclas de ese misterioso instrumento que vive en el tejado de esa pensión.
Logró sentarse en la butaca especial de Pookie, podría decirse que era el trono de la abuela de Arnold, el trono de la reina. Y empezó un tocar con lentitud una canción que sabia demostraría todo su pesar en ese momento.
Pookie y Pheobe enseguida reconocieron de que canción trataba, logrando que Pheobe cubriera su boca con una de sus manos mientras negaba con la cabeza, y a ella no le importó.
Pookie solo le sonrió tristemente, pero hizo un ademan para que Wolfgang no se acercara a ella y con su mirada y un movimiento de cabeza, agradeció el gesto de Pookie y comenzó a cantar, sin mirar a Arnold, porque sabía que si lo hacía, lloraría y no quería eso, ya no quería eso.
Oí que te habías establecido,
que encontraste una chica, y que estas casado ahora.
Oí que tus sueños se volvieron reales,
supongo que ella te dio cosas que yo no.
Viejo amigo, ¿por qué estás tan comedido?
No es propio de ti el contenerte o esconderte de la mentira
Odio aparecer de la nada si haber sido invitada,
pero no podía estar apartada, no podía evitarlo.
Esperaba que vieras mi cara, y que recordaras,
que para mí, esto no ha terminado.
No pasa nada, encontraré alguien como tú.
No deseo nada, salvo lo mejor para tí.
No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:
"A veces el amor dura, pero otras en cambio duele"
"A veces el amor dura, pero otras en cambio duele, si "
Sabes como pasa el tiempo,
solo ayer fue el momento de nuestras vidas,
nacimos y fuimos criados en una niebla recordatoria,
encadenados por la sorpresa de nuestros días de gloria.
Odio aparecer de la nada si haber sido invitada,
Pero no podía estar apartada, no podía evitarlo.
Esperaba que vieras mi cara, y que recordaras,
Que para mí, esto no ha terminado.
No pasa nada, encontraré alguien como tú.
No deseo nada, salvo lo mejor para tí.
No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:
"A veces el amor dura, pero otras en cambio duele", si.
Nada se le compara, sin preocupaciones, o cuidados.
Las lamentaciones y errores son productos de la memoria.
¿Quién podría haber sabido lo amargo que esto sabría?
No pasa nada, encontraré alguien como tú.
No deseo nada, salvo lo mejor para tí.
No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:
"A veces el amor dura, pero otras en cambio duele"
No pasa nada, encontraré alguien como tú.
No deseo nada, salvo lo mejor para tí.
No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:
"A veces el amor dura, pero otras en cambio duele"
"A veces el amor dura, pero otras en cambio duele, si "
Cuando terminó de tocar la última nota, se paró lentamente del taburete y se dirigió a Stella y Miles que se encontraban con la mirada triste, pues entendían el mensaje de adiós que le estaba dedicando Helga a Arnold. Y no podían dejar de sentir pena o tristeza, pues sabían que su hijo tal vez nunca recordaría el amor que tuvo por la rubia, gracias a ese accidente que tuvo en Inglaterra.
-Gracias por la invitación, pero es momento de que me retire. Los gemelos no tardaran en despertarse para escabullirse a mi cama.
-Lo entendemos, Helga- Pronuncio con lentitud las palabras, Miles. – ¿Deseas que te llevemos?
-No es necesario, necesito caminar un poco. Además, la casa no queda tan lejos…
-De acuerdo, pero ¿prometes marcarme?- Le pidió Stella con los ojos rodeados de lagrimas que evitaba derramar.
-Claro… solo no la esperes muy pronto…
-De acuerdo- Aceptó la condición de la rubia y se acercó para abrazarla, seguido de Miles. Sin notar ninguno de los tres, que Arnold los veía a los lejos y extrañado, le fue a preguntar a Gerald las dudas que aun tenía en su cabeza.
-Oye, Gerald, ¿Desde cuándo Helga es muy aprecida por mis padres?
-Desde secundaria, viejo…Pero desde antes por tus abuelos, ¿no lo recuerdas?
-No-A de ser parte de los recuerdos que he perdido desde mi accidente.
-Es una lástima viejo…-Le dijo Gerald, mientras veía a Helga intercambiar unas palabras con Wolfgang para después desaparecer por las escaleras de incendios.- Porque serias aun más feliz de lo que ya eres.- Mencionó de manera baja
-¿Qué decías?
-No, nada, viejo. Y dime, ¿Cómo se llama tu hijo?- Dijo cambiando de tema, mientras miraba a Amelié a lo lejos, que lucía su figura en un hermoso vestido verde.
-Su nombre es William como su bisabuelo. Yo quería llamarlo Phil. Pero Amelié no me lo permitió- Decía a la risas el rubio, ¿tú qué opinas?
-Si, es mejor que siga llamándose William-Respondió analizando la respuesta. Pues a su mente llego la imagen de Phil, el hijo de Helga. Mientras que William era igual a su madre, con el pelo castaño y mirada azulada.- ¿La verdad, Arnold?
-Claro, Gerald…
-Pregúntale a tu abuelo y tu padre si quisieran que le llamaras a algún hijo tuyo Phil
-¿Y eso?
-Por que para ellos, Phil ya no está disponible…
-¿Cómo?- Mencionó extrañado y sorprendido el rubio.
-Enserio, viejo. Habla con ellos. Yo solo sé que hay cosas que debes tomar en cuenta. Y no me corresponde a mí decírtelas.
El rubio se extraño al escucharle, pero no optó por seguirle insistiendo. Gerald nunca le había fallado, mentido o engañado. Así que le haría caso a él, más que a su instinto o su corazón que aún le seguida doliendo después de escuchar a la rubia cantar.
