Historia basada en la serie de Nickelodeon Oye Arnold creada por Craig Bartlett, nada es mío, excepto la idea de esta loca historia xDD
Aquí le dejo una Ova corta que hace mucho tuve rodando en mi cabeza. Espero y lo disfruten.
Breaking The Habit.
Dolía.
Dentro de ella lograba sentir ese dolor. Todo después de haber escuchado esas cuatro palabras.
-He conocido a alguien…
Alguien que, por lo que acababa de entender, era alguien único, exitoso, fantástico y… bello.
Pero sus oídos solo zumbaban en ese momento.
Había jurado que había escuchado algo romperse, ¿Era su imaginación?
Volteo a mirar a su alrededor tratando de encontrar algo en el suelo, esparcido en pedazos… pero no había nada.
Entonces, ¿Qué estaba pasando?, ¿Qué estaba haciendo ahí?
Recordaba que debía arreglar su nuevo estudio. Y cuando hizo una pausa, se había decidió a marcarle a Arnold. Pero el solo le hablo de una chica. ¿Amanda? ¿Amelia? No recordaba el nombre. Respiro largamente y cuando dejó salir el aire, noto que tenía aún el teléfono en sus manos.
¿Había colgado?
No lo recordaba.
Con su mano temblorosa, dejo el aparato en su lugar. Encima de su nuevo escritorio.
Ella había marcado… había roto su habito para hallar actualmente su peor pesadilla.
¿Su ausencia de casi dos meses se debía a eso? ¿Una chica?
Él la había dejado. Le dejo después de que ella le demostró su amor.
¿No era acaso lo suficientemente buena para él?
Por un momento sintió que le faltaba el aire… necesitaba salir de ahí.
Subió las escaleras despacio… y cuando llego al final de ellas sentía que aun no era suficiente.
Necesitaba "Sentir".
Necesitaba algo que quitara la pesadez que tenia dentro de ella.
-¿Helga?
Pheobe le miró a los ojos. Su amiga se había acercado a ella y no supo en que momento fue eso.
-¿Helga?- su voz sonaba distante, aunque podía verla ahí, frente a ella.
Quería decirle que todo estaba bien…
Quería mentirle para que no supiera que pasaba.
Pero su propósito solo quedó en eso, ya que sus ojos dejaron salir las lagrimas… sin decir realmente ella nada, sin gemir de dolor, sin hipar por la falta de aire… solo caían de sus ojos, de manera silenciosas.
No supo que mas sucedió después, de repente estaba sentada en la sala con Pheobe a su lado, entrando en desesperación al tratar de hacerle reaccionar, al tratar de que dijera algo.
Sonó el teléfono.
Lo escucho todo a lo lejos, pero igualmente no se movió para recogerlo. Pheobe tuvo que hacerlo.
Era Stella. Debió de haber marcado al saber que Arnold… Arnold…
-¡No!- Gritaba dentro de ella- Que no le diga… No quiero su lástima. Es mi mejor amiga… es mi hermana y no soportaría su lastima.
Como pudo se movió de ahí y salió a la calle.
No sabía donde ir.
Necesitaba… ¿Qué?
¡¿Qué diablos necesitaba?!
Entonces lo supo al ver frente a ella la pensión de los Shortman.
Necesitaba a Arnold…
Que le dijera que la amaba… que aún la amaba…
-Debo despertar…- susurró mientras daba vuelta y se dirigía al viejo pete… pero al llegar ahí, un nuevo recuerdo de Arnold surgían- Debo despertar…- siguió caminando sin rumbo fijo- Despertar de este horrible sueño.
Caminó durante horas. Por momentos se quedaba quieta.
Miraba sin ver realmente a su alrededor.
Gerald fue el que la encontró al final… sentada en el banco donde muchas veces, ella y Arnold habían quedado para mirar las estrellas de la ciudad.
Gerald fue el que la hizo volver a la realidad cuando la abrazó.
Y fue Gerald el único al que le dijo como se sentía antes de desmayarse ahí.
-¿Helga?
-Nos ha abandonado... Arnold se ha ido y yo… yo no pude decirle sobre su hijo.
Gerald… él se ha ido. Me ha dejado…- Y con estas palabras, la oscuridad estuvo presente en su vida durante varios meses.
No recordaría el cómo fue el vivir entre sombras.
Puede que Pheobe y Gerald supieran el explicarle como fueron, pero no les preguntaría.
No quería saberlo.
Porque al final de todo tendría siempre a su lado a sus hijos. Sus hijos que son su carne, su sangre… su legado con la persona que amó intensamente en su vida.
Y ahora sabía que un lobo también les cuidaba.
Un lobo que sin dudarlo daría la vida por sus hijos como ella lo haría.
Y eso es un motivo más para continuar en la luz de la vida.
