Buenas tardes a todos! Vuestros comentarios me han hecho muy feliz y me han dado ánimos. Espero que disfrutéis de este capítulo dentro de lo que podáis.

Agradecimientos a: Shandy-Shan (¡Espero que cuando leas estos capítulos de golpe no te de un infarto, estoy tratandod e ser moderada...aunque no lo parezca),

SangoaomeOO (Wua, es justo la reacción que esperaba, me hiciste feliz de saber que había conseguido transmitir ese sentimiento. La conversación profunda que esperas tardará un poco en llegar, al fin y al cabo, este par de hermanos no son muy "sinceros" los unos con los otros PD: Gracias por confiar en el final feliz, el angst está a falta de un par de capítulos para terminar PD2:Síp, tres hermanos. Por eso Irasue no quiso quedar embarazada una vez más U.U),

k(¡Cuando tiempo! Me alegro de ver que te has mantenido leyendo la historia. Creo que en este capítulo se solucionan sobre algunas de tus dudas, por lo demás, tu comentario ME ENCANTÓ, es agradable saber que he logrado captar a Sesshomaru, ahora sólo debo mantenerme y además es un honor saber que precisamente he logrado dar un aura más oscura ya que era mi intención. Aquí la conti, no esperes más ;)

, Frozen-Winter-Heart, alei91 y

yuric09(¡Bienvenida a esta historia! Es un honor verla en tus favoritos. Aguardaré para ver tu opinión sobre los siguientes acontecimientos ;)

Disclaimer: El sensualón de Inuyasha y el resto de fantásticos personajes no me pertenecen (aunque no me importaria darles un hogar XD )Todos ellos son propiedad exclusiva de la genial Rumiko Takahashi. El resto de personajes son de mi propia autoría y están reservados bajo derechos de copyright al igual que la historia en sí.

Advertencia: Yaoi, Angst, Violación, Mpreg, Horror(?), Muerte de personajes, Palabras malsonantes y Escenas de Sexo Gráfico.

Rated M

Dialogos() Pensamientos Inuyasha (hhhhh) Pensamientos Inuyasha niño ('hhhhh') Recuerdos("")

Capítulo 13.

El tiempo parecía haberse detenido por unos segundos. Ambos hombres mirándose entre sí en la incredulidad mientras jadeaban pesadamente.

Este es...¿Inuyasha?

El olor no engañaba a nadie, sin embargo...la piel pálida enrojecida y las ojeras bajo sus ojos, ojos dorados brillantes y húmedos y rojos del llanto, el cabello, mechones perfectamente alineados y pegados sobre su rostro por culpa del sudor de lo que fue una larga melena enredada...también estaba demasiado delgado, también estaba temblando demasiado, demasiado asustado, demasiado débil, demasiado roto...para ser Inuyasha.

Inuyasha no se rompía. Él había golpeado por décadas una y otra vez y nunca lo hizo, sólo...volvía a la carga, siendo igual de irritable y quizá más fuerte.

¡Cómo se atrevia a ser tan débil! ¡A ofrecerse ante el como una puta! Era una vergüenza.

Inuyasha rompió el contacto visual y comenzó a moverse, tratando de arrastrar sus rodillas débiles para alejarse de él. Sus manos agarraron con fuerza sus caderas impidiéndolo casi sin darse cuenta, y los ojos que tan bien conocía volvieron a girarse para mirarle. Inuyasha se balanceó hacia delante de nuevo y ambos sisearon. Sesshomaru clavando sus garras y dejando caer la sangre.

―No te muevas.―Ordenó Sesshomaru, preguntándose inmediatamente después cómo había logrado encontrar su propia voz.―He anudado, tardará un tiempo.

Sesshomaru se sorprendió de sus propias palabras y miró hacia abajo, donde su cuerpo permanecía unido al del chico, al de su medio-hermano...al de Inuyasha. Nunca antes había sucedido. La situacion con Suzuka demasiado forzada como para experimentarlo.

Cuando volvió a alzar el rostro Inuyasha estaba tratando de levantarse con sus brazos.

―Te...odio...―Murmuró antes de lanzar un gemido ahogado y dejarse caer de nuevo.

Sesshomaru entrecerró los ojos hacia él. ¿Él le odiaba? ¿Él le odiaba por qué? ¿Por haberse dejado engañar por su culpa? ¿Por haberle llenado de su semilla? El pozo de su ira, la que había estado controlando todo el día estaba llenándose rápidamente cómo siempre sucedía con su hermano menor...siempre lograba clavar la astilla en el lugar adecuado, siempre lograba entrar en su vida para causar nuevos problemas. ¡Él debería estar enfadado! Por su culpa había caido en el engaño de su madre, por su culpa su youkai no estaba dispuesto a tener hijos con una mujer. ¡Él le había hecho esto!

Sesshomaru abofeteó de nuevo su trasero con dureza y apretó los dientes de la mandíbula.

―Cállate Inuyasha...tú, vergüenza de hanyou patético...¿Te crees..?

Sus palabras fueron cortadas cuando una inesperada ola de energía impactó sobre sus sentidos con fuerza. Una cálida, abrumadora y brillante ola de energía recorriéndo todo su cuerpo. Inuyasha gritó con esfuerzo y se tambaleó hacia delante, arrastrándo con Sesshomaru hacia la colcha. Fue en una milésima de segundos que Sesshomaru recordó dentro de su éxtasis la varilla de vidrio que aún aprisionaba la necesidad de Inuyasha y logró ladear sus cuerpos evitando un estropicio de sangre. Sesshomaru sintió su intimidad endurecer aún más dentro del estrecho canal, pulsante y sensible construyendo un nuevo clímax. Ámbos jadearon mientras la energía alcanzaba su pico, y Sesshomaru lanzó un gruñido profundo cuando una nueva oleada de semen escapó de sí mismo siendo enviada directamente a las entrañas de Inuyasha. El suspiro de placer fue inevitable cuando el propio cuerpo que le acogía apretó sus paredes sobre él incitando por más. La energía descendió poco a poco e Inuyasha gritó poco después con su cuerpo convulsionándose.

Sesshomaru se elevó con uno de sus brazos y observó el movimiento bajo la intimidad de Inuyasha cómo su tercer clímax seco fue robado de él dibujando sólo el dolor en el rostro de Inuyasha.

Su ira volvió a impactar en su estómago.

¿Cómo puede ser tan inútil? ¿No puede quitarlo por si mismo?

En su arrebato, Sesshomaru agarró la pequeña bola de cristal y tiró suavemente de ella, el cuerpo del martirio completamente inmóvil y juraría que sin respiración.

La acción hecha por su ira se convirtió en cierta curiosidad morbosa cuando la aguja comenzó a salir y salir, escalofriántemente larga...cuando el final de la misma cayó Sesshomaru la arrojó lejos de allí. De repente, todo el líquido contenido escapando, semen blanco veteado de ebras rojas de sangre. Escuchó el suspiro audible de Inuyasha justo a su lado y miró hacia él. El alivio aún era mezclado con el dolor. El poco placer que hubiera experimentado habiendo sido perdido de su intensidad por culpa del instrumento.

No importa...el estúpido mestizo no lo merece. ¿Cómo se atreve a ofrecerse...?¿Cómo...una puta?

Antes de darse cuenta Sesshomaru había alargado sus manos y apretado sobre el cuello debilitado. Su postura incómoda como aún era incapaz de desatar su intimidad de la vaina estrecha.

―Inuyasha...cómo caer tan bajo...¿Ofrecerte cómo la perra de tu hermano? ¿Estás tan desesperado por una brizna de afecto?

Inuyasha abrió la boca en busca de oxígeno, sus ojos alejándose del amarillo relampageánte mientras la rabia y la humillación latían en sus profundidades. Todo lo que había temido se estaba cumpliendo, todo lo que había esperado evitar, estaba golpeando su mente con fuerza y sin descanso. Sesshomaru siempre había sido cruel pero...el honor...

Por un momento, pensé que su honor le pararía...yo...

Las garras sobre su cuello apretaron su circunferencia con fuerza y regresó sus ojos hacia el furioso Inu-Dayoukai sobre su cabeza.

Yo prefiero morir...

'Nosotros por fín vamos a ir con mamá...'

La mirada derrotada y suplicante que Sesshomaru encontró no le agradó en absoluto apretándo con mayor fuerza antes de soltar y caer de nuevo sobre el futón.

Inuyasha había dejado de ser este débil cachorro hace años. ¿Por qué había regresado?

¿La muerte de tu sacerdotisa es tan importante?¿Lo suficiente como para dejarte caer en algo así?

Todo Inuyasha temblaba, y Sesshomaru llegó a una conclusión sombriamente. Lo es...prefieres caer en el mundo de la lujuria antes que seguir solo...

―Si eso es lo que buscas...―Susurró al borde de sus oidos sombriamente.―lo tendrás...

Inuyasha abrió sus ojos con sorpresa cuando su cuerpo voló hacia arriba y quedó sentado sobre el regazo de su hermano, el nudo desplazándose aún más adentro de su propio cuerpo y haciéndole apretar los dientes en el dolor. Sesshomaru apoyó su barbilla sobre los hombros huesudos y lanzó un vistazo hacia el rostro de ojos cerrados.

Disfrutas de esto, ¿verdad?

Inuyasha negó con fuerza pero su virilidad regresó poco a poco a la vida dictando lo contrario cuando en su interior el falo se movió ligeramente contra sus nervios.

Sesshomaru dibujó la línea de la mandíbula con su lengua y no perdió el gesto, alcanzándo su mano por delante del pecho de Inuyasha para volver a ganar el control sobre la intimidad abusada.

―Inuyasha. Sugiero que te prepares...

El susodicho abrió los ojos y sus labios temblaron mientras trataba de hablar.

―No...yo...no...

Pero la tranquilidad leve que había inundado el ambiente se rompió cuando el nudo cayó finalmente y dejó atrás la virilidad igual de excitada y dura. Inuyasha lanzó un suspiro cuando las ráfagas de blanco dejaron de impulsarse sobre su canal...y gritó, cuando su agujero de nervios comenzó a ser golpeado una vez más, esta vez, mucho más profundo, mucho más intenso.

Inuyasha sollozó entre jadeos. Su demonio luchando para ayudarle a llegar de nuevo y complacer a su Alpha.

―Detestable...

Sesshomaru empujó hacia arriba una y otra vez, la suavidad de su semen como lubricante ayudando al ritmo frenetico con una nueva textura y un sonido constante de chapoteo. Apretó con fuerza la polla sensible y rastrillo sus garras por el estómago acompañando a las líneas perpendiculares que había trazado sobre los pectorales y pezones con anterioridad. Inuyasha gritó y siseó al dolor, tragó saliva dejándo caer su cabeza sobre el pecho del peligroso demonio olvidando por un momento donde estaba. La convinación de ambas emociones, dolor y placer, llamando a gritos a su sangre youkai. Pero el gesto sólo trajo más emoción sobre él.

Sesshomaru gruñó satisfecho ante el inconsciente gesto sumiso y mordió sobre el cuello cremoso sin dudar, arrastrando sus manos sobre la sangre y pintando hermosos paisajes rojos.

Arrugó la nariz con molestia cuando el esperado clímax de la contaminada semilla de su hermano no llegó pese al gesto.

Inaceptable...

―¿No puedes llegar Inuyasha? ¿Eres tan ignorante que no sabes hacerlo? Ni siquiera útil como puta...¿Debo buscar otros usos para este cuerpo podrido de los suyos?

Inuyasha chilló, un sonido inmediatamente avergonzado del mismo cómo su tono de voz rompió en uno femenino cuando parte de la carne del hombro fue arrancada por los afilados dientes.

No puedo...

Su intimidad latía dolorosamente Las garras venenosas continuando amasando su carne sensible en la creación de una erección que le permitiera liberar su carga, un hecho imposible como la sensibilidad de la piel ante la fricción sólo conseguía dejar su piel en carne viva casi deshaciendo tal mantequilla el suave prepucio que protegía su glande dada la insistencia pesada del capricho del Inu-youkai.

No puedo otra vez ¡No puedo otra vez!

Sesshomaru sabía de la desesperación y se regodeó en ella, sus pensamientos ligeramente nublados ante la necesidad de alcanzar su propio climax. Abrazó la cintura con el brazo que un día le fue arrebatado y ayudo a los empujes de sus caderas con fervor. La sensación de la sangre caliente y espesa corriendo por sus venas...su falo duro e hirbiendo siendo exprimido por el terciopelo crudo mientras la cabeza de seta se arrastraba con rudeza por las paredes débiles.¿El sexo podía hacerle sentir tan vivo? ¿Era así como debía sentirse siempre?

―Pequeña bestia...asquerosa...ven, una vez más...

¿O sólo aplicar dolor e insultar a su outotou podía causar este placer sobre él?

Empujó con fuerza renovada cuando una pared suave golpeó sobre la piel caliente de su glande hasta el borde. Los gemidos y sonidos procedentes del hanyou se detuvieron de repente con una sonora aspiración de aire y tras el silencio, Inuyasha gritó con fuerza y sus ojos se volvieron hacia un cielo imaginario mientras cintas de plata veteadas de sangre escapaban de su cuerpo sin control. Sesshomaru observó el fenomeno con satisfacción y lanzó un gruñidoa jadeante con su mandibula semitransformada cuando el canal que le contenía apretó seductoramente sobre él en las replicas.

Sintiéndose perdido mientras su baja espalda punzaba con fuerza cuando sus gluteos ampollados golpeaban los muslos fuertes del Señor Demonio con fuerza renovada, los oidos de Inuyasha permanecieron sordos envolviendo su cabeza en una bruma aliviante y aterradora al mismo tiempo. Doblo sus codos hacia atras en busca de un cuerpo al que sostenerse, pero sus manos vagaron por el aire sin encontrar su objetivo, sin fuerzas para ello.

Sesshomaru estaba a punto de alcanzar el borde cuando la presión disminuyó de nuevo al ritmo anterior como el orgasmo de Inuyasha finalizó y todo su cuerpo comenzó a ceder al agotamiento y cansancio posterior. Cuando la tensión de sus músculos desapareció, el aullido de desesperación y rabia del Alpha le llevó a un estremecimiento.

―¡Vuelve ha hacerlo!―Rugió por encima de él autoritariamente―¡Vamos pequeña mugrienta puta! ¡VEN!

Inuyasha expresó su horror en el rostro como sudor frío cayó por todo su cuerpo, toda excitación muriendo ante la orden inalcanzable.

―No...puedo...

Sesshomaru volvió a rugir con fuerza y sostuvo la mandibula del medio raza con fuerza obligándole a mirarle, remolinos rojos luchando contra el dorado en la expresión dominante.

¡Cómo se atreve a hacerme este necesitado! ¡Dejarme así, al borde de llegar, por su inutilidad constante! Celebrar el control de mi voluntad...!

―¡Llega!-Ordenó con muchísima mayor fuerza. La garra que había masajeado el miembro duro ahora aferrandose con uñas al glande rojo cereza del hanyou roto mientras frotaba la cabeza sensible con la palma de la mano en círculos viciosos.

―¡Llega!―La furia de su voz escondiendo la necesidad que instaba a rogar.―¡No pienses en desobedecerme!

Inuyasha lloró y jadeó de desesperación en el llanto. La mano acuciante solo provocando punzadas de dolor sobre su pene erecto de los restos de sensibilidad y no de excitación.

―¡No puedo! ¡Para..a!

Sesshomaru golpeó su puño sobre el estómago herido robándole su respiración.

―¡Pararé cuando yo lo desee hanyou! ¡Que vendrá cuándo yo lo ordene!

―No puedo...―Murmuró con el rastro de su voz cerrada en un nudo.―...no puedo, no puedo¡No...!

El quiebre de su voz junto con el escalofrío electrizante avisó con un pulso silencioso. Inuyasha convulsionó su cuerpo hacia arriba en la creación de un arco perfecto arañando el suelo con las garras de los pies y los hombros masculinos tras él con sus manos. La electrica energía desgarrando su cuerpo en un retumbido fuerte provocó su gemido débil y Sesshomarua arqueó hacia delante con el último empuje como la energía alcanzó su propio torrente de youki, inmovilizándole y arrastrándole a una cúspide ligera. Cuando la energía envolvió de hermoso aura verde los cuerpos unidos, ambos gritaron al igual que al ser golpeados por un aluvión de lava.

Inuyasha cambió su mirada por incredulidad, misma expresión que se copió sobre el rostro de Sesshomaru, cuando todo su cuerpo desencadenó una ola incipiente de dolor y placer reconfortante que golpeó lo imposible sobre su polla, una fuente interminable de blanco estallando de ella; y al mismo tiempo, dentro de él una enorme presa se abría provocando escalofríos sobre la carne de su trasero, la más extraña sensación de placer llegó a él desde sus entrañas al apretar deliciosamente en torno al enorme falo...la presa se abrió de golpe, y un enorme torrente de fluidos se desbordaron de ella cayendo en cascada sobre el miembro duro con un grito sorprendido desgarrando el aire.

Sesshomaru gimió al soltar su propio orgasmo cuando el viscoso líquido cálido rodeo su virilidad, su pene tapando por completo la necesitada salida y manteniendo todo el fluido en el interior. Anudó de nuevo, su intimidad trabajando con potentes escalofríos derramando su semilla en gruesas tiras que junto al orgasmo inferior del hanyou añadían presión sobre la cavidad demasiado llena.

Ambos gimieron suavemente sin hacer mas movimientos. Sólo abrazándose a lo que pudieron para soportar los escalofríos de los tres orgasmos que no se detendrían.

Al poco, la gruesa mezcla de fluidos comenzó a deslizarse en pequeños ríos en torno a la circunferencia del youkai, mojando sus pantorrillas y los suaves sacos de ambos mientras poco a poco comenzaba a formar un charco sobre las mantas.

Al palpar sobre su hermano, Sesshomaru se sorprendió de notar el bajo estómago ligeramente hinchado, la cantidad de líquido a soportar superior a la capacidad de la bolsa recién creada del hanyou

Sus ojos finalmente vencidos al rojo y azul intenso de la presencia de Yako sobre la superficie, el instinto del Dayoukai ronroneó satisfecho al saber que su semilla prosperaría y sus herederos nacerían sobre el vientre de su compañera elegida, orgulloso de ver la fortaleza de la perra que había cambiado su cuerpo a uno cercano al femenino sólo para complacerle.

Cuando el último resquicio posible de su orgasmo desapareció, Sesshomaru se dejó caer y arrastró a Inuyasha junto a él. Permaneciendo sobre la cama y recuperando sus corazones al tiempo que se perdían sobre sus bestias salvajes.

―¿Quién eres?―Preguntó Yako con voz ronca en idioma Inu, observando el rostro de rayas moradas y hermosos ojos rojos con complacencia.

Pero el demonio desconocido sonrió en el cansancio post-orgánico y no contestó, tal vez incapaz de comprender o de hacerlo.

Sesshomaru cerró los ojos por unos minutos mientras la pereza desconocida trató de llevarle al sueño inducido por primera vez.

Movimiento disipó las brumas cuando el cuerpo más pequeño goleó de su agarre y se separó de él, su intimidad floja cayó sobre su vientre. Abriendo los ojos, contempló con curiosidad el cuerpo del demonio desconocido caminar a gatas algo más lejos de él mientras un pequeño río de blanco corría por sus muslos. A penas unos pasos más allá, el demonio se sentó sobre su trasero y se volteó a mirarle. Fuego fatuo brillando sobre los ojos azules, Yako gruñó con lujuria cuando el youkai de pequeña estatura abrió sus piernas para él; una vez más.

OOOOOOOOOOOOO

Sesshomaru observó el cuerpo desmayado tendido sobre el suelo. Cada pieza de su ropa ceremonial ordenada sobre su persona y su cabello perfectamente recogido sobre su cabeza sin un solo pelo fuera de su lugar, era un contraste considerable con respecto al hanyou desbarajustado tendido sobre las mantas sucias. Sólo silencio, quietud, inmovilidad...

Él recordaba todo lo sucedido. Desde el inicio, hasta el final, cuando las últimas fuerzas habían abandonado al hanyou endemoniado y Yako se había obligado a parar y descansar. El olor del sexo y la escena, cada herida y moretón sobre el cuerpo del hanyou... Esto lo había hecho él. Nadie más. Él había tomado a su deplorable hermano...y lo había gozado.

Quizá lo más inquietante de todo era el impulso de volver a hacerlo...

Sesshomaru se acercó con un par de pasos elegantes desde sus sandalias hasta estar justo por encima del hanyou. Aguardó unos segundos antes de que su pie se flexionara sobre el suelo en un gesto casual, inmediatamente después, el cuerpo del hanyou salió despedido con fuerza brutal contra la pared.

La sangre escapando de la boca abierta del hanyou por culpa del golpe, Inuyasha cayó de rodillas al suelo con una aspiración trabajosa antes de que la tos luchara sobre su garganta.

Inuyasha miró el tatami captando la imagen borrosa mientras su consciencia regresaba con fuerza al mundo de los vivos. Cada honza de dolor sobre su cuerpo gritando notablemente sobre su cabeza, Inuyasha apenas logró levantar su semblante para recibir la helada mirada del heredero Occidental.

Sesshomaru parecía impecable, con un aspecto diferente al habitual pero el mismo aura peligroso que le delataba como su medio-hermano. Recordando levemente los sucesos anteriores respaldados por las sensaciones apremiantes de su cuerpo, Inuyasha sonrió sombriamente mientras susurros maliciosos escapaban de su cabeza para lograr su único objetivo.

Eso es todo...ahora; es el momento.

―¿Qué sucede?¿Has terminado de disfrutar de este cuerpo humilde cabrón?

Sesshomaru estrechó su mirada sobre él al reconocer la burla sobre su tono, ¿El hanyou tenía el descaro de mofarse de él?

―¿Ah?¿Molesto?―Inuyasha sonrió enseñando todos sus dientes mientras poco a poco trataba de incorporarse.―Jamás pensé que alguién cómo tú pudiera disfrutar de un ¡poco hanyou patético!―Gritó con cierto reproche en su voz, la ironía empalagando cada palabra.

Antes de poder continuar, Inuyasha se encontró estampado sobre la pared, una de las garras mortales de su hermano agarrando con un control férreo su garganta y dificultando su respiración.

Eso es...Pensó Inuyasha observando el brillo verdoso que desprendían los dedos del poderoso Inu-Youkai. Acaba conmigo Sesshomaru-nii-sama...acaba con mi vergüenza de una vez...

―Deberías sentirte honrado de haber recibido la atención de Este Sesshomaru...cualquier persona pagaría por poder tener lo que tú has tenido...

Con esfuerzo, Inuyasha clavó sus propias garras sobre los brazos musculosos y ganó una bocanada de aire.

―¡Ja!¡Cómo si...alguién...pudiera soportar...tu estúpida polla!―Le gritó de vuelta retorciéndose.

Sesshomaru le dejó caer y estampó su puño contra el estómago. Los rasguños que decoraban su torso como el de un tigre reabriéndose y comenzando a sangrar de nuevo.

―Hn...tan hablador.―Inuyasha jadeó aceleradamente, tratando de recuperar sus fuerzas y no caer en el desmayo. Sesshomaru le sostuvo por el cabello corto y una oreja atrapada en el camino y tiró hacia arriba hasta tenerle justo frente a él. Sesshomaru dibujo una diminuta sonrisa satisfecha. Ahora, este es el hanyou que yo conozco.―Tú pareciste soportarlo bastante bien...¿Deseas un recordatorio de lo que se siente..mi-querido-outouto?―Deletreó cada palabra imitando su sarcasmo y pegando sus cuerpos juntos en busca de una reacción.―Ya que dudo que alguién vuelva a tocar este cuerpo sucio ahora que tu amada no está...

Inuyasha abrió la boca y dudo un segundo en su respuesta como el recordatorio dejo un sabor amargo en el paladar. La crueldad que la expresión de su hermano reflejaba, una que llevaba años sin contemplar desde su silenciosa tregua solo podía ser el resultado de su incompetencia.

―¡Keh! ¿Estás tan necesitado por un culo que estás dispuesto a tomar mi apestoso agujero maloliente?¡Quién diríra que caerías tan...bajo!

Los gritos escandalosos y estúpidos de su hermano sólo levantaron el peligroso peso que había tenido en su interior ligeramente. Esta persona no podía ser la misma sumisa y débil perra que había montado hace unos segundos. Sólo era su hermano bastardo haciéndo el tonto. Aún así, había una débil fragancia sobre su hermano que le mantenía inquieto. Sus comentarios...¿No se daba cuenta de que se insultaba más a sí mismo que al propio señor demonio?

―¿Es una oferta? Tal vez podría provar...-Sesshomaru soltó su cabello y dejó que apoyara su peso contra la pared. Pronto sin embargo, sujetó al hanyou tambaleante colocando una mano en su espalda y otra en su estómago ligeramente hinchado.-...pero creo que esto ya esta bastante lleno...

Sesshomaru apreto el estómago de Inuyasha y este ahogo el pequeño grito que casi escapaba.

Una reacción en cadena se produjo sin que se pudiese evitar.

Los ojos de Inuyasha se abrieron con la humillación y sus mejillas se sonrojaron en vergüenza como los restos del coito salieron de su trasero y la orina que había sido confinada escapaba de si mismo sin control, el flujo amarillento cayendo sobre sus pies con un sonido de chapoteó. La mirada incrédula de ambos se convirtio en una de disgusto al youkai y otra de mortificación al hanyou. Sesshomaru se apartó arrugando la nariz.

―¿Ni siquiera eres capaz dd no ensuciar a tí mismo?

Inuyasha apartó la mirada y tembló cuando pese a las palabras y a sus esfuerzos su cuerpo no respondió y el flujo continuó hasta llegar a su final con un leve goteo. Para entonces, en el suelo se había creado un pequeño charco nauseabundo.

Sesshomaru miró con expresión neutra el desastre involuntario de su hermano y esperó a que regresara en sí. Las mejillas rojas como manzanas y sus manos arañando la pared.

Pero logró recomponerse cuando alzó su rostro ligeramente y observó el hakama ahora mojado de su hermano.

Te lo merecías...Susurró con reproche.

Sesshomaru no dijo nada por algunos momentos más, ligeramnete perdido sobre que hacer con esta situación. Vergüenza, rabia, disgusto...¿qué emoción debía predominar? ¿debía solo ignorarlas?

―Patético...―Murmuró finalmente dándole la espalda.

―¡Ey espera! ¿Dónde vas? ¿¡Acaso huyes de una pelea!?

Sesshomaru resopló internamemte en diversión ante esa pregunta, pero la ignoró.

―Vas a alojarte aquí hasta que se detenga tu calor. Mi sanador te dará el remedio necesario para eliminar a los cachorros. Después...podrás regresar al hogar de tus sucios humanos y esta vez...―Sesshomaru se volvió para darle una mirada inquisitiva―...espero que no vuelvas a salir por otros 50 años.

Los labios de Inuyasha parpadearon con cierta sompresa.

Sesshomaru pensó que quizá estaba siendo demasiado magnánimo. El hanyou era el responsable de todo este problema, merecía un castigo ¿no era él?

Su orgullo ha sido mas torturado que el mío propio. Por ahora debe ser suficiemte.

―¡Tú gilipollas!¡Estúpido cabrón bastardo! ¡Vuelve aquí!

Sesshomaru negó suavemente e ignoró la fachada malhablada del hanyou mientras se entretuvo brevemente en eliminar el hakama sucio y limpiar sus pies sobre las sabanas más bajas que se habían mantenido limpias.

Inuyasha observó el paso tranquilo de su hermano y tragó con aprensión.

¡No está funcionando! Gritó en su cabeza con alarma al darse cuenta de que sus esfuerzos estaban siendo inútiles. Sus insultos y postura siempre habían logrado molestar lo suficiente al Inu-youkai ¿Por qué esta vez parecía ignorarle?

¡Maldito hijo de puta cabrón, débil, engreído! ¡Comeculos violador bisexual...!

Sesshomaru se regodeó en los insultos cada vez más coloridos, lejos de ser molesto, disfrutando de la sinfonía que destilaba la irritación de su hermano. Hasta esa frase en particular...

―¡Me pregunto lo que el viejo pensaría si supiera que su hijo es un puto violador! ¡Incapaz de tener crías sin hacer caso de su inútil hermano menor! Y ahora, ¡el futuro de la dinastía corre en mis manos! ¿No es irónico?―Inuyasha río sin verdadera gracia.

En un segundo, Sesshomaru estaba de nuevo encima de él.

―No presumas de saber lo que su opinion era al respecto... Tú que no sabes nada...

Inuyasha sonrió ópaco.

Padre siempre funciona.

¡No hace falta tener muchas luces para verlo imbécil! Si no hubiera perdido Tessaiga en algún lugar del bosque... ¡Te patearía tu culo pomposo por mí mismo!

Sesshomaru parpadeó mientras su sangre comenzaba a calentarse y sus ojos parpadeaban el rojo incapaz de creer lo que acababa de escuchar.

―¿Has perdido...Tessaiga?

Golpeó su rostro sin consideración provocando un crujido sobre la nariz y causando la sangre. Inuyasha se tambaleó, pero conservó su sonrisa mientras su hermano levantaba la mano infractora, sus garras comenzando a preparar su veneno.

―¡Tú, bestia inmunda...!

Pero su ira empezó a oscilar al ver la sonrisa de triunfo pintada sobre el rostro de Inuyasha y la mirada muerta del mismo. La ligera inclinación de sólo unas milesimas del cuello hacia arriba provocó que todo se revelara ante él, y aunque no menos iracundo, Sesshomaru despreció a sí mismo por su respuesta inmediata a la puya.

―Inuyasha...tus intentos por provocarme son inútiles.―Sesshomaru se levantó empujando el cuerpo desnudo sobre su propia porquería y dandole la espalda.―No voy a matarte.―sentenció.

Se instauró un breve silencio tenso cuando el más joven de los hermanos detuvo su diatriba.

―¿No vas a matarme?―Preguntó al fin con su rostro sumido en las sombras.

¿Por qué su voz suena así?

―No. Cómo ya dije en el pasado, no voy a cargar con tus errores Inuyasha.

Sesshomaru se dispuso a marcharse una vez más. Ligeros murmullos desde las sombras deteniéndole.

―Pero tú...lo prometiste...prometiste que me matarías...no puedo abanzar más...no...puedo luchar más...tú lo prometiste...tú no mientes...Ses-shomaru...nii...

Sesshomaru se giró y miró a su hermano. Un sentimiento que jamás creyó que experimentaría por la patética criatura que engendro su padre apareció. La lástima.

Inuyasha alzó los ojos desde el suelo con desconfianza. Enormes orbes dorados mirando con temor y el dolor brillando sobre ellos.

'¿Onii-chan no va a matarnos?¿Onii-chan no va a salvarnos? Nosotros hemos hecho...queríamos...nos esforzamos para esto...'

Sus brazos comenzaron a temblar sin control, una punzada apretando justo en su corazón.

Al ver la figura pequeña y destrozada de Inuyasha, la fachada anterior solo un espejismo, ira y conmoción cayeron sobre él al mismo tiempo. Pero el se mantuvo inexpresivo.

―El tú de este momento...no merece la muerte.

Fue sólo un segundo, una ligera fracción de la pupila aún más pequeña sobre expresivos ojos dorados, cuando algo se resquebrajo definitivamente en el interior.

Sesshomaru se estremeció casi capaz de escuchar el 'crack' cuando los picos del aura de su hermano descendieron hasta el se arrastró sobre sus rodillas hacia él, alzando su mirada al alcanzar sus pies. Abrió los ojos al maximo hacia arriba, inocente expresión sobre su rostro.

―¿No merezco morir?

'Nosotros...¿no somos perdonados?'

Las lágrimas surcaron su rostro poco a poco mientras la locura golpeaba sobre el.

'El lo prometió...nunca te veré mamá'

Miles de recuerdos inundaron su mente, todos sus intentos para suicidarse todas las burlas, todos sus esfuerzos para ser digno a los ojos de su hermano...todo se rompió añicos.

El niño dentro de el gritó en el llanto y la desesperación. Su yo en la tierra incapaz de evitar la replica, estalló.

¡No!―Gritó, sus manos aferrandose al haori de su hermano con duros puños. Sesshomaru fue incapaz de mantener su máscara.―¡Tú prometiste! ¡Tú lo harías! ¡No puedes dejarlo así! ¡TIENES que matarme!Mi vida es tuya... y tú...y yo...

Sesshomsru miró con horror subyacente mientras su mirada se enfrío como el hielo mas fuerte al ver la perdida de los nervios. ¿Este era Inuyasha? ¿Reducido al comportamiento de los míseros humanos como para rogar por la muerte? ¿Todo simplemente por una mujer?

Sesshomaru pateó a Inuyasha de distancia, la situación horrorizándole desde el interior. ¿Él...había roto a su hermano definitivamente? ¿Inuyasha no iba a regresar?

Un fuerte rugido escapó de él e Inuyasha gimió alejándose hacia una esquina.

No sabía qué hacer...no sabía...

Si Inuyasha no puede recuperarse...su vida no tiene importancia para mí...

Sesshomaru se alejó de él con pasos lentos y salió de la sala, cerrándola tras de sí. Todos estos sucesos que escapaban a su control...no debería haberlo permitido. Esto jamás debería haber sucedido.

Parpadeando, Sesshomaru reinició sus pasos cuando gritos de llanto escaparon del lugar que acababa de abandonar.

Esto es inaceptable.

No lo perdonaría.

OOOOOOOOOOOOOOOO

Inuyasha se sentía en el limbo. Cansado de luchar y gritar, todo su cuerpo había caido sobre el suelo

'No soy nada...no soy nadie...yo no merezco vivir... ni morir... solo dolor y el dolor y el dolor...'

La puerta se abrió en una rendija. Un cuchillo cayó sobre el suelo clavándose sonoramente. Inuyasha miró el reflejo metálico desde su posición. Era un arma blanca, lisa, perfecta...Tal vez era orden de su hermano. ¿Por qué si no había un cuchillo...en el suelo...para él?

―Tal vez un último intento...

Murmuró mientras su cuerpo abanzaba a cámara lenta y tomaba el arma afilada. La luz de la lámpara roja iluminó su rostro sobre él. Tal vez ahora...

Sólo tal vez...

Uish! NO me apaleéis por dejarlo ahí! No puedo escribrir más, mis manos duelen X(

Como prometí, la escena del Lemon se ha completado considerablemente en este capítulo (mi mente perversa) aún así, que conste que no ha sido el más agradable de escribir, personalmente creo que en el futuro lograré escenas más picantes pero, he de recordar a todos: eso fue una violación

¿Qué será lo próximo que suceda? El proximo capítulo será quizá doloroso y quizá no tanto :)

Próximo capítulo: La próxima semana estaré inactiva por culpa de un exámen muy importante, por lo que no fijo fecha. El día de publicación se verá regulado a partir del final de dicho exámen.