Okkk, Por un día Eso me faltó para tenerlo hecho, pero bueno, creo que el retraso es mínimo por suerte. Me alegro mucho de ver que nueva gente se está interesando en esta historia. Bueno, va para largo y he avisado (Ultimamente mis treinta capitulos estimados han empezado a multiplicarse U.U) Bien, sin más dilación, pasen y lean :)

Agradecimientos a: Shandy-Shan,

SangoaomeOO (Bueno, pues aquí están las consecuencias, aunque Inuyasha está un poco ausente esta vez...bueno lee y no spoileo XD PD1:Gracias por la aclaración / PD2: Me encanta que me deis teorías a ese estilo. Sobre todo cuando atinais cerca de la conclusión que deseo que tengais),

k (Jajaja y a mí me alegra no equivocarme, realmente no es como que mi telequinesis sea tan buena, pero ya sea que la continuéis o no, opino que toda persona que me dedicó o dedica un hermoso comentario y me subió el animo en su momento merece su nombre en estos agradecimientos, por más escueto que sea. En cuanto a tus preguntas...chiquilla, parate que no me ha dao tiempo XD),

bittersweet (¡Bienvenido! Me alegro de que sea el más intenso de tu vida, a mi como escritora me cuesta más notar esas cosas XD)

Yoseff (Madre mía, como te hayas leido todos los cap que llevo en una tarde eres un/a (¿?) crack! Aquí la conti para que tu pique continue XD PD1: Pues la verdad es que no la conocía (y mira que es difícil que me las he leido casi todas en fanfiction) , cuando termine este fic le echaré un vistazo I PROMISE ;)

Kind Yuuki, Frozen-Winter-Heart, alei91 y Yuric09

Disclaimer: El sensualón de Inuyasha y el resto de fantásticos personajes no me pertenecen (aunque no me importaria darles un hogar XD )Todos ellos son propiedad exclusiva de la genial Rumiko Takahashi. El resto de personajes son de mi propia autoría y están reservados bajo derechos de copyright al igual que la historia en sí.

Advertencia: Yaoi, Angst, Violación, Mpreg, Horror(?), Muerte de personajes.

Rated M

Dialogos() Pensamientos Inuyasha (hhhhh) Pensamientos Inuyasha niño y Yako ('hhhhh') Recuerdos("")

Capítulo 16:

¿Cómo es posible?

Sesshomaru ignoró el quejido de la mujer tras él y enfrentó al hanyou transformado frente a él.

El rostro de Inuyasha dibujó una sonrisa terriblemente maliciosa, los colmillos excesivamente crecidos asomando por encima de sus labios mientras lo hacía. El azul era el reflejo de un turbulento rayo de luz.

"Sesshomaru, por su condición de hanyou, hay cosas que puedes hacer que Inuyasha no puede...él no puede controlarse por sí mismo...esa sangre de demonio es capaz de deborar su consciencia, perdiendo la noción de quien es en realidad. Ni siquiera sabe quienes son sus aliados o sus enemigos, el está ahí solo para matar. Es más, a medida que esas transformaciones se repitan, Inuyasha perderá su mente y su corazón, se convertirá en un monstruo que sólo existirá para matar y continuará peleando hasta que su ser perezca..."

Las palabras de Bokusen oh, útiles pero archivadas en sus memorias salieron a flote ante la visión frente a él como un verdadero jarro de agua fría que puso todo su cuerpo en reacción.

Inuyasha...¿Acaso has alcanzado tu límite de transformaciones y has permitido que tu juicio se pierda frente a tu demonio? Cómo patético de tu parte... Fui un estúpido al concederte la vida.

Sesshomaru volvió a encender sus garras del hermoso color verdoso de su veneno. El ataque podía venir en cualquier momento, y si era necesario, atravesaría el estómago de la bestia sin sentido antes de que se atreviera a derramar su sangre.

Mientras veía con atención, el demonio tomó cautelosamente un nuevo paso cerca de él.

Sesshomaru se mantuvo impasible, y al no ver respuesta, Inuyasha reinició con satisfacción el gruñido constante que había reverberado con anterioridad, acercándose un poco más.

Sesshomaru gruñó con fuerza, una clara advertencia en su sonido. Y para su sorpresa, Inuyasha se detuvo por unos segundos.

¿Acaso es capaz de comprender?

Sin eliminar su posición en guardia pero relajando ligeramente sus hombros, Sesshomaru decidió que quería ver cual sería el siguiente paso de esta criatura desconocida. Así, cuando una mano cautelosa se extendió hacia él, permaneció inmóvil, a la espera.

Si intenta cualquier cosa le detendré. Soy mucho más rápido que él.

Pero el ataque, tal como recién había vaticinado, no llegó. En cambio, Inuyasha alcanzó una distancia de apenas unos milimetros frente a él, su rostro al borde de tocar la armadura sobre su pecho, y palpó tentativamente sus hombros.

Con la mirada fija sobre la lectura de sus pulsaciones, Sesshomaru escuchó el suspiro de satisfacción poco antes de que el suave agarre se intensificara y garras se clavaran sobre sus hombros. Sus propias se dirigieron amenazantes hacia la espalda, cuando el cuerpo menor se presionó completamente contra el suyo. No se dejó empujar y se mantuvo en pie, pero eso no impidió que el hanyou, ahora en una especie de estado frenético, rozase desvergonzadamente su cuerpo contra el suyo. El olor que le traía de cabeza estos días se incremento intoxicando sus pulmones y una ligera y entusiasta envestida sobre sus caderas sacó un fuerte gruñido de sí mismo. Suficiente.

―Inuyasha.―La voz de Sesshomaru era firme, casi una orden para que la persona que conocía regresara de inmediato. Aunque fue necesaria gran parte de su resistencia.

Era una petición, al parecer, imposible. Sin embargo, el tono con el que lo dijo tuvo efecto.

El demonio incompleto se dejó caer sobre sus rodillas frente a él y alejó sus manos de cualquiera de las prendas del Señor. Apoyando las manos sobre el suelo y llevando su rostro casi a su altura; cuando el demonio volvió a alzar los ojos para hacer frente al poderoso Daiyoukai no pudo verse nada más allá de la absoluta adoración, ligera preocupación...y la lujuria.

¿Qué significa esto?¿Acaso Inuyasha está controlando este cuerpo?

Parecía dudoso, pero el gerárquico gesto común desató sus pensamientos a toda velocidad, la búsqueda de respuestas instantáneas frente a la situación y los posibles detalles. ¿Inuyasha un demonio? Sí. ¿Dócil, controlado y excitado? Cómo una perra en celo.

Salvaje.

Puntualizó al notar la ligera picadura que las garras excesivamente largas que el recién incorporado había hecho sobre sus hombros.

Pero no. Dócil no era una palabra que pudiera describir a su hermano. Lo que le llevaba a una absoluta y rápida conclusión.

Este no es Inuyasha.

Su demonio se había hecho con el control absoluto sobre su sangre, y ni siquiera quedaba un resquicio de mente que estuviera en su posesión, cómo sucedió durante la batalla final contra Naraku, donde la necesidad de protección hacia la sacerdotisa le permitió luchar contra sí mismo.

Si así fuera, la figura frente a él estaría retorciéndose mientras ambos lados luchaban por recuperar el control.

Aquí no había ninguna lucha.

Pero si no es Inuyasha, y él mismo como demonio no se supone poseer una consciencia...¿Quién es él?

Parecía que Inuyasha, en su existencia, era un constante pozo sin fondo de sorpresas inesperadas y sucesos extraños. No se equivocaba cuando afirmó que Inuyasha y Problemas parecían estar relacionados entre sí.

Y ahora tengo que lidiar con esta perra idiota hasta que logre regresarle a la normalidad.

Si es que acaso era posible.

"Tu Padre no quería que acabara de esa forma, por eso le entregó aquel recuerdo: Tessaiga"

Tessaiga, la espada lograba sellar la sangre que en estos momentos fluía a través de sus venas con facilidad.

¿Acaso es la lejanía de Tessaiga la que ha provocado que esto sucediese?

"Si no hubiera perdido Tessaiga en algún lugar del bosque..." Recordó las turbulentas palabras del hanyou.

Hanyou estúpido. Tragiste esta miseria hacia tí mismo por culpa de tu ineptitud.

Bosque. Era una palabra muy grande para la busqueda de un objeto tan pequeño.

El hecho sólo provocaba el enfado sobre él, de pensar que había sido lo suficiente descuidado como para permitirse el lujo de perderla.

Sus ojos se estrecharon sobre la pequeña figura postrada en sumisión preguntandose qué se supone que debía hacer con ella.

'Tomale. Le conocemos. Habrá crias rápido'

Cierto.

Coincidió con su lado salvaje, mientras otras ideas más crueles amanecían sobre su consciencia bajo el conocimiento de ser el Alpha de la criatura a sus pies.

Pero no lo voy a hacer.

Se convenció. No podía seguir actuando como quisiera sin saber que tipo de consecuencias podría traer hasta para sí mismo. La última vez Inuyasha acabó muerto.

―Inuyasha ponte en pie.―Habló una vez más, sin perder de vista las posibles reacciones que esta faceta impredecible, (más de lo que ya era el propio Inuyasha es decir) pudiera poseer frente a él. Sus últimos encuentros junto a este lado indómito dentro del hanyou estaban basados en la lucha y en la sangre. Ahora no sabía que esperar.

Pero no hubo nada que esperar, pues no hubo ninguna reacción. El único gesto una ligera inclinación de la cabeza que dejaba ver su claro desconcierto.

Hn. ¿Esta sumido en un estado tan salvaje que es incapaz de comprenderme?

Su mente hizo un repaso rapido de costumbres, instintos y comportamientos youkais mientras luchaba con el fastidio y la molestia. La mayoría de estos gestos, con implicaciones táctiles y en ocasiones vergonzosos que estaban fuera de su condición dentro de la aristocracia. No quería una mascota, quería a su estúpido hermano de vuelta.

Para que se marche por donde ha venido y deje mi vida como estaba.

Dentro de él un nervio silvó ante la fragrante mentira, pero era en un lugar demasiado profundo para ser notado.

Alzó su mano en el aire, ligeramente inclinada hacia esta nueva versión de su hermano. Se felicitó mentalmente cuando el hanyou alzó su cuerpo sin levantarse de sus rodillas para alcanzar el dorso de su mano y lamerlo.

Sin ascos, movió sus dedos permitiendo a la lengua rápida pasar por ellos sin restricciones, antes de inclinarse el mismo y tirar de una molesta oreja perruna hacia arriba.

Con ojos atentos a las indicaciones, el ser se levantó con entusiasmo y alegría de llamar la atención del macho frente a él.

Cómo trastornado...

Pensó sintiendo cierta lástima por el ser que le seguía.

Su comportamiento parece haber olvidado su propio y verdadero género.

Sesshomaru se alejó con un gracil paso hacia la cama. Obedientemente, Inuyasha siguió con pasos ligeros. Se dió la vuelta y señaló la extraña cama alta. El mensaje tardó un poco, pero finalmente fue captada y el demonio dejó caer su peso sobre el colchón con un pequeño salto quedando sentado. La fuerza le hizo rebotar ligeramente en la elasticidad de la misma.

Sesshomaru dió un par de pasos hacia atrás sin perder el contacto visual. Al tercero el hanyou trató de levantarse, y un gesto y un gruñido firme indicando quedarse en el lugar por parte del mayor hizo temblar al otro. Antes de volverse, Sesshomaru miró como la amenaza había surtido efecto y, aunque nervioso, Inuyasha dejaba caer cabeza y hombros encorvandose en una posición cómoda.

Se comporta como un cachorro de Inu mal enseñado.

Tal vez era la definición que más cercana estaba de la verdad.

Dándole la espalda al recién despierto, su atención volvió a centrarse en el cuerpo débil de la demonesa, que le miraba desde su rostro sudoroso con respiraciones forzosas.

―¿Has tenido relación con esto Suzuka?―Sus palabras frías como el hielo.

La susodicha Suzuka tomó una respiración más profunda aún antes de contestar.

―No. Y no había entrado en esta habitación antes de hoy.

Los ojos ámbar destilaron sospecha en ellos ante la respuesta firme.

―Para ser la primera vez, parecías conocer muy bien el lugar...Suzuka, tientas tu suerte si pretendes burlarte de mí.

Suzuka tosió ligeramente antes de abrir los ojos en grande y recuperar finalmente su pésima posición.

―He venido cuando Yuto aún vivía. Era de las únicas personas de mi tierra que moraban en este palacio aún.

Sesshomaru pestañeó con suavidad ante la información.

―¿Que ibas a hacer?

Sentía que la pregunta era innecesaria, sin embargo, la curiosidad por tratar de averiguar el método sacaron ese lado de él.

Suzuka miró el suelo y limpió la suciedad de su rostro con ayuda de una de sus mangas.

―Sólo...es un hombre. Pensé que podría esterilizar las semillas femeninas de su cuerpo y permitirle conservar su estado natural.

Sesshomaru se acercó a ella aún más.

―¿Luchas contra los intereses de este Sesshomaru?

El tono severo le dijo a Suzuka que había cruzado el límite de su paciencia. Ella tragó saliva.

―No señor.―Murmuró mientras la humillación del acto apretaba su interior un poco.―Soy fiel a su casa y...este tipo de arrebato sentimental...no se volverá a repetir.

Llevó su frente al suelo, reverenciando al señor frente a ella con desesperación.

Arrugando ligeramente sus cejas, desde su posición de altura Sesshomaru sintió la situación incómoda mientras deliveraba qué debía hacer. La perra era una estúpida.

Sin embargo, su muerte pordría traer problemas con los reinos cercanos a la zona marítima.

No vuelvas a jugar con mi paciencia Suzuka...no toleraré una segunda vez.

Suzuka asintió, desnudando su cuello ligeramente como signo de presentación.

―Si usted desea...¿Reafirmar su liderazgo?

Sesshomaru ignoró el gesto, Yako ni siquiera dando voz ante la hembra frondosa justo frente a sí mismo. Aunque existía una cierta tentación de tomar la oferta sólo para desquitarse de los efectos del olor de la otra.

Dió un paso hacia ella sin tener su decisión tomada aún cuando un fuerte gruñido hizo que regresara su atención hacia Inuyasha.

¿Qué le sucede?¿Está perdiendo el control?

Las garras clavadas sobre el futon temblaban y su mandíbula se cerró apretando los dientes con fuerza, el azul siendo ligeramente engullido por el rojo.

―Inuyasha.―Susurró acompañándolo de su propio gruñido.

Sesshomaru-sama.―Suzuka logró ponerse en pie, situándose a penas a su lado con cierto temor ante el foco de fuerza que emanaba del cuerpo maltrecho.―Quizá deberíamos restringirle en esta habitación. Yo puedo hacer eso...

Sesshomaru miró fijamente sobre la razón del problema.

Tiene que haber un motivo para este comportamiento.

Un ligero contacto sobre su brazo le desconcentró para prestar atención sobre él. Suzuka había aferrado su mano sobre su brazo y parecía asustada por la situación.

Perra inútil.

Pero en esas dos palabras la luz llegó a la pregunta. Demasiado tarde, mientras lo que consideró se demostraba en un solo instante.

Pasando por encima de él, la mancha azul que ahora era el cuerpo demoniaco en todo su explendor posible discurrió a su lado y se abalanzó sobre Suzuka.

Un grito elevado escapó de esta mientras luchaba torpemente contra la masa de fuerza que se cernía sobre ella tratando de desgarrar su cuello.

Sesshomaru observó con cierta diversión la escena de celos frente a él y la patética voz de la heredera de su madre, incapaz de defenderse de un vulgar hanyou.

Ah, pero que es Inuyasha al fin y al cabo.

Y precisamente por eso, demonio o no, seguiría luchando como un cabezota hasta que lograra su objetivo, en este caso, matar a su enemigo o ahullentarla.

'Es fuerte. Él protegera"

Sesshomaru gruñó mientras decidía poner fin a la situación y agarraba por detrás el cuello de la furiosa bestia.

―Ya basta.―Se quejó tirándole lejos de sí mismo y de la propia y aterrorizada Suzuka. Pero Inuyasha siguió gruñendo amenazadoramente desde su posición, su sed de sangre al parecer renovada.―Suzuka. Marcha en busca de mi madre y traela aquí.

Debe haber una forma de devolverlo a su estado original.

Deshecha sobre el suelo, esta se levantó a toda prisa arrastrando con torpeza sus prendas desgarradas y casi tiró su cuerpo a través de la puerta, jadeante y llorosa de nuevo, no del todo repuesta no del segundo sólo sino también del primer asalto.

Inuyasha siguió sus movimientos con atención, aumentando la fuerza de su gruñido y lanzando pasos nerviosos hacia delante y hacia atrás.

Cuando ella se marchó, su atención y rabia se centraron en la única persona que quedaba en la habitación. Y sonrió maniáticamente.

Por supuesto, cuando la bestia se lanzó con todas sus fuerzas, sin ton ni son, sobre él, Sesshomaru ya estaba preparado.

Como lograba esquivar cada uno de sus desesperados ataques, la rabia dentro de el se incrementaba en frustración.

―¿Qué sucede? ¿No estás dispuesto a acabar con el espectáculo?

Sabiendo que no era realmente escuchado, Sesshomaru cambió su postura y lanzó el primer ataque del intercambio de golpes que en cinco minutos habían mantenido en apenas siete metros cuadrados de espacio. Golpeando con dureza en el estómago, la sangre escapó de la garganta del hanyou mientras este caía contra un enorme estante lleno de papiros. Moviendo su cabeza en un aparente estado mareado, Inuyasha se tambaleó cuando logró ponerse en pie antes de volver a gruñir con molestia.

Sesshomaru estaba quedando asombrado de distinguir cada vez más características comunes de su hermano. ¿Serían estas otorgadas por su sangre demoniaca y no por su contaminado humano?

No te rendirás, es así.

Pensó mientras se veía obligado a hacer frente a un nuevo ataque.

Y empezó a percatarse de una nueva novedad, cuando las respiraciones forzadas pasaron a ser jadeos entrecortados y el rostro pálido brillaba en sudor. El cuerpo estaba tirándo hacia delante por su mero instinto, no por su condición.

Aún está demasiado débil.

Estrechando los ojos sobre la figura ante él, agarró con fuerza el brazo atacante que pretendía alcanzar sus intestinos y aprovechó el propio impulso ageno para desequilibrarle y pellizcar duro sobre un nervio concreto de la espalda.

Sin soltar, todo movimiento se detuvo como el hanyou desbocado quedó inmovilizado, apenas unos centímetros de golpear el suelo mientras su respiración, separada por fín de gruñidos y otros sonidos desagradables se escuchó claramente agonizante.

Sesshomaru se pusó derecho y miró bajo él. Tiró del cuerpo hacia arriba con el uso de la fuerza de un único brazo y lo apoyó sobre su pecho antes de volver a sostenerlo con firmeza contra él.

El gesto relajó inmediatamente las pulsaciones aceleradas y cuando volvió a examinar el rostro, sus ojos volvían a tener las dos gemas azules sobre ellos. Un nuevo suspiro escapó del medio demonio poco a poco.

―Inuyasha. ¿Estás ahí?―Miró fijamente sobre el rostro del otro, pero ninguna señal que indicara la presencia de quien buscaba. Él mismo aguantó un suspiro que acabó escapando por su nariz ante la situación.

La textura suave de las orejas al contraerse hicieron cosquillas sobre su piel y su mano libre subió para acariciarlas hacia abajo de nuevo y evitar la molestia.

No debería estar haciendo esto.

Reflexionó mientras en su cabeza podía ver con claridad a sí mismo empujando a esta persona molesta lejos de él y mirándola desde su superioridad.

En cambió, se encontró a sí mismo acariciando con constancia el cabello apelmazado.

El olor del celo estaba ligeramente cubierto ahora por el acre del sudor y la enfermedad.

La puerta del Shoji se deslizó abierta y sus movimientos se detuvieron para recibir a su madre.

Los sagaces ojos ligeramente felinos pestañearon por algunos momentos ante la escena, antes de sonreir.

―Veo.―Murmuró para sí misma con deleite.

Sesshomaru sintió el cuerpo que sostenía tensarse inmediatamente. Fue un segundo antes de que Inuyasha volviera a lanzarse contra la nueva mujer. Por suerte meditada, agarró su brazo con antelación y le sostuvo antes de que sus garras llegaran a alcanzar a su madre.

A escasos pasos de su objetivo, Inuyasha enseñó sus fauces.

―Oh. Que espectáculo escandaloso.―Murmuró la mujer sin alterar su rostro sereno.―Suéltale Sesshomaru.

Sesshomaru aguardó un momento antes de dejar ir la ira bruta contra ella. Sabía que la situación estaba controlada, por el contrario, le preocupaba más el estado en el que finalizara el hanyou.

Irasue no se movió hasta que el aliento de la bestia casi impactó sobre su propio rostro.

―Una criatura hermosa.―Susurró, antes de sostener ambos brazos y detenerla en el aire con fuerza absoluta. En un latigazo de movimiento, el cuerpo masculino estaba atrapado por sus propios brazos cruzados obligado por el femenino y con afilados y grandes dientes clavados sobre su nuca. Inuyasha gimió lastimeramente, pero no se atrevió a hacer ningún movimiento.

Sesshomaru tuvo un ligero deja vú de la escena, quizá, de sus años de mayor juventud o...un flash de memoria de sí mismo bajo la forma de Yako.

El caso es que parecía efectivo.

Con delicadeza, Irasue apartó sus dientes dejando tras de sí un leve rastro sangriento que empapó algunos mechones de cabello blanco. Al igual que Sesshoamru hiciera antes, acarició con amabilidad la cabeza y las orejas del cachorro que sostenía deshaciendo su fuerza gradualmente.

―Eso es. Un buen cachorro.―Susurró a través de sus labios vino con cierta malicia y satisfacción.

No había duda de que su madre disfrutaba del momento con perfido placer.

Soltando por fin el cuerpo a penas en pie, Irasue empujó ligeramente al más pequeño por los hombros antes de tomar su mano y tirar ligeramente de una oreja en su dirección.

Calmado y con la mirada perdida hasta la sensación de incertidumbre; el demonio se dejó guiar por esta mujer.

Irasue hizo un gesto a su propio hijo para dirigirse hacia la cama, y este cumplió sentándose sobre la orilla de la misma.

Asintiendo una única vez, Irasue volvió a retomar el paso guiando con cuidado al casi demonio desorientado hasta lograr sentarlo al lado de su hijo.

Inuyasha pareció reaccionar entonces, alzando la mirada sin comprender hacia esta extraña mujer de fuerza imperiosa.

Irasue no hizo ningun gesto en su rostro, y en lugar de ello, tomó la mano con garras del muchacho que aún sostenía entre las suyas y las colocó lentamente, cuidando de que el menor siguiera todos sus movimientos, sobre la palma de su hijo.

Sesshomaru entrecerró los ojos sobre ella con cierto enfado por las implicaciones del pequeño teatro, pero Irasue no le prestó atención, y en cambio, se regocijó en la inmediata reacción del hanyou, buscando entrelazar su mano y dejándo caer el peso de su cuerpo contra el Alpha a su lado. Con lentitud rozó su rostro sobre él antes de simplemente descansar su mejilla contra la línea del hombro al cuello. Los ojos ligeramente entrecerrados y su cuerpo claramente en el cansancio.

―Él pareció entender que no soy una amenaza más.―Murmuró ella elevándose en toda su estatura.

―Él pareció entender que puede reclamarme como si fuera el suyo para esta temporada.―Se quejó Sesshoamru mirándola con dureza. Esto no estaba ni de cerca sobre sus intenciones iniciales.―Como le devolvemos a su estado normal.―Preguntó sin cambiar el tono de su voz.

Pero Irasue hizo un puchero con sus labios y caminó con magnificencia hacia un lado de la sala.

―¿Quieres recuperar a ese desagradable, maleducado e ignorante muchacho?¿Qué interés podrías tener en una persona como él?

Sesshomaru se tensó ligeramente, viendo el inicio de una conversación de puñales danzantes comenzar.

¿Qué interés tengo?

Dí mi palabra de que le ayudaría a recuperarse a sí mismo.

―¿Tu palabra?―Preguntó con extrañeza mientras le miraba con un ligero ceño.―¿A quién?

Pero Sesshoamru guardó silencio al respecto.

Irasue suspiró dramáticamente y se llevó una mano a su corazón.

―Sesshomaru, eres tan desagradecido. Tu egoismo no deja de sorprenderme. Tenemos a nuestra disposición a la pareja perfecta para tí, un macho capaz de engendrar hijos, fuerte, fértil, dócil e instintiva...Las Inu-Daiyoukais, aunque en este caso sea un 'casi' somos muy protectoras de nuestras crias, daríamos la vida por ellas. Él tendría un embarazo exitoso y cuidará estupendamente de los niños. No habrá quejas sobre posición aristocrática, dinero, cuidados o reclamos. Hará todo lo que deseemos.

―¿Tu y yo?―Reflexionó con veneno en su voz.

Irasue sonrió brillantemente.

―Pierdo tener una pequeña mascota para mimar ahora que has crecido frío y distante de tu propia madre.

Las palabras revolotearon cansinamente a su alrededor con molestia. Todas las razones enumeradas ciertas; y aún así...

―¿Pretendes que Inuyasha lleve mis crias sin importar qué?―Cuestionó con dureza sin comprender los pensamientos de su madre..

―Estar con Inuyasha no es lo que deseo para mí.―Sentenció con firmeza, aferrando inconscientemente la mano sostenida.

Irasue observó la escena entrañable, ambos 'cachorros' sosteniendose entre sí,uno gritando por protección en su postura sumisa y el otro inconscientemente dándola.

―Bueno...―Murmuró esta pensativa, antes de negar ligeramente y alzar la barbilla de manera engreida― Técnicamente él no es Inuyasha, es como Yako...―Sus ojos se iluminaron ligeramente―Creo que este lado de sí mismo merece un nuevo nombre.

Sesshomaru permaneció inexpresivo, pero por dentro, gruñó con irritación por el comportamiento de su madre, pensando que realmente tenía derecho de dar su segundo nombre a Inuyasha.

'Segundo nombre...'

―Asi que, he decidido―Llamó su atención, su rostro más sero de lo que la situación debería dar lugar teniendo en cuenta que pretendía dar un mote a una persona que no siempre iba a estar allí―El nombre de este adorable cachorro, nacido en espíritu por encima de su consciencia racional y por encima de la sucia rama de la sangre humana..., será Yaseiki...

Irasue miró a su hijo directamente a los ojos y Sesshomaru tuvo un escalofrío al comprobar la exactitud con la que el nombre describía a su hermano.

Irasue sonrió una ultima vez con misterio.

―Pero supongo que sigue desagradandote.―Se encogió de hombros ligeramente.―Suerte, encontrando la forma de recuperar a ese bruto.―Dijo regresando hacia la puerta.―Que descanseis...

―¿No es algo temporal?―La pregunta escapó antes de que pudiera detenerla, ignorando los falsos buenos deseos. Irasue se limitó a darle una mirada burlona antes de desaparecer y cerrar la puerta tras de sí.

Sesshomaru gruñó con cierta frustración, los juegos de la mujer elevando su molestia al no dar la respuesta para recuperar el lado humano; estaba claro que no iba a colaborar, más que encantada con el desarrollo de los sucesos.

Si no hubiera sido por su impecable sentido del decoro, hubiera maldecido con fuerza en voz alta.

―¿mm...?―Murmuró por debajo de él Inuyasha.

No...Yaseiki...

Sesshomaru miró sobre los ojos cansados que le miraban con atención preguntándole sin palabras lo que le sucedía.

Cerró los ojos por un momento.

Mi vida no va a quedar atada a ningún hanyou. Ni siquiera tú. Jamás.

Abrió los ojos antes de lo previsto al sentir el toque de la lengua sobre la linea de su mándibula.

Yaseiki saludándole sumisamente con preocupación en sus ojos.

Como un nombre refleja tan bien a Inuyasha...y sin embargo pierde sentido en este nuevo cuerpo...

Sesshomaru negó en su cabeza con suavidad, tirando de su cuerpo hacia atrás sobre la cama y arrastrando consigó al perplejo chico. Apoyándose sobre la almohada, el menor no tardó en imitarle, colocándose irremediablemente cerca de sí mismo.

Sin realmente mirarle, perdido en sus pensamientos, Sesshomaru dibujó una y otra vez el contorno del rostro más pequeño hasta que el sopor comenzó a adueñar al hiperactivo medio demonio.

Voy a cumplir con mi palabra. Voy a traerte de vuelta como la miko deseó y devolverte a los humanos con el orgullo intacto.

"No entiendo muy bien la razón, o el lugar de donde procede esta necesidad pero...creo que la única manera de que Inuyasha se recupere es... quedarse junto a tí, Sesshomaru..."

Sesshomaru detuvo su movimiento, el hanyou completamente durmiente frente a él.

Observó su rostro como demonio por unos momentos repasando todos los sucesos mil veces revisados.

"Onii-chan..."

Sesshomaru se levantó repentinamente de la cama alejándose del contacto cálido y se acercó una vez más a la ventana para observar el paisaje vacio. En el exterior parecía volver a llover y pequeños charcos estaban formandose.

Hn.

―Tonterias.―Murmuró.

Eyyy! ¿Y bien? ¿Qué les pareció? Mi idea del nombre no la tenía muy clara, de hecho la he añadifo de últimas así que no sé que tal habrá quedado. Yasei=salvaje y ki=espíritu supongo que se ve el sentido? Además de que lleva la 'Y' y la 'K' de Yako...no se a mi me pareció bien. Un poco corto, sí, pero el tiempo me comió, espero que aun así hallais disfrutado.

Próximo capítulo: Lunes 26 de Octubre

AVISO: Cualquier atraso o información sobre el estado de la historia será informado en mi perfil ;)