N/A:Bueno. Qué esto es muy frustrante ya ¡Dios! Buenas noches a todas, no, no he matado a ningún personaje...aún XD No sé que me pasa últimamente, pero me he entusiasmado y tal como me ha sucedido anteriormente la trama se alarga demasiado. A causa de esto tengo una buena noticia para todos, y es que esta semana pienso publicar mínimo dos capítulos. El primero este, ha día de hoy, y el segundo a día Jueves 14 de esta semana, de alargarse la cosa "de nuevo" sería publicado un tercer capítulo la madrugada del Domingo. ¿Por qué el de nuevo? Ah ah, no hay spoilers XD

A continuación, disfruten del capítulo, y traten de no odiarme T.T

Agradecimientos a: AL FINAL!

Disclaimer: El sensualón de Inuyasha y el resto de fantásticos personajes no me pertenecen (aunque no me importaria darles un hogar XD )Todos ellos son propiedad exclusiva de la genial Rumiko Takahashi. El resto de personajes son de mi propia autoría y están reservados bajo derechos de copyright al igual que la historia en sí.

Advertencia: Yaoi, Angst, Violación, Mpreg, Horror(?), Muerte de personajes.

Rated M

Dialogos(―) Pensamientos (hhhhh) Pensamientos Yaseiki y Yako ('hhhhh') Recuerdos y anotaciones("")

Capítulo 22:

Las ropas no fueron arruinadas. Y pese a lo mucho que deseaba escapar, la invitación anteriormente propuesta se mantuvo en pie.

Inuyasha salió del mar lleno de inseguridad. Sesshomaru le ignoró, y parecía firme en permanecer de esa manera para lo que restaba de día.

―¿Está listo ya mi señor?

Mikaomaru era molesto, pululando sobre y alrededor de ellos. La pregunta fue dirigida claramente hacia Sesshomaru, quien en su tónica, paso de largo para tomar el camino que parecía muy bien conocer.

Inuyasha observó la interacción en silencio, esperanzado en no ser notado y escapar de esta terrible situación. Pero por supuesto, eso era demasiado fácil.

―Joven hanyou, usted también está invitado. ¿A qué esperas?

Inuyasha le miró sin ocultar su desagrado. No quería ir. Pero dentro de todos sus gustos, Inuyasha miró la figura de su hermano caminando y se dió cuenta de un deseo superior. No quería marcharse sin hablar con Sesshomaru.

No sin arreglar esto...

Y esa fue motivación suficiente para continuar.

Insatisfecho al ser incapaz de mantener el ritmo dominante del Daiyoukai perro, Mikaomaru se sitúo al lado de Inuyasha. El hanyou se tensó de inmediato, esperando ver cual seria la burla hiriénte en esta ocasión. Pero el youkai murciélago se mantuvo en silencio por un largo tiempo. Cuándo habló, no fue la amenaza que esperaba.

―¿Por qué querías mantener relaciones sexuales con él?―Preguntó de pronto, sobresaltándole y haciéndole incómodo. La respuesta evasiva no se hizo de tardar.

―¿¡Y a tí que te importa!?―Espetó acelerando el ritmo. Aún así, volvió a ser atrapado en el paso y la compañía.

―Curiosidad, mera investigación...―Murmuró el otro sin mirarle a los ojos.―Shiori-chan es una chica muy tímida, ella nunca quiere que estemos juntos así.―Una sonrisa malévola se plantó en su expresión.―¿Tal vez tú puedas convencerla? Si le transmitiéses un poco de esa pasión salvaje...― Inuyasha sintió el asco calarle. La tierna sonrisa de Shiori junto a la de este hombre tal contraste que sentía que su cerebro se rompería. Él no podía entenderlo.

―¡Es una niña pequeña joder! ¡Lo único de lo que voy a convencerla es de que te mande a la mierda!

Sesshomaru no alteró el paso en la conversación. Mikaomaru sonrió con autosuficiencia.

―Je, vaya un carácter... Bueno, puedes dar tu opinión como elemento externo, sé que ella no lo hará.

―¿Cómo estás tan seguro gilipollas?¿La tienes drogada? Porque si es así te juró que vas a recibir la paliza de tu vida.

Mikaomaru rió con humor, pero sus palabras eran frías como el océano de invierno.

―A mí tampoco me gustas chico hanyou, eso que te quede claro. Pero mi pequeña Shiori se siente tan sola, tan desconsolada a veces. Ella merece un poco de compañía de su clase, aunque sinceramente, no le llegas a la altura de sus zapatos, malhablado perro.

Inuyasha gruñó, todas sus emociones deseando de encontrar una forma de escapar y liberar su cuerpo del malestar general.―Ya verás.―Murmuró el otro.―Con un poco de suerte, quizás pueda invitaros a una pequeña orgía más adelante.―Su guiñó le dió asco, y finalmente movió sus garras en adelante con el objetivo de hacer daño. El Daiyoukai esquivó el gesto sin embargo de manera elegante, quedando justo tras Sesshomaru y muy por delante de él. Inuyasha gruñó de nuevo de forma amenazante, enfadado por no poder destazar a ese estúpido. Un gruñido más fuerte detuvo su caminar. Sesshomaru interviniendo por primera vez, sus oidos huyeron y sus rodillas temblaron, el gran Inu no controlando el poder que poseía dejándolo fluir de aquí para allá sin cuidado.

Fueron minutos después, que Inuyasha comenzó a reconocer el lugar al que se acercaban. El nido de los youkai vampiro, las cuevas de roca que discurrían por la cala llena de recortes y ahora, de nuevo, de criaturas salvajes como eran estos demonios sedientos de sangre.

Dos figuras les esperaban hablando y señalando hacia el cielo. Eran Shiori y su madre.

Inuyasha miró hacia las prendas nuevas que llevaba, aún asombrado de que estas se hubieran reparado por sí mismas en tan solo unos minutos y claramente aliviado por no tener que lidiar con la situación contraria.

No tardaron mucho en alcanzar el lugar donde las dos mujeres permanecían.

Sesshomaru asintió quedamente en reconocimiento, a lo que Shizu y Shiori se inclinaron medianamente. Inuyasha no perdió detalle de la situación que paso a desarrollarse frente a él. Shiori lucía muy diferente de como la había visto antes, con un kimono elaborado de varias capas, con estampados alternantes de rombos, flores y ondas en distintos colores, rosa, rojo, verde, amarillo... Sus orejas humanas llebavan abalorios de oro engarzados, su cabello se había organizado en un complejo recogido con pinzas de oro que lo sostenía en un moño pequeño pero que luego dejaba al exceso de cabello caer en hondas sobre su espalda. Hasta su rostro, había ganado profundidad con el uso del maquillaje sobre sus ojos y mejillas. La niña de trece años perdió su juventud frente a la exuberancia lujosa de su aspecto de mujer mayor.

Al menos, ella no ha perdido su sonrisa.

No la había perdido, brillante y reluciente, junto con una expresión que irradiaba el mismo sentimiento. A su lado, su madre ni siquiera se había molestado en peinar su cabello, en apariencia completamente dedicada a la perfección de la menor.

―Buenas tarde Mikaomaru-sama. ―Shiori reverenció de nuevo.― ¿confío en que haya gozado de buen día?

Inuyasha sintió un escalofrío por su espina dorsal.

¿Pero qué mierda...?

Mikaomaru se acercó a la joven y sostuvo su mejilla, antes de deslizar su mano por el brazo para alcanzar su delicada muñeca. Él la llevó a sus labios. Un pequeño sonrojo ganó color en las mejillas oscuras.

―Muchas gracias, como siempre mi querida Shiori...tan encantadora.

Shiori pestañeó medidamente en regocijo y asintió tomando el brazo que le era extendido con ciertos problemas, pues su altura aún no le otorgaba la capacidad de hacerlo correctamente. La pareja se volvió hacia Sesshomaru e Inuyasha.

―Mi prometida y yo les damos la bienvenida una vez más a nuestra morada. Permitidnos guiarles al interior por favor.

Shiori no dijo palabra, limitandose a mirar con ilusión hacia su amigo hanyou. Su fachada feliz decayó un poco al ver la expresión de horror que se había mostrado en su rostro.

―¿Tienes algún problema señor-hanyou?―Preguntó Mikaomaru con su sonrisa perfecta, pero cierta hostilidad por debajo de su timbre de voz.

Shiori miró agradecida hacia arriba.

Inuyasha frunció el ceño sobre el demonio y miró de reojo sobre Shiori, apoyada contra la protección del cuerpo mayor.

―Keh.―Escupió mirando en otra dirección.

Mikaomaru frunció los ojos hacia él con disgusto, pero decidió que por el momento, sería mejor ignorarle.

Recuperando su sonrisa, apretó la pequeña mano de Shiori entre las suyas y se volteó.

―Por favor, segidnos. Shizu usted también está invitada.

La madre de Shiori asintió en agradecimiento, y comenzaron a caminar más hacia la pequeña isleta. Pensando en volver a dar un chapuzón, Inuyasha quedó asombrado al ver que sus pies caminaban sobre el aire como si se tratase de piedra. Cruzó sus brazos e introdujo sus manos en el interior de sus mangas , el movimiento común muy reconfortante.

Espero que sea rápido...

Deseó con todas sus fuerzas, todos sus sentidos alertándole del peligro que le iba a rodear una vez localizado en el interior.

Pero en serio, ¿Qué mierda les pasa?

Inuyasha fijó su mirada sobre Shiori, la chica caminaba erguida con pasos delicados, confiando ciegamente en el mayor.

¿A qué viene ese aspecto raro?¿Y esa forma de hablar? Se supone que está frente a la persona que ama, no un puto embajador. Ese estúpido con aires de grandeza. Todos son iguales.¿Le habrá obligado a ello?

Shizu caminó a la par del hanyou, y ambos se miraron con brevedad.

―¿Qué te parece Inuyasha-san?―Susurró la mujer acercándose a él y cubriendo su rostro.―Ellos hacen una bonita pareja ¿cierto?

Inuyasha no supo qué contestar al entusiasmo orgulloso de la madre a su lado.

¿Bonita pareja?

Para él, no existía emoción ninguna que naciera de esta unión, o que digera claramente que eran el uno para él otro. Era todo demasiado frívolo.

―Supongo...―Fue su respuesta final, no queriendo desagradar a la mujer.

Shizu le dedicó una expresión rara, de extrañeza, antes de continuar.

Las cuevas les recibieron con silenciosos tintineos. Estalagmitas y estalactitas entrecruzándose creando las separaciones y las galerías. La luz se fue perdiendo poco a poco, y de la nada, un fuego fatuo de color azul estalló de las manos de Mikaomaru. Casi al instante, numerosas luces tendieron el camino hacia el lugar al que se dirigían en retrato de la anterior.

―Por aquí señores...

Las orejas sensibles se torcieron en distintas direcciones. Distintos chirridos emanando de algún lugar. ¿Serían demonios o meros animales? Inuyasha tembló y todos sus músculos se apretaron a la vez. La tensión terminaría por dejarle sin voz.

Las grutas fueron incrementando su amplitud poco a poco.

Nadie excepto él se sintió amedrentado cuando entraron en la enorme bóveda tenebrosa, capaz de tomar el tamaño de su hermano y mucho más.

Miró al techo, contemplando las estalagmitas, pero un escalfrío le recorrió cuando todas a la vez se movieron y desplegaron sus alas. Los monstruos gritaron creando un horrible eco a su alrededor, y él elevo sus manos para cubrir sus oidos del estridente sonido. Miró a las personas frente a él sintiéndo envidia.

¿Cómo pueden soportarlo?

Sin embargo todos permanecían intactos, Shizu y Shiori sonreían, mirando hacia el techo con ojos fascinados. ¿Sería una cuestión de gustos?

Mikaomaru se giró hacia él ligeramente, su rostro anguloso riéndose por su postura defensiva. Inuyasha le mantuvo la mirada sin miedo y bajó sus manos hacia su posición de brazos cruzados de nuevo. Sus oidos temblaban en la resonancia, y casi estuvo a punto de caer al suelo incapaz de mantener el equilibrio. Aún así, él lucho por permanecer firme.

Sin debilidades...sin debilidades.

Abandonaron el amplio lugar en favor de dirigirse hacia una puerta de bambú, el elemento tan asonante como podría sugerir su presencia en una cueva.

Sus pasos siguieron siendo cautelosos mientras atravesaron el diámetro de la circunferencia. Mikaomaru abrió la puerta del tatami, y poco a poco los demás fueron entrando. Inuyasha permaneció mirandole mientras la atravesó, no más seguro por estar en el interior que fuera, y se giró cuando cruzó el límite.

No voy a darle la espalda.

Una mano tiró de el con fuerza obligándole a regirar. Su hermano estaba lejos de él al momento, pero le regañó duramente con la mirada.

Keh...

La habitación pequeña diseñada para tomar el té podría compararse a cualquiera normal. Cualquiera, de no ser por el oro en las paredes, los intrincados dibujos y el olor a metales preciosos y té de calidad. Una vasija de ceramica decorada estaba finamente colocada sobre la mesa. Un pequeño mortero en una de las esquinas con restos de otras ocasiones junto a la tetera estravagante y cinco cogines de terciopelo rojo colocados sobre el suelo del tatami amarillo.

―¡Sentaos por favor!―Expresó Shiori tomando su propio asiento en el lado contrario de la mesa tras haber reunido los materiales necesarios para la elaboración del té. Inuyasha observó las rodillas y los brazos en la caida del cuerpo hacia abajo. Su posición era perfecta. Completamente entrenada.―El té estara preparado pronto...

Inuyasha tomó asiento sin esperar a nada. Sesshomaru, Mikaomaru y Shizu aún estaban en pie y le miraban con distintas expresiones. Inuyasha les miró al no notar sus movimientos imitando el gesto.

―¡¿Qué?!―Gritó enfadado de recibir tanta atención.

Los hombres le miraron de manera agria, Shizu, en cambio, sonrió y se le escapó una carcajada, pero aguanto las siguientes y se dirigió hacia su asiento. Cansado de ver la cara enfadada de su hermano Inuyasha volteó el rostro y lo acercó un poco sobre la mesa para ver los materiales del té. El sonrió un poco. Los recordaba. La ceremonia del té...había jugado muchas veces con su madre. Sabía los pasos y los movimientos de memoria. Kagome intentó hacerlo una vez, pero como él, el momento de usar la brocha era mortal, y al final no tenían la paciencia necesaria. El té cayó sobre toda su cara y su ropa. Los dos se rieron del incidente.

―¿Sucede algo Inuyasha-san?―Preguntó Shiori con amabilidad

Inuayasha pestañeó y negó rapidamente, alejandose de su posición.

―Oh no, mera curiosidad.

Shiori asintió contenta con la respuesta.

Todo el mundo se situó en sus lugares. Sesshomaru se sentó al lado de Inuyasha, Mikaomaru y Shizu rodeando a la pequeña y extraña Shiori. Cayó el silencio sobre la sala, y solo los quehaceres de la pequeña rodearon el lugar.

Inuyasha miró en todas direcciones, tomando en los detalles. Esto no era un silencio cómodo. Era todo lo contrario y aburrido.

¿Qué se supone que he venido a hacer yo aquí?¿Para qué nos han invitado?

No habiéndo nada más que hacer, enfocó toda su mente en observar a Shiori. Se notaba que había estado practicando para realizar la ceremonia adecuadamente, sin embargo era un poco demasiado lenta en todo el proceso...o eso le parecía a él. Verter el agua, la hoja diseminarla...

Colocó cuatro tazas sobre la mesa, haciendo brevedad de números, Inuyasha se puso con la espalda recta.

―¡Oh no!No es necesario que me sirvas a mí Shiori...―Todos permanecieron en silencio e inmóviles por unos instantes. Inuyasha escuchó el suspiro a su lado. Volvió a fruncir el ceño. De nuevo todo el mundo pendiente de él.

―D-de a cuerdo. No pasa nada...―Murmuró con voz pequeña tratando de aligerar la tensión novedosa. Shiori levanto la taza de la mesa. Una mano más grande la detuvo.

―Ese es el té de mayor calidad que poseemos. De gran calidad...―Acentuó. Mikiomaru parecía un poco cabreado. La palabra era ofendido.

Inuyasha le miró de soslayo con su gesto osco.

―El té es solo té... ―Explicó alzando la barbilla.

Shiori le miró a los ojos con una pequeña sonrisa.

―Al igual que la ropa es solo ropa...―Bromeó. Inuyasha se sonrojó un poco y miró en otra dirección.

La mano amplia se deslizó de la de Shiori y esta pudo retirar el vaso sin mayores problemas. Su madre no rió ante el comportamiento del hanyou, y en esta ocasión su rostro hablabla claramente de confusión.

―Perdonad...―Murmuró esta con tres la miraron.―Si me lo permiten Sesshomaru-sama e Inuyasha-san... ¿Podría hacerles una pregunta?

Sesshomaru asintió.

―Claro, ¿Por qué pides permiso?―Le preguntó, un tanto astiado de este comportamiento. Ella sonrió con cierta ternura ante esa pregunta.

―Si no me he equivocado al escuchar y juzgar...ustedes son hermanos ¿no?

Inuyasha arrugó la nariz con desagrado.

―Medio hermanos.―Puntualizó Inuyasha con retintín, en un recuerdo de la cantidad de veces que se le había sido recordado.

―No somos cercanos.―Explicó Sesshomaru entendiendo la pregunta subyacente de la mujer.

Shizu asintió en la comprensión.

―Ah, creo que ya lo entiendo.―Murmuró ella en acuerdo. Shiori aún seguía ejecutando los pasos de la ceremonia.―Presumo pues, que no se han criado juntos.

―Gracias a kami no he tenido que padecer esa desgracia.―Se burló Inuyasha rodando los ojos.

Shiori alzó sus ojos grandes ante ese comentario, pero volvió a su tarea de inmediato.

El té finalizó por fín y se repartieron cada una de las tazas. Se tomaron los tres sorbos, siendo el último sonoro. Y las tazas regresaron a su posición.

Inuyasha veía todo esto estúpido, incapaz de comprender la finalidad de todo ello.

Sólo entonces Mikaomaru volvió a hablar.

―Aprovechando su visita a este lugar Sesshomaru-sama.―Inuyasha volvió a ser ignorado.―Me complace anunciarle que Shiori y yo formalizaremos nuestra unión en unos meses.

Inuyasha abrió los ojos, comprendiendo entonces la mirada burlona que había recibido. Miró a Shiori para confirmarlo. La exuberancia lo demostraba.

Pero...es demasiado joven.

―Eso es una buena noticia.―Dijo Sesshomaru, pero sonó como una frase aprendida más que verdadera alegría por la pareja.

―En cuanto Shiori finalice su entrenamiento se celebrara la boda. Se lo digo así en persona, dado que conozco vuestra costumbre de no permanecer de manera constante en su palacio.

Sesshomaru asintió.

―¿Qué...entrenamiento?―Preguntó Inuyasha con suspicacia desconfiada.

Shiori se sonrojo un poco y miró hacia abajo.

―Shiori está siguiendo un proceso para que despierte su sangre demoniaca. Así, estara más cerca de nuestra raza y nuestra unión será posible.

Inuyasha frunció el ceño.

―¿Cerca? ¿Cómo, de cerca?―Puntualizó tomando sobre su rostro una seriedad que hasta ahora había perdido.

Mikaomaru iba a hablar, pero fue Shiori la que al final dió la explicación.

―Mi sangre humana desaparecerá un poco para dar paso a la youkai. Seré como un tercio humana, de esa manera mi cuerpo cambiara y podré...

―¿¡Un tercio!? Shiori, ¿en qué mierda estás pensando?―Inuyasha dió un golpe sobre la mesa, de repente, todo el asunto estaba tocando un lugar sensible dentro de él.

―Sí hanyou.―Intervinó Mikaomaru con retintín.―Ella cambiara antes de la ceremonia, y cuando pase su primera manga, su cuerpo evolucionará y su sangre humana desaparecerá completamente. De esta forma los niños que surgan de nuestra unión tendrán todas las habilidades de nuestra raza. Mi amor por Shiori lo permitirá.―Murmuró tomando un mechón de su cabello y enredándolo entre sus dedos.

―¡¿Amor?!―Inuyasha se puso en pie, sintiéndo todo en su cuerpo preparándose para asestar un golpe a ese idiota y hacerle puré.―¡Cómo puedes llamar a esto amor...!¡¿Qué mierda...?!―Inuyasha sentía que iba a explotar en un instante, se esforzó por calmarse, y miró de frente a los ojos algo asustados de la chica. La señaló con su dedo para dar más énfasis―Shiori, estás cometiendo un grave error juntandote con este imbecil, tal vez pienses que te ama, pero sólo te está utilizando!

―¡¿Cómo te atrevés escoria?!―Gritó Mikaomaru levantándose de su asiento con su mano en la empuñadura de su espalda. Shiori le retuvo, y miró un tanto desesperada en la dirección de su madre. Finalmente se calmó y miró a Inuyasha, sus ojos eran firmes.

―Inuyasha-san, no insulte a mi prometido.―Dijo muy seriamente, Inuyasha abrió los ojos con incredulidad.―Mikiomaru me esta ofreciendo oportunidades que nadie me va a dar en el futuro. Tú no conoces al completo la historia que nos une. Y te puedo asegurar que él me quiere. El entrenamiento es...sólo es por mi bien ¿entiendes?...

Inuyasha cerró los ojos por unos momentos. Recordando como ilusionado se sintió después de tanto tiempo de soledad.

Kikyo...

Hacía años que no la recordaba. Había sido su primero amor y fue intenso y...

"Si pides a la joya que te conceda como deseo convertirte en humano, yo quedaré libre de la responsabilidad que me pesa, y podremos vivir en tranquilidad..."

Pero entonces...Kagome...

"Yo te quiero tonto. Sólo no cambies"

―Shiori...sé...entiendo como te sientes. Créeme.―Le dijo acuclillandose para mirarla directamente.― Pero eso nunca funciona ¿entiendes? Aunque todo el mundo diga que hanyous somos horribles, no significa que sea verdad. No es por tu bien...―Inuyasha miró a Mikaomaru con rencor.―Te pide que lo hagas por el suyo...

―¡¿Estás insinuando algo hanyou?!―Alzó la voz el hombre murciélago, su nariz afilada moviendose de forma altiva.

―¡Sí!¡Cabrón de mierda! ¡Estoy insinuando que sólo estás dispuesto a amarla si es aceptada por tu estúpida sociedad de remilgados!―Gruñó a cabo al igual que las ordenes de un general. Luego miró hacia Shizu, atenta pero sin intervenir.―¿Y qué hay de tí?¿¡Qué pasa contigo? ¡Eres su madre, si ella sigue con esto estará rechazandote a tí! ¡Perderíais los lazos que os unen!

Shizu se levantó de su asiento, su rostro se veía muy enfadado.

―Inuyasha-san, yo estoy más que de acuerdo con esa decisión. Shiori ha padecido mucho a lo largo de su vida, y creo que se merece lo mejor. Y esto es lo mejor. Comprendo que sea chocante para tí, porque eres muy orgulloso de quien eres, pero no te entrometas en esto.

Shiori dió un paso adelante y llevó una de sus manos a su pecho.

―El me protege y me apoya, y me garantiza una vida larga en compañía de quienes me quieren...Inuyasha-san...Fuiste una persona importante para mí, porque me diste el coraje suficiente para luchar contra quienes han hecho daño a mis seres queridos. Por favor, comprende...

Inuyasha dió un paso atrás, su mente en conflicto.

―Pero el amor no consiste en eso...―Masculló. A continuación su voz se elevó por encima de la del resto.―¡El amor es un sentimiento mutuo en el que no importa nada excepto quien eres, no "Lo que eres" o "Cómo eres"! Una persona que te ama de verdad no pone faltas! ¡Si él te amara de verdad no te pediría que cambiases! ¡Te aceptaría tal como eres!

Shiori alzó la voz, sus ojos al borde de derramar las lágrimas.

―¡Yo solo estoy luchando por ser mejor, a veces es importante cambiar!

―¡Pero no de esa manera! ¡Así te estas perdiendo a tí misma!¡Una persona solo puede amar cuando acepta todo de la otra! No sirve amar una pequeña parte, ¡O la mitad!

―¡¿ Y qué más hay de amor si no es cuidar del otro y permanecer juntos hasta el final?!―Gritó en una rabieta, mordiéndose el labio inferior hasta que salió la sangre.

―¡Hay mucho más!¡No seas tonta!¡Lo único que quiere es conseguirte preñada y luego te dejará tirada si no le gusta el resultado!¿¡Es eso lo que quieres?! ¿Vivir apartada de todo lo demás, encerrada solo para esperar a que el hijo de puta le de la gana de asomar la cabeza para ver si sigues viva? ¡Despierta! ¡He visto demasiadas mujeres morir de esa pésima manera!

―Pero...¡Pero!―Shiori empezaba a estar desesperada. Ella no quería pensar en esas dudas que la habían carcomido al principio. Estaba enamorada, y tenía tanta ilusión por tener un final feliz como el de cualquier otra chica del pueblo.

Cómo sus lágrimas cayeron, Mikaomaru soltó un chirrido desagradable de ataque poniéndose frente a Shiori y el hanyou, de sus manos creciendo garras tan largas como las de un ave.

―¡Hanyou vas a pagar...!―Pero su amenaza fue interrumpida por la propia Shiori. Mikaomaru cayó al suelo empujado por su prometido, sorprendido por la fuerza de la menor, Shiori se alzó, en su escasa estatura, la ira desesperada en sus ojos cándidos e inocentes.

―¡Eso no es así!¡No es como tú lo dices! ¡Y no me importa que pienses que está mal!¡En todo caso, es mi decisión equivocarme! ¿¡Cómo puedes venir y decirme esas cosas?¡¿Acusarle de manera tan horrible?! ¡A penas le conoces! ¡No sabes nada de lo que ha sucedido aquí! ¡Y no puedes saber como acabará la historia sólo porque no haya salido bien para otros! ¡Conozco a Mikaomaru, sé quien es y cómo funciona el mundo donde vive!¡Si no te gusta o no estás de acuerdo sólo márchate! ¡Sin embargo, yo no te he criticado a tí por estar junto a un hombre, que es mucho más raro! ¿Cómo puedes decir nada sobre mí? ¡Persiguiendo a Sesshomaru-sama como un...una...fulana!―La cara de Inuyasha cambió totalmente por una de shock, Shiori se sonrojo y miró desesperada a su alrededor, mortificada por el insulto no adecuado salido de sus labios. Finalmente se rompió, cubrió su rostro con sus manos mientras las lágrimas terminaban de caer al igual que sus rodillas.―¿...Por qué no puedes ser feliz por mí...?Mira...lo que...he dicho...Lo estas arruinando todo...―Hipó.―Por favor...perdonad..me...yo no quise...―Shizu acudió a consolar a su hija, acariciando suavemente su espalda.

Cómo consuelo para la desesperación de la chica, no llegaron gruñidos o palabras de enfado, sino risa a carcajadas. Mikaomaru reía, Inuyasha no sabía cómo reaccionar, sus ojos abiertos como luceros y algo fuera de foco.

―Si tu supieras Shiori...¡no sabes hasta que punto es verdad..!

Inuyasha finalmente gruñó. No pudo soportarlo, su instinto del honor se lo pedía. Empezó a gruñir y apretó los puños lleno de odio.

Nadie pudo verle hasta que se abalanzó por completo sobre él. Sólo una pequeña mancha azul. Mikaomaru gritó sin esperarlo, una vez más, la fuerza de los hanyou sorprendiéndole. Por un momento, su yugular fue rozada por algo afilado y todo en su interior retumbó con miedo. Pero en tan solo un parpadeo, el azul se retiraba de él. Los oidos de Mikaomaru volvieron a funcionar.

―¡Suéltame cabrón hijo de puta!¡No pienso permitir que siga insultándome así!

Con la visión borrosa Mikaomaru vió a Sesshomaru sosteniendo a su hermano hacia atrás y el Daiyoukai le miró muy atentamente. Supo entonces que, hanyou o no su atacante, había estado a punto de morir. Shiori se acercó a él. No supo por qué, pero Mikaomaru se abrazó a ella. Su corazón temblaba.

Sesshomaru miró a su hermano con desagrado y le dejó caer hacia un lado.

Toda la ira que se almacenaba en su interior retumbó contra su hermano.

―¡¿Detrás de este hijo de puta?!―Inuyasha se giró a mirarlo. Gritó con los dientes al descubierto―¡Le odio! ¡Siempre le he odiado!¡Lleva toda su vida tratando de matarme!

Shizu miró toda la escena que se había creado. La declaración levantando ideas y sospechas. Y Shizu llegó a una conclusión de la que se tendría que haber dado cuenta.

Invitarle aquí ha sido un error desde el principio.

―¿Si os odiais, porque estáis juntos?―La voz de la mujer madura se elevó por encima del aire tenso.―¿Por qué viajais lado a lado?

Sesshomaru la miró de reojo. Sabía que iba a pasar todo esto.

Inuyasha es igual a problemas.

Ya había sido su conclusión. La pregunta de la mujer les pillo desprevenidos a ambos.

Si, ¿Por qué estamos juntos? Porque no tenemos mejor cosa que hacer. Pero claro, eso no puedo decirlo ¿verdad?

Estoy ayudando a mi hermano a recuperar la espada de mi padre Tessaiga, que al parecer ha perdido descuidadamente...―Dijo firmemente elevando su barbilla y situándose orgullosamente firme.

La respuesta fue una sorpresa para Inuyasha, que le miró con incredulidad.

―¿Q-qué?¿De qué estas hablando? Tú nunca has dicho...¿Desde cuando estas tú...?

Sesshomaru le miro de soslayo altivamente pero no le contestó, ignorándole totalmente.

―¿La famosa espada que Sesshomaru habia estado buscando?―Mikaomaru se incorporó en sus rodillas desde el suelo. No tiró la pulla, pero sus palabras permitían leer su mente con facilidad. Mikaomaru estaba furioso y era rencoroso. Destrozaría a ese estúpido hanyou.

―¿La robaron? ¿Te robaron Tessaiga?―La pregunta de Shiori fue sin pensamientos, instantánea. Sus ojos enrojecidos le miraron con incredulidad.

Inuyasha desvió su mirada irritada hacia Shiori, tragando saliva la desvió.

―Es...una larga historia...

Podía ver claramente el malestar inmediato de Shiori ante sus palabras. Parte de la herencia de su tierra se habia ido en su espada. Perdida la espada, perdida la herencia. Su propia expresion de malesatar debio ser notada, porque de inmediato Shizu intervino sosteniendo a Shiori forzando una pequeña sonrisa en su expresión.

―Shiori cariño...¿que te pasa? ¿algo te molesta?

La mirada de la mujer pedía una disculpa. Inuyasha no sabía que hacer con ella.

―Estoy bien...-Susurro desviando y perdiendo la mirada con tristeza.

Mikaomaru se puso recto.

―Aún no me explico como has podido perder semejante tesoro familiar...―Pinchó en la herida sangrante al ver la culpabilidad en la expresión de Inuyasha.

De inmediato Inuyasha enseñó sus colmillos.

―Mi hermano pequeño tiene la habitualidad de meterse en problemas...―Dijo Sesshomaru sentándose tranquilamente en su sitio.

―Oh desde luego puedo ver porqué...

Inuyasha abrió los ojos y sintió el restallido del látigo en su corazón. Todo un conjunto de pensamientos oscuros.

¿Hermano pequeño? ¿Meterse en problemas?

Las palabras comunes sobre los labios de Sesshomaru se distinguían con el innegable olor de la mentira.

¿Cómo puede hablar de mí de esa manera? ¿Cómo si él hubiera sido mi hermano perfecto durante toda su vida?

¿Cómo puedes...?―La pregunta susurrada acabó siendo gritada de nuevo, Inuyasha se elevó solo en sus rodillas para quedar por encima de él en altura.―¡No puedo creerlo!¡Tú sabes perfectamente cuales fueron las circunstancias que me llevaron a perderla...! ¡¿Cómo puedes simplemente tirármelo en cara?!―Inuyasha practicamente gritó junto a la oreja de Sesshomaru, seguro de que las vibraciones restallarían en su cabeza.

―Eso no es de mi incunvencia.―Se limitó a decir.

―¿Y cuales fueron esas circunstancias?―Preguntó Mikaomaru de nuevo, interrumpiendo la conversación.

―¡Tú cállate gilipollas de mierda!¡Mi vida no te importa nada!

Sesshomaru gruñó y llevó su mano a una oreja peluda, pellizcándola y sosteniéndola con dureza. Inuyasha siseó.

―Inuyasha controla ese lenguaje pueblerino de los suyos.

Esta situación absurda era demasiado. Una broma cuel de apariencias en las que el único perdedor parecía ser él en todos los casos.

―¡Suéltame!¡Puedo hablar como yo quiera!¡Deja de tratarme como si fuera un jodido niño!―Inuyasha tiró del brazo que insistía en sostener su oreja aprisionada. Era doloroso, la sensibilidad de las mismas enviando calambres sobre toda su nuca. Sin embargo no era apreciable para el resto de personas- La propia Shiori sonrió un poco, ante el pequeño castigo común, Shizu rió bajo su manga.

¡No es!¡Esta no es la verdad!

Toda la tensión que se había creado pareció desaparecer con la intervención de su hermano. Todo el mundo retomando la calma como si todo hubiese sido una broma, cómo si no tuviese importancia su opinión o cómo estaba siendo tratado. Y que dolía joder. Todos establecidos de nuevo en un estado de "Simplemente ignoren al chico, él desvaría, él no entiende"Sus ojos no podían evitarlo, reflejando su desesperación. Sus garras, luchando contra la mano ejecutora rastrillando y creando lineas de sangre que dejaban una grotesca imágen a la supuestamente tierna intervención del "adulto"

―Te soltaré cuando dejes de comportarte de esta terrible manera.

―¡No me estoy comportando como un niño!―Masculló.―¡Y si lo hiciera no tienes derecho a decirme nada!―Cerró los ojos mientras la ansiedad subía en su pecho―¡No pretendas hacer como si yo fuese tu hermano ahora...!¡Y suéltame de una puñetera vez!

Sesshomaru cedió finalmente. Inuyasha se puso en pie y se alejó hacia la puerta. No se sentía bien. Simplemente algo en su cabeza le estaba diciendo que todo esto era injusto, pero la cantidad de emociones que estallaban con fuerza sobre su pecho no le permitía pensar...expresar su frustración. Casi podía escuchar de nuevo los millones de demonios que estaban fuera de esta ficticia pequeña sala del té.

―Como desagradecido...despues de rebajarme a hacer tus estúpidos rituales humanos y salvar tu vida...

Los pies de Inuyasha se tambalearon.

―¡No puedo creérmelo!―Inuyasha dejo una carcajada irónica. Se sentía mareado.―¡Esas son cosas que tu has hecho porque has querido! ¡Yo no te pedí nada!

En el trascurso de esas palabras, la madre de Shiori abandonó su estado relajado. Shiori había tomado aire y se apoyaba en Mikaomaru, ya sin ganas de hablar o pensar nada más, y la ausencia de tener que preocuparse de ella le permitió prestar atención a otras cosas. Algo no estaba bien, en esta pelea filial.

―No, no lo hiciste. Pero nada menos que una gota de respeto hacia mi persona.

―¿¡Tu persona!? ¡Pero si esas eran tus responsabilidades!¡te lo buscaste tú porque quisiste! Tenías que hacerlo, fuiste tú quien...quien...!

―No soy responsable de que fueras violado de esa manera. Tal vez deberías replantear las culpas teniendo en cuenta que te abalanzas sin saber hacia cualquiera...

Perdió la respiración. Sus ojos se abrieron y su boca permanecio abierto con las palabras perdidas en su garganta. Le golpeó peor que una cuchilla sobre su pecho. Peor que cualquier otra herida física. Su mente susurraba la palabra traición. De nuevo. Humillación. Cruel y sin delicadeza...

―¿Inuyasha-san?―La pequeña vocecita de Shiori en sus oidos.―¿Es por eso porque odias a los demonios? Alguien te...hizo ¿algo tan horrible?

Inmediatamente se giro hacia la pareja, Shiori tenía los ojos desencajados, asombrados completamente y horrorizados. Su pareja sonreía de oreja a oreja. La situación cayó sobre el como un chorro de agua fría que le lavaba con la humillacion causada por su hermano delante de la joven pareja. Trago saliva mientras en su estomago daba vueltas sus ganas de gritar y rebentarlo todo. Su mente rodó y él mismo se tambaleó. Él simplemente lo había dicho. Su pérdida de honor...todo. Él lo había dicho.

Su respiración se aceleró de manera insana y sus ojos esquivaron encontrarse con otras miradas. Como un animal enjaulado.

Salida. Tengo que salir de aquí.

―Inuyasha.

Fue como un desencadenante. E Inuyasha empujó el tatami incapaz de pensar qué era una puerta o quienes habían detrás.

El estadillo despertó a los youkais durmientes y un enorme revoloteó se creo entorno a toda la cueva. La presión estalló sobre sus oidos y su sangre latió al ritmo de sus jadeos. Corrió, despavorido debía reconocer, sin prestar atención al grito preocupado de Shiori.

Él se limito a correr.

Sabía que los youkais a sus espaldas podían oler su miedo. Sabía que muchos de ellos ya estaban persiguiéndole. Llegó a la salida, mientras pequeños puntos negros bailaban en su visión. El mar restallaba contra las rocas y simplemente piso hacia delante esperando flotar en la superficie. Su pie se hundió en el aire, y sólo logró salvarse de la caida al sostenerse con sus manos en el borde. No se dió tiempo para pensar en nada y saltó sobre las rocas salpicadas que el oleaje bravo permitía ver. Impactó de bruces contra el otro lado.

¿Qué mierda se supone que estoy haciendo? ¡Maldita sea!

Apenas quedaba luz en el horizonte, y caminó, en lugar de correr, con los latidos de su corazón estallando contra la ansiedad constreñida bajo su pecho.Ahora era él el cabreado. Él quien quería volver a matar a Sesshomaru.

Nosotros simplemente no podemos cambiar la manera de vernos.

Necesitaba eliminar estas sensaciones. Destrozar algo. Y saltó lejos hacia el bosque. Golpeó el primer árbol con toda la fuerza de su puño, y aunque no salió volando se resquebrajo con un sonido agradable. Gritó. Yaseiki también estaba alterado, recorriéndo sus venas con nerviosismo. Buscó así, desahogar su tensión. Saltó en el aire, corrió, golpeó otro árbol. El pequeño bosque cercano casi empezaba a desaparecer cuando su puñó dejo caer gotas de sangre sobre la madera, y el crunch no se escucho del árbol, sino de sus huesos. Y gritó de dolor cayendo al suelo.

Todo latía, y el dolor de su demonio goleándo le combulsionó de nuevo.

'No quiero desaparecer'

Inuyasha abrió la boca en un grito silencioso, sus intestinos empujando como si pretendieran salir de su cuerpo. Agarró la hierba frente a él. Sus ojos se escandilaron con la línea dorada del sol desaparecido en el horizonte. De repente lo supo, que igual que había visto el amanecer, o el anochecer días antes, tal como llevaba tiempo sin hacer teniendo en cuenta el tiempo, supo que la Luna no brillaría esa noche tal como los sentimientos y emociones humanas se arremolinaban en el interior de su mente silenciosamente. Su demonio gritó provocando un agudo dolor en su cabeza mientras era restringido hacia lo más profundo de las cadenas existentes. La noche reclamo su premio. Perdió el aliento. Él era humano.

En el interior, el ambiente se había enrarecido. Sesshomaru no solo había acudido al hogar de Shiori para buscar nuevas prendas, Mikaomaru, dentro de su carácter horroroso e insoportable, era la persona ideal para ayudar a sus ¿suegros? Él no estaba seguro de si se atrevía a hablar de ellos en esos términos. Así, frente a todas las voces irritadas en su cabeza que le instaban a perseguir a Inuyasha para darle la paliza de su vida por el cúmulo de problemas y acciones irritantes que estaban trayendo la deshonra a su familia, Sesshomaru permaneció en el interior de la cueva, discutiendo sobre debilidades y favores, peticiones y devoluciones.

En un momento determinado, la madre de Shiori se levantó y se despidió de ellos, alegando su estado cansado.

―¿Mamá? ¿Voy contigo?―Shiori miraba cansada, también. Pero Shizu negó a su hija.

―Puedes quedarte con Mikaomaru esta noche Shiori.―La jovencita se sonrojó y Mikaomaru alzó sus cejas― Con cuidado espero...―Murmuró en una clara advertencia. Inclinandose antes de salir, Shizu no hizo mayores comentarios.

El aire frío de la noche saludo a su cuerpo pésimamente preparado desde la calidez interior. Y cruzando el puente invisible que la reconocía a estas alturas, Shizu respiró hondo mientras empezaba su verdadera tarea. No tenía por objetivo regresar a casa.

¿Dónde has ido Inuyasha-san?

Decidió perseguirle, esperanzada de encontrar al chico para pedir las disculpas que esos demonios jamás se atreverían a dar.

Camino sobre la arena y oteó en el horizonte sin encontrarle. Fue cuando ya casi se había rendido que vislumbro, fuera de la playa y sentado al borde del bosque, la figura del hanyou.

Shizu se acercó cautelosa, frotando sus brazos con fuerza para reunir un poco de calor en torno a su cuerpo. Cuando la distancia ya era baja, distinguió el cambio de pigmentación que había tenido lugar sobre el hanyou orgulloso. Su mirada permanecía vacía.

―Inuyasha ¿te encuentras bien?―Gritó un poco por encima del viento para ser escuchada.

Inuyasha no dirigió su mirada hacia ella, pero asintió. Y sin embargo, dedos humanos se aferraban contra el brazo derecho. Ascendiendo al pequeño risco por un saliente, Shizu quedó horrorizada al ver la sangre manar de la herida.―¡Inuyasha-san, qué te ha sucedido! Estás herido, dejame ver.―No hubo resistencia alguna dejando caer su brazo contra el regazo de la mujer. Al levantar la manga azul empapada de oscuro líquido vital, Shizu dibujó una mueca al ver el destrozo realizado. La marca de una mordedura se había dibujado en su antebrazo, con los pequeños pinchazos cubiertos de conchas de las que sin embargo comenzaba a supurar la sangre. La zona ya no estaba enrojecida, sino morada. Todo el antebrazo hasta un poco por encima del codo, donde un moreton que dejaba ver cuatro dedos era especialmente oscuro. Shizu miró al rostro inexpresivo, y se sorprendió de encontrar la pequeña oreja derecha, ahora humana, con un moretón de color igual de oscuro, sangre escurría desde un afilado y pequeño corte. Sin tenerlo muy claro aún, Shizu intuyó que debían de haber más marcas en ese cuerpo delgado. Todas ellas originadas por la misma persona.

―Esto...está muy mal. Deberíamos curarlo, vaya que se infecte mientras estás en esta condición.―La mujer se puso en pie esperando a ser imitada. Sin embargo el hanyou no movió ni un músculo.

Shizu miró contrariada por este comportamiento. Pero finalmente, se sentó a su lado una vez más.

―No soy muy buena escuchando a la gente. Suelo alterarme antes de tiempo y al final siempre acabó dando voces... o eso es lo que Shiori me dice. Pero si te apetece o simplemente quieres desahogarte un poco, podrías decirme lo que te ha pasado. Está claro que ustedes no se llevan bien y yo no me creo que tu hermano sea el santo en esta historia.

Inuyasha le miró de soslayo y asintió torpemente con las mejillas ligeramente sonrojadas, sus ojos brillaban entorno a la noche sin luna en ese color tan extraño entre el castaño y el morado que caracterizó a su madre por muchos años. Tomando una respiración profunda en lo que parecía ser el inicio de la conversación, se detuvo, y ocultó su rostro entre las rodillas. Los sucesos que habían tenido lugar en su mente en apenas un mes o lo que creía que era un mes se precipitaron sobre él y antes de que pudiera acordarse de ello la mujer que no era su madre a la que no conocía y con la que su vida no tenía nada que ver le sostenía entre sus brazos mientras la tensión se liberaba en forma de lágrimas que empaparon sus mejillas sin que él pretendiese darse cuenta

―Si deseas puedes quedarte en mi casa esta noche, sería peligroso permanecer más tiempo aquí...

Inuyasha no dijo nada, pero en esta ocasión, se dejó guiar por la mujer madura hacia el lugar donde se situaba su casa.

Su mente estaba revuelta, y sentía un gran dolor hueco en su alma. Sin Yaseiki para suavizar los datos, el lado más humano de Inuyasha, el presente en la actualidad, sólo podía sentir desprecio por su propio cuerpo y sus actos, vergüenza y culpa, por caer en nada menos que el asqueroso pecado del incesto, y miedo, de lo que terminarían siendo las consecuencias.

Compadeciéndose del pobre muchacho y sabiendo que su propia hija padecía de tal debilidad una noche al mes, por casualidad el día de su nacimiento, no le tuvo en cuenta al grosero muchacho de gran corazón que se dejara caer sobre la estabilidad de su hogar aún cuando no le pertenecía.

Acarició el cabello de ebano pegado a su rostro, y en su camino encontró demasiada temperatura sobre la frente, la fiebre luchando de los daños físicos inflijidos. Shizu colocó el futón sobre el suelo y arropó la figura menuda en la que el gran guerrero se había convertido en lo que, por lo que sospechaba después de su actuación sobresaltada, llevaban siendo muchos días de dolor contenido. Inuyasha no dijo ni una sola palabra en todo el proceso, y se limitó a cerrar los ojos, dejandose ser.

Shizu cerró la habitación donde ahora el hanyou yacía. Recogió el resto de la casa, celebro las prendas que su hija había derramado por los suelos, lavó los platos y las cucharas de la comida que había preparado de almuerzo, cerró ventanas y puertas menos una, y salió al exterior dejando la figura dormida en el interior.

No se sorprendió de ver al hermano de la víctima o de la que ella creía ser la víctima caminando en su dirección con pasos tranquilos y mirada fría. Shizu frunció el ceño. No le gustaba; no le gustaba este hombre que había sido capaz de hacerle tanto daño a esa criatura y lo peor de todo es que sospechaba que este hombre youkai ni siquiera sospechaba la magnitud que sus actos tenían sobre el muchacho.

―¿Dónde está?― Pregunto con voz demandante no pidiendo ni rogando.

―Durmiendo― Su tono de voz era hosco e indicaba la ira que por su interior corría al ver a semejante hombre delante de su puerta demandando cosas que no le pertenecían. Ella no tuvo reparos en decirlo en voz alta.

―No me gustas― le soltó―¿Qué le has hecho a Inuyasha?― Sesshomaru guardo silencio y miro a la joven mujer que esperaba por una respuesta

―Le ha contado― Le preguntó, no muy esperanzado en que fuese cierto.

―No sé qué es lo que se supone que debería haberme contado, pero creo que sin palabras casi me lo ha dicho todo, ¿qué quieres de él? o pretendes que me crea qué un hermano mayor qué es capaz de mirar con una mirada tan fría y provocar semejante nivel de estrés en un hermano menor es un verdadero hermano; si es así, creo que estás fingiendo ser algo que ni siquiera tú sabes ser.

Sesshomaru se sorprendió ante la inteligencia y picardía de la mujer, de esta madre humana.

―Eso no es tu asunto mujer―Dictaminó él con fuerza negándose a dar explicaciones a semejante criatura.

Shizu cruzó sus brazos sobre el pecho en una postura enfatica y quizás un poco pretenciosa.

―Bueno si tú no me vas a contar entonces date la vuelta y vete. Inuyasha se queda aquí con nosotros hasta que decida irse por su propio pie.

Sesshomaru fue en este caso el de fruncir el ceño.

―No estás en posición de exigir nada―Le espetó, manteniéndose firme. Pero Shizu era una mujer entrada en años, y ella conocía la manera de tratar con gente como él.

―Realmente no conozco lo suficiente a tu hermano como para hablar de su vida o defenderle frente a tí, sin embargo sé distinguir cuando una persona ha llegado al tope. No sé que haya pasado entre ustedes dos pero él no quiere verte en este momento y me niego a ver sufrir a un chico tan bondadoso como él. Aunque los hombres no lo entendáis las mujeres, las madres, tenemos nuestro propio sentido del honor y si yo ahora te dejara entrar y decir cualquier cosa que quisieses decir sin poner impedimentos lo perdería...―Hizo un silencio largo y pesado hasta que finalmente y para su irritación Sesshomaru contesto

―Él y yo tenemos un objetivo común. Debemos marcharnos esta noche.

Shizu miró hacia el cielo semiestrellado, y negó.

―Puedo darle una habitación si desea pero no voy a dejar que veas el niño esta noche. Dale como mínimo este tiempo para descansar.

―Al fin y al cabo débil como los humanos― Murmuró en un adulto pretencioso pero la mujer le miraba con indiferencia, y quizá una chispa de compasión

―Quizá eso es lo que le hace falta a mi señor―Murmuró ella a cambio internándose de nuevo en el interior del hogar.

Shizu se sorprendió viendo al chico con la puerta de la habitación abierta y jadeando de esfuerzo.

―¿Sesshomaru...?―Preguntó casi sin aire. Se había quedado durmiendo, pero una sensación extraña le había ganado paso. De repente supo que su hermano estaba allí.

Shizu le sonrió tranquilizadora y le ayudó a ponerse en pie.

―No te preocupes, él ya se fue. No te molestará por esta noche.

Inuyasha miró preocupado sobre la mujer mayor, pero se dejó llevar de nuevo a la habitación sin perder sus ojos abiertos al máximo. Algo estaba mal. Horriblemente mal. Y su cuerpo se negó a dormir mientras su mente trataba de descifrar los códigos humanos respecto a esos inquietantes sentimientos.

Agradecimientos a:

SangoaomeOO(El lemon te llama y a mí me rellena páginas de más...tenemos un problema XD El cambio de look era necesario, es decir, a todas nos encanta pensar en un Inu caminando semidesnudo en mitad del bosque en plan asdasdasd *.* pero por desgracia es demasiado modesto para tal cosa PD: Te juro que cada vez que veo que tardas en comentar me quedo en shock, ¡me estas malcriando, tú, mimadora de zombies U.U! ),

Marshmallow (Dios, tu tienes un lector de mentes para decirme exáctamente lo que necesito escuchar o qué? En serio, empiezas a asustarme XD Sabía que les iba a gustar jejeje y sip, va a ser castigado, I'm sorry soy una persona cruel ustedes ya saben O.o. El momento de Sesshomaru pretendía mostrar precisamente cómo pese a ser el demonio más fuerte de todo Japón, la política sigue manteniendo un lazo fuerte atado sobre él. Personalmente creo que todos hemos vivido ese momento de desear matar a alguien de cien formas distintas.

PD: Tolkien es de lo más grande. Uno de mis favoritos junto con Philip Pullman ;) así que supongo que en el fondo tengo mucha influencia adquirida de estos autores.

PD2: Gracias por preguntar por él, ahora ya esta mucho mejor, aunque fue un buen susto. ¡Hasta el Jueves!)

bittersweet (¡Ey! tiempo que no te veo! Jajaja aquí sigo y aquí seguiré, incluso después de la muerte O.o...porque internet es eterno O-O...)

Shiro (OH P** he despedazado a alguien..!Por lo de cortada es decir XD Jajaja Bienvenida a mi fic Shiro-chan, entrenamientos nocturnos con espectadoras siempre serán bienvenidos, hasta por la escritora, no obstante, habrá que ver en que acaba eso. Primero arreglo de cosillas pendientes ;) Aquí conti!)

Miyu-chaan (¡Gracias y bienvenida! Nueva seguidora...jejje un paso más hacia la dominación mundial n.n! Me alegro de que te guste, y bueno, en cuanto ante la inactividad, la historia será completada (por que soy incapaz de dejar de escribir, supongo que soy adicta o algo) pero sí es cierto que las publicaciones dependen de mi calendario de exámenes, así, las actualizaciones pueden ser menos seguidas. Ante cualquier duda en todo caso en mi perfil suelo realizar actualizaciones todas las semanas sobre cómo voy respecto al ritmo de escritura, indicando el día de publicación del próximo capítulo. De hecho, estoy haciendo un calendario para que no haya dudas ;) ¡Ojalá que el capítulo sea de tu agrado!)

k , Guest1, Guest 2,Guest 3,Yuric09, bittersweet, Yoseff, Kind Yuuki, Frozen-Winter-Heart, alei91 y Shandy-shan.

Próximo capítulo:¡Jueves 14 de esta semana! Y viene el Lemon ;)...¡No en serio, esta casi escrito, esta vez no hay prórrogas! XD