Buenas noches! Y cuando todos creian que estaba perdido...ná es broma. Aquí estoy otra vez, y me alegro de haber acertado en mis cálculos. No sé si es lo que esperaban para el cap, pero mi mente funciona así ¿Ok? (mirada amenazante) Jejejeje. Estoy muy contenta porque han aparecido varias y fabulosas seguidoras, y, además, he podido pensar en la manera de continuar bien con la historia. Disfruten de la conti algo suavona, que pronto regresa mi lado Dark :)

Disclaimer: El sensualón de Inuyasha y el resto de fantásticos personajes no me pertenecen (aunque no me importaria darles un hogar XD )Todos ellos son propiedad exclusiva de la genial Rumiko Takahashi. El resto de personajes son de mi propia autoría y están reservados bajo derechos de copyright al igual que la historia en sí.

Advertencia: Yaoi, Angst, Violación, Mpreg, Horror(?), Muerte de personajes, Lemon.

Rated M

Dialogos(―) Pensamientos (hhhhh) Pensamientos Yaseiki y Yako ('hhhhh') Recuerdos y anotaciones("")

Capítulo 24:

La noche era fría sobre Japón, borrasca entrante por las costas sureñas, el viento aullaba con fuerza y doblaba los árboles de la zona más exterior con violencia. Los vientos húmedos del mar terminarían por chocar contra la corriente en chorro que se manejaba en las alturas y la precipitación caería sobre la tierra de manera temporal. Los humanos tendrían más lluvia de la que podían haber deseado al inicio, y ahora se lamentarían al no poder abordar las delicias del mar durante el periodo de tormenta.

Por suerte, el manto de color verde que constituía el bosque mediterráneo tropical cubría a los dos hermosos hombres nacidos de la naturaleza salvaje del viento atronador y sus cuerpos enlazados mantenían el calor en una burbuja de agradable naturaleza...El mar no tocaría los cabellos de ninguno de estos seres sobrenaturales durmientes, estampa de perfección...durmientes...o al menos uno de ellos.

Sesshomaru había cerrado sus ojos en un momento de descanso, Inuyasha aún más profundo en su ensueño tras la liberación esporádica de su simiente entre las manos de Sesshomaru.

El referido no había podido resistir la tentación de hacerse con el sexo ajeno entre sus manos sabiendo que el otro se hallaba indefenso y por una vez era incapaz de protestar.

Así, sus dedos abrazaron el miembro semiduro, la piel suave...

Sesshomaru tomó un poco de tiempo en satisfacer su curiosidad y disfrutó del permiso silencioso que se le había otorgado. Ahora inmóvil y sin retorcerse como siempre hacia a razón del estrés o los nervios, su hermano respondió de inmediato a las caricias traviesas sobre la piel de su estómago y las caderas. Tuvo ese sentimiento raro de nuevo, al sentirse tan cerca del otro que podía influir de cualquier manera sobre él.

Prestando atención según su naturaleza observadora, llegó a la rápida conclusión de que Inuyasha no era pequeño, pero tampoco era tan grande como él. Su polla no tenia protuberancias y solo por señalar tenía un prepucio algo grueso, la cabecita excitada roja asomaba desde su funda, y Sesshomaru bajó suavemente la piel tensa. El pene sobreexcitado se crispo. La cabeza era una seta perfecta y redoblada.

Acarició la periferia con el borde romo de su uña e Inuyasha gruño y se arqueó suavemente contra la mano placentera dejando salir un gemido. Prendido de inmediato de la expresión satisfecha y sin muecas de su hermano menor en el placer, Sesshomaru miró sobre los labios pecaminosos que se abrían para suspirar con suavidad como respuesta al movimiento constante sobre su intimidad. Por un momento Inuyasha abrió sus ojos legañosos y turbios, pero los volvió a cerrar apretando su rostro con esfuerzo para dejar salir un quejido de finalización.

Sesshomaru tardó un poco en mirar hacia abajo y darse cuenta, con ligera desilusión y expresión escéptica que, de hecho, su hermano ya había eyaculado y volvía a enroscarse contra él en busca de calor con la pereza somnolienta de un animal herido.

Demasiado rápido...

Pensó. Ligeramente molesto de ver que su juego había acabado demasiado pronto, casi ni siquiera llegando a empezar.

Y así se hallaba ahora. Tranquilo y aburrido, ambos a la vez.

Sesshomaru decidió aprovechar el tiempo, su cuerpo ligeramente debilitado por las actividades previas, y eliminó con delicadeza el kimono que aún se hallaba posado sobre sus hombros quedando totalmente desnudo junto a su hermano. Mokomoko se enroscó sobre ambos.

Las ropas de ambos, tiradas en el suelo y sucias, levitaron con suavidad hasta quedar extendidas y ocultas entre las ramas de los regios árboles inmunes a la situación de ciclogénesis que se acercaba. Sesshomaru también lo sentía, sus sentidos ligeramente alborotados ante el chisporroteo de la energía brusca.

Volvió a cerrar los ojos, tratando de organizar su mente de nuevo para llevar a cabo los planes necesarios. Pretendía sonsacar a su hermano el lugar donde seguramente estaba la espada, y luego le arrastraría junto con él hacia el norte para averiguar qué estaba sucediendo en las fronteras y cual había sido su participación. Sin lugar a dudas, sería más productivo tratar de solucionar los problemas por su propia cuenta en lugar de delegar en cualquiera de sus subordinados.

Inconscientemente sabía que eso no era más que una salida para no regresar al lugar al que se veía obligado a llamar hogar, pero no tenía intenciones de reprocharselo a sí mismo.

'Cálido'

Suministro Yako en un comentario ligero. Sesshomaru no tenía paciencia para tratar de pelear contra él y le dio la razón. Inuyasha era cálido. En muchos y variados sentidos. Pero él no iba a permanecer mucho tiempo bajo estas circunstancias. No podía permitírselo con estos instintos traidores girando en su intestino.

Es probable que si le doy a mi cuerpo lo que quiere pueda eliminar esta necesidad dentro de mí. Un solo intento que lo acalle por un tiempo suficiente para poder tolerar su presencia sin incidentes..

Yako no le concedió la razón, pero tampoco negó esa posibilidad. Eso logró detener un poco la inseguridad que se batía odiosa dentro de él y le dejó descansar un poco mejor.

La sensación de unas horas más tarde, Inuyasha volvió a quejarse y Sesshomaru abrió los ojos perezosamente para asistir al inquieto chico. Su rostro había dibujado una expresión angustiada y dolorosa, y todo su cuerpo parecía estar muy rojo.

Una memoria de Rin, cuando cayó en unos días de enfermedad humana, regresó a su memoria y le motivo a unir su frente con la del otro. El resultado fue inmediato. Caliente. Demasiado caliente para un ser humano

―Me duele la cabeza...―Se quejó con angustia, manoteando a ciegas contra el otro sumido entre el sueño y el delirio.

Cómo prestó atención, un ligero tufo con el olor de la carne seca llegó a sus fosas nasales, y algo que había ignorado hasta ahora apareció en su mente.

El ácido...

Había golpeado a su hermano segregando veneno ácido. Al parecer, la primera respuesta inmunológica había aparecido con lentitud sobre él, pero ahora era claramente palpable, todo su cuerpo débil luchando contra el líquido ajeno y nocivo.

Sesshomaru reafirmó el cuerpo del otro entre sus brazos y con lenta precisión se levantó de su asiento terroso, pequeños granos de arena que habían manchado su piel cayeron sobre el suelo en el movimiento brusco.

Ligero como una pluma, Sesshomaru tomó una dirección concreta y ni siquiera reflexionó en la delicada manera de llevar su carga, habiendo sido el gesto repetido una y otra vez cuando Inuyasha aún no existía en el mundo y sí su demonio. Ese era por ejemplo un tema que tenían que tratar tarde o temprano. Creyó que Yaseiki había sido sellado dentro de su cuerpo gracias a la actuación de Tenseiga, pero al parecer, había tenido un efecto contrario al que la propia voluntad de su padre había levantado.

Cómo cualquier demonio en su mayoría de edad, Yaseiki se ha manifestado como un forma de consciencia.

Una muy molesta, si su hermano había sido correcto en sus aturulladas explicaciones.

Su nariz se crispó ligeramente hacia el cielo, captando la humedad cercana y propia de la lluvia, en un esfuerzo mayor, distinguió al fin lo que buscaba.

―¿Dónde vamos...?―Preguntó con voz infantil antes de retorcerse un poco.―¡Suéltame...―Su protesta débil fue ignorada tanto como su pregunta, y acabó rindiéndose y dejando caer su cuerpo lacio.

Sesshomaru levitó sobre el suelo imperceptiblemente aumentando la velocidad. Inuyasha podría ser fuerte, pero ¿que tan fuerte en esta forma? Y todavía quedaban horas hasta el amanecer.

El vapor nubló su visión por un breve momento como por fin alcanzaban la pequeña fuente termal que buscaba, era un pequeño chorro irregular que había creado un cerco de agua profunda suficiente para tres personas. Sesshomaru entró despacio en el agua cálida, alcanzando sus muslos y caderas. Inuyasha volvió a abrir los ojos cuando sus pies comenzaron a sumergirse, y los fuertes músculos prietos que le sostenían con seguridad le dejaban caer poco a poco.

No dijo nada, sólo mirando con curiosidad mientras era depositado sobre la fina arena que era el fondo de la pequeña charca. Respiró con satisfacción cuando su cuerpo quedó sumergido hasta cubrir su boca y lamer las mejillas. Sesshomaru se apartó por un momento para sumergirse a sí mismo en el agua. Inuyasha era...muy parecido a su madre con este aspecto.

Inuyasha abrió sus ojos en dos suaves rendijas moradas y miró a Sesshomaru hundirse con suavidad en el agua. Ninguno se perdió de vista un instante.

―Estamos sucios...―Murmuró sacando su rostro del agua y, con casi una risita, alzando su mano hacia arriba y alcanzando la piel del estómago de su hermano. Sus uñas romas apenas rozaron una linea suave que levantó un escalofrío en el youkai. Sesshomaru le miraba con absoluta seriedad.

Dejando caer la mano al agua con un chapoteo ligero, Inuyasha paso sus manos por su propio pecho y hombro eliminando las costras resecas de sangre y semen que habían caído sobre él. No se sentía bien, mareado y algo confuso, sin saber bien hacia donde dirigir sus pensamientos, y sin embargo una sonrisa tonta se había puesto en su rostro.

Sesshomaru se acercó a él en un movimiento más rápido de lo normal, Inuyasha no se sobresaltó, simplemente mirándole con calma. Sesshomaru detectó el brillo travieso en él, y cuando levantó sus propias manos para ver la gravedad de la herida que había infligido, el otro se retorció y río al tacto.

¿Qué le pasa? ¿Está delirando?

Pasó sus manos por las caderas para darle la vuelta y ver el trasero que había apaleado, y el otro luchó tontamente sin dejar de reír. Sesshomaru gruñó, incapaz de averiguar de donde salía este extraño comportamiento entusiasta. Los ojos morados brillaban raro. No sentía que fuera una buena cosa esa expresión. Finalmente logrando su cometido, planteó el cuerpo de su hermano sobre la tierra húmeda que era el borde de la piscina, Inuyasha miró hacia atrás borrando por fin esa tonta sonrisa, con cansancio y curiosidad. En silencio, le preguntó que estaba haciendo, con el mismo silencio, Sesshomaru le dijo que callara.

Se deslizó a sí mismo en el agua hasta llegar a la altura del trasero masculino y las piernas trabajadas de músculos. Fue tal cual había predicho, la carne bajo la piel roja comenzando a oscurecerse de un horrible color. No se detuvo a reflexionar en ello mientras tomó la decisión natural y agarrando los muslos que caían flojos a sus lados lanzó su lengua sobre la carne virgen. Inuyasha gritó, sorprendido por el tacto húmedo sobre el lugar menos esperado, y goleó sin querer sus piernas inmóviles. Se alzó sobre sus codos para mirar hacia atrás, pero era imposible por la perspectiva. Gimió sin fuerzas para luchar al tiempo que se dejó caer de nuevo sobre el suelo de barro.

Sesshomaru se tensó cuando escuchó el primer suspiro indecoroso, deteniendo su labor incómoda por un momento. ¿Su hermano estaba disfrutando de la atención de esa manera? Los seres humanos eran seres extraños en ese sentido. Sólo era piel y saliva, y sin embargo parecía que le estaba violando.

Quizás.

Pensó ligeramente cuando se dio cuenta del agujero oculto por el que su lengua había paseado un par de veces.

Se apartó para ver el resultado de su tarea, la cura a su toxina siendo absorbida con suavidad por la piel dañada al igual que sucedió con el brazo o la oreja lastimada.

No debía prestar más atención al mestizo.

Ya ha sido suficiente de este juego por hoy.

Se dijo a sí mismo, tirando del hanyou al agua junto consigo. Pero Inuyasha se quejó y se aferró a la tierra con las uñas. Sesshomaru gruñó con molestia, y después con algo completamente distinto cuando vio las manos de su hermano alcanzar por su propio miembro de nuevo endurecido.

Inuyasha se masturbaba frente a él, sin pudor o la más mínima muestra de decoro. Entrecerrando los ojos, Sesshomaru no era uno para escandalizarse por un acto tan natural propio de cualquier ser vivo, no obstante, la visión de la carne húmeda y resbaladiza frente a él no era el incentivo más débil a ignorar.

Sacó su cuerpo del agua cálida y se dejó caer sin pensar sobre la espalda del otro, sus caderas y protuberancia entre ellas acariciando la ranura recién humedecida por cuestiones distintas.

Sólo una vez. Tal vez podamos calmarnos ambos de esta situación.

No hizo esfuerzo alguno por tratar de evitar la tentación, lanzando sus manos en recorrer la espalda fibrosa.

Su hermano protestó cuando fue empujado aún más contra el suelo. Una frase inconexa que decía algo como "no, para, estoy cansado" o algo así, pero si en verdad estuviera tan cansado se habría quedado quieto.

Sesshomaru se daba cuenta de que el cuerpo de su hermano no tenía mucha mayor resistencia en estos momentos, todas sus energías concentradas en luchar contra los restos de su veneno, pero tampoco se detuvo a pensar si sus actos eran legales o no. Aguardó unos momentos, contemplando ensimismado las diferencias entre este cuerpo y el que montó en algún momento del pasado con gran satisfacción, antes de decidirse a empujar. Su pene semi erecto pinchó sobre el agujero fruncido y virgen, el tacto rugoso vaticinando la llegada de una mayor suavidad, pero como empujó, una ligera resistencia se antepuso sobre sus deseos, cómo si luchara la invasión que quería tener lugar. Sesshomaru observó el lugar donde debía darse la unión con curiosidad morbosa, preguntándose qué podría estar haciendo mal en esta ocasión. Cómo hombre prometido y dedicado a sus deberes, no había perdido mucho tiempo en explorar la sexualidad en su amplio marco de opciones. Una chispa de descontento hacia sí mismo prendió con ligereza al darse cuenta de la escasez de conocimientos que poseía. Eso no era correcto, alguien de su estatus no podía ser ignorante en ninguna materia.

En todo caso, Sesshomaru se aferró a la posibilidad de que su saber fuera suficiente para llevar a cabo a sí mismo. No iba a detenerse por algo así. Quería liberación de nuevo y su hermano podía dársela. El tomaría la posibilidad egoístamente sin detenerse a pensar en otras opiniones.

Recordó que con Shizuka también sucedió algo similar la primera vez, y se solventó rápidamente con el empeño, imaginó que era lo mismo, y sólo tenía que seguir adelante.

Ignoró pues las quejas del cuerpo bajo él y el tono asustado, y con un gruñido frustrado empujó hacia delante con fuerza hasta la empuñadura, llenando con su carne el pasaje de estrechez tirante y algo incómodo.

Su hermano menor lanzó un alarido desastroso y él un gemido largo.

―Ahg...―Suspiró semi ahogado de la fuerza de sus emociones.

Hasta ese justo momento no se había dado cuenta de lo mucho que lo había querido, su cuerpo ansiando y latiendo por este placer pecaminoso que estaba en su sangre para reclamar y que llevaba exigiendo su demonio siglos en los que no se había permitido una oportunidad para complacerse.

Se bamboleó hacia delante, el choque de piel con piel regodeando sus oídos al tiempo que contaba cada embite, uno, dos, tres...la tripa gruesa le constriñó desde dentro comprimiendo su necesidad. Esta forma de disfrutar, ¿cómo podía haberla pasado por alto por tanto tiempo? Escuchó claramente la súplica de su hermano por parar. Una suplica ahogada en lo que supuso el placer intenso.

Un poco de un hipócrita pedir algo así cuando tu cuerpo desea tanto como yo...

Pensó como cuestión de hecho sin detenerse y apretando los dientes. Quería subir la velocidad mal, pero la resistencia aún presente no le facilitaba el proceso.

Sonido de chapoteo cayó por sus oídos con ligereza mientras se hallaba concentrado en su labor, empezando a jadear de nuevo. No esperó la bofetada del pútrido olor sin embargo, cuando impacto contra sus delicadas fosas nasales y le hicieron resoplar y detenerse con disgusto, su estado de animo descendiendo ante el desagradable olor. Con las manos en las caderas del chico, Sesshomaru alzó su rostro para ver el desastre que creía que era. En cuanto vio el charco de bilis amarillo sobre el suelo Sesshomaru se apartó con brusquedad del interior de su hermano. Inuyasha había vomitado y lucía pálido como un muerto, su excitación casi había muerto por completo.

Libre del agarre, Inuyasha se dejó caer al suelo esquivando el charco horrible y gimió, Sesshomaru al fin darse cuenta del tono de dolor adverso al de placer.

¿Por qué?

Se cuestionó, sin arrepentimiento pero frustrado de ver que algo había hecho mal y de nuevo su objetivo se veía burlado. Su cuerpo llorando por el deseo no satisfecho.

La respuesta llegó de improvisto, cuando entre el lío de olor ácido escapó el olor de la sangre y Sesshomaru dirigió sus ojos justo a tiempo para captar el borboteó repentino de sangre que escapaba de la entrada de su hermano. Inuyasha sollozaba incoherentemente y buscaba respirar de forma pausada sin éxito.

El silencio no fue sino su juez de nuevo, percatándose al fin del error que suponía haberse dejado llevar por sus instintos sin pensar en lo delicado que un ser humano era.

Inuyasha era débil en esta forma humana y podría haberle matado. No había segundos implicados en esta ocasión, ni tentaciones ciertas en las que poder ampararse, al fin y al cabo Inuyasha no le había dado permiso para tocarle después de eso, había estado felizmente inconsciente por la fiebre disfrutando un poco de sí miso, y el se había dejado llevar por...

Casi maldijo en voz alta. Esto no era propio de él. No era lo que había querido hacer en ningún momento. Su subconsciente había jugado con él de nuevo.

Es Inuyasha, es un hombre. Es la conminación adecuada para alejarme de él y de este comportamiento.

Pero él mismo sabía que nada de lo que acababa de pensar se cumpliría. El placer que venía de tal encuentro y que había abandonado casi a regañadientes parecía llamarle de nuevo. Y sólo Inuyasha sería capaz de apagar este fuego que lamía el hueso para reducirlo a cenizas. Miró el cuerpo conmocionado y tembloroso casi con rencor por no permitirle acabar lo que había empezado. Luego recuperó el pensamiento racional y se dio cuenta de lo inmaduro que tal afirmación había sonado.

Tengo que recuperar la compostura, antes de que cometa una imprudencia.

Un pequeño charco espeso llamando su atención a gritos, Sesshomaru se percató de que no debía permitir que se transformase en una situación más grave.
No puedo dejar que se desangre.

Se acuclilló sobre él y le sostuvo de nuevo entre sus brazos, Inuyasha demasiado concentrado en mantenerse respirando. Le sumergió en el agua junto a él, el cuerpo ya frío agradeciendo el detalle hasta cierto punto, a continuación volvió a apoyar el torso de su hermano fuera del agua para dejar expuesto el lugar adolorido. De nuevo no lo pensó dos veces, lanzando su lengua hacia el interior del agujero dañado y sacando la misma respuesta sorprendida, aunque en esta ocasión acompañada de quejidos de dolor.

El sabor de la sangre fresca y desbordante empapó sus papilas gustativas con el sabor cobre de lo que al parecer debía ser el mismo tono que poseyó la princesa Izayoi; y en consecuencia el mismo sabor que su padre cató y del que no pudo escapar.

Sesshomaru siempre había disfrutado de la parte más salvaje de su naturaleza en cuanto a sangre se refería. Era un gusto innato, y no despreciaría una gota. Cómo los minutos pasaban y el daño causado disminuía así como la sangre, Sesshomaru se encontró deseando por más.

Cuando prestó atención a su hermano menor se dio cuenta de que tal vez esa misma frase parecía estar siendo aplicada sobre la mente de su hermano. Sudoroso y de nuevo excitado.

Sesshomaru jamás comprendería que había en un lugar de esas características que le causaba placer cuando ni siquiera había hecho contacto con el apéndice más importante del género masculino.

Por supuesto, la cara de cachorro con la que le miraba y la tentación erecta frente a él incentivaban su pérdida de compostura, pero no iba a caer dos veces en el mismo truco. Si le ayudaba, si de verdad volvía a poner una mano con intenciones sexuales sobre él, la catástrofe se desencadenaría sin remedio.

Vas a sanar; y tu y yo vamos a evitar recordar que esto sucedió.

Sentenció de forma ecuánime mientras reflexionaba las siguientes medidas que debería de tomar a continuación. Inuyasha protestó cuando se apartó de él para sumergirse en el agua, y le siguió hasta casi abalanzarse sobre él. Los ojos de Sesshomaru centellearon en la ira al ver el atrevimiento y familiaridad con la que parecía tratarle. Pero él jadeaba casi ahogado tomando sus garras entre las suyas y guiándolas hacia el lugar que bajo agua necesitaba atención.

―Inuyasha...―Murmuró con tono amenazador, empezando a ofenderse seriamente.

Fue una sorpresa que le contestase.

―¡Maldita sea!¡Haz algo! Yo no se lo que hiciste a mi, ¡Pero detenlo!―Le gritó mientras empujaba contra sus manos y ocultaba su rostro sobre su hombro.―Hazlo...algo...lo que sea...

Sesshomaru empezó a sentir asco de la manera descarada con la que estaba violando su espacio personal y levanto sus fosas nasales en una posición altiva.

Al igual que esas estúpidas perras...

'Ahora, es dócil'

Sesshomaru gruñó con enfado.

Sí, y lo detesto. Él no se había comportado jamás así, es evidente que los seres humanos son criaturas además de débiles más sucias que los demonios.

'Pero el no quería.'

Y ahora quiere de manera molesta. Una razón de más que demuestra porque no deberías interesarte en él.

Sesshomaru alzó sus brazos y empujó a Inuyasha hacia fuera, dispuesto a dañarle y echar por tierra sus previos esfuerzos por ayudarle a sanar...

'Yo lo hice'

Sesshomaru se detuvo, mirando sobre el rostro de su hermano que reflejaba desesperación.

Hacer qué.

'Lo volví dócil'

Pausa y silencio.

¿Cómo?

El veneno.

Nueva pausa. De nuevo.

¿Cómo?

Preguntó de nuevo dada la falta de racionalidad en sus respuestas.

Podemos. Esta en nosotros. Está en todos cómo nosotros.

Sesshomaru perdió las palabras, su mirada perdida e ignorando los tristes intentos frustrados de las manos humanas por aferrarse a él.

¿Es esto algún tipo de aliciente para las hembras?¿Algún tipo de método para obligarlas abajo?

Era sorprendido e incrédulo sin verdadero motivo. Su especie siempre era instintiva y el olor era materia importante; del mismo modo, las hembras de su raza en sus verdaderas formas tenían fama de ser hirientes y poco dispuestas desde la antigüedad. Desde que su raza había ganado poder sobre sus líneas de sangre y habían obtenido la capacidad de tener este cuerpo humano, la irritabilidad de estas mujeres había cambiado por su mera frialdad y la brillante inteligencia maliciosa.

Nunca antes había necesitado de métodos externos.

Ellas sabían que les convenía llevar el hijo de un poderoso demonio como él.

'Pero esta perra no es dócil como la de "antes", ella no quiere lo que quiero'

Sesshomaru tenía su orgullo pellizcado con ligereza al pensar que no había bastado por sí mismo para levantar el ánimo de un simple hanyou. Luego empezó a sentir enfado contra sí mismo. No tenía intenciones de obligar hasta este punto. No era necesario, y que sin lugar a dudas podía ser el motivo de que cayese enfermo y actuara con tanta irregularidad.

'Pero ahora la perra es dócil como debiera'

Sí...

Contestó a media voz, enfocando el mundo bajo su visión de nuevo para ver a su hermano humanizado temblando. Él tomaría medidas y se haría responsable de sus actos, al igual que había hecho el hanyou con anterioridad.

Con todo dicho eliminó las restricciones sobre el humano y este cayó de inmediato contra su pecho, iniciando la pérdida de consciencia una vez más. Sesshomaru se sentó sobre la arena del agua y le arrastro consigo.

―Siéntate humano.―Imperó con firmeza.

Inuyasha movió su rostro para ver a los ojos del otro, sin señales. Sesshomaru sólo podía ver a un extraño en este cuerpo. No fue sorprendente como se movió con prontitud obedeciendo su orden.

Es cómo un juguete, sin consciencia.

Sus intimidades se encontraron por debajo del agua, sin saber gimotear, Inuyasha sólo suspiró.

Sesshomaru le permitió moverse de acuerdo a sus sentimientos, sintiendo sobre sí el movimiento de caderas impertinente. Sus manos y antebrazos se mantuvieron sobre la tierra del exterior, sin intervenir en absoluto, y casi se pudo decir que su hermano posó para él.

Miró atento, cómo se mira a un enemigo que se estudia en una batalla o en cualquier reunión diplomática. Un enemigo muy sencillo que dibujaba una 'a' de labios húmedos cada vez que era recorrido por el placer y fruncía las cejas dolorosamente cada vez que lo perdía de vista con un quejido. El cabello húmedo había creado cuerdas largas que habían quedado sostenidas tras las orejas carnosas y se sentían como algas en sus piernas flexionadas. Un quejido frustrado con fuerza superior al resto y las manos sin garras desaparecieron en el agua convulsiva. Los músculos del estómago de Sesshomaru se tensaron cuando sintió su hombría ser atrapada junto a la otra. Ojos brillantes en morado le miraron esperanzadores.

Esto no es él.

Trató de convencerse sintiéndose fatalmente conmovido por el cuerpo ágil.

¿Qué lo distingue del resto de ellas? Sólo un trozo de carne entre sus piernas...

Sus manos ociosas acudieron al contacto de la piel que había anhelado arrastrándose por unas caderas inexistentes.

'Pero es el nuestro, y es hermoso'

Es sólo Inuyasha.

Gruñó a cabo enredándose en el cuerpo frágil con lentitud y cambiando la posición de sus piernas. El ser humano permaneció inmóvil con el corazón latiendo a toda velocidad.

Yo puedo aceptar un hombre por compañero. El sexo es mejor, ellos no son frágiles y pelean. Inuyasha parece más mujer que hombre ahora. ¿Por qué tiene que seguir siendo él?

Envolvió una mano grande sobre las más pequeñas, la piel bajo la misma se estremeció.

¿Por qué Inuyasha?

Sus ojos estaban cabreados cuando volvió a mirar sobre su hermano sin expresión.

―Te daré lo que quieres si tanto lo deseas.―Gruñó con malicia, y ambos cuerpos saltaron al tiempo cuando la mano extensa obligó al movimiento a las otras dos. Inuyasha jadeó sin vergüenza y alzó el rostro al cielo y suelo gimiendo su placer desinhibido, mientras seguía la orden de movimiento a la perfección y sus manos trataban de abarcar las resbaladizas extensiones y llevarlas a gran velocidad. Sesshomaru clavó las uñas sobre los muslos del muchacho tratando de aplastarlo en su lugar y se dejó llevar a jadear en su comparsa con ácido rencor.

Podía sentir con la piel hipersensibilizada de su hombría cada vez que los pliegues de la cabeza de su hermano acariciaba la suya propia y cada vez gruñó su placer más alto. Subían rápidamente al clímax después de demasiado juego previo, empujando el uno contra el otro con las caderas y saliendo de la superficie acuosa que se movía contra ellos en olas. En un movimiento impulsivo Sesshomaru apartó las manos cansadas y con una sola de las suyas envolvió ambas protuberancias hinchadas. La velocidad con la que batió ambas en la fricción derretida fue superior a ambos, voces graves y bestiales gritando mientras las fibras de piel respondían al calor abrasador. Inuyasha gritó cuando llegó, demasiado pronto, y Sesshomaru mantuvo castigando los nervios hipersensibilizados en su propia avaricia.

Inuyasha gritó tirando hacia arriba del agua y Sesshomaru acompañó el movimiento hacia arriba negándose a abandonar la fricción maravillosa mientras mantenía al ser humano en jaque con el brazo que le quedaba libre.

Sesshomaru se negó a cerrar los ojos mientras contemplaba a su hermano ir completamente loco y convulsionarse de manera maravillosa en su contra. Cuando las uñas romas arañaron con fuerza su espalda tratando de aferrarse a algo, la firmeza de su mandíbula cerrada se desplomó para dejar salir su gemido de satisfacción, la tensión acumulada manando de él en ríos blancos que chapotearon al agua y sobre Inuyasha mientras escalofríos y entumecimiento bajaba por sus piernas.

Inuyasha.

Su hermano estaba en trance, cada músculo humano visible en tensión. Un olor característico, sutil y único despertó sus sentidos con satisfacción. Sus dedos trazaron el muslo interno de su hermano, el río que lamía su carne siendo fruto de esa delicia. No dudo en llevarla a los labios.

Sesshomaru luchó contra su cuerpo para evitar endurecerse otra vez y en lugar de ello gimió un segundo pero de menor magnitud clímax desde su miembro lloroso.

Los ojos de su hermano regresaron a su foco tras su pequeño viaje astral y se dejó caer contra él.

Apretando los dientes con fuerza, Sesshomaru dejó que el peso muerto le empujara hacia el suelo. Sabía que su hermano estaba inconsciente, y puntos negros bailaron frente a sus ojos al mismo tiempo. Su hermano había llegado desde un lugar lejos del frente atendido, y que eso llenó de júbilo y orgullo desmedido a su bestia. Cerró los ojos sólo por unos momentos...

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Inuyasha despertó somnoliento sobre una gruesa capa de musgo oscuro y húmedo. Su cuerpo cansado y sus sentidos todo ido y esponjosos. Los rayos del sol habían impactado sobre sus ojos con ligereza, haciéndole soltar un gruñido. Se incorporó sobre su espalda y se estiró con un bostezo. A continuación parpadeó con pesadez.

Bosque se extendía a su alrededor, la pequeña corriente de un arroyo bastante estrecho apenas unos pasos de distancia. Aunque era un paisaje bien conocido por él mismo, ¿Que estaba haciendo allí? Su mente no tenía ganas de reflexionar en esos momentos, aun así se esforzó por tratar de no caer en la comodidad de no reflexionar.

Como movió sus brazos en adelante, Inuyasha observó con rapidez la tela suave y hermosa azul sobre su cuerpo. Se levanto despacio, dándose cuenta de que estaba vestido totalmente y con las ropas nuevas de...
Shiori

Todos llegaron a su mente de nuevo.

Shizu, Mikaomaru, Irasue...Sesshomaru.
Inuyasha dejó escapar un suspiro ahogado de cansancio frustrado mientras la trama básica que había sido su vida en el último mes volvía a desplegarse sobre él, no permitiéndole una tregua.
"Es cierto yo discutí con Shiori y escape al bosque"
Sin embargo aún no cuadraban sus memorias. Eso era, sin lugar a dudas, cierto; pero que también recordaba seguir a Shizu hasta su casa y guarecerse de sus sentimientos, de su pésima noche humana...
"¿Qué estoy haciendo en el bosque ahora?"

―Inuyasha.

El susodicho se sobresaltó ante la intervención del Dai-youkai situado a su derecha. Detrás de él parecía hallarse una pequeña fuente termal.

―¿Sesshom...?―El tono de pregunta se rectifico a tiempo por el hosco normal.―Sesshomaru...―Frunció el ceño tratando de recordar.―¿Dónde estamos?¿Qué pasó anoche?

Él se puso en pie tambaleante, sus músculos sentían pinchazos ligeros en sus costados y piernas, agotado, pero los ignoró. Cruzó sus brazos frente a sí y trató de lanzar una mirada penetrante.

―¿Y bien?

Sesshomaru le devolvió la mirada en silencio de manera penetrante y parecía que sus mejillas habían sido quemadas con el sol.

¿Espera?¿Quemadas por el sol? ¿Qué sol?¿Cuándo?

Sesshomaru no podía haberse quemado con nada, pero sus mejillas eran rojas, eran rojas, casi como si tuviera fiebre lo cual era igual de imposible, o como si estuviera sonrojado que tampoco era una opci...
Y de repente, conexiones cerebrales luchando con la velocidad de la luz mostraron en una consecución de fragmentos de segundo... ojos rojos en la ira, ojos azules en la lujuria, y ojos dorados en el éxtasis. Los ojos de su hermano...las mejillas de su hermano...la polla de...

Inuyasha gritó en su interior horrorizado cuando el clip de esas torcidas memorias surgió de su cerebro, y con rapidez cambió sus brazos cruzados para sostener su cabeza entre sus manos como si tratase de evitar que explotase. Fue rápido, mientras las humillantes y vergonzosas escenas se desarrollaban en su mente con doloroso detalle.

―Creo que ya no es necesario contestar a tu pregunta.

Inuyasha alzó el rostro, avergonzado infraganti mientras su cerebro se veía inundado.

Sesshomaru dibujó una sonrisa pretenciosa y afilada en su rostro al ver el cambio brutal sobre la expresión de su hermano y el propio sonrojo adecuado. Se giró a continuación sin decir ni una sola palabra, hacia el bosque y sin dirección.

¿Pero qué...?

Inuyasha gritó en bajo su furia.

¡Te estás riendo de mí, tú cabrón!¡Maldita sea!

Gimió consternado por la situación, entendiendo los recuerdos casi de forma inmediata. Que acababa de despertar al mundo. ¿Como podía empezar y ya sentirse fracasado?
La carrera cerebral por leerle la totalidad del recuerdo comenzó a raletizarse acercándose hacia el final...las escenas más difusas, e incluso solo sonidos..
¿Yo llegué a ser tomado por él?
La pregunta escondió incredulidad e inseguridad. El había...chupado...fuera...creía. Pero después...había memorias que le hablaban de una segunda parte, pero realmente no podía recordar...
Sólo en busca de pistas, dejó que su hermano se alejara un poco y olfateó y miró a su alrededor en busca de pistas. Sus ropas estaban perfectamente en su sitio, incluso su fundoshi. Su cuerpo se sentía perezoso y algo adolorido, pero nada realmente suave que no pudiese deberse a su transformación en humano... tampoco se sentía pegajoso o...nada allí abajo. Solo un sopor relajado roto por sus avergonzados pensamientos.
¿Y si no es verdad? ¿Y si era solo un sueño?
La posibilidad hizo girar sus mejillas en el color escarlata aún más. No sabía que era peor, si la mortificación de hacerlo y ganar una muestra de debilidad pasional de su hermano? O la mortificación de soñar con algo así y no tener retribución. Soñar con algo así...

Joder.
―Inuyasha.
El susodicho gruñó irritado ante la insistencia del otro, cuando se fijó de nuevo sobre él perdió e al norte de nuevo. Sesshomaru miraba inmaculado e inmóvil, su rostro griego en posición. Ya no quedaban rastros de ningún sonrojo, ese bonito color que había acompañado la expresión de placer tan bien, rojo como su lengua rosada que era suave y...

¡Kami!¡Para!
―¿Q-qu? ah...mmm...
Inuyasha escondió sus manos en las mangas y desvió la mirada. Se hubiera dado una palmada por tartamudear. Su corazón latía rápido. Estaba demasiado avergonzado para su propio bien por algo que aún no sabía si era verdad. Aunque vamos tenía que ser verdad seguro, él nunca había probado a un hombre y el sabor era vívido en su mente y...

¡Oh mierda!¡mierda!

Llevó su mano al rostro y limpió sus labios con el dorso en un gesto brusco.

Sesshomaru le miraba sin reacción alguna, y en silencio.

Inuyasha tragó saliva inquieto. ¿No iba a decir nada? ¿Solamente iba a pasar de él?

Pero qué podría decir el Dai-youkai, cuando se hallaba en las mismas condiciones. Quizás la balanza inclinada a su favor ya que Inuyasha lucía muy diferente en su noche humana, pero sólo por milésimas como su cuerpo clamaba por retornar al mundo colorido del placer.

Había despertado de madrugada, tras tener un breve sueño que no había hecho más que ofuscarle, aunque él mismo sospechaba de que fuera sólo un sueño, teniendo en cuenta que la Miko Kagome había aparecido de la nada "¡Me pregunto en que momento dije que tratar de violarle de nuevo era una opción para su recuperación!" El gruñó con cansancio hacia ella. "¡No me ignores!" Qué fue precisamente lo que decidió hacer.

Libre al fin de esa influencia, abrió los ojos para encontrar que Inuyasha dormía sobre él emitiendo ligeros ronquidos sonoros. Bien, que podía soportar, pero el amanecer pronto llegaría y no estaba dispuesto a despertar en estas circunstancias. Esperaba que el efecto secundario de su veneno se hubiera disipado para entonces, y al mismo tiempo tenía que empezar a preocuparse de eso mismo. Dejando caer a su hermano sobre la charca donde habían dormido, Sesshomaru decidió que la situación se resolvería con mayor comodidad limpios y en sus ropas. Sólo se preguntó a sí mismo en que momento había decidido hacer de criado cuando tomó por su mano el baño y el vestirle, y que ya era demasiado tarde. No se arrepentía después de todo.Y luego que había visto la transformación de su hermano cuando los primeros rayos de sol asomaron por el horizonte. Yako respiró aliviado al sentir la presencia demoniaca de nuevo en el mismo plano físico que él, Sesshomaru no estaba tan seguro, después de todo lo que había sucedido. Y permaneció allí de pie, en esa misma posición hasta que Inuyasha había sido capaz de abrir los ojos.

Así que nada tiene que ver con el género, pero sí contigo...

Pensó en esos minutos respecto a sus propias inclinaciones. Tenía que encontrar la forma de aprender más sobre este entuerto en el que sus emociones desentrenadas habían caido.

Y más sobre las relaciones sexuales entre iguales.

No es que él pretendiese repetir, que era un claro por supuesto, pero más por satisfacer su curiosidad.

Y entonces él despertó. ¿Y quién podía evitar evocar ese mismo rostro gritando y gimiendo para él?

Tenemos un problema

Pensaron ambos, Inuyasha y Sesshomaru casi a la vez.

Tras el pesado silencio, Sesshomaru al fin habló.

―Nuestro contrato sigue en pie, por mi parte.

Inuyasha miró sin comprender por unos minutos, demasiado ocupado en buscar una maldita parte de su hermano que pudiese mirar sin recordar nada sucio. Luego recordó.

―La...¿promesa dices?―Cuestionó reconociendo el sinónimo. De alguna forma, su mera mención le ayudó a relajarse. No era sólo él, los dos se habían metido en esto.―Ugh, claro. ¿Por quién me tomas?―Las palabras mordaces no tuvieron efecto con su suave tono de voz.

―Bien.―Murmuró Sesshomaru.

―Pues bien.―Respondió Inuyasha.

Y ambos comenzaron a caminar.

Agradecimientos a:

SangoaomeOO(Sip, voy a torturarte a base de lemons por convertirme en zombi O.o Ok no, jajajja, ¡Ya estoy! Lamento que no se le bajo la calentura, parece que, en todo caso, se le subió XD La historia ha de tener sus momentos; ese era uno, y que la acción va a tardar un poco, quizas un par de caps antes de que sucesos importantes suceden, habrá que verlo;)PD: Muchas gracias por tu constante apoyo, y espero saber que tal te pareció ;)),

Marshmallow (¡Ya estoy aquí no más espera! Pff lamento que me echaras de menos, a mí también me ha pasado con otras escritoras, pero es dificil cuando la vida real llega para darte mazazos por todos lados. Aún así, me complace haber publicado en fechas que más o menos señalicé, así que puedes confiar en que mantengo esto activo pase lo que pase, Y...bueno, ¿tu mente pervertida se satisfació? Jajajja adore tu comentario del anterior capítulo, eres muy expresiva, me encanta, no estoy muy conforme con este cap, quizá porque lo tenía más en el aire, pero bueno, despues de grandes subidas vienen pequeños baches, o al menos a mí me pasa. PD: Muchas gracias por tu constante apoyo, es grandioso ver gente tan apasionada por lo que escribo.),

, Shiro(Hola Shiro-chan ;) Jajajaja creo que se le ha salido algo más que el animal a Sesshy, en este cap te habras dado cuenta jajaja se vuelve hentai como nosotras poco a poco. La verdad, atinaste de lleno, sus mentes estan contaminadas BUAJAJJA)

satii(¡Bienvenida! Me alegro de ver que tengo la capacidad de enganchar gente nueva, me encanta que dejen sus coments para saber que existen, El happy end queda lejos aún, más que nada porque es una laaaaarga historia, pero bueno, espero que no te desespere su ritmo algo lento. PD: Todo muy inocente hasta ese posdata ¬.¬, jajajjaja aunque soy la culpable y lo asumo XD)

Guest(Hola desconocido! Bienvenida y gracias por comentar! (Plish poner un pseudo, para que pueda llamarte por un nombre T.T) Me hiciste reir por un rato jajjaja "le tiene ganas igual" me ha encantado en serio, me animaste mi jueves de examen, terminos sutiles si señor. Ya se verá en que evollucionan estos dos; por lo pronto Sesshomaru está casi bipolar, pobre mío le estoy mareando un poco, a ver por donde rompe ;))

Yelitza ,Miyu-chaan , Guest1, Guest 2,Guest 3,Yuric09, bittersweet, Yoseff, Kind Yuuki, Frozen-Winter-Heart, alei91 y Shandy-shan.

PRÓXIMO CAPÍTULO!: En torno al 29 de Febrero! Hasta entonces besos!