Aceptación
Fandom: Fairy Tail © Hiro Mashima
Foro: Cannon Island
Random:
Gray Fullbuster:
Le gusta: Correr.
No le gustan: Los niños.
Yukino Aguria:
Le gusta: El verano.
No le gusta: La soledad
Summary:
Dos vidas, distintos gremios y un mismo sentimiento por alguien especial. Por supuesto, los protegerían a costa de cualquier cosa y mucho más por el futuro que podrían ver tan oscuro...Con la luz de la esperanza.
Este fic corresponde a la actividad: "Sobre gustos no hay nada escrito" del foro C.I. de Fairy Tail.
Tiempo: manga y anime
Palabras: 686 aprox.
3. Verano. (Yukino Aguria)
Había despertado de la inconsciencia, los pétalos de flores revoloteaban de las montañas y una cálida brisa bajaba del sagrado monte Zonia.
Miro al cielo, recordó entonces lo terrible de la derrota y había escuchado de sus compañeros caídos, los gritos de desesperación.
Habían sido humillados, ante miles de personas y el dolor de ellos era grande, uno que había sentido un año atrás…
Sting estaba sumido en la desesperación, había muchas bajas desde que decidieron intervenir en esta guerra.
No podía dejar que decayera, no en aquella oscuridad que la había llevado a la soledad más terrible.
Y que el gremio que luchaba contra un imperio, había extendido una mano en dos de sus miembros para que ella viera lo valioso que era: una familia.
Arrastró su cuerpo, lo puso de pie y la palma de su mano conecto con fuerza en su mejilla.
Sintió tristeza por él, pero, siendo el maestro de Sabertooth no debía caer en un momento como este.
Observo la sorpresa en sus ojos, para fijarse en ella.
Se encogió limpiando con sus manos aquellas lágrimas, llenas de frustración y determinación.
Sentía la mirada de los otros miembros del gremio, el viento arrastro nuevos pétalos que giraron tan cerca.
— ¡Tú eres el maestro!—exclamo ella sintiendo su cuerpo temblar, eran las incontenibles lágrimas—Es por eso que tu… Eres quien tiene que animarnos en este tipo de situaciones.
Sintió el cambio en el, vio cómo su cabello rubio era acariciado por el viento y se llevó una mano al corazón.
—Yukino…—escucho su voz, levantó su rostro para mirar llena de pena y tristeza a las flores que los rodeaban.
—Sé que tienes el poder para hacerlo
Sintió como su mano tomaba hasta resguardar con ambas la palma de la suya, la misma con la que lo había golpeado.
—Lo siento, eso debió doler—escucho con vergüenza y sintió como deslizaba sus dedos en un reconfortante movimiento.
—No te preocupes, después de todo, fui yo quien te lastimo, ¿cierto?—respondió.
—Tenías que hacer entrar en razón a un patético maestro como yo…—lo vio separarse de su mano, mientras levantaba sus brazos para limpiar su rostro el del chico fuerte que conocía.
Apenada, se dio cuenta de lo que había hecho.
Se llevó una mano a la sonrojada mejilla, desviando la mirada al suelo lleno de flores.
—No tengo idea de lo que paso por mi cabeza…disculpa mi reacción —aunque Sting fuera uno más den gremio, también era el maestro.
—Gracias Yukino… por abrirme los ojos —comento, aún Despaldas a ella y dejando expuesto el símbolo de su familia—seguiremos superando cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino.
Sintió una calidez entre sus dedos, aun en ese estado lleno de golpea y sucio por la batalla le pareció ver, allí en ese instante a un verdadero maestro.
— ¡ESCUCHEN TODOS! ¡PONGANSE DE PIE Y SIGANME!—exclamo, Yukino se alegró de haber podido ayudarle aun fuese en lo poco— ¡NOSOTROS LOS TIGRES NO HEMOS COMIDO NUESTRA ÚLTIMA PRESA!
Era el momento en que vio, como el duro invierno que golpeó el corazón de Sabertooth desaparecía, dejando ver un hermoso calor de verano.
— ¡A PARTIR DE AHORA TENDREMOS UN BAQUETE DE 5 DÍAS! —grito Sting algo que sería el comienzo de bullying, para el resto de la vida sobre el maestro llorón de Saber.
En medio de la batalla, una extraña sensación se extendió por Yukino aún con el ruido de la batalla alrededor.
— ¿Qué te sucede Yukino?—pregunto Minerva a su lado.
—No es nada…no te preocupes por mí—no quería preocupar a nadie, mucho menos por algo que no sabía.
Miro hacia las montañas, en dirección norte y pudo haber dicho, que un mago como ella estaba cerca.
Negó sus instintos, solo que mientras luchaba había una más temible entre dos potencias de poder.
Aquella luz, una tan fuerte que cegó a todos en la batalla y una que traería con ella, una persona que no había esperado ver.
Se encontró con un miembro de fairy tail: Elfman Strauss.
Estaban guiándose por una voz, que al parecer solo escuchaban los miembros de Fairy Tail y que los llevaba hasta el lugar donde estaban los demás.
Entre la espesura del bosque, de una tierra desordenada y revuelta pudo ver una silueta.
Su cabello plateado tan parecido al suyo más largo, ella vio que vestía un bikini y sus rasgos tan parecidos a los suyos.
— ¿Nee-san?
