Cuentan las leyendas, que un día, este fanfic se actualizó.
¡Hola qué hace! Sanae les trae el capítulo de hoy uwu, lo sé, no tengo perdón de la waifu por olvidar actualizar mi parte ;-; Pero en fin, volví, y este fic igual uwu.
Capítulo 2
Lucifer tomó la mano de Shun, el rey de las tinieblas desplegó sus alas e hizo subir al niño en su espalda. Shun le había estado insistiendo mucho para que el lo llevase consigo a su trabajo, hoy, por fin Lucifer cedió y le mostraría al de pelo negro el mundo humano. Mundo que no había visto desde su nacimiento.
Poco a poco, la luz se pierde y todo es tinieblas, Shun cierra los ojos. A pesar de que cuando los volcanes se apagan todo es oscuridad, nunca le ha gustado. Lucifer para de un momento a otro su vuelo, el pequeño se baja de su espalda y toma de la mano a su padre.
—Shun, ajusta tu abrigo —ordenó el hombre. El niño obedeció, de un momento otro, la luz volvió, caminaron hacía afuera y todo lo que se veía era un paisaje nevado.
—¿Donde estamos? —preguntó, levantando la vista.
—Moscú —se limitó a decir.
Caminaron un par de cuadras, el de ojos color miel nunca había visto un paisaje así, era lógico, después de todo vivía en el infierno, un lugar donde obviamente no nieva. Ramas, casas, calles, casi todo estaba cubierto de aquella cosa blanca, a donde miraras, era un blanco profundo.
Había muchos niños, niños que asemejaban tener la misma edad que el pequeño de cabello negro. Ninguno parecía o tenía cierto parecido con los niños del infierno que tenía la desgracia de conocer. Las niñas, ¿qué decir? No Asemejaban a ser las mismas como las del inframundo, tenían cabellos largos y finos junto a facciones muy infantiles. Las del inframundo, por el contrario, tenían cabellos cortos y mugrientos con polvo de sangre, y rasgos muy afilados, propios de demonios que empezaban a cazar victimas humanas.
Llegaron a un lugar con muchos juegos y niños corriendo por doquier. Su padre lo dejó sentado en unas hamacas y se puso de puntitas hasta alcanzar su estatura.
—Quedate aquí, volveré en un rato, no hables con nadie ¿ok? —Shun asintió. Sabia que desobedecer a su padre estando en el mundo humano, traería muchas cosas malas.
Cuando Lucifer se fue, el niño empezó a columpiarse, mientras miraba a los demás divertirse. En repetidas ocasiones, se vio tentado a bajar y tocar con sus manos lo que llamaban "nieve". Pero casi al instante se daba cuenta, que si los niños se tiraban entre si esas cosas, debía ser por algo ¿no? Tal vez era una sustancia pegajosa, o algo desagradable, así que desistía de ello.
Ya empezaba a aburrirse de hacer el mismo movimiento una y otra vez, cuando un niño entre la multitud gritó:
—¡Vamos a jugar al "Muerto mata"! —el nombre, le llamó poderosamente la atención. ¿Invocarían a uno de los demonios del inframundo para que matase a alguien? Definitivamente, quería saber.
Los infantes se pusieron en fila, había dos adelante y uno de ellos sostenía una pelota. Cuando uno de los de adelante señalaba con el dedo a alguno, este se iba detrás suyo hasta que no quedaron más participantes. Se decepcionó cuando vio que era un simple juego de pelota, en cierta forma, era entretenido ver como se golpeaban entre ellos con la bola. De un momento a otro, el objeto fue a parar a su lado y una niña de cabellos color fuego le gritó.
—¡Oye, ¿puedes pasarnos la pelota?! —el niño lo pensó, su padre siempre le había enseñado a ser educado con la gente. Así que dio un salto, bajó de la hamaca y le llevó la pelota a la niña—. ¡Muchas gracias! ¿Quieres jugar con nosotros?
La propuesta le sorprendió, normalmente lo empujarían o lo tratarían de golpear, pero al ver que ninguno tenía esa intención, aceptó.
—¡Que bien! —festejó con una amplia sonrisa la niña pelirroja—. Me llamo Alice Gehabich, ¿y tu?
El de ojos almendra sonrió—. Mi nombre es Shun.
Más tarde, en el mismos parque.
Pasó cerca de una hora, cuando el amo de las tinieblas volvió para recoger a su hijo. Para su sorpresa, el infante se atrevió a desobedecerlo, puesto que lo encontró jugando con un grupo de niños humanos. Lo podría haber castigado, podría, pero era la primera vez que veía a su hijo tan feliz. El creía firmemente que el niño había perdido todo sentimiento que no fuese la culpa, el temor y el enojo al dejarlo tanto tiempo con su estricta servidumbre, pero olvidó que tenía sangre humana, lo que le daba la inocencia de cualquiera de esos niños.
Cuando iba a interrumpir su juego, el niño se dio cuenta de su presencia y corrió a abrazarlo gritando «Papá» con una sonrisa enorme. La niña llamada Alice, se acercó a despedirse de su nuevo amigo.
—¿Cuando volverás al parque? —cuestionó la niña sonriendo. Lucifer, pudo notar que dentro de la niña crecía un sentimiento de aprecio hacía su hijo.
—No lo sé, ¿cuando volveremos, papá?— preguntó Shun subiendo la vista.
El mayor, meditó sobre traer a su hijo mas seguido, ya que estaba consiente de que Chan ya no soportaba más tiempo a Shun a medida que el segundo crecía más y más.
—Tu tía puede traerte algún día, yo terminé mis asuntos aquí —dijo, sin ánimos de dar más alas para las esperanzas de ambos niños.
El dúo infantil sonrió.
—Nos vemos, despídete de Dan y los demás por mi —dijo mientras tomaba de la mano a su padre y abandonaba el parque.
. . .
Gabriel, volaba sin parar, en busca de Shen. En su ultima vigilancia al mundo humano, algo le dejó helado, vio a un niño idéntico a Shiori, pero había algo raro, a su alrededor había una poderosa aura blanca. Si bien la inocencia de los niños era mucha, jamás vio algo parecido. Por lo cual tenía la firme sospecha de que aquel niño, podría ser el hijo que Shen buscaba con tanto desespero.
Pero no todo en su visión le gustó, al lado del infante había una presencia tan obscura, que no pudo distinguir mas que una mancha negra. Cuando encontró a Shen, estaba tan horrorizado que solo podía tartamudear.
—Y...yo vi a... a —no lograba articular bien las palabras. El miedo de que el primogénito de un ángel estuviese acompañado, posiblemente, de un demonio le provocaba una gran incertidumbre sobre la vida del niño.
—¡Ya Gabriel! ¿Que fue lo que viste? —exclamó sacudiendo bruscamente al arcángel.
—Vi a tu hijo acompañado de un demonio —soltó por fin.
Shen palideció. De todas las cosas horribles que hubiera imaginado, esta era la peor. Unas campanas sonaron por el lugar, la puerta principal se abrió y una mujer ingresó al paraíso de la mano de un niño. Gabriel, tuvo que volver a su rol de guiá y se dirigió hacía el menor.
—¡Bienvenido al cielo, amiguito! —exclamó Gabriel, sonriendole al niño, se giró a ver al ángel que lo traía—. Has hecho un buen trabajo Amy, es una lastima para los padres —dijo, su tono se volvió triste y vacío. Amy le dio un beso en la cabeza a su protegido y se fue—. ¿Empezamos nuestra guía, Dan?
El pequeño asintió, y tomó la mano de Gabriel. El arcángel suspiró, el pensar que Lucifer se había cobrado otra victima sin piedad, solo lo hacía imaginarse al pobre niño, que en estos momentos estaba bajo la tutela de uno de sus demonios.
— ¿Podré visitar a mis amigos aún estando aquí? —la inocente pregunta hecha por el infante, era una de las más recurrentes que escuchaba y siempre se le hacía un nudo en la garganta al escucharla—. Mi amigo Shun prometió que cuando lo volviera a ver me daría la revancha por el partido de fútbol —comentó el niño emocionado. Gabriel sonrió levemente.
—Claro que si, pequeño, pero por desgracia ellos no te podrán ver.
—¿O sea que soy invisible? —comentó viendo su mano. El rubio sonrió.
—Si, eres invisible para ellos. —Dan dio saltitos de alegría, el ser invisible era algo con lo que la mayoría de los niños soñaba.
—¡Genial! Podré asustar a Alice —dijo. El arcángel rodó los ojos, un poco de inocencia no le vendría mal a este lugar.
¿Opiniones, sugerencias, me como mi kk? 7u7 (Ignoren lo último, mucho Dalas Review xD).
La cajita de los comentarios no muerde, don't be qlero y comenta, así la waifu hornea rápido la continuación uwu.
