Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.8 AMOR.

En cuanto Edward entró a la cocina no pudo creer lo que veía. Su madre estaba al lado de Bella enseñándole una receta de cocina, ya estaban terminando y le estaba felicitando cuando ambas voltearon al escuchar las espuelas.

-Hijo ¡que bueno que ya regresaste!-se les quedó mirando a ambas y Esme intuyendo algo, salió de la cocina.

-Regreso en seguida voy a ver a tu padre-antes de irse le dio un abrazo muy fuerte, estaba contenta de verlo de regreso. Y salió.

Ambos nos quedamos estáticos en nuestros lugares, hasta que decidí romper el silencio.

-¿Desea cenar? Ya tengo listo todo-me miró intrigado y sin embargo no dijo nada y se dio la media vuelta, no podía dejarlo ir así, no me sentiría bien conmigo misma.

Sonó nuevamente las espuelas y se dirigió hacia la puerta.

-¡Por favor Señor Cullen! ¡No se vaya! Esta cena la hice para usted.-Se detuvo, y parecía debatirse consigo mismo. Y después de un minuto, se dio la vuelta y regresó al comedor. Lentamente te sentó en la silla y yo contenta puse los cubiertos y el plato, le di la servilleta y comencé a servirle la cena. Él no pronunció una sola palabra.

Me senté junto a él para ver si le gustaba la cena y luego para ver si quería alguna otra cosa de comer. Sin embargo trataba de leer su rostro, saber si le había gustado lo que cociné. No era la octava maravilla, pero me defendía en la cocina. Mi especialidad eran los postres. Aunque no tuve oportunidad de hacer uno. En todo momento él evitaba verme a los ojos, y finalmente terminó de cenar.

No sabia como decirlo, me sentía muy avergonzada con él por mi conducta anterior, saqué fuerzas de flaqueza y hablé despacio.

-Señor Cullen, yo… siento mucho todo lo que sucedió. Le prometo… no. Le juro que jamás intentaré escapar de nuevo. Le agradezco mucho lo que hizo por mi, de verdad. Y de ahora en adelante, lo que usted me diga yo lo acataré.-bajé mi rostro muerta de vergüenza por que estaba apenada por hacerle pasar un mal rato, a él y al señor Jasper.

Recogí las cosas mientras él se levantaba de nuevo, sin mirarme siquiera. Fui a dejar los platos sucios para lavarlos después. Su silencio era más doloroso, hubiera preferido que me gritara, que me corriera, pero no hizo nada de eso. Simplemente me ignoraba. Y me lo tenia merecido. Aunque también me hacia sentir muy mal.

Casi al salir le escuché decir:

-Gracias por la cena-y salió dejándome ahí parada viéndolo irse.

Mientras en la recamara de Alice y Jasper.

Jasper besaba apasionadamente a su esposa, sólo Dios sabia cuanto la amaba, si ella le pedía su vida, con gusto y sin dudarlo se la daría. Era el amor de su vida, su complemento perfecto, con ella se sentía realizado y completo de todas las maneras posibles.

Alice por su parte, sabia que él era y siempre seria el único hombre de su vida. Besarlo era un deleite que jamás desperdiciaba. Sus manos aferraban su espalda, mientras su esposo besaba su cuello, deslizando sus manos expertas por su cuerpo, haciéndola gemir de pasión.

Minutos después ambos yacían uno en brazos del otro, amarse siempre era algo celestial y no desperdiciaban oportunidad, llevaban 5 años de casados pero parecían recién casados, el amor fluía entre ellos como una corriente magnética que los unía de miles de maneras distintas, pero todas ellas fuertes y apasionadas.

Una vez que dieron tregua a su amor, ella estaba recostada en el pecho de él. Era el momento perfecto.

-Jasper, amor… tengo algo que decirte y es muy importante.-Al momento Jasper se tensó y le miró asustado.

-¿Qué pasa Alice? ¿Te duele algo? ¿te hicieron algo? ¿Te sientes mal?… ¡Por dios mujer dime! ¡me vas a matar de suspenso! La tomó suavemente de los hombros y la revisaba concienzudamente, mientras ella sonrió tiernamente.

-Bueno cariño déjame decirte algo… si me hicieron algo-Jasper palideció ante sus palabras, y de no haber sido porque ella siguió hablando se hubiera levantado, vestido y tomado su pistola para salir en pos de quien se había atrevido a hacerle algo a su amor.

Y Alice siguió hablando

-Pero fuiste tú. Si amor fuiste tú quien lo hizo, por eso ahora deberás pagar las consecuencias de tus actos.-Jasper no sabia de que rayos hablaba, él jamás le haría el menor daño y siempre la protegería de cualquier daño por mínimo que fuera. Le miraba consternado.

-Pues resulta que tú, serás… padre. Estoy esperando un hijo tuyo mi amor-su risa cantarina reverberó en toda la habitación mientras Jasper le miraba primero sin entender bien sus palabras y luego cuando por fin pudo comprender su significado una sonrisa se fue ensanchando de su pálido rostro.

-¿Tú… me vas a dar… un hijo?-apenas pudo mascullar las palabras y cuando menos pensó Alice, de nuevo la estaba besando más intensamente, mas apasionadamente, pero ahora también lleno de ternura y dulzura, nuevamente le hizo el amor pero ahora de una manera delicada, tratándola como a una suave y delicada mariposa, Alice estaba en el paraíso y se sentía dichosa de poder darle esa felicidad a su esposo, al amor de su vida.


¿Que les parecio la noticia de Alice? Y la reaccion de Jasper, a poco no son un amor?

Mil besos a todas ustedes, cuídense mucho y mil gracias por comentar.

Bella Cullen H.

bueno agradezco a cada una de ustedes que me han dejado comentario y las que no tambien gracias.

besos