¡Hola señoritos míos! Disculpen por la demora D: Pero muchas cosas han pasado… ya saben… como cuando tienes que mudarte o cuando tu novio te termina ¬¬ cosas casuales (? Les traigo el siguiente capítulo, esperando que les guste :D

"Les aventures de Ladybug et Chat Noir" pertenece a Thomas Astruc y mis escritos locos son mero pasatiempo. ¡Comencemos!


•✻—【Capítulo cinco: El oscuro mousse de fresa.

Chat Noir se encontraba sujetando con dificultad cada uno de los objetos que Marinette le había lanzado. Había logrado sostenerlos gracias a los hábiles reflejos que poseía, así que había comenzado a bajarlos en silencio, uno a uno sobre la superficie de algunos muebles que tuvo al alcance. Mientras tanto, la chica le miraba perpleja sin poder hacer más que mostrar una extraña expresión en sus delicadas facciones.

-Hablo… en serio… -titubeó- ¿Qué hace el famoso superhéroe en mi habitación? ¡Es todo un sueño! –dijo Marinette suplicando que el tembloroso timbre de voz se quedara oculto en su garganta. Chat Noir llevó uno de sus dedos envueltos en el oscuro traje sobre sus labios indicándole a Marinette que guardase silencio, señalando el mismo lugar por el cual había entrado. Ella le miró contrariada mientras el joven de rubios cabellos salía al balcón de la muchacha.

-Marinette… -susurró Tikki desde la oscuridad.

-Shh Tikki, escóndete… estaré bien. –Dibujó una sonrisa fugaz en sus labios mientas se disponía a seguir al superhéroe. Una vez arriba, se encontró con el muchacho apoyando su ancha espalda en los barandales del balcón, sentado con las piernas cruzadas. Comenzó a caminar hasta llegar al lado del chico, adoptando la misma posición a sólo unos cuantos centímetros de distancia. Ella volteó al cielo y soltó un suspiro al cielo contemplando las oscuras nubes.

-¿Qué ocurre princesa? –comenzó Chat Noir con la voz ahogada de nervios, desfalleciendo en su garganta. Tosió aclarándola y retomó. –Te veo decaída…

-¿No deberías de estar patrullando o algo así? –Dijo a la defensiva Marinette- Los problemas amorosos que tenga una niña no es tan peligroso como un villano causando problemas –rió con desdén. El gesto le pareció más que amargo a la chica, quien flexionó sus piernas y escondió su rostro en sus rodillas. Odiaba eso… Odiaba todo… Adrién la había rechazado sin siquiera confesarse, Alya no estaba con ella, y ahora venía Chat Noir en medio de la noche a fingir preocupación por ella. Quizá era un truco (pensó Marinette), o quizá sólo estaba así porque no había podido conversar con Alya, pero en ese momento, ignoró eso y dejó que su corazón hablara con total sinceridad. –No puedo con esto… -susurró, lo suficientemente nítido para que el superhéroe alcanzara a escucharla.

-Si me permites princesa, deja que te ayude con eso que te lastima. -dijo con suavidad, acariciando el oscuro cabello de la chica, mientras ella luchaba con trabajo por mantener las lágrimas dentro de sí, pero fue la cálida ola que venía de los brazos del muchacho, lo que terminó por derrumbar el escudo de Marinette. Se aferró al chico y dejó escapar los sollozos mientras las nubes comenzaban a deshacerse en gotas de lluvia.

-El chico que amo… me ha rechazado hoy en la tarde… -su voz se entrecortó mostrando el profundo dolor que le resquebrajaba sin piedad. -¿Sabes qué es lo peor? –Preguntó con ironía la chica- se burló de mi… reía sin parar mientras decía que no me amaba… -los sollozos se hicieron más pronunciados, encogiéndose entre los brazos masculinos buscando consuelo.

Chat Noir se sintió realmente enojado. ¿Quién demonios le había hecho esto a SU princesa? Ella era la persona más dulce que conocía… Así que pensó en preguntar el nombre del bastardo que le había hecho tanto daño, se encargaría personalmente de él y entonces haría feliz a Marinette…

Un relámpago surcó el cielo gris, al igual que un flashback dentro de la cabeza del superhéroe:

-Quiero que la cena incluya muchos croissants, Nino. Marinette es grandiosa… pero no es la chica de la que estoy enamorado. –Le había contestado a Nino después de un escandaloso ataque de risa.

-Dime… ¿No crees que sería aterrador que Ladybug dijera que no está enamorada de ti mientras comienza a reírse…?

Click.

El silencio se hizo presente, únicamente roto por la ligera lluvia que caía ahora. Las piezas habían embonado y ahora Chat Noir se encontraba lidiando con esa verdad que nunca llegó a plantearse:

-¡¿ESTÁS ENAMORADA DE MI, MARINETTE?! –Gritó incrédulo mientras sujetaba a la chica por los hombros obligándola a mirarlo a los ojos, encontrándose con la mirada confundida de la chica, junto a sus mejillas y orbes azules enrojecidos. La chica le miró entonces realmente molesta, apartándose del chico.

-Lo siento Chat Noir, pero no.

Mierda.

-Ahora mismo no eres Adrién, idiota. –pensó para sus adentros.

-S-solo bromeaba princesa… -se inclinó hacia ella limpiando con cuidado las lágrimas que aun recorrían su cálida piel. –No me gusta verte así…

Marinette contuvo la respiración ante el gesto, acentuándose el sonrojo en sus mejillas ahora por el gesto masculino. Se perdió en los ojos verduzcos y sacudió la cabeza apartando las tontas ideas que llegaban a su cabeza.

-Marinette… has llorado demasiado, debes descansar… ¿Cómo has pensado que Chat Noir se parece a Adrién? –La muchacha guardó silencio mientras repasaba una y otra vez esta idea, riendo para sí misma, llegando a una evidente conclusión: Es imposible.

-Estoy enamorada de Adrién Agreste. –Dijo sin titubear Marinette, como si la lluvia y las palabras de Chat Noir le hubiesen aliviado, llevándose el dolor que la mataba. –Pero… es un amor no correspondido… así que nada puedo hacer.

Chat Noir se quedó completamente inmóvil. Marinette estaba enamorada de él… bueno… de su otro él ¿Cómo es que nunca lo había notado? ¡Maldito Camembert! Después de todo, era cierto que lo único que tenía en la cabeza era un oloroso queso al que le daba un uso como cerebro. Comenzó a revolverse con desesperación los cabellos y pronto la sangre tiñó llamativamente su rostro, extendiéndose por sus orejas, agradeciendo a su cabello (y a la noche) por ocultar eso.

-P-p-princesa… -titubeo Chat Noir intentando buscar sin éxito las palabras correctas. -¿Desde hace cuanto que lo amas?

-Quizá te parezca tonto… pero… ¿Sabes? Al principio lo detestaba –suspiró con nostalgia adentrándose en el mar de los recuerdos- Pensaba que al ser amigo de Chloe, sería igual de insufrible que ella… pero me equivoqué. Adrién es una persona muy amable… y yo confundí esa amabilidad, pensé que estaba por jugarme una broma… Pero en realidad quería enmendar la broma que había preparado Chloe para mí… Así que no tuvimos un buen comienzo… pero sabes…

Chat Noir la escuchaba con atención, un poco avergonzado al conocer los verdaderos sentimientos de su mejor amiga. Observó cómo la expresión de pesar fue dejando paso a una expresión llena de vida, trayéndole también recuerdos de esos momentos. Apoyó su barbilla en su palma, y se encontró mirándola con detalle, sin percatarse que las palabras de la chica comenzaban a perderse en algún lugar de su conciencia: sus largas pestañas oscuras resaltaban completamente en la nívea piel, sus ojos azules le parecían maravillosos zafiros que podía contemplar el resto de la noche… o de su vida. Y luego estaban sus labios delicados rosados… Se preguntó cuál sería la sensación al tenerlos contra los suyos ¿sería como saborear un mousse de fresa?… mientras él continuaba descendiendo hasta toparse con su clavícula, que deseo besar impulsivamente.

El chico desvió la mirada de Marinette abochornado por las ideas que acababan de aparecer en su cabeza. Es tu mejor amiga, no pienses en tonterías hormonales, ella es una dama.

-Y entonces, al terminar el día… comenzó a llover. Yo no llevaba un paraguas… Y aunque Adrién intentó de nuevo acercarse a mí… yo continúe siendo grosera… Eso no lo detuvo y terminó explicándome las cosas… Es un chico admirable que hace tantas cosas… Era obvio que no iba a fijarse en alguien como yo –suspiró relajada Marinette, recordando el ocupado itinerario del chico Agreste.- Él es tan maduro… y yo soy sólo una niña infantil que hace toda una escena por una goma de mascar pegada en su asiento… -guardo silencio por un momento, y con voz ensoñadora continuo: -Ese día Adrién me dio su sombrilla. Y en ese día lluvioso… me enamoré de él.

-¿Sabes princesa? -Le interrumpió, tomando la palabra- no creo que él se haya burlado de ti… o sea tan maduro como crees… Quizá sólo lo hace por obligación… Es un modelo, ¿no? Cada persona hace las cosas a su modo… así que no deberías compararte con otras personas princesa, Marinette es Marinette. Y ella es una chica maravillosa –sonrió- Además, los chicos somos muy tontos y no sabemos qué hacer con los sentimientos… -Recordó aquella noche de irritación cuando Nathaniel le había dicho que iría tras Marinette con poco agrado, suspirando.

-Gracias Chat… me siento mucho mejor… Perdona por mantenerte ocupado por tanto tiempo…

-Es un placer ayudarle princesa.

-¿Hay algo que pueda hacer por ti?

La propuesta de la chica había venido como anillo al dedo. Chat Noir decidió preguntar sobre eso que ni siquiera había podido contarle a Nino. Le vendría bien un poco de perspectiva femenina, ya que seguía sin entender lo que le ocurría. –Verás… hace poco un amigo mío me ha pedido ayuda para acercarse a una chica que le gusta… Pero por un motivo que no entiendo, cuando me lo pidió me puse muy irritado… Y no pude dormir en toda la noche porque seguía molesto… Aún ahora con sólo pensar en ello, me irrito… Pero no puedo saber por qué.

-¿Es broma Chat? –Preguntó Marinette divertida- ¿El gran héroe de Paris le está preguntando esto a una torpe estudiante de instituto?

-Yo también soy estudiante de instituto, ¿sabes? –Pensó Chat – ¿Alguna idea de lo que es?

-Celos –dijo tajante Marinette, con un dejo de molestia en su voz.

-¡¿Celos?! ¡E-eso es imposible! No puede ser…

-Chat –le llamó la atención Marinette- Cuando vemos que algo preciado por nosotros está en peligro de ser arrebatado de nuestro lado, sentimos celos… Creo. N-nunca me ha pasado… -mintió la chica. Sí, era mentira. Había sentido celos incontables veces de Chloe y otras chicas de la escuela al notar cómo miraban y se le acercaban a Adrién. Pero esa noche, en medio de la burbuja con Chat Noir, algo había hecho que Marinette mintiera. ¿Desde cuándo quería mantener una buena imagen ante el superhéroe? Quizá sólo buscaba ayudar un poco a su compañero de batallas… pero al enterarse que había una chica capaz de despertar los celos de Chat Noir, su corazón se encogió con dolor. Debe ser por lo de Adrién… Ya pasará.

-P-pero…

-¡Nada de peros! Seguramente te gusta esa chica –Marinette masticó cada una de las palabras de la oración. Estaba celosa, no podía negarlo más. Se levantó intentando tranquilizarse, cambiando el tema. -Espera, tengo algo para ti… -se apresuró a entrar a su habitación de nuevo, encendió la luz y sacó de su cajón una bolsa de galletas en forma de catarina. Salió y se las entregó a Chat Noir. -Quizá no sea mucho… pero te agradezco por escucharme. Chat por su lado, recibió el pequeño paquete entre sus manos, ensimismado por las palabras de Marinette. Volteó a verla ansioso con un puñado de palabras ahogadas en su garganta, y se encontró con la radiante sonrisa de su amiga.

Y un nuevo relámpago apareció en el cielo parisino, al mismo tiempo que un latido sacudió el corazón de Chat Noir. Porque, al igual que Marinette había encontrado el amor entre la lluvia, esa noche Chat Noir se enamoró de ella.


•✻— ¿Reviews?

De ahora en adelante, trataré de responder los reviews personalmente xD para no hacer tanto spam en el capítulo c: espero no les moleste .