Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap. 30 EN CASA ¿INFIERNO Ó PARAISO?
Pasamos algunos días recuperándonos ahí. Alice estaba completamente curada. Pues había llegado con malestares que las medicinas curaron rápidamente.
Rose estaba feliz al igual que yo cuidando al bebé, que su madre ya reclamaba más pronto. No habíamos visto al capitán en todos esos días. Pero se nos había informado que ya habían dado aviso de nuestro paradero a nuestra familia.
En ese tiempo, la esposa del capitán, amablemente se ofreció a ayudarnos, era una mujer garbosa y de cabello negro y largo, pero muy activa. Casi no se le veía descansar. Algo austera en su arreglo pero muy hermosa. De curvas muy sinuosas y esculturales piernas, y estaba embelesada con mi sobrinito. No había rato que no pasara a ver que se le ofrecía al bebé.
Julia era su nombre y esa mujer traía a mas de un soldado babeando por ella. Sin embargo todos mostraban su respeto por el capitán. Quien por lo que escuché era un hombre de apariencia juvenil pero con mucha experiencia en batalla.
Finalmente después de dos días, llegaron Carlisle y Esme, acompañados por algunos peones del rancho. Una vez hechas las presentaciones y formalidades, Alice muy contenta invitó a Julia a visitarlos al rancho. Y ella aceptó.
Cuando nos vimos Carlisle, Esme y nosotras, no pudimos reprimir las lagrimas de felicidad.
—Ya les avisamos por telegrama a los muchachos, en cuanto lleguen a los pueblos donde mandamos los avisos, regresarán. —Era lo que nos dijo mi suegro.
Finalmente, habiendo acomodado a Alice y al bebe en la carreta, y después de que Carlisle agradeciera sobremanera lo que habían hecho por nosotras, nos fuimos hacia el Rancho Cullen.
A pesar de la alegría de todo lo acontecido. No podía apartar de mi mente lo que sucedería en cuanto viera a Edward. Tenía miedo, mucho miedo. Fue una larga jornada de más de un día de camino. Pero volver a ver el rancho me trajo una alegría enorme, que no pude disimular.
—Él te ama Bella. No lo dudes, no importa lo pasado. Lo que importa es el presente. —Me susurró Alice mientras los demás gritaban emocionados que ya estábamos llegando. Si. Quería aferrarme a esa idea. Porque sería muy doloroso que él me rechazara, sin embargo, podía hacerlo y yo no podía culparlo.
Yo había pensado que estaba enamorada de esa sabandija de Ethan, pero había sido un espejismo. El amor verdadero era el que mi corazón sentía por Edward y eso nadie, absolutamente nadie podía cambiarlo.
Bajamos de la carreta y me sentía como en un sueño. Cuando entramos a la casa y subimos a nuestras habitaciones, me partió el corazón ver la cama preciosamente adornada. Esme había decorado todo para nuestra noche de bodas. Ya habían limpiado la habitación. No había ni rastro de lo que había sucedido. Busqué el sofá de color verde y me senté ahí. Y comencé a llorar.
No sé en que momento me quedé dormida, pero una mano me mecía suavemente. Era Esme quien me había hablado para que bajara a cenar, pero no había recibido respuesta. Por lo que mejor decidió subir.
—Vamos hija, la cena esta servida. Después podrán descansar todo lo que quieran, se lo merecen. — Cuando bajé, Carlisle guardó silencio, solo faltaba yo. Una ancha sonrisa se formó en su rostro al verme, Tomamos asiento y finalmente Esme dio gracias por estar nosotras sus hijas a su lado. Y cenamos. Tuve que obligarme porque necesitaba que vieran que estaba bien.
Finalmente terminamos la cena. Yo lo único que deseaba era irme a mi recamara. Me despedí de todos mientras me miraban con "cierta compasión" y me refugie en la recamara.
Una vez ahí, no podía creer todo lo que había sucedido. Era totalmente increíble. Y no deseaba volver a pasar por nada de eso. Pero había un miedo más profundo y oscuro: Jacob Black. Sabía que tarde o temprano regresaría. Y sabía perfectamente que no soportaría volver a separarme de Edward, si él me dejaba quedarme a su lado.
El día siguiente fue largo, pero apacible. Intenté distraerme haciendo mil cosas, al final, en la tarde, yo no podía sostenerme del cansancio. Una sensación de asco estaba presente en mi. Me daba nauseas pero las controlaba lo mas que podía.
—Ve a descansar cariño, porque pronto vendrá tu madre, ya le avisamos que estas bien y quiere verte… —me comentó Esme con cariño.
—Gracias, con permiso.— Nuevamente me fui a la recamara, pero tal y como sucedió el día anterior, no dormí en la cama, me acomodé en el sofá verde nuevamente. No me sentía capaz de acostarme en una cama y mucho menos si era en "nuestra recamara" donde se supone que deberíamos dormir ambos. Eso no lo haría.
Mi sueño se convirtió rápidamente en una pesadilla, donde imágenes terribles se combinaban con unas esmeraldas desdeñosas, que me miraban con asco y desprecio. Pero había algo que no concordaba. Su voz sonaba tierna, incluso emocionada.
—¡Bella! Bella… mi amor… ¡de verdad eres tú…! —Y luego un suave movimiento acompasado. Abrí los ojos asustada y me encontré en brazos de…
—¡Edward! —estaba imposibilitada de poder decir algo más, como si una enorme roca hubiera caído en mi garganta. Y él me sujetaba con fuerza y al mismo tiempo con delicadeza, sin poder evitarlo mis lagrimas se derramaban por mi rostro. El momento había llegado y él tenía que saberlo antes de cualquier otra cosa. Y después, mi destino estaría echado.
Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.
Mil gracias a:Caresme hermosa, Monica Morales (para que veas que si te tengo presente hermosa)NERY, anonimo, Vanne mil gracias por comentar hermosas.
