Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.32 HIEL
—¿Me invitas un trago Edward?—él volteó al escuchar su nombre y miró a su cuñado que estaba junto a él. Miró con desgana las botellas y le dio una. Jasper tomó la botella y la destapó, luego la bebió como si fuera agua, mas de la mitad de la botella.
—No creo que el insultarte y emborracharte te lleve a algún lado.—lo miró a ver cuál era su reacción.
Edward miraba hacia las estrellas, sus ojos acuosos apenas distinguían el brillo de ellas.
—No sabes cuánto había esperado para que ella fuera mía, siempre pensé que ella era para mí. Desde la primera vez que la vi, me enamoré de ella. Era casi una niña Jasper, y me enamoré de ella perdidamente. Intenté alejarla de ese alacrán de Ethan y ve todo lo que ha sucedido.
Solo he traído desgracias a su vida. No la merezco.—Con apuración, llevó la botella a su boca y bebió hasta terminarla, Jasper ahora si estaba preocupado.
—No es así Edward y lo sabes, si no hubieras impedido esa boda, a estas horas Bella estaría muerta de pena y sufriendo en algún lado.—Edward comenzó a reírse.
—¿Cuál es la gracia?— Edward le miró y contestó con amargura.
—Ella está muerta de pena y sufriendo en mi recamara. Yo la he hecho sufrir. Vete Jasper, quiero estar solo.—de nada valieron sus alegatos, Jasper tuvo que irse y dejar a Edward rumiar su dolor y desprecio hacia sí mismo. Pero no se fue. Se quedó cerca para vigilar que no hiciera alguna tontería. Al poco rato, Emmett le llevaba una frazada y un café caliente, mientras le hacía compañía a su cuñado.
—¿No lo convenciste verdad?— Jasper le miró molesto.
—Obviamente no. Pero eso no quiere decir que me rendiré.— Pero por desgracia, los días pasaron y Bella y Edward seguían igual. Bella encerrada en la recamara sin querer salir y Edward se refugiaba en el trabajo hasta caer exhausto en el granero. No iba a la casa. Y pedía su ropa para no entrar a la habitación.
—Esto ya me tiene muy preocupado—comentó Carlisle a su familia mientras desayunaban. Esme solo tomó su mano, pero su esposo ya sabía que ella pensaba de la misma manera.
Mientras en la recamara de Bella.
Esos malditos mareos no la dejaban en paz. El asco por la comida era más que evidente, pues en esos días no había probado bocado. Se sentía débil, y se moría de ganas por estar al lado de su esposo. Si tan sólo no fuera tan estúpida y boca floja, las cosas serían distintas, pero era muy difícil estar en su situación. Amando con locura a Edward pero con la terrible congoja de estar embarazada y no saber de quién sería el hijo. Tal vez Edward volviera con ella, pero cuando naciera el bebé y si éste no se pareciera a él, ella se moriría de vergüenza y dolor.
Alice ya estaba muchísimo mejor de salud, y aunque intentó hablar con Bella, ésta se rehúso completamente no permitiendo que nadie se le acercara. Rosalie ya había hablado con ella, le gritó en la puerta, diciéndole que fuera valiente, como en el río. Cuando Alice y ella misma no creían que lograrían escapar. Y sin embargo lo hicieron gracias a ella, que debía ser fuerte para afrontar la situación porque Edward no la abandonaría en ninguna circunstancia. Pero eso solo empeoraba su miedo y su dolor. ¿Qué culpa podía tener un bebé que aún no nacía? ¿Cómo sería su vida, cuando supiera que era fruto de una violación? Muchas dudas, muchas preguntas y muchos callejones sin salida para Bella, eso la torturaba minuto a minuto. Y a pesar de que dejó entrar a Carlisle por ser doctor, le suplicó que no le dijera nada a Edward. Su suegro la miró compadecido, ya Alice y Rosalie lo habían puesto al tanto de todo.
—Debes darle una oportunidad a mi hijo, no puedes creer que él te quiera alejar cuando lo sepa. Además, no fue tu culpa Bella.—pero ella fue inflexible. Cuando se fue Carlisle, ella se acercó tímidamente a la ventana, y vio a lo lejos a Edward, con el torso desnudo y el pantalón ajustado, el sol había tostado un poco su piel y también se notaban los efectos de éste. Parecía que su piel brillaba, se veía tan hermoso, tan guapo, tan perfecto… que parecía irreal. Bella tuvo que morderse la mano, para evitar alargarla hacia él. Anhelaba su toque, deseaba saber que no era un espejismo, que era real, pero no podía. Y eso la hacía más desdichada.
Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.
Mil gracias a:Caresme, Monica Morales, tahily masen (complacida damita) Angie Cullen Masen, bellami (no me olvido de nadie, siempre las tengo presentes porque por ustedes escribo),Kenny de Cullen, maiangel de cullen, mil gracias por comentar hermosas.
