Los personajes pertenecientes a Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, personajes originales son míos así como la trama, el fic es sin ánimo de lucro, y el único fin es de entretener al lector.
Cap. 33 TODO O NADA
Esos días a pesar de ser de tortura y dolor, le pesaban más por la ausencia/cercanía de Edward. No podía con todo. Carlisle le había dicho que no perdía nada hablando con Edward y que lo juzgaba antes de contarle todo. Además lo necesitaba. Necesitaba estar junto a él. Si él no aceptaba al bebé, si la rechazaba en cuanto supiera que no era de él, tenia una alternativa. Pero de momento disfrutaría lo que pudiera a su lado.
Tenía que jugarse el todo por el todo. Era todo o nada.
Ese día se bañó y se arregló con esmero para él. Su vientre apenas empezaba a abultarse. Y a pesar de su miedo, salió a buscarlo. Los Cullen habían salido para registrar al bebé de Alice en el pueblo cercano, volverían al día siguiente.
"No dejes ir la felicidad Bella, él te ama"—fueron las palabras de Alice la noche anterior, abrazándola y diciéndole que todo saldría bien, que ellos serían felices. Conteniendo el temblor de su cuerpo, vio a lo lejos a Edward que se disponía a domar a un potro salvaje. Eso siempre le había dado pánico a Bella, las cosas podían salir mal, podía salir herido. Eso hizo que su corazón comenzara a latir desbocado.
Mientras Edward ajeno a todo, miraba al potro a punto de montarlo, no le importaba nada, sólo quería descargar su frustración y dolor. Estaba pensando en darle el divorcio a Bella y marcharse de ahí. Tal vez se iría a otro lugar, lejos, muy lejos de ahí. Aunque sabía perfectamente que no importaba la distancia, el corazón era el que le causaba tantos problemas. Y no podía evitarlo.
Éste comenzó a moverse frenético, Edward estaba bien sostenido en la cuerda y la silla, y aunque el potro se movía de un lado a otro, no pudo quitárselo de encima. En los últimos movimientos bruscos, Edward se sintió observado y al buscar la fuente de ello, vio a Bella, la cara de susto que ella tenía le hizo perder la concentración y aflojar la fuerza de agarre, todo sucedió al mismo tiempo, el grito de Bella y la caída de Edward. Ambos sucedieron en un segundo. Bella miró llena de pánico como él volteaba a verla y al segundo siguiente iba cayendo.
Edward en ese eterno segundo antes de caer al suelo, estaba consternado. Bella estaba ahí. Ella no debía estar ahí, podía pasarle algo. Ya no. Ya no más. Y de pronto un golpe seco y todo se oscureció.
—Estará bien señora Cullen, déle un poco de tiempo, la caída fue aparatosa, pero no le pasó gran cosa… —alcanzó a escuchar Edward poco a poco, hasta que reconoció la voz de Carter, seguida de otra voz completamente asustada.
—¿Cómo puede saberlo? Está inconsciente, ¡por Dios! Y su padre no está… —Volvió a escuchar sollozos, eso le estrujó el corazón. Intentó moverse.
—Iré a preparar la carreta Señora Cullen —le dijo Carter a una preocupadísima Bella. Y salió.
Edward abrió lentamente los ojos, estaba en su recamara, y ella estaba ahí, con los ojos llenos de lágrimas.
—No llores… por favor —Eso hizo que ella volteara a verlo y se fuera encima de él, limpiándose de un manotazo las lágrimas y tocándolo con sus manos, revisando cada parte de su cabeza.
—¿Estás bien? ¿Te sientes bien? ¡Dios! Fue una horrible caída. ¿Te duele algo?—él afirmó y ella se detuvo con el corazón latiendo a mil por hora.
—¿Dónde? —la preocupación tenía su rostro, Edward podía verla ahora, cerca de él, preocupándose por él. Eso lo llenó repentinamente de una loca esperanza.
—Aquí —señaló con su mano y ella se quedó petrificada.
—Tengo destrozado el corazón Bella, porque no puedo vivir sin ti. No quiero encadenarte a una vida de dolor. Tú tienes derecho a ser feliz, y yo… —ella le puso su mano en la boca, él guardó silencio, una media sonrisa se formó en el rostro de ella.
—Tú tienes derecho a ser feliz, soy yo quien no quiere encadenarte a una vida de amargura y maledicencias. Yo… —Edward se levantó rápidamente lo que hizo que una fuerte punzada en la cabeza lo hiciera recostarse de nuevo. Bella asustada se le acercó solicita a tratar de ayudarlo. Él puso su mano en la nuca de ella y su otra mano en el rostro de ella.
—Te amo Bella, sólo eso me importa. Sólo me separaría de ti el que tú no me ames. Si es así, dímelo de una vez y te dejaré libre para que seas feliz con alguien más.—Ella lo miró con ojos abiertos por lo que le dijo. Los labios le temblaron cuando por fin habló.
—Te amo Edward Cullen, te amo como jamás amaré a nadie más. —La sonrisa esplendorosa de él la deslumbró. Añoraba tanto esos gestos en él. La acercó para besarla pero ella lo detuvo—Pero hay algo que debes saber yo… —él la interrumpió.
—Ya dijiste lo único que me importaba saber, me has devuelto mi alma. Te amo Isabella Cullen.—Ella cedió y él la besó tiernamente, un beso, dos, tres. No eran suficientes. Si ella se iba al infierno, sería después de saborear la delicia de los besos de su esposo. Sólo que una cosa, lleva a la otra. Los besos subieron poco a poco en intensidad, Bella deseaba seguir, él la deseaba, la amaba.
Y antes de seguir con ello, había que advertirle, era ahora o nunca.
—Edward estoy embarazada —eso hizo que él se detuviera de golpe. Mirándola por un segundo con sorpresa para después sonreír feliz, eso no cuadraba con lo que ella pensaba que pasaría. Él comenzó a besarla de nuevo. Y ella sorprendida se alejó un poco de él, mientras la observaba intrigado.
—¿Has entendido lo que te dije? Estoy esperando un hijo y no sé si sea tuyo o … —le dolió lo que le estaba diciendo, pero tenía que decir la verdad, ya no soportaba ese infierno. Y pronto iría al verdadero, cuando él la rechazara.
—Sí, te escuché Bella, y estoy feliz, estás esperando un hijo mío, eso es lo que importa. —Ella abrió la boca con sorpresa. Se alejó de él, dio varios pasos hacia atrás con el rostro acongojado.
—Eso no lo sé, yo no sé de quien sea el hijo que estoy esperando. ¿Y si no es tuyo? Yo, yo me volveré loca de vergüenza y pena y…—Edward se levantó ignorando la fuerte punzada en la cabeza y caminó despacio hacia ella.
—No me importa Bella, de todos modos lo amaré como a ti. Lo que importa es que está en tu vientre, y será un buen hijo, porque tiene a una buena madre —para ese momento ya estaba junto a Bella que comenzó a llorar de nuevo, silenciosamente.—. Eso es lo que importa, que está creciendo en ti, por eso lo amo. Porque es una extensión de ti, y tú eres lo que más amo en este mundo.—Levantó suavemente su rostro con su mano y ella le miró anonadada.
—¿No te doy asco por eso? ¿No sientes repugnancia porque otro haya …—No terminó de decirlo, Edward la besó con ternura, con adoración, con regocijo.
—¿Eso responde a tu pregunta mi amor?— preguntó minutos después cuando ambos intentaban controlar sus respiraciones. Ella se aferró a su cintura y hundió su cara en el pecho de él, mientras era abrazada con delicadeza.
—Te amo Edward, te amo
—No más que yo, amor.—Y levantándola la llevó de nuevo hacia la cama. Con ternura la depositó en el lecho matrimonial, recostándose a su lado, abrazándola. Era entrar en el paraíso y no quería romper el momento. Era suya nuevamente y esta vez, no la dejaría ir por ningún motivo.
Carter estaba en el granero, cuando iba a tocar en la puerta, escuchó que ambos estaban hablando y sabía que era necesario, por eso se fue sigilosamente de regreso a sus labores. Intuía que eso terminaría bien. Ambos jóvenes se adoraban y merecían ser felices.
Rato después, Edward bajaba a la cocina y pedía la comida para su esposa, aprovechó para darse una ducha, ya que la caída lo dejó lleno de tierra. Bella se había quedado dormida, no quiso despertarla por lo que mejor fue por la comida, ahora ella debía alimentarse bien. Esperaba un hijo, un hijo de ambos. Y pobre de aquél que dijera lo contrario. Ese hijo era suyo y de nadie más. Y sería tan amado y tan feliz al igual que su madre, esa era la meta de Edward.
Me siento muy cursi, espero no empalagarlas a ustedes, pero fue lo que salió. Estaba inspirada cuando escribí este capitulo, espero les guste.
Espero me perdonen por tardar tanto, después de las siguientes dos semanas, volveré a escribir con regularidad.
Mil gracias a : Caresme, Aries Al, Bellami, Caresme de mi corazón, Doris (perdón nena), Dana Lapizlazuli, sory, Angie Cullen Hale, Monica Morales, Tahily Masen y si alguien más me faltó me disculpo. Me dicen y lo pongo en el siguiente capítulo.
Besos
