Los personajes pertenecientes a Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, personajes originales son míos así como la trama, el fic es sin ánimo de lucro, y el único fin es de entretener al lector.

Cap.34 FELICIDAD AL FIN

Edward estaba a su lado, no podía creer en su buena suerte. Podía respirar su aroma mientras volvía a su realidad. Edward la amaba. Se lo había dicho. Y mientras la felicidad durara, ella se aferraría con uñas y dientes a ello. Tal vez, cuando naciera el bebé… Ella no estaba tan segura como él, pero tendría que esperar a que naciera y entonces ya decidiría que hacer.

Un aroma delicioso la hizo abrir los ojos, su marido estaba junto a ella y despedía un aroma arrebatador, se dio cuenta que se había bañado y cambiado. Se levantó un poco más y distinguió también el aroma de un delicioso plato de guisado. En ese momento su estómago gruñó y ella se sonrojó mientras Edward le acercaba el plato donde ella estaba.

—Eso está muy mal Bella, no estás alimentada como debe ser, pero se acabó. Señora Cullen, de ahora en adelante tiene que alimentarse bien por nuestro hijo.—la devoción con la que decía esas palabras, la hicieron estremecer, parecía que efectivamente no tenía problemas con el bebé. Una vez que terminó el guisado, la hizo comer postre y beber jugo. Estaba satisfecha.

Después retiró todo y lo acomodó en la mesa junto a la puerta. Y después de mirar a Bella, se acostó a su lado. Ella se aferró a él.

—Tengo miedo Edward…—su voz como un susurro era completamente audible para él. Que ella le estuviera abriendo el corazón, tenía que ser pagado con lo mismo.

—¿Por qué tienes miedo Bella?—la abrazó más hacia él mientras ella buscaba las palabras adecuadas para expresar todo lo que traía dentro.

—Porque hay muchos obstáculos que nos impiden ser felices. Jacob…—ella sintió como él se tensaba y no quería que se sintiera culpable.— por favor… déjame terminar —él le dio un beso en la frente indicándole así que continuara.

—Sé que él vendrá. No estará en paz hasta que…—no podía terminar la frase, era una completa agonía.—Edward suspiró y dijo:

—Estaremos preparados para esa situación, no volverá a alejarte de mi, te lo juro Bella.—la confianza de sus palabras trajeron un alivio momentáneo a su alma. Ahora era tiempo de disfrutar, no sabía cuanto duraría pero lo disfrutaría.

Ella levantó su rostro hacia él, para decirle algo pero calló al ver sus ojos brillar tan intensamente. Él al miró con deseo, con amor y con ternura atrajo su rostro hacia él y la besó. Un beso delicado, suave, pero intenso que hizo vibrar hasta lo más profundo de su ser. Haciéndola sentir viva, alejando sus miedos, y llenándola de un intenso deseo. Los brazos de él la apretaron suavemente y rodaron en la cama, hasta quedar frente a frente.

No hizo falta palabras, no las necesitaban, poco a poco, cada vez con más impaciencia, las prendas de uno y otro quedaron tiradas en el piso. Los besos tiernos quedaron atrás, para dar paso a besos de fuego, caricias cargadas de deseo y desesperación. Tenían que recuperar el tiempo perdido, ya no más distancias, ya no más secretos, sólo ellos dos, y su momento.

Las caricias eran ardientes, como ellos mismos, deseaban fundirse uno en el otro, beber de su amor, saciarse del hambre por su cuerpo, por sus labios. Ambos estaban en el paraíso, disfrutando por fin de su amor. Los gemidos de ella eran ahogados con los besos apasionados de él. No podía saciarse, entre más tenía de ella, más la necesitaba, más la deseaba. Era una dulce locura. Y ellos retozaban en ese vaivén de pasión con notas de ternura, entregándose por completo, hasta que ambos llegaron a la cúspide del placer.

El sol comenzó a salir, mientras Edward le daba un beso en la frente a Bella que, agotada, se dejó llevar por el sueño en brazos de él. Era suya y esta vez nadie, absolutamente nadie se la arrebataría. Con una sonrisa plena en su rostro, se quedó dormido abrazado a su único amor.

Dos días después, llegaron Alice y los demás, muy contentos por haber registrado al pequeño Jasper Whitlock jr. Todos bajaron y entraron a la casa.
Los sirvientes se movían silenciosos y hacían el menor ruido posible. Cuando Carlisle se dio cuenta de ello, pregunto a una doncella.

—La Señora Bella y el señor Edward están durmiendo. El almuerzo está listo. Pero no queremos despertarlos… están cansados.—el rubor coloreó las mejillas de la doncella, mientras Esme captaba y sólo preguntó:

—¿Cuanto tiempo han estado en la recamara sin salir?

—Tres días, Señora Esme.—ambos sonrieron felices, por fin sus hijos estaban juntos. Había que celebrarlo. Alice y Rosalie sonrieron como tontas cuando Esme les dijo la noticia, que Edward y Bella por fin estaban juntos. Emmett y Jasper sonrieron había mucho que celebrar.

—Tenemos que darnos prisa—murmuró Esme y fueron a la cocina a almorzar, ya tendrían tiempo para apresurarse, ya todos en la mesa, escucharon a Esme:

—Coman muy bien señoras y señores, porque después tendremos mucha actividad por delante. -Todos sonrieron felices.


No alcancé a subir capítulo porque me enfermé de gripe y tos muy fuerte, hasta ahorita que les dejo el capitulo. Espero les guste y bueno, aún faltan muchas cosas más.

Besos y gracias por sus comentarios: Bellami,caresme hermosa, Monica Morales.

sigo aquí, que felicidad, y creo poder subir capítulo de la revancha. Nos leemos pronto.