Cap. 35 Tiempos de luz y oscuridad.
La vida para Edward y Bella no podía ser más feliz. Todos los días eran de dicha absoluta para ellos, los demás eran aún mas felices por ver que por fin podían llevar una vida normal, aunque secretamente Bella sufría.
Su vientre se iba hinchando conforme pasaba el tiempo, pero no había mujer más consentida y mimada que ella. Edward todos los días hablaba con el bebé, en la mañana antes de salir a trabajar, y por las noches antes de dormir. Le contaba historias que hacían enternecer a Bella. Las visitas de su familia eran frecuentes y siempre llevaban regalos para el bebé. René intuyó que Bella tenia problemas y cuando al fin supo, solo la abrazó.
-Si Edward ya te dijo que no hay problema, ¿por qué te aferras al dolor y al castigo Bella? No hay necesidad de ser infeliz cuando te están diciendo abiertamente que no pasará nada, que la que importa eres tú. ¿Por qué te cuesta tanto ver la verdad y aceptarla?- Bella pensaba en sus palabras.
-Es fácil decirlo cuando no estás en la misma situación mamá. Y además Edward no merece cargar con el hijo de esa sabandija. Sería un recordatorio constante de su ofensa para él. Sé que mi hijo no tiene la culpa, lo sé, pero no puedo evitar pensar que algún día Edward pueda reprochárselo, o peor aún, que mi hijo si es de Ethan, saque la maldad que tiene él. ¿Ves porque no es fácil dejarlo atrás?-Su madre la miró y se quedó callada unos minutos. Bella sabía que tenia la razón.
-Es difícil pero no es imposible entender que si tienes a un padre como Edward, y una madre tan amorosa como tú, ese hijo será bueno. Tiene todo para serlo, y ustedes lo aman y lo ayudarán. Te condenas por lo que no sabes si será y lo das como afirmación, has dejado que el miedo te gobierne y no te has dado cuenta que siempre tienes la opción de corregir todo. ¿Acaso quieres vivir toda tu vida con miedo? No te ha enseñado la vida lo suficiente de valor como para poder enfrentar los retos? ¿Acaso no fue suficiente lo que te conté de mi vida viviendo todo el tiempo con el miedo a desear otra vida para mi? Bella estás siendo muy ciega y muy necia.
Bella se quedó en shock por esas palabras, tanto así que no escuchó a su madre cuando se fue. Se tuvo que sentar y comenzó a reflexionar. NO sería fácil ni sería pronto, pero sabía que tenia que cambiar para poder ser feliz verdaderamente, ese miedo tendría que arrancarlo de su corazón y arrojarlo al fuego, destruirlo para que no pudiera lastimarla mas. Y estaba dispuesta a ello.
El hijo de Jasper cada día estaba mas hermoso, se parecía a su padre. Y no había hasta ahorita padre más orgulloso que Jasper. Alice se sentía feliz de tener a su hijo y marido junto a ella, a su familia, se sentía protegida, contenta. Todos en la familia eran felices, con las cosas que hacia el bebé, ya fuera reírse, ya fuera balbuceando o simplemente dormir, todos estaban fascinados. Y qué decir de su habitación: repleta de juguetes y de cosas primorosas de bebés, sonajas, cajitas de música,etc.
Fue en una de esas tardes donde todos departían alegremente la sobremesa. Por ello no se dieron cuenta de nada. Hasta que Jasper sacó la pistola.
-Yo no hacer eso si ser tú- El rostro de Bella palideció horriblemente al igual que las demás mujeres Cullen. Era Jacob, todos estaban rodeados. El silencio era sepulcral. Miró con terror a Edward mientras él miraba con odio a Jacob. Pero sabiendo que no podía hacer nada por ahora.
Jacob se acercó a Edward y lo miró con intenso odio.
-Yo retarte. Si no aceptar, marte y llevar a Bella de todos modos.- Bella deseó morirse en ese momento, ¿cómo podía pasar de la dicha mas absoluta al terror profundo?
-Acepto con mucho gusto, así podré matarte con mis propias manos.-La voz de Edward estaba cargada de venganza. Nada bueno podía salir de ello.
Edward se levantó y cuando los demás Cullen fueron desarmados, pudieron salir para ver el enfrentamiento. Bella quedó clavada ahí en su lugar. Estaba aterrada, no sabía que hacer, no podía perder a Edward, otra vez no.
Luego de un tiempo que le pareció infinito, algo cambió en ella. Y entonces se levantó y salió.
Una vez afuera, Jacob sacó un cuchillo y se lo arrojó a los pies a Edward.
Solo dijo: -A muerte.
-Me parece perfecto. Porque no te dejaré vivir.
Los demás indios estaban esperando sin mostrar emoción alguna pero pendientes de todo movimiento y sin descuidar a sus enemigos que estaban sometidos y en el piso. Incluso el viejo Carter estaba tirado con las manos en la nuca, imposibilitado de moverse.
Ambo empezaron a moverse, aunque Jacob lo superaba en estatura y corpulencia, Edward era ágil y rápido. Ambos estaban tan concentrados uno en el otro que no entendieron bien porqué habia gritos de sorpresa, hasta que Bella se situó en medio de los dos.
-¡Basta, esto se acabó!- Ambos se detuvieron momentaneamente, y Edward preocupado fue hacia ella para sacarla de ahí.
-No tocarla, ella se irá conmigo.-masculló Jacob mientras jalaba a Bella del brazo, pero ella se lo sacudió con rabia.
-Dije que ya basta. Esto no es desición de ustedes. Ni tuya Jacob ni tuya Edward, la desición es mía. -Al ver que Jacob iba a protestar, le miró:
Fuiste muy bueno cuando estuve prisionera, sin embargo no te amo ni siento nada por ti, sabes que estoy esperando un hijo y eso no verá bien tu tribu, aunque seas el jefe, pero lo mas importante de todo es que yo no lo permitiré. Si quieren seguir luchando háganlo, pero solo diré una cosa Jacob: Contigo solo iré muerta. Mi lugar esta aquí con mi esposo, y tu lugar está con tu tribu, con tu mujer, tienes a una mujer muy buena e inteligente, te has encaprichado conmigo, pero con el tiempo verás que no es lo que en realidad deseas.
Tienes mucho que vivir y gente que guiar, no puedes hacer enemigos por todos lados. Imagina ¿que pasará si tienes a todos en tu contra? No hagas esto Jacob, tú eres más inteligente que muchos, demuestra que se puede vivir en paz, sin luchas absurdas ni caprichos costosos. ¿Acaso tu gente no merece paz? ¿Acaso no deseas que tus mujeres y sus hijos vivan en paz donde estén sin el temor de que los ataquen constantemente? Gánate el respeto y la amistad de la gente, no su rencor ni su odio. Todos podemos convivir pacíficamente, porque a nadie le gusta la guerra ni la muerte.
Nadie dijo una palabra, Jacob la miraba fascinado, ¿como podía decir esa mujer que era un capricho? Habia pasado noches en vela buscándola, deseándola y queriendo tenerla con él. Pero también era cierto que arriesgaba a los suyos por lo que él deseaba. Sus palabras entraban directo a su mente y corazón. Y él podía ver claramente que había amor entre Bella y su esposo, muy a su pesar lo reconocía. Y sabía también que ella hablaba en serio que se quitaría la vida si la obligaba a irse. Y él no podría soportar perderla así. Le dolería dejarla, pero cuando menos, la dejaría viva y ser feliz. Su gente lo miraba fijamente esperando su reacción. Edward también estaba esperando.
Jacob se enfundó el cuchillo y toda la gente del rancho, suspiró con alivio. Edward no bajaba la guardia. Hasta que Jacob se acerco a ellos y dijo:
-Tener a una gran mujer, cuidarla o yo venir y hacerte pagar muy caro lo que ella sufrir. Nadie hacer daño a nadie. -Dio una orden a su gente que empezó a juntarse y a montar sus caballos y comenzando a partir. Antes de irse, se acercó a Bella.
-Cuando necesitarme, buscarnos, acudir a ti y ayudar. Nunca pedir nada a cambio. Y le puso en la mano la cinta de gran jefe que se quitó del cuello. Esto es para que mi gente sepa el acuerdo que hacemos hoy. Que haya paz.- Y con una sonrisa de agradecimiento, Bella lo abrazó, dejando conmocionados a Edward y a Jacob, que dio la vuelta y se fue. A los pocos minutos, todo volvía a la calma, aunque era mentira, la agitación y la sorpresa seguían en los rostros de la gente. Aunque mucho mas agradecidos por no haber derramamiento de sangre. Y eso sería algo de lo que se hablaria en el rancho y sus alrededores por mucho tiempo.
Tiempo después del incidente, los Cullen recibieron una visita inesperada: El capitán John C. Sanders y su esposa Julia, con un grupo de soldados.
Esme y Carlisle los recibieron en su hogar, los demás habian ido al pueblo por algunas cosas para el pequeño Jasper jr. y ropita para el bebé de Bella y Edward. Rosalie y Emmet iban felices ya que serian padrinos de su bebé.
Una vez instalados el capitan y su esposa, se dedicaron a departir con Esme y Carlisle, y cuando los demás llegaron, se juntaron para cenar.
A Bella no le pasó desapercibido que Jasper estaba un poco incómodo, y el capitán también, pero Julia estaba feliz de tener al bebé en brazos. Y no queria soltarlo. Una vez que dijeron que en dos días mas partirían pues iban a otro fuerte para hacerse cargo de éste. John salió para hablar con sus hombres y dejarlos descansar tambien. Luego de la sobremesa, las parejas se despidieron y se fueron a descansar para desencanto de Julia que tuvo que entregar al bebé a su madre. Finalmente todos se fueron a descansar.
En la madrugada, ya casi para amanecer, Jasper no podía dormir. Alice dormía con el bebé junto a ella. Por lo que Jasper decidió salir a caminar y fumar un cigarro.
Salió lo más silencioso posible y se fue al porsche, donde se paró junto a los escalones y prendió el cigarro. Una voz femenina lo dejó paralizado.
-Hola Jasper, linda madrugada. ¿No podías dormir?- Jasper volteó para encontrarse en la silla a Julia que lo veía con añoranza y algo de tristeza.
-Cuanto tiempo ha pasado ¿verdad?-murmuró ella mientras Jasper tomaba mas distancia, y se iba al otro extremo del porsche.
-Mucho tiempo.- fue todo lo que dijo Jasper.
-No te preocupes Jasper, no vengo a nada malo. Aunque sé que siendo yo quien lo diga, no estarás seguro. Pero creeme, hay cosas que te hacen cambiar, aunque no quieras.- Él no creía en ella, ¿cómo creerle a esa mujer cuando le había causado tanto dolor?
-No soy la misma arpía que fui antes, sé que te causé mucho daño y dolor y es algo con lo que a diario tengo que vivir. No eres el único que carga con ello. Y además...-su voz se quebró en lo último.- Pagué muy caro mi estupidez. Es algo que de verdad lamento día tras día. Y mas al conocer a tu hijo.
-Lamento que sufras Maria.-Ella sonrió levemente al escuchar su verdadero nombre en labios de aquel que fue más que su vida en esos tiempos Unos tiempos tan lejanos como dolorosos.
Sí, ella era una joven muy hermosa, por la que muchos peleaban por su amor, pero ella se había fijado en un jovencito, más joven que ella, y lo hizo a su capricho y voluntad. Jasper era un joven con mucho brío y energía, y tenia algo que la fascinaba. Sin embargo, no fue mujer de un solo hombre, a pesar de que Jasper era su fiel amante. Todo lo que le pedía lo hacia, sin pensarlo siquiera. Pero eso a ella no le bastaba, ella quería lujos, dinero, joyas, una vida de comodidades que el amor por si mismo no le daría. Y convirtió a Jasper en su amante, a pesar de comprometerse con otro hombre mayor y rico.
Jasper sufrió mucho, e intentó apartarse de ella, porque no podía creer que no lo amara lo suficiente, él le había jurado que trabajaría de sol a sol, que se haría rico de alguna manera honrada y que le daría lo que ella le pidiera. Pero no fue suficiente, María quería todo eso ya. No estar enclaustrada en una casa para un solo hombre. A pesar de que lo amara con locura.
Sin embargo el destino le tenia deparada otra situación a María, que en un momento de arrebato, le dijo a Jasper que ya no lo quería en su vida, que iba a casarse con Aro, el hombre rico y poderoso, pero él la quería solo para él o no habría nada. Así terminó rompiéndole el corazón y le exigió que no volviera a buscarla nunca mas. A pesar de sus suplicas, no cedió y él se marchó destrozado.
Ella se consoló pensando que pronto la fortuna y los lujos la distraerían y que en cuanto el viejo muriera, buscaría a Jasper para estar a su lado de nuevo. Porque sabía que lo amaba. Llegó el día de la boda, pero la boda jamas se llevó a cabo. Un asedio de indios al pueblo, dejo entre los muertos a Aro, y otras personas más. Sin haber podido casarse no tenía derecho a nada. Su mayor sorpresa fue conocer al hijo de Aro que llegó poco despues del ataque, en compañia de su esposa, el cual era por derecho el heredero de todo. Una mirada de ese hombre le hizo saber que no tendría nada de la fortuna, y como tal, se le despidió. Solo se le permitió llevarse sus cosas y un poco de dinero para irse a otro lugar.
A los pocos días María supo que estaba esperando un hijo de Jasper. Pero ya no lo pudo encontrar, pasó varios meses buscándolo. Y cuando se dio por vencida, en un ataque de ira, se provocó un aborto. Por miedo a enfrentar un futuro incierto y lleno de problemas con un hijo sin padre y sin dinero. Estuvo a punto de morir, y gracias a su arrebato, jamás volvería a quedar embarazada. Con mucho dolor le confesó a Jasper esa horrible verdad.
-¿Mataste a mi hijo, Por tu miedo a padecer una situación difícil?- Jasper estaba conmocionado. Jamás pensó que María fuera tan cruel. La rabia reverberó en su pecho, pero ver la mirada triste y llena de lágrimas de María, le desarmó de esa rabia asesina.
-Sí, fui capaz, y por ello mi condena es inmensa, mi dolor también. -como si supiera lo que él iba a decir, se apresuró a decir:- Si, John sabe todo. él fue quien me rescató a pesar de que yo no quería, lo único que deseaba era morir, te había perdido a ti, y había asesinado a mi hijo. No merecía nada mas que una muerte lenta y dolorosa. Sabe absolutamente todo de mi y de lo que pasó, se lo conté porque no quería repetir errores que ya me habían costado la felicidad.
Soy afortunada, a pesar de todo, se me ha dado otra oportunidad y no pienso desperdiciarla. Solo quería confesarte la verdad, y aceptar tu desprecio y odio, lo merezco. -Jasper se acercó a María.
-No soy yo quien deba juzgarte, como bien dijiste, cada quien ha tenido lo suyo. Solo pido que seas feliz y que encuentres el perdón que tanto buscas. Yo soy muy feliz aunque debo decir que también estuve a punto de no lograrlo, pero encontré a Alice, que ha sido maravillosa e increíble conmigo y me salvó. -Ella asintió levemente y se levantó para irse.
-Te deseo de todo corazón que tu vida sea larga y prospera Jasper Whitlock, que tu familia se vea protegida y bendecida cada día. Gracias por escucharme- Iba a entrar cuando Jasper dijo:
-Te deseo lo mismo, que encuentres la paz y lo que tanto anhelas, y puedas ser feliz, y gracias por decirme la verdad.- Y con eso, vio a María entrar en la casa. El sol ya despuntaba y los peones ya estaban de un lado a otro para empezar la jornada.
Buenas noches, después de mucho tiempo de no poder entrar, al fin tengo un poquito de tiempo, no aburriré con mis cosas, solo decir que iré dandole fin a los fics que necesito terminar. No se que tanto pueda avanzar, pero haré lo mejor posible para ello. Saludos a todos y gracias por leer.
A este solo le falta un capitulo para finalizar, asi que iré de uno en uno para no revolver y darle su calidad y momento.
