Las nubes en el cielo formaban una espiral sobre la ciudad, en las calles habían oficiales de policía patrullando la zona en búsqueda de cualquier transeúnte que estuviese en peligro por la cercana tormenta que ya se había anunciado para esa noche.

En las casas, departamentos y cualquier estructura artificial perteneciente a la ciudad o sus habitantes, familias, amigos, compañeros de trabajo y demás se habían reunido en espera de que aquella tormenta cayera y con suerte, no provocara daños demasiado serios.

Desde la ventana de un elegante cuarto de uno de los hoteles de la ciudad, Aria observa hacia el centro de la tormenta, y aunque no deja mostrarlo, los destellos de luz procedentes de las nubes la intimidan.

Detrás de ella, Sonata mantiene una actitud preocupada mientras observa exterior.

La líder de las sirenas ajena a la actividad de sus compañeras se centra en su tablero de ajedrez, observa las posiciones de las fichas y por el rabillo del ojo ve el pequeño número de aquellas que ya habían salido del juego.

Con un leve gruñido Aria se aparta de la ventana y cierra las cortinas.

Aria: qué están haciendo esas Rainbooms, no se dan cuenta de lo que está ocurriendo?

Sonata: … tal vez… a ellas no les afecta tanto como a nosotras…

Aria: eso da igual, sin importar cuanto les afecte ya deberían de haberse dado cuenta, y ya deberían de haber intervenido, estúpidas chicas pony.

Sonata: am… solo una de ellas es pony.

Aria: no me importa!

Sonata: Aria… cálmate…

Aria: cómo esperas que me calme?! Este mundo se está cayendo a pedazos y nosotras seguimos atrapadas aquí! Adagio! Explícame porque aún no nos hemos largado de este mundo!

La nombrada no responde y mantiene su atención en su juego.

Aria: Adagio!

Sonata: … Adagio…

La líder sirena no parece escucharlas y en su lugar mantiene su mente ocupada imaginando todos los movimientos posibles en el tablero así como sus posibles ventajas y consecuencias.

Aria: Adagio! Quieres olvidar ese absurdo juego y poner atención?!

Alza su brazo para golpear todo el tablero pero Adagio alcanza a sostenerla de la muñeca antes de que lo consiguiera.

Aria observa la acción de su líder esperando algún tipo de regaño, pero para su sorpresa este nunca llega pues la atención de Adagio sigue en el tablero.

Mayor es la sorpresa cuando al soltar suavemente la muñeca de la chica la mano de la líder va hacia la pieza de la reina negra y la coloca justo al frente de la reina blanca.

Adagio: … empate.

Aria: … ah?

En ese momento las sirenas menores observan que las piezas en el tablero están posicionadas en una simetría casi perfecta, aunque ninguna está segura de lo que significa un conocedor del juego se daría cuenta luego de unos momentos que cualquier movimiento de parte de alguna resultaría en la pérdida de la misma de una u otra forma.

Adagio: ya ningún bando puede hacer ningún movimiento, ambos bandos están atorados, y lo saben, es un empate.

Aria: … que rayos significa eso?

Adagio: -se levanta- significa, que es hora de regresar.


Las tres cantantes salen de su cuarto del hotel vistiendo abrigos con capuchas y llevando cada quien una mochila, su líder toma la llave y se prepara a cerrar la puerta.

Adagio: seguras que tienen todo lo esencial, no olvidan nada? Una vez que nos vayamos no podremos volver.

Aria: lo tengo.

Sonata: -revisando su mochila- yo también.

Adagio: bien –cierra la puerta- es tiempo de partir entonces.

Aria: Dímelo de nuevo, porque estamos saliendo en medio de una tormenta como esta?

Adagio: porque no habrá nadie en las calles, será mucho más fácil movernos y nadie nos notará.

Sonata: pero… no es peligroso?

Adagio: hemos sobrevivido a cosas peores, y fue cuando teníamos muy poco poder, esta tormenta no es nada.

Sin molestarse en tomar la llave de la puerta la sirena mayor camina por el pasillo y las otras la siguen.

Aria: cuál es el plan entonces?

Adagio: eh preparado un vehículo, está guardado en un almacén privado a unas cuadras de aquí, solo debemos ir allí, tomarlo, y podremos ir hasta Canterlot.

Sin necesidad de más explicaciones, las tres consiguen moverse entre los pasillos evitando los vigilantes del hotel, bajar por las escaleras y llegar a la puerta principal, sin embargo, cuando Adagio intenta abrirla…

Adagio: si, supuse que estaría cerrada.

Aria: eso era algo obvio.

Sonata: donde están las llaves?

Adagio: en la recepción, donde más?

Las tres van al lugar y no les toma mucho encontrar las llaves de la puerta, sin embargo la luz de una linterna las sorprende y al voltear ven a uno de los guardias de seguridad del hotel.

Guardia: qué hacen ustedes aquí?

Las cantantes se miran unas a otras y sin decir una palabra saben que hacer.

Comienzan a cantar, el guardia no hace esperar su sorpresa ante la acción pero no tarda en caer bajo el hechizo, sus ojos se cubren con un brillo verdoso y su rostro pierde toda emoción.

Adagio: -le da las llaves- se buen chico y ábrenos la puerta si?


Ya fuera del hotel las tres caminan bajo la lluvia que había empezado a caer.

Adagio: no se separen, esta lluvia podría empeorar en cualquier momento.

Aria: eso lo sabemos, Sonata, no te quedes atrás.

Sonata: estoy bien.

Durante su caminata se mantienen ocultas de algunas patrullas policiales que pasan cerca.

Mientras aguardan ocultas en una esquina que una de esas patrullas siga su camino se dan cuenta que esta se detiene cerca y el oficial baja para hacer frente a una mujer.

Oficial: señora, debe regresar a casa y ponerse a salvo.

Mujer: no puedo, mi hija está perdida, debo encontrarla.

Oficial: comprendo pero debe regresar, nosotros nos encargaremos de buscarla.

Mujer: no, no puedo irme sin ella, es muy pequeña.

La conversación entre ambos prosigue y la misma es escuchada por las tres hermanas.

Aria y Sonata se observan un momento y luego miran a su líder quien observa a la mujer con un brillo extraño en sus ojos.

Aria: Adagio…

Adagio: … chica, ustedes sigan.

De su bolsillo saca una llave de automóvil y se la entrega a Aria.

Adagio: vayan a la avenida principal, en la esquina de la quina y la sexta, allí encontrarán el vehículo, yo llegaré pronto.

Con eso dicho y antes que alguna de las dos pudiera objetar nada se da la vuelta y camina hacia el oficial y la mujer.

Un leve cántico basta para que el oficial quede hechizado y sin miramientos suba a su patrulla para luego alejarse, la mujer no puede evitar ver lo sucedido con confusión pero rápidamente olvida eso cuando Adagio se le acerca.

Adagio: tienes alguna idea de donde puede estar tu hija?

Mujer: uh, uh… bueno… cuando se asusta suele ir hacia el parque, hay un castillo de juegos ahí-

Adagio: entonces es ahí donde buscaremos.

Sin esperar respuesta de la mujer la sirena se da la vuelta pero se sorprende al ver a sus hermanas de pie detrás.

Adagio: les dije que siguieran adelante.

Aria: puedes ser la líder, pero no significa que cumpliremos una orden como dejarte atrás.

Sonata: somos un equipo!

Una sonrisa pronto se comparte entre las tres.


En un parque de juegos, se ve una construcción que asemeja una torre de un castillo, en el interior de este una niña pequeña abraza sus rodillas temblando por el frío y el miedo.

Un relámpago ilumina el cielo y el estruendo que le sigue hace a la niña gritar y cubrir su cabeza mientras lágrimas caen de sus ojos.

La lluvia comienza a caer con más fuerza mientras las tres cantantes siguen a la angustiada mujer hasta aquel lugar.

La mujer se apresura a llegar y al entrar al castillo ve a su hija, esta levanta la vista y cuando ve a su madre corre hacia ella.

Madre e hija se funden en un fuerte abrazo, las sirenas observan la escena con suaves sonrisas.

Sin embargo la alegría no dura mucho pues todas se percatan como el viento sopla con ferocidad y varios rayos comienzan a caer en las cercanías.

Mujer: … no podremos volver así…

Hija: mami…

Mujer: calma cariño, estaremos bien aquí.

Las tres hermanas las observan mientras se mantienen apartadas.

Aria: qué hacemos? Las dejamos aquí?

Sonata: pero no podemos… quiero decir…

Como de costumbre miran a su líder en busca de la respuesta, esta parece pensar sus opciones mientras observa la tormenta y luego a la mujer y su hija.

Para su sorpresa su dije empieza a brillar, los dijes de las demás también brillan, un destello leve que si no fuese por la penumbra presente en ese día no podría notarse.

Los dijes mantienen su brillo y pronto cada una siente una cálida energía recorrer sus cuerpos.

Sonata: qué es esto?

Aria: … es la primera vez que pasa.

Adagio: no… no lo se…

Antes que pudiese seguir cuestionando la situación un relámpago cae sobre el castillo.

Las 5 dentro oyen el impacto y miran hacia arriba para ver el techo derrumbarse.

Madre e hija se abrazan y con terror cierran los ojos.

Adagio, Aria y Sonata ven la situación y corren hacia ellas, el brillo de sus joyas envuelve todo el lugar.

El castillo se derrumba por completo, la lluvia sigue cayendo aunque los relámpagos se calman.

La mujer se percata que el derrumbe no la alcanzó, abre los ojos, su hija también abre los suyos, ambas se percatan que alrededor de ellas hay algo, algo que las protegió.

Ese algo empieza a moverse, se separa, para gran sorpresa de ambas, en frente tienen a 3 extrañas, pero bellas criaturas, cada una con una bella y resplandeciente gema en su cuello.


El llamado a la puerta es rápidamente respondido por un hombre, este rápidamente hace entrar a la madre y la hija para luego cerrar la puerta y asegurarla.

El hombre las abraza a ambas con fuerza, dejando que la preocupación que tenía se desvanezca lentamente.

Madre e hija observan a través de la ventana, en lo alto, apenas visibles por los vidrios empañados y la fuerte lluvia, ambas distingues tres siluetas alejándose por el cielo.


La puerta de aquel almacén se abre, las tres chicas ingresan y se quitan sus abrigos mojados dejándolos en el suelo.

Aria: uf, por fin… llegamos.

Sonata: -frotándose los brazos- hace frío…

Adagio: -cierra la puerta- están las dos bien?

Aria: si.

Sonata: con frío, pero… si.

La sirena mayor se acerca al vehículo que descansa en el centro, sus hermanas la siguen y dejan ver su asombro al verlo.

Iluminado por una farola del techo, ven automóvil pintado de naranja y dorado, su diseño es llamativo y aerodinámico, se nota además que Adagio le había encargado ciertos arreglos.

Aria: lo admito, se ve cool.

Sonata: es asombrotásctico!

Adagio: si, lo único malo, es que solo podremos usarlo una vez, pero valdrá la pena.

Sonata: pido adelante!

Adagio el volante sonriendo con autosuficiencia, Sonata en el asiento del pasajero con una enorme sonrisa llena de emoción en su rostro, y Aria en el asiento de atrás se pone cómoda mientras muestra una sonrisa de satisfacción.

Adagio: bien Dazzlings, nuestra última aventura en este mundo, quién está lista?

Sonata: yoyoyoyoyoyoyoyoyooooo lo estoy!

Aria: dale duro hermana.

Con un control remoto Adagio abre las puertas del almacén dejando así el espacio para que el auto salga, fuera la tormenta sigue su curso con ferocidad.

Adagio: -colocándose el cinturón- el clima podrá ser sombrío –se pone unos lentes oscuros- pero nuestro camino es deslumbrante.

Sonata: aaaah por qué te pones esos lentes? No hay sol.

Adagio: debes verte genial para conducir un auto como este.

Con un giro de la llave envía la señal al motor y este responde con un fuerte rugido.

Sonata: wiiiiiii!

Aria: buena.

Adagio abróchense los tintures chicas! será un paseo agitado.

Las tres sonríen ante la vista del horizonte.

Adagio: no, es en serio, los cinturones.

Aria refunfuña mientras se pone el cinturón y Sonata algo confusa copia la acción.

Sin más preámbulo Adagio pisa el acelerador y salen a toda velocidad del lugar.

La tormenta había ganado tal fuerza que incluso las patrullas policiales habían optado por apartarse en algún lugar que pudieran cubrirse, algunas de ellas lograron ver el vehículo dorado abrirse paso por las calles a gran velocidad, pero ninguna era tan estúpida como para intentar seguirlo, así las Dazzlings consiguieron abrirse paso sin problemas hasta salir de aquella ciudad.

Aria observa desde la ventanilla trasera como la ciudad se hace poco a poco más pequeña.

Aria: saben, extrañaré un poco la vida de idol, incluso con todas las molestias del manager y las disqueras, era entretenido.

Sonata: yo extrañaré los viajes, ir en aviones y barcos era divertido.

Adagio: pronto nuestras vidas cambiarán para mejor chicas, toda Equestria nos adorará.

Ambas sirenas sonríen ante el comentario de su líder, su nueva vida está ya muy cerca.


Cuánto tiempo había pasado? Unas horas, algunos días? Adagio no estaba segura, aunque tampoco le importaba mucho, sabía que debía seguir conduciendo, sabía que la ciudad y escuela de Canterlot estaba más adelante.

El mal clima hace mucho había quedado atrás, y ahora bajo las estrellas la sirena mayor podía centrarse en sus pensamientos.

De reojo ve a Sonata, recostada contra la puerta mientras susurra algo entre sueños, girando un poco la cabeza logra ver a Aria, acostada a lo largo del asiento trasero, también dormida, una sonrisa se plasma en su rostro.

Regresa la vista al camino y su mente se pierde en los recuerdos.

Adagio: -pensando- Aria, Sonata, ustedes han tenido que pagar por el errores que yo cometí… pero eso se acabó, ahora se lo que debo hacer, se cómo puedo hacer un mejor futuro para nosotras, ya no habrá más dolor, ni miedo, crearé un nuevo futuro para nosotras, se los prometo.

Casi al momento de terminar su pensamiento, su dije desprende un destello de colores, no es el único pues lo dijes de Sonata y de Aria hacen lo mismo, lo que causa que estas despierten de inmediato.

Adagio: -sonríe- sintieron eso verdad chicas? Parece que podremos ahorrarnos el trabajo de abrir la puerta.

Ante esto Sonata muestra una sonrisa alegre mientras Aria da una de satisfacción.

Adagio: Sonata, llama a Sunset, hazle saber que vamos en camino.

Con una sonrisa la sirena menor saca su teléfono de su mochila y marca el número, ante la sonrisa y mirada de sus hermanas espera ser atendida.

Sonata: -sonriente- … hey Sunsie! Habla Sonata.


Ve la culminación de esta historia en la siguiente temporada

"Mirage Shimmer"

Próximamente.