-Dean, Dean.
-¿Cass?
-Dean
-¿Dónde estoy?- esta oscuro, solo puedo escuchar la voz de Cass gritando mi nombre.
-Dean, por favor.
-¡Cass, ¿dónde estás?!- Cas grita con desesperación y dolor, a su voz se suma la de Sam.
-Dean, responde, míranos, ¡abre los ojos!
-Chicos, Sam, Cass, ¡Acá estoy!- grito lo más fuerte que puedo pero no escucho respuesta. La oscuridad es inmensa y lo abarca todo, mi cerebro no puede pensar correctamente y mi corazón empieza a latir más rápido. Siento que algo anda mal, un dolor punzante en mi pecho me tumba, caigo de rodillas y el dolor incrementa, el aire abandona mis pulmones y cuando estoy a punto de perder la razón, lo veo, veo el rostro de Castiel, lleno de sangre y en sus ojos preocupación.
-Cass- musito levemente, antes de desmayarme.
Despierto sudado, con el corazón acelerado y adolorido. Me duele la cabeza y estoy mareado. Continúo recostado por un rato y una y otra vez en mi mente escucho la grave voz de Castiel repitiendo mi nombre y por un momento siento como si eso fuese real, como si no fuese un simple sueño más.
-Dean, desayuno-grita Sam. Bajo como si mi cuerpo pesase una tonelada y en cuanto me ve, empieza- ¿Estas bien? Te ves como si no hubieses dormido en mucho tiempo.
-Estoy bien, solo que he tenido últimamente unos sueños muy raros.
-Ok, pero en cuanto te sientas realmente mal, ve a un doctor- Ah, Samanta ya comenzó con sus preocupaciones.
-Samanta no voy a ir donde ningún doctor.
- Es solo si te sientes realmente mal.-Me mira con esos ojos de cachorro y termino cediendo.
Me duele la cabeza, un martilleo constante zumba en ella. A ratos siento que la fortaleza se me acaba pero pienso en ser fuerte por Sam y Cass y no darles preocupaciones. En el impala rumbo a la universidad no escucho música. Las primeras clases son física III y mecánica IV, lucho por no dormirme en física, mecánica es un poco más entretenida pero a ratos siento que el dolor se acrecienta y que no podre seguir en pie un minuto más. En la hora del almuerzo compro una hamburguesa y me siento en una mesa solo; hoy no he visto a Benny y me alegro un poco porque aunque sé que no le di esperanzas, él aun así las tiene.
Me empiezo a comer la hamburguesa y unas manos se posan en mis hombros un calor me recorre el cuerpo e inmediatamente sé que es Castiel.
-¿Puedo sentarme aquí?- dice cerca de mi oreja.
-Claro, profesor- lo invito con una mano a tomar el asiento frente a mí. Él también saca una hamburguesa y se la empieza a comer.
-Estoy preocupado- dice Cass así sin más, y aunque trato de imaginarme la razón del porqué esta así, no puedo. Lo miro con cara interrogante y continua- estoy preocupado, no sé si entendiste lo que quería explicarte de la clase anterior en la asesoría, antes de- susurra- perder el control- Lo dice con tal seriedad e inocencia que solo puedo reírme.
-Cass, quédate tranquilo, lo creas o no, si entendí.- Me mira más tranquilo y sigue comiendo. Cuando acabamos recuerdo que debo comprar pie (lo bueno de estudiar en una universidad donde venden un pie de manzana delicioso) en el momento en que me paro, Cass sujeta mi mano.
-Voy por pie- digo para que me suelte pero en su lugar mete la otra mano en su maletín y saca un pie.
-Es el mejor de la ciudad- Vuelvo a sentarme y me libera.
-¿Cómo sabes que me gusta el pie?
-Te estuve observando -Dice como si fuera lo más normal del mundo- y me di cuenta que te encanta el pie- me entrega todo un pie y yo que pensaba ir a comprar un pedazo.
-¡Es de mi tienda favorita!- digo incrédulo- y es de manzana.
Mientras me pasa un tenedor, dice como si fuera obvio- Si, ya te lo dije te estuve observando, conozco un poco tus gustos.
-Sabes, eso te hace ver como un acosador- lo empiezo a devorar, tomo un trozo en mis manos y le doy un mordisco, está en serio delicioso, cuando queda un pedacito se lo ofrezco a Cass, él mira mis ojos y acerca su boca a mis dedos, toma el pedazo y me lame los dedos antes de separarse; lo miro impresionado y casi automáticamente llevo mis dedos a mi boca y los pruebo. Nos despedimos después de acabar con nuestros almuerzos y vamos a nuestras clases respectivamente. Al finalizar la última clase me quedo un momento, esperando ver a Castiel por otro instante hoy. Pero el dolor se incrementa, me mareo, siento que voy a vomitar y perder la razón (bonita combinación ¿no?). Veo a Cass correr hacia mí y justo antes de llegar todo mi peso se hace mayor y me desplomo, escucho sus pasos y veo como se agacha y sujeta mi cabeza, lo demás está en negro.
Cuando despierto estoy en casa de Bobby y Sam está en una silla cerca a la cama en la que me encuentro. Su angustia es palpable y me hago el fuerte como si no me estuviese matando el dolor en el pecho.
-Estoy bien Sam, solo necesito una cerveza y una rebanada de pie- esas palabras me salen más forzadas de lo que esperaba.
-Sí, siempre estás bien- se nota un poco de tristeza- pero esta vez si te han dado duro- ¿Qué? No entiendo que está diciendo. Me levanto trabajosamente, tengo una venda cubriendo mi pecho.
-estábamos preocupados por ti
-¿Quiénes?-pregunto
-Bobby, Cass y yo, has estado dormido por tres días. Cass no sabía qué hacer, no reaccionabas- Desde cuando Sam tiene tantas confianzas con Castiel, y porqué llevo dormido tanto.
-¿En serio llevo tres días inconsciente?
-¿Qué es lo último que recuerdas?
-A Cass corriendo hacia mí.- Cuando termino de pronunciar eso Cass aparece de la nada en la habitación.
-¡Qué demonios! ¿Cómo hiciste eso?- Ambos me miran sorprendidos.
