Hola a todos este capitulo esta inspirado en una cancion he aquí el link por si alguien quiere escucharla: watch?v=mqBFPBugeyo
-¿Por qué carajos me están mirando así?
-¿Dean, en serio estas bien?- preguntó Sam.
-Acaso eres imbécil, ¡si estoy bien!- Castiel desaparece y vuelve a aparecer ahora más cerca de mí. –Carajo- me golpee la cabeza por la sorpresa-¿Cómo demonios haces eso?
-Dean, tu mente no está bien- dice Castiel
-¿A qué te refieres Cass?-ahora Sam es el que pregunta
-Hablo de que- la voz de Cass comienza a debilitarse y todo a su alrededor se hace borroso, solo veo su rostro y sus labios moverse, el sueño es tanto, mis parpados pesan, me duermo.
Siento como el calor del cuerpo de Cass me abriga, al abrir los ojos ahí está, como un ángel guardián cuidando mis sueños.
-Cass, ¿Qué era lo que decías anoche?
-¿A qué te refieres?
-A lo de que mi cabeza está mal.
-Dean, sabes es mejor que lo dejes así.
-Castiel, sabes que no me gusta que me oculten cosas, dime que está mal en mí.
-Dean ¿en dónde estás?
-¿Y eso que tiene que ver?
-Solo responde.
-Estoy en la casa de Bobby.
-¿Y cómo te hiciste esa herida en el pecho?- pregunta inquisitivo.
-No lo sé, tampoco sé cómo llegaste acá, ni el porqué de tus apariciones.
-Soy un ángel, tú eres un cazador.
-¿Cazador? De animales y todas esas cosas, eso no suena creíble.
-No Dean,-dice con extrema dulzura- eres un cazador de demonios y monstruos.
-¿De qué rayos estás hablando? Los demonios y los monstruos no existen. Yo soy un estudiante de ingeniería mecánica, tú no eres un ángel eres mi profesor.
-Dean, sé que estas confundido pero no es real- me mira esperando mi respuesta pero no tengo nada que decir, es obvio que algo falla en Cass- Dean quiero que te quedes quieto y me mires- Obedezco y pone su mano sobre el lado de mi pecho donde estoy herido, esta comienza a sanar.
-Necesito aire- digo cuando la herida ha desaparecido, cojo mis zapatos y salgo de la habitación. Me subo al impala y conduzco sin rumbo alguno. ¿De verdad Cass es un ángel?, ¿los demonios existen?, entonces todos mis sueños no son sueños. Supongo que Cass y yo no hicimos nada, solo fue una alucinación, un deseo de mi mente ¿pero porque deseo a Cass?, él es un hombre, no es muy atractivo- ¿QUÉ CARAJOS SUCEDE CON MIGO?, ¡me estoy volviendo loco!
-No, Dean, no estás loco- Cass aparece en el asiento del copiloto, me hace trastabillar y perder el control, freno el auto.
-Carajo Castiel, casi haces que me mate.- Por primera vez desde que me subí al auto y empecé a conducir, me percato de en donde estoy. Es un bosque de altos árboles, creo que son pinos, hay un pequeño lago y un muelle, este lugar es muy tranquilizante, el olor a pino es embriagante pero aun así siento un desasosiego que no puedo evitar. Me subo al capo de mi nena, las hojas de los árboles se mesen, ¿en serio nada paso?, y pensar que deseo tanto a este emplumado semental. ¿Cómo es posible que algo me haya afectado tanto para que mi mente cree esas alucinaciones? ¿Para que todo se sintiera tan real? El beso entre Cass y yo se repite en mi cabeza, la ternura y la necesidad con la que me besa, el sentimiento que me transmite, su olor tan particular que solo le pertenece a él. ¿Sera que este Cass también me quiere así?, pero porque me querría solo soy un hombre, no comprendo porque en la otra "realidad", mejor dicho, en mi desvarío todo era tan fácil. Mis sentimientos, mis sueños y mis deseos, eran fáciles de seguir y conseguir.
-Ahhh- Suspiro exasperado, porqué la puta vida no es más fácil.
-Dean- dice Cass mientras se sienta a mi lado- sé que estas confundido y que probablemente las cosas no son tan fáciles como se espera, pero siempre han sido así, tú eres uno de los hombres más valientes que conozco, has salvado a la humanidad más de una vez y por más duras que sean las cosas nunca te rindes.
-No sé Cass, ¿qué sentido tiene esta vida si nunca puedo tener lo que realmente quiero?
-Oh, Dean- pone su mano en mi hombro y me da un tierno abrazo- Dean, tú siempre podrás tener lo que quieras- dice como si en verdad lo creyera y no solo tratase de animarme. Estando en sus brazos siento otra vez ese olor tan característico que emana de él, de ese tonto ángel que cree que puedo ser feliz, su dulce aroma, su fragancia natural discreta, sutil pero irresistible, un poco de manzanilla y Cass, simplemente inconfundible; me separo un poco para poder mirarlo a la cara. Sus manos acarician gentilmente mis cabellos.- Todo va a estar bien, siempre- dice, sin saber exactamente a qué se refiere, me besa la frente, una leve sonrisa se dibuja en su rostro y me besa un mejilla para luego continuar con la otra. ¿Quizá Cass si me quiera, como yo lo quiero? Un fuerte viento hace que me dé escalofríos, Cass me presiona contra su cuerpo buscando compartir un poco de su calor (definitivamente fue mala idea salir de casa de Bobby sin camisa). Sus labios se posan junto a los míos, una tentación; una pequeña gota cae en mi mejilla, al mirar al cielo la lluvia comienza, gota tras gota y cada vez más fuerte. Aunque quisiera que Cass me siguiese besando, corremos dentro del impala. Castiel en el asiento del copiloto y yo muerto de frio en el del piloto, tan cerca y tan lejos. Acerco mis manos a la boca y comienzo a exhalar. –Dean- miro y en un parpadeo estamos en el asiento trasero. Me rodea con sus brazos y en lo que sería una tierna y exquisita danza comienza a besarme, primero mi pecho, en donde antes estaba la herida, luego sube hasta mi cuello y deja un rosario de suaves besos, alcanza mi boca y da un primer pequeño beso, se separa un poco y me mira como si pidiese permiso para continuar. Lo tomo de la nuca y con un delicado movimiento lo atraigo un poco hacía mí; cortos besitos deja en mi boca antes de uno largo y lleno de amor. Su lengua roza mis labios y se adentra a mi boca, su sabor es como el mejor pie de manzana que he llegado a probar, nuestras lenguas juegan inocentemente hasta que el aire es reclamado por mi pecho. Me separo jadeante, sonrojado, y con ganas de más. La lluvia continúa afuera y no lo preferiría de otra forma, los vidrios lentamente se van empañando, en cuanto a Cass, comienza a aflojarse la corbata, sus dedos repasan cariñosamente mi piel, repasando cada espacio, cada cicatriz, cada peca y lunar, se detiene en mi tatuaje y lo dibuja con sus dedos otra vez. Sus labios se acercan a mi cuello, un beso, una pequeña mordida, suelto un pequeño gemido, chupa levente y me vuelve a besar. Claramente me quiere marcar como suyo.
-Cass, te amo- espeto inconscientemente antes de taparme la boca por lo atrevido de mi confesión.
-Dean, yo también te amo- me besa ahora con más pasión y deseo, la intensidad del beso y del momento aumentan exponencialmente. Mis manos comienzan a desabotonar cuidadosamente su camisa permitiéndome observar ese cuerpo angelical. Me deleito besando cada fibra de su ser. Lentamente sus manos avanzan en mi anatomía, acariciando con fuerza y deseo; su lengua lame gustosamente mis pezones hasta dejarlos completamente duros, una presión en mi pantalón se acrecienta. Mis jadeos, suspiros y gemidos inundan el lugar. Por un momento nos quedas mirando a los ojos, sin decir nada, solo observándonos cuidadosamente, procurando grabar este momento en nuestras retinas, nuestras mentes, nuestros corazones y nuestras almas.
Sus dedos sutilmente se desplazan hasta mi pantalón, lo desabrochan y de un solo movimiento lo apartan. Un chasquido y sus pantalones desaparecen, nuestros cuerpos se rozan, un abrazo fuerte nos une, el fuego de nuestro interior se propaga, incendiando y dejando en cenizas todos los temores que pude haber tenido. Los movimientos rítmicos de nuestros cuerpos evocan un ritual antiguo que solo los amantes llegan a experimentar, alcanzo el nirvana estando entre las piernas de Castiel, mi ángel me lleva al paraíso y de regreso. Mis uñas se aferran a su espalda por miedo a caer otra vez en el infierno, junto a él soy feliz.
-Cass- suspiro su nombre- no te olvides de mí.
-Nunca- dice Cass justo antes de acabar en un maravilloso orgasmo.
Aún no ha parado la lluvia, los vidrios empañados translucen unos gotas y el sonido del agua cayendo arrulla. Me recuesto en el pecho de mi angelito, de mi emplumado semental, cierro los ojos y descanso. Los minutos pasan y la tempestad no cesa, nos vestimos sin prisa, y retornamos a casa de Bobby. Cass nos transporta dentro de la habitación donde duermo; nos besamos por una última vez antes dejarme caer en los brazos de Morfeo. ¿Sera por fin que las cosas están bien? ¿por fin podre ser feliz?
