Despierto al lado de Cass, soy tan feliz, esta es mi oportunidad de poder tener una vida "normal", mi oportunidad de vivir plenamente y quizás formar mi propia familia. Su abrazo podría romper cualquier miedo; sus manos acarician mi espalda, dibujando círculos y letras que no forman ninguna palabra.
Un grito desgarrador y desesperado me saca de mi ensoñación, ¿qué sucede?, salgo corriendo, ¡Sam!, debe de ser Sam.
-Sammy- gritó mientras bajo las escaleras. A bajo encuentro el cuerpo de mi hermano tirado en el piso, inconsciente, con golpes, sangre a su alrededor, trató de contener la hemorragia con mis manos pero no sé de donde sale tanta sangre.
Sam abre un poco sus ojos -Dean- dice escupiendo sangre.
-Shhh, no digas nada, todo va a estar bien; ¡Cass! Sálvalo por favor, te lo suplico- pero Castiel no se mueve.
- Dean, graci… gracias- tose más sangre antes de terminar. -gracias por todo— en cuanto dice eso sus ojos se cierran.
-¡No, no hijo de perra, no te morirías, no después de todo lo que he hecho por ti! ¡Cass! ¡Haz algo!- pero él sigue sin moverse- ¡¿Por qué carajos no te mueves y lo salvas?!- me levanto y sujeto a ese ángel del cuello de la camisa y lo obligo a que me mire- ¡Sálvalo!- me sujeta las muñecas y me aparta gentilmente.
-No puedo, lo siento Dean, no puedo, hay algo que no me deja, lo lamento pero Sam está muerto-
-¡No! Debe haber algo que podamos hacer, lo que sea, cualquier cosa- siempre hay algo, es imposible que este muerto ¿Qué paso?
-Dean, no hay nada que puedas hacer-
Me acerco a la mesa donde están las botellas de licor. Trato de pensar de aclarar mi mente, ¿qué paso?, sirvo un poco de wiski en un vaso, no entiendo que paso, si hubiese estado con él, si no le hubiese dejado solo, tal vez, tal vez estaría vivo. Me quedo viendo el vaso por un momento, ¡¿en serio no hay nada que se pueda hacer?!
-Dean, debemos sepultar a Sam.
- No, Sam tendrá la despedida que todo cazador se merece, al anochecer quemaremos sus restos- bebo de un sorbo todo el wiski que hay en mi vaso.- vamos por una sabana- necesito encontrar a quien hizo esto, no importa nada más. Voy a matar al hijo de puta que hizo esto.
Subiendo las escaleras recuerdo el grito de Sammy y se me parte el corazón, todos los pasos que doy son monótonos, tomo la primera sabana que veo, ¿por qué si ayer todo estaba tan bien, si por fin pensaba que podría ser feliz, por qué pasa esto? Aviento la sabana, lanzo lejos todo lo que estaba en esa cama, el colchón, la misma cama, arrojo la lámpara contra la puerta abierta, Cass la esquiva.
-Dean, por favor, cálmate- me abraza, forcejeo un poco tratando de soltarme, quiero, quiero a mi hermano vivo, mis fuerzas me dejan todas a la vez, ¿Qué sentido tiene? Me sujeto a Cass, siento como un agua cálida recorre mis mejillas y me doy cuenta de que estoy llorando ¿en dónde quedo el más macho de todos los cazadores?, caigo al piso y Cass se agacha conmigo, en ningún momento me suelta y sé que puedo contar con él.
-Vamos- digo cuando creo sentir un poco de fuerza
-Esta bien, vamos- y me ayuda a parar.
Las horas se demoran en pasar y yo preparo todo para despedir a Sam. La pira la organice con ayuda de Cass; el cuerpo de Sam lo lave, no tiene ninguna herida en su cuerpo, pero aun así toda la sangre que salía de él y que manchaba su cuerpo de dónde salió; lo envolví en una sábana blanca, igual que el de papá. Las horas pasan lentamente, la tarde parece no querer moverse, no querer avanzar.
En la sala, donde estaba el cuerpo de Sam, comienzo a limpiar la sangre que mancha las paredes y el piso; nunca pensé que tendría que hacer esto, limpiar la sangre de mi hermanito, mientras su cuerpo reposa sin vida en el piso. Finalmente, acabo de limpiar y por fin a oscurecido. Castiel me ayuda a cargar el cuerpo de Sam y llevarlo a la pira, para ver como el fuego danza salvajemente sobre él, como lentamente se traga todo lo que fue mi hermano.
El humo comienza a elevarse y con él, el espíritu de mi Sammy. Observo el fuego y recuerdo todos los momentos que viví con él, todas las veces que lo cuide de pequeño, cuando se fue a la universidad, cuando murió por primera vez en mis brazos, ahora lo recuerdo todo; nunca fui un estudiante ni Cass mi profesor, la vida que quise tener nunca fue mía y por mi culpa Sam tampoco pudo tener esa vida. Mi corazón me duele, mi pecho, mi pecho otra vez me duele.
-Juro que encontrare a quien hizo esto- regresamos a la casa y trato de buscar a alguna pista, una maldición, azufre (aunque es imposible ya que la casa este protegida contra demonios), volteo la casa patas arriba y aun así no encuentro nada.
Pasan los días y las cosas están muy calmadas, sigo buscando pistas pero las "heridas" de Sam no se parecen a nada antes visto, busco en los libros que tiene Bobby, nada parece haberlo hecho. Además, nada ha tratado de atacarnos, será que solo Sam era su objetivo, y si es así porqué.
