Castiel insiste en que tengo que salir y no solo para buscar pistas sobre el asesino, pero no tengo cabeza para otra cosa. Él es muy lindo y trata de ayudarme, mas necesito saldar cuentas.

Cada vez que me duermo sueño con Sam, escucho su voz gritar una y otra vez, me llama, pide mi ayuda mas no puedo hacer nada, corro y trato de ayudarlo pero siempre se aleja más, mostrando mi incompetencia.

-Dean, Dean, ¡por favor! ¡Ven! ¡Deaaaaan!

-días después-

-Dean, agradezco mucho que hayas decidido salir de la casa- me dice cas mientras vamos en el impala, la verdad es que ya estaba cansado de estar en la casa junto al fantasma de los recuerdos de Sam. -¿Quieres ir por pie?- intento recoger fuerzas y me obligo a responder de buena forma.

-Por supuesto que sí, vamos por pie y después por unas cervezas- dice aunque su posición de ángel no le deje disfrutar de estas cosas y al final sea yo quien termine comiendo y bebiendo solo.

Llegamos al pueblo y entramos en la cafetería de Helen y Joe, pido una hamburguesa con doble tocino, café y pie de manzanas, Castiel se dedica a observarme.

-Hola Gabriel- dice mirando detrás de mí, tiene que ser una bruma encontrarme con ese puñetero ángel de mierda justo ahora.

-Hola Cassie, mono sin pelo- saluda tocando mi hombro para después sentarse al lado de Cass.

-¿Qué quieres?- digo cortante, no tengo ánimo para aguantarme a este ser emplumado.

-Acaso no puedo venir a saludar a mi hermano- le hace ojitos a Cass.

-Gabriel, ¿Qué es lo que quieres?

-Nada, solo venir a saludarte- se acomoda y pregunta como si nada- ¿y el alce?- siento una punzada en el corazón ¿es que no sabe que Sam fue asesinado?, supongo que se fijó en mi cara y como palidecí al recordar a mi hermano, ya que vuelve a preguntar- ¿ha pasado algo?

-Sí- trato de decir, forzando las palabras a salir de mi garganta- Sam, ha muerto- Gabriel abre los ojos por sorpresa pero rápidamente vuelve a la normalidad.

-¿Estás seguro?- ¿Qué pregunta es esa? Como no voy a estar seguro de que mi hermanito murió en mis brazos.

-Gabriel, si, Sam ha muerto, alguien le ha asesinada.- Castiel comenta antes de que a mí me dé por matar a su hermano; por alguna razón que no entiendo bien Gabriel se ve molesto incluso triste.

-Y ¿tú estás bien?

-Sí, parece que el objetivo era solo Sam- se ve desconfiado, como si tuviera una idea.

-¿Cómo eran sus heridas?- pregunta serio.

-No tenía, cuando lo encontré en el piso había demasiada sangre, pero no tenía ninguna cortada, ni nada, no tengo idea de que pudo haber sido- me mira tal vez sepa algo, ya que su cara demuestra ira- ¿Sabes quién pudo haber hecho algo así?- Suspira y responde.

-Sí, creo que es posible que conozca a quien pudo haber hecho algo así, pero no diré nada hasta no estar seguros, no es alguien a quien queramos hacer enojar. Tú, mono sin pelo no hagas nada estúpido- dice antes de desaparecer.

-Tsk, en serio que me cae mal tu hermano- comento.

-Gabriel es muy bromista pero no es malo, deberías tratar de llevarte mejor con él- podría jurar que me ha regañado si no fuese porque su tono siempre es igual.

Joe me trae la hamburguesa y como sin ganas, me ronda la duda, qué podría saber Gabriel, para no querer decirlo y dar una advertencia tan vaga, además como se atreve a pedir que no haga nada estúpido, como si yo hiciese cosas estúpidas.

Observo a una mujer castaña que me mira fijamente, es atractiva pero estoy con Cass y no le sigo el juego. El pie me lo como con más gusto, Cass trata de entablar una conversación normal, supongo que es para que no piense.

Cuando acabo y salimos, la mujer sale a su vez, se acerca y me saluda como si me conociera, bueno tal vez me conozca de una noche y yo no la recuerde.

-Hola Dean- me dice mientras besa mi mejilla.

-Hola, ¿te conozco?- me da tiempo para repararla y me percato de que definitivamente si es mi tipo, es alta con bonito cuerpo, cabello largo, unos grandes ojos cafés enmarcados por unas gafas que la hacen ver profesional y sexy al tiempo.

-En serio no te acuerdas de mí- dice con malicia, ¡por dios! Si me acordada de todas las mujeres con las que me acosté.

-No, la verdad es que no te recuerdo.

-Soy Alejandra, nos conocimos en un bar, estabas con tu hermano Sam, por cierto ¿Cómo esta él? – por un instante juro que vi sus ojos brillar con maldad pero Cass parece ignorarlo así que no creo que sea un Demonio y se me acosten con ella es muy probable que no sea un monstruo.

-Está bien- digo, ella no es quien para saber la verdad.

-Me alegro mucho, sabes deberíamos salir en otra ocasión- se me acerca provocativamente y me besa la mejilla antes de irse.

-¿Quién es ella?- pregunta Cass, ¿este angel esta celoso?

- No lo sé, supongo que un antiguo ligue; no te preocupes no te cambiare por ella- digo molestando a Cass, pero parece que no le terminada de agradar, aunque no sé si ella o mi broma.

Vamos a un bar, pedimos unas cervezas, hablamos de cosas ridículas, de anécdotas del pasado, de abejas y flores, bebí demasiado. No quería pensar en san, pude notar como Cass lo percibió y me trataba de ayudar a no pensar más en él.

Al llegar a casa me siento solo, triste, un poco devastado por la pérdida de mi pequeño Sammy. Hoy me siento en verdad muy triste, no quiero estar solo y Cass acepta acompañarme en mi tristeza, aunque sé bien que Castiel no necesita dormir ha accedido a quedarse conmigo esta noche; estoy consciente de que no tenía que pedirle nada pero aun así me hizo un poco feliz escuchar esos "si, me quedare contigo" y "siempre estaré a tu lado". El calor que emana de su cuerpo es realmente reconfortante y las varias noches sin dormir vienen a mí en un torbellino, somnoliento de recuerdos, anhelos y un calor embriagador pronto sucumbo ante los brazos de Morfeo.

Sam está parado frente a mí de espalda, cuando se percata de que estoy a tu lado, me sonríe.

-Dean- sus ojos se llenan de lágrimas- Ven, Dean, por favor ven conmigo. Me haces falta, ven, vamos a cazar alguno monstruo. Te lo suplico.- su imagen se hace borrosa.

-¡Sam! ¿Dónde estás?- a lo lejos lo veo, empiezo a correr- ¡Sam!- pero se aleja cada vez más, cuando por fin lo alcanzo, su cuerpo se hace humo y se vuelve a materializar a mi otro lado, luego múltiples sombras con la forma de Sam aparecen a mi alrededor, todas dándome la espalda, cada una de ellas grita mi nombre, es ensordecedor, trato de encontrar al real, pero ya no está, aquellas sombras se giran y me miran fijamente.

-¡Por favor, Dean! Ven conmigo- cada uno de ellos me extiende su mano para luego desaparecer en un grito de agonía.

Una estrepitosa risa se escucha a lo lejos, poco a poco el sonido de aquella risa se acerca fuertemente hacia mí. Giro en el mismo punto tratando de ubicar de donde viene, pero se me hace imposible. De pronto, la figura de una mujer aparece frente a mí, es aquella chica que encontré en la cafetería. Lentamente ella se acerca antes de sacar una daga y clavármela en el pecho. El ardor se esparce en todo mi pecho, justo antes de desvanecer, se agacha.

-Ahora sigues tú- dice mientras gira la daga en mi pecho, causando que me despierte agitado y sudando.

Castiel está a mi lado, se ve un poco consternado; trata de calmarme poniendo su mano en mi espalda y diciendo algo que realmente no escucho, solo puedo pensar en ese sueño y en esa chica, su rostro ahora lo recuerdo, tengo que hablar con ella.

Castiel ha estado muy preocupado por mí, lo puedo notar aunque él no diga nada, estoy intentando escaparme y conversar a Cass de que permanezca en casa, a veces agradezco mucho que Cass nos haya protegido contra los ángeles así que no podrá encontrarme una vez salga de la casa. Al final, lo convenzo de que voy a salir a comprar pie para la cena, pero en realidad voy a reunirme con Alejandra, la llamo al número que metió en el bolsillo de mi chaqueta cuando Cass no estaba viendo.

Conduzco un rato para llegar al café donde quedamos de encontrarnos, cuando llego al lugar acordado la veo sentada en una mesa fuera del café, me saluda, parqueo el auto, me bajo, ella me invita a sentarme.

-Te estaba esperando- dice con cara de malicia y presiento que algo anda mal.