Vi esos rostros que tanto amo, incontrolablemente trato de ponerme en pie y abrazarlos, pero las fuerzas ceden. Ambos me miran con la felicidad reflejada en sus ojos y me ayudan a levantarme. Cuando por fin recupero mis fuerzas abrazo fuertemente a ambos, no quiero que mis lágrimas se desborden, pero ¿Qué paso, cómo llegue aquí?
El silencio se impone entre nosotros, comenzamos a caminar; ambos están heridos, al igual que yo, tal vez parte de mi sueño si era realidad y Cass no tiene poderes para curarnos, no al menos de estas heridas. Al llegar al coche y salir puedo percatarme de donde estábamos, una especie de almacén abandonado, recuerdo que llegamos porque habíamos sido avisados por otro cazador de la presencia de una bruja, pensamos que sería un trabajo fácil, que equivocados estábamos.
Al llegar nos encontramos con una mujer, la misma de mis sueños, su risa retumbaba en el lugar y es que solo era una vil trampa. Ella no nos quería ni a Sam ni a mí, quería a Castiel y si tenía suerte a Gabriel; y es que los angelitos tenían un problema sin resolver desde tiempos inmemorables. En su monologo de villano, porque siempre tienen que tener uno, nos explicó su gran odio por uno de los hermanos y como pensaba utilizarnos para vengarse.
"-Gabriel,- su nombre salía de la boca de ella como si escupiese veneno- fue mi general en una de las tantas de guerras que tuvimos cuando aún Dios estaba con nosotros. Todos nosotros somos hermanos y como tales tenemos rivalidades, pero nos amamos, yo amaba a un ángel menor, algo así como Castiel.
Un día- dice con fatiga en su voz- emprendimos nuestro camino al campo de batalla. Umabel, era fiel y leal, un buen luchador, no siempre había tenido contacto con Gabriel pero no se llevaban bien, cada vez que se encontraban discutían, pero nada grabe, en el cielo no había discordias, o eso creía yo. Ese día mientras luchábamos contra los nephilim, Umabel resulto herido, yo intente socorrerle pero estaba demasiado lejos,- ahí sus ojos tomaron ese brillo oscuro que denotaba ira y tristeza- Gabriel, pudo salvarlo si así lo hubiese querido, sí así lo desease, pero no, dejo que los nephelim le clavaran su espada una y otra vez, en lugar de salvarlo.
Así que, porque no quitarle lo que ellos más aman, Gabriel adora a su hermanito, porque no quitarle eso, además claro de un bien merecido plus, un alce y una ardilla."
En todo caso en algo no se equivocó la muy perra y es que Castiel nos encontraría de una forma u otra. No pudimos ni advertirle, ni ayudarle, estábamos sujetos a la pared gracias a una fuerza mágica. La pelea entre ellos empezó y si al principio se podría creer que Cass tenía una oportunidad para ganar, esa opción se desvanecía poco a poco. Los golpes y las heridas hechas por espadas incrementaban, Cass cada vez estaba más herido y nosotros impotentes ante la situación, no importaba cuanto tratara de moverme era imposible.
-Dean- me regresan a la realidad, a esta realidad.- ¿Cómo te sientes?
-un poco confundido, quiero llegar al motel rápido- el viaje en auto se hace más largo de lo que imaginaba, yo estaba lo suficientemente desorientado como para no querer manejar. Al llegar al motel me recuesto en una cama y cierro mis ojos. Todos y cada uno de esos falsos recuerdos invaden mi mente. La vida que me hubiese gustado tener pero que nadie nunca sabrá.
Recuerdo la lucha, esa impotencia y se me oprime el corazón. Cass siendo golpeado y ya esperando el golpe final, la ira y la desesperación inundando mi ser y de alguna forma o por alguna razón me libere, supongo que estaba distraída y con las fuerzas debilitadas.
Ella no se lo espero y puede atacarla, aunque solo sirvió para distraer su atención de Cass por un momento. Fue suficiente para ver como Cass le arremete un golpe en el abdomen y como un aura azul se desprende para entrar en mí por la herida que hizo con su espada en el momento en que trate de ayudar a Castiel. El mundo a mi alrededor se comenzaba a poner difuso y vi como Castiel y Sam corrían hacia mí, luego todo era oscuridad. Ahí fue cuando desperté en mi mundo ideal, en donde no existían monstruos ni demonios, ni ángeles, una vida normal, donde podía ser feliz como un estudiante con mi profesor, pero no, esa nunca será mi vida.
No puedo evitar afligirme mientras pienso en eso, en cómo era tan feliz, con Sam y con Cass, y como había aceptado mis sentimientos por el segundo. Un sueño tras otro, en el segundo, una realidad más parecida a la original, con los males que atrofian el mundo pero con dos faros que siempre iluminaban mi vida, Castiel y Sam, aquí feliz igual, no importa en donde este siempre seré feliz si los tengo a ellos. En ese segundo mundo, Cass también me amaba como yo a él, y ¿en este? ¿Qué sentirá por mí en este? De cualquier forma estoy vivo y los tengo a ambos.
Mis cavitaciones son detenidas cuando escucho una pesada voz hablar con mi hermano, me estaba quedando dormido antes de escuchar a Gabriel coquetear no muy disimuladamente con Sammy.
-Ey, emplumado, aléjate de mi hermano- digo en tono muy serio mientras me siento en la cama.
-Yo no te digo nada porque te acerques al mío, además deberías agradecerme de que he venido a curarlos- le toca la frente a Sam y las heridas de este se desaparecen, lentamente se acerca a mí y cura las heridas.
-¿Cómo pudiste curarnos si Cass no puede?
-Tengo algunos trucos bajo la manga- dice en tono de sorna, a veces quisiera pegarle un puño pero sé que de nada serviría.
-Dean- escucho como Cass me llama desde el otro polo de la habitación, camino con un poco de vergüenza recordando todo lo que en mis sueños hice con Cass.
-Dime-
-Dean, ¿te encuentras bien?, estas un poco rojo, acaso tienes fiebre- pone su mano en mi frente y se acerca poniendo su frente en su mano de modo que quedamos frente a frente, un impulso de besarlo se arremolina en mi interior pero me contengo- No, parece que no tienes fiebre- continua- sabes, estaba muy preocupado.
-Estoy bien, vivito y coleando, no hay necesidad de preocuparse- digo tratando de relajarme, pero aun siento su toque en mí.- dime algo ¿cómo es que ha muerto?
-Hazael, al ser un ángel necesita como todos nosotros que su huésped le dé completo acceso al permitirle poseer su cuerpo, pero con sus brujerías pudo llegar a poseer un poco de ti. Por eso al morir su cuerpo, su "alma" entro en ti y fue hasta que te diste cuenta de que todo lo que veías y sentías era solo una ilusión que pudiste deshacerte de ella.
-Mmm,- asimilo todo lo que Castiel a dicho y tiene mucho sentido, estaba tan embobado con lo que ella me hacía soñar que no podía echarla de mi cuerpo- pero espera si su alma fue capaz de llegar y entrar en mi cuerpo ¿no podrá entrar en otro y hacer que este si la acepte?
-No, ya que Gabriel acabo con todo rastro de ella- bueno supongo que si le debo un gracias a ese ángel pero no pienso hacerlo.
-¡Vamos a comer!- dice Sammy entusiasmado
