Hola! Perdonar que haya tardado tanto, pero no tener roisa en la serie No ayuda :( Y pensar que quizás no haya en muuuuucho tiempo, si es que hay.. LLORO! Pero bueno, ideas para el fic tengo haha son pura inspiración rose&luisa, la amo!

Muchas gracias por leerme, y sobre todo a aquellos que dejáis review o habéis dado fav/follow al fic! ^^ , Senx Spiritus, kafg, Finer Feelings y Ro ! No dejéis de hacerlo please! Y espero que os guste la continuación de esta locura xD


CAPÍTULO 3

En la comida...

-Bueno, ¿y que tal os ha caído Rose? - esperando ansioso las respuestas tanto de Rafael como de Luisa, sin mirar a esta última en la cara...no quería ni saber que había hecho para tener así la cara.

-Está muy buena, la pongo un 9 porque aun no se como es en la cama, ¿cómo es? - preguntando a modo vicioso el salido de su hermano... Luisa flipaba. Si supiese como era la diosa pelirroja en la cama se le quitaba la tontería de tirarse a niñatas.

-Rafael, ¡un respeto! Rose va a ser tu madrastra, compórtate - levantando la voz indignado.

-¿Y? Seguro que dentro de cinco meses o menos ya estás divorciándote y tienes a otra... En serio papá, ¿cómo lo haces? Cada vez son más jóvenes... esta tiene que tener la edad de Luisa o menos - Lo que la faltaba a Luisa, era cierto, su nueva madrastra y efímero polvo más o menos rondaría sus años... ufff.

-A mi me ha caído muy bien papi - sonriendo a su padre y siendo la hija modelo que esperaba que fuera.

-Muchas gracias cariño - ignorando los comentarios de Rafael - ¿Vas a contarnos que te pasó en la cara, o tengo que preguntarte? - sin poder evitar sacar el tema.

-¿Mi cara? ¿Qué le paso a mi cara? - ¡hostias! ¡la cara! no sabía que excusa inventarme...

-Pues que va a haberla pasado, que estaba borracha y se dio con el picaporte - riéndose por su gracioso comentario durante un segundo, hasta que el tacón de Luisa se le clavo en la espinilla a Raf - ¡Ouch! ¡Zorra!

-¡Imbécil! - mirando con cara de asesina a su hermano, le odiaba, ¡era un niñato!

-Ya, ya, ¡haya paz niños! - intentando controlar a sus hijos, pero era imposible... - Sólo os diré que vais a tener que ver a Rose mucho por aquí, acostumbraros y tratarla bien. Luisa, espero que tu cara no tenga que ver con el alcohol... Y ahora si, me voy. Tengo una reunión de negocios - levantándose de la mesa y besando la frente de su hija.

-¡No tiene nada que ver papá! - indignándose porque nadie la creía nunca.

-Venga ya Lu... todos sabemos que bebes, lo que pasa es que como te tiras a tu psicoanalista nos oculta esa información en sus informes - riéndose de su propia maldad.

-¡Vete a la mierda Raf! - levantándome de la mesa malhumorada - Y yo me tiraré a quien me de la gana. Me voy, he quedado... con mi psicoanalista ¡JA! - saliendo del comedor en dirección al hall para pedir un taxi. Necesitaba hablar con alguien, véase follar, y se supone que Alison y ella eran novias, así que... y tenía que dejar de pensar en la pelirroja. Por tanto ya tenía plan para la tarde. O no. Cuando se dirigía a recepción a pedir un taxi, casualmente allí parada, estaba... ¡una diosa pelirroja! Era ella, sin duda, no necesitaba verla su preciosa cara.

-¿Qué haces aquí? ¿Vienes a hacerte un bonus VIP para pasar aquí las 24 horas? - apoyando mi codo en la recepción y dando la espalda al recepcionista.

-Ummmm no, estoy aquí porque he perdido un pendiente esta mañana y esperaba que las limpiadoras lo hubiesen encontrado - mirando a la cara de Luisa, ni con maquillaje se ocultaba el golpe que la había dado por la mañana...

-Por supuesto que lo han encontrado ¡y se lo han quedado! Lógicamente, yo hubiese hecho lo mismo. Y ahora si me disculpas, algunos clientes tenemos consultas relativamente importantes que hacer. Guapo, ¿me pides un taxi? - viendo como el recepcionista se ponía en ello en seguida e ignoraba a la pelirroja; ventajas de ser la hija del dueño.

-Ah, ¿estás colándote Luisa? - poniendo su mano sobre su cadera y los ojos en blancos ante la indignación... que podía decir, tenía tanto desparpajo hasta para colarse... ¿Y para que quieres un taxi? Si te esperas cinco minutos yo tengo uno esperándome en la puerta... podemos compartirlo - ¿Compartirlo? ¿estaba loca? No podía estar en el mismo espacio cerrado con ella... ¡que idiota!

-Eh... guau, gracias por tu amabilidad - Si claro, iba a compartir un taxi con ella... con la de posturas que se le venían a la mente a Luisa - Pero no hace falta. ¡eh chico!, ¿cómo va mi taxi?

-Me temo señorita que hasta dentro de media hora no puede venir ninguno... están todos ocupados. Y el chofer de su padre se lo llevó el señor Solano a su reunión... tendrá que esperar o - cogiendo aire y temiendo por su puesto de trabajo - coger un autobús.

Si claro, iba a coger Luisa un autobús... ¡pensaba robarle el taxi a su madrastra!

-No pasa nada, gracias por todo... me voy, ya puedes seguir buscando el pendiente Rose... ¡chao! - despidiéndose con la mano y saliendo corriendo de allí. Lo que no sabía Luisa, es que Rose había notado ese brillo en su mirada, delator, de que había tenido esa genial idea, así que cogió su bolso y corrió detrás de Luisa, ¡su taxi era suyo! ¿qué se había creído la niñata?

-Luisa Solano, como me robes el taxi ¡te enterarás de quien soy yo! - intentando correr más rápido pero sus tacones se lo impedían.

-Ya se quien eres - sin mirar atrás - ¡Eres una calienta braguetas! - llegando al taxi, y tomando un poco de aire para recobrar el aliento, entró en él - ¡Rápido arranca!

-Pero... lo siento, estoy esperando a una señora.

-¡Te pagaré el triple, pero arranca ya por dios! - mirando por la ventanilla a Rose que casi se cae al llegar a la puerta y forcejear con Luisa, hasta que la dejó abrirla... Había perdido. La tocaba compartir el taxi con su irresistible madrastra.

-¿Qué te creías guapa? Este taxi es mío, ¡bájate ahora mismo Luisa! - sentándose con estilo y cruzando sus piernas al tiempo que acomodaba su pelo.

-¡No pienso bajarme! ¡Dijiste que podíamos compartirlo! - cruzándome de brazos y enfurruscándome.

-Eso fue antes de tu intento de robo... ¡eres lo peor! - clavando sus ojos azules en Luisa.

-Yo al menos no rompo la cara a mis hijastras - callando la boca a Rose. Ante eso no tenía nada que añadir.

-Está bien - sintiendo como dolía la derrota, y más si perdía contra una morena tan sexy - Compartiré contigo el taxi... ¿dónde vas si puede saberse? - preguntando con verdadera curiosidad.

-Ahhhh ve primero tú donde sea que vayas, y luego iré yo donde sea que voy. Lugar que jamás sabrás.

-¿Quieres que llame a tu padre para averiguarlo? - sacando su móvil del bolso y amenazándola con marcar.

-¡Ni te atrevas! ¿Cada vez que discrepemos llamarás a mi papi? - robándola el móvil - ¡Ups! A lo mejor se me cae por la ventanilla. Conductor, arranque, da igual la dirección - ordenando al taxista arrancar.

-Luisa... - dejando un bolso al lado e intentando quitarla su teléfono - Devuélveme el móvil o te vas a enterar.

-¡Quítamelo si te atreves! - metiendo su móvil entre sus pechos, y creéme, entraba de sobra. Rose no pudo más que poner los ojos en blanco y tragar saliva al ver donde se metía el teléfono de los demonios... podía haber sido peor.

-¿Te gustan los juegos no? ¿Qué tienes quince años? - cruzando sus brazos. No iba a seguirla la broma.

No, con quince años ya me hubiese follado a la pelirroja de al lado, en este taxi, unas cinco veces - notando que el taxista daba un frenazo. Estaba escuchándolas, pero a Luisa le era indiferente. No tenía vergüenza alguna.

-Luisa... - notando como empezaba a subirle la temperatura en la entrepierna - No seas vulgar, y compórtate.

-Lo siento... como tengo quince años no se comportarme... si quieres el móvil, ven a por él.

-Está bien - cabreándose - No me supone nada meter mi mano en tu sujetador y sacar mi móvil... no voy a tocar o ver nada que no haya tocado o visto antes.

OUCH. Cierto. Pero a Luisa le gustaba repetir.

-Si metes tu mano en mi sujetador quedarás como una madrastra viciosa y tendré que contárselo a mi psicoanalista el trauma que me has causado en el taxi.

-¿Trauma? - riéndose a la vez que se acercaba a Luisa y sin reparo metía su mano entre los pechos de Luisa y rápidamente sacaba el móvil sin mirar a la zona en si... aunque ¿quien podía evitar mirar sus pechos? Uf...

-Si - dejando que Rose le cogiese el teléfono, sin oponer resistencia - Seguro que a mi novia la va a hacer gracia... ahora, cuando mañana tengas un ojo morado por tocona... a mi no me mires - alzando las cejas en dirección a Rose.

-Eres lo peor... No vas a contarle nada ni a tu novia, ni a tu psicoanalista porque entonces quedarás de folla-madrastras, y soltera, ¿o a tu novia le da igual los cuernos que tiene? - los ojos de Luisa se encendieron... si, Alison tenía unos cuernos enormes, pero eran culpa de ese víbora que movía la lengua y soltaba perversidades.

-El caso es que... mi psicoanalista y novia son la misma persona, y me apetece tener sexo ahora mismo, así que... ¡PARE AQUÍ! - ordenando al taxista parar - Yo me bajo ya, mi querida mamá pagará la cuenta. ¡Bye! - diciendo adiós a Rose, y saliendo por la puerta de su lateral dejando a Rose con un calentón y enfadada... ¿Luisa se tiraba a su psicoanalista, o es que realmente era la misma persona que su novia? Fuese como fuese, no conocía a la tal Alison y ya la tenía mucho asco y celos.


¿Os gusta como va? Entenderéis que aun no puedo liarlas viciosillas! :P