Hola roisas! Se que tarde unas semanas... si, si, soy muy lenta, tengo muchas frikeces de las que ocuparme xD Sólo espero que sigáis leyéndome y compartáis vuestra opinión, cómo , Ro, kafg y Senex Spiritus =) Es muy difícil dedicarle horas a escribir algo que nadie lee.. Y me niego a abandonar el barco ROISA. Sinceramente, y en mi opinión Jane The Virgin, sin ellas, es caquita, sorry, peeero aspiro a que volverán en el episodio final, saldrán en la season 2 y si no que hagan un spin off de roisa YA! Ok, dejo de desvariar, tan sólo, disfrutadlo! :D
CAPÍTULO 4
Cuatro manzanas más abajo, se encontraba la consulta de la Doctora Alver, psicoanalista licenciada en Harvard y especializada en tirarse a sus pacientes. Luisa se conocía el camino. En las anteriores ocasiones que, obligada, había visitado a un psicoanalista, bueno, habían tenido que llevarla a rastras. Pero para ir a la consulta de la rubia, y guapa Doctora Alver, no necesitaba ayuda.
TOC TOC
Golpeó un par de veces a la puerta, por ser educada, pero no lo necesitaba, entró sin esperar respuesta de la ayudante de Alison, una chica muy tímida, y entró hasta el fondo, en donde se encontraba el despacho de su novia. Alison era una chica normalita, para que íbamos a engañarnos. Ni muy fea ni muy guapa, estatura media, rubia eso si, y de tetas y culo.. bueno, algo es algo. Pero a Luisa hacía tiempo que le dejó de importar el físico, le importaba el sexo, y cualquier mujer abierta de piernas era válida.
-Hola doctora... - sentándome en aquel sillón de cuero negro en donde tantas veces habíamos sucumbido a la pasión ¿Me ha echado usted de menos? - nos encantaba jugar a que éramos una simple paciente y doctora, manteniendo las formalidades, era más morboso.
-Ummm dado que llega usted tarde como de costumbre - acercándose hacia la morena mientras desataba los botones de su blusa por el camino - Me temo que no hay tiempo de preliminares. Tendremos que ir directamente al grano.
-Oh ya lo creo - mirando embelesada los pechos de la rubia y empezando a desabrochar su propia camisa.
-¡No! - cogiendo las manos de Luisa, desde su postura autoritaria, de pie, frente a ella, y tirándoselos hacia atrás - ¿Has sido una chica mala estos días atrás? - preguntando seriamente, como si realmente se tomase su trabajo en serio.
-Por supuesto que he sido buena - ERROR. Había sido muy mala, infiel y pecadora... pero la pregunta de Alison iba referida al tema del alcohol, y en ese sentido había sido buena.
-Ummm ¿y ese golpe en tu mejilla? - acercándose poco a poco dejando sus pechos a la altura de la boca de Luisa.
-Me he caído de la cama, es lo pasa cuando dejan a una dormir solita... - tragando saliva. No era capaz de estar cinco minutos a solas con una mujer y no querer devorarla. Lo cual habría hecho muy placenteramente si...
-¡Hola! - entrando por la puerta una descomunal pelirroja, con una sonrisa torcida en su rostro que la hacía aun más diabólica. Rose a pesar de haber corrido mucho en su persecución de Luisa, sabía que encontraría una escena similar. Luisa no mentía en lo referente al sexo. Pero aun así, aunque había ensayado su sonrisa falsa, algo en su estómago se resquebrajaba al ver a las dos mujeres en esa postura. Por suerte la desconocida psicoanalista, muerta de vergüenza empezó a abrochar su blusa y acomodar su pelo. No era profesional. Sin embargo, Luisa sonrió y sin moverse, tan sólo colocó sus brazos en los reposabrazos, de manera altiva, sin preocuparle que su sujetador de leopardo estuviese expuesto al público. La pelirroja quería pelea ¡vaya!
-Disculpe señorita, estoy en medio de una sesión con mi paciente, y debería esperar su turno fuera. Hable con mi asistente y ...
-No, no, tranquila doctora. No hay ningún malentendido. Me temo que la culpa es mía, llego tarde. Luisa no me dio bien las señas - despertando curiosidad en Alison, quien se sentó en su silla y analizo de arriba a abajo a la mujer que acababa de entrar.
-Lo siento, la señorita Solano no me dijo que traería a una... amiga - rechinando los dientes al decir la palabra. Por supuesto que la molestaba que su novia tuviese amigas tan guapas.
-¿No? Que despistada - dejando el bolso y abrigo en el perchero, y como si estuviese en su territorio, poniéndose cómoda en el sillón situado al lado del de Luisa - Le dije ayer que la acompañaría a su sesión de hoy, con el fin de involucrarme en su vida diaria - acercando su mano a la de Luisa, que reposaba en el sillón - Al fin y al cabo, pronto seremos familia, y yo sólo quiero lo mejor para ella.
¿Familia? Si Alison no estuviese en su propia consulta, siendo expuesta por una pelirroja tan autoritaria y sexy, hubiese explotado y armado una escena de celos... ¿quien era la tipa esa? ¿la nueva novia de Lu? Lo peor de todo, es que Luisa estaba tan concentrada en las mentiras de Rose que olvidó que su psicoanalista pudiera pensar mal.
-Oh vaya, que tonta soy... olvidé por completo que ibas a venir. Verás, es que ya no tengo tres años y necesito que mi mamá me acompañe al doctor - atravesando con sus ojos marrones la azulada mirada de Rose, eso dolía, que la recordase lo que era; su madrastra.
-Lo siento... estoy un poco confusa - buscando la mirada de Luisa para pedirla una aclaración, sin éxito.
-Tranquila doctora, son pequeñas redecillas familiares. El caso es que pronto seré la madrastra de Luisa y me preocupa su bienestar, por eso he venido hoy con ella a terapia - apretando su mano alrededor de la de Luisa.
-Ahhhhhh - respirando profundamente, falsa alarma, la pelirroja era una novia más de Emilio, su futuro suegro. Por fin podía calmarse, Luisa no la estaba siendo infiel (no, claro que no) - En ese caso, eres más que bienvenida señora Solano.
-Bueno, muy bienvenida no eres mami... - haciendo un gesto con su mano libre señalando a su pecho. Si no fuese porque días atrás habían tenido sexo como salvajes, la situación sería incómoda.
-Lo siento de nuevo... no imaginaba pillaros en una situación taaan comprometida - crucificando a Luisa con la mirada. Lo había hecho a drede. Cortarle el polvo, obvio.
-No pasa nada... los affairs entre Luisa y yo no son parte de la consulta - sintiéndose muy incómoda ante la situación y buscando los registros de Luisa en su ordenador - Bien Lu. Llevas 36 días sin probar el alcohol, es un gran logro. Estamos muy orgullosos de ti - buscando la aprobación de la pelirroja, en eso consistía las terapias en grupo, apoyo.
-Gracias, yo también lo estoy. Lo cierto es que lo único que me ayuda es el sexo - ZAS. Obviamente la doctora Alison Alver, en su cabeza, focalizaba las veces que ella y su paciente lo habían hecho en esa habitación, por otro lado, Rose focalizaba, las posturas que haría en esa habitación con Luisa en ese momento. Luisa, por su parte, pensaba en que no la importaría hacer un trío con las dos para evitar las ganas de beber que la estaban entrando ante la situación.
(...)
-Nos vemos la semana que viene a la misma hora ¿vale? - susurrando algo más al oído de Luisa que Rose no alcanzó a oír.
-Por supuesto doctora - sonriendo pícaramente a Alison y siguiendo a la pelirroja hasta el ascensor.
-Que pérdida de tiempo - exclamó Rose, por fin podía expresar lo que sentía sin herir los sentimientos de la "psicoanalista"
-Bueno... otros días no son tanta pérdida... me has dejado sin polvo, estarás contenta mamá - recalcando mucho la última palabra.
-Te lo merecías, por zorra - ups, ¿había dicho eso?
-La única zorra eres tú, que primero me pegas y luego finges preocuparte por mi - encarando a Rose frente a frente - de verdad, el problema no soy yo. Tienes mi bendición para casarte con mi padre, robarle su dinero, y huir lejos... Ve y convence a mi hermano. Aunque es fácil, hazle un streaptease y seguro te lo ganas.
-No me interesa desnudarme delante de tu hermano Luisa... - mordiéndose el labio - No es delante del miembro de la familia Solano del que me gustaría desnudarme.
-Ya... - resignándose, que repudiable era imaginarse a su padre y Rose en la cama... - Sólo espero que no infartes a mi padre con tus desnudos.
-Tampoco me refería a tu padre... - abriéndose en ese preciso instante las puertas del ascensor - Me tengo que ir, me temo que va a salirme caro llegar tarde al juicio - Sin dar tiempo a contestar a Luisa y desapareciendo del edificio.
¿Por qué lo habría hecho? Faltar a su trabajo por fastidiarla un polvo, era viable... Pero eso eran cinco minutos... no tenía que pasar toda la sesión de hora y media ahí sentada, escuchando bobadas de su pasado con el alcohol. La verdad es que la daba igual que cualquiera descubriese las locuras que había hecho a causa del alcohol. Pero normalmente la gente salía huyendo y la daba por caso perdido. Rose no. Había aguantado ahí, como si de verdad la importase algo que Luisa se recuperase y dejase atrás el alcohol... Había aguantado ahí sentada... por ella.
P.D: ¿Que os ha parecido? :D
Y en cuanto al tema Alison, no sabemos quien es, y me niego a que no tenga cara... y aunque la descripción del fic no hago juicio a la actriz que he escogido para hacer el papel... Bueno, juzguen ustedes mismos al cañonazo que se está tirando Luisa! xDD
TATATACHÁN...
¡KADEE STRICKLAND!
Si no conocéis a Charlotte King de Private Practise, ir corriendo a buscarla, pero YA! ;)
