¡Un mes exacto! OH YEAH me siento.. orgullosa? jaja, lo sientoooo, lo peor es que lo tenía escrito hace 3 semanas mínimo, pero se me fue olvidando y.. pufff lo siento, pero quiero que mi lectora roisa fav. me pegue, eh Ro? Muchas gracias por tus review, y a mi fan number one Kafg, y a ese invitado que no ha dejado su nombre pero ¡GRACIAS! Y al resto que me leeis y no os atrevéis a comentar. Que sepáis que la tardanza es vuestra culpa, sin reviews uno no se anima a seguir escribiendo asiduamente... eso es así, cualquier escritor de fics os lo dirá.
Sin más preámbulos, disfrutar del roisa jeje ;)
CAPÍTULO 6
Al día siguiente...
Luisa no estaba de humor, no era nada nuevo, llevaba 38 días insoportables. Y para colmo, después de su accidentada siesta, no había podido dormir apenas. No por falta de sueño sino por que no podía sacar de su mente la acalorada imagen de Rose encima suyo intentando... ¿Violarla? O lo que fuese que pretendía.
Pero lo que tampoco podía olvidar era que la habían despedido... ¡Genial! Ahora la tendría revoloteando por el hotel a todas horas. Quizás había sido por su culpa, pero no se sentía culpable. Nadie la había mandado ir a su terapia a meter las narices.
Dando vueltas en la cama, decidió que no aguantaba más y se levantó. Se vistió con un simple pantalón corto y una camiseta básica color rosa chillón, en la que ponía un claro mensaje en letras mayúsculas "I AM LESBIHONEST" y bajo a desayunar en el buffete del hotel. Hoy se encontraba de "buen humor", se pasaría un rato por el gym, era una de las recomendaciones que su terapeuta la había dado para volver a una vida saludable sin alcohol. Y además, Rose jamás iría ahí, no se la imaginaba sin vestido y taconazos.
Media hora después...
-Hola señorita Solano, si es tan amable de firmar aquí...- pasándola la lista de registro del gimnasio a Luisa el simpático recepcionista del gimnasio del Marbella.
-¡Hecho! - sonriendo ampliamente y cogiendo aire. Hacia tanto tiempo que no iba a un gimnasio, como tiempo de la última vez que se acostó con un hombre, o sea nunca. El deporte y el alcohol no se llevaban bien - Creo que me decantaré por spinning.
-Está de suerte. Su madre también ha cogido esa clase.
-¿Cómo? - poniendo una cara de desagrado. Claro ahora que oficialmente no trabajaba y era una mantenida aprovechaba para ir de gratis al gimnasio a mantener el tipín - Mejor me cojo esta otra - sin entender que ponía en la tabla de horarios, pero le daba igual.
-Umm, con todos mis respetos... No creo que este preparada para una clase de avanzado en kick-boxing
-¿Qué no? Vamos que si estoy preparada. Lo que me sobra son ganas de dar puñetazos- dirigiéndose al aula B donde se impartía la clase.
Justo al pasar por el pasillo, desde la zona de bicicletas, Rose que se aburría descaradamente, levantó la mirada y al ver a Luisa bajo de la bicicleta estática tan corriendo que casi se cae. Pero no podía perder de vista a la morena. ¿Luisa en un gimnasio? Se supone que era el único sitio del hotel en donde jamás la encontraría-
¡Genial! - ironizando - Ahora se dedica a perseguirme... - Cautelosamente, la siguió y entró en el aula al que ella había entrado sin leer el cartel de la puerta. La habitación era muy sosa, pequeña y de un blanco crudo horrible. Olía a testosterona pura y dura, más que en el gimnasio, y es que, en la sala tan sólo había unos cinco, seis hombres sin apenas ropa dando golpes a lo que parecía ser un saco de boxeo. Y al fondo Luisa hablaba animada con el que parecía ser el profesor. Rose se acercó sin perder el tiempo y pensar en donde se había metido.
-Pues si, me apetece mucho aprender a pegar - dando uno en el brazo del profesor y haciéndose daño - ¡Ouch! - llevándose su puño a la boca - ¿Empezamos?
-¡Me apunto! - apareciendo como una estrella reluciente sacada de alguna revista de fitness, en esa pedulante habitación, sonriendo ampliamente al profesor ignorando a Luisa.
-Señorita me temo que esta clase es para gente... - sin saber como decirla que no.
-¿Y ella qué? - acusando a Luisa, poniendo su mano derecha sobre su cadera como signo de indignación. La encantaba ese gesto. Nadie la decía que no. Fuese lo que fuese el impedimento, Luisa tampoco había ido allí en su vida. Así que si ella podía Rose no sería menos.
-La señorita Solano es la dueña del hotel por tanto...
¡AJA! Donde mas le dolía a Rose. Ella aún no era dueña de nada. Luisa quitó su cara de cabreo que había puesto al verla aparecer y sonrió con superioridad. Por una vez alguien decía una verdad.
-Exacto señorita pelirroja, váyase a correr un poco por ahí... No me haga llamar a seguridad.
-A quien voy a llamar yo es a otra persona... - mordiéndose el labio al fijarse en el mensaje descarado de la camiseta de Luisa, y cruzándose de brazos, girándose sobre si misma dirección de la puerta de salida.
- No, no, ¡espera! - quitándose las tiras que se había puesto alrededor de los puños lo más rápido que pudo para perseguir a Rose - ¡DETENTE! - gritándola en mitad del pasillo - ¡Dios! No corras que me da el flato.
-Luisa... - girándose para evitar el escándalo que la morena estaba armando - Has corrido 200 metros... - mirando la distancia de donde se encontraba, y la puerta del aula.
- ¿Tanto? Dios, que cansancio, he tenido que adelgazar 20 kilos mínimo. Vayamos a tomar un café ¿si? - sonriendo a Rose y tirando de su pecoso brazo en dirección a la cafetería.
-No me apetece tomar nada Luisa... - intentando soltarse del agarre, sin demasiada insistencia.
-Vas a tomar algo conmigo por que lo digo yo - obligándola a sentarse en una mesa de la cafetería del Marbella y sentándose al lado mientras llamaba a una de las camareras - Y bien, ¿qué demonios hacías en el gimnasio, tú, precisamente?
- ¿Cómo? Lo mismo podría preguntarte yo... preciosa. Yo he ido antes, seguro miraste el registro y...
- ¿Perdona? Si supiese que estabas alli...
-¿Y por qué has ido entonces? - sin dejar de mirar los pechos de Lu. El mensaje de la camisa resaltaba su pechonalidad, más si cabía.
-Soy una exalcohólica. Debo hacer ejercicio. Punto. Tu turno - esperando una explicación científica y cruzándose de brazos al notar la mirada descarada de Rose sobre sus pechos.
-Soy una desempleada - quitando los ojos de la camisa de Luisa, y mirándola a los ojos - Tengo mucho tiempo libre y lo gasto en ponerme buenorra para mi futuro marido - notando la mueca de asco de Luisa. Estaba celosa sin duda. Bien.
- ¿Y por qué te han despedido si puede saberse? - ignorando la segunda parte de la información.
- Por llegar tarde... reiteradamente.
-¡Ah! bueno - era un alivio saber que no era por su culpa... Si había llegado más días tardes, era su problema de impuntualidad, no de Luisa.
-¡Ah! bueno nada. Ayer debía llegar puntual y... digamos que decidí no hacerlo porque tenía cosas más importantes que hacer, relacionadas contigo...
-Si sin duda, se me ocurren un par - dar por saco y joderla su polvo con Alison.
-Piensa lo que quieras Luisa no me arrepiento... Prefiero emplear mi tiempo en ayudar a mi futura familia, y no a los desconocidos - poniendo su mano sobre la pierna de Luisa por debajo de la mesa.
Yo preferiría que siguieses dedicándole tu tiempo al resto de seres humanos, gracias - tragando saliva y cruzando las piernas para que así Rose quitase la mano por el movimiento.
- ¿Tú estas bien? - notando la fría reacción de la morena, y cambiando de tema - ¿Con Alison todo bien? - preguntó fingiendo interés.
- Supongo que todo lo bien que se puede estar cuando tu futura suegra te interrumpe el polvo del día.
- Ummm que lástima me da. No sabía que te iban rubias. Y es una desilusión, desde el momento en que te vi supe que eras más de pelirrojas - levantando una ceja.
- Error. Prefiero una buena rubia a una mediocre pelirroja - devolviendo la pelota a su campo. Obviamente era mentira; donde estuviese una buena pelirroja que se quitasen todas las rubias del mundo.
-¿En serio? - intentando analizar la expresión de Luisa, a veces pensaba que de la ironía pasaba a decir verdades como puños... y dolían mucho - Yo también prefiero a las rubias que a las morenas. Se creen superiores e inteligentes en general, y no lo son.
-Aja... Que raro, creí que las morenas eran inteligentes, como yo tengo un CI de 152... Y soy morena - recalcando la palabra. La encantaba recrearse en eso de que era superdotada.
-Eres una excepción... Tú puedes creerte superior que el resto de morenas, para mi lo eres.
-Gracias - sonrojándose un poco por como Rose alimentaba su ego.
-Parece que no vienen las bebidas... ¿No te apetece tomar algo mejor fuera, en la piscina tal vez? Tengo mucho calor...
-Eh... - imaginándose a Rose sudando por el calor con apenas un pequeño bikin que tapase sus... - ¿Y piensas ir en chándal?
Cierto. Rose aun no vivía allí y no tenía demasiada ropa... Tan sólo había traído un vestido, tacones y ropa interior para cambiarse... No bañador, no se la ocurrió.
-Supongo que en este hotel tan exclusivo venden bañadores para sus señores clientes.
-Si, claro. Pero necesitarás también chanclas y una toalla... Nos gusta respetar la política de aseo en zonas públicas.
-Pues lo compraré también, tranquila. El dinero no es problema - no entendía hacía donde pretendía ir Luisa.
-¿No prefieres que te lo preste yo mejor? Tengo bañadores de sobra... En mi vestidor.
OH. Ahora entendía las intenciones de Luisa. A lo mejor tardaban un poco en llegar a la piscina...
OPINIONES?¿ Venga va, a ver quien adivina que va a pasar entre estas dos locas! :)
