Hola! gracias por los reviews kafg y y al resto que se que me leéis por las estadísticas aunque no os atreváis a opinar xD Hace dos días Bridget Rgean me contestó un tweet, con un "Not to worry" sobre ROISA y eso sólo me dio feels y esperanzas de que tendremos más roisa pronto, y me animé a seguir el fic. ¡Disfrutadlo! :)
CAPÍTULO 9
-Perdonad el retraso – acercándose educadamente a su padre y dándole dos besos – Pero he tenido que ir a recoger a Allison a su casa y el tráfico estaba horrible – clavando los ojos en Rose. Esas mismas líneas había usado la pelirroja en su primer encuentro formal.
-¿Ves papá? Me debes 50 pavos, te dije que estaba tirándose a su loquera.
-¡RAFAEL! – Levantando la voz Emilio, para evitar que Luisa le sacase los ojos a su hermano y levantándose a saludar a la novia de su hija – Me alegro de que Luisa haya traído a su novia a la cena familiar, y es un honor que seas tú. Una gran profesional, y muy guapa – alagando a la joven que no sabía dónde meterse de la vergüenza.
-Sí, ya era hora de que os la presentase como lo que es, mi novia – sosteniendo la mano de Allison por encima de la mesa y sonriendo en todas las direcciones – además de mi psiquiatra. Es la única persona que me ha ayudado en este mes tan duro… No se que haría sin ella – acercando sus labios a la mejilla de Allison y besándola con ternura, ante la expectación de toda su familia.
La que no se había tomado la noticia con demasiada fluidez era Rose. Sin moverse un palmo de su sitio, había observado la escena con cierto rigor. Que Luisa llevase a una mujer a la cena, y la introdujese como su novia, sólo denotaba que quería vengarse por lo de esa mañana. Rose, ante los celos de niña pequeña, sólo pudo sonreír a su prometido, y fingir que se alegraba por su hijastra. Cuando Luisa cogió la mano de Alison, en ese mismo instante, Rose cruzó sus piernas con rabia, presionando la una contra la otra con tanta fuerza que se estaba haciendo daño, pero no importaba. Era eso o levantarse y agarrar del cuello a la rubia de bote. Pero, cuando un segundo después Luisa hizo su confesión de amor, y besó la mejilla de su psiquiatra, Rose sólo pudo levantarse como un torbellino y excusarse para ir al baño. ¿Acaso iba a llorar la diosa pelirroja en frente de todos?
-Luisa cariño, ¿por qué no vas a acompañar a Rose al tocador, mientras pedimos la cena? – intentado ser un buen prometido y afianzar la relación de Rose y Luisa – Tu hermano y yo cuidaremos de Allison.
-Pero papá, ni siquiera ha dicho que la acompañe - protestando con toda la razón del mundo. Lo que menos necesitaba Luisa Alver era ir al baño a consolar a su amante. Ella solita se lo había buscado.
-Luisa, no seas mal educada y ve – sonando tajante y obligando a su hija a ir en auxilio de la pelirroja.
De mala gana y enfadada, Luisa se levantó y fue en dirección al baño. Por unos segundos se planteó esperar en la puerta y no entrar, no quería bollo dramas esa noche, por otro lado, el entrar al baño y descubrir a Rose hundida, llorando, era una gran arrebatadora victoria que no podía perderse. Sin pensárselo más, Luisa abrió la puerta y entró. No había nadie retocándose el maquillaje. Con cautela y sin hacer ruido, fue comprobando uno a uno los W.C hasta que en el del fondo descubrió que la puerta estaba cerrada, y al otro lado se oía un sutil llanto.
-¿Estás bien? Quiero decir, mi padre se ha preocupado – intentando sonar imparcial, no pensaba caer y pedirla perdón por seguir con su vida.
Tras unos segundos en donde todo quedó en silencio, hasta que fue inevitable, una aguda y débil voz contestó que "sí" y pidió a la morena que sostenía la puerta al otro lado que se fuese.
-No voy a irme sin ti, o mi padre me matará. Así que sal aquí, empolva esa cara, y sonríe. Tu solita te lo has buscado.
-¿El qué si puede saberse? – abriéndose la puerta de repente, provocando que Luisa casi se cayese. Nunca había visto a Rose así, no sólo el rímel corrido denotaba que había llorado. Sus mejillas estaban rojas y a punto de explotar, y su mirada era la de una asesina profesional.
-Wow, calma Rocky. Si me pegas te denunciaré. Siempre puedes ir a otro bar de lesbianas y ligarte a una inocente ex alcohólica de la barra.
-Tú no tienes nada de inocente – apartándola con la mano bruscamente para dirigirse a uno de los espejos.
-Ya, y bien orgullosa que estoy. Supongo que esto es un fin definitivo. Yo soy feliz con mi novia, y tú con mi padre. Ahora me odias, yo a ti también, pero debemos llevarnos… cordialmente, ¿puedes hacer eso por tu prometido? – esperando a que Rose contestase, pero la respuesta no parecía llegar – Vale, ahora jugamos a ignorarnos, me lo tomaré como un sí. Tomate tu tiempo, te esperamos en la mesa pacientemente – girándose sobre sus talones y queriendo huir del lavabo. Nunca se le dio bien tratar con sus ex, eran más dramáticas de lo normal, para ser lesbianas. Pero Rose, siquiera era su ex, así que la situación era de un tanto anormal. Lo más fácil era huir, o acabaría escarmentada.
Lo que Luisa no esperaba en esa situación, era que Rose, esa endemoniada pelirroja que la miraba a través del espejo con los ojos del diablo, en vez de partirle la cara, haría lo siguiente.
-Voy a arrepentirme de esto toda mi vida – susurró Rose, esperando que Luisa no la oyese.
-Y yo, ¿o crees que me gusta acostarme con mi madrastra? – dándose la vuelta, justo antes de llegar a la puerta para clavar sus ojos en las pupilas de Rose.
-Oh, Lu, ya lo creo que te gusta – acercándose velozmente a donde se encontraba Luisa, apenas a metro y medio, y empujándola contra la puerta, para acto seguido besarla apasionadamente y sin desenfreno. Mientras sus lenguas se encontraban, como si ya supiesen el camino, las manos de Rose aprisionaban las de Luisa por encima de sus cabezas, contra la puerta, impidiéndola hacer ningún movimiento. Los primeros segundos la racionalidad de Luisa, la impidió besarla, pero fueron eso segundos.
A los dos minutos, Luisa ya se había apoderado de la situación. Aferrándose a las manos que la sujetaban, dio la vuelta a la situación, soltándose y posicionando sus manos en las caderas de Rose, sin dejar de besarla. Al mismo tiempo, sus cuerpos bailando como uno sólo, se dirigieron a la encimera del baño, entre un par de grifos, y al segundo, Rose estaba sentada en el borde. Sus labios se separaron violentamente para recobrar el aliento, y sin dirigir ni una palabra, Luisa se colocó de rodillas, y empezó a subir el vestido a Rose en busca de sus braguitas, para arrancárselas con los dientes, mientras no dejaba de besar sus largas piernas por el camino.
¡No! No puede ser – incrédula, al llegar a sus muslos y descubrir que no había nada que arrancar. Rose no llevaba ropa interior - ¿Lo tenías todo planeado? – intentando luchar contra el fuego que ardía en sus entrañas. Descubrir lo calculadora y manipuladora que era Rose, era de todo menos excitante. Todo estaba planeado, el melodrama de irse a llorar al baño, y que Luisa fuese a consolarla y acabasen teniendo sexo. No necesitó una respuesta, la intensa mirada de Rose, y el cómo mordía su labio inferior, lo sentenciaban. Luisa sólo era una víctima del juego de Rose, y no la importaba lo más mínimo.
Olvidándose de todo, se concentró en lo que mejor se le daba, y volvió a focalizar su atención a la entrepierna de Rose, al fin y al cabo, si Luisa tenía fama de algo, aparte de loca y alcohólica, era de no dejar nunca a medias a las mujeres.
Bueno, no os quejéis, que llevabais esperándolo desde el minuto 1 xDDD
