Octavia fue al día siguiente a ver el piso al que se habían mudado su hermano y su mejor amiga. No estaba mal, quizá algo pequeño, además la ropa por medio no ayudaba mucho, ¿en qué momento Bellamy hizo del salón su vestidor?

-Hola rubia. –beso a Clarke en la mejilla y se puso a inspeccionar el piso-. No está mal para vosotros dos, ¿no?

Clarke estaba un tanto absorta y no se estaba enterando de nada.

-¡Eh! Tierra llamando a Clarke, ¿hay alguien ahí?

-Ey perdona O, el lío de la mudanza me tiene en otro mundo. –Dicho esto se sentó en el sofá.

-Vamos Clarke, ¿qué persona no se alegraría de irse a vivir con su pareja a una ciudad donde va a comenzar la mejor etapa de su vida?

-No es eso… -aquello era realmente difícil teniendo en cuenta que su mejor amiga también era su cuñada-.

-Clarke, ¿por qué lo has hecho? ¿Por qué te has venido a vivir con Bellamy cuando parece que te estorba?

-No lo sé O, en serio, es lo que debía hacer, ¿no? Lo que todo el mundo en el pueblo esperaba, el rey y la reina del baile se van a vivir juntos, él estudiará Derecho y ella Medicina, son la pareja perfecta. –esto último era irónico, claramente.

-Venga rubia, no todo está perdido. Quizá sea sólo una mala racha, lleváis casi cuatro años juntos y puede que la chispa se haya apagado, sólo hace falta volver a encenderla… ¿no crees? –la morena le pasó un brazo por encima a la rubia notándola bastante agobiada.

-¿Y qué ocurre si esto no se pasa? ¿Si cada vez que avance el tiempo yo no puedo ni mirar a los ojos a tu hermano?

-Lo que pasará es que tendrás que hablar con él, de amor no se muere Clarke, y seguro que llegará un momento en el que todo se pase.

Clarke hundió su cara en sus manos y dejó de hablar. A los pocos minutos Bellamy apareció por la puerta cargado de bolsas de la compra.

-¡Ey princesa, ya tenemos para sobrevivir un mes! Pero mira quien es… mi hermana favorita. –besó en la mejilla a Octavia y cuando fue a hacer lo mismo con su novia se le cayeron todas las cosas al suelo.

-¡Bellamy ten cuidado por dios! ¡Lo vas a poner todo hecho un desastre! –Clarke se había levantado de un salto y había soltado todo esto sin pensar, ciertamente había levantado demasiado la voz.

Bellamy se quedó sin sacer qué decir y Octavia tampoco supo reaccionar. El timbre sonó a los pocos segundos y todos se sintieron salvados por la campana. Clarke, que ya estaba de pie, fue a abrir.

-Genial, otra vez los vecinos simpáticos. –soltó la rubia.

-Nosotros también nos alegramos de verte –comentó Lincoln mientras Lexa le lanzaba una mirada fulminadora. –Habíamos escuchados gritos y no sabíamos si estábamos bien.

-Pues está todo perfectamente. –sentenció la rubia, todo ello dándole un repaso con la mirada a una Lexa que iba extremadamente elegante, pensó que no le pegaba, pero tampoco le sentaba mal. Llevaba unos vaqueros claros, botines, una camisa demasiado transparente y una chaqueta. Iba a cerrar la puerta cuando Bellamy apareció por detrás.

-¡Hola! Soy Bellamy, nos acabamos de mudar, ¿sois los nuevos vecinos?

-Así es, parece que hay alguien aquí que sí quiere hablar con nosotros. –Lincoln volvió a soltar una frase que le costó otro codazo de Lexa. –Soy Lincoln, encantado. –le dio la mano.

-Y yo Lexa. –se acercó y le dio dos besos. –El otro día conocimos a… -se hizo la dudosa señalando a Clarke con el dedo, a la que obviamente aquello no lo hizo gracia.

-Oh! Ella es Clarke, mi novia. –dicho esto le dio un beso en la cabeza.

"¿Me acaba de dar un beso en la cabeza?, se preguntó Clarke.

"¿De verdad le acaba de dar un beso en la cabeza? Apasionante", pensó Lexa.

-Bueno, podéis pasar si queréis, acabo de hacer la compra, las cervezas estarán algo calientes, pero las meto en el congelador mientras charlamos, si queréis, claro.

-Qué va tío, muchas gracias, pero tenem- Lexa volvió a darle un codazo, seguramente le saldría un cardenal-.

-Claro que sí, así nos contáis qué os trae por aquí. –Lexa sonrió excesivamente, quizá demasiado, y cogió a Lincoln por el brazo obligándole a entrar y obligando a Clarke a apartarse, cuando pasó por su lado notó que olía exageradamente bien. -¿Qué perfumes usas?- le preguntó quedándose parada justo delante de ella, lo que hizo a la rubia ponerse nerviosa.

-No sé, uno que me regaló Bellamy. –contestó.

-Vaya, Bellamy, parece que tienes buen gusto. –la morena empezaba a arar el terreno.

-Bueno chicos, -dijo Bellamy- ella es mi hermana, Octavia, está de visita.

Tras las presentaciones pertinentes se pusieron a charlar. Aparte de lo que parecía incomodidad por parte de Clarke, todo marchaba bastante bien. Lincoln les contó que trabajaba en un bar donde era camarero y donde también tocaba la guitarra si había concierto. Eso le abrió un amplio abanico de temas de conversación con Octavia, que amaba la música e iba a empezar Magisterio de Música. Lexa iba a empezar segundo de Derecho, lo que también sirvió para darle tema de conversación con Bellamy, que justo ese año empezaría la carrera. Le comentó que estaba haciendo prácticas en un bufete durante el verano, de ahí la ropa algo elegante, aunque dejó claro que no era para nada su estilo de vestir. Clarke observaba el panorama sin meterse demasiado en ninguna conversación, todo lo que lograron conocer Lexa y Lincoln sobre ella fue porque o Bellamy u Octavia lo soltaban de vez en cuando. Eso no le hacía excesiva gracia, pero al menos se libraba de tener que contarlo ella. Además, los ojos verdes de la morena le estaban poniendo nerviosa, estaba hablando con Bellamy pero de vez en cuando desviaba la mirada hacia la rubia, haciendo que ésta le respondiera con sonrisas falsas. Definitivamente, esa Lexa era demasiado rara.

Las horas discurrieron y se habían tomado toda la cerveza. Bellamy se ofreció para ir a comprar algo más fuerte y los demás asintieron, a excepción de Clarke que había estado callada todo el rato. Lincoln y Octavia parecían haber congeniado bien y no paraban de hablar de música ni de sonreír excesivamente. A Lexa le hacía gracia la cara de tonto de su compañero de piso, pensaba recordársela de por vida. Cuando Bellamy fue a por más bebida a algún supermercado que estuviera abierto, la morena aprovechó para acercarse a Clarke.

-¿Te ha comido la lengua el gato? –Clarke miró hacia arriba, estaba sentada sola en el sofá de una plaza y Lexa se había sentado en el reposabrazos, desde donde le hablaba. Esa perspectiva de la morena la hacía aún más guapa por lo que no supo reaccionar y no abrió la boca. Lexa rió. -¿Estás bien? –preguntó mientras se reía-.

-Esto… sí, claro. Bueno quiero decir que no, que no me ha comida la lengua nadie, bueno nadie nadie no, alguien, esto Bellamy bueno y más gente –definitivamente se había trabado demasiado y eso hizo que Lexa estallara en carcajadas-. "Pero bueno, ¿a esta tía que le pasa?". –hizo el ademán de levantarse del sofá, pero Lexa la agarró del brazo y la volvió a sentar no sin antes pedirle perdón por aquellas risas. –No me toques. –de nuevo había aparecido la Clarke más borde-.

-Ey, tranquilízate vecinita, que conozco tu secreto, no deberías tratarme así si quieres que no suelte nada. –Lexa levantó una ceja y le sonrió.

"¿De qué coño habla la loca ésta? ¿Y por qué es tan jodidamente guapa?"

-¿Secreto? ¿Qué secreto?

-Venga Clarke, no te hagas la tonta. –se acercó a su oído para que Octavia y Lincoln no la escucharan, lo que hizo que la rubia se pusiera un tanto nerviosa-.

-Se te debe de estar yendo la cabeza, sólo digo eso. –se apartó un poco de su contacto, mejor así-.

-Hablo de la aplicación en la que estás. –alzó las cejas a modo de pregunta-.

-Tengo como 30 aplicaciones en mi móvil, la gente suele tenerlas. ¿De qué hablas? ¿Facebook? ¿Twitter? ¿Me has espiado por Instagram y has visto que no comparto fotos de gatos?

-No, te hablo de la aplicación para ligar entre chicas. –Lexa le sonrió, pero al ver la cara de duda de Clarke entendió que a lo mejor el perfil de la rubia no era absolutamente verdadero-.

La morena sacó su móvil y le enseñó el supuesto perfil que tenía en aquella aplicación. Cuando Clarke comenzó a leer todo lo que ponía (su edad, de dónde era, que iba a empezar a estudiar Medina en la universidad…) entró en cólera justo en el mismo momento en el que Bellamy abría la puerta.

-PERO QUÉ COJO… -Lexa se levantó a la misma vez que ella y la interrumpió en el momento exacto antes de que dijera algo demasiado fuerte, sería mejor no compartir con todos ese secreto, o esa mentira, quién sabe, por lo que antes de que Clarke acabara la frase gritó más todavía.

-¡FIESTA! ¡JODER BELLAMY MENOS MAL QUE HAS LLEGADO PORQUE ESTOS DOS ESTÁN DEMASIADOS ENSIMISMADOS EL UNO CON EL OTROS! –Lincoln le miró desafiante y Octavia se puso colorada-.

-Oye princesa, ¿estás bien? –preguntó Bellamy dirigiéndose hacia la rubia que se había quedado de pie, con su brazo sujetado por el de Lexa y a punto de pegarle a alguien-.

Lexa la miró y le hizo un gestro tranquilizador.

-Sí, claro, Bell, vamos a ver ese alcohol que has traído. –se soltó del agarre de Lexa y se fue hacia la puerta para ayudar a su novio-.

La cocina y el salón estaban en la misma habitación, Lexa podía ver lo seria que se había quedado Clarke al tiempo que observó cómo Bellamy se le acercaba para darle un beso y la rubia giró la cara para que se lo diera en la mejilla y no en la boca. Clarke sería muy guapa pero también bastante extraña.

-¡¿Lexa?! –Lincoln la sacó de sus pensamientos-.

-Dime.

-Joder, Lexa, estás en otro mundo. Octavia te había preguntado que si nos habías escuchado tocar alguna vez.

-Ah, sí. No son para tanto. –Lexa le guiñó un ojo a Octavia se rió, lo que provocó que Octavia también se riera y que Lincoln las mirara a las dos algo serio. –Venga, guapo, no te enfades, dame un besito. –Lexa se abalanzó sobre Lincoln que intentaba apartarla. –Realmente son buenos, Octavia, y Lincoln es el que mejor toca, y la guitarra también. –Octavia volvió a reír, Lexa le caía bien, y ver a Lincoln molesto le había resultado lo más cuqui del mundo.

-Bueno, esto tiene fácil solución, la próxima vez que toquéis podemos ir a veros y así decido por mí misma. –Octavia sonrió y Lincoln se quedó mirándola tanto tiempo que tardó un rato en responder.

-Oh, sí, claro. Podéis venir los tres cuando queráis. –contestó.

-¿Dónde podemos ir los tres? –Bellamy preguntó, venía junto a Clarke de la cocina con varias copas llenas, las dejaron en la mesa y se sentaron.

-A ver a tocar, la guitarra, a Lincoln y su grupo. –aquella aclaración había vuelto loco a Lincoln.

-Claro que sí, eso está hecho. ¿Tú que dices Clarke?

-Sí, claro. –la rubia esbozó una sonrisa como pudo, algo que paso inadvertido para Lexa que se dio cuenta de que hablarle sobre la aplicación no había sido buena idea.

La noche pasó rápido y bastante bien. Estuvieron hablando y de vez en cuando Bellamy intentaba ser cariñoso con Clarke a lo que ésta respondía con bastante reticencia. Lexa se preguntó qué estaba pasando allí y por qué la rubia no estaba a gusto con su novio. Pensó que quizá el tema de la aplicación la hacía estar rara así que se propuso aclararlo en cuanto pudiera. Octavia se fue para su piso, no sin antes quedarse con el número de Lincoln y Bellamy estaba en la puerta despidiendo a Lexa.

-¡Ah, Clarke, se me olvidaba! –metió su cabeza por la puerta del piso de los novios y se dirigió a la rubia-. Ven un momento y te presto el libro de medicina forense que te he dicho que tenía y que a lo mejor te interesaba.

-¿El libro de qu?... ¡ah bien perfecto! El libro sí, el que está tan interesante, el de medina forense que habla de medicina… forense. –Clarke se había dado cuenta de que Lexa quizá quería explicarle lo de esa maldita aplicación, aunque lo de seguir el rollo y esas cosas no se le daba demasiado bien. –Vengo en un minuto, Bell.

-Claro princesa. Buenas noches Lexa, saluda a Lincoln de mi parte y dile que tenemos que quedar para ese partido.

-Adiós Bellamy. –Lexa sonrió y Clarke de nuevo se quedó mirándola. "Vale, Clarke, piensa con la cabeza".

Entraron al piso de Lexa, Lincoln estaba en la ducha. Clarke se quedó de pie junto a la puerta y la morena se sentó en el sofá.

-Vamos, siéntate, no muerdo. –de nuevo la sonrisa. "Deja de sonreír por dios", pensó Clarke. La rubia se acercó y se sentó junto a ella. –Perdón por lo de antes, está claro que no tienes ni idea de lo de esa aplicación y yo quizá me haya excedido.

-¿Quién cojones lo habrá puesto? ¿En qué momento me metería yo en una red social para lesbianas?

-Bueno, no es como si fuera el infierno, no siempre al menos.

-Ya, lo siento, no quería decir eso. Es solo que no puedo imaginar quién me haría eso y con qué intenciones.

-Bueno, supongo que puedes borrarla, aunque tendrás que conseguir la contraseña y esas cosas. Ahí sí que no puedo ayudarte.

-Sé a quien llamar. Perdón por las formas y eso. –Clarke se levantó para irse y Lexa la acompañó hasta la puerta-. ¿Me dejas verla otra vez, por favor?

Lexa sacó el móvil del bolsillo y le enseñó el perfil. Tenía 435 corazones y comentarios abiertos en los que ponían a Clarke por las nubes. La rubia se leyó a detenerlos y sonrió.

-No es tan malo, ¿verdad?

Clarke quitó de inmediato la sonrisa de su cara y le devolvió el móvil a Lexa.

-¿Y se puede saber cómo me has encontrado?

-Fácil, me metí. Yo también tengo un perfil, con bastantes más corazones, por cierto, aunque tú los has conseguido en un día, debe de ser un récord. Aunque tampoco me extraña. –la morena miró a los ojos a Clarke que le devolvió la mirada, pasaron pocos segundos aunque finalmente la rubia tuvo que retirarla porque le estaba poniendo nerviosa.

-Pues parece que 435 personas se van a sentir algo decepcionadas cuando no les conteste.

-434.

-¿Cómo?

-Que serán 434, yo también te puse un corazón, pero sabiendo lo que hay no puedo sentirme decepcionada. O quizá sí, más que ninguna de ellas, ya que yo encima te he visto en persona.

Clarke se quedó en blanco, "¿está diciendo que le gusto o todo lo contrario?"

-Esto… bueno me tengo que ir. Perdón de nuevo, ya nos veremos y eso.

-Claro, buenas noches Clarke.

Clarke caminó hasta su piso, se esperó un rato antes de abrir la puerta y miró hacia el piso de Lincoln y Lexa que justo en ese momento había cerrado la puerta. "Hasta la voz la tiene bonita. Concéntrate Clarke, por favor". Entró en su casa y emitió un gran suspiro.