Hola! No penséis que os he abandonado, es que el hype roisa está un poco bajo debido a cómo nos tratan en la serie. Vale que el 3x03 nos dejó sus momentazos pero coherentemente y argumentalmente es una decepción continua. Pero bueno, mi fic no tiene naaaaada que ver, así que espero que sigáis leyendome. Gracias kafg, Lau! y dos nuevas lectoras, chocolatecake01 y Helen (quien me debe un vídeo, y espero que dejes review aquí ahora que vas al día jeje)
Espero que os guste! Pero lo mejor viene en el próximo, éste es mera transición para ir situando las cosas.
CAPÍTULO 13
-TRES SEMANAS ANTES DE LA BODA-
Luisa normalmente no es que socializase demasiado, odiaba ver lo feliz que era en gandul de su hermano cada día con una rubia y oír a su padre planear a los mil lugares distintos a los que planeaba llevar a Rose de luna de miel. Hablando de Rose, hacía ya cuatro días que ni se veían, la morena tenía un par de mensajes de la pelirroja, pero no pensaba contestarle. Habían dormido juntas después de tener sexo y no había sido capaz de contarle que se casaba en tres semanas, no sabía que estaba más si celosa o enfadada.
Así que Luisa intentó seguir su vida normal con su novia, entre consulta y consulta tenían sexo desenfrenado y todo iba de maravilla. De maravilla hasta que su padre le obligó a ir a comprarse su vestido de madrina. Hasta que su padre la sugirió elegir las alianzas de la boda, hasta que su padre le pidió amablemente que se encargase de organizar la despedida de soltera ¡de Rose!
Resultaba que la pobre no tenía muchas amigas en la ciudad, normal, pensaba Luisa, seguro se las folló a todas y luego las dio calabazas. Pero bueno eso casi no era lo peor, porque antes tenía que aguantar la fiesta de pedida. Una estúpida celebración dónde delante de todos los invitados su padre pediría matrimonio a Rose ¿qué necesidad había? Ninguna. Ya todo el mundo sabía que se casaban, era el acontecimiento del mes, no, no, ¡del año!
-¿Luisa, estás ahí? – pasando por delante de sus narices una mano que la sacó de sus pensamientos.
-¡Sí, sí, perdón Ali! – volviendo de los mundos de yupi - ¿Dónde me había quedado?
-Estabas contándome lo insoportable que es tu madrastra. Y que Emilio te pidió organizar su despedida de soltera.
-Exacto, ¿lo ves normal? No sólo tengo que aguantar que se vuelva a casar con una mujer a la que le dobla la edad, o ser su madrina de boda, sino que tengo que fingir ser su amiga.
-Ya… - apuntando notas en su cuaderno, lo cual Luisa no acababa de entender, si no había dicho nada raro, era la verdad – Por tanto, esto está recordándote a tus anteriores madrastras ¿no? Háblame de ellas.
Luisa se bloqueó por un segundo, no tenía nada que decir de sus anteriores madrastras. Cada cuál era más insoportable, empezando por Elena la madre de Raf. Pero no tenía nada que ver, el problema de Rose era… ¡que estaba muy buena! Y era más lesbiana que ella, si cabía.
-No, bueno, no es comparable… Mi padre nunca me pidió que fuese amiga de mis madrastras. La primera, yo apenas era una niña y la odiaba porque estaba reemplazando a mi madre. La segunda me pilló en la adolescencia, y me pasaba el día borracha, al igual que con la tercera que apenas conocí porque estaba en la universidad. La cuarta… ¡ah sí! Estaba desintoxicándome, una de tantas veces que lo intenté, y la quinta… No sé exactamente donde estaba, pero ni fui a la boda, se me olvidó.
La cara de Alison era un poema. Para ser su novia, se daba cuenta que no sabía nada de su vida… y era demasiado deprimente, obviamente ¿cómo iba a considerar madrastra a Rose, quien era años más jóvenes que Luisa, después de todo el historial que tenían? No, simplemente era la nueva distracción de su padre, el cuál era un caprichoso. Era normal que Luisa no quisiera involucrarse, era lógico que no tenía futuro ese matrimonio, y que en unos meses estarían hablando del siguiente.
-¿Sabes qué? – apartando su cuaderno de notas y acercándose a la morena por detrás – Ya hemos acabado la sesión por hoy – dejando caer levemente sus manos sobre los hombros de Luisa y masajeándoles lentamente, mientras la rubia acercaba sus labios al cuello ardiente de Luisa - ¿Qué te parece si jugamos a un juego? – susurrando.
-Me encantaría – contentando con apenas un hilito de voz, mientras cerraba los ojos y en su mente aparecía su diosa pelirroja en todo su esplendor.
-DOS SEMANAS ANTES DE LA BODA-
Después de una semana con unas temperaturas demasiado altas incluso para Miami, la fiesta de pedida sería al anochecer a la luz de la luna, pero eso no evitaba que los invitados se muriesen de calor. Y ya era tarde para entrar dentro al hotel, todo estaba organizado y preparado en el jardín.
Luisa se moría de sed, como todo el mundo, sólo que ella no podía refrescar su garganta con un cóctel, como las personas normales, y tenía que conformarse con su agua con gas, con hielo, mucho hielo.
Sentada lo más alejada del mundo posible, Luisa contemplaba la escena más horrible que había visto jamás. Rose bailaba con Roman Zazo, el mejor amigo del hermano de Luisa, mientras que al lado Alison bailaba con su padre. Luisa sólo quería ir al lavabo, tanto beber agua le había afectado, pero no podía moverse de allí, de un segundo a otro sería el momento crucial de la noche. Exhausta, Luisa cerró los ojos intentando evadirse, mientras el calor hacía de las suyas y una gota de sudor se le resbalaba por la frente, acabando en su canalillo.
-Hola – sonó una voz angelical en su cabeza.
-Hola – contestó Luisa, relamiéndose los labios, aun manteniendo los ojos cerrados.
-Lu – ruborizándose un poco ante su gesto provocador – Tu padre requiere tu presencia en el centro de la fiesta.
-¿Eh? – abriendo los ojos de repente, al parecer era real no un sueño, y en frente tenía a una descomunal pelirroja, la cual brillaba más que ninguna esa noche, con un escueto vestido dorado que resaltaba sus ojos azules, y su pelo cobrizo.
-Digo que… - volviendo a repetir lo mismo, y notando a Luisa un poco fuera de órbita - ¡Luisa! ¿No habrás bebido no? – quitándole la copa de sus resbaladizas manos para comprobar que no contenía alcohol su vaso de agua con gas, y hielos.
-No, para tu información, ¡NO HE BEBIDO! – cogiendo su vaso de vuelta, y levantándose – Pero si quisiera hacerlo, no es de tu incumbencia – dando la espalda a Rose, y dirigiéndose hacia su padre, y Alison que estaba de pie a su lado, y ambos la miraban con una sonrisa de boca a boca al verla acercarse en su dirección.
Rose sin embargo, intento hacer caso omiso a Luisa, y centrarse en su trabajo. Esta noche era sin duda la más importante de su carrera, si todo iba bien en una semana tras su boda empezaría el verdadero juego. Y Luisa no estaba dentro de los planes.
¿Crisis en el paraíso? No por mucho tiempo! ;)
