Huola! :D (No, no lo escribí mal.)
La temática de hoy no es precisamente la que yo elegiría, pero la consigna es la consigna. Me pregunto quién habrá tenido la idea… Cofcofdragovikingcofcof.
Como sea, me esmeré mucho en sacar el mejor partido posible de lo que tocaba hoy. Espero que les llegue.
Disclaimer: Los personajes y demás cosas relacionadas con Httyd no me pertenecen, son propiedad intelectual de C. Cowell y Dreamworks.
.oOIOo.
Reto del día 9: One-shot donde un personaje muera
"Llevado al limite"
Los ojos entristecidos de todos estaban fijos en la tumba recién tapada. Algunos más conmocionados que otros, pero ninguno terminaba de comprender lo que había ocurrido. Uno a uno se fueron retirando hasta que solo quedó una persona parada frente a la lápida.
"-Gustav, ¡Nooo…!"
Ese grito desesperado no dejaba de repetirse en la mente de Hiccup, seguido irremediablemente por un estruendo que le sobrecogía el corazón.
Respiró profundamente desviando sus ojos hacia el cielo nublado, pero no pudo evitar devolverlos a la tierra recientemente removida.
-"¿Por qué lo hiciste?"- Pensó casi en un murmullo sintiéndose casi sin fuerzas.
Permaneció de pie en silencio hasta que sintió como lo mojaban un par de gotas de lluvia. Qué cliché… Eso sintió con amargura recordando lo ocurrido.
Nadie lo esperaba. Fue tan sorpresivo…
Gustav asistía con ellos a la misma escuela, y a pesar de que era dos años menor, siempre andaba con ellos. Nunca se había llevado realmente bien con sus compañeros, pero jamás se había mostrado afectado por aquello; por el contrario, parecía orgulloso de ser más maduro y genial que ellos como para codearse con Hiccup y sus amigos.
-¡¿Por qué no borras esa torpe sonrisa de tu rostro?!- Dijo Dagur tomándolo de la remera para estamparlo de espaldas contra los casilleros.
-Bueno… No lo sé…- Le respondió con una exagerada calma.- Quizás porque tengo enfrente tu cara que no me genera más que ganas de reír.- Sugirió con fingida inocencia haciendo que muchos rieran por lo bajo y enfureciendo al pelirrojo que se preparó para golpearlo.
-¡Alto Dagur!- Lo detuvo Hiccup llegando junto a ellos.- ¿Te crees muy malo golpeando a niños más pequeños? Pues la verdad das lastima.
-Para nada genial.- Agregó Astrid cruzada de brazos a un par de pasos.
-¿Temes que tu mascota se rompa, Hiccup?- Se burló dejándolo para voltearse a los recién llegados.
-Más feo de lo que ya es no puede ponerse.- Rio Snotlout.- Lo que tememos es cómo quedará tu reputación si te sigues exponiendo a su lengua afilada. ¡Ese niño es más inteligente que tú! Oh, aguarda, ¡Hasta ellos son más inteligentes que tú!- concluyó señalando a los gemelos.
-Seee…- Asintieron para Ruff luego agregar:- Y nosotros somos muy tontos.
El pelirrojo miró con sorna al grupo de chicos un año mayores que él.- De acuerdo hermano.- Dijo dirigiéndose al castaño.- Pero más patético eres tú en la pista de atletismo.- Agregó mordazmente antes de retirarse con un "Uhhh" provocativo de fondo.
-¿Todo bien, Gustav?- Preguntó sin hacer caso, haciendo que los desilusionados espectadores comenzaran a dispersarse.
-Claro que sí.- Y poniendo las manos alrededor de su boca para ampliar el sonido continuó.- Tan solo no soporta que uno de segundo sea más genial que uno de tercero.
-Debes tener cuidado. Algún día terminarás golpeado.
-Descuida, eso ya ha ocurrido.- gesticuló restándole importancia.- Pega fuerte pero no tanto como su aliento.
-Igual debería medir un poco lo que dices.- Insistió Fishlegs.
-Es cierto. Yo que tú intentaría tener un perfil un poco menos alto cerca de Dagur.- Recomendó Astrid.
-Es muy tierno que te preocupes por mí cariño, pero no te alteres.- Contestó de manera galante.
-Yagj. Primero Snotlout y ahora este.- Se quejó con desagrado.
-No se alteren.-Intervino Tuffnut colocándose junto a Gustav.- Sacar de quicio a la gente es un don. No deben reprimirlo.- Aleccionó como si de un erudito se tratara.
-Como sea.- Lo interrumpió Hiccup.- Gustav: no busques problemas con Dagur, deja en paz a Astrid y por sobre todo no le hagas caso a los gemelos, a ninguno.- Resumió como conclusión.- Iremos a almorzar afuera. ¿Quieres venir?
-Por supuesto, no los privaría de mi presencia.- Respondió poniendo se en marcha hacia la explanada del enorme patio donde había mesas repartidas. -Oh, y no temas, Snotlout. Dejaré de parecer tan feo cuando te mires en un espejo.- Agregó haciendo reír a todos menos al aludido.
El padre del pequeño pelinegro era policía. Uno de los mejores oficiales y gran amigo del padre de Hiccup, quien era el jefe del departamento de Berk. Por lo que lo conocía desde hacía años y lo había invitado a pasar tiempo con él y sus amigos al ver que siempre andaba vagando solo.
Era un niño independiente que no necesitaba permiso de nadie para hacer lo que quisiera, pero a pesar de su carácter sarcástico y creído, era un buen chico tratando de hacer las cosas bien.
Su vida había sido difícil. Había perdido a su mamá a los cinco años y más de una vez había visto a su papá herido a causa de su trabajo, por lo cual había creado una personalidad relajada para cubrir lo rápido que debió madurar y lo cínico que en verdad era. A diferencia de Hiccup, quien en las mismas circunstancias había sido capaz de enfrentar sus problemas y vencerlos con dedicación, paciencia y finalmente, con la ayuda de sus amigos.
Desde pequeño había soñado con formar parte del equipo de football americano, pero todos los años lo rechazaban por su tamaño. Lo cual no hacía más que desilusionarlo y mellar su confianza; por no decir darle excusas a Dagur para molestarlo más. Él si formaba parte del equipo, al igual que Tuff y el capitán Snotlout.
El pelirrojo molestaba a casi todo el mundo, pero al ver que sus amenazas y bromas no funcionaban con Gustav, se había ensañado más con él. Snotlout era un patán y portador de un ego enorme, pero incluso él desaprobaba las acciones del desquiciado; y siendo su capitán podía ponerlo en su lugar con relativa facilidad gracias a su carácter fuerte. Esto llevó a que el pequeño pelinegro lo respetara y lo imitara en secreto, aunque no lo admitiera ante nadie.
-¿Qué tal la práctica, mi lady?- Saludo Hiccup encontrando a su mejor amiga luego de la escuela.
-Bien. Mi equipo ganó.
-Qué novedad…- Sonrió rodando los ojos.
-¿Qué tal la tuya?
-Bien. Pero el mío perdió por cinco puntos…
-Tal parece que el señor capitán tendrá que entrenar extra.- Rio la rubia
-Tal parece que la señora capitana está en busca de un desafío.- Retó haciéndose el malo.
-Sábado. En el parque. Dos, treinta. No llegues tarde.- Confirmó feliz por la oportunidad de aplastarlo en un encuentro amistoso.
-Uno a uno. Por mí genial.- Aceptó Hiccup antes de que fueran a encontrarse con los demás.
Ambos eran capitanes de los dos equipos de basketball y siempre se encontraban luego de las prácticas para dirigirse juntos a las otras canchas donde los esperaban sus amigos.
-¡En dos semanas será el gran juego!- Exclamó Tuff.
-Y no sabrán que los golpeó.- Aseguró Snotlout.
-¿El juego contra Outcast?
-Exactamente, mi querida Astrid. El encuentro con nuestros grandes rivales.- Confirmó el gemelo de manera dramática.
-Genial ¿Nos conseguirán boletos?- Preguntó Hiccup con esperanza de que su primo tuviera alguno de sobra.
-De acuerdo…- Contestó con desgano.-El entrenador me dará tres. Uno se lo daré a Gustav y los otros se los pueden quedar. Este tonto se encargará de conseguirle a Fishface y a su hermana.
-Hey, hablando de tu hermana, ¿No debería estar aquí?- Inquirió Astrid.
-Su práctica de atletismo se extendió, dijo que la esperáramos.- Explicó encogiéndose de hombros.
-No esperen más porque aquí llego.- Exclamó la gemela corriendo hacia ellos.
Estando ya todos juntos, con excepción de Fishlegs que estaba en el club de ornitología y biología, comenzaron a caminar fuera de la escuela para dirigirse a la casa de Hiccup.
-Buenos días hijo, hola chicos.- Saludó Stoick cuando entraron.
-Hola.- Le respondieron a coro.
-¿Es cierto que los Cazadores vendrán a Berk el próximo mes?- Le preguntó a su sobrino.
-Así es. El mejor equipo de la Liga de Football del Archipiélago vendrá a jugar aquí.
-Genial. Asegúrate de conseguirme un autógrafo de tu amigo el capitán.
-De acuerdo tío.- Respondió antes de seguir a los demás al jardín.
.oOIOo.
La lluvia caía perezosamente mojando de manera lenta la tierra y a él mismo. De repente dejó de sentir el toque húmedo de las gotas. Giró la cabeza para encontrarse que Astrid se había acercado a él con un paraguas.
-No lo comprendo.- Confesó devolviendo la mirada hacia el frente.
-Ninguno lo hace, Hiccup. Créeme.- Le respondió con voz decaída.
Había llegado el día en que Los Cazadores jugarían contra los Breserkers, y Snotlout había movido algunos hilos para conseguir boletos para todos, incluyendo a Gustav. Todos se encontraban emocionados celebrando cada anotación del equipo y antes de darse cuenta el encuentro había concluido con su equipo favorito como vencedores.
-¿Qué hacemos aquí?- Preguntó Gustav al ver que no se movían de la entrada del estadio a pesar de que todos se habían ido.
-Quedé de verme con un amigo.- Le respondió Snotlout distraídamente.
-De acuerdo…- Comento ante la falta de aclaración.
-¡Jorgenson!- Saludó alguien acercándose a ellos.
-No puedo creerlo.- Exclamó el más joven casi sin aliento.- Es Eret.
-El mismo.- Se presentó el fornido capitán del equipo que ganara momentos antes.
-Tiempo que no nos vemos, cazador.- Lo saludó Snotlout.
-Lo mismo digo. Hola chicos.- Agitó la mano hacia los demás.- A ti no te conozco.- Agregó tendiéndole la mano a Gustav.
-So… Soy Gustav Larson.- Se presentó tratando que su voz no temblara por la emoción.
-Un placer. ¿Tú juegas?
-No me admitieron en el equipo este año, pero el próximo de seguro.
-Entrena con migo los fines de semana.- Agregó Snotlout.- Detesto admitirlo, pero el renacuajo ha hecho algunos progresos.
-¿Progreso?- Exclamó una voz burlona.- Este perdedor nunca hará los progresos necesarios para entrar al equipo.- Dijo Dagur acercándose.
-Eso no es muy buena onda de tu parte, amigo.- Respondió Eret algo molesto.
-Pero tan solo míralo. Es tan pequeño que nunca podrá formar parte de ningún equipo-
-¿Y eso quien lo dice?- Reclamó poniéndose en puntas de pie para encarar a su agresor.
-Todo el mundo.- Contraatacó mirándolo hacia abajo antes de empujarlo y dejarlo tendido en el suelo.- Ni siquiera puedes permanecer parado ante un simple toque. Qué pena verte humillado ante tu héroe…- Arremetió con entristecida voz infantil provocando que Gustav debiera reprimir un sollozo.
-Ya es suficiente.- Dijo Eret apartándolo del niño.
-Tienes razón. ¿Para qué seguir perdiendo mi tiempo con este perdedor? Mira, incluso está llorando.- Señaló.
-¡Basta! ¡Vete de aquí!
-Como ordene gran capitán de los cazadores.- Contestó con fingido respeto.- ¡Los Berserkers mandan!- Gritó con locura mientras se retiraba.
Antes de que el capitán pudiera preguntarla a Gustav si estaba bien, se levantó y comenzó a correr.
-¡Gustav!- Exclamó Hiccup preocupado, comenzando a correr tras de él viendo que no miraba por donde iba.
-Díganle al chico que lamento mucho lo ocurrido.- Pidió Eret entristecido.
-Lo haremos.- Prometió Astrid conteniendo su enojo.
Hiccup lo persiguió un largo camino, pero finalmente lo perdió cerca de su casa. Se frenó a reobrar el aliento y luego sacó su celular para llamar a la casa del chico.
-Hola.- Lo atendió su papá.
-Buenas noches, Soy Hiccup. ¿Gustav llegó a casa?
-Sí. Entró apresuradamente y corrió a encerrarse en su cuarto. ¿Puedes decirme que ocurrió?- Preguntó de manera preocupada con la esperanza de que le pudiera decir la razón de su comportamiento.
-Luego del juego nos encontramos con un chico de la escuela que lo molestó y él se fue corriendo. Le perdí el rastro cerca de su casa y quería asegurarme de que hubiera llegado.
-Gracias por ocuparte de mi hijo, Hiccup. Lo aprecio mucho.
-Si ocurre algo avíseme. Creo que de momento debe estar solo un rato.
-Pienso lo mismo. Le diré que te llame luego.
-De acuerdo. Gracias.
Luego de cortar llamó a Astrid para contarle lo ocurrido y quedaron de verse en un var con el resto del grupo.
Al día siguiente, que era sábado, Hiccup llamó a Gustav para invitarlo al parque con los demás y asegurarse de que se encontrara bien.
-Descuida.- Le dijo con calma.- Se necesita más que eso para derrotar a Gustav Larson.
-Me alegro de oír eso. Oye, con los chicos iremos al parque ¿vienes?
-Gracias, pero hoy tendrán que sobrevivir sin mí. Papá estará afuera todo el día y tendré la casa para mí solo.- Festejó.- Y acabo de comprarme un nuevo video juego que está ge-nial.
-De acuerdo, en ese caso nos veremos el lunes.
-Intenten no sufrir mucho hasta entonces.- Saludó antes de cortar.
El domingo por la noche estaba en el comedor terminando su tares cuando escuchó llegar a su papá llegar con compañía.
-… Y no sé dónde pueda estar.
-Seguro la habrás dejado en la jefatura.
-Eso espero… Pero estoy seguro de que la tenía al salir.
-Hola papá, hola señor Larson.- Saludó al verlos entrar en el comedor. ¿Ocurre algo?
-Me falta algo de mi bolso y temo que me lo hayan robado.- Explicó el padre de Gustav.
-Pues espero que lo encuentre.
-Gracias Hiccup. Y gracias por haberte ocupado de Gustav, hoy lo noté mejor.
-Qué buena noticia.
-Te dejaremos seguir trabajando, tengo cosas que atender con tu padre.
Durante el lunes las cosas transcurrieron calmadamente, hasta que Dagur comenzó a molestar a Gustav cerca de la hora del almuerzo. Lo insultó con todas las cosas conocidas pero él no respondía nada. El grupo llegó justo a tiempo para ver como Gustav únicamente le decía con voz peligrosa:- Déjame en paz.- Y luego se marchaba sin prestarle un ápice de atención.
-Bien… Quizás este empezando a poner en práctica tu consejo, Astrid.- Comentó Hiccup tratando de entender.
Se reunieron con él y dejaron de sentirse preocupados al ver como se comportaba con su habitual forma de ser sarcástica y algo engreída.
Los dos días siguientes Hiccup faltó por estar enfermo, pero Astrid le contó que la escena se había repetido el martes y el miércoles Gustav había faltado. Entre los dos acordaron que sería bueno hablar con él e intentar averiguar si ocurría algo, cosa que harían luego de clases.
Su plan se vio frustrado cuando el pelinegro no llegó a la escuela ese día. Tácitamente lo reprogramaron para el día siguiente y dejaron el tema de lado para dedicarse a prestar atención en clases.
-Buenos días hermano.- Saludó Dagur acercándose al grupo que hablaba en medio del pasillo.- ¿Qué pasa con tu pequeña sombra, capitán? ¿No ha venido tampoco hoy?- Preguntó con aniñada voz burlona.
-Déjalo en paz.- Gruñó Snotlout por lo bajo.
- Lo del fin de semana fue excederse.- Agregó Tuffnut.
-Y mira que lo decimos nosotros.- Respaldó Ruffnut.
-No me digan que sigue llorando encerrado en su cuarto.- Rio- ¿Dónde está?
-Aquí estoy.-Respondió a su espalda.
-Gustav.- Dijo Hiccup preocupado por verlo con ojeras y llegando tan tarde.
Estaba parado con la cabeza algo inclinada y la mochila en la mano, sin su habitual chispa traviesa en los ojos.
-Wow ¿Qué te ocurrió? Te ves terrible.- Comentó Dagur con una ceja levantada.
-Deja de molestarme.- Demandó con una aparente calma de manera seria.
El increpado rio mirando de lado a su amigo Savage.- ¿Por qué?
-Tan solo hazlo.- Respondió aferrando con fuerza su mochila.
-¿O qué?
Gustav metió la mano dentro de ella y Dagur como única respuesta obtuvo un chasquido inconfundible que provocó que todos los presentes en el bullicioso corredor se congelaran y voltearan a mirar. Algunos más astutos intentaron buscar con qué cubrirse, pero Dagur solo pudo abrir los ojos de manera desorbitada al ver que era apuntado con una pistola.
Automáticamente las cosas encajaron en la cabeza de Hiccup. Lo que había desaparecido del bolso del oficial Larson era su pistola, y Gustav la había tomado.
-¿Qué estás haciendo?- Preguntó Astrid en voz baja para no provocarlo.
-Sí ¿Qué estás haciendo?- Repitió Dagur preocupado.
-Gustav.-Llamó Hiccup levantando las manos frente a él y poniéndose lentamente entre Gustav y Dagur.
-Apartate.- Pidió sin emoción de ningún tipo.
-Gustav, no lo hagas.- Le pidió a su vez avanzando lentamente.
-Y por qué debería, Hiccup. Él nunca lo hizo.
-Ya lo sé. Dagur nunca se detuvo, y no hizo lo correcto, pero tú eres mejor que él. No caigas por debajo de su nivel.
Dejó caer los hombros y apartó la punta del cañón para dejar de apuntar a Hiccup.
-Tan solo apártate.
-No puedo. No puedo permitir que te hagas esto.- Explicó manteniendo a raya su preocupación.- Ahora parece la solución, pero no lo es. Si aprietas ese gatillo arruinaras el resto de tu vida.
Se hizo un silencio sepulcral durante unos segundos en que parecía haberse detenido el mundo hasta que Gustav suspiró.
-Lo lamento Hiccup.- Dijo dando un paso al costado y reapuntando.
-¡Gustav! ¡Nooo…!- Exclamó Hiccup corriendo para tratar de detenerlo, pero el estruendo del disparo se hizo escuchar antes de que pudiera moverse de su lugar.
Algunos gritaron se susto y luego todos miraron estupefactos la escena.
Dagur abrió la boca como acto reflejo al tiempo que su corazón se detenía, únicamente mirando de manera impotente. Era su culpa y lo sabía, pero nunca creyó que causaría aquello. Parpadeó una vez y cayó de espalda contra los casilleros respirando pesadamente.
"-Es mi culpa."- Pensó sin aliento con los ojos fijos en el charco de sangre al costado del cuerpo de Gustav tendido en el piso.
-Gustav.- Lo llamó Hiccup arrodillándose junto a él para tratar de hacer algo. Pero se enderezó sentándose sobre sus talones al darse cuenta que no había nada para hacer. Ya estaba muerto…
Estiró la mano para cerrarle los ojos y luego dejó caer su cabeza sintiendo como Astrid se acercaba.
El resto del grupo se miraba mutuamente y a la escena delante de ellos sin poder comprender que eso verdaderamente había pasado frente a sus ojos. Los gemelos sentían ganas de vomitar. Siempre bromeaban con matarse mutuamente y lo genial de las heridas, pero nunca se les habría pasado por la cabeza que efectivamente verían a alguien morir. Fishlegs lloraba al borde de un ataque de asma y Snotlout , con lagrimas en los ojos, sintió como su corazón se partía, porque a pasar de todo sentía un gran cariño por el chico. Astrid fue quien más entera se mantuvo dentro de su shock y se acercó a Hiccup mientras veía como llegaban profesores y alguien llamaba a la policía y una ambulancia.
-Hiccup.- Murmuró acuclillándose a su lado para ponerle una mano en el hombro.- Ven levántate.- Le dijo ayudándolo a mantener el equilibrio.
Él se dejó conducir lejos del lugar donde yacía Gustav y luego la abrazó dejando salir sus lágrimas al igual que ella.
.oOIOo.
-¿Cómo no lo vi?... Si tan solo lo hubiera notado…- Pero las palabras murieron en su boca.
-No te culpes.- Dijo Astrid con tacto pero una gran firmeza.- Nadie lo vio porque él no nos lo dejó.- Agregó con tristeza.
El castaño guardó silencio sabiendo que era cierto. Deseaba haber hecho algo, pero ya había hecho todo lo que había podido para ayudarlo durante muchos años. Al final la decisión había sido de Gustav, y por más que quisiera haber sido capaz de cambiar su opinión, hay decisiones que solamente uno puede o no tomar. Tal como le correspondía a él culparse por la muerte de Gustav o aceptar que había hecho todo lo posible desde su posición.
Astrid le rodeó lo hombros justo cuando se sentía caer, dándole la seguridad necesaria para seguir de pie. Reclinó su cabeza sobre el hombro de su amiga sintiendo como se humedecían sus ojos.
-Me pregunto que lo habrá llevado a tomar esa decisión.- Murmuró con voz temblorosa.
-Nunca se sabe cómo actuará una persona cuando se ve llevada a su límite.- Respondió pensativa frotando el hombro de Hiccup.
-Es extraño como dos personas en la misma situación pueden actuar de manera tan distinta… Snotlout y yo terminamos siendo amigos, pero él…
-También pensaba lo mismo…- Reveló luego de que a Hiccup se le cortara la voz.- Es un misterio como algunos encuentran el valor y la fortaleza para soportar las dificultades mientras que otros se rinden en un momento de debilidad.
El castaño asintió levemente.- Quizás algún día pueda saber que le ocurrió para actuar así.
-Quizás.- Repitió antes de que guardaran silencio un largo rato.- Creo que ya es momento de irnos.- Sugirió con delicadeza.
-Tienes razón.- Coincidió dejándose guiar por Astrid que aún lo rodeaba con su brazo.
-Lo extrañaré.- Dijo mientras de alejaban de la tumba.
-Yo también. Será raro no tenerlo bromeando por ahí.- Comentó con una muy pequeña sonrisa, a lo que ella asintió.
-¿Quieres que te acompañe a tu casa?
-Lo apreciaría mucho.- Agradeció.- Papá invitó al señor Larson. Creo que le hará bien que estemos por ahí.
-En ese caso no dudes de que haré lo que pueda.
-Gracias. No sé lo que haría en este momento sin ti.- Reconoció con una débil sonrisa.
-Sé que podrías arreglártelas solo, pero igual estaré contigo cuando sea que lo necesites.
-Eres increíble…- Y tras un momento de silencio, concluyó mirando una porción de cielo que se despejaba lentamente:- Tan solo ruego porque ahora pueda estar en paz algún día.
.oOIOo.
Ok. Lo terminé sumamente apurada después de escribir lo último en una hoja en el colectivo viniendo a mi casa. Puede que haya errores y me disculpo por eso. Más tarde lo voy a revisar y si tiene muchos voy a remplazar el capítulo con uno corregido, pero si quiero que entre en el concurso no tengo tiempo para hacerlo ahora.
Espero que no se hayan deprimido mucho. Posiblemente en el futuro haga una versión extendida y lo publique como un fic aparte. ¿Qué les parece?
Búsquenme en face, link en el bio de mi perfil.
Si leyeron hasta acá, gracias.
Jaguar Negro: Heart of Writer, Soul of Fighter…
Bdcs
Suerte;)
