Hola!

Sobre el límite, pero llegué.

Disclaimer: Los personajes y demás cosas relacionadas con Httyd no me pertenecen, son propiedad intelectual de C. Cowell y Dreamworks.

.oOIOo.


Reto del día 17: One-shot donde los personajes estén en guerra.

"Mi paz en medio de la guerra"

-¡No es posible!- Exclamó Hiccup con enfado golpeando con las palmas la firme mesa de madera donde se encontraba desplegado un gran mapa del reino con figuras de madera sobre él.

Había guardado toda su bronca para mantener la cabeza fría durante las largas horas que había durado la reunión, él era el rey después de todo, debía mantenerse calmado y dar el ejemplo a todos los demás. Aguardó a que todos salieran dejándolo en paz y luego dejó correr un interminable minuto tras que la puerta se cerrara antes de dejar salir toda su frustración. Cerró los ojos con fuerza y apretó los dientes.

-Opino lo mismo.- Respondió Astrid con tono frio mirando por la ventana cruzada de brazos portando una expresión seria y peligrosa.

-Esto es injusto.- Gruñó acercándose a la única persona que permitió quedarse en la gran sala de reuniones del castillo.- No sé cómo se los diré.- Agregó con cansancio apoyándose en el alfeizar de la ventana para mirar a su pueblo llevando una vida normal, alejada de las preocupaciones que él enfrentaba en ese momento.

-¿De verdad en necesario decirles?- Indagó la rubia aunque ya sabía la respuesta.

-Sí.- Respondió con firmeza.- Quizás no tan pronto, pero deberán enterarse antes de que ocurra. Ya escuchaste al consejo. Lo que ocurre no puede ser tomado de otra manera.- Explicó girándose para verla de frente.- Astrid… Estamos en guerra.

Lo sabía y lo odiaba. Ella había tenido una parte activa en el consejo y estaba enterada de eso antes de que cualquier otro fuera consiente. Ella era una guerrera, entrenada desde niña para defender a los suyos, y por eso mismo era capaz de saber dónde y cuándo se produciría un combate para anticiparse a las intenciones de sus enemigos, pero no por eso le gustaba la guerra. Se preparaba para ella pero la detestaba, cada día que entrenaba suplicaba que fuera para nada y nunca se vieran en la necesidad de defenderse en una guerra con otro reino.

Se miraron mutuamente durante largos minutos intentando encontrar algo de calma y seguridad para poder enfrentar esta nueva amenaza que se erguía ominosa y acechante sobre el reino de Berk. Durante algunos meses habían sido vistos personajes extraños cerca de la frontera rondando solos o en grupos. Rara vez establecían contacto con nadie y desaparecían de un momento a otro sin que nadie se lo explicara. Luego comenzaron a llegar rumores de algunos ataques a poblados fronterizos de otro reino vecino. Como medida preventiva habían enviado guerreros a las áreas más alejadas para proteger las aldeas y enviar el mensaje de que no estaban indefensos ante un ataque, pero finalmente ocurrió lo que no podía ser ignorado…

Una noche, se escuchó un gran revuelo cerca de un poblado. Todos los soldados se alistaron y salieron a ver qué ocurría, pero a pesar de que patrullaban constantemente el territorio, se encontraron con un gran número de guerreros bajando por la montaña dispuestos a atacar la aldea. El ataque fue rápido y despiadado. En cuestión de un par de horas todo había sido reducido a cenizas y todos fueron exterminados con excepción de un único soldado a quien el líder del ejército invasor había dejado con vida de manera deliberada para llevar un mensaje.

-Dile a tu rey, que Drago Bludvist quiere hablar con él. Esta es tan solo una pequeñísima parte de mi ejército; si no acepta someterse ante mí, regresaré con todo él para enfrentarlo.

La noticia fue rápidamente discutida de manera intensa en el consejo, pero por más vueltas que le dieran al asunto no había otra respuesta debían hacerle frente e intentar que los otros reinos se les unieran para derrotar a este enemigo que podría fácilmente continuar atacando a todos uno por uno.

-Astrid, no sé qué hacer.- Admitió dejando caer los hombros.

-Ya lo resolveremos.- Le aseguró con una muy sutil sonrisa.- Eres el rey más listo que conozco. No tardará mucho que se te ocurra algo.

-Gracias.- Respondió ante las reconfortantes palabras.- Pero ayuda mucho que mi reina sea la mejor estratega que exista.

-Sí, ayuda. Tienes razón.- Reconoció con una fingida humildad que consiguió arrancarle una pequeña sonrisa.

-¿Sabes que eres la mejor?

-Sí, lo sé.- Asintió con una pícara sonrisa.- ¿Y tú sabes que te ves muy bien cuando sonríes?

-Eso es gracias a ti, mi lady. Hay veces en las que no sabría qué hacer si tú no estuviera a mi lado para ayudarme.

-Siempre estaré contigo, Hiccup. Tanto cuando demos las malas noticas como cuando nos encontremos en el campo de batalla. Nada hará que te deje solo.

-Pues te tomo la palabra.- Contesto extendiendo su mano para alcanzar la de ella.- Y yo te hago a ti la misma promesa. Nada hará que te deje sola. Mi prioridad es para con mi pueblo, esa es mi responsabilidad; pero antes soy tuyo. Tú eres también parte de mi pueblo y por quien puedo estar para ellos.

-Pensé que un rey no podría tener favoritos.- Murmuró acercándose a él.

-¿Quién lo ha dicho?- Respondió inclinándose hacia adelante para besarla.

-No lo sé. Pero es ha sido un claro no "no me importa".- Rio Astrid al separarse.

-Pues es una norma estúpida. Y como rey ordeno que no importa.- Bromeó sintiendo una calma que poco antes había creído imposible.

-Como tú órdenes.- Sonrió siendo ella quien lo besara esta vez.- Creo que debemos ponernos a redactar algunas cartas para los reyes de los reinos vecinos.- Recordó devolviéndolo a la realidad con delicadeza.

-Tienes razón.

-Siempre la tengo.- Bromeó caminando hacia un escritorio para acomodar el papel y la tinta.

Ambos comenzaron a escribir los mensajes de los cuales dependería el éxito de la guerra que se avecinaba. Una vez terminadas las leyeron y releyeron para asegurarse de que no hubiera errores y fueran acordes a sus destinatarios.

-Bien.- Suspiró el joven rey cerrando los sobres con laca e imprimiendo sobre la cera el escudo real con su anillo.- Eso es todo lo que podemos hacer de momento.

-Solo queda enviarlos.- Coincidió su reina.

Se pusieron de pie y Hiccup los juntó con delicadeza antes de dirigirse hacia la puerta. Astrid estaba por mover el picaporte cuando la detuvo tomándola del brazo.

-Solo quería decirte,- Comenzó mirándola con dulzura.- Que no importa lo que pase, tú eres mi paz en medio de la guerra.

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1063 palabras. Con lo justo pero es un oneshot en regla.

Nada que decir, me estoy muriendo de sueño y de casualidad alcancé a terminar esto. Hasta mañana.

Acuérdense que pueden buscarme en face, link en el bio de mi perfil.

Gracias por leer, se despide…

Jaguar Negro: Heart of Writer, Soul of Fighter…

Bdcs

Suerte;)