El molesto sonido del celular lo despertó abruptamente. A veces odiaba ése aparato. Miró la hora en el reloj de su muñeca. A penas y eran las tres de la tarde. Observó de reojo el celular; Llamada de número privado. Extrañado contesto.

—Hola... -Silencio casi absoluto-.

—Oi, mocoso de mierda ven aquí. Desde hoy comienzas tu prueba -Saltó de tanta impresión-.

—¿Pru-Prueba? -Su voz sonaba notablemente aterrada-.

—¿Acaso Mikasa no te lo dijo? -Su tono se escuchaba más enfadado que al principio de la llamada-.

—N-No -Se escuchó un ligero gruñido-.

—¿Eren? -La voz de Mikasa era la estaba ahora y eso lo tranquilizó-.

—¿Qué es eso de prueba? -Un suspiro escapo de la boca de la joven-.

—Eren, hoy en la mañana aclaramos que deberías quedarte en casa para ver si podrías cumplir con las exigencias y reunías los requisitos necesarios según papá -Todo se aclaró en unos momentos mientras un FlashBack atravesaba por su mente.

~FlashBack~

Antes de irse a su departamento Mikasa se interpuso en su camino logrando su objetivo. Capturar la atención del distraído chico.

—Eren, mañana te quedarás tres meses en casa por capricho de mi padre para evaluarte -Mikasa tenía un brillo ínfimo en sus ojos ante la idea de tener a su novio en casa-.

—¿Ah? S-Sí, claro -Fingió que entendió sólo para que Mikasa lo dejara irse tan pronto como sus pies se lo permitieran-.

~Fin del FlashBack~

—Mierda...- Susurró.

¿Dijiste algo, Eren?- La chica de cabello negro tenía la audición aguda-.

—¡Nada! ¡Nada! -En esos momentos no sabía nada, se sentía inconsciente-.

¿Que más remedio le quedaba? Terminó aceptando. Empacó todo lo que cayó en sus dos maletas que apenas y era suficiente para la mitad del mes. Bueno, luego compraría otras cosas... ¡Un momento! ¿Qué haría sobre su trabajo? La casa de su novia no estaba exactamente cerca y seguramente la joven volvería a acosarlo con que debería deja su trabajo y no quería ni imaginarse cuando el padre de ésta se enterase. Quizás era algo natural. La mayoría de las mujeres se pondrían celosas si su novio fuera un Ginecólogo. Ciertamente algunas mujeres se le habían ofrecido pero él cortésmente las rechazaba aclarando que no estaba interesado en tener una aventura ya que estaba en una relación estable. O eso hizo la mayoría de las veces. El resto, tenía que llamar a los guardias del recinto porque no se le quitaban de encima. Era un chico joven y atractivo por lo que las insinuaciones eran diarias por parte de las féminas, y bueno, de los hombres también... Sin esperar más salió de su departamento, pero... No sabía cómo llegar a aquella casa.

Milagrosamente fue si alguno de los Ackerman hubiera escuchado su lamentación y lo ayudara, en frente estaba un auto, por suerte nada llamativo, esperando por él y llevarlo a su destino. Era claro por un cartel gigante que llevaba el conductor que decía: Eren Yaeger.

Como en las películas.

—¿Joven Yaeger? -El hombre se veía bastante conservado, no parecía un anciano ni nada- Soy Gunter, chofer de los Ackerman.

—Sí -Sonrió sin mostrar sus perlados dientes- Un gusto.

Gunter sonrió amablemente de vuelta correspondiendo a las últimas palabras de Eren y abrió la puerta para que naturalmente entrara y así fueran a la casa Ackerman. Quizás no era bueno eso, si no hubiera llegado ese día podría haber dicho que no sabía dónde vivían ése par. Pensó tanto que ni cuenta se dio cuando llegaron. Vio a los azabaches en la entrada con sus perfectos y serios rostros pálidos brillando como los inexistentes Vampiros. Por un momento pensó que podría ser verdad aunque se regañó por ese pensamiento tan infantil al darse cuenta de que los brillitos eran creados por su propia mente embelesada por la belleza física que poseían aquellos seres.

—Hasta que al fin llegas, mocoso -¿Qué clase de diversión tendría el hombre al llamarlo por ese apodo tan absurdo?-

—¡Eren!-Su novia corrió a abrazarlo mientras que éste correspondía. Mikasa pocas veces actuaba así, sólo lo hacía cuando quería "Marcar Territorio" o darle celos a otras mujeres.-

—Tch -Después de ese chasquido por parte de Levi, el mismo se retiró siendo ignorado por los dos jóvenes-.

—Mi-Mikasa -Nervioso trató de pensar en cómo decirle lo de su trabajo-.

—¿Sí, Eren? -La chica miraba con ternura a su pareja. Se le notaba la felicidad que le había causado la situación-.

—¿Cómo puedo llegar al hospital desde aquí? -El semblante de la azabache cambió a uno preocupado creyendo que el moreno estab enfermo y luego a uno siniestro al comprender a qué se refería su novio-.

—Sí -Mikasa solía ser cortante cuando tocaban el tema-.

—¿Me puedes llevar para saber a cuánto tiempo está? -Se iría caminando todos los días como lo hacía normalmente-.

—Te llevará un chofer personal de la familia Ackerman de ida y vuelta donde desees -La ronca voz del mayor sonó suavemente en sus oídos-.

—Oh... Está bien -No se negaría ante su suegro, tampoco podría hacerlo si estaban siendo tan amables con él-.

—Sígueme -Como un excelente soldado acató la orden-.

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—¿A dónde vamos? -Su ingenua pero pervertida mente había comenzado a fantasear miles de situaciones en donde era violado sin remedio por el mayor y él no hacía nada por impedirlo. ¿Desde cuándo había vuelto a ser un adolescente hormonal? Antes soñaba con tirarse a Mikasa, pero ¿Desde cuándo al padre de la chica? Definitivamente estaba mal.

—Vamos a tu habitación -Su mente volvió a revolverse con pensamientos impuros-.

¿Qué?,-Quería asegurarse de que no fuera lo que pensaba... O tal vez sí deseaba que fuese lo que pensaba...-.

—¿Acaso quieres dormir en el patio? -Para alivio o desilusión solo eran fantasías de su morbosa mente-.

—N-No... -Mientras lo seguía se preguntaba... ¿Dónde está la señora Ackerman? Mikasa jamás hablaba de su madre. Y con algo de suerte le contaba sobre Levi pero al menos sabía que no tenía hermanos. Tal vez debería preguntarle, pero lo haría más tarde-.

Llegaron a la habitación que sería suya por los próximos tres meses. Grande. Era la palabra que lo describía perfectamente aparte de sumamente pulcro. Comparado con la habitación en la que había dormida la ultima vez ésta era del tamaño de su apartamento completo. Realmente era intimidante, ahora comprendía de que magnitud era la casa/mansión en su totalidad.

Al darse vuelta para agradecer al mayor éste ya no estaba. En su lugar se encontraba una mujer que notoriamente era una de las empleadas.

—Le traje sus maletas, joven Yaeger -Miró fijamente al chico-.

Muchas gracias señorita... -Sonrió levemente y esperó a que la contraria le dijera su nombre-.

—Petra -Era una mujer que quizás llegaba a los treinta años con escasez. Sin más se retiró para darle espacio-.

Sacó todo lo que tenía en sus maletas y lo vertió sobre la cama. No era demasiado, insistía. Pero él no era una persona ordenada.

Sin esperar más trató de ordenar y al cabo de unas horas acabó.

Desde ése día comenzaba su prueba.

Lamento haberme tardado tanto XoX Pero estoy en medio de unos exámenes muy importantes ;A; Pero al menos ya casi acaban.

Haré algunos adelantos.

Hablaré de la Señora Ackerman y el trabajo de Levi, también el de Eren, pero de forma superficial y simple, después quizás lo haga más a fondo e_e

Sayonara, gatitos ×u×

KisekiKomiko~