¿QUÉ HARÍAS SI DESPERTARAS CON 17 AÑOS OTRA VEZ?
Historia escrita por:LyricalKris
Traducido por:Sasita Llerena (FFAD)
Beta:Mentxu Masen (FFAD)
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~5 de Junio, 1999 ~
Edward se despertó más tranquilo de lo que se había sentido en días. Se sentó acercando sus rodillas hasta el pecho y apoyando su espalda en la cabecera. Abrazando sus piernas, apoyó la cabeza entre sus rodillas, tratando de orientarse.
Por primera vez desde que todo lo de Bella había comenzado, se permitió recordar su primera vida, lo que tenía y lo que no hizo. Trató de recordar cada remordimiento que tenía, los cuales eran muchos, y cuáles de estos no había corregido.
Sus pensamientos aterrizaron primero en Jasper, recordando cuando desapareció de la escuela a principio del semestre y Edward había descubierto, junto con el resto de la secundaria de Forks, que estaba enfermo. Murió pocos días después. Edward nunca fue a verlo porque estaba demasiado ocupado borrando sus neuronas con James y Royce.
No había nada que pudiera hacer más que esperar cuando se trataba de la salud de Jasper. Por mucho que lo asustara, estaría allí para su amigo. Hasta entonces, estaba siendo tan buen amigo como le fuera posible.
Debido a todo lo que había cambiado, Jasper tenía muchos más amigos que solo Edward.
Dejando a un lado ese pensamiento antes de que fuera demasiado pesado para soportarlo, Edward trató de pensar qué otra cosa se le estaba pasando.
Buscando entre sus recuerdos, Edward frunció el ceño cuando se dio cuenta de que había un montón de momentos en los que había sido grosero con sus padres sin ninguna buena razón. Claro, que había estado de mal humor en estas últimas semanas, pero ¿no se había prometido a sí mismo, hace no mucho tiempo, que no volvería a dar a sus padres por sentado? Después de todo, había vivido demasiado tiempo sin ellos.
Todo lo que Edward había logrado en su vida adulta había sido para sus padres. Le angustiaba que ellos no hubieran vivido para verlo, no habían vivido para ver a ninguno de sus hijos alcanzar su verdadero potencial.
Como cualquier adolescente, Edward sentía como si el mundo entero girara en torno a él y la vida pasara a su alrededor. Era fácil de agitar una mano desdeñosa a las preocupaciones de su padre de que no fuera a entrar en una buena universidad. La universidad y la adultez estaban a eras de distancia.
Pero, en realidad, Edward sería un adulto, por la edad, en poco más de dos semanas. Estaría aplicando a las universidades en otoño y de repente, la idea de que podría entrar en una buena escuela y, realmente, ver las sonrisas orgullosas de sus padres, por una vez en su vida, fue vigorizante. Por primera vez desde el fiasco con Bella, sintió que tenía algo por qué luchar.
Saltando de la cama, Edward se encontró con un par de pantalones de chándal y se dirigió a las escaleras, tratando de no recordar cómo el día había resultado antes. En su lugar, cuando se encontró con sus padres en la cocina, los abrazó fuertemente diciéndoles que los amaba.
—Edward... —Carlisle dijo con cautela—. ¿Qué has hecho?
Edward se rió, sonando un poco histérico. Podía hacer que la cabeza de su padre explotara si le decía la verdad. Había sido diferentes tipos de mal hijo en diferentes tiempos. Había sido el alcohólico chico rebelde y había embarazado a su novia adolescente.
Pero su padre no tenía por qué saberlo. Él nunca recordaría esas cosas. —No hice nada —dijo inocentemente, manteniendo su rostro libre de la angustia de sus vidas pasadas—. Sólo estoy de buen humor.
— ¿Tú, de buen humor? —Emmett gruñó mientras entraba. Entonces se lanzó a Edward, agarrando sus brazos y tirando de ellos tras su espalda de una manera que era muy difícil escapar—. Rápido, papá, coge el arma. Este no es Edward. Edward es un gruñón hijo de puta. ¡Este es un alien impostor!
Edward gruñó mientras luchaba. — ¡Ya basta, imbécil! Te iba a hacer panqueques, pero ahora puedes olvidarte de ellos.
Al instante, Emmett le soltó y se sentó a la mesa con las manos cruzadas angelicalmente en frente de él. —Papá, obviamente Edward tiene la más alegre disposición de toda la familia. No sé de lo qué están hablando.
Carlisle se volvió un poco para darle una sonrisa irónica a su esposa. —Nuestros hijos están locos.
—Sí, bueno. Ya es demasiado tarde para cambiarlos. —Esme lo consoló, dándole palmaditas en la mano.
Rodando los ojos a sus padres, Edward comenzó a rebuscar en la despensa y la nevera para empezar a hacer el desayuno. Tuvo una extraña sensación de deja vu, algo que pasaba, sorprendentemente, pocas veces dadas las circunstancias. De repente se acordó de su padre diciendo algo acerca de un trabajo de medio tiempo en el hospital.
—Entonces —dijo él con indiferencia mientras dejaba los cuencos para hacer cuatro diferentes conjuntos de panqueques—. He estado pensando en encontrar un trabajo. Hay muy pocos aquí, en Forks, aunque...
Puso el cebo y su padre se apresuró a contestar. —De hecho, el Dr. Snow ha estado hablando de conseguir a alguien para ayudar con un enorme trabajo de entrada de datos.
Edward asintió con la cabeza. — ¿Puedes ponerlo para mí? —preguntó, volviéndose el tiempo suficiente para ver a sus padres sonreír ampliamente.
—Por supuesto —dijo Carlisle. Era difícil no oír el orgullo en su voz.
~ 0 ~
Cuando Edward volvió al piso de arriba, a su computador, estaba contento de encontrar tanto a Jasper como Bella en línea y conectados en el juego. Inició sesión como su personaje de nivel inferior, tenía ganas de jugar con Bella.
Justo cuando los tres habían decidido reunirse para cenar esa noche, alguien llamó a la puerta. Un momento después, Carlisle entró. —El Dr. Snow quiere hablar contigo.
— ¿No puede esperar? Estoy en el medio de... —Edward se detuvo cuando vio la mirada de decepción en el rostro de su padre—. Dame un segundo. —Corrigió, escribiendo un rápido adiós a Jasper y Bella. Fiel a su palabra, solo tomó unos segundos antes de que se volviera hacia Carlisle—. Está bien, estoy listo.
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Edward fue el último de los tres amigos en llegar a Pizza Pacífico. —Lo siento —murmuró, deslizándose en el puesto al lado de Bella.
—Lo que sea. Simplemente significa que tienes que ordenar —dijo Jasper con un encogimiento de hombros.
Ellos discutían sobre los ingredientes, la discusión resultó en una breve pelea de palomitas de maíz. Por razones que nadie sabía, Pizza Pacífico servía palomitas de maíz al igual que los restaurantes de comida mexicana servían papas fritas. Cuando se decidieron por una Pizza Suprema, con lo que Bella dijo que era trampa, Edward se acercó al mostrador para ordenar.
—Estás loca —Jasper estaba acusando a Bella cuando Edward regresó.
—Oh, sí, estoy loca —dijo sarcástica—. ¿Sabes, Jasper, esa mierda de que el dinero hace girar el mundo? ¿Sabes que, en realidad, no crece en los árboles?
— ¿Qué me perdí? —Edward preguntó, sentándose al lado de Bella.
—Nuestra adorable Bella se ha conseguido un trabajo para el verano —dijo Jasper, obviamente molesto.
—Oh. —Edward se encogió de hombros—. Yo también —dijo, y les explicó lo que había sucedido esa mañana—. Entonces, ¿dónde trabajas?
—Newton —dijo Bella, revolviendo el hielo de su Coca-Cola.
— ¡Newton! —Edward y Jasper exclamaron al mismo tiempo. Jasper se rió. Edward frunció el ceño—. Newton es astuto, le concedo eso. Está buscando una oportunidad contigo —explicó el chico rubio.
Bella entrecerró los ojos. — ¿De qué estás hablando? Mike está con Jessica.
—Sí, Mike está con Jessica porque mejor pájaro en mano y todo eso —dijo Jasper con un gesto desdeñoso—. Vamos a ver cuántos turnos terminan trabajando juntos.
—Lo que sea —dijo Bella tras su bebida.
Edward estaba relativamente tranquilo, pero estaba librando una batalla interna porque sabía que había perdido el derecho de vigilar de quién se interesaba por Bella. Debajo de la mesa, flexionó los dedos, tratando de relajarlos para deshacer los puños.
—Bueno, creo que los dos están locos, para que conste —replicó Jasper—. Sólo tenemos un poco más de tiempo antes de ser adultos y entonces estaremos atrapados. Vosotros obtenéis un trabajo con reglas y horarios y tu vida deja de ser tuya. Maldita sea, tenemos muy poco tiempo y ¿vais a perderlo trabajando? "
El corazón de Edward se apretó por una razón completamente diferente. Si Jasper solo supiera el poco tiempo que en realidad le quedaba…
—Tal vez tus padres sean ricos e independientes —bufó Bella—. Pero el mío no lo es. Si voy a ir a la universidad, necesito el dinero.
Jasper rodó los ojos. —Mis padres no son ricos. ¿Pero a quién le importa? Quiero decir, solo sobra un par de años en los que puedo ir por ahí sin tener que conseguir un trabajo, sin tener preocupaciones en el mundo, excepto de donde voy a conseguir los $ 15.99 por mes para mantener mi hábito de EQ. Si empiezo la universidad con un par de años de retraso, ¿qué importa a largo plazo?
—Bueno, supongo que vas a tener que vivir la vida por todos nosotros —dijo Edward, su voz fue demasiado suave como para ser tomada como broma.
Los ojos de Jasper encontraron los suyos, y Edward juró que por un segundo él supo lo que sucedería. Pero Jasper se rió y dejó pasar el momento.
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—Hey, ¿Bella? —Edward dijo mientras la acompañaba hasta el coche.
— ¿Hmm?
Había estado vacilando acerca de esta conversación toda la noche. ¿Realmente sería capaz de manejarlo? Era una especie de cosa cavernícola y estúpida, después de todo. Además, no tenía derecho a sentirse posesivo con Bella.
Pero a la mierda todo, simplemente no le gustaba la idea de que este trabajando con Mike.
—Si pudiera conseguir algo para ti en el hospital, ¿preferiría tomar eso que trabajar con Newton?
Bella se detuvo y lo miró. Se echó a reír. —Sí, porque estoy totalmente encanta de trabajar en un lugar de artículos deportivos. Eso es lo mío. Claro que preferiría trabajar con computadores.
—Bueno, no estoy seguro, pero creo que el Dr. Snow podría estar buscando más de una persona —dijo Edward lentamente.
—Oh, Edward —dijo Bella, con una expresión de satisfacción en su rostro—. Eso sería increíble.
Él le sonrió. —Lo intentaré —prometió, al parecer la búsqueda de siempre hacerla feliz no se había disipado del todo.
Ella abrazó su brazo brevemente. —Gracias.
~ 0 ~
Esa noche, después de ir a dormir, Edward se encontró de frente con una irritada Alice de 16 años.
— ¿De verdad crees que es una buena idea? —preguntó ella.
Edward suspiró, sentándose. —No lo sé, Alice. ¿Por qué no me lo dices? Tú eres la que siempre sabe cómo van a terminar las cosas.
Ella lucía preocupada. En realidad, lucía entre preocupada y enojada. —No lo puedo decir con seguridad. El futuro sigue cambiando —admitió con un mohín, sentada con las piernas cruzadas junto a él—. A veces veo que eres capaz de mantener la distancia, y a veces los veo besándose como... bueno... adolescentes.
— ¿Puedes darme esta oportunidad? —pidió—. Sé que es estúpido, pero odio esa mierda de que Tyler pudiera besarla. No quiero darle a Mike la oportunidad que necesita. Quiero decir, los chicos de Forks no se la merecen, ni siquiera se le acercan. Y Yo me incluyo en esa ecuación.
La expresión de Alice era dudosa. —Vas a necesitar una cantidad asombrosa de autocontrol —reflexionó—. Debes ser lo suficientemente fuerte... —Suspiró—. Está bien, pero si tengo que regresarte porque lo cagaste todo, recuerda que tú lo pediste. No maldigas a la malvada de Alice esta vez —advirtió.
—Te lo prometo —dijo Edward aliviado.
Rodando los ojos, Alice puso su mano sobre su rostro y lo empujó juguetonamente.
~13 de Junio, 1999 ~
—Esto es tedioso. —Suspiró Edward, parándose para estirarse. Suspiró—. Un día, voy a tener una empresa y mis subordinados van a hacer este tipo de mierda para mí.
Bella levantó la vista de su trabajo con una curiosa expresión en su rostro. — ¿Quieres ser dueño de una empresa?
Edward se encogió de hombros. —Es algo que hacer, supongo. ¿Por qué?
—No lo sé —dijo Bella en voz baja, volviendo a su trabajo—. Nunca me pareciste una persona de negocios, eso es todo.
Volviendo a sentarse, Edward ladeó la cabeza hacia un lado, mirándola. — ¿Por qué lo dices?
—No lo sé —admitió—. Vamos, no tienes paciencia para estúpidos bailes de escuela secundaria, ¿Crees que vas a tener paciencia para estúpidas políticas de oficina? —Ella se rió suavemente y luego suspiró—. No puedo imaginarte estando encerrado en una oficina durante ocho horas al día.
Edward se rió ligeramente porque había habido semanas en las que trabajaba 80 horas o más. Pero ese era el precio de ser dueño de tu propio negocio.
Bella lo miró de nuevo. — ¿Quieres ser feliz? No puedo imaginarme pasar todo ese tiempo en algún lugar donde no sea feliz.
Una vez más, Edward no respondió. Realmente no podía responder porque no había sido feliz. Pero de nuevo, no había sido feliz en ningún lugar en esa vida, ya sea su hogar, la oficina o cualquier otro.
Pero pensar en emprender su propio negocio no le hacía feliz en esta vida tampoco.
Edward se recordó que sus padres estarían orgullosos. Ver sus sonrisas cuando aceptó la oferta del Dr. Snow había llenado un vacío en su corazón. Valdría la pena.
A medida que el sonido del tecleado volvía a llenar el aire, Edward se puso a pensar en el futuro de la otra Bella. En realidad pensaba mucho en eso. Era una de las muchas cosas que se sentían como si fuera una costra que sanaría, solo que no podía dejar de rascarse.
De todas las vidas que había cambiado, el pasando de Bella era el que menos conocía. En este momento, la primera vez, ella había estado de vuelta en Phoenix con su madre, en la que Edward y sus acosadores amigos no podían hacerle daño.
¿Pero qué es lo que había en su futuro? El futuro que fue destruido, probablemente, a causa de sus acciones. ¿Habría estado enamorada? ¿Tendría una familia que, al igual que su sobrina y sobrino, se perdió? ¿Tendría el trabajo de sus sueños?
Era frustrante porque no era como si pudiera preguntarle sobre su vida pasada. Si trataba de decírselo a Alice, probablemente le diría que estaba haciendo demasiadas preguntas de nuevo. De cualquier manera, por lo general tenía otras cosas en mente cuando se enfrentaba a esta chica.
— ¿Qué vas a estudiar en la universidad? —Era lo más lejos que podía preguntar, lo único que ella debería saber.
—Oh, no tengo idea —admitió Bella—. No hay nada en que sobresalga. Supongo que puedo terminar mis créditos de colegio general y entonces... —Se encogió de hombros—. Tal vez para entonces ya sabré en lo que me quiero especializar.
Edward asintió con la cabeza, un poco decepcionado de que ella no le hubiera ofrecido ninguna información concreta. —Bueno, siempre está la ciencia.
— ¿Ciencia?
—Sí. Recuerdas que en biología dijiste que la ciencia tiene sentido. —Él sonrió, recordando sus palabras—. La ciencia es invariable a pesar de que todo lo demás en el mundo sea confuso.
Ella se echó a reír. —Eso es verdad. La gente está realmente confundida —murmuró en voz baja.
~ 20 de Junio, 1999 ~
Edward abrió los ojos en su cumpleaños número 18 y se quedó mirando el techo y se reorientó a sí mismo, como ya era su costumbre en los últimos tiempos.
La primera vez él no había estado en casa para nada. Los recuerdos de su cumpleaños eran confusos, ya que había estado bebiendo y causando problemas en… Hoquiam, si recordaba correctamente, con James y Royce.
Se rió con ironía, preguntándose ahora por qué gastar todo su tiempo en una bruma alcohólica le había parecido tan atractiva en un momento de su vida.
Tal vez la situación en la que estaba entonces era algo que no valía la pena recordar.
La puerta se abrió de golpe y de pronto se encontró bajo ataque. Emmett estaba en la puerta, con una lata de serpentinas en aerosol (1) en cada mano, rociándolo sin piedad mientras se reía.
— ¡Emmett! —Edward protestó, tratando de escapar de la inundación, con lo que solo logró caerse de la cama al suelo. Emmett había vaciado dos latas sobre él antes de que pudiera desenredar sus piernas de sus mantas.
—Ya está. Te ves festivo ahora —Emmett declaró, mirando satisfecho su obra—. Feliz cumpleaños, hermanito. Ten tu culo vestido o me voy a comer tu carne y huevos y no me importa lo que diga mamá.
A pesar del hecho de que estaba hecho un desastre, Edward no pudo evitar reírse mientras se dirigía al baño, desenredando las serpentinas a su paso.
Edward no podía recordar la última vez que había disfrutado de un cumpleaños. Sus padres le habían hecho carne y huevos a su manera, con la carne tan cruda que prácticamente seguía mugiendo. Por lo general, ellos se negaban, por razones de salud para Carlisle y Esme, porque no soportaba ver lo rosa que teñía su plato. Tal vez era anti-adolescente, pero le encantaba pasar el día con su familia.
No pasó ni un minuto después de haber terminado con el desayuno que sonó el timbre de la puerta. Edward la abrió para revelar a Jasper y Bella que venían para secuestrarlo. Esme los despidió con la mano y se dirigieron a Port Angeles. Allí, por fin, vio Matrix, y aunque Edward, por supuesto, había visto la película un montón de veces, se encontró con que todavía era agradable, dado la compañía con la que estaba.
Al salir de la película, Jasper estaba emocionado. —Eso fue...jodido. —Detuvo a Edward en el medio de la acera, echándole un par de golpes simulados—. Yo sé kung fu.
—Ya quisieras —dijo Edward con un bufido.
—Amigo, ¿no te gustó? Vamos —dijo Jasper. Edward solo sonrió por lo que el chico rubio se volvió hacia Bella—. ¿Y tú? Aprecias el cine en su máxima expresión, ¿verdad?
—Keanu Reeves finalmente encontró su vocación —dijo Bella amablemente—. Trinity es una chica jodida también, me gusta eso.
—Ella estaba caliente —dijeron Edward y Jasper al mismo tiempo. Bella les rodó los ojos.
—La vida sería rara con un Oráculo, creo —dijo Jasper, pensativo. Le dio un codazo a Edward en el costado—. Alguien que sepa todo sobre el futuro y esa mierda.
—Sí, se pone molesto a veces —dijo Edward en voz baja.
— ¿Qué?
—Nada —dijo Edward rápidamente—. De todos modos, ¿qué vamos a comer?
— ¿Qué tal si te doy dedo —dijo Jasper, extendiendo su dedo medio— y tú me das mi llamada telefónica?
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Edward se sorprendió cuando sus dos amigos se entusiasmaron en volver a casa poco después del almuerzo. Estaba de buen humor, así que no discutió. Pasar tiempo con Jasper y Bella en su casa sería tan divertido como Port Angeles.
Excepto que cuando entraron por la puerta, fue recibido por la extraña vista de la mayoría de su clase y una buena cantidad de los de tercer año que ya se graduaron, llenando su sala de estar. — ¡Sorpresa! —Gritaron, y literalmente saltó hacia atrás, sorprendido.
Y, por supuesto, cayó directamente sobre su trasero.
Jasper se estaba riendo tan fuerte, que apenas pudo ayudar a Edward pero se las arregló. — ¿Qué diablos es todo esto? —susurró, todavía un poco aturdido.
—Ahora, sé que no eres tan estúpido —le susurró a su amigo de vuelta—. ¿Qué te parece? Una épica fiesta sorpresa.
Jasper y Bella caminaron con él por la casa, donde fue inundado con deseos de feliz cumpleaños.
Sus padres finalmente llegaron a él, atrayéndolo en un abrazo rápido. —Feliz cumpleaños querido —dijo su madre, abrazándolo con fuerza—. No tenía ni idea de que fueras tan popular.
—Vamos a salir —dijo Carlisle, dándole un abrazo más varonil, obviamente estaba al tanto de todos los adolescentes que los miraban—. Confío en que mi casa no estará totalmente destruida cuando regresemos —dijo con severidad, pero había diversión en sus ojos.
—Gracias —dijo, abrazándolos sin importarle quién estuviera mirando.
La fiesta fue, como Jasper había prometido, épica, a pesar de la falta de alcohol, aunque, como Jasper le había informado, alguien lo había puesto en el ponche, si Edward estaba dispuesto a probar.
— ¿No quieres nada? —Edward preguntó, con curiosidad.
Jasper parecía avergonzado. —Hace unas semanas, cuando estaba con María... tuvimos algunos tragos. Un montón de ellos. —Negó con la cabeza—. Edward, nunca he estado tan enfermo en toda mi vida. —Se quejó—. Odio vomitar.
— ¿Scared Straight? (2)— Edward preguntó con una sonrisa.
Jasper se rió y levantó su copa de Mountain Dew. —Por el ahora.
Una vez más, el corazón de Edward se apretó. —Sí, por el ahora —repitió.
Rápidamente, apartó el pensamiento, disfrutando de la presencia de su amigo por el momento.
Son unas latas que tienes una especie de cinta pegajosa que se te pega en todo el cuerpo.
Es un documental sobre un grupo de jóvenes rebeldes que se dedican al sexo, drogas y alcohol. La fase del "odio vomitar" sale de ahí.
