Hola!
Acá les dejo el tercer capítulo de este pequeño fics, espero que les guste
Muchas gracias a quienes han comentado en el capitulo anterior ( matu, lo siento por tus cosas… animos!)
cota, le hago llegar tus saludos a mi cariño! Por cierto soy de la IV asi que aun no nos hemos movido por este lado!
Enjoy
Sexo y Engaño
-¿Qué demonios me diste? - pregunte al bajar el vaso con fuerza y sentir mis ojos lagrimear
-Tequila y mi toque especial
-¿Es cianuro acaso? – pregunte llevando la palma de mi mano hasta mi pecho para frotarlo y calmar el ardor
-No sea exagerada su alteza – sonrió el desgraciado al ver mi estado - ¿entonces?
-¿Qué? – solté molesta, quizás me estaba volviendo débil
-¿Qué ocurrió después de dejar claro su odio hacia la salvadora?
-Nada
-¿Nada?
-Salvamos a Henry, luego ella se fue con mi hijo y volvió con el manco a cuestas – le explique – yo en ese momento estaba con Robín
-Cierto…
-Habla - le ordene al ver lo ambiguo de su comentario – ya he confesado Frederick, así que no te guardes lo que opines
-Nunca entendí lo suyo con Hood – expreso volviendo a tomar el vaso y limpiarlo – sé que era el hombre que campanilla indico como su alma gemela
Levante la ceja ante sus palabras, no recordaba haberle mencionado nunca aquello durante mi tiempo de reina malvada
-Este es el único bar de un pequeño pueblo Regina –explico al ver mi cara – uno ve y escucha cosas, la gente con alcohol tiende a ser más honesta
Baje la vista hacia mi vaso moviendo su contenido suavemente, quizás mi relación con Hood estaba destinada al fracaso, me aferre a ella segura de que era lo que el destino había dictaminado que nunca me puse a pensar si había algo más para mí. Claramente me había entristecido su muerte, pero no sentía aquel vacío que tuve alguna vez con Daniel y que me había llevado aquel día a buscar mi venganza
-Quizás debería de pedirle disculpas a la Sheriff
Levante la vista al no entender a que se refería
-Usted nuevamente volcó su rabia contra alguien que quizás también estaba sufriendo – me explico suavemente – lo hizo una vez con Nieves y en aquel barco lo hizo contra su hija
-Mataron a Daniel por que no supo cerrar la boca, Frederick
-Quizás – me aseguro dando un paso hacia atrás asustado por mi enojo – pero ella era una niña, una que cayó bajo las palabras de su madre
-Nieves era una niña mentirosa Frederick – le discutí a su intento de hacerme ver las cosas diferentes
-Majestad…
-Y ahora nieves mato a mi madre – bebí el contenido que me quedaba aun – supongo que estamos a mano
Tome el dinero que cargaba y lo deje sobre la barra
-Fue un gusto hablar contigo Frederick – me despedí con un movimiento de mano, no iba a mostrarme débil con él, con él ni con nadie
Fui hasta la puerta, no estaba mareada pero si lo hice lentamente para asegurarme de no caerme, caminaría hasta mi casa, me vendría bien el aire fresco para despejarme
Solo di un par de pasos y preferí sentarme en un pequeño banco, a pesar de lo poco majestuoso que podía parecer, escondí mi cabeza entre mis brazos inclinada hacia el frente
Los recuerdos en mi cabeza parecían cada vez más real entre más los pensaba, uno a uno me atormentaba en este momento, sobre todo aquel que viví posterior al hechizo de Ingrid.
Recordaba cómo me había recluido en mi mausoleo tras haber tratado de matar a Nieves en la comisaria, estaba sentada frente a mi espejo admirando de alguna manera mi antiguo vestuario, cuando sentí su magia entrar y quedar algunos pasos detrás de mi
-¿Estas bien? – la vi preguntar con sus manos atrás de ella, aquella pose que me recordaba a Henry cuando pequeño y yo lo regañaba por romper algo
-Estoy bien Swan – le asegure sin girarme a verla – puedes retirarte y darme aunque sean un par de minutos sin su constante presencia de cachorro
-Entiendo Regina – levanto las manos - yo solo quería ver si estabas bien
Recuerdo que me lanzo una última mirada antes de darse la vuelta y marcharse, no sé si eran los efectos de verme con mis antiguas ropas o del hechizo pero no me medí cuando le pregunte antes de que se marchara
-¿Por qué no me odias?
La vi moverse incomoda sin voltearse a verme
-Eres la madre de mi hijo, eres una buena mujer a pesar de todo lo que has vivido – me respondió mientras se giraba a verme – y creo que tu cubres la cuota de odio por las dos
A pesar del tiempo que había pasado desde la última vez que habíamos estado juntas el nudo de culpa de como la había tratado aquella vez en el barco nunca me había dejado en paz, sin importar que parecía que ambas lo habíamos olvidado y avanzado, sentí que aquel era el momento de hacer algo
Me levante y me voltee a verla, camine a ella sintiendo como su mirada no salía de mí, fue imposible no notar como había dado un paso hacia atrás una vez que la había alcanzado en la entrada
-¿Te intimido Swan? – le susurre comenzando a avanzar a medida que ella retrocedía, disfrutaba de aquello
-No es la palabra que usaría Regina – susurro llegando hasta la pared más cercana – pero reconozco esa mirada
-¿Mirada? – pregunte deteniendo mi avance
-Es la misma que tenías aquella noche en el Rolly y tocaste mi cuarto - me respondió saliendo de mi arrinconada – y no voy a permitir que vuelva a ocurrir
La volví a mirar molesta al recuerdo evocado, sabía que de cierta manera tenía razón
-No me gusto como me sentí aquella vez y no voy a volver a permitirlo
-¿Te bajo algún sentido de arrepentimiento, Swan?
-No me arrepentí la primera vez que nos acostamos Mills – me ataco más segura cruzándose de brazos– pero no voy a ser nuevamente tu saco de boxeo
Admire su falsa seguridad, hasta el ojo mejor entrenado se le haría difícil reconocerlo, pero yo la conocía, estaba aterrada y dolida, sus palabras dejaban ver el efecto que produje en ella esa noche
-Lo siento Swan
-¿Qué?
-Lo que ocurrió aquella noche – le aclare
Frunció el entrecejo desconfiada a mis palabras. Camino hacia mí sin bajar sus brazos del pecho hasta hacerme chocar contra la muralla en la que la había acorralado minutos atrás
-¿Qué tramas Regina Mills? – me pregunto en un susurro una vez que no había espacio entre nosotras
-Da un paso hacia atrás Swan, no olvide que tengo novio
-Yo también – respondió antes de besarme
Aquel beso era diferente a los anteriores que habíamos tenido, era menos inexperto que el primero y mucho menos violento que el segundo.
La sentí tomar mi cintura y empujarme contra ella y la pared uniendo así nuestras caderas.
-Regina...
-Lo que sucede aquí, se queda aquí Swan.
La sentí sonreír una vez que volvimos a besarnos. Sé que en algún momento paso sus manos por debajo de mis piernas enfundadas en los pantalones de cuero y me subió hasta su cintura llevándome a enrollar mis piernas alrededor de ella Mi boca pronto quedó olvidada cuando se trasladó hasta mi cuello dejando besos y mordidas en el
Sé que si me concentro aun puedo sentir mi espalda caer sobre los cojines del sillón que adornaban la estancia, el cómo esta ves solo me deje guiar por ella y sus manos
Su lengua esta vez se tomó su tiempo en recorrerme, no quedo lugar sin saborear… y cuando llego hasta mi entrepierna, la saboreo hasta volverme loca y llevarme al orgasmo con tan solo el movimiento de esta, no tuvo ni siquiera necesidad de usar sus dedos la muy…
Levante la cabeza de entre mis piernas y mire el cielo estrellado y sonreí.
Hasta el día de hoy, cada vez que la veo tomar su chocolate con canela puedo ver la misma cara de satisfacción, ella lo sabía y yo también
Volví a ponerme de pie y camine nuevamente al bar, tome asiento donde minutos antes había estado
Ignore la sonrisa de sabiondo de Frederick que me dio antes de volver a servirme un vaso pequeño, lo dejo frente a mí y se sirvió otro para el
-¿Entonces?
-Engañe a Robín con Emma Swan
-Ahhh, sexo y mentiras – levanto el brazo con su vaso – Salud por eso su majestad
-Sexo y mentiras - murmure antes de llevar el contenido hasta el fondo
Espero que les gustara, no duden en comentar o hacer sugerencias
Cariño, fic dedicado totalmente a tu encantadora ardilla, la adoro!
Saludos desde Chile
