¡Hola! Aquí yo otra vez, en esta oportunidad con el día tres c: Lamento informar que es muy probable que mañana no alcance a subir el día cuatro :c Así que quedará para el lunes.

¡Muchas gracias a Liraz Nightray y Jesusp2095 por su review! (L) Lo agradezco de todo corazón :D

Sin más, aquí está el OS.

Advertencias:

-OoC. (Sin embargo, me gusta, me atrae bastante jugar con las personalidades de los personajes).

-Posibles faltas de ortografía. Me disculpo inmediatamente.

|Los personajes no me pertenecen, son de Hiro Mashima, creador de Fairy Tail. La idea de este OS es de mi completa autoría. Prohibido el plagio de esta historia o subirla sin mi permiso a cualquier otra plataforma.|


Día tres: "Lazos."

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"Desde el principio me atrajo

Y si imagino un futuro sin su presencia, yo sé…

Sí, yo sé, que esta vida no se hizo para vivirla sin ella

...Creo que estoy enamorado."

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|Narrador Omnisciente|

La resplandeciente luz de tonos amarillo pastel se cuela por el cristal que da forma a la ventana, traspasando la tela blanquecina y pulcra de la cortina, impactando de lleno con los pálidos párpados de la fémina, provocando que su piel tan suave como la porcelana y nívea como un copo pequeño de nieve centellee con gracia, logrando que su ceño se frunza y sus labios sean mordidos por sus incisivos.

Sus largas pestañas se mecen al compás de la tranquila brisa que agita a su espíritu y que ancló en lo hondo de su arrecife, al tiempo en que sus frágiles dedos de su diestra libre frotan delicadamente su ojo izquierdo, para luego abrir con parsimonia sus enormes luceros, enfocando sus ennegrecidas pupilas en el vidrio, sonriendo ligeramente al sentir el calor del astro rey recorrer su sangre y entibiar su espíritu.

Ya no hay mañanas lluviosas, ni noches en penuria.

Soledad circundando en su corazón, o vacíos imposibles de llenar con muñecos y falsas expectativas.

Ya no hay un posible, sino que ahora es su realidad.

El mundo al que se había acostumbrado se deshizo en un ínfimo pestañeo. En ese intangible segundo donde conoció al mago de hielo.

Donde pudo apreciar por primera vez al sol adornando el firmamento, opacando las nubes y todo lo que a su paso se encontraba.

Una felicidad que entendió sería eterna. Un sueño, una ilusión y un deseo nuevo.

Metas que nacieron y recuerdos trizados que colapsaron hasta desparecer.

Un futuro que quiso con cada fibra de su ser, fuera real.

E iba a luchar por eso.

Porque Juvia Loxar es una mujer perseverante.

Capaz de intentar una, dos, tres y mil veces.

No se iba a quedar con la duda, con el "Podría ser"

Ella transformaría esa frase en un "Pudo, es y podrá ser."

Y así lo hizo.

En base a tiempo, paciencia y amor.

Supo actuar como una tranquila marejada, invisible, suave y perspicaz.

Sin embargo, hubo sucesos en los que pasó a ser ese océano indomable, olas gigantescas que acaban con la nieve y el frío, que desfiguran barreras y forman grietas en las corazas. Que se infiltran por las esquinas y recónditos espacios. Heridas abiertas que el mar aprovechó para introducirse de lleno en ese adolorido corazón, teñido en odio y desesperación.

Y que fue capaz de ir reparando, de unir las piezas del eterno rompecabezas.

Ella jugó sus cartas, posicionó los peones y protegió no a su reina, sino que al rey del equipo contrario. Atacó sin golpear. Luchó sin armas. Peleó sin la fuerza física. Solo con estrategias basadas en empatar, más que ganar.

Porque su idea jamás ha sido cambiar la forma de ser del mago de hielo.

Porque ella lo ama así. Con su frialdad e indiferencia.

Y está, ahora después de cinco meses de relación, completamente segura que él le ha amado por mucho más tiempo de lo que creyó.

Que la ama con la intensidad de un infierno y con el brillo del paraíso.

Suspira por lo bajo, y enfoca sus azulados orbes en el tranquilo rostro de su pareja, esbozando una tierna sonrisa al verle descansar, en paz, sin ninguna preocupación en sus facciones o miedos contrayendo sus músculos. Aun así, los brazos masculinos continúan aferrados a la cintura desnuda de Loxar, apegándole a su anatomía, dejando justo el oído de ella en la zona de los constantes tamborileos.

Y Juvia se sonroja y tiene ganas de llorar.

Porque nunca pensó que un corazón en su presencia latiría así de sereno, casi como si no existieran perturbaciones en su alma.

Como si todos los pedazos y fragmentos trizados hayan finalmente cicatrizado.

Por inercia su mano se desliza lentamente por el rostro del moreno, acariciando con cariño la mejilla ajena, disfrutando de la textura de su piel bajo la yema de sus dígitos.

De la sensación de tenerle en los infinitos sentidos de la palabra.

Que es suyo, y que ninguna otra mujer ha compartido de esta forma tan íntima con él. Sí, quizás sus compañeras de gremio le conocen hace más tiempo, no obstante, Juvia ha visto más facetas y actitudes del azabache que ningún otro mortal. Y eso es suficiente, no necesita otra prueba de que siempre estuvieron destinados a pertenecerse, a conocerse y adorarse, a vivir una guerra sin puños y un triunfo sin perdedores. A buscarse, herirse y aniquilarse, a odiarse y quererse.

Porque de eso se trata.

Gray está condenado. Siempre lo estuvo, pero jamás le dio miedo arder en el infierno mientras Juvia estuviera consigo.

Un hilo rojo une sus meñiques.

Una leyenda urbana ata sus vidas.

Y un amor eterno y puro enlaza sus corazones.

La mujer acerca sus delicados labios a la barbilla de su novio, depositando de ese modo un dulce beso en esa zona. Se acurruca un poco más en el fornido pecho del varón, para acto seguido repartir pequeñas caricias con sus carnosos, sonrojándose a llegar hacia sus tímpanos las vibraciones producto de los ronroneos del ojigris, viendo como un adorable granada cubre los pómulos masculinos, provocando una inocente curva en Juvia. Se dispone en abrazarse a la anatomía de su amado, escondiendo su nariz justo en el espacio formado por el hombro y cuello de él, sonriendo algo atolondrada al sumergirse en el aroma a bosque y tierra mojada del varón, sintiendo como su olor apacigua sus inquietudes y trae serenidad a su mente, tranquilizando el tamborileo de su órgano vital hasta sincronizar aquellas palpitaciones con las ajenas.

Una orquesta eterna, magnífica y casi celestial.

No obstante, toda su calma e intención de continuar durmiendo se esfuman al fijar su vista en el reloj del velador, botando al mismo tiempo el aire contenido en sus pulmones.

Su carnoso inferior es succionado por sus dientes, mientras que un cansino suspiro escapa de su boca. Hace una mueca con sus labios y duda en despertar a su pareja o continuar con el reconfortante sueño. Pero, su instinto del deber y responsabilidad es más grande que su pereza, por lo que opta por la primera opción.

Lentamente reparte pequeños besos por la cara de Gray, mientras que sus dígitos siniestros, largos y finos se enredan en la cabellera ajena, a la par en que sus dedos diestros caminan por la piel del torso desnudo, meciéndole con cuidado.

-Gray-sama.-Canturrea la mujer con su melodiosa voz, sonriendo por el gruñido que emana desde la garganta del susodicho, además de como aprieta sus ojos cerrados, rehusándose a abrirlos.-Vamos Gray-sama, es muy tarde, ya son las doce y Juvia y usted deben ir al gremio.

-Tsk, que molesto.-Espeta afianzando el agarre de sus extremidades superiores alrededor de la definida cintura, apegando el cuerpo de su novia a su físico.-Ya lo decidí. Hoy nos quedaremos todo el día en casa. Punto.

-¡¿Qué?! ¡Gray-sama!-Chilla la maga de agua, inflando sus cachetes a modo de berrinche, sintiendo sus mejillas pintonearse de rosado al vislumbrar las pupilas dilatadas de su pareja fijas en su expresión, mientras que el mago de hielo esboza una media sonrisa al mirar los mofletes de la fémina.-Ju-Juvia cree que no es buena idea...

-¿Mm? ¿Por qué no? Creí que te gustaba quedarte en casa.-Musita escondiendo su rostro en las hebras cerúleas de ella, embriagándose con el dulce aroma de su piel.

-S-Sí, a Juvia le gusta quedarse en la casa de ella y Gray-sama, pe-pero Juvia piensa que nuestros amigos pueden preocuparse si no nos ven...-Habla nerviosa por la cercanía de su pareja, avergonzándose al dejar escapar un ligero jadeo por el pequeño beso que el moreno depositó en su níveo cuello.

-Tranquilízate Juvia, ellos no se van a angustiar ni mucho menos. Probablemente piensen que nos quisimos quedar aquí durmiendo y descansando. Y eso es lo que haremos. Todavía tengo sueño, agotaste todas mis energías en la noche, fueron tres rondas seguidas haciendo el amor. Y no me estoy quejando, ¿Sí? El sexo contigo es maravilloso y lo sa-Sin embargo, el varón fue interrumpido por los dígitos de Loxar cubriendo su boca e impidiéndole hablar. Su ceño se frunce y desvía sus orbes hacia ella, sonriendo ladino al distinguir como la cara de su mujer está tan roja que le hace competencia al cabello de Erza.

-¡Gray-sama!-Grita muerta de vergüenza, tapando su rostro con ambas manos, echando humo por sus orejas.

Sí, ahora él tenía plena confianza en ella, y se sentía tan libre y seguro que ya no era un problema hablar de varios temas. Además, mentiría si dijera que no le encantaba ver las reacciones de su novia cuando tocaba puntos clave, como la intimidad.

Aunque claro, expresar sus sentimientos todavía resulta algo complejo, no obstante se muestra mucho más cálido y amoroso con la peliazul. Y sí, solo con ella.

-¿Qué? Vamos Juv, déjame dormir un poco más.-Murmura bostezando levemente, volviendo a hundir la punta de su nariz en el cabello ondulado de Loxar, rozando sus labios con la zona del hombro femenino, cerrando suave sus ojos.

-¿Y si Juvia deja a Gray-sama aquí acostado mientras ella se baña? Y vamos al gremio en la tarde.-Agrega acariciando los mechones oscuros de su novio, abrazándole ahora ella hacia su pecho.

-N-No...Juv, sabes que no puedo dormir bien si no estás aquí a mi lado...T-Te necesito incluso para descansar...Tú eres lo que me produce paz, lo que disipa las pesadillas y permite que mi mundo se equilibre...Tú eres mi mejor y más eficiente droga. Y no estoy dispuesto a cambiarte o perderte.-Concluye con el rostro enterrado en las hebras femeninas, sonrojado hasta las orejas, apretando suavemente la anatomía de su novia mientras le acaricia la espalda con su pulgar, negándose rotundamente a levantar su mirada.

Y es que es la verdad. Hace tantos años que no dormía del todo bien, que no sentía el alma abandonar su cuerpo y viajar por el espacio del delirio, de la imaginación y fotografías pintadas de rosa. La última vez que recuerda que se relajó por completo, fue cuando era solo un crío.

Juvia le transmite paz. Ella es el agua que sumerge sus miedos y rompe su pánico. Que calma a sus demonios y esclarece la oscuridad que antes opacaba a su alma, que le dio un motivo por continuar independiente de cualquier cosa, que le regresó la felicidad y le dio ansias, ilusiones y un futuro incierto, pero, sabe que mientras ella siga así, enredando sus dedos con los suyos, él es capaz de enfrentar lo que sea por alcanzar el mañana.

La maga de agua siente algo apretar su pecho, un llanto de emoción que trata de mantener escondido, un nudo que golpea su garganta y una alegría llenar su espíritu de dicha.

Porque ella piensa que Gray es maravilloso, perfecto para su realidad. Su otro extremo, su opuesto indispensable.

Y no cambiaría nada de su pasado. Ni una lagrima o sollozo.

Porque diablos, todo valió la jodida pena.

Y ella siempre lo supo. Un rayo de luz iluminaba su escueto y movedizo camino hacia el corazón de Gray.

Un atisbo de esperanza.

No se equivocó.

-Está bien, Gray-sama. Por hoy ella y usted se quedarán todo el día en casa. Pero no se aproveche, ¿Nee?-Habla con una angelical sonrisa, abrazando a su pareja con amor.

Sin embargo, Gray le suelta para acto seguido ser él quien rodee y aprisione la anatomía curvilínea y pequeña de ella, anclando su brazo izquierdo en las caderas femeninas y el derecho por su espalda blanquecina, acariciando la misma con parsimonia. Sus labios besan los ajenos suavemente, siendo correspondidos al instante, saboreando los carnosos de Juvia como si de una fresa se trataran, sintiendo como los pulpejos de sus dedos rozan el cielo con cada succión de labios y lengua, gruñendo por lo bajo por su debilidad, el cómo ella es capaz de doblegar sus barreras con una simple caricia de bocas. Sus carnosos se mueven en sincronía, hasta que finalmente se ven obligados a separarse producto de la falta de aire.

Juvia le observa embelesada, escondiendo al final su rostro en el pecho bien trabajado de su pareja, restregando su nariz por la piel desnuda, dejando un pequeño chupón en su pectoral izquierdo y mordiéndose la lengua al llegar a sus huesecillos auditivos el sonoro gruñido de satisfacción de su acompañante. Él le abraza con fuerza y le acurruca entre sus protectores brazos, besando la frente de ella dulcemente, regalándole una sonrisa, esas curvas que sólo tiene para la maga de agua, quien se sonroja y le devuelve el gesto, acomodándose en el torso de él, dispuesta a dormir nuevamente.

-Buenas noches, Gray-sama.-Susurra encandilada por los serenos latidos masculinos, juntando sus párpados.

-Buenas noches Juv.-Finaliza el moreno, apoyando su mentón en la coronilla femenina, cerrando sus ojos y sonriendo de satisfacción.

Y sus almas se vuelven a reencontrar en ese mágico mundo de los sueños.

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"Si no sabes aún que eres la única.

Echa un vistazo dentro de mí y observa las cuerdas de mi corazón deshacerse.

Después de todo este tiempo, mi alma sigue ardiendo por ti.

Y es que tú, eres mi lugar favorito."

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-Gr-Gray-sama, Juvia puede hacerlo...-Murmura Loxar con un tierno rubor en sus mejillas, sentada frente al espejo del cuarto de ambos.

-Tonterías. Sé lo mucho que te gusta, así que no fastidies y déjame complacerte.-Finaliza haciendo oído sordo a los adorables sonidos de su pareja, tomando cierto objeto entre sus dedos para posicionarse de pie aún atrás de la peliazul. Posterior a esto, los dígitos siniestros del varón se hunden en las hebras de tonos cielo, suspirando involuntariamente al sentir aquel delicioso aroma aturdirle el cerebro y abrazar su corazón. Con bastante cuidado, mueve el cepillo de cabello hacia los mechones femeninos, empezando a peinar delicadamente el pelo de su novia, teniendo la precaución de no tironearle muy fuerte. Ella sonríe y cierra sus ojos, relajándose al cabo de algunos segundos, dejando a su amado Fullbuster continuar con su labor.

Y es que sí, ama que le desenreden el cabello, especialmente si se trata del mago de hielo.

Luego de que el varón convenciera a su compañera de quedarse en casa, continuaron durmiendo por dos horas. Despertaron y se ducharon juntos, por lo que obviamente dejaron un desastre en el baño.

Porque más que bañarse, hicieron otras cosas mucho más interesantes.

Hace poco terminaron de secarse y vestirse, y Gray, sabiendo de los gustos de su compañera, se ofreció en peinarle su sedoso y fino cabello.

-Gray-sama, ¿Qué quiere almorzar hoy?-Pregunta ella mirando por el espejo al azabache, quien sube sus pupilas de las hebras azuladas hacia los pozos de mar de la fémina, perdiéndose en ese firmamento de matices alucinantes.

-Lo que quieras.-Responde regalando una media sonrisa a su pareja, volviendo a su trabajo.

-¿Qué le parece pasta? Juvia tiene ganas de comer eso.-Musita con una perfecta sonrisa adornando sus facciones.

-Suena bien.-Asiente dejando el cepillo sobre el velador. Toma entre los pulpejos de su mano siniestra una hebra ligeramente ondulada, deslizando con suavidad las yemas, disfrutando de la textura y del olor que se desprende con esa simple acción, esa fragancia exquisita que hace temblar a sus neuronas, que provoca vibraciones en los hilos de su pedazo intangible, desata recuerdos alegres y corrompe agonías, masacra vivencias carmesí y trae consigo la luz hacia las esquinas de su pecho. Forma un equilibrio entre lo que es y lo que odia ser. Sin meditarlo mucho, acerca su boca hacia la parte posterior del cuello de su pareja, rozando con parsimonia la cremosa piel y percibiendo como las corrientes eléctricas reptan por sus vértebras hasta hacer colapsar su sistema completo. Sus labios besan aquella zona, un simple toque, una caricia casi invisible, como si subrayara el nombre en el aire, en un vacío repleto de silenciosas exclamaciones y plegarias. Siente a su mujer estremecerse, lo que hace que una sonrisa arrogante surque en sus facciones.

-G-Gray-sama, sa-sabe que el cuello de Juvia es muy sensible.-Susurra con su voz unos tonos mas altos, mientras que sus dientes mordisquean con timidez su labio inferior.

-Lo sé, Juv.-Afirma dando certeros besos en puntos específicos, ronroneando al escuchar los suspiros y gimoteos de satisfacción de la joven, sabiendo de antemano que si no para, el almuerzo va a ser finalmente una cena, si es que le da oportunidad de escapar de sus brazos.

Porque si fuera por él, le haría el amor a todas horas.

Quizás, porque es el acto en donde más sentimientos es capaz de transmitir.

Donde la vergüenza es opacada por el placer, y el orgullo se hace pequeño frente a la lujuria. Sus miedos se minimizan y su sed por su mujer se incrementa hasta ser insoportable.

-G-Gray-sama.-Musita con cierto temblor en sus cuerdas vocales, suspirando de alivio al ver como el azabache finalmente termina la tortura y le tiende la mano para ayudarle a ponerse de pie, lo cual acepta y agradece con una suave curva.

-Que conste, solo te dejo ir porque tengo hambre y para guardar energías para la noche.-Aclara sonriendo soberbio, besando la rosada mejilla de la peliazul.

Juvia por su parte se ruboriza y solo es capaz de asentir, para acto seguido abrazar al moreno por el pecho, restregando su nariz contra la piel desnuda.

-Gracias por peinar a Juvia, Gray-sama. Ahora ella se ve linda.-Dice soltándole un poco, juntando sus manos como si fuera a aplaudir como una niña pequeña.

-Tsk. ¿Qué cosas dices? T-Tú siempre te ves l-linda.-Habla con los mofletes colorados, desviando su mirada hacia un punto inespecífico de la habitación.

Para Gray, Juvia Loxar es la mujer más preciosa que puede existir. Independiente de cualquier cosa, ya sea despeinada, con sus ojeras por falta de sueño, sus abrigos largos, y sus pijamas de dibujos y flores.

Ah, pero esa es otra historia.

-Gray-sama...-Susurra ella, con esa angelical sonrisa centellando y sus pómulos de un matiz levemente escarlata-Vamos, Juvia le preparará una pasta deliciosa.-Dicho esto la mujer entrelaza sus dedos con los masculinos, y, sin esperar respuesta, camina hasta salir del cuarto, llegando a la cocina con su pareja siguiéndole el paso por detrás, quien mantiene ese rubor casi imperceptible para el resto.

Excepto para alguien tan suspicaz como Juvia.

La joven suelta los dedos del varón, moviéndose entre los muebles del lugar para sacar los ingredientes de la comida, además de cuchillos, una tabla de madera, la olla, un sartén y algunas verduras para hacer aparte una ensalada.

Fullbuster simplemente le observa, siendo imposible para él no quedarse embobado por la gracia con la que su mujer cocina, haciéndolo ver como algo muy sencillo.

Si bien la casa es algo pequeña, resulta bastante espaciosa para dos personas.

Después de la visita que ambos hicieron a la cabaña de antaño, decidieron que de todas formas, quedaba bastante lejos del gremio, por lo que optaron en ahorrar y arrendar una casa cerca de Fairy Tail que habían visto disponible de camino a villa lluviosa. Por un mes completo hicieron misión tras misión, algunas fáciles y otras bastante complejas. Hasta finalmente obtener el dinero para el alquiler de cuatro meses.

Queda a veinte minutos caminando del gremio, y tiene un jardín en la zona posterior.

Gray vuelve a la realidad al llegar a sus tímpanos la dulce voz de Juvia, quien tararea una canción por lo bajo mientras prepara la pasta.

Nuevamente le hace sentir de que es tan fácil como hervir agua, y sus ganas de cooperar le carcomen las manos. Finalmente, adquiere valor y da un paso hacia ella.

-Eh, Juv, este...Quiero ayudar.-Musita el moreno con la determinación bailando en sus palabras y brillando en el espesor de sus metálicas trazas.

La peliazul parpadea curiosa, ladeando la cabeza con su característico sonrojo.

-¿Gray-sama quiere ayudar a Juvia? ¿Ha cocinado antes, Gray-sama?-Pregunta con ternura, dejando los utensilios sobre el mesón.

-Eh, yo...B-Bueno, sólo sopas y comidas instantáneas...P-Pero puedo intentarlo.-Fija sus pupilas en la esquina del lugar, algo avergonzado.

-¡Claro que sí! Juvia estará encantada de que le auxilie.-Asiente con sus margaritas destacando, acercándose a su pareja para darle un casto y corto beso en los labios, el cual es correspondido.

-Bien. ¿Qué hago?-Menciona abrazando a la menor, rodeando la definida cintura femenina.

-Mmm...¡Ah! Gray-sama podría picar las verduras y echarlas a cocer.-Habla acariciando ambas mejillas de su novio, sonriéndole.

-De acuerdo Juv.-Acto seguido le besa en los labios lentamente, succionando al final de aquel beso el carnoso inferior de su mujer, surcando una curva ladina al ver a su compañera avergonzada pero feliz.

Posterior al gesto, ambos se separan con tranquilidad. El ojigris avanza hasta tomar los vegetales y la tabla de picar, además del cuchillo. Vislumbra por el rabillo del ojo a la ojiceleste que prepara los tomates para la salsa en otro mueble de la cocina, de espaldas a él. Sonríe en sus adentros al quedar cautivado por su sencillez y belleza despampanante.

Sacude hacia los lados su cabeza, disipando aquellos pensamientos y así concentrarse en su trabajo.

Cortar verduras. Ha de ser sencillo, ¿Verdad?...

Suspira y toma una enorme zanahoria, frunciendo su ceño unos segundos. Solo hay que ponerla en la tabla y picarla, ¿Cierto? Sí, claro, por supuesto.

Con esa idea en su mente, apoya el vegetal y lo parte por la mitad, empezando a trozarlo lento, gruñendo al ver que hay pedazos de variados tamaños, algunos gigantescos y otros casi inexistentes. Lo que más le sorprende es que los fragmentos tienen unas manchas grisáceas y de textura áspera.¿No que las zanahorias son de un naranjo brillante y superficie ligeramente lisa?

-Gray-sama,recuerde pelar las zanahorias.-Agrega la mujer sin darse vuelta.

Mierda.

Una gota de sudor rueda por la sien del varón, quien maldice por lo bajo y rápidamente toma un diminuto trozo con la idea de quitarle la cascara.

-Joder-Susurra en un tono audible sólo para él, costándole bastante el quitarle la tela a unas cosas tan pequeñas.-Putas zanahorias.-

Sí Gray, quizás debiste pedirle indicaciones a tu novia.

En sus mil y un intentos por pelar los mencionados trozos, varios cayeron al suelo además de las cáscaras que el genio del mago no se dio el tiempo de acumular en un punto de la tabla.

Traga saliva al ver el desastre, y que de los veinte o más pedazos, se quedó solo con cinco en la tabla.

Sí, definidamente él y las verduras se llevan pésimo.

En su desesperación, no haya nada mejor que recoger la comida del suelo hasta posicionarla en el mesón, con pelusas y mugre que para él pasaron inadvertidas. Destapa la olla que su pareja previamente había puesto con agua a hervir, para vaciar las abominables zanahorias.

-Mmm...¿Qué significan estos dibujitos de llamas de fuego?-Dice el joven, arqueando una ceja al no comprender del todo.-Bueno, supongo que para que estén más rápido habrá que ponerlo en la llama más grande...¿Verdad?

Sin pensarlo más, mueve la perilla de la cocina hasta el máximo, tapando la olla por completo luego de echar el desastre naranjo.

Toma el segundo vegetal que yace en una bolsa plástica.

¿Arvejas? ¿Y cómo diablos se pican las arvejas? Es todo lo que puede rondar por los espacios del cerebro de Gray.

Dudando, toma nuevamente el cuchillo y vacía las esferas verdes encima de la misma tabla, preguntándose la razón de su mala suerte al ver que muchas terminaron regadas por las baldosas. Repite la acción anterior, tomando las pelotitas del piso impregnadas en suciedad. Con más que cuidado, intenta cortar una arveja por la mitad, sin éxito, lo que conlleva a que gruña y junte sus cejas en totalidad, empezando a agotarse su paciencia. Vuelve a intentarlo varias veces, sin embargo todas finalizan igual: Las arvejas destrozadas por sus cuchillazos. Molesto con la verdura, empieza a aplastarlas velozmente con la hoja afilada de su utensilio, transformando las perfectas polcas en una pasta verde y llena de mugre, con un aspecto que hace dudar si es realmente es comestible.

-Por la puta.-Masculla con los dientes apretados, rechinándolos, dejando a un lado la tabla con su puré viscoso.

-Gray-sama.-El mencionado al escuchar la cantarina voz femenina inmediatamente cubre su delicioso experimento con una servilleta, para acto seguido enderezarse y llevar su diestra hacia su nuca y la siniestra a su cadera, mostrando una pose de completa despreocupación y genialidad-según él, por supuesto-.

-¿D-Dime linda?-Murmura el azabache nervioso, observando a su novia.

Por su parte, Loxar solo puede parpadear algo confundida, pues no es muy común que su pareja le diga esas cosas -excepto en la intimidad-.

-Juvia irá al baño, quiere amarrarse el cabello ¿Sí? Cualquier cosa le grita a Juvia y ella vendrá de inmediato.-Dicho esto le regala una genuina sonrisa, en la cual el varón se pierde y no es capaz de recordar como se habla por varios minutos, sintiendo los ángulos de su boca curvarse involuntariamente, y sus pómulos rosados.- ¿Gray-sama? ¿Se encuentra bien?

La preocupación en el tono de su compañera le trae de regreso, mientras mueve su cabeza hacia los lados, asintiendo rápido y muy apenado por su acción.

-S-Sí, tranquila, yo te avisaré si necesito ayuda.-Finaliza suspirando, tratando de esconder su desastre de los bellos orbes azulinos.

Ella asiente, y camina hasta desaparecer del campo visual del Fullbuster.

-Perfecto, es mi oportunidad.-Con bastante fe, quita la servilleta de las apetitosas arvejas.

O lo que queda de ellas, para ser más francos.

Se acerca hacia la olla mientras toma un paño de cocina para no quemarse al destaparla. Sin embargo, en su intento-muy malo- de coger la tabla con el vegetal, el mantel se cae de sus manos hasta parar justo en la inmensa llama de la cocina, empezando a incendiarse.

-¡Mierda!-Grita con rabia, soltando la bandeja la cual impacta dios sabe donde, desparramando su masa verde por el suelo.

Y para ser peor, entra en estado de shock olvidándose de que es mago de hielo y puede solucionar el problema con simples técnicas.

-¡JODIDOS VEGETALES!-Ruge agitando el paño en contra de los muebles para apagar las llamas, botando ingredientes y loza sin medida alguna, ensuciando la mitad de la cocina.

Y de un momento a otro, el fuego se extinguió, terminando en menos de un suspiro con los gritos despavoridos del varón, quien parpadea algo trastornado, levantando su vista del mantel semi carbonizado hacia el frente, tragando saliva fuertemente al encontrarse con los enormes estanques relucientes de su mujer, y sus pupilas oscuras que tiemblan por los bordes y se fijan en las esferas platinadas de él, captando de inmediato el tremendo lío que el moreno se armó en su cabeza y manifestó en las verduras.

No obstante, antes de poder siquiera pestañear, el sonido característico del agua en su punto de ebullición-el cual había alcanzado hace varios minutos-se hizo presente, como un recordatorio para Gray de nunca más acercarse a la cocina.

-Tiene que ser una j-Sin poder terminar la frase, y en menos de lo que uno demora en decir "Es culpa de Natsu", la tapa de la olla es expulsada con fuerza hacia arriba, para luego como efecto de la gravedad, caer justo en la azabache cabellera del varón, aturdiéndolo más de lo que se encontraba.

-¡Gray-sama!-Exclama Juvia angustiada, sacando la tapa y dejándola encima del mesón.- ¿Se encuentra bien?-Pregunta tomando el rostro de su novio entre sus delicadas manos, con la preocupación revoloteando entre los matices de sus luceros cálidos y serenos.

Él suspira pesadamente, dejándole hacer mientras lleva su mano derecha hacia la nuca azulada, acariciándola lento.

-Sí. Yo...Bueno, creo que los vegetales no quedaron muy bien...-Carraspea mirando el techo, ruborizado y avergonzado, evadiendo la intensa mirada ajena.

Loxar parpadea y suelta a su compañero. Avanza hasta tener frente suyo a la olla, y su nariz se arruga inconscientemente al mirar los trozos de zanahoria deshidratados. Luego se dedica a observar el piso, mordiendo su labio inferior para no exclamar por el desastre.

¿Cómo diablos iba a decirle a su amado que cocinaba como la reverenda mierda?

De espaldas a él, se lleva sus manos hacia las mejillas, maquinando una idea creíble, algo para sacarlo de la labor sin que se sienta mal.

Y de pronto, la excusa perfecta atraviesa sus caminos neuronales. Internamente salta de felicidad y le agradece a dios o lo que sea por haberle dado el don de imaginar diversos escenarios en su cabecita.

Aunque claro, para algunos más que un don es un pequeño problema.

Gira sobre sus talones, quedando nuevamente con sus pupilas fijas en el rostro de su amado.

-Eh, claro que no Gray-sama, quedaron perfectos. Este…Juvia acaba de recordar que además de preparar el almuerzo necesita leños para más tarde, ya que debe encender la estufa y tener agua caliente, ¿Podría cortarlos por Juvia? Usted es mucho más fuerte que ella, y lo hace muy bien.-Sugiere la maga de agua con una sonrisa de oreja a oreja, juntando sus párpados y ese adorable tono carmín recorriendo su aterciopelada piel.

El hombre arquea una ceja sin creerle a su pareja, para finalmente curvar sus labios de manera resignada, cruzándose de brazos al tiempo en que da pasos hasta quedar frente a su novia, solo con un minúsculo centímetro de distancia. Posterior a esto, acomoda sus manos sobre los femeninos hombros, desconcertando ligeramente a la joven.

-¿Gray-sama?-Inquiere ladeando su cabeza.

-Juvia, ¿Eres capaz de mentirme solo para no hacerme sentir mal?-Espeta con supuesta molestia, frunciendo su ceño sin desviar sus metálicos tintes de los ajenos.

Ella se cohíbe y encoge en su posición inconscientemente, mirando el suelo, jugando con sus dedos un tanto nerviosa, mordiendo su lengua por la pena que le corroe los huesos y el miedo a decepcionar a su pareja surcando en su corazón, casi formando una nueva grieta.

-Juvia lo siente, Gray-sama. Si a él le molesta ella promete no repetir su actuar. Pero es que a Ju-No obstante, su frase queda a medias, ya que las siguientes palabras son succionadas por la boca masculina que atrapa los labios rojizos en un beso suave y candente, el cual es seguido sin problemas.

Fullbuster baja sus manos lentamente por los costados de su mujer, recorriendo los bordes de sus atributos y la curvatura de algunas costillas, hasta finalmente llegar a las perfectas y prominentes caderas, aferrándose en esa zona con ahínco. Ella sube sus manos hacia el cuello de su pareja, juntando sus dedos en la parte posterior, abrazándole con cierta desesperación. Los carnosos de él aprietan y saborean los de Juvia, lamiendo con la punta de su lengua las aristas de la pequeña boca femenina.

Por su parte, Loxar mordisquea el belfo inferior de su amante, moviendo su boca en sincronía con la contraria, una danza que está a pocos segundos de incinerarse, de ser una parte de la orquesta del placer, de los gemidos y rugidos que no se escuchan pero se sienten en el alma, rompen esquemas y te incitan a no parar y continuar hasta el final, hasta sentir la libertad en forma de alas apretar tu pedazo efímero, que el cielo esté cerca y la felicidad reine en todo su esplendor.

Sin embargo, el oxígeno comienza a ser vital, obligándoles a separarse, quedando unidos por un delgado hilillo de saliva además de un notorio sonrojo en los pómulos de ambos.

Juvia mantiene sus ojos cerrados, además de sus labios hinchados y más rojos de lo común.

-Que me mientas para no lastimarme es una de las cosas que más me gustan de ti, Juvia. Me siento…Protegido, algo que desde hace mucho no he sentido…Y te estoy agradecido, más que por eso, por tenerte a mi lado.-Susurra el ojigris en el oído de ella, para depositar al final un dulce beso en su sien, sonriendo por el temblor que recorrió en ese instante la columna de su amante.

Ella al volver en sí, le abraza con fuerza, escondiendo su rostro en el pecho de él, pasando sus delgados brazos por la musculosa espalda.

-Juvia siempre estará al lado de Gray-sama. Sin importar nada.-Murmura haciendo círculos por su piel, aspirando la fragancia a bosque y tierra mojada que logra embriagarle hasta la última terminación sensitiva.

-Y yo siempre voy a estar a tu lado, Juv.-Aclara el varón afianzando el agarre de su compañera, besando su frente con delicadeza.

Otra cosa que agregar a la lista de actitudes de Juvia Loxar que le gustan a Gray Fullbuster.

Otra marejada que él no conocía.

Otro pedazo de hielo que cae y se sumerge en las tranquilas aguas de mar.

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Eres como una canción de cuna.

Siempre estás en mi mente, te veo en todas las partes de mi vida.

Quiero escaparme contigo, quiero estar contigo.

Y es que, eres y serás el primer y único amor de mi vida.

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-Bonus-

-¡Oh! ¡Mire Gray-sama, la Osa mayor!-Exclama la joven entusiasmada, apuntando hacia el oscuro firmamento que resplandece como un diamante en bruto gracias al inigualable brillo de las estrellas, esas que cuando se entrecierran los ojos, pareciera que bailan contigo y siguen el compás de tus latidos, del temblor de las pupilas y del suspiro silencioso que esconde más de un secreto.

El moreno desvía sus metálicos orbes hacia la zona del cielo que indica su amada, sonriendo de lado al descubrir la bella constelación, mirando de soslayo la expresión de alegría pura en el rostro femenino, su piel suave como el terciopelo de un encantador tono granada y sus rosados carnosos entreabiertos formando esa curva dulce y serena, ese gesto que fue capaz de iluminar sus días más oscuros, traer consigo la confianza que hace tanto perdió, la valentía de atreverse, de saltar el precipicio independiente del desenlace, dejar que su corazón tome las riendas del asunto aun cuando exista la posibilidad de trisarse y no volver a darse una oportunidad. Él observa con detalle los arrecifes de matices azulados, casi purpuras, percibiendo nuevamente aquella extraña sensación de que está nadando, sumergido hasta la nariz en agua, en un mar gigantesco y profundo, transparente e imponente, no obstante respira, se siente en calma, como si finalmente después de tanta lucha, su orgullo se rindiera y su hielo se trizara, dejando que las olas hagan con él lo que añoren.

Porque confía en que jamás se va a ahogar.

Su espíritu se hunde hasta las profundidades del océano.

Pero él no tiene miedo.

Porque sabe que Juvia es su lugar más seguro.

Después del desastre en la cocina, almorzaron y lavaron los platos, para posterior a esto ordenar un poco la casa y conversar, estallando en risas en varias oportunidades. No se dieron cuenta del instante en que las manecillas del reloj avanzaron hasta dar con las nueve de la noche. Cenaron algo ligero y, fuera de todo lo común, Gray propuso ir al patio a observar la noche.

Juvia jamás podría rechazar tal propuesta.

Y aquí están, sentados en la banca de madera, él abrazando a su novia por la espalda, cargando su mentón en el hombro femenino, mientras que ella acaricia con ternura los musculosos brazos que rodean su pequeño cuerpo, acurrucándose de vez en cuando un poco más en el pecho de su pareja.

-¿Y esa no es la Osa menor?-Agrega el moreno con su ceja arqueada, indicando con su índice cierto lugar del manto azabache que les cubre.

Ella se emociona y dirige sus pupilas al punto, chillando de felicidad al dar con la constelación mencionada.

Y esa expresión es suficiente para Gray.

Todo lo que necesita para sentirse pleno.

Porque verla sonreír es una fotografía que él atesora con recelo en los recovecos de su mente, un suceso que se ancla en las esquinas de su alma y disipa cada vez más su oscuridad, odio y venganza. Una imagen que le recuerda que esa persona es su luz. Su camino, su sendero para triunfar y no caer.

Y además, sabe que si llega a tropezarse, ella estará ahí para sostenerle.

Él guarda todas las curvas de ella, todas las manifestaciones de margaritas en sus preciosos mofletes, todos esos gestos cargados de amor y que son solo para él.

Porque cuando siente que el mundo le consume la energía y ya no hay motivos para batallar, esas memorias se despliegan y se atan hasta formar una nueva historia. Una película que él observa atento, y que le sacude la parte intangible hasta traerle de regreso. Recuerdos preciados que la marea mueve hasta hacerles chocar con su coraza-o con lo poco que queda de ella.-, disolviéndola lento pero con certeza.

Gray afianza el agarre hacia su compañera, depositando un tierno beso por encima de su clavícula, sonriendo levemente al verle estremecerse.

-Gray-sama, gracias por otro día inolvidable.-Murmura con sus ojos cerrados, disfrutando de la cercanía de su mago de hielo, siguiendo con los pulpejos de sus dígitos los bordes de las extremidades superiores masculinas.

-Juv, gracias a ti por estar otro día más a mi lado.-Agrega besando sonoramente la mejilla rosada de ella, riendo al mirarle inflar los cachetes adorablemente.

Sin embargo, la vergüenza de la peliazul se esfuma al dirigir sus pupilas hacia el cielo abrazador y reconfortante, abriendo sus ojos desmesuradamente.

-¡Gray-sama! ¡Una estrella fugaz!-Vocifera la maga de agua, elevando sus dos manos a la zona de los hechos, con su cara contraída por la alegría.

El mencionado vislumbra la enorme estrella justo en el instante en que surca el firmamento, logrando diferenciar la voz de su novia diciéndole que pida un deseo.

Y así lo hace, justo antes de que no quede rastros del fenómeno astronómico.

-Gray-sama, ¿Pudo pedir su deseo? ¡Juvia alcanzó!-Dice animada, girando su rostro al de su compañero, acariciando la mejilla izquierda de él con cariño.

-Sí. ¿Quieres que te lo diga?-Sugiere entrelazando sus dedos con los que yacen en su rostro, repasando los nudillos de la delicada diestra.

-Pero Gray-sama, si le dice el deseo a Juvia entonces no se cumplirá.-Menciona la menor haciendo un pequeño puchero, cosa que solo logra enternecer a Fullbuster.

-De todas formas, es difícil que se cumpla. Desafía algunas leyes naturales.-Toma con cuidado el mentón femenino, esbozando una sonrisa de medio lado.

-…Entonces, ¿Qué pidió Gray-sama?-Pregunta curiosa, parpadeando con su rubor cubriendo sus blanquecinos pómulos.

-…Que seas eterna como el mar…-Susurra rozando sus labios con los contrarios, sujetando el rostro de su mujer con sus dos manos.

-G-Gray-sama…-Musita con la voz trizada, sus cuerdas vocales temblando sin compasión, además de las vibraciones que cruzan por su espalda hasta distribuir esa mágica sensación por todas sus terminaciones nerviosas.-Juvia será eterna mientras Gray-sama esté con ella…No deje a Juvia, por favor.

Y él niega con sus ojos cerrados, jalando el carnoso inferior de su maga lentamente, secando tranquilo las gotas saladas que circundan las mejillas níveas, empapándolas un poco.

Ella le abraza por el cuello mientras siguen con el juego de roces y caricias, con sus parpados juntos y el calor revoloteando en sus entrañas, acumulándose con parsimonia. Gray entre abre su boca, estando listo para atrapar los rosados labios de su pareja, separando sus párpados derechos para vislumbrar a Loxar lista y dispuesta, esperando ansiosa ese candente beso.

Pero el mundo de Juvia se detuvo con esas tres y simples palabras. Deja de respirar, y el corazón le arde en cada tamborileo, late desbocado y con euforia, en sincronía con las agitaciones de su alma, la cual salta y choca contra todo, avivando aún más aquella llama en su fuero interno, esas emociones incontrolables y que muchas veces hablan por ella.

-Te amo Juvia.-Y los labios masculinos abrazan con desesperación los de la peliazul, transformando aquel inocente gesto en placer y lujuria, en una pasión desenfrenada que burbujea en la sangre y les carcome la cordura hasta extinguirla.

Un sentimiento que finalmente es expresado en letras

Pero que no se percibe con los sentidos, sino que con el corazón.

El último pedazo de hielo cae y se deja guiar por la corriente serena.

La pieza restante para que finalmente su amor se consuma en todos los sentidos.

¿Y que pidió Juvia? Sencillo.

Que el lazo que les une sea hasta siempre.

Hasta el mañana.

Hasta que el sol deje de existir y el mar se seque.

Que traspase barreras y dimensiones.

Que el tiempo y espacio no sean un problema.

Hasta que dejen de amarse.

Y eso jamás va a suceder.

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Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse,

Sin importar tiempo, lugar o circunstancias.

El hilo se puede estirar o contraer…

Pero nunca romper.

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Fin día tres.


¡Bueno! Muchas gracias por leer (L) Si les gustó el OS sería maravilloso que pudieran hacérmelo saber a través de un review (L) Descansen y buenas vibras para todos.

¡Nos leemos!

Jaaii.