¡Hola a todos! Lamento no haber podido actualizar ayer :c Pero estuve bastante enferma así que me fue imposible x_x Lo que significa que voy un día atrasada con la Gruvia Fluff jeje, ojala no me meta en problemas por esto D: Bueno, primero responderé los reviews ^^
-Jesusp2095: Muchas gracias por el review ^^ espero que el día tres haya sido de tu agrado.
-Liraz Nightray: Esto me emociona, de verdad (L) Debo admitir que soy muy fan de tus escritos y es un halago para mí que estés por aquí dejándome un review :D Me hace muy feliz saber que te gustó el día uno y como desarrollé el tema (L) Ojalá que los otros días también te gusten. ^^
-Daniela-yapla: Ridícula. JAJAJA broma Jane :B Gracias por tus lindos comentarios (L) Bueno tú sabes ya, una de las opiniones más importantes para mí es la tuya, y me alegra el corazón saber que te gustaron todos los días :D Te quiero mucho y eres simplemente genial (L) Gracias por el apoyo incondicional.
-Bloddy cherry: ¡Muchísimas gracias linda! :D Que bueno que te esté gustando, esa es la idea, que lo disfruten mucho :D Espero que los otros OS también te gusten. :3
-Chachos: dkghdkfhdg (L) Mujer, sha sabes, somos un fraka-soh pero de los más wenos 7u7 (?) AaaaaAAAAAAaaaah! Me encantaron tus reviews (L) Y me alegra mucho muucho que a ti te gusten los OS :D Eres una de mis escritoras favoritas, así que la verdad me siento flotando en helado de felicidad (?) Gracias por todo el apoyo y por tomarte el tiempo de leer mis escritos y además comentar (L) Lo gradezco y bastante :D Sha sabes, cualquier cosa puedes contar conmigo c: Seguimos hablando 7u7 (?
¡Y sin más, aquí está el OS!
Advertencias:
-OoC. (Sin embargo, me gusta, me atrae bastante jugar con las personalidades de los personajes).
-Posibles faltas de ortografía. Me disculpo inmediatamente.
|Los personajes no me pertenecen, son de Hiro Mashima, creador de Fairy Tail. La idea de este OS es de mi completa autoría. Prohibido el plagio de esta historia o subirla sin mi permiso a cualquier otra plataforma.|
Día cinco: "Pijamas."
.
.
.
"Somos de sangre caliente como un arlequín.
Tú eres mi heroína.
Me haces sentir los colores fluir por mi piel.
Y todas las estrellas se despiertan al sonido del ave fénix.
Al ritmo de tu voz."
.
.
.
|Narrador omnisciente|
-Oi Juvia, ¿Te falta mucho?-Espeta el moreno con sus ojos cerrados, dejando escapar un sonoro bostezo mientras acomoda sus brazos por detrás de su cabeza, acostado encima de la cama solo con su bóxer, esperando a que su novia termine de alistarse y salga del baño para así poder finalmente dormir.
Suspira cansino al observar de soslayo las constantes sacudidas de las ramas de los árboles, restándole importancia al como una de ellas choca con fuerza contra el cristal de la ventana, provocando un sonido parecido al chirrido, pero que es capaz de ignorar. El invierno ya llegó con todas sus típicas manifestaciones, empezando por las bajas temperaturas que obviamente al varón no le afectan.
-Juvia ya va, Gray-sama. Ella se está amarrando el cabello.-Aclara la peliazul aun encerrada.
Él no responde, solo asiente y junta momentáneamente sus párpados, dejando a su mente divagar por la enrejada de pensamientos que atosigan a su cerebro.
Ya llevan ocho meses juntos. Más de veinte semanas, las suficientes para estar seguro de que la decisión que tomó fue la mejor de todas.
Y quizás sigue siendo un idiota con respecto a sus emociones, le cuesta un montón expresar lo que realmente se mantiene atado a su alma, ser amoroso con su pareja o devolverle siquiera la mitad de todo lo que ella ha hecho por él, aunque claro, eso es bajo su propia perspectiva, porque la realidad es otra.
La ama, no hay duda de eso, y tiene la certeza de que a ella le ha quedado claro. Porque con las palabras se lleva como la mierda, pero a través de sus acciones puede otorgarle más de una emoción a la maga de agua. Y eso le hace sentirse feliz.
Sin embargo para Juvia no es tan así. Ella ha presenciado un gran cambio en la forma de ser del mago. Es más atento con ella, protector, se desenvuelve sin mayores problemas y le da frases cargadas en sentimientos.
Gray tiende a exigirse mucho. A ver el vaso medio vacío y por ende distorsionar un poco la realidad.
Juvia observa todo desde un punto más objetivo, y está contenta.
Porque nunca creyó que el azabache sería capaz de decirle "Te amo."
Y eso es más de lo que soñó en el pasado.
Él tiene planes para el futuro. Quiere formar muchas cosas con ella, tener más aventuras y cada día aprender algo nuevo de su compañera. Se siente en las nubes, enamorado hasta la última célula de su cuerpo, y dispuesto a darlo todo con tal de mirar la reluciente sonrisa de Juvia adornando su rostro.
No la va a dejar ir. Nunca.
No va a permitir que la historia se repita.
Porque a pesar de todas las estaciones que han transcurrido, él sigue culpándose por esa batalla en donde la perdió.
Donde ella dio la vida por él.
Sus manos se cierran hasta formar dos puños bastante apretados, y de manera simultánea su ceño se frunce involuntariamente, intentando disipar ese recuerdo tortuoso y turbulento.
Porque nunca podrá perdonarse.
Si él hubiera sido más fuerte, más sensato, más calculador y no tan explosivo, más tranquilo y estratégico…Quizás, la ojiceleste jamás habría tenido que dar su vida por la suya.
No se arrepiente de la decisión que en ese instante tomó. Terminar con su existencia para que Juvia siguiera en este mundo le parecía un trato justo, razonable, aun cuando con su actuar rompía la promesa de no dejarse morir por sus amigos.
La diferencia es que ella jamás fue solo una amiga.
No obstante, no se le pasó por la cabeza que ella haría lo mismo. E incluso, el hecho de morir juntos le parecía dentro de toda la oscuridad, algo bueno.
Porque él prefiere que su corazón se detenga a seguir escuchando la melodía de una confesión sin la presencia de la maga.
Jamás olvidará la sensación que se dispersó en su torrente sanguíneo como ponzoña al tomar el frio e inerte cuerpo de Loxar entre sus brazos.
Soledad.
Miedo.
Angustia.
Desesperación.
Odio.
Un cúmulo de emociones dolorosas que circulaban por sus venas de manera lenta, como si quisieran prolongar su pesar, su agonía y el vacío que se instaló en las profundidades de su espíritu. Un pánico horroroso, que le consumía la cordura hasta extinguirla, que le nubló la vista y los pensamientos lógicos. Que trizó su corazón hasta transformarlo en fragmentos efímeros, incapaces de unirse nuevamente. Cicatrices que se abrieron y heridas que nacieron como un constante recordatorio de que estaba maldito. Que no hay felicidad para él, no hay sol ni calidez. Solo un eterno invierno repleto de nieve y hielo.
Y que su futuro siempre sería así.
Frío.
Porque todas las personas importantes para él, terminaban congelándose.
Y sin embargo, Juvia regresó a su lado. Wendy fue capaz de salvarla, y ella sin dudar fue a su encuentro.
Porque sabía que él estaba enloqueciendo.
Porque la culpa lo estaba consumiendo.
Desde ese día se prometió velar por la mujer de tez blanca. Protegerla cueste lo que cueste, no permitir que se escape otra vez de sus brazos.
Ella es la luz que él estuvo buscando por demasiados años.
La prueba de que no está maldito, que tiene oportunidad.
Que puede florecer aun cuando el frío le rodee.
Juvia es el sol que siempre buscó.
La persona capaz de apaciguar a sus demonios y desvanecer las penurias.
Sí, él desde que tiene memoria ha podido ver el astro rey en el firmamento.
Pero nada se compara a la calidez que el espíritu de ella le entrega en cada roce de piel, en cada sonrisa, abrazo, beso y abrazo.
Porque la maga es la mujer de la lluvia.
Y esa lluvia es la que Gray necesita en su vida.
Saladas gotas que disuelven todos los días otra parte de sus paredes de hielo.
Una diminuta sonrisa se establece en la cara del ojigris, percibiendo a sus músculos relajarse luego de regresar en el tiempo al fatídico día, ese donde deseó morirse.
Otro bostezo escapa de sus labios, señal de que está algo cansado y que quiere rápido poder dormirse.
-Gray-sama, Juvia ya terminó.-Musita su pareja sorprendiendo al azabache, pues ni siquiera se percató del segundo preciso en que la puerta del baño se abrió.
Sus párpados se separan, pestañeando repetidas veces para acostumbrarse a la luz de la habitación. Sus pupilas inspeccionan el lugar hasta fijarse en el cuerpo de su amada, impresionándose levemente.
Frente a sus metálicos orbes está la fémina con un pijama de manga larga, un pantalón a juego que incluye incluso a sus pies, todo en tonos rosa pastel, bastante acolchado como si fuera de felpa. Además, las prendas se mantienen adornadas por unos llamativos diseños de corazones, flores, arcoíris y unicornios, todo acorde a la dulce temática. Y por si fuera poco, un gorrito del mismo matiz se encuentra sobre la cabecita de la peliazul, con un enorme osito blanco en el centro.
Y solo una palabra puede surcar la mente de Gray.
Tierna.
Sus labios de a poco se van curvando, tratando de evitar el que estos continúen moviéndose, no obstante se le hace imposible y finalmente deja a su cuerpo reaccionar por si solo, permitiendo que una pequeña risa se difumine por la habitación.
Una carcajada sincera, lejos de cualquier grado de maldad o burla.
-¿Gray-sama?-Pregunta algo preocupada la mujer, dando un paso hacia su pareja.
-Lo siento Juv, es que te ves bastante infantil con ese pijama. Pero me resulta muy lin-Sin embargo, no fue capaz de continuar debido a los ligeros quejidos emitidos por su novia.
Mierda.
¿Tan rápido la jodió?
-¡Ahh! Gray-sama piensa que Juvia sigue siendo una niña, ¡Gray-sama ya no encuentra a Juvia atractiva! ¡Él la dejará y se irá con otra mujer más bonita!-Chilla entre cómicos sollozos, llorando a mares mientras presiona su pecho con sus puños y un intenso escarlata toma el control de sus pómulos.
-¡Oi! ¡Que no he dicho eso! ¡No llores!-Exclama el moreno bastante nervioso, incorporándose rápidamente y caminando hasta quedar a menos de dos centímetros de distancia. Suspira por lo bajo y toma delicadamente el rostro de su pareja entre sus manos, logrando que ésta detenga un poco su lloriqueo.
-¿Gray-sama ya no ama a Juvia?-Inquiere con su voz algo trizada, además de un pucherito formado por su labio inferior.
La debilidad de Fullbuster.
-Tsk, no me has dejado de parecer atractiva. Me gusta que seas infantil, a decir verdad es una de las cosas que más me encantan de ti…Juvia, p-para mí siempre serás la m-mujer más h-hermosa de todas…Me gustan todos tus pijamas y…Y siempre te voy a a-amar…-Finaliza el ojigris con sus ojos fijos en la esquina del cuarto, avergonzado y apenado, siendo prueba de esto el prominente rubor de sus mejillas.
-Gray-sama…-Menciona Loxar repleta de felicidad, con un resplandeciente haz de luz entre los matices azulados de sus orbes y esa genuina sonrisa que solo le pertenece al azabache.
Él se atreve a mirarla, sintiendo como sus pupilas se funden en ese mar infinito y tranquilo, percibiendo la paz invadir en su corazón, acabando de a poco con la vergüenza, exterminando su orgullo hasta doblegarlo.
Sus dígitos quitan suavemente todo rastro de lágrimas de la tersa piel de su amada, para luego abrazarle por la cintura hasta apegarle a su pecho, estrechándola mientras hunde su nariz en los cabellos celestes ajenos, sintiéndose protegido, cautivado por la fragancia exquisita de Juvia.
Feliz.
-Juvia también le ama, Gray-sama.-Susurra besando con delicadeza el pecho de su pareja, haciendo ligeros círculos en la espalda desnuda de él, curvando sus labios al interpretar el pequeño estremecimiento contrario.
-Vamos a dormir. Estoy cansado.-Murmura el varón, separándose un poco de su novia para recostarse en la cama, dejando que ella se acurruque en su pecho.
La joven se siente maravillosa. Le agrada saber que a su mago de hielo le gustan sus pijamas poco reveladores, esos que rozan la lindura e inmadurez. Pero es que ella ha sido toda la vida de esa forma. Y temió que él le obligara a cambiar.
Nunca pensó que Gray se enamoraría hasta de esos ínfimos detalles.
Y es que a pesar de que generalmente duermen abrazados, el invierno de este año es uno de los más helados, y por ende, tuvo que sacar las prendas nocturnas de manga larga y de polar, para así no pasar frío.
Sabe que su novio es inmune a esto, y por eso es que sigue durmiendo en ropa interior, pero ella, aun cuando puede controlar su temperatura corporal, permanece siendo humana.
Tiene sueño. Sus ojos azulados se cierran solos. Hoy fue un día algo ajetreado, hicieron dos misiones y por la tarde se fueron al gremio, en donde su compañero y Natsu se pusieron a pelear, como siempre por una estupidez. Lucy, Erza y ella se quedaron charlando por horas, hasta que empezó a oscurecer y el ojigris decidió que era momento de irse.
Juvia está comenzando a cabecear, pues recordar todas las actividades que hizo siempre termina por adormecerla. Pero la voz algo ronca de su amado le regresa abruptamente a la realidad.
-Oi Juvia… ¿Estás dormida?-Pregunta despacio, acariciando la espalda femenina.
-No Gray-sama, ¿Qué necesita de Juvia?-Habla adormilada, tapando sus labios por el pequeño bostezo, subiendo su rostro hasta encontrarse con el sonrojado del varón.
-Yo…tú…Este…-Dice incoherente, mascullando algunas maldiciones por su escaso valor.-¿P-Podrías… Cantarme la canción?-Se rasca la barbilla con nerviosismo, abochornado por la situación.
Y ella se sorprende, percibiendo a su pecho regocijarse en alegría. Sus latidos aumentan en frecuencia, al tiempo en que siente unas inmensas ganas de llorar. Son demasiadas emociones las que se aglomeran en su parte efímera, las que transitan por sus vías y explotan en sus neuronas, las que reptan por su columna y colisionan entre sí, dando fuertes descargas eléctricas que se traducen en euforia y paz, sentimientos opuestos que logran encontrar un equilibrio, una equidad.
Sólo es capaz de asentir, pues tiene la certeza de que si llega a hablar, su voz se romperá igual que un cristal.
Gray se acomoda en el pecho de su pareja, abrazándole por la cintura mientras apoya su mejilla, intentando calmar las palpitaciones de su corazón.
Juvia besa la frente masculina y enreda sus dígitos en las hebras oscuras. Esas que le recuerdan al firmamento nocturno, repleto de estrellas centellantes.
Se aclara la garganta y se da ánimos internamente para no corromperse.
Y canta.
Tararea esa dulce melodía que hace poco descubrió que a Fullbuster le gusta. No le contó la razón, y no quiso hacer más preguntas para no incomodarle.
Pero él lo sabe. Apenas escuchó a su mujer entonar esa preciada canción un montón de fotografías de antaño viajaron a su mente, recuerdos dulces y agradables, que se tiñen por las esquinas y le producen una nostalgia cálida, un sentimiento de tristeza que es capaz de soportar, y que desea propagar por su sistema.
La canción de cuna que su madre solía cantarle de pequeño.
Sus ojos se cierran y una sonrisa de alivio esbozan sus labios.
Rememora a su progenitora acariciarle la cabeza, tararear su canción, abrazarle y decirle cuanto le ama, que es su pequeño pedazo de cielo y que jamás le va a dejar solo. Que todo lo que hace siempre es para él, para su futuro. Que pase lo que pase estará a su lado, y que los ángeles de la guarda le acompañarán en sus sueños y guiarán sus deseos. Que nunca debe rendirse, independiente de que el mundo se vaya en su contra, nunca olvidar sus principios, lo que ella y Silver le han enseñado durante todos esos años.
Él abraza con un poco más de fuerza a la peliazul, y entre silenciosos suspiros le suplica jamás dejarle, que se quede a su lado, le jura protegerle, amarle y cuidarle aun cuando el universo se esté cayendo a pedazos, serle fiel y velar por su seguridad, que el futuro siempre se vea iluminado, que él matará sus pesadillas y sus demonios del pasado, que no dejará que vuelva a agrietarse, a hundirse en su lluvia y en la depresión. Él será su cable a tierra, y sus alas al paraíso. Porque él está tan roto como Juvia, y esos pedazos que él no tiene ella los posee.
Sus almas están trizadas, pero si las juntas completas el rompecabezas.
Siempre creyó que nunca encontraría otro lugar al cual pertenecer. Que cuando su madre murió, consigo se llevó su seguridad, su casa, esa zona a la que podría regresar independiente de todo.
Pero cuando conoció los brazos de Juvia, supo que ese siempre había sido su hogar, la parte a la cual pertenece, la mitad que le hacía falta desde que nació.
El extremo de su hilo rojo.
Su compañera de vida, su amiga, amante, esposa y alma.
Su principio y final.
Y entre promesas carentes de palabras y sentimientos que se perciben mas no se dicen, ambos acaban profundamente dormidos.
Gray sumergido en la calidez del agua de la maga.
Y Juvia congelada en el amor incondicional que Fullbuster tiene por ella.
Canciones, llantos, palpitaciones y pijamas.
.
.
.
"Tú, que a mi lado estás
Ya no llores, tranquila, te protegeré
Y verás que brillaremos hasta el final…
Si estamos unidos."
.
.
.
-Bonus-
-Gray-sama, a Juvia le están saliendo raíces por esperar tanto.-Se queja la peliazul con sus mofletes inflados, de pie al lado de la cama matrimonial.
-Tsk, calma Juv. En unos minutos salgo, por mientras puedes acostarte.-Concluye el azabache, quien se mira nuevamente en el espejo del baño decidiendo si se afeita o se queda con su barba.
Sabe que a su novia le gustan sus vellos faciales, pero a él le incomodan un poco, especialmente al momento de…Bueno, no hay para que entrar en detalles.
Suspira y toma la crema de afeitar. Se echa un puñado en la palma de su diestra, para acto seguido esparcirla por su rostro, haciendo énfasis en el mentón y laterales de la cara. Abre el pequeño gabinete que se encuentra al lado del espejo para sacar la hoja filosa y platinada de acero inoxidable. La moja un poco por si acaso y posteriormente la lleva a su piel, quitando lentamente y con precaución la espuma junto a sus vellos. Repite la acción varias veces hasta quedar sin ningún rastro de barba. Satisfecho con el resultado, lava la cuchilla y la guarda. Llena sus manos con algo de agua, las mueve hasta su rostro para lavarse la cara y terminar con el resto de crema. Se seca con la pulcra toalla de manos y decide echarse otro vistazo en el espejo.
Nueve meses y él realmente siente que han transcurrido extremadamente rápidos.
Desearía que su tiempo con ella fuera eterno, nunca acabara y los años no avanzaran.
Que pudieran quedarse estancados en cierto instante, así él se aseguraría de jamás perderle.
A veces siente que todo lo que vive es solo un sueño, un mágico sueño del que no quiere despertar. Pero Juvia le hace recordar que es la realidad, que están juntos y que tienen millones de mañanas por delante.
Y eso le motiva. Le da energía de continuar.
Antes de salir, se estira por unos segundos y deja escapar un bostezo, añorando llegar a su cama y abrazar a la peliazul para dormir.
Quita el seguro y abre la puerta, cerrando detrás de sí para finalmente y por primera vez desviar sus pupilas hacia su novia.
Y su corazón se detuvo abruptamente, además de sentir un cortocircuito atravesar su espalda y centrar todos sus sentidos en esa maravilla.
Traga con dificultad su saliva, percibiendo la sangre fluir veloz por sus vasos, mezclándose con la adrenalina que cosquillea en la yema de sus dedos hasta llegar a cierta zona de su anatomía.
-Ju-Juvia…-Habla con su voz distorsionada y algo ronca, sintiendo el rubor acentuarse enormemente en sus mejillas.
-Gray-sama, Juvia lo estaba esperando…-Murmura la mujer un tanto apenada, escondiendo sus manos en su espalda, sonriendo con timidez.
Y solo en una palabra pudo pensar el Fullbuster.
Deliciosa.
Se siente hambriento y deseoso, con un apetito voraz, casi animal.
¿Y quién no en su misma situación?
Sus pupilas examinan meticulosamente cada detalle del atuendo femenino. Sus pies tapados por una tela oscura seguidos por esas largas e infartantes piernas que son cubiertas por unas medias negras y casi transparentes, las cuales terminan al llegar a sus prominentes y tonificados muslos, donde uno de ellos presenta una pequeña liga negra de encaje. Lleva puestas unas diminutas bragas-que la verdad no sabe si realmente eso son-también negras de encaje y que se unen a las medias anteriores a través de unos tirantes, dándole una vista mucho más erótica. Más arriba resalta un fino babydoll negro y también de encaje, abierto al frente, dejando de este modo su plano vientre al descubierto. Y finalmente, la parte de sus pechos es adornada al medio por un llamativo moño azulino, siendo la tela que cubre sus senos de un negro transparente pero con unas tiras cubriendo lo justo y necesario, destacando de esta forma lo voluptuosos y firmes que estos son. Y, para finalizar, su hermoso cabello cerúleo suelto, cayendo en gráciles ondas por encima de sus hombros y laterales.
Gray se olvida de respirar, incluso de pensar o hablar. Solo tiene cabeza para esa apetitosa imagen, e intenta de todos los modos no ceder ante sus instintos humanos.
Pero es imposible no hacerlo si la mujer que amas se te presenta de esa forma. Tan exquisita.
-¿Gray-sa-Sin embargo, un gemido ahogado queda trabado en su tráquea al sentir los brazos de su mago adueñarse de su definida cintura, cargándola hasta recostar su cuerpo en el colchón, posicionándose él encima de ella.
-Estas son tus consecuencias por provocarme, Juvia. No esperes a que tenga compasión.-Menciona en un ronco gruñido, con sus orbes oscuros por el deseo, repartiendo certeras lamidas en el cuello femenino, sonriendo al escuchar sus gimoteos de satisfacción.- ¿Recuerdas que te dije que me gustan todos tus pijamas? Bueno, este entra en el top cinco.
-¿Junto al de felpa con copitos de nieve?-Pregunta con inocencia, sonrojada y extasiada, deseando más caricias lujuriosas.
-Por supuesto.-Y acto seguido atrapa la pequeña boca carnosa de Juvia en un apasionante beso, desgarrando sin mucha delicadeza el nuevo pijama, dejando a sus cuerpos amarse y entregarse repetidas veces, llegando al climax juntos hasta que el sol volvió a salir.
Pijamas de Juvia. Otra de las tantas debilidades de Gray.
.
.
.
"En lo profundo de la oscuridad
Encontré la luz.
Encontré tu corazón."
.
.
.
Fin día cinco.
¡Muchas gracias por leer! Si te gustó te agradecería de todo corazón que me dejaras un review (L) ¡Saludines y besos a todos! :D
¡Nos leemos!
Jaaii.
