¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que se encuentren muy bien. Bueno, aquí vengo con el OS correspondiente al día seis. Para ser sincera es el que más dudas me ha dejado respecto al desarrollo del tema, no sé si lo hice bien o si llegará a gustar, ojalá que sí. Ya sólo queda un día y dos bonus-que sí, también escribiré-y de cierto modo no quiero que acabe esta preciosa celebración (L) Aunque claro, todo lo bueno tiene que terminar (?) xD

Peeero antes, ¡A responder reviews!

-Liraz Nightray: wlkrjgrlñgjlgjdgd *-* Flipé en colores con todos tus reviews (L) Me encantaron, la verdad es que me gustan esos comentarios donde analizan parte por parte lo que escribí, de ese modo puedo ver con mayor claridad los detalles que te gustaron (L) Millones de gracias por tus bellos reviews, los leí todos y con mucha atención (L) Espero que los días que quedan también sean de tu agrado :D Y estoy ansiosa por leer más escritos tuyos (L) ¡Muchos saludos y gracias totales otra vez!

-Daniela-yapla: Jane de las Marías (L) La mejor de todas, la más bacan, apañadora, la monómero JAJAJAJA ella la metacrilato de metiloh, la BISGMA, el composite condensable, la feldespato, polivinilsiloxano, la RC, la Staphylococcus aureus, la dolor calor rubor impotencia funcional, la fibras colágenas, la patógena, la cáncer oral, la melanoma, la angina, JAJAJAJA yaa mucho, estar de vacaciones me hace mal wn, facking :B Naada pos, eri la más linda del mundo –después de mí- AJAJAJ te quiero mucho mucho bucho, gracias por apañarme siempre y leer TODO lo que te mando, hasta los adefesios y las cosas bien así como candidiasis JAJJAJA (L) Gracia, gracia gracia, perdón, lo siento, no fue mi intención, yo toy bien, mi familia está bien, no fue mi culpa, perdón srry crbz. GRACIAS DAÑÑÑELA (L)

¡Y sin más preámbulos, aquí el día seis!

Advertencias:

-OoC. (Sin embargo, me gusta, me atrae bastante jugar con las personalidades de los personajes).

-Posibles faltas de ortografía. Me disculpo inmediatamente.

|Los personajes no me pertenecen, son de Hiro Mashima, creador de Fairy Tail. La idea de este OS es de mi completa autoría. Prohibido el plagio de esta historia o subirla sin mi permiso a cualquier otra plataforma.|


Día seis: "Risa."

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"Tú y yo.

Somos como los fuegos artificiales y las sinfonías que estallan en el cielo.

Contigo estoy vivo.

Y sin ti, me siento roto, como si fuera la mitad de un todo."

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|Narrador omnisciente.|

"-Gray-sama, Juvia piensa que es suficiente.-Murmura la peliazul con tranquilidad, sentándose frente a su pareja en la alfombra, observándole con cariño mientras se acomoda un mechón rebelde de cabello tras su oreja.

-Vamos Juv, sólo unos intentos más, ¿De acuerdo?-Suplica el ojigris con sus pupilas fijas en el bello rostro femenino, sabiendo de antemano que aquella mirada tierna será suficiente como para convencer a la maga.

Ella lo medita con su índice en su mentón, para al cabo de algunos segundos suspirar rendida, asintiendo.

Y Gray sonríe con triunfo, volviendo su atención al suelo donde se encuentra sentando, tomando todo el aire posible hasta llenar sus pulmones.

Dos enormes ojos curiosos de matices grises y con destellos azulinos le miran sin comprender del todo su acción, estirando su pequeña manita hacia el rostro del varón, siendo imposible para ella el poder acercarse sin gatear, cosa que no desea pues se siente bastante cómoda entre sus mantas y almohadas calentitas y suaves.

El azabache se ruboriza y no trata de evitarlo, solo atina a curvar sus labios y observar hacia esos llamativos y profundos firmamentos estrellados como si fueran lo más fantástico de la fas terrestre.

Aparte de su mujer, claro está.

-Yo sé que esta vez seré capaz.-Se alienta entre susurros, cogiendo entre sus dedos otro de los tantos gorros coloridos de la esquina, posicionándolo encima de su cabeza, además de unas gafas rosadas bastante graciosas que acomoda frente a sus ojos.

-¡Juvia le da todo su apoyo Gray-sama!-Exclama la fémina, elevando su brazo hacia el techo con una genuina sonrisa, moviendo su cuerpo en señal de un baile de ánimo.

El escarlata en las mejillas de Fullbuster se intensifica notoriamente, no obstante, contrario a todo lo que uno podría pensar que haría, le guiña el ojo y le muestra sus blancos dientes, regresando a la pequeña cosita apretable y encantadora que juega con los bordes de la frazada gris con lindos muñecos teru teru bozu bordados, cortesía de Juvia.

Acto seguido, comienza a hacer una serie de caras graciosas y morisquetas, tomando los diminutos dedos níveos entre sus callosas manos, agitándolos con suavidad, logrando que la delgada anatomía se balancee en un intento extraño de danza. Él le sonríe y balbucea palabras incoherentes, sacudiendo su cabeza hacia los lados y también las extremidades superiores de la diminuta belleza.

Y Juvia suspira con una ligera gotita de sudor resbalando por su sien, con sus margaritas destacando y conformando un nervioso gesto.

¿Cuántos van? ¿Trece intentos?

Sí. Gray lleva al menos una hora entera tratando de hacer reír a la pequeña infante.

A su preciada y hermosa hija de seis meses.

¿Cuánto tiempo ha transcurrido? Deben ser al menos cinco años. Tres de noviazgo, y dos de casados.

Y hace más de veinte semanas vino al mundo el fruto de su inmenso amor. Una niña de cabello azabache y ondulado, con su piel tan blanca como la porcelana y dos gigantes luceros grises, no obstante, esconden ciertas pinceladas de azul, asemejando un cielo nublado con zonas despejadas.

El equilibrio de la vida.

El eje cardinal de los dos magos.

Lo más importante y su razón de seguir viviendo cada segundo.

Desde el primer momento en que le vieron, se enamoraron perdidamente de su princesa.

La niña de papá.

El tesoro de mamá.

Nunca creyeron que un ser humano tan pequeñito e indefenso podía hacerles así de felices. Porque sí, ellos antes de la llegada de la bebé ya estaban muy contentos con el camino que se mantenían trazando, los obstáculos superados y lo que fueron aprendiendo del mundo mismo y de la alma contraria.

Pero Ur fue el broche de oro.

La adoran, la aman y cuidan como si en cualquier instante fuera a desaparecer. Aunque claro, jamás podrían permitir que eso sucediera.

-Vamos Ur, dale siquiera una sonrisita a tu papi, ¿Sí? Princesa.-Pide el moreno algo rendido, expulsando el oxígeno sonoramente por su boca, cayendo de espaldas al verse doblegado por la intensa mirada de su pequeña, quien no entiende nada, menos lo que tan desesperadamente le pide su progenitor.

-Gray-sama, no se preocupe, Ur-chan lo ama mucho, solo que quizás aún no sabe lo que es reír.-Aclara la peliazul, gateando por el suelo hasta llegar al lado de su esposo e hija.

-Pero Juvia, Nashi ya ríe.-Gruñe por lo bajo, volviendo a su posición original.-Ese cabeza de cerillo no puede ir más adelantado que yo. ¡Es imperdonable!-Vocifera extendiendo sus brazos hasta caer exhausto sobre el pecho de su amada, suspirando profundamente.

-Ya Gray-sama, recuerde que Nashi-chan tiene un año de edad, es normal que pueda reírse, Ur-chan todavía es muy pequeñita.-Le calma la joven, acariciando suavemente el cabello oscuro de su marido, sobando de vez en cuando la espalda ajena para que todo rastro de molestia desaparezca de su ser.

-Sí, supongo que tienes razón.-Asiente dejándole hacer, cerrando por ligeros minutos sus ojos, disfrutando de los mimos que su encantadora esposa le brinda.

Él no sabe cómo pasó, cómo es que su presente tortuoso y vacío se llenó de colores y texturas, de fragancias mágicas y gestos cargados en sentimientos, de emociones clandestinas y algunas que rozan el peligro, de aventuras y mariposas en el estómago, de palpitaciones eufóricas y adrenalina fluyendo en su sistema, de hielo derretido y corazas pulverizadas, de un corazón regocijado en felicidad, capaz de amar y entregar amor a quienes estime conveniente.

No sabe cuándo fue que empezó a disfrutar de las puestas de sol, de quedarse en casa y no hacer nada, de las sonrisas efímeras, de las miradas cómplices y silencios cargados en promesas y juramentos, del dulce canto de los pájaros, del café matutino y las galletas de chocolate de la cena, de los sonrojos y mohines, de los celos y abrazos firmes, del aroma que desprende un libro nuevo o las páginas gastadas de un documento antiguo y que llega a ser reliquia, de la luz natural del día y como las estrellas resplandecen y destacan por las noches sin la necesidad de ser enormes para llamar la atención, de las gotas de agua salpicando su piel y empapando su ropa, llevándose la oscuridad y formando esperanza en su interior, de las secas hojas otoñales danzando al compás de una brisa tranquila, que revuelve hebras y da cosquillas en las mejillas, de los copos de nieve a su alrededor sin el constante dolor por un recuerdo manchado en sangre y destrucción, de los dientes de león entrelazándose con el viento de una primavera eterna y que siente en el alma, una que no se ha ido desde hace varios años y que tiene la certeza de que se mantendrá hasta su muerte.

No sabe en qué punto de su existencia se empezó a sentir así.

Vivo.

Real.

Parte de un todo y no un pedazo roto.

Pero tiene la sospecha que todo comenzó desde cierta pelea en el techo, con una ex miembro de Phantom Lord.

Fue algo paulatino, a paso lento y seguro, aprovechando heridas abiertas y fisuras diminutas. Y cuando se dio cuenta y quiso detener el paso del agua dentro de su glaciar, fue demasiado tarde.

Porque ya estaba sumergido hasta el cuello, hundido en un amor del cual nunca tuvo posibilidad de escapar.

Porque ese fue su destino.

La ruleta del inframundo solo gira una vez. No da pie a errores o quejas. No se detiene por nada y avanza conforme la fuerza de los hilos le mueve. Las cartas se lanzaron antes de que ellos nacieran, alguien ganó la partida de ajedrez, movió los peones y puso en mesa su jugada. Los colores se fusionaron y los fragmentos de cristal de matices intensos se unieron hasta dar con el vitral.

Y él lo acepta. Porque sin saber, esto fue lo que siempre deseó.

-Juvia hará galletitas de chocolate para animarle, ¿Bueno Gray-sama?-Musita la de cabellos cerúleos, provocando que los párpados del hombre se separen y sus pupilas se enfoquen en el fino rostro ajeno, en sus profundos océanos de los cuales sabe, ya no puede huir.

Y no quiere.

-De acuerdo, aunque lo único que ahora me anima es que al menos, a ti sí te puedo hacer reír.-Y dicho esto los dedos masculinos rápidamente se movieron hasta los costados del voluptuoso pero delgado cuerpo de la maga, empezando a sacudirlos y tocar zonas específicas.

-¡Gray-sama!-Chilla la peliazul entre sonoras carcajadas, intentando escapar de los peligrosos dígitos de su marido y esas cosquillas maquiavélicas, retorciéndose entre sus brazos.

No obstante, eso terminó con todo sonido y respiración.

De manera abrupta, Fullbuster detiene sus manos mientras que sus ojos se abren desmesuradamente, su boca forma una perfecta "o" y el aire ya no está entrando a sus pulmones. Los latidos de su órgano vital son lentos y escasos, pareciendo que a su cerebro se le olvidó como coordinar funciones, pues tampoco siente la sangre fluir.

Y el rostro de Juvia es un poema. No sabe que gesto poner, como reaccionar, está helada y estática, sus sentidos todavía no se centran y las corrientes se estancaron. Sin embargo después del transcurso de segundos que parecieron años, ella chilla de felicidad, gatea con prisa hasta su preciosa bebé y la toma en brazos, para posteriormente acurrucarla en su pecho, celebrando y vociferando sin dejar de mecer a su angelito.

-¡La linda Ur-chan de Juvia! ¡Ahh hazlo de nuevo amor!-Exclama Loxar repartiendo muchos besitos en las pálidas mejillas de la menor.

Y Gray no puede creerlo. No puede entender cómo es que el destino es así con él.

Esto es culpa de Natsu, definitivamente. Y va a golpearlo muy fuerte cuando lo vea por conspirar en su contra. Lo siente por Nashi y Lucy, pero se lo merece.

¿¡Cómo carajos es posible que después de que él estuviera más de una hora intentando hacer reír a su hija, ésta estallara en carcajadas solo por escuchar a su madre reír!?

-¡Gray-sama! ¿No es encantadora la risa de Ur-chan?-Pregunta la peliazul con su cara contraída por felicidad y una curva radiante capaz de iluminar hasta la esquina más oscura de su corazón.

Él suspira resignado, para finalmente corresponder el gesto de su esposa, acercándose a ella hasta rodear ambas almas con sus brazos, por detrás de la ojiceleste.

-Claro que sí Juv. Es bellísima.-Confiesa recargando su barbilla en el hombro femenino, observando encandilado la carita adorable de Ur, pellizcándole suavemente su moflete derecho.

-Juvia lo lamenta tanto, Gray-sama. Ella sabía lo mucho que usted quería hacer reír a Ur-chan. Juvia jamás pensó q-No obstante no pudo seguir hablando puesto que el dígito índice masculino se mantiene sellando sus labios, aumentando su curiosidad conforme parpadea.

-Tsk, no te preocupes por eso. Lo importante es que fue capaz de reír. Además…Entiendo por qué se rio por tu risa…-Agrega un tanto avergonzado pero sin borrar su genuina sonrisa, importándole bien poco el que sus pómulos brillen como dos manzanas rojizas.

-¿Uh? ¿Y por qué fue, Gray-sama? Juvia quiere saber.-Murmura la peliazul, moviendo con suavidad al infante.

Él resopla, mientras se mordisquea el labio inferior.

Sí, ya es capaz de exteriorizar sus sentimientos, sin embargo, eso no significa el que no sienta nervios.

-Eso es porque…P-Porque tu risa es encantadora, sincera y llena de alegría. Y es imposible el no contagiarse de la felicidad que irradias al momento de reír o de siquiera sonreír…Tu risa es otra de las cosas que me e-enamoraron de ti…Y probablemente, una de las primeras que terminó por atraparme…-Finaliza estirando con su dedo el cuello de su camisa, bastante acalorado y apenado por lo que acaba de decir, aun así, no se arrepiente.

Porque no es nada más que la verdad.

Y le gusta, le agrada ver las mejillas de su esposa de ese delicioso tono carmín, sus labios rosados temblando por la conmoción, sus pupilas vibrando hasta dilatarse, su pequeña nariz moverse ligeramente hacia los costados, su mentón tiritar y sus delgadas cejas cerúleas ascender, ese haz de luz acaparando gran parte de sus orbes, de esos estanques azulados con puntos celestes que te cautivan sin que te enteres, y ya cuando tienes que desviar la mirada es imposible, no puedes y al mismo tiempo no quieres.

Porque te sientes bien, en casa, en el cielo, rozando la libertad y en el mismo segundo con las llamas del purgatorio quemando la planta de tus pies. Percibes calma y agitación, que tu alma se desespera pero se serena al sentir la paz adueñarse de sus bordes. A tu corazón latir desbocado, casi en la tráquea y a punto de escarpase por los labios, no obstante, diseminando una extraña sensación de bienestar, de satisfacción y felicidad.

No quieres que se vaya. Quieres quedarte por siempre así, con los suspiros fusionados y los espíritus fundidos en un aglomerado de emociones, en sentimientos claros y otros oscuros y rugosos.

Seguir en esa sintonía, que sus palpitaciones se sincronicen y vayan al ritmo de la orquesta, de esa melodía tranquila y que solo es para ellos. De silencios repletos de gritos agonizantes que colisiona hasta formar solo una risa cantarina y relajante.

Porque después de la desesperación, la locura y el horror, sale el sol.

Viene la luz.

-Gray-sama, gracias por hacer tan feliz a Juvia.-Musita enternecida, acurrucándose en el pecho de su esposo mientras sujeta firmemente a su pedacito de amor.

-Yo soy quien debe agradecer. Gracias a ti, Juvia, por darme una familia después de haber perdido las esperanzas.-Susurra para finalmente besar los labios de su mujer, de manera casta y encantadora, juntando al terminar la caricia su frente con la pálida de ella.

Porque después de haber perdido dos familias, él realmente pensó que su destino era vagar por el mundo sin un rumbo fijo, solo, teniendo que enfrentar la crueldad del universo por sí mismo, sin un apoyo o alguien que fuera capaz de darle energías cuando las suyas declinaran hasta casi desaparecer.

Pero como siempre, Juvia llegó para cambiar las cosas.

Para dispersar su malestar con su tranquila lluvia."

-Juvia…-Balbucea para abrir sus ojos de sopetón, algo perdido y sin recobrar la noción del tiempo.

¿Dónde se supone que está? ¿Y su hija? ¿Y las mantas y cobijas?

Sus pupilas inspeccionan cada rincón del sitio, reconociendo de inmediato su alcoba. Sus cejas se juntan mientras baja la mirada, sorprendiéndose sin remedio.

Desnudo, con las sabanas cubriendo desde su cadera hacia abajo, sus brazos rodeando la pequeña anatomía de la peliazul, quien se mantiene profundamente dormida en el pecho de su novio, apretujándolo con firmeza pero sin dañarle.

¿Qué carajo?

Enfoca su vista en la ventana, desviándola rápidamente al llegar a sus orbes los intensos rayos del astro rey. Pasa su mano para refregarse un poco, aprovechando para ver el calendario.

Y todo tuvo sentido.

Suspira algo desilusionado, enredando sus dígitos en el bellísimo cabello de su chica, atrayéndola más a su cuerpo junto a un extraño sentimiento de nostalgia.

Un sueño, un magnífico sueño.

-Ella era perfecta, Juvia…-Murmura el varón por lo bajo, en un tono que es incapaz de despertar a su pareja.-Tenia los ojos enormes y llamativos como los tuyos, era dulce y carismática igual que tú, oh, y su risa Juvia…Era idéntica a la tuya. Poesía y nada más…Desearía que fuera real…

Sus ojos comienzan a cerrarse lentamente, percibiendo el cansancio apoderarse otra vez de su cerebro, dejando que éste se deje llevar por la corriente y por la calidez que la piel de Juvia le otorga. Empieza a dormirse, con una ligera sonrisa adornando su rostro y el corazón hinchado en emociones extrañas pero añorables.

Y solo un pensamiento surca antes de entregarse a los brazos de Morfeo.

Que Ur deje de ser un simple sueño, y pase a ser parte de su realidad.

Es una promesa.

Así como promete sorprenderse al escuchar por primera vez la risa de su bebé.

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"Contigo soy un lío hermoso.

Como si estuviéramos de pie, tomados de las manos

Con todos nuestros miedos en el borde.

Sin ti, no soy más que una triste canción."

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Fin día seis.


¡Bueno! Muchas gracias por leer (L) Si te gustó sería maravilloso el que pudieras dejarme un Review (L) ¡Besos!

¡Nos leemos!

Jaaii.