¡Holaaaa! Jeje bueno, aquí en mi país es bastante tarde D: Perdón por demorarme, pero me quedé viendo el capítulo de una novela (L) Ahora, respecto al OS tengo algunas cosillas que aclarar:
Tiene un ligero toque dramático. Sep, lo siento pero yo amo el drama y me ha sido muy complicado no mezclarlo en los OS D: Aunque tranquilos que es solo al comienzo y después es mucho amor gruviezco y fluff (L) A mí en lo personal me gustó este día, el cómo quedó c: Y espero que a todos ustedes también les agrade (L) Hoy no podré responder comentarios y solamente es porque se me están cerrando los ojos solos :c Y prefiero hacerlo cuando este en mis cinco sentidos…O cuatro al menos jeje.
Agradecería de todo corazón que pudieran dejarme un review :D Eso motiva bastante (L) Buueno, sin nada más que decir, ¡Aquí el día siete!
Advertencias:
-OoC. (Sin embargo, me gusta, me atrae bastante jugar con las personalidades de los personajes).
-Posibles faltas de orografía. Me disculpo inmediatamente.
|Los personajes no me pertenecen, son de Hiro Mashima, creador de Fairy Tail. La idea de este OS es de mi completa autoría. Prohibido el plagio de esta historia o subirla sin mi permiso a cualquier otra plataforma.|
Día siete: "Aniversario."
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"Nunca te has ido, y nunca te irás.
En mi corazón es en donde tú estás.
Siempre cerca, todos los días.
Cada paso del camino."
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|Narrador omnisciente|
El viento característico de los meses invernales sacude con bastante fuerza las secas ramas de los árboles, agitándolas hasta desprender algunas, las cuales impactan sonoramente con la tierra.
No rondan otras vidas en los alrededores, pues todos buscan refugio de la potente tormenta que a cada segundo aumenta en intensidad, generando el pánico desmedido en los mortales.
La brisa se camufla con las cristalinas gotas que se deshacen sobre las superficies expuestas, generando esa melodía típica del agua golpeando y desmoronado todo a su paso.
Imparable, constante, fuerte e indiferente.
El cielo cargado en nubes turbulentas y ennegrecidas no tiene compasión por nada, y sin piedad deja que la lluvia incesante sumerja todas las esquinas de la ciudad.
Ahogue la esperanza y persuada a los corazones en sucumbir ante el dolor y desesperación.
Que los amargos sentimientos sean los verdaderos protagonistas y todo lo dulce que se esconde entre los recovecos de las almas sea incinerado por el pecado del simple hecho de existir.
Una blanquecina luz cubre el firmamento en totalidad, acaparando la atención de dos enormes orbes celestes que observan con curiosidad el espectáculo.
Por microsegundos la ciudad completa queda bajo ese manto níveo que ciega y te obliga a cerrar los ojos, para acto seguido ser testigo de cómo el aire caliente producto de un rayo entre nubes se mezcla con el frío de la atmosfera, ocurriendo una expansión y contracción tan repentina que el choque de ondas se manifiesta como metales colisionando entre sí, ese ruido que cala los huesos y logra estremecer todo tu sistema, por miedo o sorpresa, y también existe la posibilidad de que sean ambas sensaciones.
Relámpagos y truenos.
La mezcla perfecta.
La parte esencial de una noche fría y llena de impotencia.
El viento mece sin delicadeza las hebras largas y cerúleas de su cabello, incitándoles a que se dejen llevar por el instante, por ese momento agrio, esa danza cautivadora entre la nostalgia y la rabia que emana cierto mortal y que disemina lentamente hasta corromper incluso a la madre naturaleza.
Ella siente la preocupación palpitar en sus sienes, los latidos de su órgano vital son casi efímeros pero los escasos que existen solo traen consigo agonía y descontrol.
Un puñal clavado en su pecho pero que no le hace sangrar. Solo produce escozor, lástima y agitación.
Da sólo dos pasos, insegura y angustiada por no saber que decir sin exasperarle.
Al no percibir movimiento de parte de él, se da ánimo internamente y decide caminar otra vez hasta quedar a centímetros de la espalda masculina. No sabe si tocarle el hombro, y desiste finalmente, llevando sus blanquecinas manos hacia el medio de sus pulmones, apretando suave aquella zona.
Un silencio abrumador se instala entre sus espíritus, teniendo de fondo el golpeteo imparable del agua además del choque de la brisa con los troncos y hojas, y el ruido común del aire soplando con fuerza en zonas vacías, casi como si se infiltrara entre huecos y espacios.
Entre pequeñas heridas humanas para revolver aún más las mariposas y desestabilizar energías.
Ella traga saliva un tanto nerviosa, y no le interesa en lo absoluto el hecho de que la lluvia empapa su vestido blanco ajustado estilo sirena o que de blanco marfil ya no quede nada más que un gris claro con ligeras manchas cafés, ni mucho menos que su piel se humedece y se torna casi púrpura por las bajas temperaturas que tienden a vibrar sus músculos y castañear sus dientes. Tampoco que su peinado de un tomate similar al que usan las bailarinas de ballet haya terminado en ondas sueltas y revoltosas encima de sus hombros, con su cabello mojado y desordenado, además de algunos mechones pegados en los laterales de su rostro y que el maquillaje de sus ojos se haya corrido casi por completo, así como su natural brillo labial.
No. Nada de eso le importa.
Porque lo único que en esos segundos puede robarse toda su atención y sus cinco sentidos, es el hombre que se mantiene de espaldas a ella, mojado hasta el bóxer, vestido de un elegante terno negro y con sus bellísimos mechones azabaches humedecidos por el agua que cae a cántaros.
Quiere hablarle. Decirle todo lo que tintinea entre sus pensamientos. Pero teme. No quiere molestarle, que explote y su autocontrol se vaya al carajo.
Sin embargo, necesita hacerlo.
Porque ella a la fuerza, aprendió que guardarse cosas para uno es la muerte más lenta y dolorosa a la que nos podemos someter.
Un calvario. Un constante puño en la garganta, ese nudo traicionero que te alerta de que vas a colapsar.
Y no puedes escapar más.
Toma una gran cantidad de aire, seguido de ciertas palabras de apoyo interno. Sus cuerdas vocales tiritan, y lo sabe, no obstante ya no puede aguantar otro segundo más el jodido silencio.
-Gray-sam-Pero no es capaz de completar siquiera el nombre de su amado, pues se ve interrumpida por el abrupto giro de él, quedando de frente a los pozos de plata fundida que en ese momento, se ven corrompidos por trazas oscuras y casi negruzcas.
-¡Mierda Juvia! ¡Lo siento! ¡Perdóname! ¡Soy un imbécil y volví a arruinar todo! ¡Joder!-Exclama molesto, mandando a volar su tranquilidad y dejando que su malestar se manifieste.
-¿Eh? Esto no es culpa de Gr-Sin embargo, nuevamente las acciones del pelinegro acallaron la voz de la Loxar, quien le observa más preocupada que antes.
-¡Claro que lo es! ¡Diablos Juvia, primera vez que planifico algo yo y mira! ¡Se fue todo al diablo!-Vocifera iracundo, tomando los hombros de su mujer sin lastimarle, pues eso es algo que jamás en la vida podría perdonarse.
-Gray-sama…-Habla ella, enterneciendo su semblante al tiempo en que extiende sus dedos para delinear la mejilla siniestra ajena, suave, casi como si el gesto lo entregaran los pétalos de una rosa.
El azabache le deja hacer, apretando con molestia sus ojos cerrados y frunciendo su ceño al máximo aguantando las inmensas ganas que tiene de gritar e incluso llorar de impotencia.
Y es que, ¿Quién en su posición no haría lo mismo?
Un día para olvidar. Así lo describiría.
Por primera vez en su vida, había planificado un día completo y lleno de romanticismo para él y su bella novia. Sí, el mismo Gray Fullbuster, mago de hielo y frío como su magia quiso tener ese detalle y confeccionar la celebración de un año de noviazgo como agradecimiento por todas las maravillosas cosas que la peliazul ha hecho por él.
Todo había partido bien, un desayuno repleto de caricias y besos furtivos, el abrazo efusivo de la ojiceleste que fue correspondido de inmediato, panqueques con miel y jugo de naranja recién exprimido. Una delicia. Se bañaron, vistieron, ordenaron la casa y a eso de la hora de almuerzo se dirigieron al gremio. Fueron recibidos por todos los magos quienes les felicitaron por sus doce meses de relación, especialmente Erza, Natsu y Lucy. La maga de agua, creyendo que comerían en Fairy Tail, le pidió a Mira si podía servirle una ensalada, no obstante Fullbuster le detuvo con una canasta entre sus manos, entendiendo la mujer inmediatamente el mensaje y lazándose a sus brazos por el detalle.
Todo bien hasta ahí, ¿Verdad? Pero lo feo viene ahora.
Se acomodaron en una zona del parque de Magnolia, sentados sobre la manta típica de cuadrados blancos y rojos. Sin embargo, Gray al quitarse los zapatos de forma inconsciente, lanzó uno de ellos al árbol de atrás, impactando de lleno con un enorme panal de abejas.
Y el picnic se fue al demonio cuando las abejas volaron disparadas hacia los magos, quienes ni siquiera con su magia pudieron detenerles pues eran millones de insectos con sus filosos aguijones. Sin más remedio, tuvieron que dejar toda la comida en el pasto y largarse de ahí, con el moreno obviamente solo en ropa interior y con su novia cargando sus prendas sin que él se lo pidiera o percatara. Al final, almorzaron en el gremio, y eso a Juvia le parecía más que encantador. Sin embargo, Gray estaba molesto. Sus deliciosos sándwiches y pasteles-que Mira le ayudó a preparar-serían devorados probablemente por unos desconocidos. Aun así, decidió obviar esto y pensar que solo fue la mala suerte del día y no se iba a repetir.
Errónea conclusión.
En el paseo por el parque un perro orinó al azabache, unas gaviotas se hicieron encima de su camisa y un infante vertió su malteada sobre la ropa de Juvia. Y a pesar de todos esos sucesos desastrosos la mujer seguía con esa sonrisa despampanante y su buen humor destilando por sus poros, mientras que el varón perdía cada vez más su paciencia. No obstante, respiró hondo para seguir con la última fase de su perfecto plan.
La cena. Y no era cualquier cena, por dios no. Ahorró por varias semanas hasta conseguir el dinero suficiente para hacer la reservación en uno de los restaurantes más lujosos de Magnolia, el cual quedaba a unos cuarenta minutos en carreta desde el gremio, y solo se podía llegar a pie o en el transporte mencionado recientemente. Y por si fuera poco, compró un bellísimo collar con una piedra azul marino como regalo sorpresa.
Llegaron a casa y se alistaron, quedando el moreno con la boca abierta al vislumbrar a su pareja con el infartante vestido con escote de corazón acentuando su envidiable figura, y su cabello recogido en un delicado peinado. Y él no se veía para nada mal, a la altura de su compañera.
La carroza que él había alquilado llegó a buscarlos a la puerta de su hogar, lo cual sacó suspiros y chillidos de emoción en la peliazul. Se subieron y comenzó el tranquilo viaje, la carta maestra de Gray para salvar el día y que este aniversario fuera inolvidable.
Y sí que cumplió su palabra.
A mitad de camino una intensa tormenta se desató, lo que terminó por desestabilizar la carreta y provocar que una de las ruedas se zafara, deteniéndose el transporte abruptamente mientras los caballos, asustados por los truenos escaparon hacia el bosque sin dejar rastro. El chofer salió tras sus equinos, y Gray rápidamente comprobó si su novia se encontraba herida. Al descartar esta posibilidad y mirar su reloj de muñeca, con prisa cogió la mano de la maga y corrieron bajo la lluvia para llegar a tiempo al restaurante, cosa que obviamente no se cumplió. Al momento de presentarse frente al mozo que custodiaba la entrada al lugar, éste se rio de la pareja por la deplorable condición en la que se encontraban, aludiendo además que la reserva estaba estipulada para las diez de la noche, y ya las manecillas marcaban las once. Y por si fuera poco, cuando el mago metió la mano en su bolsillo para tantear la cajita con el obsequió, no encontró nada más que pelusas.
Y ahí están, empapados y hambrientos, uno de ellos encabronado y la otra más que triste, preocupada.
Ella no puede echarle la culpa, nada de esto se pudo haber predicho, sabe que él simplemente tuvo la mejor de las intenciones, y eso es más que suficiente. Aun cuando el agua escurra por la delicada tela de su vestido y se estremezca cada cinco segundos por los escalofríos que reptan por su espalda, él sigue siendo el hombre de su vida, independiente de la mala racha de hoy.
Prefiere vivir este día infinitas veces a tener que resignarse a que no exista.
Porque aunque las cosas no hayan salido como ambos esperaban, el significado de la fecha sigue estando presente.
Sigue siendo la celebración de una vuelta al sol como pareja.
-Lo siento tanto, Juvia…Soy un imbécil sin medida. Por primera vez quise hacer algo romántico para ti, regresarte de alguna forma todas las cosas que tú has dado y hecho por mí. Sonará ridículo y vergonzoso, pero vengo planeando este día hace dos meses. Y aun así la jodí, como siempre. El cubo de hielo arruinando todo. A pesar de que me prometí nunca más hacerte sufrir, he terminado haciéndolo. Soy un idiota, y no entiendo cómo es que te pudiste enamorar de mí. De hecho jamás lo he comprendido del todo. Te entenderé completamente si es que estás enojada conmigo, tsk ¿Y quién carajos no lo estaría? Mierda. Soy un fracaso, por favor Juvia, perdó-Sin embargo, la fémina harta de escuchar las boberías de su pareja, le interrumpe su discurso con nada más que sus rojizos labios presionándose con los masculinos, un simple roce, un beso casi de niños y repleto de inocencia, que intenta regresar la calma al agrietado corazón del Fullbuster, disipar su rabia y hacerle ver lo equivocado que está.
Él cierra sus ojos con lentitud, bajando sus brazos hacia la definida cintura ajena, apretándole hacia su anatomía, importándole nada que ella esté empapada y que el contacto con su fría y tersa piel le produce un cosquilleo en los pulpejos de sus dígitos. Las manos de la maga acarician con parsimonia las mejillas de su pareja, disfrutando de su beso infantil y adorable, olvidando la lluvia y los truenos que resuenan por el firmamento y siembran el miedo en los habitantes que se refugian en la comodidad de sus casas.
Al cabo de segundos, se separan despacio, juntando sus frentes sin despegar sus párpados, bridándose en ese silencio todo el apoyo que ambos buscan en el otro.
El pilar más importante en sus vidas.
Juvia se aclara la garganta con sutileza, abriendo finalmente sus ojos para encontrarse con las esferas de acero de su hombre, esas tormentas y nubes grisáceas en donde discretamente destaca una centellante luz, ese brillo especial que adora y sabe no encontrará en nadie más.
El farol que ilumina su sendero.
El sol que resplandece en el punto más alto terminando con sus miedos y fantasmas del pasado.
Que destruye una era y trae consigo otra más feliz y repleta de esperanza.
Le sonríe por lo bajo, con sus pómulos ligeramente teñidos en rosa.
-Gray-sama, Juvia no necesita cenas caras, comida sofisticada, peluches gigantes, ramos y ramos de flores, muestras enormes de amor y devoción, regalos costosos, ropa de moda y de seda, nada de eso es importante para Juvia. Para ella, lo más importante es que Gray-sama está a su lado, y ese es su regalo más querido. Para Juvia este día, independiente de lo que hicieron o no es uno de los más preciados en su vida, y es por el simple hecho de que hoy Juvia y Gray-sama cumplen un año juntos. Y eso para ella es más que suficiente. Juvia habría estado igual de feliz con una cena casera, en nuestro lindo hogar. Pero aun así ella piensa que este día fue mágico, porque usted estuvo con Juvia en todo momento. Y eso hace que sea especial. Lo que hay que destacar de este día, Gray-sama, es la fecha. Nuestros doce meses como pareja. Y nada más-Finaliza con sus margaritas adornando su rostro, mirando fijamente el rostro de su novio, sin dejar de delinear los laterales de su cara o acariciarle la barbilla con una delicadeza digna de admirar.
Y él no sabe que responder, se siente conmocionado, como si sus palabras tocaran una fibra muy sensible y escondida de su interior, un punto preciso, una zona vulnerable de su corazón. Sus pupilas se dilatan y se fijan en las dulces facciones de su pareja, en cómo sus pómulos, a pesar del frío y las gotas empapándolos sin compasión, presentan ese carmín del cual se volvió adicto. El cómo sus orbes de matices marinos le traen paz a su parte intangible, le regresan la calma y esfuman la rabia e impotencia, vislumbra un mañana resplandeciente y puede distinguir su pasado, su historia antes de conocer a la maga.
El cómo la torrencial lluvia se transforma en una suave cascada, agua que se lleva su frustración y disuelve todas sus preocupaciones.
Y no entiende, no sabe qué fue lo tan bueno que hizo como para tener a alguien como Juvia Loxar en su camino. Quizás esta es su recompensa después de todo el sufrimiento que vivió siendo solo un infante. De las almas que perdió y hogares que destruyó supuestamente por su causa. Este es su final feliz, lo que buscó incesantemente, lo que añoraba en el fondo de su ser y anhelaba con cada célula de su cuerpo.
Que ya no existieran más vacíos y solo tuviera dicha y calidez.
Un océano.
Sigue creyendo que todo es su culpa, no obstante, las adorables frases de la maga son suficientes como para obviar lo que ocurrió y dedicarse a celebrar.
A festejar con el corazón todo el tiempo que llevan juntos.
A simplemente sentirse satisfecho por el hecho de que Juvia está aquí, animándole, demostrándole de mil y un formas que le ama y que jamás se irá. A que todavía hay mucho camino por recorrer, y que su amor es tan eterno como la cantidad de estrellas existentes en el firmamento.
Él no es romántico, no sabe cómo.
Pero ella le ha ido enseñando, le ha brindado la confianza suficiente para mostrar las emociones que se escabullen sigilosamente por sus orbes.
Y aprendió que su mejor carta para hacerle saber que es más que correspondida, es mediante acciones.
Sin querer esperar más, toma con suavidad el mentón femenino, para acto seguido cubrir los sabrosos labios de ella con su boca, besándole lento, queriendo prolongar aquella caricia por otras dimensiones. Sus extremidades superiores rodean el delgado pero curvilíneo cuerpo, apegándole a su propia anatomía, sintiendo las pequeñas gotas de lluvia circundar su piel y mezclarse con su cabello, mojar las ropas de ambos cada vez más, pero ya es algo que pasó a segundo o tercer plano.
Juvia suspira entre los carnosos de su novio, enredando sus dedos en las oscuras y húmedas hebras, acariciándole la nuca al tiempo en que sigue el ritmo del beso, siente la lengua de su amante delinear su comisura y succionar el sabor dulce de su boca. Ella vuelve a suspirar más extasiada, percibiendo a su corazón tamborilear al ritmo de aquella canción de amor, de esa melodía que esconde juramentos y votos eternos, silencios gratos y jadeos ardientes, sentimientos que tiemblan y se rozan con la yema de los dedos, que se mantendrán ahí, anclados al alma a pesar de que el mundo se caiga a pedazos, aunque la muerte aseche y el infierno aclame.
Un amor que trasciende la barrera del tiempo y el espacio.
Y ella no necesita más pruebas.
Porque ese beso dice más que cualquier obsequio o cena.
Un beso bajo la lluvia serena.
La cegadora luz ilumina cada esquina de Magnolia, refractándose en las delgadas gotas que escurren por los cuerpos de los magos, quienes sonríen durante ese enigmático y clandestino beso, sintiendo ella un pequeño escalofrío recorrer sus vértebras al identificar el estruendoso trueno surcando la mitad del cielo cargado en energía y aire caliente.
El aire comienza a ser vital, aun cuando ellos tratan con todas sus fuerzas de olvidarse de ese ínfimo detalle. Por ende, rompen la unión de labios lentamente, todavía con las mejillas ruborizadas y las mariposas dando vueltas en las entrañas, reavivando esa chispa de pasión y fervor, ese deje de que la noche es muy larga como para terminarla así.
Pero antes de que Juvia pueda decir algo, Gray toma con delicadeza la diestra femenina entre su siniestra, moviendo sus dedos derechos hasta cubrir los de ella. Y, con ambas manos sujetando la ajena, comienza a emanar cierta energía mágica y helada, sorprendiendo a la peliazul quien observa curiosa y dubitativa.
Fullbuster, luego de pocos segundos deja ver a su novia lo que acaba de crear en el dedo anular de ella, sonriendo en su interior al vislumbrar como los ojos contrarios se abren desmesuradamente, conteniendo las traviesas lágrimas que añoran danzar por sus pálidas mejillas.
-Solo quiero que entiendas algo, Juvia. Este no es el anillo que voy a darte cuando te proponga matrimonio. Dijiste que no querías regalos caros, y creo que el mejor obsequio que puedo darte es esto: Mi decisión. No te estoy pidiendo que nos casemos hoy, no es la joya de compromiso que mereces. Este objeto simboliza la elección que estoy tomando aquí y ahora: No quiero que seas mi novia ni mi amiga, tampoco deseo casarme todavía, pues creo que somos muy jóvenes. Quiero que seas mi compañera de vida, mi apoyo, mi otra mitad y quien me acompañe hoy y todos los días. Si pienso en el futuro, solo puedo visualizarlo contigo a mi lado. Si pienso en casarme, sólo puedo hacerlo imaginando que tú serás quien llegue vestida de blanco. Si pienso en tener hijos, sólo puedo verte a ti como la madre de ellos. No quiero nada más que a ti. Que nunca te vayas. Porque una vez te dije que tú para mí simbolizas lo mismo que la aventurina, eternidad, necesidad, alguien indispensable. Y eso es lo que quiero que entiendas.
Que te amo, y que ese sentimiento que tengo por ti jamás podrán quitártelo. Y que sí, tuvieron que pasar doce meses de confianza para poder atreverme a decírtelo sin titubear.-Concluye el azabache, besando con amor aquel precioso anillo de hielo, correspondiendo de inmediato el efusivo abrazo de su novia, quien le apretuja y solloza en su pecho, temblando levemente y balbuceando lo mucho que le ama y que nunca podría irse.
Gray acaricia el cabello cerúleo de su amada, depositando un casto beso en la nuca de ella, sobando la delgada espalda mientras siente como la lluvia se va deteniendo poco a poco, transformándose en un rocío, agradable y que baila al compás de sus respiraciones sincronizadas.
Juvia reparte besos dulces por el pecho de su pareja, susurrando de vez en cuando que le adora y que no podría vivir sin él, agradeciéndole por llevarse los días grises y traer el calor a su alma.
No. Más que eso.
Por aprender a que puede ser amada, aun cuando sea la mujer de la lluvia.
Por enseñarle a amar los días lluviosos.
-Juvia le ama Gray-sama, gracias por este año tan feliz.-Susurra levantando su mirada hacia la metálica masculina, fusionando el agua con ese hielo impenetrable pero débil ante el océano.
-Gracias a ti, Juv. Y que sean muchísimos años más.-Asiente el moreno, con una curva de medio lado, besando con dulzura la mejilla de su novia.
Porque si el día empieza con el pie izquierdo, no significa que vaya a terminar así.
A veces solo hay que mirar con más claridad.
Porque la tormenta fácilmente puede formar un arcoíris.
Y los aniversarios pueden flipar en colores.
…
..
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-¡Ah! Gray-sama, J-Juvia le tiene un r-regalo t-también…-Murmura nerviosa, separándose repentinamente del mago mientras juega con sus deditos, sonrojada hasta las orejas, muy similar a una apetitosa manzana.
Fullbuster arquea una ceja, sin comprender del todo aquel abrupto cambio de ánimo en su novia, asintiendo acompañado de un gesto de su mano que se interpreta a que siga hablando.
Ella tiembla más que una hoja, con una sonrisita apenada, suspirando con profundidad hasta coger las grandes manos de su pareja.
-G-Gray-sama, a partir de ahora…-Lleva las palmas masculinas hasta posicionarlas sobre su vientre.-A partir de a-ahora…Se nos unirá una nueva personita a la casa…-Finaliza con sus párpados juntos, esperando la reacción del mago.
-¿Uh? ¿Lucy echó a Natsu de casa?-Pregunta sin entender, provocando que un suspiro cansino escape de la boca de su novia, quien se pega mentalmente en la frente.
-No, Gray-sama. Lo que Juvia quiere decirle es que…-Traga saliva, pues realmente creyó que Fullbuster entendería la indirecta y no sería necesario decirlo con todas las letras.
-¿Qué pasa? Juv, me estás preocupando, ¿Estás enferma?-Musita algo agitado, acercándose a ella hasta abrazarle contra su pecho.
La mujer sonríe enternecida por su acción, abrazándole por los hombros hasta acercar su dulce boca al oído del mago. Aprovecharía la cercanía y el hecho de que sus pupilas no pueden observar sus metálicas polcas.
-Gray-sama…
Juvia está embarazada. Feliz aniversario.-
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"Porque cada vez que respiro, te llevo dentro
Y mi corazón late de nuevo, no puedo escapar.
Y es que linda, me tienes sumergido en tu amor."
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Fin día siete.
¡Yeeii! Hemos llegado al final de la semana, ahora quedan los BONUS que obviamente escribiré c: Creo que serán un poco más cortos eso sí. ¡Muchas gracias por leer! ¡Si te gustó házmelo saber con un sensual review 7u7! ¡Que tengan un excelente viernes!
¡Nos leemos!
Jaaii.
