¡Holaaaaa! ¿Qué tal están? Espero que bien :3 Bueno, sí, sé que la Gruvia Fluff finalizó ayer, pero sha saben, las reglas se hicieron para romperlas (?) Jeje, ayer no pude actualizar ya que fui al cine y ocupé gran parte de la tarde conversando con una amiga muy importante para mí (L) Peero, aquí el primer bonus c: Quedó bastante tierno :D Y a mí en lo personal me gustó, y espero que a todos ustedes también. Agradecería de todo corazón que pudieran dejarme un review (L) Es un excelente incentivo ^^ Sin querer quitarles más tiempo, ¡Aquí el bonus! Disfrútenlo.
Advertencias:
-OoC. (Sin embargo, me gusta, me atrae bastante jugar con las personalidades de los personajes).
-Posibles faltas de ortografía. Me disculpo inmediatamente.
|Los personajes no me pertenecen, son de Hiro Mashima, creador de Fairy Tail. La idea de este OS es de mi completa autoría. Prohibido el plagio de esta historia o subirla sin mi permiso a cualquier otra plataforma.|
BONUS: "GxJ"
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"Me hice a mí mismo un prisionero
Encadenado por mis miedos
Pero llegaste tú y rompiste todas mis paredes
Las hiciste caer, las hiciste desaparecer."
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|Narrador omnisciente |
-Joder, ¿Dónde diablos se metieron esas malditas píldoras?-Espeta el moreno con su inconfundible frustración, revolviendo sin cuidado el botiquín de su casa, botando varias cajas de remedios además de gasas y parches curitas que su mujer siempre mantiene por si acaso.
-Gray-sama, ¿Necesita la ayuda de Juvia?-Pregunta a lo lejos la peliazul, incrementando los nervios ajenos.
-N-No Juv, ya voy, tú no te muevas de la habitación. No tardo.-Exclama el mago tirando al suelo el artefacto de primeros auxilios, enredando sus dedos en su espesa cabellera, ofuscado. Busca el cuello de su camisa con la intención de retirarla urgentemente, sin embargo sus ojos ruedan hasta ponerlos en blanco al percatarse que hace bastantes horas quitó su prenda superior.
Intenta recuperar los estribos, inhalando y exhalando lento y profundo, queriendo de ese modo calmar los latidos nerviosos y casi explosivos de su órgano vital.
Todo es culpa de Natsu. Aun cuando el pelirrosa está probablemente en la comodidad de su casa disfrutando de la rubia maga, igual. Echarle la culpa a alguien más-especialmente al cabeza de cerillo-le hace sentir un poquito mejor.
No quiere pedirle ayuda a Juvia, menos en su condición.
Porque sí, no era una broma eso de que un nuevo integrante se uniría a la cotidianidad de la pareja. Él en un principio creyó que su novia solo le estaba tomando el pelo, y cuando cayó en la realidad irremediablemente se desmayó. Sí, igual a cuando hace bastante tiempo la maga apareció frente a sus ojos, viva gracias a Wendy y la exceed blanca. En ambas oportunidades, fueron muchas las emociones que se aglomeraron en su pecho y colisionaron en menos de un parpadeo, provocando la desestabilización en su sistema.
Era demasiado bueno para ser verdad.
Cuando regresó de la inconsciencia, se encontraba recostado en una especie de cama, la cual era más pequeña que la matrimonial que él comparte con la ojiceleste. Después de algunos segundos comprendió que esa no era su casa ni mucho menos su cuarto. Era la habitación de un hotel, nada lujoso ni espectacular. A su lado la fémina de enormes luceros le miraba preocupada, con la angustia tintineando en sus pupilas y sus labios temblando más que por frío, por temor. Y él queriendo ir directo al grano, le volvió a preguntar si lo que le había confesado como regalo de aniversario era real. Ella entre gruesos lagrimones aceptó como cierto, pidiéndole perdón al moreno como si fuera su culpa y en primer lugar, algo malo, terrible y horroroso. Gray en esos momentos quiso elevar la voz y retar a su compañera por pensar que traer el fruto de su amor al mundo sería sinónimo de problema. Le abrazó fuerte hacia su pecho, agradeciéndole por darle esto, la oportunidad de formar una gran y feliz familia. Y que a pesar de no saber nada del bebé, ya le amaba con todas las fibras de su ser. Por supuesto, Juvia chilló en felicidad y se abalanzó a los brazos masculinos, dándose por varias horas mucho amor.
-¿Gray-sama?-La cantarina voz de su amante le trae de regreso a la realidad, por lo que sacude su cabeza hacia los lados, recordando su misión imposible.
Sí, y por misión se refiere a la búsqueda implacable de las vitaminas de la peliazul e imposible porque no tiene memoria de donde carajos dejó la bolsita con la compra que él mismo realizó.
Así es Gray. Y así lo ama Juvia.
Resignado en tener que contarle la verdad a su novia, camina pesadamente hacia el futuro cuarto del bebé, suspirando al entrar y verla con esa sonrisa de oreja a oreja, tan despampanante que el astro rey tiende a ponerse celoso por la calidez que ese simple gesto desprende y llena las recónditas esquinas de su espíritu. Avanza hasta sentarse en la alfombra, para acto seguido terminar con la espalda recargada en la misma. Su amada le observa con gracia, sacudiendo lentamente su cabeza hacia los lados mientras continúa con su labor, posicionada sobre la mecedora de madera de roble que Fullbuster con ayuda de Erza confeccionaron especialmente para Juvia.
-Gray-sama, si busca las pastillas rosadas de Juvia, ella ya las encontró. Estaban en el baño. No se preocupe, ella también se las tomó hace un par de minutos. Y muchas gracias por comprarlas Gray-sama, usted es maravilloso.-Murmura tranquila, moviendo sus dedos con maestría, pasando la aguja rápidamente por las telas azuladas y blancas, uniéndolas en el punto preciso.
Y el mencionado solo puede abrir grandes sus ojos, botando después todo el aire que expande a sus pulmones y cubrir su rostro con su antebrazo, sintiéndose algo superado por la situación, pero también agradecido por tener a alguien como la Loxar, que le conoce más que cualquier otra persona.
Tan así que siempre tuvo una idea de donde él y su cabeza demente habían dejado el remedio.
Un pequeño suspiro llega a los oídos masculinos, alertándole y logrando incorporarse de un sopetón, avanzando hasta quedar al lado de su compañera que le mira curiosa, sin comprender.
-¿Estás bien Juv? ¿Te duele algo? Te oí suspirar. ¿Se movió? ¿Quieres que llame a alguien?-Habla el mayor deteniendo los frágiles dedos femeninos, esperando su respuesta un tanto impaciente.
Y la maga solo atina a reír suave, negando con su cabeza y tomando la diestra de Fullbuster hasta posicionarla sobre su abultado vientre de seis meses, dejando las telas y lana sobre el velador de su derecha.
Los días cada vez avanzan más veloces.
Él se ha convertido en una persona altamente sobreprotectora. Desde que la peliazul le dio la noticia, el varón ha cuidado cada uno de los pasos femeninos, impidiéndole que haga cualquier tipo de fuerza o acción, ya sea preparar el desayuno o usar magia. Ella se siente conmovida, le emociona saber que se preocupa a ese nivel y que lo que más anhela es tener en brazos a su hijo o hija. No obstante, a veces llega a ser un tanto agobiante, pero ella sabe cómo calmar sus ansias y permitirle realizar una que otra cosa sencilla. No le deja por más de cinco minutos sola, y apenas escucha algún quejido o sonido femenino entra en alerta y su mente imagina el peor escenario.
Menos mal que tiene a una mujer muy comprensiva a su lado, y que ama cada detalle suyo, incluso ese nerviosismo constante cuando sus pulpejos tantean el vientre de ella.
-Juvia está bien, Gray-sama. Y nuestro pequeño también. No se ha mov-Sin embargo sus palabras quedan atoradas en su tráquea al sentir la ligera patadita justo en donde se encuentra la palma masculina, sonrojándose, desviando sus orbes marinos hacia el rostro de su novio.
Y Gray queda estático, de una sola pieza, incapaz de respirar o siquiera de retirar su vista de la prominencia. Un intenso carmín se instala en sus pómulos, además de percibir corrientes eléctricas reptar por su espina dorsal hasta explotar en su médula, esparciendo la adrenalina por su sangre la cual estimula a sus fibras sensitivas, sintiendo sus entrañas contraerse y las pupilas dilatarse. Está muy seguro que ese tambor que resuena por la habitación no es nada más que sus propios latidos, y que son tan fuertes que hasta la ojiceleste puede oírlos. No sabe qué hacer, que decir o que demostrar, solo es capaz de enfocar su atención en eso que crece en su pecho, esa emoción cálida y anhelante, en eso que agita los hilos de su alma y trae consigo una paz que nunca creyó sentir. Sus labios se mueven hacia arriba involuntariamente, mientras presiente a sus músculos contraídos y sus huesos vibrar. Y sin poder evitarlo, una risa contagiosa escapa de sus labios al tiempo en que agacha la cabeza, sin caber en su expectación.
En esa alegría que siente rasgarle el corazón.
Porque jamás pensó en que llegaría a ese punto de su vida, a ese momento en donde te sientes pleno y ya nada te hace falta. Ya no hay ambición de poder o sed de venganza, solo la dicha de estar vivo y tener a quienes amas contigo.
A que ya no hay más oscuridad, miedo o desesperación. Sólo cosas buenas y felices.
Sólo Juvia y su bendita agua.
Y aunque no es la primera vez que siente una patadita de su bebé, siempre reacciona del mismo modo.
Extasiado hasta la médula.
-Tú…Tú realmente me salvaste, Juv.-Menciona recargando sin hacer nada de presión su mejilla contra el vientre de ella, sonriendo complacido, sin ningún atisbo de vergüenza, dejando a su novia acariciarle el cabello con esa delicadeza de la cual está locamente enamorado.
-Al contrario Gray-sama, usted salvó a Juvia de sí misma.-Contradice la mujer, acomodándose en la silla, enredando sus dedos en las hebras oscuras de él, además de delinear con su mano libre su lindo abdomen.
-Pues, digamos que ambos aparecimos en el camino del otro en el instante preciso.-Aclara el varón sin disipar su sonrisa, realizando círculos con su índice sobre la panza de su novia, para posteriormente repartir pequeños besitos en la misma zona, provocando la dulce risa de Juvia.
-¿Ya pensó en algún nombre, Gray-sama?-Ella se mese suavemente, extasiada por los delicados gestos que Fullbuster tiene con su primogénito y consigo misma.
-De echo sí. Si es niña quisiera que se llamara…Ur…No sé qué te parece a ti…-Musita incorporándose levemente sin quitar su palma del vientre ajeno, fusionando sus pozos de plata con el mar tranquilo y sereno de los estanques femeninos, encandilado por como los tonos azulados y otros un poco más claros se mezclan en la medida perfecta, atrapando sin escapatoria al mago de hielo en esa profunda red de emociones y sentimientos, intensos y eufóricos.
Ella por su parte le mira comprensiva, acunando la mejilla siniestra de su amante, curvando sus labios al percatarse de la mano más grande que se posiciona sobre la suya, acariciando su dorso blanquecino.
Sabe quién fue Ur, lo importante que resulta ser esa persona para su mago y el desenlace que tuvo. Lo que significó su llegada a la vida de Fullbuster y como marcó un antes y un después al desaparecer de este mundo. Ella no tiene mujeres que le hayan entregado amor a su alma. No sabe ni el nombre de su madre, y las señoras del orfanato jamás le quisieron. Apenas y puede recordar el cariño de un hogar, tiene solo destellos de que en cierto punto, fue querida. Pero pasó a ser algo tan efímero que ni siquiera se esfuerza por mantener esas memorias. La vida se encargó siempre de restregarle en la cara que todo el mundo podía ser feliz excepto ella, de escupirle en el rostro lo que otros tenían y ella solo podía quedarse ahí, como una espectadora, añorando algo que simplemente resultaba imposible de obtener.
Un testigo silencioso y que es ignorado.
Como la lluvia.
Sin embargo, todo eso ya es parte de su pasado. Porque cuando Gray se cruzó en su sendero, supo que todo lo que vivió antes fue una prueba, una jugarreta del destino para hacerla más fuerte, para que comprendiera que las cosas buenas no llegan solas, en esta vida nada es sencillo y por todo hay que luchar y pelear hasta que tus energías decaigan y las tripas cuelguen. Y así lo hizo. Nunca se rindió, siguió ahí independiente del constante rechazo y del hielo que le corrompía de a poco el alma.
Y no se arrepiente.
Porque todo lo que siempre envidió de los demás, lo tiene ahí, frente a sus ojos.
Una familia y el amor incondicional de su amado Gray.
-A Juvia le parece perfecto el nombre, Gray-sama. Y, a ella le gustaría que si resulta ser niño, se llamara Silver…En memoria a padre…-Esboza una tímida sonrisa mientras desvía sus pupilas hacia su panza, acariciando la misma con amor, sin bajar la siniestra que sigue en la mejilla de su pareja.
Y él no puede evitar imitar el gesto de su novia, conmovido por el nombre que ella desea ponerle al bebé. Sabe que la partida de Silver no solo le afectó a él, sino que también a la maga de agua. Aun le cuesta perdonarse a sí misma el hecho de haber regresado al mundo de los no-vivos al padre de su amado mago, a pesar de las millones de veces en que Gray le ha aclarado que no fue su culpa, y que más que un error fue una bendición.
Porque finalmente su padre pudo ser capaz de descansar en paz, al lado de Mika.
Y eso es algo que jamás podrá terminar de agradecerle.
Silver fue inteligente al momento de elegir, pues él sabía que su hijo nunca podría odiar a Juvia, aun cuando por su causa su progenitor tuviera que desaparecer por siempre de la tierra. Por eso, la difícil tarea de destruir a Keyes se la dio a la maga de agua, la mujer que él consideraba ser de Gray.
Y no se equivocó.
-Me parece bien, Juv. Gracias por querer ponerle el nombre de mi padre a nuestro bebé.-Agradece tomando entre sus dígitos la siniestra de ella que permanece en su rostro, para depositar un casto y dulce beso en su dorso, cautivado por el tenue rubor que se esparce por los pómulos femeninos.
-No tiene que agradecer, Gray-sama. Silver-sama es una persona muy importante para Juvia también.-Murmura delineando la barbilla de su amado, volviendo después sus dos manos a su estómago, acariciando el mismo con lentitud, recargando su cabeza en el hombro de su pareja quien también le da mimos a la pancita de Juvia, ansioso de tener de una buena ves a su pequeño o pequeña entre sus brazos, brindarle todo el amor que se merece.-Mami y papi están aquí, pequeño pedacito de Juvia, ellos están muy felices por el simple hecho de que existes.-Le habla a su vientre la peliazul, con sus ojos cerrados sin despegarse de su amado, relajada.
-Tu mami tiene razón. Tienes que saber que ya te amamos mucho, y que nunca te vamos a dejar solo. Te protegeremos de lo que sea, y jamás te hará falta algo. Eres nuestro orgullo y lo mejor que nos pudo haber pasado, y te vamos a cuidar siempre.-Confiesa el moreno con una voz casi melodiosa, realizando patrones de círculos y líneas sobre el vestido de su mujer, sonriendo emocionado al sentir otra patadita de su hijo.
-A bebé-chan le agrada su voz Gray-sama.-Menciona feliz la ojiceleste, siguiendo con sus mimos cariñosos.
-Le agrada también la tuya, Juv. Especialmente cuando le cantas por las noches. Siempre pongo mi palma en tu vientre y lo siento moverse alegre, casi como si quisiera decirte que no pares.-Dice el azabache repartiendo besitos sonoros por la panza de su novia.
-Igual que Gray-sama.-Murmura inocente, riendo al ver las mejillas de su mago rojas y brillantes, contagiando al Fullbuster con sus carcajadas.
Ambos se sorprenden al percibir el tenue movimiento de su hijo, sin causar dolor o malestar en la maga de agua.
-Parece que también le gusta nuestra risa.-Agrega él, conmovido por la situación, rodeando el cuerpo femenino con sus brazos para atraerle a su pecho, besándole la sien.
-Le gusta que estemos felices, Gray-sama. Mira-san le dijo a Juvia que los bebés pueden percibir esas cosas y reaccionar a otras. Y que mientras menos estrés exista, será mucho mejor para bebe-chan.-Aclara ella, acomodándose ahora en el torso masculino, sintiendo las manos ajenas posicionarse sobre su abdomen mientras la sigue teniendo apresada entre sus extremidades superiores, brindándole protección.
Esa mágica sensación que deja a su corazón más que satisfecho.
-Es increíble que vayamos a ser padres, Juvia. A veces realmente creo que todo esto no es más que un sueño.-Murmura besando la coronilla contraria, para después apoyar su barbilla en el hombro femenino, delineando a la vez la curva del abdomen.
Y tiene miedo de despertar. Que su mundo se destruya y amanezca nuevamente solo, en su cama simple y su departamento vacío, sin el delicioso aroma a panqueques horneados o el café preparado, la preciosa voz de la maga deseándole un buen día, el adictivo sabor de su boca rojiza y la textura aterciopelada de su blanca y cremosa piel. Sin su orden y reglas, sin la paz difundiéndose por las esquinas de su alma, con su coraza de hielo intacta y su orgullo mandando todas sus acciones.
Sin Juvia en su cotidianidad.
-Gray-sama, esta es nuestra realidad. Porque aunque le parezca difícil de creer, todos merecemos la oportunidad de ser felices, incluso Juvia. Este es nuestro momento, el instante exacto donde podemos permitirnos cometer errores porque siempre estará la mano del otro para sostenernos, caer y tropezar varias veces ya que el apoyo incondicional estará presente todos los días. Ser explosivos, eufóricos y dejarse llevar por los sentimientos. No hay que preocuparse por la venganza o por el odio, hay que dejar que la alegría se extienda sin cuestionar por qué y cómo. Y Gray-sama, si esto fuera sólo un sueño, tranquilo, pues Juvia se encargará de hacer que esto sea nuestra verdad y futuro. Ella lo promete.-La maga besa suavemente la mejilla del varón, juntando por algunos segundos sus párpados.
Él se impresiona, y siente la calidez de sus palabras traspasar sus barreras hasta someter a su alma, tranquilizando las agitaciones de su órgano vital y trayendo consigo la serenidad a su sistema, a sus mariposas y a la nostalgia que había comenzado a hacer estragos en sus recuerdos y profundos miedos.
Ella tiene razón. Esto es el presente, no un sueño maravilloso. Su vida, y nada más.
Y se va a dedicar a disfrutar cada pequeño segundo, a formar más memorias y atesorarlas todas en su cofre de hielo, guardarlas y apreciarlas con todas sus fuerzas y formar cada día otra sonrisa en el fino rostro de su amada, contar las semanas restantes para que su bebé llegue al mundo y enamorarse más y más de su novia y de su existencia.
De esto que tiene y no dejará escapar nunca.
-Yo también lo prometo, Juv.-Asiente hundiendo su nariz en las hebras onduladas de su mujer, aspirando aquella fragancia de flores de cerezo, sonriendo sin el deseo de separarse.
La peliazul imita su gesto, para acto seguido volver a tomar las telas y lana del mueble, siguiendo con su labor.
Gray por primera vez se percata de lo que Juvia tiene entre sus manos, arqueando una ceja algo dudoso al leer lo que está bordeado en el barbero.
-¿GxJ?-Pregunta tomando entre sus dedos la tela, parpadeando curioso.
-Sí Gray-sama. Significa Gray y Juvia, y pues…E-Ella pensó que sería lindo bordear toda la ropa de bebé-chan con esos símbolos, pues al final de todo…Bebé-chan es el resultado de GxJ, ¿Verdad? El f-fruto del amor de ellos…-Pronuncia con vergüenza la maga, tratando de esconder inútilmente su sonrojo.
El moreno también siente sus mejillas calientes, y baja sus pupilas hacia todas las prendas que permanecen en el regazo femenino. Calcetines, mantas, gorritos, más baberos, enteritos entre otros.
Todo con el GxJ en lana azul.
Y él no puede evitar sonreír rendido, moviendo su cabeza hacia los lados, tomando desprevenidamente el mentón de ella para juntar sus labios con los de su novia, besándole con parsimonia, disfrutando del exquisito sabor a fresas y miel de la boca ajena.
Ella se sorprende pero no tarda en corresponder aquella caricia, deteniendo sus dedos para rodear el cuello masculino con sus delgados brazos, atrayéndole más a su anatomía, saboreando y mordisqueando con sutileza los belfos de su amado, enredando sus dígitos en el oscuro cabello de él, suspirando satisfecha, mezclando su sabor con el infartante del mago, percibiendo como sus bocas se mueven en sincronía, rasgando y sumergiéndose cada uno en el néctar del otro, en esa sensación tan placentera pero cargada en amor.
No obstante la falta de aire les presiona a separarse, haciéndolo despacio y abriendo sus ojos lentamente, con las mejillas rosadas y un brillo especial escondido entre el iris y pupila de los dos.
-Claro que está bien. Es como…la marca que tienen mis bóxers-Susurra depositando un corto beso en la frente de su mujer, repasando con la yema de su índice el pómulo izquierdo de ella.
-Gray-sama, ¿Algún día le contará a Juvia el por qué su ropa tiene también el GxJ? -Sus labios forman un tierno pucherito, lo que ocasiona una ligera risa en el Fullbuster.
-Tal vez. Solo puedo decirte por ahora que quizá, en ese entonces, era la única forma que tenía de exteriorizar lo que realmente quería en mi vida.-Finaliza llevando su diestra hacia las hebras azulinas, en la zona de la nuca, acariciando aquella parte mientras esboza una media sonrisa.
Ella le devuelve la curva, entendiendo de inmediato sus palabras, no necesitando otra explicación más precisa.
Y como si el bebé hubiera comprendido, da pequeñas pataditas en la panza de la peliazul, recalcando el hecho de que él es la prueba más exacta de su historia de amor.
El verdadero significado de GxJ.
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"Pero aunque se apague el sol
No sentiré temor
Pues tus recuerdos están en mi interior y nunca los perderé
Estás conmigo
Siempre conmigo."
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Fin BONUS.
¡Yeeii! Ojalá les haya agradado (L) Gracias por leer c: Si te gustó no olvides dejarme un sensual review 7u7 Probablemente suba hoy mismo el segundo bonus, y si no, será mañana temprano. ¡Besos! Buen término de semana c:
¡Nos leemos!
Jaaii.
