El Soldado El Esclavo y El Migrante Capítulo 3

Ser o no Ser

Por suerte para los muchachos Manuela había comprado mucha ropa vaquera para un grupo musical que se suponía los acompañaría a ella y a Julio en el viaje, pero a última hora el grupo había decidido no ir porque el viaje era muy costoso para ellos; así fue como Martín, Luciano, y Pedro terminaron vestidos como auténticos vaqueros del viejo oeste, con pantalones azules, camisas blancas, sombreros estilo texano también de color blanco, además de cinturones, chaquetas de cuero, y botas altas de color café; mientras en otro cuarto Julio se ponía un traje de lana color verde, con pantalones y un bombín del mismo color, que lo hacían verse muy excéntrico, cuando todos estuvieron listos se dirigieron de regreso a la comisaría, al llegar a su destino los muchachos encontraron a Manuela platicando muy alegre con Alfred, Julio frunció el ceño y los demás pusieron cara de sorpresa, -por fin regresaron amigos dijo Matthew con una sonrisa muy amistosa, los invito a cenar un sabroso pollo frito con una cerveza en la cantina del pueblo; gracias señor pero yo me quedo aquí para llevar a mi amiga al hotel más tarde contestó Julio en un tono fuerte para que Alfred y Manuela lo oyeran - yo creo que nosotros sí vamos con usted señor comisario yo tengo mucha hambre y supongo que mis compañeros también, dijo Pedro agarrándose el estómago y viendo que Luciano Martín solo movían sus cabezas para decirle al comisario que si aceptaban su generosa invitación; -oiga Julio mañana que nuestra ropa esté lista le devolvemos está dijo Martín antes de que se marcharan, -eso no sera necesario mis amigos se la pueden quedar porque traemos mucha ropa extra para el espectaculo, y hablenme de tú de ahora en adelante.

Ya sentados dentro de la cantina el comisario empezó a contarles un poco de su historia personal y familiar a sus invitados mientras les preparaban su cena; antes que nada quiero que disculpen a mi hermano, es un buen tipo pero está tan obsesionado con proteger su tierra, sus derechos, y su libertad que a menudo se le olvida respetar los derechos y las libertades de los demás; pero cambiemos de tema, yo nací más al norte en Montreal en Canadá mi padre era comerciante de madera y cuando yo era pequeño nos mudamos a Richmond Virginia porque le ofrecieron parte de un gran aserradero a mí padre allí y así fue como mi hermano Alfred nació en Virginia; desde niños Alfred y yo hemos sido muy unidos pero él siempre ha sido mucho más aventurero que yo y soñaba constantemente con venir al salvaje oeste y tener un rancho ganadero y yo no pude dejarlo solo en un ambiente tan hostil y peligroso, por lo tanto decidí venir con él primero a Texas, pero cuando nos enteramos que habían descubierto oro en California nos mudamos aquí enseguida.

Al poco rato llegó Alfred y saludo a todos muy cordialmente - hola amigos quiero disculparme con ustedes porque me excedí un poco esta mañana les traje su paga de hoy por ayudarnos con la carreta atascada, porque sino lo hubieran hecho ustedes lo hubiéramos tenido que hacer Matt y yo tarde o temprano, muchas gracias aquí tienen un dólar de plata cada uno y puso las tres monedas en la barra de la cantina, Martín, Luciano, y Pedro tomaron su respectiva moneda y se la guardaron en el bolsillo del pantalón; Alfred siguió hablando, cielos se nota que el señor Julio quiere mucho a la señorita Manuela y creo que todos lo podemos notar pero ella no parece darse cuenta o no le interesa ¿porque sera? bueno no importa eso es parte de la vida privada de Manuela, -Julio está celoso de ti le dijo Martín a Alfred, pues no debería, Manuela es muy simpática y no es precisamente fea, pero se nota que no soy su tipo de hombre, además debe de tener un carácter súper fuerte como casi todos los artistas, ya hice lo que me dijiste Matt -perfecto Al ¿y estás de acuerdo hermano? - si claro que sí, pero tienes que decirles primero para ver si aceptan, -a por supuesto; muchachos se leer muy bien las intenciones de las personas y pude ver a primera vista que ustedes son honestos y valientes ¿quieren trabajar con nosotros como agentes de la ley y el orden en este pueblo amigos? - les pagarian 5 dólares a la semana, les daremos un caballo, una pistola, para cada uno, y una cabaña para que puedan vivir los tres, está junto a nuestra casa, se la compramos a un vecino que necesita dinero para irse al norte solo tendrían que pagarnos una renta de un dólar al mes; comprendería si no aceptan porque es un trabajo muy peligroso tratar de imponer la ley y el orden en este pueblo, pero piénsenlo muy bien antes de contestar muchachos. Cada quien meditaba profundamente su respuesta, la incertidumbre terminó pronto; -yo si acepto dijo Luciano no tengo a donde ir y me gusta ayudar a la gente, - supongo que da lo mismo establecerme aquí que en Italia, tengo amigos nuevos, y me interesa la aventura dijo Martín, -pensándolo bien mientras el malvado general Santa Anna este en el poder no quiero regresar a mi tierra para ser explotado por un gobierno que podría volver a apartarme de mi familia cuando le de la gana y le digo familia pero solo somos mi hermana y yo, trabajando muy duro voy a conseguir el dinero para traerla para acá, así que me quedo aquí